Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Vía

tomo 5 · página 483 · ver la página del original

Vía. Femenino. Camino. Dícese en particular de los grandes caminos construidos por los antiguos romanos desde su capital hasta las extremidades de Europa. I El espacio que hay entre la huella que dejan las ruedas de los carruajes. Dícese tambien de la misma huella. Modo ó manera de ejecutar alguna cosa ó el medio para conseguirla. Cada uno de los conductos del cuerpo del animal, especialmente aquel por el cual se expelen los excrementos. Entre los místicos, el modo y órden de vida espiritual arreglada á la contemplacion, la cual dividen en tres estados, de vía purgativa, iluminativa y unitiva. En lenguaje de la Escritura Santa, los mandatos, las leyes de Dios: mostradnos, Señor, vuestras vías; y tambien los medios de que se sirve Dios para conducir las cosas humanas: las vías del Señor ó de la Providencia son incomprensibles, impenetrables.] Forense. El modo de proceder para sustanciar los juicios, que se dividen en víA ordinaria y ejecutiva. La calidad del ejercicio, estado ó facultad que se elige ó toma para vivir.El camino ó viaje de los correos; y así se dice: por la vía de Francia, etc.)

CRUCIS. El camino que se forma con diversas estaciones de cruces ó altares, en memoria y á correspondencia de los pasos que dió nuestro redentor Jesucristo, caminando al Calvario. I EJECUTIVA. Forense. Procedimiento sumario de breves términos y que principia por el embargo de bienes. ] LÁCTEA. Ancha zona ó faja de luz blanca y difusa que atraviesa casi toda la esfera celeste, de Norte á Sur, y que, mirada con el telescopio, se ve compuesta de una multitud de menudas estrellas. Llámase tambien vulgarmente camino de Santiago.

ORDINARIA. Forense. El curso ú órden con que se sigue algun pleito, observando y guardando todas las solemnidades del derecho. ] Fuera de lo forense se dice cuando se hacen las cosas por términos regulares y comunes. PÚBLICA. Dícese de las calles, plazas públicas, caminos y demás sitios por los cuales se transita y circula.

RECTA. Modo adverbial. En derechura.

RESERVADA. Llamaban así al curso extraordinario que se daba á ciertos negocios, despachándolos el rey por sí mismo ó por sus secretarios, sin consulta de tribunales ni de otra autoridad. SUMARIA. Forense. Procedimiento breve y compendioso en que se prescinde de las solemnidades ordinarias del derecho. A LUENGAS VÍAS Ó DE LUENGAS TIERRAS, LUENGAS MENTIRAS. Refran con que se nota la facilidad con que se miente cuando se habla de tiempos y países muy remotos.] SACRA. VÍA CRUCIS. DE UNA VÍA DOS MANDADOS. Expresion. DE UN CAMINO DOS MANDADOS. I POR VÍA. Modo adverbial. De forma, á manera y modo. POR VÍA DE BUEN Go BIERNO. Expresion. GUBERNATIVAMENTE ó en uso de la autoridad gubernativa.

ETIMOLOGÍA. Sanscrito vah, Ilevar; vahas, corriente, curso, movimiento; latin, vehère, conducir; latin rústico, veha, camino; latin clásico, vía; osco, veia, carreta; italiano, provenzal y catalan, vía; frances del siglo XI, veie; moderno, voie; normando, vaie; walon, vdie.

Reseña.—Es curioso notar que el sanscrito vahas, corriente, entra en el godo megs; aleman, moge; inglés, mave; francés, vague, ola, oleaje.

SINONIMIA. Via, medio. Se siguen las vías; se vale uno de los medios. La vía es el modo de conducirse para salir bien. El medio es lo que se pone en práctica para este efecto. Vía tiene una relacion particular con las costumbres; medio, con los sucesos.

(MARCH.) Reseña histórica.—I. Los romanos tuvieron dos clases de vfías: las militares (militares vie), Ilamadas más frecuentemente consulares ó pretorianas (consulares, pretorie), y las vecinales (vicinales viæ). 2. Las vfas militares eran principalmente vías estratégicas y se llamaron consulares ó pretorianas, porque los cónsules y pretores eran, por lo general, los comandantes de los ejércitos.

3. Las vías vecinales tenían por objeto la comunicacion de las ciudades y los pueblos para sus negocios ó para la explotacion agrícola, y se enlazaban frecuentemente á las vías militares. 4. Como al principio sirvieron las víAs para facilitar los movimientos de los ejércitos, estuvieron pavimentadas ó empedradas y tenían á Roma por punto de partida. 5. Las más grandes, importantes y antiguas, fueron por órden de fechas: la Latina, la Salavia, la Appia, la Valeria, la Flaminia, la Cassia y la Æmilia. 6. Siendo las vías, desde su orígen, obras de gran utilidad pública y política, fué necesario un plebiscito para abrirlas, construirlas y repararlas, estando los cónsules encargados de la ejecucion de estos plebiscitos. 7. Posteriormente este cuidado fué una de las atribuciones de los ediles ó de los censores; y, cuando Roma principió á llevar sus armas fuera de Italia, se crearon magistrados especiales, Ilamados quatuorviri, curatores viarum ó viocuri, que continuaron aún en tiempo de los emperadores. 8. Las vías consulares estuvieron siempre á cargo del Tesoro público; pero á los magistrados incumbía el construirlas y repararlas; al ménos, las de Italia. Lo hacían á veces á sus expensas, á fin de ganar el favor popular, demostrando mucha magnificencia en estos trabajos. 9. Fuera de Italia, cada provincia, por donde pasaba una vía, la conservaba por medio de un impuesto territorial; todo, segun las órdenes y bajo la vigilancia del gobernador de la provincia. 10. Entre los antiguos romanos, la circulacion era infinitamente ménos considerable que en nuestros dias, porque había ménos industria y comercio. La calzada para carros (carretera), no tenía, por lo general, más que 3 metros y 30 centímetros, 6 3 y 50 de ancho, tránsito bastante para el carro romano, que sólo necesitaba 1 metro y 35 centímetros. 11. Estos caminos, que nos parecen tan estrechos, estaban construidos con extremada solidez. Se principiaba por darles la forma hasta el terreno firme; una vez allí, se formaba un lecho de arena fina, sobre el que sé extendían otros cuatro diferentes, de fábrica, Ilamados y hechos de este modo: la fundacion, lecho de mortero, cubierto por grandes piedras planas; la ruderacion, obra de albañilería, de piedra y tierra, fuertemente batida y reducida á 25 centímetros de espesor; la nuez, lecho de arena gruesa y cantos, espeso de 15 á 30 centímetros, apisonado con un gran cilindro de hierro; y, en fin, la cubierta ó el endosamiento superior, que era, segun las localidades, ó una argamasa de cantos, de 15 centímetros de espesor, ó un pavimento de piedra dura, en grandes polígonos irregulares, puestos sobre mortero. En la mayor parte de las vías de Italia, este pavimento era de lava basáltica, que los escritores latinos llaman silex (sílice). 12. Esta calzada estaba entre dos márgenes, de piedra gruesa, de unos 22 centímetros de ancho. Por último, de trecho en trecho (de cinco en cinco metros) había piedras de 60 á 65 centímetros de alto, colocadas en las márgenes, para que los viajeros pudieran montar á caballo; precaucion que no era inútil, porque los antiguos no conocían los estribos. 13. Las vías se trazaban en línea recta, en cuanto lo permitía el terreno. Cuando encontraban una laguna ó un valle pequeño, solían franquearlo por medio de un viaducto de albañilería, ó, al ménos, por medio de un terraplen. (Véase CALZADA.) Pasemos ahora á enumerar las principales vías romanas, mencionadas por los escritores. 14. Vía Æmilia. Continuacion de la Flaminia, que terminaba en donde principiaba ésta, más allá del puente de Ariminum, y llegaba hasta Aquilea.

Extension, 485 millas (711 kilómetros). Emilio Scauro, censor el año 644 de Roma, la hizo construir. 15. VÍA Amerina Se separaba de la vía Cassia, á la izquierda, á dos millas (3 kilómetros) del lago Alsietinus (lago de Martiniano) y terminaba en Ameria. 16. Vía Antiana. Partía de un enlace de la vía Tiburtina, á á millas (5 kilómetros y 900 metros) al Este del Tíber, cerca de la villa Adriana, se dirigía al Sur y conducía á Antium. Se conjetura que fué abierta por Adriano. 17. VíA Appia. Principiaba en Roma, en la puerta Capena, al Sur, atravesaba toda Italia de Noroeste á Sudoeste, hasta Brindis, donde terminaba.

Extension, 380 millas (565 kómetros). Appio Claudio, censor el año 442 de Roma, 311 ántes de Jesucristo, la principió y la construyó hasta Capua, entónces límite del territorio romano, y le dió su nombre. Se ignora quién la prolongó hasta Brindis, si bien algunos arqueólogos piensan que fué Trajano. 18. VíA Ardeatina. Se separaba de la vía Appia, en la segunda milla á la derecha, y conducía á Ardea, á 21 millas (32 kilómetros) al Sur de Roma. Más allá de Roma, un ramal iba á unirse con la vía Severiana. 19. Vía Asinaria. De dos millas solamente de extension, salía de Roma por la puerta Asinaria, al Sudeste, y se juntaba á la vía Latina, por la izquierda. 20. VIa Aurelia. Partía de Roma, al Oeste, por la puerta Janiculense, atravesaba toda la Italia del centro, terminaba en Centumcellæ (Civita-Vecchia) y se prolongaba hasta Arlés. Extexsion hasta Centumcelle, 42 millas (62 kilómetros y 222 metros). Se cree que llevaba el nombre de Aurelio Cotta, que fué censor el año 602 de Roma. 21. Vía Aurelia nova. Partía de Roma, al Noroeste, al puente Triunfal, y se juntaba á la vía Aurelia, despues de recorrer 3 millas. 22. VíA Cassia. Se enlazaba con la Flaminia, á la izquierda, inmediatamente despues del puente Milvio (Ponte-Molle), y atravesababa la Etruria. Se conjetura que tomó su nombre de Cassio Longino, censor el año 600 de Roma. 23. Vía Ciminia. Rama de la vía Cassia, que atravesaba la Etruria, la montaña y el bosque de su nombre, 24. Via Claudia. Se separaba de la Cassia á la izquierda, en la milla décimanona, y se volvía á unir en Florencia. 25. VÍA Collatina. Partía de Roma, de la puerta Esquilina, al Este, y conducía á Collatia. 26. Vía Domitia. Iba de Sinuesa á Puteoli (Puzzoles), y se juntaba á la Appia. Fué construida por el emperador Domiciano. 27. ViA Donatia. Partía de Dyrrachium, atravesaba la Macedonia y llegaba hasta el Helesponto. Fué obra de tiempos de la República. 28. ViA Ficulnensis ó Ficulensis. Se llamó tambien Nomentana y conducía de Roma á Nomentum, pasando al monte Sagrado. 29. VIA Flaminia. Principiaba en Roma, en la puerta Ratumena, al Norte, hasta el puente Milvio (Ponte-Molle), se inclinaba á la derecha é iba á través de la Umbría y de la Etruria, á terminar en Ariminum (Rímini). Fué construida por C. Flaminio, censor el año 533 de Roma. 30. Vía Labicana ó Lavicana. Se separaba de la Prœnestina, poco ántes de la puerta Esquilina y conducía á Labicum, teniendo 30 millas (44 kilómetros y 445 metros) Al salir de esa ciudad, iba á perderse en la vía Latina, hácia la estacion Ad pictas. 31. VíA Latina. Salía de Roma por la puerta Latina, al Sudeste, se separaba de la izquierda de la vía Appia, atravesaba el Latium, de donde tomó su nombre, se juntaba á la vía A ppia en Casilinum, 95 millas (140 kilómetros y 740 metros), y tal vez en Beneventum, 189 millas (281 kilómetros y 400 metros). Se ignora quién la construyó; pero se cree que era una de las más antiguas de Roma. 32. Vía Laurentina. Partía de la víA Ostiensis, entre la tercera y la cuarta milliaria, á la izquierda, y conducía á Laurentum. Extension, 16 millas (23 kilómetros y 700 metros). 33. VfA Lavicana. Véase vía Labicana. 34. Vía Laviniensis. Se enlazaba con la Laurentina, á la izquierda, hácia la undécima milla, y conducía á Lavinium, con extension de 8 millas (11 kilómetros y 248 metros). 35. Vía Nomentana. Partía de Roma, de la puerta Collina, y posteriormente de la Nomentana, al Nordeste, y concluía en Nomentum. Extension, 12 millas (17 kilómetros y 780 metros). Más allá de Nomentum, iba á

perderse en la vía Salaria, en Eretum. Esta vía existía desde el siglo Iv de Roma. Bajo la República, se llamó Ficulensis ó Ficulnensis, porque pasaba por Ficulum. 36. VíA Ostiensis. Principiaba en Roma, en la puerta Trigémina, al Sur, y posteriormente en la puerta Ostiensis, y conducía á Ostia, siguiendo casi siempre la orilla izquierda del Tíber y con una extension de 16 millas (23 kilómetros y 700 metros). 37. Vía Portuensis. Partía de Roma, de la puerta Portuensis, al Sudoeste, y conducía á Portus Trajani, cerca de la desembocadura del Tíber, siguiendo, en línea recta, su orilla derecha. Fué construida por el emperador Claudio. 38. Vía Prenestina. Partía de Roma, por la puerta Esquilina, al Este; conducía á Preneste; tenía de extension 23 millas (34 kilómetros) y se prolongaba hasta más allá de dicha ciudad. 39. Vía Salaria. Salía de Roma por la puerta Collina, al Norte; conducía hasta Hadria, 150 millas (222 kilómetros y 200 metros), y, en tiempos de Teodosio, hasta Fortuna Fanestria. Al salir de Roma, se prolongaba por la orilla izquierda del Tíber, con una extension de 18 millas (26 kilómetros y 660 metros). Existía desde el siglo iy de Roma y se llamó Salaria, porque los sabinos iban por ella á buscar sal al mar. 40. Vía Setina. Partía de Setia en el Latium, y se unía á la vía Appia. 41. Vía Severiana. Prolongacion de la Ostiensis, á partir de Ostia hasta Antium (Ancio). Iba á lo largo del mar Tirreno hasta Terracina. Extension, 87 millas (128 kilómetros y 800 metros). Fué construida por el emperador Septimio Severo. 42. Vía Sublacensis. Se separaba de la Valeria, á la derecha, en la 33.a milliaria, y conducía, siguiendo la orilla derecha del Anio, á Sublagueum (Sublaco), villa de Neron. Extension, 10 millas (14 kilómetros y 815 metros). 43. VIa Tiburtina. Salía de Roma por la puerta Esquilina, al Nordeste, y conducía á Tibur, con extension de 20 millas (29 kilómetros y 600 metros). Se prolongaba hasta más allá de Tibur y se ignora la época y el nombre de su fundador. 44. Vía Triun fal Partía del puente Triunfal, al Oeste de Roma, en el campo de Marte; atravesaba el campo Vaticano é iba á juntarse á la víA Cassia, recorriendo 7 millas y media (11 kilómetros y 100 metros). Tambien se llamó Triunfal otra pequeña vía, que se separaba de la Appa, á la izquierda, en la novena milla, y que conducía al monte Albano, donde terminaba, despues de recorrer 9 ó 10 millas (unos 13 á 14 kilómetros). 45. VIa Tusculana. Partía de la La tina en la décima milla, á la izquierda, y conducía á Tusculum; con extension de á millas (6 kilómetros); descendía despues, se juntaba con la vía Triunfal del monte Albano, en un trayecto de ó millas (unos 9 kilómetros). 46. ViA Valeria. Prolongacion de la Tiburtina, al salir de Tibur, que se extendía hasta Hadria. Extension, 149 millas (220 kilómetros y 750 metros). Fué construida por Valerio Máximo, el año 447 de Roma. 47. Via Vitellia. Rama de la Aurelia, á media milla próximamente de la salida de Roma. Iba hasta el mar Tirreno. 48. Las vías de las provincias fueron muchas, pues en todas habían construido los romanos varias vías militares. El sistema estaba desenvuelto en grandes líneas, que tocaban las principales partes del país hasta sus extremos. 49. Hácia fines de la República, hubo ya una gran vía, la cual se extendió desde los Pirineos á los Alpes, por la Galia Aquitania y la Narbonense.

Otra, atravesaba el país de los allobros; otra, la Germania, y otra el Epiro, yendo hasta el Helesponto, á través de la Macedonia. 50. Augusto desenvolvió este sistema, hizo abrir un gran camino desde Medina á Gades y ocupó las Galias por cuatro vías consulares, de las que Lugdunum (Lyon) era el centro: una, atravesaba los montes de Gélemnes (Cérennes), hácia el país de los Santones y la Aquitania; la segunda, iba al Rhin; la tercera, al Océano, á través del país de los bellovacos y de los ambienses; la cuarta, al Mediterráneo, por la Narbonense y Marsella. Las legiones se ocupaban en estas grandes obras. 51. En tiempo de Antonino, el Imperio tenía más de cincuenta y dos mil kilómetros de vIas militares; las de Italia, eran 47, formando un desenvolvimiento de unos dieciocho mil kilómetros. 52. En España hubo más de once mil kilómetros de vías pavimentadas; y en Africa, sin comprender el Egipto, catorce mil. En ambos países, pero aún más en Italia, existen trozos numerosos de las antiguas vías romanas. 53. Acerca de este importante asunto, el lector erudito puede consultar: BERGIER, Histoire des grands chemins de l’Empire romain (1728); A. NITBY, Delle vie degli antichi (Roma, 1818); EL MISMO, Analisi della carta de lintorni di Roma (Roma, 1837); EL MISMO, Viaggio antiguario ne' contorni di Roma (1819); WESTPHAL, Agri Romani Tabula (1827); W. GELL, Topography of Rome and vicinity (Lóndres, 1834); L. Caninas La Campagna di Roma (Roma, 1838); y E. DESJARDINS, Essai sur la topographie du Latium (Paris, 1854).

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