Roque Barcia · 1880-1883
Vega
tomo 5 · página 421 · ver la página del original
Vega. Femenino. Parte de tierra ó campo bajo, llano y húmedo. «Covarrubias es de sentir se dijo del latino Vigor, que significa fuerza, por ser más fuertes que otras tierras para los frutos. El P. Guádix, citado por el mismo Covarrubias, dice es nombre arábigo; y otros sienten se deriva de Vagus, vaga, vagum latino» (ACADEMIA, Diccionario de 1726); catalan, vega. Vega Carpio (FREY FÉLIX LOPE DE). Célebre poeta español, el más fecundo que ha producido nuestro país, apellidado el Fénix de los ingenios, que nació en Madrid el 25 de Noviembre de 1562 y murió en 26 de Agosto de 1635. Estudió filosofía en Alcalá, obteniendo con gran aplauso el grado de bachiller. El duque de Alba le nombró su secretario, y para él compuso su Arcadia, en la que disfrazó, con nombres fingidos, sucesos verdaderos y lances de amor de varios señores de la corte. Habiendo tenido que salir de Madrid á consecuencia de un desafío, á su vuelta perdió á su esposa; y, para aliviar su pesadumbre, se trasladó á Bilbao, resuelto á tomar parte como soldado en la expedicion que se dirigía contra Inglaterra. Conocido es el desgraciado fin de la Invencible, que destruyeron las tempestades. Se asegura que LOPE, en los pocos momentos que le dejaron libre el estampido del cañon y el retumbar del trueno, compuso el poema La Dragonada y parte del de La Hermosa Angélica; y áun se añade que compuso entónces la festiva Gatomaquia. De vuelta á Madrid, entró de secretario del conde de Lémus, contrajo nuevo matrimonio, volvió á enviudar; y, desengañado del mundo, segun él mismo dice, abrazó el estado eclesiástico, ingresando en la Congregacion de sacerdotes naturales de Madrid. Escribió á la sazon el poema titulado: Corona trágica de Marta Estuardo, que dedicó al papa Urbano VIII, el cual, en prueba de agradecimiento, le confirió el grado de doctor en teología, el hábito de san Juan, los títulos de promotor fiscal y de notario de la cámara apostólica y el de familiar del tribunal de la Inquisicion. Entretanto sus obras poéticas iban en aumento, con asombro general de España y de Europa. LOPE era mirado como un prodigio y consultado como un oráculo: la gente se paraba en la calle para verle y enseñarle á otros, y varios extranjeros vi
nieron á Madrid sólo por conocerle y entablar con él relaciones de amistad. Su muerte causó un sentimiento general en toda la nacion y se le hicieron pomposos funerales. Cervántes le Ilama verdadero monstruo de la naturaleza, á causa de las innumerables obras que dió á luz. Sus libros de tratados sueltos, de poesía lírica y de prosa, pasan de cincuenta: de veintiseis, los de poesía dramática, y en ellos se contienen más de mil cuatrocientas comedias y cuatrocientos autos sacramentales. Segun confesion del mismo LOPE, salía lo que escribió á cinco pliegos diarios, que multiplicados por los años de su vida, equivalen á ciento treinta y tres mil doscientos veinticinco pliegos. Desde el madrigal hasta la oda, desde la égloga á la comedia, desde la novela á la epopeya, todo lo recorrió, todos los géneros cultivó y en todos dejó señales de imaginacion y de talento. Sus comedias más renombradas son: El Anzuelo de Fenisa; Obras son amores y no buenas razones; Si no vieran las mujeres; Las Flores de Don Juan; La Esclava de su galan; La Moza de cántaro; Querer su propia desdicha; Los Milagros del desprecio; El Castigo sin venganza; La Estrella de Sevilla; El Premio del bien hablar; Por la puente, Juana; El Mejor alcalde el rey; Lo cierto por lo dudoso; El Perro del hortelano; La Dama melindrosa; La Bella mal maridada; Amar sin saber á quién; El Acero de Madrid; La Ilustre fregona; La Hermosa fea; El Mayor imposible; La Boba para los otros y discreta para sí, y Buen maestro es amor, ó La Niña boba. (SALA.)
Reseña.—1. Nació en la puerta de Guadalajara y casas de Jerónimo de Soto (hoy, calle Mayor número 82), sitio entónces correspondiente á la parroquia de San Miguel de los Octoes, donde fué bautizado el dia ó de Diciembre, esto es, once dias despues de su nacimiento. 2. Fueron sus padres Félix de la VEGA y Francisca Fernandez, naturales del valle de Carriedo y establecidos hacía poco en Madrid. 3. Tuvo dos hermanos; una hembra, que se llamó Isabel; y otro, varon, cuyo nombre se ignora y que siguió la carrera de las armas. 4. Recibió el bautismo de manos del licenciado Muñoz y fueron sus padrinos Antonio Gomez y su esposa. 5. De 5 años, dice su panegirista el doctor Juan Perez de Montalban, leía ya el romance y el latin; y era tanta su aficion á los versos, que miéntras no supo escribir, repartía su almuerzo con otros rapazuelos mayores que él, porque le escribiesen lo que él les dictaba. 6. Pasó despues al colegio de la Companta de Jesus, donde, al par que hacía portentosos adelantos en el estudio de las humanidades, se ejercitó en la danza, la música, la esgrima, la equitacion y todos aquellos ramos de adorno, necesarios en quien había de profesar como caballero. 7. A los 14 años empezó á dar muestras de su natural inquieto, en tal modo que, aguijado por su espíritu aventurero, reciente aún la muerte de su padre, se fugó de la casa de su madre con otro compañero de su edad, Ilamado Hernando Muñoz, deseoso de correr mundo.
8. Provistos, si no de lo necesario, de lo que juzgaron más indispensable, fuéronse á pié á Segovia, donde compraron vu rocin en quince ducados y pasaron á La Bañeza y, últimamente, á Astorga; pero allí, arrepentidos de su ligereza de cascos, determinaron volver por el mismo camino que llevaran. 9. Faltándoles en Segovia el dinero, se fueron entrambos á una platería: el uno, á trocar unos doblones; y el otro, á vender una cadena; pero, como el platero dudase de la legítima procedencia de una y otros, dió parte á la justicia, y los mozos se vieron encerrados en la cárcel. 10. Por fortuna, el juez no tardó mucho en comprender que la falta de los prófugos, más era mocedad que delito, y dándoles libertad, mandó que un alguacil los trajese á Madrid y los entregase á sus padres con los doblones y la cadena, teniendo así feliz remate una aventura que pudiera haberles causado algunos meses de reclusion. 11. Afirmase (y parece indicarlo él mismo en una de sus comedias) que á la edad de 15 años (1577) se hallaba en las islas Terceras, militando bajo las banderas de España. Sin embargo, la circunstancia de hallársele aquel mismo año acomodado de paje familiar en casa de Don Jerónimo Manrique, obispo de Avila, y de encontrársele de allí á poco prosiguiendo sus estudios en la universidad de Alcalá, donde se graduó de bachiller, hacen sospechar que sus palabras, algo oscuras, han debido ser mal comprendidas por sus biógrafos. 12. Lo indudable es que, vuelto á Madrid en 1582, sirvió de secretario al duque de Alba, nieto del famoso general de Felipe II, y que, por complacerle, escribió la Arcadia, poema pastoril, imitado del de Sannázaro, de la Diana de Montemayor y de la misma Galatea de Cervántes, cuyo poema publicó en 1598. 13. Entraba Lope en los 22 años de edad, y entónces contrajo matrimonio con Doña Isabel de Ampuero Urbina y Cortinas, hija de Don Diego, rey de armas, y de Doña Magdalena de Cortinas, parienta de la madre de Cervántes. 14. A poco, con motivo de haber herido en desafío á un caballero que se complacía en satirizarle, se vió reducido á prision; pero no tardó mucho en verse libre y marchó á Valencia en compañía de su amigo Claudio Conde, que había sido quien más poderosamente contribuyó á sacarle de la cárcel, teniendo pronto ocasion de pagarle aquel beneficio con librarle á su vez de la Torre de Serranos, adonde otro lance de la misma índole le había llevado, segun se desprende de la dedicatoria de la comedia: Querer la propia desdicha. 15. Regresó á la Corte dos años despues; vióse procesado por una sátira que escribió; tuvo una hija que llevó por nombre Teodora, la cual murió al año siguiente, y en el mismo año de 1588 perdió á su esposa. 16. Con motivo de estas desgracias y pensando tal vez al propio tiempo en mejorar un tanto su abatida fortuna, alistóse de soldado en la armada Invencible; y, formando parte de ella, vió morir en sus brazos á su hermano menor, alférez de los tercios, que fué alcanzado por un arcabuzazo en una refriega que tuvo la escuadra con los holandeses. 17. Aquel funesto accidente debió hacerle cobrar aversion á la vida marítima y, volviendo á España y á Madrid, en 1590, fué sucesivamente secretario del marqués de Malpica y del de Sarriá, tan célebre despues con el título de conde de Lémus. 18. A este último dedicó en 1599 el poema San Isidro, y le acompañó en aquel mismo año con motivo de las bodas de Felipe III con Doña Margarita de Austria y de la infanta Isabel Clara Eugenia con el archiduque Alberto, escribiendo las Fiestas de Denia, que en Valencia se dieron á la estampa. 19. Su vida en este período no debió ser modelo de virtudes ni de buenas costumbres, pues, aparte de otras intrigas y galanteos que no han podido aclararse, se sabe con toda certeza que, á causa de las aventureras relaciones mantenidas con una dama, llamada Doña Antonia Trillo, se le formó en 1595 un proceso de que, más que por la justicia de su causa, por los buenos empeños con que contaba, logró desembarazarse, no sin grandes trabajos. 20. Por los años de 1600 á 1603 contrajo nuevas nupcias con Doña Juana de Guardio, hija de un vecino de Madrid, rico tratante en carnes ó ganados, que le llevó una dote de vcintidos mil trescientos ochenta y dos reales de plata doble. 21. De ella tuvo dos hijos, Cárlos y Feliciana; el primero, no pasó de los 7 años: la segunda, nació á costa de la vida de su madre, la cual murió del sobreparto, casándose la hija en edad competente con Don Luis de Usategui, noble y bien acomodado. 22. En vida de su esposa tuvo tratos secretos con Doña María de Luján, de la cual nacieron dos hijos naturales: Marcela del Carpio que, con el nombre de sor Marcela de San Félix y á los dieciseis años de edad, tomó el hábito de religiosa en el convento de trinitarias descalzas de Madrid, el 28 de Julio de 1621; profesó al año siguiente y murió en 9 de Enero de 1688; y Lope Félix que, á los 15 años pereció en un naufragio, sirviendo en la escuadra del marqués de Santa Cruz. 23. De que ambos habían hereda
do algunos destellos del númen poético de su padre, da muestras un cuaderno manuscrito, que se conserva en el convento de las trinitarias, y en el que se leen algunas composiciones no desprovistas de inspiracion y firmadas por sor Marcela de San Félix, así como el libro impreso de las Justas poéticas con motivo de la beati ficacion de san Isidro, en el que figura el malogrado mancebo con el nombre de LOPE FÉLIX DE VEGA, el Mozo. 24. Siguiendo el órden cronológico posible en las noticias hasta hoy averiguadas de la vida de LOPE DE VEGA, diremos que, en 1602, publicó sus poemas: La Hermosura de Angélica, La Dragontea, sus Rimas y El Arte de hacer comedias; que en 1603 estuvo en Sevilla, donde imprimió El Peregrino en su patrie, que dedicó al marqués de Priego; y que, en 1609, dió á luz la Jerusalen conquistada. 25. Poco despues de esta época (la noche del lúnes 18 de Diciembre de 1611) le ocurrió un lance que, estando á punto de dar fin á su vida, se cree que fuera poderoso incentivo para hacerle concebir por vez primera el pensamiento de cambiar las ropas seglares por el hábito del sacerdote. A cosa de las ocho de la referida noche salía del convento de descalzos de la Santísima Trinidad, de visitar á los padres fray Agustin de San José y fray Alonso de la Purificacion, cuando, al volver una de las esquinas de la calle de Francos, empezaron á llover sobre él tajos y cuchilladas. «No me hirieron, decía á los que le visitaban al dia siguiente, y los que ven mi capa, lo juzgan á milagro; antes la persona que intentó lo que digo, cayó en unas piedras y dejó allí mucha sangre; de donde se infiere que yo estaba inocente y él engañado.» 26. A pesar de esto, no debió tan pronto perder la aficion á los lances y aventuras amorosas, cuando se sabe que en 1613 sostenía relaciones de tapadillo con la actriz Jerónima de Búrgos, para quien escribió La Dama boba; y que, preso en las redes de cierta dama, llamada doña Marta de Nevares Santoyo, pequeña de cuerpo y tan gentilísima de espíritu como diestra en acompañarse á la vihvela, daba ocasion á que sus enemigos le satirizasen con tal propósito con décimas, como la siguiente, que es del cordobés Don Luis de Góngora: «Dicho me han, por tu carta, Que es tu cómica persona Sobre los manteles, mona, Y entre las sábanas, Marta. Agudeza tiene harta Lo que me advierten despues; Que tu nombre del revés (Siendo Lope de la haz), En haz del mundo y en paz, Pelo de esta Marta es.» 27. Por Octubre y Noviembre de 1615, concurrió á las entregas de Doña Ana de Austria, reina despues de Francia, y de Doña Isabel de Borbon, princesa de Astúrias, tomando nota con Pedro Mantuano de la Relacion que se proponía escribir. 28. A mediados de 1616 (carecemos de antecedentes para poder fijar fecha) fué á Valencia á recibir al conde de Lémus, que venía de gobernar á Nápoles, y en aquella ciudad enfermó y fué asistido por Sebastian Jaime, á quien en agradecimiento dedicó la comedia El Alcon de Federico. 29. Cansado de tantos afanes y vicisitudes, rayando ya poco más ó ménos en los 50 años, volvió á tomar cuerpo en él el pensamiento que le asaltara al acaecerle el lance de Sevilla; y, despues de recibir las sagradas órdenes en Toledo, cantó misa en el convento de San Hermenegildo de padres carmelitas descalzos de Madrid el dia 1.° de Junio de 1608. 30. No era esto, sin embargo, retirarse por completo del mundo, sino vivir más pacíficamente en él; y prueba de ello es que, ni las ocupaciones de su nuevo estado enfriaron el ardor con que se dedicaba á las tareas del ingenio, ni por ello olvidó la vida de la Corte y el trato de los magnates y gentes de valía, que discretamente se holgaban con su trato. 31. En 1627 publicó su Corona trágica de Marta Estuardo, cuya dedicatoria á Urbano VIII le valió una expresiva carta de dicho pontífice, la cruz de la órden de san Juan, el título de doctor en teología de la Sapiencia de Roma; el de promotor fiscal de la cámara apostólica, y el de notario inscrito del archivo romano. 32. Muchos años ántes había sido nombrado familiar del Santo Oficio; en 19 de Setiembre de 1609 tomó el hábito de la venerable Orden Tercera de San Francisco, en la que profesó á 26 de igual mes del año siguiente, y en á de Julio de 1628 se vió investido con el cargo de capellan mayor de la Congregacion de presbiteros naturales de Madrid, á que hacía ya largo tiempo que pertenecía. 33. Durante el último año de su existencia, ciertas resultas de los pasados desacuerdos de su juventud vinieron á acibarar la paz que, con tanto anhelo había buscado, y una pasion de ánimo quebrantó de tal modo su salud, que hizo temer con sobrada causa á sus amigos y admiradores por tan preciosa vida. 34. El dia 5 de Agosto de 1635, hallándose comiendo en casa de su antiguo amigo el librero Alonso Perez de Montalban, sintióse asaltado por una congoja de corazon, que le tuvo privado de sentido algun tiempo. Repuesto en breve del pasajero accidente, volvió á su vida ordinaria; pero no tardó mucho en tomar nueva é irremediable fuerza el preventivo amago. 35. El 24 de aquel mismo mes, asistió por la tarde á unas conclusiones de Medicina y filosofía, que en el Seminario de los Escoceses sostenía durante tres dias el doctor Don Hernando Cardoso, y allí se desmayó repentinamente y con tal falta de sentido, que hubo precision de llevarle al cuarto del doctor Sebastian Francisco de Medrano, que vivía dentro del mismo seminario. 36. Luégo que volvió en sí y se alivió un tanto, fué conducido en una silla á su propia casa, donde, llamados los médicos, se le dispensaron los primeros auxilios de la ciencia. Enterados éstos de que, por ser aquel dia viérnes, á pesar de estar dispensado del ayuno por su edad y falta de salud, sólo había tomado como alimento una sopa de fideos y unos huevos duros, le ordenaron un purgante para el siguiente dia. 37. No surtió esta medicina el efecto que se esperaba, y viendo que la calentura había subido de punto, se le propinó una sangría para el domingo, que sólo sirvió para aminorar sus ya debilitadas fuerzas. 38. En este dia pasó por la calle casualmente el doctor Juan Negrete, médico de cámara de su Majestad, quien tan luégo como supo la enfermedad de LOPE, le visitó como amigo, y advirtiendo su fatiga y demás sintomas mortales, que en él se notaban, le previno que recibiera el viático y dispusiera sus asuntos terrenales. 39. A las pocas horas otorgó testamento ante Francisco de Morales y Barrionuevo, dejando por albaceas al duque de Sesa y á su yerno Luis de Usategui y haciendo varios legados á sus testamentarios, al secretario Juan de Piña, á Alonso Perez de Montalban, al doctor Don Francisco Quintana, al licenciado José de Villena, á Don Luis Fernandez de la Vega, su pariente, y al doctor Don Juan Perez de Montalban. 40. A la noche recibió el viático y la extremauncion; dió despues la bendicion á su hija Feliciana, y encomendándosela con particular esmero al duque de Sesa, dirigió frases de agradecimiento á cada uno de los muchos amigos que rodeaban su lecho, y entre los que se contaba el maestro José de Valdivieso. 41. Desde las primeras horas del dia 27, se inició la agonía. Todos los remedios de la ciencia eran ya inútiles y lo único que pudo lograrse, fué que el débil soplo de vida que animaba su cuerpo, se prolongase algunas horas. A las cinco y cuarto de la tarde de aquel dia vino el trance funesto; y despues de algunos minutos de relativa animacion, lanzó el último suspiro. 42. Montalban no señala la enfermedad de que murió; pero el doctor Cardoso asegura en una oracion fúnebre, que compuso á su memoria, que fué una disimulada destilacion que le acompañaba, y corriendo entónces impetuosa al pecho, le privó de la vida. 43. El duque de Sesa, que tuvo el propósito de llevar su cuerpo al enterramiento de su familia, en Baena, tropezando con la oposicion de la villa de Madrid, hubo de resignarse á que no saliera de la Corte y dispuso el entierro para el dia siguiente, mártes 28. 44. El último tributo que pagaban
sus contemporáneos al que tantas veces habían aplaudido en vida, fué tan ostentoso y brillante que, á pesar de no haberse hecho invitación alguna, acudió tan crecido número de cofradias, religiones, sacerdotes y seglares de toda clase y condición, que no habia salido aún el cuerpo de la casa mortuoria y había empezado ya á entrar el cortejo en la iglesia de San Sebastián, en que había de ser sepultado, no obstante, la vuelta que se dió para que, pasando el cadáver por delante de las Trinitarias, viera sor Marcela por vez última el cadáver de su padre. 45. Una vez en San Sebastián, ofició la misa de cuerpo presente la real capilla de su Majestad y se depositaron los inanimados despojos de LOpE en la bóveda que hay debajo del altar mayor de la mencionada parroquia, en el segundo nicho de la tercera hilera. No hace muchos años se practicaron diligencias para encontrar los preciosos huesos y darles sepultura más suntuosa; pero todas las pesquisas fueron inútiles. La villa, que con tanto celo impidió que se los llevaran á Baena, dejó un siglo más tarde que, mezclados con otros restos, cayeran á un pudridero, en donde se habían de perder para siempre. 46. La casa en que murió LOPE DE VEGA es la señalada con el número I1 antiguo, 15 moderno de la manzana 227 de la calle que hoy lleva el nombre del eminente autor del Quijote, y entonces se llamaba de Francos. Esta casa, que adquirió en 1610 y que habitó desde entonces, se conserva en buen estado. Aunque la fachada ha sufrido alguna alteración substancial, especialmente, la de haber sido mudado más al centro el portal, que estaba antes donde ahora la primera reja, su interior conserva la misma distribución que tenía cuando la habitaba LOPE. La Academia Española, que no hace muchos años se ocupó en restaurarla y cuida de su conservación, ha restituído el Sidone agna. que aquél hizo colocar sobre la puerta y que se había quitado en una de las veces que se revocó. 47. Entre las no pocas composiciones, que se escribieron á la muerte del personaje de estos apuntes, merecen especial mención la Fama póstuma, que escribió el doctor Juan Pérez de Montalbán (Madrid, 1636), y en la que recolectó los elogios panegíricos que, en latín, castellano, italiano y francés, escribieron ciento cuarenta poetas y trece poetisas; y las Erequias poéticas que Fabio Franchi publicó aquel mismo año en Venecia. 48. Retrato.—Según el que de LOPE hace el primero de los dos citados panegiristas, era «alto y enjuto de cuerpo, el rostro moreno y muy agraciado, la nariz larga y alyo corva, los ojos vivos y halagüeños y la barba negra y poblada.» Si de la autenticidad del parecido pudiera dudarse, bastaría á desvanecer toda sospecha el ver lo que tales rasgos se adaptan á un retrato que pintó Luis Tristán, en vida de LOPE, y que existe en el museo de L’Hermitage de San Petersburgo. De este precioso lienzo hizo ha poco sacar fotografías el se ñor Don Francisco Asenjo Barbieri; y, gracins á ellas, se han rectificado las convencionales imágenes que del Fénix de los ingenios corrían de mano en mano. 49. Retrato moral.— Más aficionados á estudiar al escritor que á engolfarnos en estériles investigaciones sobre la vida del individuo, nos habíamos contentado hasta aquí con la poética alabanza de sus virtudes, hecha por su apasionado discípulo Pérez de Montalbán. Verdad es que los acerados epigramas de Góngora, Cervantes, Quevedo, Alarcón y otros ingenios, sus contemporáneos, habían dado cuerpo á la sospecha de que la resolución de abrazar, ya en edad madura, el estado eclesiástico, provenía, no tanto de un fervoroso espíritu de devoción, cuanto de la necesidad de vivir sosegadamente, dando al olvido de la prudencia pasados devaneos, como quien pretende desagraviarse de los desatientos de la mocedad, poniendo su alma á buen recaudo. Pero ¿quién hubiera podido sospechar que investigadores implacables habían de reunir y dar á luz documentos privados, secretos de una sepultura, lamentos tal vez de un alma afligida, suspiros quizá de una conciencia atribulada, cuyos papeles, poniendo de relieve ciertos decaimientos mundanales, vinieran á turbar la memoria de uno de los más poderosos ingenios conocidos? 50. Los tales documentos son una colección de cartas confidenciales de LOPE, las cuales, halladas en un archivo particular, lastimosamente destrozado, se han impreso recientemente. Para nosotros, no es su sentido tan concluyente y manifiesto como solicita el coleccionador; pero, como tenemos por mal entendida y peor empleada la curiosidad que toma á empresa rebuscar cruelmente en el fondo de los sepulcros, lejos de hacer una critica minuciosa de aquellos documentos, nos limitamos á decir que, cuando tales revelaciones no pueden servir de lección y ejemplo á las generaciones futuras, vale mucho más poner empeño en ocultarlas que en sacarlas á la vergüenza, para que sirvan de ingrato esparcimiento á desocupados y mal entretenidos. 51. Esto no obstante, como el silencio puede dar lugar á suposiciones exageradas, indicaremos los únicos defectos que, á nuestro juicio, empañan algún tanto las altas cualidades del insigne escritor. El primero es el exceso de amor propio, que le sugería el universal aplauso, de que era ídolo, y que fomentaba en él la comezón de pueril envidia hacia todo aquello que le pudiese hacer la menor sombra. El segundo, cierta tenaz inconstancia de afectos, que le llevaba á los más inconscientes extravíos de la razón, volubilidad que no reconocía otras causas que su natural impresionable en grado sumo, así como el dominio que en él ejercía el sentimiento de la belleza, domeñándole, como pasión ciega é irresistible, y exaltando su espíritu, ya propenso de suyo á la revuelta y á la inquietud. LOPE amaba á la manera que escribía; como el volcán arroja lava. Si de otro modo hubiese amado, hubiera escrito de otro modo, porque el amar y el escribir no tuvieron jamás tabique por medio en la vivienda de su alma. Esos aposentos no están separados en el interior de la conciencia. A todo esto, que podemos llamar la fisiología de nuestro personaje, la idiosincrasia particular de LOPE DE VEGA, se debe añadir la abundante capa de la suposición ó de la calumnia, que los odios y las hablillas debieron poner sobre la capa de la verdad, porque no parece sino que la malignidad de la murmuración, al devorarnos á nosotros mismos, tiene bastante con el cebo de su propia malicia, así como el veneno tiene bastante con el virus mortífero de su propia substancia. Eu estas materias tiene lugar un hecho rarísimo, el cual viene á probar al mundo que la moral de los siglos pasados, como la moral del siglo presente, es todavía una moral gentil. A propósito de cualquier personaje, se suele dudar más ó menos de sus virtudes; nadie pone en duda sus vicios. Siempre falta algo para adorarle como ángel; nunca falta nada para tenerle por demonio. También se advierte que muchos personajes insignes pasan hoy por dechados de vida honesta, limpios de toda mancha, no porque aquellos hombres no la tuvieron, sino porque sus tiempos lo ignoraron. La ignorancia, para ser engañosa en todo, suele aderezarse más de una vez con los joyeles de la virtud. En efecto, cuando se lleva una vida oscura, todo queda envuelto en el negro crespón de la oscuridad, mientras que los nombres notorios hacen también notorios los lunares, como si el hombre se fuese retratando, hora por hora, día por día, en el espejo de su fama Todo tiene su quiebra en este mundo, y aquella especie de transparencia peligrosa es una quiebra de la celebridad. ¿Para qué insistir sobre este punto? No hay astro sin mancha; ni aun el astro del genio: no hay oriente sin nube; ni aun el oriente de la gloria. Hace muchos siglos que nos lo enseñó el Salvador de la humanidad, hablando de una pobre adúltera: «El que se tenga por inocente, arroje primero la piedra.» ¡Ay! En vez de agraviar cenizas venerandas, codiciemos todos ilustrar á la madre común en una mínima proporción respecto de la cantidad fabulosa en que lo hiciera aquel coloso, pidiendo á Dios que nos haga la gracia de una sola molécula de la inmensa mole. 52. Juicio.—Si LOPE DE VEGA adoleció de flaquezas humanas (era hom
bre), el poeta es tan grande que su nombre solo bastaría para llenar un siglo. Su fecundidad, que raya verdaderamente en lo increible, no hace de él nunca el rimador de oficio, ó el calenturiento engendrador de abortos inverosímiles y absurdos. En todas sus obras hay cierta regularidad, cierta posesion de recursos propios, una frescura de colorido y una propiedad de expresion tan natural y al mismo tiempo tan ingeniosa, que parecen frutos sazonados, no al calor excesivo de una inspiracion desbordada, sino al dulce influjo de apacible solaz, como si viviese acariciado por el trato amoroso de sus emociones, de sus imágenes y de sus ideas. Cuando LOpE escribe, parece que lo tiene todo en su casa. Podrán ganarle á ser filósofo; podrán ganarle á ser erudito; podrán ganarle á ser poeta: nadie le iguala en ser artífice. 53. Su in fluencia.—A pesar de haber cultivado los más opuestos generos y de haber dejado en todos ellos galanas y copiosas muestras de su buen gusto, de su elevacion y de su elegancia, á ninguno se dedicó con tanto ahinco, ni con tan milagrosa fortuna, como al género teatral. La escena española no tenía más que los cimientos; Juan de la Encina, Torres Naharro, Gil Vicente, Lope de Rueda y sus sucesores, no habían hecho otra cosa que sentar las sólidas bases de aquella obra inmensa, que había de ser eterna envidia de los extraños, lauro y maravilla de los propios, cuando LOPE, dando sus justas proporciones á la comedia, subordinándola á un modelo más uniforme, dotándola de una tendencia más universal, creando en ella el nuevo espíritu de la revolucion literaria, al par que revistiéndola de sus inimitables galas de diccion, que constituyen uno de sus grandes hechizos, dejó la empresa punto ménos que terminada. Los que luégo siguieron sus huellas, pudieron aquilatar sus cualidades; pudieron perfeccionar sus moldes, comunicar más extension y más trascendencia á los pensamientos, embellecer los episodios, dar nueva intencion á los caractéres y nuevos caractéres á los personajes; pero el mérito de la creacion del poema dramático no toca á nadie sino á LOPE. Aunque no hubiese logrado otra cosa que poner remate á una tarea tan extremada, toda la admiracion que por él sintiéramos, todo el agradecimiento respetuoso que le tributáramos, sería ciertamente humilde presea para engalanar tanta hermosura. 54. Su fecundidad. Para dar una idea de la portentosa organizacion, de que estaba dotado aquel hombre singularísimo, bastará notar que alguno de sus panerigiristas ha llegado á decir: «El sólo escribió más en calidad y número que todos los poetas antiguos y modernos,» de cuyo hiperbólico entusiasmo debe tomarse lo no poco que tiene de verdad y lo no ménos que tiene de hipérbole. Empecemos enumerando aquí, por órden cronológico, el catálogo de sus obras sueltas: La Arcadia, novela pastoril en prosa y verso, un tomo (1598); El Isidro, poema de la vida del santo, en quintillas, que consta de diez libros y diez mil versos (1602); La Dragontea, en diez cantos, tambien en octava rima (1602), Rimas sueltas (1602); Arte de hacer comedias (1602); El Peregrino en su patria, novela en prosa (1603); La Jerusalen conquistada, poema en octavas reales, en veinte libros y en cerca de veinte mil versos (1609); Los Pastores de Belen, novela pastoril en verso y prosa, dividida en cinco libros (1612); Soliloquios divinos, publicados bajo el anagrama de Fray Gabriel Padecopeo (1612); Rimas sacras (1614); Triunfo de la fe en los reinos del Japon (1678); Justa poética en la beati ficacion de san Isidro (1620); La Filomena; La Andrómeda; Las Fortunas de Diana, novela en prosa, y otras composiciones (1621); Fiestas de la canonizacion de san Isidro (1622); La Circe, La Mañana de san Juan y La Rosa blanca, poemas (1624); Triunfos divinos, poema en cinco cantos (1625); Romancero espiritual (1625); Poema trágico de la muerte de Marta Estuardo, en cinco libros (1627); El Laurel de Apolo (1630); La Dorotea, novela dialogada en prosa (1632), y Rimas del licenciado Tomé de Burguillos, nombre con que se cubrió LOPE, y entre las que se incluye su famoso poema burlesco: La Gatomaquia (1634). 55. El teatro impreso de nuestro autor, dividido en 9 tomos ó partes, comprende 290 comedias, que con las publicadas sueltas y en colecciones de varios autores, suman 608, sin contar el gran número de autos, loas y entremeses, que salieron á borbotones de su pluma. 56. Lo inédito no puede calcularse con exactitud; pero, á juzgar por los antecedentes que existen de lo perdido, no parece grande la exageracion de Montalban, cuando asegura que sus comedias representadas llegan á mil ochocientas y que los autos sacramentales pasan de cuatrocientos. 57. Segun datos aproximados de eruditos modernos, á los 41 años llevaba escritas doscientas treinta piezas dramáticas; seis años despues, cuatrocientas ochenta y tres; á los 56 años, ochocientas, y dos años más tarde, novecientas, pasando de mil quinientas las que llevaba escritas á los 70 años. 58. Sedano calcula en veintiun millones trescientos dieciseis mil los versos que compuso. Con tales antecedentes se comprende muy bien que dijera, hablando de sus comedias: que ms de ciento en horas veinte y cuatro pasaron de las Musas al teatro. 59. Segun Montalban, «lo que le »valieron sus comedias, contadas á »500 reales, suman ochenta mil duca »dos; los autos, 6.000; la ganancia »de las impresiones, 1.600, y los dotes »de emtrambos matrimonios, 7.000, »que hacen más de 100.000 ducados, »fuera de 250 que le hizo merced su »Majestad en una pension de Galicia; »150, de una capellanía que le cupo »en Avila por antigüedad de criado »de Don Jerónimo Manrique; 40, de »una casa pequeña que tenía junto á »la calle de la Cruz; 300 de una pres »temera que le dió en un lugar suyo »el excelentísimo señor duque de Se »sa y más 400 ducados para su plato, »de muchos años á esta parte, porque »le dijo que no quería escribir más »comedias; sin otras liberalidades se »cretas de tanta cantidad, que, ha »blando una vez el mismo LopE de »las finezas del duque, aseguró que »le había dado en el transcurso de su »vida 24.000 ducados en dinero.» 60. La primera comedia que escribió, fué: El Verdadero amante, concluida á la edad de Il años, y la última: Las Bizarrías de Belisa, terminada el 24 de Mayo de 1630, cincuenta y siete años despues de la anterior. 61. Bibliografia.—Imposible sería enumerar todas las más ó ménos completas ediciones, que de las obras de LOpE se han hecho; pero ya que no emprendamos un trabajo bibliográfico de esta índole, señalaremos las más recomendables. Hoy, si no la más completa, la de mayor correccion y esmero, es la publicada en cuatro tomos en la Coleccion de Autores españoles, de Rivadeneyra, con más otro tomo de la misma coleccion en que van incluidas las más importantes de las obras no dramáticas. Además de esta edicion, merecen particular aprecio la de Sancha (Madrid, 1776-1779, 21 tomos en 4.°) y sus obras no dramáticas (Madrid, 1856). 62. Recientemente, la Coleccion de libros raros y curiosos, que se publica en esta Corte, ha dado á luz el primer volúmen de sus comedias inéditas. 63. Entre los muchos escritores extranjeros, que se han ocupado de nuestro inmortal dramático, cúmplenos citar á: Lord Holland, que publicó una extensa noticia de la Vida de LOpE con el título de: Some Account of the Life the and Vritin gs o) LOPE FELIX DE VEGA CARPIO (Lóndres, 1807); Ernest Lafond, Etude sur la vie et les œuvres de LOPE DE VEGA (Paris, 1857, 1 tomo en 8.° mayor) y Mr. Damas Hinard, Theâtre Choisi de LOPE DE VEGA (Paris, 1842, 2 volúmenes en 8.°).
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