Pedro Felipe Monlau · 1856
Preposicion
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Preposicion. Formado del l. prœpositione, ablativo de prœpositio, voz c. del prefijo pre, y del nombre positio, posicion : voz puesta delante de otra. —V. PONER.—Las preposiciones (en griego xpobécete: V. TÉSIS) son aquellas partículas ó partes de la oracion que sirven para expresar las relaciones que existen entre las ideas que concurren á formar un pensamiento.—Las principales relaciones que expresan las preposiciones son las de orden, union, separacion, exclusion, oposicion, fin, causa, medio, etc., etc., todas reductibles á las de LUCAR ó de TIEMPO, segun hemos indicado en el párrafo 75 de los RUDIMENTOS.
Las inflexiones casuales (de los casos) sirven para los mismos usos que las preposiciones : así, en latin, la inflexion genitiva æ en mœnia Trojœ hace el mismo efecto que la preposicion de en el castellano murallas dE Troya. Siendo esto así, parece extraño que el griego y el latin tengan á la vez casos y preposiciones; desvanécese, sin embargo, la extrañeza, al considerar que las relaciones entre dos idets ó términos son muchisimas, y el número de los casos, aun en las lenguas que tienen mas, es corctísimo. El latin tiene los seis que hemos dicho en el artículo DECLINACION (V.); el griego no tiene mas que cinco, pues carece de ablativo, y representa las relaciones propias de este caso por medio del genitivo y del dátivo.—V. ABLATIVO.—El sanscrito tiene ocho casos, que son los mismos seis del latin, y además el causativo y el locativo. Resulta, por lo tanto, que un mismo caso ha de servir para muchas relaciones, lo cual ocasiona á veces confusion, y entonces, para mayor claridad, la preposicion ayuda á distinguir y determinar el sentido de la inflexion casual. Añadamos, empero, que en otros casos bastaria perfectamente la sola preposicion así en juxta urbem, per urbem, ad urbem, importa muy poco para la claridad la inflexion acusativa em, pues no son mas claras esas locuciones que las castellanas cerca de la ciudad, por ó al través de la ciudad, á la ciudad, etc., sin que declinemos ciudad. No es de extrañar, por consiguiente, que el uso frecuentísimo y multiplicado de las preposiciones haya acabado por destruir en ciertas lenguas el uso de los casos.—Cuéntase que el emperador Augusto preferia, como mas claros, los giros en los cuales la preposicion expresa la relacion entre dos palabras, que aquellos en los cuales esta relacion no se expresa mas que por la inflexion casual : mejor escribia, por ejemplo, impendere in aliquam rem que impendere alicui rei,—includere in carmen que includere carmine ó carmini. Lo mismo que Augusto hicieron despues todos los que hablaban el latin, pues pareció generalmente mas cómodo expresar las relaciones por medio de una partícula especial, que por medio de una simple desinencia ó inflexion. Y esta es otra de las causas que borraron poco á poco la declinacion de los nombres en el castellano, así como en los demás idiomas neolatinos.
La palabra que sigue á la preposicion se llama su complemento, porque completa su sentido;—ó su régimen, porque, en griego y en latin, la rige ó dirige á tal ó tal caso.
Las preposiciones sirven tambien para la composicion de las voces, y en este caso se dicen prefijos, ó prœverbia, como las llamaba Varron.—V. lo expuesto en los párrafos 64-75, de los RUDIMENTOS.
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