Roque Barcia · 1880-1883
Vascongadas
tomo 5 · página 412 · ver la página del original
Vascongadas. Femenino plural.
Geografia. Comarcas de Europa, pertenecientes á Francia y España. 1. Noticias preliminares.—Los vascos, restos del más antiguo pueblo de Europa, son los famosos aquitani de César, completamente distinguidos por Strabon de los galos, y los descendientes de aquellos íberos, llegados de Africa ántes ó despues de la formacion del estrecho de Gibraltar, los cuales cubrieron toda la península hispánica, el país, que fué luégo la Galia, hasta el Loire, la Liguria y el Norte de Italia, la Córcega, la Cerdeña y áun la Sicilia. Rechazados de la Galia, por los celtas; y de España, por los diferentes pueblos, que invadieron sucesivamente la península, se confinaron en los Pirineos, donde lograron mantener arrogantemente su independencia. La prueba del establecimiento de los iberos en el Sudoeste de Europa, se encuentra primeramente en los nombres de montañas, ríos y villas de los países mencionados, anteriormente á la dominacion romana, muchos de los cuales, teniendo una significacion en el vascuence, ó derivándose de radicales de esta lengua, no pueden haberse dado, en aquellos tiempos remotos, sino por hombres pertenecientes á la misma raza que los vascos de hoy; tales son: Iliberris (de ili, pueblo, berri, nuevo), antiguo nombre de Ausci, Auch; A dur, Duero, Duranius, Durantius, formados del radical ur, dur, agua, río. En segundo lugar, el dialecto romano de
la Francia meridional conserva un determinado número de voces vASCAS, ánn en los parajes más lejanos del actual país VASCONGADO, que prueba igualmente la estancia de los iberos en aquellas comarcas; tales son: berri (faubourg, arrabal); cose (lieu steril, lugar estéril, infecundo); bresco (miel en rayon, miel de panal); enoc (chagrin, disgusto, pena), y otras varias. Los pueblos diseminados por la cuenca del Garona y calificados de gascones, no son vAscos: estos pueblos, áun los más próximos, los bearneses, hablan el romano del Mediodía y son indudablemente, como los vascos, íberos de orígen; pero, habiendo habitado la llanura, han perdido, andando el tiempo, su lengua con su nacionalidad, y no son reconocidos como hermanos por los vascos franceses, quienes sólo consideran como tales á los vizcainos, guipuzcoanos, alaveses y navarros.
2. Poblacion.—Estos países, último resto de la antigua raza de los íberos, ocupan las dos vertientes de los Pirineos occidentales, entre Francia y España, y forman una poblacion de cerca de 918.000 almas, repartidas en siete provincias: cuatro, españolas, y tres, francesas. Las provincias españolas son: Vizcaya, Guipúzcoa, A lava y alta Navarra, cuya poblacion asciende en junto à 777.917 habitantes, segun el censo oficial de 1877: las provincias francesas se denominan: el Labourd (en vasco, Laphurduy, erial, yermo, tierra inculta), la Basse-Navarre (en vasco, Garazi, país de las aguas minerales) y la Soule (en vasco, Zuberna), cuya poblacion se evalúa en 140.000 almas.
3. Nombres.—El apelativo de VAScos (en francés, basques) no es en modo alguno el nombre nacional del pueblo, á quien se aplica, sino el de una de sus tribus, los vascones, establecidos ya en el siglo vi en el valle del Ebro, con los cántabros, los astures, los toccones y los osquidates. Esta tribu desempeñó un papel importante en la lucha general de la raza íbera contra los conquistadores romanos, y, habiendo invadido ó sometido en 587 á la Novempopulania, esta provincia dejó entónces su nombre romano para tomar el de Vasconia (Gascuña), el cual conservaron los franceses, haciéndolo extensivo á todos los montañeses, no sometidos, de los Pirineos. Esta denominacion, aunque subsistente hoy, no ha sido aceptada por aquellos habitantes, quienes llevan los nombres de sus tribus, lapourdes, bigorres y subolates. Los romanos dieron á todos aquellos pueblos el nombre de vascones (en lengua del país, basac-hos ó vasac-hos, y, por contraccion, bascos ó vascos; esto es, montañeses, bravíos), y más generalmente, el de cántabros (en vascuence, cantores excelentes, Rhantaber); pero los naturales han rechazado siempre estas denominaciones que, áun hoy, les inspiran cierta repugnancia nacional. En términos del país, los vascoNdADos, así españoles como franceses, se llaman es Icualdunac, voz compuesta de tres palabras: escua (mano), alde (diestra, ágil) y dunac (que ellos tienen); esto es, los hombres diestros, ágiles ó que tienen la mano diestra, ágil. 4. Origen de los vascos.—¿A cuál familia de pueblos pertenecen los cántabros? Esta pregunta ha dado orígen á dos sistemas enteramente opuestos, que la índole especial de nuestros trabajos no nos permite discutir, ni áun exponer en detalle, por lo que nos limitaremos á indicarlos sucintamente. Si hubiéramos de creer á los VASCONGADOS, este pueblo sería el más antiguo del mundo, y su lengua, la que Dios reveló á Adan y Eva en los jardines deliciosos del Paraíso terrenal. Un vAsco, M. Garat, ha intentado probar que sus compatriotas procedían de colonias fenicias, establecidas, hace cinco mil años próximamente, en los Pirineos, para explotar las riquezas minerales. Otros; entre ellos, Masdeu, Guillermo de Humboldt y Ampère, los hacen descender de los iberos, considerados como los habitantes primitivos de España; Bullet creía, sin fundamento, ver en ellos á los antiguos celtas, con su lengua primitiva; y Montuenga, por el contrario, consideraba á los vAscos como restos de uno de los pueblos que habían invadido el imperio romano en el siglo Iv. En la época en que los kymris y los celtas vinieron á establecerse en las Galias, este país, segun los sabios referidos, estaba ocupado por los vashes ó basques, pueblo oriundo del Ural, perteneciente á la rama ugra, de orígen tártaro, como los lapones, los finnenses y los magyares ó húngaros: los vascos fueron poco á poco rechazados hasta los Pirineos, en donde se establecieron definitivamente. Segun M. Bergmann, el fisico exterior del cántabro recuerda el hermoso tipo finnense, y su idioma lleva impresa la fisonomía general de las lenguas finnensas. 5. Etnogra fia.—Los naturales de las provincias que se describen, constituyen una raza briosa, activa y vehemente, en cuyo carácter, lengua, usos y costumbres, ha conservado fielmente, á través de los siglos, sus tradiciones y el sello antiguo y nacional que la distingue, apareciendo, en medio del movimiento general progresivo de todos los demás pueblos, como inmóvil é inalterable en su culto del pasado. «Si hay algun espectáculo digno de fijar la atencion del filósofo y del observador, entre los que ofrece el fraccionamiento ó division del globo en tantas naciones de orígen y razas diferentes, es la presencia, en la extremidad occidental de Europa, de ese pueblo raro, original, quien, arrojado como un monumento antiguo entre Francia y España, entre los Pirineos y el Océano, parece, por sus costumbres, sus usos y su lengua, como segregado del mundo, ajeno á las mudanzas políticas de las naciones y estacionado en medio de los progresos de la civilizacion.» Tal es, en efecto, el carácter general de los vas CONGADOS. Extraños completamente á todo lo que les rodea, han podido conservar íntegros el orígen, las costumbres y el idioma de sus ascendientes; de tal modo, que las dominaciones cartaginesa, romana, goda, árabe, española y francesa, han pasado por ellos sin borrar, áun sin oscurecer ninguno de sus caractéres distintivos. Los hombres de esta raza, imágen y modelo de sí misma, son de mediana estatura; pero fuertes, vigorosos y extraordinariamente ágiles para todo ejercicio corporal; así se dice: saltar, correr, como un vAsco. Desde los tiempos primitivos han demostrado un carácter fogoso, violento, indomable, en el cual se retratan, junto con la castidad ingenua del estado de naturaleza, la rusticidad y, algunas veces, la descortesía. Los cántabros son excelentes soldados é intrépidos navegantes; pero indisciplinados, quimeristas, vengativos, y, al propio tiempo, eminentemente laboriosos y hospitalarios: todo huésped es para ellos un amigo, á quien reciben con verdaderas muestras de satisfaccion, casi con trasportes de alegría. Las mujeres gozan de cierta fama por la flexibilidad de su talle, por la viveza natural de su rostro, el donaire que anima todos sus movimientos, la tersura y belleza del cútis, así como por la regularidad de las facciones, un tanto varoniles; pero que se armonizan perfectamente con los encantos de la mujer. Completan la ilusion de las vas CONGADAS un color sano, una limpieza esmeradísima y una jovialidad de costumbre, cualidades que parecen ser un tipo de raza, una propiedad del temperamento y un secreto de la virtud. Para tener una piel fresca, un color saludable y un genial alegre, no hay cosa mejor que llevar una vida morigerada; de donde se infiere que la honestidad es tambien juventud y hermosura. Los vascos se distinguen además por la moralidad de sus costumbres, comprobada en la estadística criminal, que registra en aquellas provincias ménos delitos que en ninguna otra de España: sus pasiones favoritas son el baile y los juegos, en que se desarrolla la actividad de su organizacion; particularmente, el de pelota: la danza del país es el monchico ó zorcico, que bailan los naturales con una velocidad de movimientos verdaderamente febril, al compás de una flauta de cinco agujeros y del tamboril. Tal es, en resúmen, ese pueblo sin copia, que parece llevar consigo propio su razon y su orígen, su cuna y su sepulcro, como los patriarcas de la Biblia, agitándose simultáneamente entre las conquistas del arte y las rudas virtudes de la naturaleza.
6. Lengua.— El vascuence, idioma que se conservó libre de la influencia latina, porque nunca la dominacion romana llegó á establecerse por completo en aquel país, es, como el pueblo que lo habla, un verdadero enigma para la ciencia de los antiguos y
de los modernos. ¿Pertenece á la familia semítica? ¿es de orígen sanscrito? ¿debe referirse al grupo especial de las lenguas escitas? Preguntas son estas que entrañan un problema, que todavía está por resolver. Verdad es que se han encontrado en esa lengua muchas palabras, que se refieren á los dialectos semíticos; pero no es ménos cierto que ofrece tambien un sinnúmero de vocablos, que pertenece á los idiomas indogermánicos, y áun á las lenguas salvajes de América, las cuales pueden considerarse hasta el presente como extrañas al sanscrito y al semítico. La lengua vascA, aunque muy diferente de lo que era aún en el siglo VI, es hoy la más antigua de Europa. Las afinidades, que se han creido descubrir entre ella y otros diversos idiomas, provienen, más que de un parentesco especial de familia, de la semejanza primitiva que existe indispensablemente entre las radicales de todas las lenguas, puesto que todas se derivan de un corto número de sonidos simples, producto necesario de la aptitud orgánica y espiritual que el hombre tiene de emitir acentos articulados. Unos eruditos, teniendo en cuenta el itinerario seguido por la antigua raza, cuyos restos hablan su lengua todavía; analizando las facciones que presentan hoy los descendientes de dicho grupo, su nariz aguileña, su perfil hendido, extraordinariamente acentuado, suponen que el vascuence trae su orígen de una lengua antiquísima; la lengua de las poblaciones que habitaron el Norte de Africa, anteriores á la venida de los cartagineses y romanos. Esta lengua no es el bárbaro moderno, idioma degenerado, mezcla de palabras árabes, turcas y francesas, sino lo que se llama bárbaro puro, que se habla en el Nordeste del Africa, entre los tuaregs, hácia los confines de Abisinia. Otros eruditos modernos, descubriendo armonías verdaderamente prodigiosas, llevan su entusiasmo y su veneracion hasta el punto de ver en el vascuence la lengua de las revelaciones, el idioma parabólico de las Escrituras; en resúmen, el habla de Dios. En cuanto á nosotros, no estamos conformes con atribuirle un orígen bárbaro, cuando hallamos en aquel idioma un mecanismo tan ingenioso, una significacion tan profunda, giros tan múltiples, raices tan sabias, sufijos tan copiosos y un sistema tan admirable, en que un arte rarísimo ha logrado juntar uniformemente cosas tan extremas como lo elemental y lo complejo. Por otra parte, cuando se analiza minuciosamente la lengua VASCONGADA, parece notarse que su locucion se acomoda á combinaciones y concordancias que asombran al filólogo. Cuando el vascuence se compare con el sanscrito, con el hebreo, con el griego y con el latin, es muy posible que este fecundo exámen dé á conocer el genio que se oculta en las profundidades de la lengua vasca, viniendo á producir cierta revolucion literaria en el mundo de la erudicion. En este sentido, el estudio que hasta hoy se ha hecho del vascuence, dista mucho de estar á la altura de su inmensa importancia. Los eruditos del país, si escucharan nuestros fervientes votos, deberían tomar á su cargo esa gloriosa y colosal empresa, á cuyos laureles renunciamos con pesadumbre, porque nuestra frente, helada ya por el invierno de los años, tiene bastante con descifrar los últimos misterios de la vida entre las primeras tinieblas de la muerte. La lengua vasca es rica y abundante; contiene más desinencias que ninguna otra lengua de Europa, y tal vez más que todos los idiomas europeos reunidos. En esta lengua se declinan los verbos y se conjugan los sustantivos, añadiendo multitud de desinencias á los artículos, á las preposiciones, á los modos y tiempos, así como al régimen directo é indirecto, equivalentes al acusativo y dadativo del latin. El vasco no ha multiplicado las gradaciones de los sonidos naturales y primitivos; pero conservó las articulaciones antiguas. La sencillez ó simplicidad de la mayor parte de las raîces prueba evidentemente su indisputable antigüedad. Estas raîces son generalmente monosílabas, las cuales forman, en este estado, palabras perfectas, con sentido cabal, genérico, casi absoluto. Combinadas ya entre sí, ya con desinencias significativas, bastan para expresar las más diversas y delicadas variedades del pensamiento, dando á cada idea toda su figura, todo su color, todo su matiz. El vasco, á pesar de su riqueza, es áspero y duro, como las montañas en donde se habla. Las sílabas ac, ic, ec, oc, tua, ago, con que termina infinidad de voces, suenan de una manera desagradable en el oido de los extranjeros, á quienes cuesta mucho acostumbrarse á la pronunciacion de las palabras vascuences, algunas de las cuales se prolongan en términos verdaderamente asombrosos. En el año de 1796 había en Madrid un guardia de corps del rey Cárlos IV, cuyo nombre puede servir de ejemplo. Este hombre se Ilamaba: Iturrigaritogaray - y - Coyanticoechea. Esta lengua es además sumamente difícil de aprender; y á este propósito dicen los mismos vascos: que el diablo estuvo siete años entre ellos sin conseguir hablarla. El nombre de escaldunac, que se dan los vascos, es derivado de escara ó euscara, denominacion por la cual designan ellos su lengua; propiamente, los que hablan la len gua escara, la lengua de la familia. Los escaldunac se sirven de la palabra edera para nombrar la lengua española ó francesa; edera significa la lengua de los extranjeros, de los que no hablan escara.
7. Dialectos.—El vascuence está dividido en tres dialectos: el labourdin ó labourtain, que se distingue por la frecuencia y la fuerza de las aspiraciones, el cual parece ser el que me Ijor ha conservado la forma, el carácter antiguo de la lengua; el souletin, más dulce y más ingenioso en los giros; y el vizcaino, en que el frecuente uso de la síncopa altera de tal modo las palabras, que los vascos franceses no pueden comprender á los vascos vizcainos. En este último dialecto están comprendidos el navarro, el alavés y el guipuzcoano, que puede considerarse como el más dulce y correcto de todos.
8. Versificacion.—Para la versificacion, la principal prosodia consiste en pronunciar las palabras tales como se escriben, con todas sus letras y con la mayor naturalidad posible. La lengua vascA carece de géneros, y, por lo mismo, los versos no pueden presentar las rimas masculinas y femeninas alternadas, las cuales no son más que desinencias semejantes, que finalizan los versos, rimando dos con dos, y ordinariamente, los mismos en cada estancia ó estrofa. Las rimas cruzadas son raras; no hay més que estancias enteras con la misma rima. La regla de la elision existe; pero los poetas no pueden ajustarse á ella rigurosamente. La cantidad silábica es importante, porque hay palabras que cambian de significacion con la cantidad de sus sílabas. Los versos imparisilábicos de igual medida son poco comunes.
9. Literatura.—Aunque la lengua de los VASCONGADOS parece no haber sido escrita durante el período de la Edad Media, está fuera de toda duda que las primeras producciones de su genio literario datan de la más remota antigüedad; pero, como no se conservaban á través de los siglos sino por la tradicion oral, se ha perdido un considerable número de ellas. La mayor parte de las poesías vascas se debe á los coblacari, especie de bardos, cuyos nombres han permanecido ignorados. Entre las que han llegado hasta nosotros, citaremos el Canto de los cántabros, el cual celebra la resistencia que estos pueblos opusieron á los ejércitos del emperador Augusto; canto verdaderamente primitivo, en que el arte no es aún otra cosa que las simples inspiraciones de la naturaleza, y que fué hallado por G. de Humboldt en 1827. A una época ménos remota pertenece el hermoso Canto de A ltabiscar, destinado á recordar la derrota que los antecesores de los vascos hicieron sufrir en el valle de Roncesvalles á la retaguardia de Carlomagno. Los vascos tienen su teatro y dan á sus obras dramáticas el nombre de pastorales, que no expresa la naturaleza del asunto sino la condicion de los autores de aquellas composiciones groseras. Las unas están tomadas de la Biblia y sus héroes son: Moisés, A braham y Nabucodonosor; las otras, de la leyenda cristiana; y en ellas figuran: san Pedro, san Jaime, san Roque, san A lejandro, san Luis, santa Inés, santa Catalina, santa Margarita, santa Genoveva y otros santos. La mitología figura en el repertorio
vAsco por un Baco; la historia antigua, por un Astyage y un A lejandro. Mustaphá grand sultan ha sido evidentemente sacado de los anales musulmanes; así como Los doce pares de Francia, Carlomagno y Los cuatro hijos de Aymon, están tomados de las antiguas canciones de Gesta. Las piezas VASCAS empiezan con un prólogo, que resume el asunto, y algunas tienen un final, que encierra la moraleja del drama. En sus comedias satíricas, que algunas veces se reducían á simples diálogos, se hacía la crítica, no sólo de las costumbres en general, sino tambien de las privadas y de los escándalos públicos. La infidelidad conyugal, los casamientos en segundas nupcias, la union de un jóven pobre con una viuda vieja y rica, todos los actos, en fin, en desacuerdo con los usos, suministraban los asuntos de esta segunda especie de pastorales, llamada tobera munstra; esto es, cencerrada representada. Los abusos que se cometían en este género de representaciones, dieron márgen á que la policía las prohibiese terminantemente. El sentimiento poético es bastante vivo entre los vascos. Las canciones que han llegado hasta nosotros, tienen generalmente un carácter melancólico, y sus temas principales son, ya el amor, ya un acontecimiento trágico. La poesía vascA ofrece tambien: romances pastoriles, tiernos y graciosos, que traen á la memoria los pastores de Teócrito y de Virgilio; sátiras y cantos fúnebres (eresiac), que las mujeres entonan en los entierros, con acompañamiento de gestos y ademanes violentos. La literatura impresa de los vascos se compone principalmente de libros de devocion. 10. Descripcion general de las provincias VASCONGADAS españolas.—Los geó. grafos españoles comprenden bajo la denominacion de VASCONGADAS las tres provincias de: Vizcaya, Guipúzcoa y A lava. Las descripciones particulares de las dos primeras, las hallará el lector en el cuerpo de este DICCIONARIO, y la de la tercera, en el Apéndice. Por lo tanto, aquí sólo haremos mencion de estos tres países, considerándolos como un solo territorio; esto es, como unidad geográfica.
1. Limites.—El espacio que ocupan las tres provincias mencionadas, confina: al Norte, con el mar Cantábrico ó golfo de Vizcaya; al Este, con Francia y Navarra; al Sur y al Oeste, con Castilla la Vieja. 2. Area y poblacion.— La extension superficial, que abarcan los límites expresados, se evalúa en 7.205 kilómetros cuadrados, que habitan 461.018 almas, distribuidas en 1.730 poblaciones. Las dos primeras cifras dan una proporcion de 63’9 habitantes por kilómetro cuadrado.
3. Territorio.—El país, uno de los más pintorescos que tiene España, se encuentra atravesado en todas direcciones por una serie de elevadas montañas y suaves colinas, derivaciones de la cordillera pirendica, que toma allí el nombre de cantábrica. Estas alturas van formando multitud de valles, cubiertos de frondosos bosques de corpulentos árboles, regados por numerosos arroyos, que desaguan en el Bidasoa y el Ebro, y sembrados de alegres caseríos, que forman encantador contraste con la lozana y perpetua verdura, que tapiza sus encumbrados montes.
4. Clima.—El que se disfruta en estas deliciosas comarcas, es: frío en el invierno; templado en el verano, y húmedo en todo tiempo.
5. Producciones.—En las faldas de las montañas y en las risueñas vegas que las separan, se cultivan: granos, maíz, castañas, manzanas, sabrosas frutas y exquisitas uvas de parras, de que fabrican un vino especial, poco espirituoso, llamado chacolí. La cría de ganados es reducida; y, al frente de los productos minerales, figura el hierro, cuyas abundantes minas vienen explotándose desde muy antiguo, sin agotarse nunca. 6. Industria y comercio.— La primera consiste principalmente en: fábricas de armas, papel, cristales, algodon, tejidos, sombreros, fósforos, grande elaboracion de excelente hierro y obras notables de ebanistería.— El comercio es bastante activo, así por tierra como por mar. 7. Casas y caminos.—La poblacion se halla distribuida en pequeños lugares, cuyas casas se distinguen por su limpieza, aseo y elegante construccion: los caminos y las posadas están considerados como los mejores de España. 8. Bando gamboino y oñacino.—Al artículo oñacinos y gamboinos, que se halla en el cuerpo del DICCIONARIO, tenemos que añadir algunos detalles con el fin de ilustrar tan curioso asunto. Como quiera que los principales autores de aquellos bandos eran habitantes del punto llamado Ulibarri, en donde se reunía la cofradía en tierra de Alava, y los contrarios, del de Murua, en Guipúzcoa, quedó desde entónces por nombre á estos pueblos Ulibarri-Gamboa y Murua de Oñez. Tal fué el orígen, segun las crónicas, de estos bandos ó parcialidades, parecidas á los qüelfos y gbelinos de Italia. Con el tiempo fueron extendiéndose en las tres provincias hermanas, hasta el punto de no quedar villa, torre, aldea ni anteiglesia, que no se decidiese por una ú otra bandería, haciéndose cruda guerra y asolando propiedades, con el más insignificante pretexto. Despues de mil desastres, quedaron de jefes y cabezas de bando las casas siguientes: En tierra de A lava: del bando gamboino, el señor de la casa de Guevara; despues, condes de Oñate; del bando oñacino, el señor de la casa de Hurtado de Mendoza. En tierra de Guipúzcoa: del bando gamboino, el señor de la casa de Olaso; del bando oñacino, el señor de la casa de Luzcano. En tierra de Vizcaya: del bando gamboino, el señor de la casa de Urquiza de Avendaño; del bando oñacino, el señor de la casa de Olaso. Estos bandos tomaron parte, en el año de 1300, en los pleitos y guerras que se suscitaron entre Doña María, señora de Vizcaya, y el infante Don Juan: la primera, favorecida por los oñacinos, y el segundo, por los gamboinos. Hallábanse algo amortiguadas las pasiones de ambas banderías, cuando, en los años de 1376, se suscitó la guerra entre Don Pedro I de Castilla y su hermano bastardo Don Enrique, conde de Trastamara, con cuyo motivo se dividieron aquellas parcialidades en favor de los dos hermanos rivales: los oñacinos, por Don Enrique; y los gamboinos, por Don Pedro. Muerto éste por su hermano y posesionado del reino, los Avendaños, Salazares y Velascos, con otros señores principales, se vieron perseguidos por sus contrarios, quienes, apoderándose de sus honores y cargos, lograron hacerse fuertes y poderosos. En 1501, los Reyes Católicos, Don Fernando y Doña Isabel, proveyeron su Carta Real para las Encartaciones de Vizcaya, en que se mandaba: que de allí en adelante y para siempre jamás, no se nombrasen parentelas ni parcialidades, por vía de bando, en las Encartaciones ni su tierra; mandándoles hacer juramento de ast lo quardar, y de que ni pública ni secretamente ayudaran por vía de bando á caballeros ni escuderos, ciudad ni villa, ni que por bandos se acudiera á misas nuevas, ni á bodas, so pena de perder por ellos la cuarta parte de sus bienes y cualquier oficio que por merced del rey tendrían; y por la primera vez que faltasen, los condenaban á dos años de destierro de las Encartaciones; por la segunda, del reino, y por la tercera, á pena de muerte; extendiéndose esta ley despues al reino de Galicia, principado de Astúrias, condado y señorío de Vizcaya, villa y tierra llana de las de Alava y Guipúzcoa, merindad de Trasmiera, villas y ciudades de las costas del mar. En las guerras de las comunidades de Castilla quisieron revivir algun tanto aquellas parcialidades; pero no llegaron á extenderse como en las pasadas épocas. Robustecido despues el poder real, fueron debilitándose hasta quedar reducidas á la nada, y hoy, sólo se conocen por tradicion, conservándose los nombres en las antiguas juntas generales de Guernica, que se hallan divididas en los bandos mencionados de oñacino y gamboino. 11. Reseña histórica.—La historia de los pueblos VASCONGADOS es tan oscura como su orígen. M. Bergmann los hace descender del Norte al Mediodía. Por la época en que César penetró en las Galias, las llanuras del Gers estaban ya ocupadas por una tribu poderosa de orígen vasco, los ausci ó ausks, cusk, quien tenía por capital á Elimberri ó Auscia (Ausch),
cuyo nombre no es más que una forma de escualdunac. La mayor parte de los autores presenta la emigracion de los vascos del Mediodía al Norte; y de España, á Francia; y quizás no carecen de fundamento estas dos maneras de apreciar la cuestion. Generalmente se hace remontar al año 588 la emigracion de los vascos del Mediodía al Norte. Atacados, se dice, por Recaredo, rey de los godos, se precipitaron en la Novempopulania, saqueando todo lo que encontraban á su paso; despues de lo cual, una parte de los emigrantes se estableció en la baja Navarra, en la Soule, el Labour y la Guipúzcoa setentrional: tal fué, se añade, el origen del célebre ducado de Vasconia. Los VASCONGApos llegaron á ser poderosos: bajo los gobiernos de Clotardo III y Thierry III, se precipitaron sobre las más apartadas provincias francesas, sitiaron ciudades de importancia y, arrastrados por la pasion del pillaje, osaron franquear el Loire, conservando luégo su independencia, áun en medio de las frecuentes mudanzas, producidas por las diversas invasiones y revoluciones, que se llevaban á cabo en torno suyo. Libres de la conquista musulmana, dependieron despues, más de nombre que de hecho, del reino de Astúrias; desde el siglo ix se gobernaron por condes de su eleccion; y, más tarde, se vieron colocados, entre las dos monarquías rivales de Castilla y de Navarra, en una situacion difícil y mal definida que, quizás por esto mismo, les fué favorable. A partir del siglo XII, Vizcaya, Guipúzcoa y Alava se sometieron á la corona de Castilla, sin perder ninguna de sus libertades; y, en los dos siglos siguientes, las tres provincias, emancipándose de sus señores particulares, entraron á formar parte de la monarquía castellana. Hasta entónces, habíanse aquéllas administrado por un bilçar, congreso de ancianos, jefes todos de familia, los cuales se reunían, cada dos años, en Vizcaya, bajo el famoso árbol de Guernica, y, anualmente, en Guipúzcoa y A lava. Sin perder, pues, estas célebres juntas, verdaderas asambleas republicanas, de que tan fieros defensores se han mostrado siempre los vASCONGADOS, recibieron entónces sus no ménos célebres fueros, consignados en constituciones escritas, que los monarcas castellanos les concedieron para que sirviese de salvaguardia á sus antiguas libertades. Los VAs CONGADoS no pagaban ningun impuesto, á ménos que no fuese votado libremente por su Junta; no estaban sujetos á la contribucion de sangre, ni á las aduanas; gozaban de todos los privilegios de la nobleza; eran juzgados con arreglo á sus costumbres y no concedían á los reyes de España y Francia, sus protectores, no sus soberanos, más que donaciones gratuitas ó voluntarias. Las municipalidades eran semipopulares, semihereditarias y aristocráticas; y cada municipio estaba representado en las juntas ó asambleas generales, que se reunían ó convocaban todos los años. El absolutismo real no consiguió hacer desaparecer estos inveterados hábitos de libertad. Durante el reinado de Cárlos III, los puertos principales de la Península quedaron abiertos al comercio de las colonias, privilegio que, hasta aquella época, había disfrutado sólo la ciudad de Cádiz; los VASCONGADOS quisieron aprovecharse de aquella medida y renunciaron espontáneamente á sus inmunidades en materia de aduanas. La Constitucion española de 1812 privó á los VASCON GApos de todos sus privilegios; se levantaron en armas, y, en 1821 y 1823, imprimieron á la insurreccion tal carácter, que produjo la intervencion francesa, logrando, por último, recabar sus antiguos privilgios. A la muerte de Fernando VII se declararon por Don Cárlos contra Isabel II, y, despues de siete años de guerra enconada, sangrienta, que no se sabe si calificar de salvaje ó de heróica, acabaron por reconocer á la jóven soberana, mediante las concesiones que les fueron prometidas; pero no determinadas. En 1841, al tener noticia de que se trataba de abolir sus fueros, se sublevaron nuevamente para restablecer á Cristina en el trono de España. El general Espartero reprimió rápida y enérgicamente la insurreccion, y desde entónces, los Gobiernos han venido imponiendo á aquellos países las mismas leyes que rigen para las demás provincias españolas. La historia de los vascos franceses carece de interés, pues sólo, bajo el punto de vista gubernamental y administrativo, ofrece algunas singularidades.
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