Roque Barcia · 1880-1883
Toledo
tomo 5 · página 147 · ver la página del original
Toledo. Masculino. Geogra fia. Provincia interior, la más central de las cinco que componen el distrito de Castilla la Nueva.
1. Consideracion.—Está considerada como de segunda clase en lo civil y administrativo, y pertenece: en lo judicial, á la audiencia territorial de Madrid; en lo eclesiástico, á la diócesis de su nombre, y en lo militar, á la capitanía general de Castilla la Nueva. 2. Situacion y límites.— La provincia que vamos á describir, se encuentra entre la cordillera Carpetana y las sierras de Guadalupe; participa de la natural aspereza de estas montañas, en sus inmensas ramificaciones, y ocupa igualmente una gran parte de las estériles Ilanuras de la Mancha. Su territorio, segun la division decretada en 30 de Noviembre de 1833, confina: al Norte, con las provincias de Madrid y Avila; al Este, con la de Cuenca; al Sur, con la de Ciudad Real, y al Oeste, con la de Cáceres.
3. Extension.—El espacio que abrazan los anteriores limites, mide: 222 kilómetros de largo, de Estesudeste á Oestenoroeste; 73, de ancho, y 14.468, cuadrados de superficie.
4. Division.— La provincia está dividida en 12 partidos judiciales, denominados: Escalona, Illescas, Lillo, Madridejos, Mora, Navahermosa, Ocaña, Orgaz, Puente del Arzobispo, Quintanar de la Orden, Talavera de la Reina y Touxpo; subdivididos en 206
ayuntamientos, que representan 341 poblaciones.
5. Territorio, orografía.— La parte montuosa de este país presenta numerosos valles, bosques y precipicios, observándose, por lo general, que todas, ó la mayor parte de las cordilleras se hallan en los extremos, sirviendo de línea divisoria con las provincias inmediatas: de modo que, tomando el costado Norte, desde el punto en que se reunen los partidos de San Martin de Valdeiglesias, en la jurisdiccion de Madrid; Cebreros, en la de Avila, y Escalona, en la que se describe, principia una serie de sierras, más ó ménos elevadas, que no pierden su encadenamiento hasta enlazarse, al Oeste y Noroeste de la provincia, con las encumbradas de Gredos, puerto del Pico y Vera de Plasencia, que separan el territorio de Cáceres del de Avila. La naturaleza de estas montañas es seca, escarpada, escasa de vegetacion y con muchos peñascos de berroqueña y pedernal: sus altos picos, las grandes moles de piedra, desprendidas de sus alturas; sus profundos despeñaderos y barrancos, van formando cañadas y va Iles sombríos, de difícil comunicacion entre sí, de pasos peligrosísimos y de trabajoso cultivo. El más notable de estos valles es el llamado de Tiétar, cuyo río, descendiendo de Oriente á Occidente, determina por aquel lado el límite de la provincia. Todas aquellas alturas aparecen coronadas de castillos y atalayas, las cuales constituían la defensa de las fronteras del reino de TOLEDO con Castilla la Vieja, imposibilitando casi enteramente el paso de las cordilleras. En el espacio que media entre el Tiétar y el Tajo y que ocupaban los pueblos del condado de Oropesa, el terreno es mucho más despejado, aunque ofreciendo siempre barrancos y hondonadas trabajosas; está compuesto de arena gruesa y poblado de alcornoques y encinas. Por este lado la vegetacion es más abundante; el cultivo, mucho más fácil, y los pastos, sabrosos y permanentes. A partir de la márgen izquierda del Tajo, empieza el territorio de la Jara, donde la naturaleza vuelve á amontonar los obstáculos, y las empinadas sierras de Mohedas, Sevilleja y la Mina, parecen insuperables. Sin embargo, á pesar de la aspereza de estos terrenos y de la dificultad de sus comunicaciones, todavía aparecen ménos inaccesibles y más habitables, que los que se extienden á continuacion, formando toda la banda meridional, desde Piedraescrita hasta Consuegra: este dilatado espacio está ocupado por una serie de montes, llamados de TOLEDO, de los cuales se desprenden diferentes ramales, que cubren el partido de Navahermosa, en una extension de Oriente á Occidente. Estos ramales, aunque escarpados y peligrosos, presentan una vegetacion exuberante, y todas sus faldas y laderas se hallan pobladas de árboles y plantas, que forman bosques inmensos y enmarañados matorrales. La misma cordillera de los montes de TOLEDO se prolonga por el inmediato partido de Orgaz, en cuyo punto va perdiendo insensiblemente su elevacion y aspereza, y su arbolado, algo más escaso, viene á desaparecer casi del todo en los términos de Turleque, Urda y Consuegra. Otra cordillera, mucho ménos importante, se extiende por el centro del país, á la márgen izquierda del Tajo, desde el río Pusa é inmediaciones de Malpica, hasta la misma ciudad de TOLEDO, en cuyo largo trecho van aumentando poco á poco las desigualdades, sucediéndose sin interrupcion las subidas y bajadas, en un terreno árido y trabajoso. Las demás alturas, como la de Mesa de Ocaca, Cabeza-Mesada y otras, carecen de arbolado y están compuestas de tierras y arcillas, que se prestan fácilmente al cultivo: la parte llana se extiende por las comarcas del centro, distinguiéndose la denominada Sagra de TOLEDO, las anchas vegas de Talavera de la Reina y los partidos de Madridejos y el Quintanar, que pertenecen á la Mancha, y cuyo suelo, arenisco, calcáreo y desprovisto de árboles, es fértil y susceptible de toda clase de plantíos.
6. Ríos.—El más importante, que cruza la provincia, es el Tajo, el cual recoge todas las aguas que serpentean á uno y otro lado de sus márgenes, á excepcion de las que descienden de la parte meridional, que pertenecen á la cuenca del Guadiana y baña el Sudeste: la linea divisoria está perfectamente determinada por la referida cadena de los montes de TOLEDO que, como queda indicado, cubre toda la parte meridional de la provincia. El Tajo, que cruza el país, de Oriente á Occidente, dividiéndole en dos partes casi iguales, procede de la provincia de Madrid, desde un poco más arriba de Aranjuez, quedando, á su márgen izquierda, el partido de Ocaña, y á la derecha, el de Illescas; toca una pequeña parte del de Orgaz, en sus confines con el precedente, y entra dividiendo el partido de TOLEDO en dos porciones, lamiendo los muros de la capital y las vegas que le circuyen; marca luégo el límite de los términos jurisdiccionales de Torrijos, que queda á su derecha, y de Navahermosa, que se extiende á su izquierda, y cruzando, á la vez que la de TOLEDO, las demarcaciones judiciales de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo, sale de esta provincia para internarse en la de Cáceres. El Duero, por la parte setentrional, y el Guadiana, por la meridional, son los dos ríos que recogen las aguas que corren al otro lado de las montañas. El Tajo recibe, dentro del territorio que nos ocupa: por su márgen derecha, el Jarama, que deslinda al Oriente el partido de Illescas; el Guadarrama, que cruza el mismo partido y separa los de TOLEDO, al Sudeste, y Torrijos, al Noroeste; el Alberche, que baja por el partido de Escalona y Talavera, y el Tiétar que, aunque desagua fuera de la provincia, recorre una buena parte de ella, formando todo el lado setentrional del partido de Talavera: por la izquierda, los afluentes son ménos importantes y más numerosos, debido á la multiplicacion de las montañas de donde nacen, que impide la reunion de sus aguas.
7. Clima.—Por lo general, es variable y desapacible; lluvioso, en el invierno y sumamente cálido, en el estío. Los vientos dominantes, durante la primera de estas estaciones, son el Norte y Nordeste, que mantienen siempre fría la temperatura, en perjuicio de la salud y de la vegetacion: así sucede que se encuentran pueblos en que la vida del hombre apénas pasa de los 50 años, y otros, en que arrastran una existencia enfermiza, atacada constantemente, ó de tercianas rebeldes, de que no se libran ni las clases más acomodadas, ó de calenturas catarrales é irritaciones, que se complican con otros padecimientos agudos de dificil curacion.
8. Producciones.—Las de la provincia de Tolepo participan de la variedad de su suelo. La cosecha de cereales es crecida en todo el país; singularmente, en los partidos de Illescas y Torrijos; la de lentejas, guijas, titos, almortas, alverjas, algarrobas, guisantes, garbanzos y patatas, abunda en todas partes; pero muy particularmente, en las jurisdicciones de Escalona y el Quintanar; la de castañas, en el partido del Puente; la de frutas, en los de Talavera, TOLEDO y Navahermosa; la de salicor y barrilla, en los de Madridejos y Ocaña; la de melones y sandías, en los de Talavera y el Puente; la de naranjas y limones, en el primero de estos últimos; la de anís, cominos y azafran, en los de Li Ilo, Madridejos y Quintanar; la de seda y lino, en los de Talavera, Escalona y Puente, y la de cáñamo y esparto, en el de Ocaña. La recoleccion de aceite, así como la del vino, es tambien general en el territorio. La cría de animales se reduce: á pequeñas ganaderías de lanar, cabrío, mular y yeguar; el vacuno necesario para la labranza; algunas piaras de cerdos en los partidos meridionales y occidentales, y varias colmenas en los del Puente y Navahermosa. La caza es abundante en todas las comarcas, y la pesca, la ordinaria de los ríos mencionados.
9. Industria.—En tiempo de la dominacion árabe, el reino de TOLEDO llegó á sobresalir por la riqueza de sus tejidos de lana y seda, cuya industria, que proporcionaba ocupacion constante á multitud de brazos, empezó á decaer durante los reinados de los últimos descendientes de la casa de Austria, desapareciendo casi del todo bajo el gobierno de Felipe V. En una memoria, que se presentó al monarca en 1620, consta: que en las manufacturas de paños, jergas y estameñas, trabajaban 38.250 personas y
se consumían 45.000 quintales de lana; que se fabricaban además 700.000 pares de medias por 16.900 individuos, y 5.000.000 de gorros encarnados de lana, en que se empleaban 564 fabricantes, y que los tejidos de seda no eran ménos considerables, si bien en aquella época había ya disminuido el consumo de la seda en 430.000 libras, privando de trabajo, como era consiguiente, á 38.442 personas dedicadas á este ramo. La magnífica fábrica de espadas de TOLEDO, únicas que se usaban en la nacion, por su forma peculiar al traje y costumbres españolas, sufrió igual suerte, con la introduccion de las modas francesas por el mismo Felipe V. En la actualidad, las industrias dominantes son: la fabricacion de telas y galones de seda, en Talavera y TOLEDO; la de punto inglés y liso, en esta capital; la de telas ordinarias de lana, en algunos pueblos del partido de Torrijos, Consuegra, Madridejos, Menasalvas y Santa Cruz de la Zarza; la de loza, en Talavera, Puente del Arzobispo, TOLEDO y Ocaña; la elaboracion del salitre, en Tembleque, y la de armas blancas, en TOLEDO; amén de las fábricas de sombreros, paños, papel, pólvora, tenerías, refinos de azúcar y fundiciones de hierro, establecidas en otros varios puntos. 10. Minas.—Esta provincia, como lo indica la naturaleza misma del terreno, ha sido siempre rica en criaderos metálicos. Casi á mediados del presente siglo se contaban: 2, de oro; 76, de plata; 250, de plomo; 56, de hierro; 75, de cobre; 9, de cinabrio; uno, de alumbre; 3, de azogue; 3 de carbon; uno, de bismuto; uno, de ocre; uno, de grafito; 3, de estaño, y 15 de varios metales. Los montes de la Jara y Consuegra figuran entre los más abundantes. 11. Comercio.—El de la provincia no es de los más importantes: sus exportaciones se reducen á vino, trigo, lana muy estimada, queso, paños, tejidos de seda, jabon, loza, espartería y pólvora, y las importaciones, á objetos de lujo. 12. Ferias. — Citaremos: la de Puente del Arzobispo, que se celebra el dia 22 de Marzo; la de Talavera de la Reina, el 15 de Mayo; la de TOLEDO, el 15 de Agosto; la de Quintanar de la Orden, el mismo dia; las de Torrijos y Escalona, el 1.° de Setiembre; las de Navamorcuende y Calera, el ó de igual mes; las de Ocaña y Casarrubios del Monte, el 8; las de Madridejos y Mora, el 14; la de Puebla de Montalbán, el 20; las de Consuegra, Talavera y Torre de Esteban Ambran, el 21; las de Novés y Urda, el 30, y la de Oropesa, en 9 de Diciembre. Los principales artículos objeto de tráfico son: ganados de todas clases, géneros del país, paños ordinarios, lienzos, quincalla, aperos de labor y comestibles. 13. Poblacion.—Segun datos antiguos y modernos, que tenemos á la vista, los pueblos que forman la provincia actual de TOLEDO comprendían en la época á que aquéllos se refieren, la poblacion que aparece en el siguiente estado: En 1787, 291.117 habitantes; en 1797, 319.752; en 1822, 302.470, en 1826, 322.173; en 1831, 247.188; en 1832, 252.019, en 1833, 282.197; en 1836, 268.424; en 1837, 276,952; en 1841, 239.896; en 1842, 246.599; en 1843, 359.491; en 1844, 250.906; en 1849, 330.000; en 1859, 328.755; en 1877, último censo oficial, 331.824. 14. Etnografla.—Generalmente hablando, los naturales de esta provincia son de muy buen carácter, religiosos, consecuentes y pacíficos; los habitantes de las comarcas montuosas, sencillos, humildes, hospitalarios y de excelente fondo. 15. TOLEDO.— Capital de la provincia, partido judicial y diócesis de su nombre, residencia de las autoridades superiores civil y militar, de una delegacion de Hacienda, de los tribunales de primera instancia y del arzobispado metropolitano, cuyo titular lleva el nombre de primado de las Españas. La ciudad se encuentra situada á los 39° 51' de latitud Norte y 0° 207 45" de longitud Oeste del meridiano de Madrid; dista 66 kilómetros de esta capital y se extiende sobre una roca de granito, sumamente escarpada, circuida por el Tajo, excepto por la parte setentrional, á manera de herradura, cuyos extremos forman la entrada y salida del río. 16. Murallas.—La capital que nos ocupa, ántes de ser ciudad romana, no hubo de tener más que las simples y débiles fortificaciones de aquellos tiempos: así se explica que Livio no hable de ellas y que sólo mencione su fortaleza natural: parva urbs, sed loco munita. Más tarde fué murada por los romanos, y los restos de aquella fortaleza se conservan, parte, aislados; parte, unidos á edificios modernos; y parte, formando línea con los muros posteriores. Esta muralla iba por bajo del alcázar y Zocodover, de la Sangre de Cristo á Santa Fe; proseguía por la puerta de Perpiñan, Torno de las Carretas, la Cruz Verde, San Nicolás, San Vicente, Santo Domingo el antiguo, el colegio de doncellas, San Antonio, Santo Tomé, Montichel, San Salvador, la Trinidad, el ayuntamiento, la casa del dean y San Miguel el Alto, hasta unirse de nuevo con el alcázar. Esta direccion de la muralla demuestra que la ciudad contenía entónces, á lo sumo, una tercera parte del perímetro que alcanzó más adelante. El rey Wamba renovó estas fortificaciones (no consta que las ensanchase, como algunos afirman). Los árabes dilataron la ciudad, y la primera direccion que dieron á su muro empezaba tambien en el alcázar; bajaba al derrumbadero de San Lúcas, matadero, puerta de Doce Cantos, puente de Alcántara, al exterior de los conventos de Santa Fe y la Concepcion, de la calle de las Armas y del Miradero; proseguía al muro Azor, Santo Domingo el Real, la Merced, el Nuncio, casa de los Vargas, puerta del Cambron, Agustinos, puente viejo de San Martin, San Juan de los Reyes, Santa Ana, el Tránsito, por debajo de las Carreras, y descendía á los molinos del hierro hasta terminar tambien en el alcázar. Esto no obstante, al reedificarla luégo, se hicieron reformas y ampliaciones, avanzando las fortificaciones en muchos puntos para construir las nuevas puertas, y despues lo trajeron á la línea exterior, que se conserva tal como quedó en tiempo de Don Alonso VI, con las modificaciones que han ido introduciendo los reparos sucesivos. 17. Puentes y puertas.—Al doble recinto, con que fué guarnecida la ciudad, se acomodaron luégo las diferentes comunicaciones que, en distintas épocas, han venido construyéndose en uno y otro. En el exterior, citaremos, en primer término: los puentes de A lcántara y San Martin, situados respectivamente al Oriente y Occidente de la ciudad, y las puertas de: Cambron, construida por el rey Wamba, reformada por los árabes y reedificada, en 1576, por el corregidor Tello; Almaguera, practicada por los moros en un torreon, que áun se conserva y en el cual se ven las ruidel palacio de los Vargas; Bisagra, que abre paso al camino de Madrid; A lmofala ó Puerta Nueva, levantada á la derecha del anterior, en 1206; Doce Cantos, que se hallaba cercada de doce enormes piedras, de donde tomó aquella denominacion, y Adabaquin, que existía en un trozo de la muralla, que da frente á los molinos del hierro. 18. Recinto interior.—Presenta dos ingresos ó puertas: la de la Cruz, situada en el muro Azor, y la del Sol, que se cree ejecutada en el último período del reinado de los sarracenos. Esta última, se conserva entera en su rica y hermosa aquitectura, defendida, á la derecha, por un elevado cubo, y á la izquierda, por una torre, llamada de Alarcon, coronadas ambas de almenas. El ingreso se compone de varios arcos: el primero, mucho mayor que los restantes, se levanta sobre dos columnas; los otros, de forma de herradura, bastante cerrados, presentan un conjunto tan agradable como suntuoso. Sobre la clave del primer arco se destaca el escudo de armas de la catedral, y, en el centro de las arquerías, las figuras que recuerdan el castigo impuesto por el Santo Rey á Fernando Gonzalez, alguacil mayor de TOLEDO, señor de Yegros, al cual mandó cortar la cabeza por el desacato cometido con dos señoras principales. 19. Interior de la poblacion. — La ciudad, propiamente dicha, está comprendida dentro del primer recinto de que hemos hablado, y entre éste y el segundo, se hallan los arrabales de Santiago y San Isidoro y, á la parte de afuera, el suburbio de las Covachuelas,
único resto de la gran poblacion quej se extendía por toda la vega, hasta los Cigarrales de Santa Susana, la pintoresca y rica posesion de Buenavista, y el sitio denominado los Palomarejos. Las casas son por lo general grandes y espaciosas, con anchos y hermosos patios interiores, y tienen de tres á cuatro pisos. La montaña sobre que descansa la ciudad, se divide en siete cerros con sus valles: el primero, abraza el espacio que media entre la puerta de Bisagra y Zocodover; el segundo, desde esta plaza hasta el alcázar, conocido con el nombre de El Espinar del Can; el tercero, desde éste, al río; el cuarto, desde A lhadanaque á la catedral; el quinto, ocupa el barrio de San Roman; el sexto, se denomina de Montichel, y el séptimo, la Solana. De estas multiplicadas pendientes resultan las calles torcidas, angostas y empinadas, con muchas revueltas y callejones sin salida, que vienen á formar un verdadero laberinto. Las plazas principales son dos: la de la Constitucion, llamada vulgarmente de Zocodover (nombre árabe que significa: plaza de las bestias, y en la cual se corrían toros y cañas y se celebraban los autos de fe) y la Mayor ó de las Verduras, donde se celebra el mercado diario para los artículos de consumo. 20. Edi ficios notables.— Comprendemos en este número los siguientes: 1.° Catedral. Su traza y direccion se deben al maestro Pedro Perez, muerto en el último tercio del siglo XIII, y es uno de los grandes monumentos de España. Su arquitectura pertenece al gusto gótico en toda su pureza, si bien se notan en ella caractéres de todas las épocas, debido á la larga duracion de las obras. Este templo, cuyo exterior es majestuoso, ofrece ocho puertas, embellecidas con primorosas labores. La fachada principal, situada al Occidente, tiene tres portadas, denominadas: del In fierno ó de la Torre, del Perdon y de Escribanos ó del Juicio. La segunda, que ocupa el centro de la fachada, es la más rica y de mayores proporciones: consta de un magnífico arco apuntado, dividido en dos ojos y revestido de bellos ornamentos góticos, que forman dos graciosos cuerpos de arquitectura; las molduras y archivoltas, que van abriendo el arco hasta su parte exterior, aparecen cuajadas de figuras de ángeles, santos y profetas, y, en la cornisa, se representa la Cena del Salvador; las puertas de los lados, iguales entre sí y menores que la central, se componen de un solo arco sin division, adornado de multitud de estatuas, delicadamente trabajadas. Dividen las tres portadas dos grandes pilares, que se levantan en forma de torres hasta la parte más elevada, decorados de cuerpos sobrepuestos, en los que se distinguen, guardando entre si perfecta simetría, 20 estatuas, que producen un efecto agradabilísimo. Cierra esta magnífica fachada, á su frente, una verja sencilla, sujeta por machones de piedra, coronados con jarrones; y á los lados, el cuerpo de la torre, á la derecha, y el de la capilla muzárabe, á la izquierda. Esta torre, cuyos muros tienen 5 metros, 517 milímetros de espesor, mide cerca de 91 metros de elevacion y se compone de 3 grandes cuerpos: el 1.°, se divide en 5 compartimientos, que constituyen otros tantos cuerpos sobrepuestos; el 2.° compartimiento encierra un espacio cuadrado, desprovisto de adornos, que recibe un gracioso zócalo, revestido de mármoles negros y adornado de columnas blancas, con multitud de márcos, enriquecidos de juncos y molduras; el 3.°, presenta ó arcos en cada fachada, excepto la del Mediodía, que contiene la escalera; el 4.°, consta de otros tantos arcos, más achatados, sobre los cuales asientan los de las campanas, que son dos en cada lado, en cuyo centro se ve una estatua de mármol blanco, con su repisa, y, sobre este cuerpo, un zócalo de recuadros con escudos; los arcos del 5.° espacio son redondos, destacándose en los ángulos del antepecho, con que termina, á pirámides de crestería. El segundo cuerpo es de planta hexágona y presenta en cada ochava un arco apuntado, partido por un pilar, que descansa sobre otros dos arcos redondos, distinguiéndose en los salientes de las ochavas elegantes palmas ó pirámides, coronadas de adornos de hermosa crestería. El tercero y último cuerpo guarda la misma planta que el anterior, terminando en forma de pirámide, ornada de tres círculos de rayos, que figuran otras tantas coronas de espinas. El cuerpo de la torre es todo de piedra berroqueña; el armazon del capitel, de madera y está cubierta de pizarra. Las campanas se hallan distribuidas en los dos primeros cuerpos, y en el centro del 4.° compartimiento del primero, se ve pendiente la tan celebrada por su magnitud y cuya gran mole asombra verdaderamente: tiene próximamente 9 metros y medio de circunferencia y pesa 17.744 kilógramos (mil setecientas setenta y cuatro arrobas). Al extremo opuesto de la fachada se levanta la cúpula de la capilla muzárabe: su planta es idéntica á la de la torre; pero el segundo compartimiento remata en dos elegantes antepechos calados, elevándose despues el cuerpo de la media naranja, cuya planta octágona presenta en cada ochava una ventana de mucho efecto, terminando con una linterna. La fachada del Mediodía contiene dos puertas: la primera, enteramente nueva, construida en 1800, es del órden jónico; la segunda, llamada de los Leones, está considerada como una de las mejores en su género: consta de un arco de grandes dimensiones, guarnecido de molduras, que van estrechándose á medida que se aproximan al centro, ostentando infinidad de estatuas y labores. La fachada del Norte aparece circuida de las altas paredes del claustro y varios edificios, y se halla precedida de un atrio, cerrado con verja: se compone de un arco, adornado de tres anchas molduras, en las cuales se admira multitud de ángeles y profetas: en el segundo cuerpo se halla la esfera del reloj.—En el interior del templo se cuentan 88 pilares, formados cada uno de 16 gallardas columnas, sobre las cuales descansan 72 bóvedas, distribuidas en 5 anchurosas naves: la del centro, está cortada de Norte á Mediodía, y de su division resulta el crucero; pero sin cimborio ó media naranja. La planta es cuadrilonga, de Oriente á Occidente, si bien termina en su cabecera con un semicírculo: su total longitud mide próximamente 115 metros; su latitud, 58; su altura, en la nave principal, 46; descendiendo gradualmente en las laterales. En todo el ámbito del templo existen varias capillas; en el centro, ocupando el espacio de las bóvedas tercera y cuarta, y elevada sobre el pavimento, se ve la capilla mayor; y á su frente, el coro, sin valla de comunicacion. Alumbran este vasto recinto 750 ventanas y trasparentes, adornados de vidrieras de colores, que representan pasajes del Nuevo Testamento y otros asuntos. La capilla Mayor, ensanchada por el cardenal Cisneros, es toda de alerce y se halla dividida en 5 espacios, los cuales constan de á compartimientos, decorados con multitud de estatuas y labores ricamente trabajadas, conteniendo además varios sepulcros de monarcas. El coro encierra muchas preciosidades, entre las que descuella la sillería, considerada como un prodigio del arte: se compone de dos cuerpos de arquitectura, formado, el primero, de 7l arcos, apoyados en 72 soberbias columnas de pulido mármol rojo, en cuyos espacios se ven las sillas, que son de nogal y de una estructura inimitable. En la parte superior de los intercolumnios de la segunda bóveda, hay dos órganos, de los cuales, el de la izquierda, pasa por uno de los mejores de España. Entre las capillas se distingue la consagrada al rito muzárabe ó gótico, construida por disposicion del referido cardenal Cisneros. Su planta es cuadrada, cerrada al Oriente por una reja de hierro; el retablo es de gusto moderno y en su intercolumnio se admira una de las joyas más preciadas que encierra la iglesia, cual es un magnífico mosáico de piedras duras, que representa la Purísima Concepcion, esmeradamente diseñada. Entre las alhajas de inmenso valor que atesora esta catedral, merecen citarse: la gran custodia, que se exhibe en la procesion del Córpus: su planta, que es octágona, se levanta, á una altura de más de cuatro metros, en forma de pirámide, que remata en una cruz, comprendiendo 3 cuerpos sumamente airosos: es de plata sobredorada y pesa 795 marcos. En el interior se ve el viril, compuesto de dos cuerpos, ambos de oro, que pesan 57 marcos, 8 caste
llanos y á tomines; los diamantes abundan con profusion y la máquina consta de infinitas piezas, sostenidas por ochenta mil tornillos. No ménos digno de admiracion es tambien el manto de la Virgen del Sagrario, bordado en 1762, que contiene 256 onzas de aljófar, 85.000 perlas y un considerable número de diamantes, rubíes, amatistas y otras ricas piedras, completando el adorno de esta presea sin igual la corona, las pulseras y el vestido del Niño Jesus. 2.° Alcázar.—Entre las obras grandiosas y edificios suntuosos que mandó hacer el rey Wamba, figura el alcázar, situado en la parte más alta de la ciudad, que domina con su inmensa mole. La planta de este soberbio monumento, que se encuentra hoy en un estado casi ruinoso, es cuadrilonga; la fachada principal consta de tres cuerpos de arquitectura del género plateresco; la del Mediodía, de cuatro, de órden dórico, de majestuoso aspecto y elegantes proporciones; los lados oriental y occidental no ofrecen nada notable. En los cuatro ángulos hay torres cuadradas, que dominan la poblacion. Del magnífico vestíbulo, á que da entrada la puerta principal, se pasa al gran patio, compuesto de 32 arcos de admirable perspectiva, que forman una anchurosa galería, los cuales asientan en columnas de órden corintio. La escalera es una de las obras más suntuosas y magníficas que pueden imaginarse, y en el muro del frente, se ven las puertas que daban entrada á la capilla, que debió ser de las mejores piezas de este hoy despedazado palacio. Entre las demás que se conservan, son de notar las caballerizas, en las cuales se han encerrado en diversas ocasiones algunos centenares de caballos. 21. Antiguedades.—Entre los curiosos restos de monumentos antiguos, que todavía se admiran dentro y fuera de la ciudad, se cuentan: la llamada Cueva de Hércules, célebre por las portentosas tradiciones de que es objeto, la cual se halla debajo de la arruinada parroquia de San Ginés; está labrada y cubierta con fuerte bóveda de ladrillo, y se cree que ha de tener salida á la campiña, aunque otros suponen que no ha de ser más que una cloaca. En las afueras, hácia la parte setentrional del paseo de la Vega, se distinguen claramente las ruinas del Circo máximo, con un arco que permanece en pie, é inmediatas á éstas, las del templo, que se dice de Hércules. Al Occidente, se ve la naumaquia; junto al barrio de las Covachuelas, el anfiteatro, y por bajo del puente de San Martin, los baños de la Cava, que son un torreon con varios arcos en sus cuatro frentes, cuyo uso no ha podido precisarse. Al Oriente, en las alturas que dominan la márgen izquierda del río, se destaca el castillo de San Servando, levantado en 1190, y, por último, al Nordeste, y á la orilla del río, en lo que se llama la Huerta del Rey, sitio sumamente delicioso, se observan los últimos restos de los palacios de recreo de la princesa Galiana, los cuales fueron entregados á Don Alonso, en virtud de las capitulaciones. 22. Estadística.— La capital que se describe, tiene además: otros varios alcázares, palacios, parroquias, conventos, hospitales, casas de caridad, cofradías, hermandades, colegio militar, instituto de segunda enseñanza, seminario conciliar, escuelas de nobles artes, gabinete de historia natural, museo, liceo, teatro, colegios, escuelas de primera educacion, bibliotecas, cárceles, paseos, fuentes, acueducto, cementerios y 20.251 habitantes. 23. Término.—El de TOLEDO, confina: al Norte, con los de Olías y Bargas; al Este, con el real patrimonio de Aranjuez; al Sur, con Cobisa y Arges, y al Oeste, con Guadamur. El terreno es muy desigual: á la izquierda del río, se compone casi completamente de cerros y peñascales, excepto la parte que atraviesa el camino de Aranjuez, al Oriente; y á la márgen derecha, se presenta bastante bajo. Aparte el Tajo, que riega todo el término jurisdiccional, lo limitan, al Este, el Algodor, y al Oeste, el Guadarrama, los cuales tienen buenos puentes de piedra. El clima, aunque desigual, es por lo comun benigno, pues el termómetro de Reaumur raras veces baja á ménos de O, ni excede de los 30°. Los vientos dominantes son: en la primavera y el otoño, el Este, y en el invierno, el Norte. Las producciones consisten en trigo, cebada, frutas, garbanzos, judías, patatas y verduras; cría de ganados caballar, lanar, yeguar, mular, boyal y cabrío; caza de liebres, conejos, perdices y otras aves, y pesca abundante y sabrosa de anguilas. La industria se halla representada por excelentes fábricas de ornamentos de iglesia y pontificales, de armas, de tejidos de seda y de lana, papel, cuerdas de guitarra, curtidos, vidriado y demás artes y oficios que exige la cultura de un pueblo. El comercio, en otro tiempo tan floreciente, es hoy poco considerable, pues se reduce á la importacion de las materias para los telares de galonería y torcedores de seda y demás artículos, que reclaman las necesidades de la poblacion, procedentes de varios puntos de la Península. 24. Poblaciones.—Entre las más importantes de la provincia, figuran: Talavera de la Reina, villa considerable, patria del historiador Mariana, con 9.666 habitantes, campo feraz, recuerdos históricos y fábricas de seda, muy decaidas de su antiguo esplendor, de loza y de curtidos.— Quintanar de la Orden, situada en una llanura, árida en algunos parajes, con 7.235 almas, calles rectas, hospital, fábricas de jabon, cobertores, telas de lana, tejas y ladrillos y comercio de ganados.—Mora, villa edi ¡ficada en un valle, formado por las cordilleras del Tajo, con 7.146 almas, esparterías, elaboracion de jabones, molinos de aceite y ruinas del famoso castillo de su nombre, que sirvió de cárcel de Estado.—Consuegra, villa grande, con 6.830 almas, manufacturas, canteras de hermosa piedra y antigüedades romanas.— Madridejos, poblacion notable, colocada en el camino de Andalucía, con 6.245 habitantes, tejidos comunes, y mercado todos los sábados de géneros del país.— Villacañas, villa con ayuntamiento, 5.105 habitantes, fábricas de paños, jergas y otros tejidos de lana, tintorerías y mercado los sábados.—Ocaña, poblacion hermosa, en una extensa llanura, llamada la Mesa, poblada de olivos, con 4.898 almas, fábricas de jabon, paños, curtidos y loza basta, y un colegio de misioneros para Filipinas.—Corral de A lmaguer, villa antiquísima, situada cerca de la ribera derecha del Riánzares, á la entrada de una vasta llanura, con 4.322 almas, cosechas de cereales, fábricas de lana, telas de lino y vidriado.— Yébenes, en la sierra de su nombre, con 3.781 habitantes y regular industria.— Tembleque, villa de consideracion, con 3.428 almas, manufacturas y algun tráfico.—Navahermosa, con fábricas de curtidos y 3.239 habitantes.—Orgaz, con 2.653, campiña abundante y mediana industria.—Lillo, en terreno árido y seco, con 2.586 almas.— Torrijos, con campo fértil, fábricas de cordaje y 2.306 almas.— Toboso, con 1.816, célebre por sus tinajas, y más todavía por haberla hecho Cervántes patria de Dulcinea.—Illescas, famosa por su santuario de la Caridad, con 1.567 habitantes. — Puente del Arzobispo, con 1.408 y magníficos puentes sobre el río Tajo.—Oltas, edificada en la fértil llanura, denominada La Sagra, con 1.252 habitantes y alguna industria; y Escalona, situada sobre el Alberche, con 1.015 almas, un buen puente y gran cosecha de aceite. 25. Historia. — I. Antiguedad de TOLEDO.—«Una de las excelencias de TOLEDO, dice el erudito Flórez, es no poderse averiguar su antigüedad,» razon por la cual se la considera como una de las ciudades primitivas de España. En apoyo de esta opinion se citan: la situacion elevada y fuerte de TOLEDO, tan conforme con la idea que todas las naciones, no sólo la española, tienen de sus poblaciones primitivas, y, principalmente, el nombre que la distingue, no obstante haber llegado hasta nosotros ya latinizado. En la voz Toletum asoman dos raíces del idioma propio de los primeros pobladores: la raíz Thol, explicada por su constante aplicacion en la nomenclatura geográfica y por el caldeo, significa: altura; la raíz eta, de donde etum, es apelativa y equivale á la nuestra: poblacion. De modo que Toletum vale tanto como poblacion elevada ó fuerte, circunstancias ambas que concurren en la que nos ocupa.
Como ciudad primitiva, era pequeña, aunque contase una poblacion numerosa, la cual se hallaba diseminada por su territorio en vicos, villas, pagos, segun la naturaleza de aquéllas, y confiada á su fortaleza natural, robustecida, cuando más, con algunas débiles tapias, á la manera espartana, que no merecieron nombrarse. Sólo así pudo decir Tito Livio que, al llegar á ella el procónsul Marco Fulvio, era ciudad pequeña, forti ficada por el sitio, como dijimos al hablar de sus murallas. El nombre de TOLEDO no suena, ni en la guerra que Aníbal hizo á los carpetanos, ni en la sublevacion de éstos contra el caudillo cartaginés, ni mucho ménos con referencia á épocas anteriores, en las que apénas tendrían noticia de esta region los escritores cuyas obras se han conservado hasta nosotros.
I. TOLEDO bajo el poder romano.— La primera mencion que se hace de ella, es la que hemos indicado de Tito Livio: el expresado Fulvio ganó cerca de esta ciudad una famosa batalla á los ejércitos de la liga de las regiones del interior, el año 193 ántes de Jesucristo: al siguiente (192), marchó sobre TOLEDO; los vettones acudieron en su socorro y fueron vencidos; Fulvio la combatió con máquinas hasta rendirla. Así fué como se apoderaron de ella los romanos, los cuales es muy posible que la conservaran en su poder, durante el largo período de su dominacion en España, puesto que no vuelve á figurar en la historia de aquel tiempo, en que tanta celebridad alcanzaron por su heróica resistencia otras ciudades. Los romanos la fortificaron admirablemente; ya en tiempo de la república obtuvo el derecho de acuñar moneda y, ántes de la era cristiana, eran ya célebres las espadas de TOLEDO. La ciudad se hermoseó con suntuosos edificios públicos; perteneció en lo civil y contencioso al convento jurídico de Cartagena y hubo de ser, no colonia romana, como algunos han pretendido; pero sí municipio muy importante, pues no sólo figura en el Itinerario romano como mansion para los cónsules y pretores en sus visitas provinciales, sino que detalla en él un camino particular, que conducía á ella desde Laminium (cuatro jornadas de distancia), lo cual se hacía sólo con las ciudades más principales. La reunion del Concilio I toledano, al que asistieron 19 obispos, en el año 400, prueba tambien la grande importancia que llegó á tener esta poblacion, cuyos anales no ofrecen nada notable hasta la invasion de los bárbaros, en el siglo v.
III. TOLEDO bajo el poder de los conquistadores del Norte.—Presa la Península de la voracidad de los pueblos del Norte y sorteadas entre ellos nuestras provincias, tocó esta ciudad á los alanos con la Cartaginense, á que pertenecía, pasando al dominio de los godos, despues de la victoria que alcanzaron sobre aquéllos en 418. Los reyes godos, que, hasta Leovigildo, no tuvieron, ni trono, ni corona, ni traje que los diferenciase de los demás de su nacion, ni casi residencia fija, siguieron siempre la razon de las circunstancias, lo cual trajo á Athanagildo á morir en TOLEDO, en cuya ciudad colocaron, por último, su trono con gran pompa regia.
IV. TOLEDO capital de España y corte de los monarcas godos.— Así que Leovigildo hubo pacificado sus dominios, dando la Bética á su hijo Hermenegildo, eligió para su residencia la ciudad de TOLEDO, como centro de España y poblacion que reunía todas las circunstancias apetecibles para metrópoli de su monarquía. Desde esta época, nuestra insigne ciudad fué corte permanente y capital, no sólo de España, sino de la Galia narbonense: «aquí, dice el ya citado Flórez, se convocaban los concilios nacionales; aquí se coronaban; aquí vivían y aquí se enterraban los monarcas. No se oía otro nombre que el de regia ciudad, al modo que se nombraba Constantinopla, por ser corte de los emperadores de Oriente.» El privilegio de convocar los concilios generales y de revalidar sus disposiciones, por más que el mismo Leovigildo aparece celebrando uno al año siguiente de su establecimiento en To LEDO, sólo cupo á estos soberanos desde que abrazaron el catolicismo, ó desde Recaredo. A partir de esta época, tomaron aquellos concilios un carácter muy diferente: llegaron á componerse de obispos, magnates y palaciegos, y hasta á apropiarse la eleccion de los reyes, que había sido ántes privativa de la milicia, con todo el gobierno del Estado: tomando esta forma oligárquica, el gobierno gótico llegó á aparecer en manos de 73 personas, reunidas en Santa Leocadia. Estas circunstancias y la concurrencia propia de la capital de tan vasta monarquía, hubieron indudablemente de engrandecer la ciudad, en todos conceptos. Hermoseada y ennoblecida TOLEDO de este modo, vino á caer bajo el dominio de los árabes.
V. TOLEDO bajo el poder de los musulmanes.—El vencedor de Guadalete se dirigió luégo sobre esta ciudad regia y entró en ella, aposentándose en el alcázar. Esta poblacion sostuvo luégo con empeño á Yusuf el Fehri contra los abdaritas. Este emir, al dividir la España en cinco provincias, restauró la antigua Cartaginense, encabezándola con TOLEDO, que tomó el nombre árabe Toleitola, recibiendo con este motivo singular realce. Su crecido vecindario, compuesto de cristianos y musulmanes, perfectamente hermanados, sin la menor cuestion política ni religiosa, terciaba en todas las revueltas: TOLEDO, con su fuerte posicion sobre el Tajo y su importancia militar, fué, como no podía ménos, de la mayor entidad en las guerras; y como poblacion, en que tanto poder supo conservar el pueblo cristiano, principal interesado en sostener las luchas civiles de los musulmanes, no es de admirar el que se le vea constantemente apoyando los partidos armados contra el poder de Córdoba, el cual contrarrestó por espacio de nueve años el partido de la libertad de TOLEDO. Esta ciudad fué siempre populosísima y rica, por lo cual el moro Razis dijo ser muy buena ciudad, muy grande, muy alegre, muy fuerte y muy defendida; pues, aunque la cercaron muy considerables poderes, siempre se mantuvo firme; siendo muy provechosa en todos tiempos á sus moradores, muy abastecida, abundante y siempre concurrida de gentes de todas partes. Desde la rendicion de TOLEDO por Abd-el Ruf, en 838, permaneció esta ciudad 14 años sometida á la autoridad de Córdoba; pero muerto Abd-er-Rahman II, un desman de su hijo y sucesor, Mohamed, volvió á ponerla en armas, presentándose en una actitud mucho más temible que nunca, logrando emanciparse de la tutela de Córdoba, de la cual se mantuvo separada por espacio de 40 años, estando reservada su rendicion al jóven califa Abd-er-Rahman III, quien tuvo que reunir todo su poder para conseguirlo.
TOLEDO, que, desde su conquista por Tarek hasta su rendicion por Abder-Rahman III, no había sido aún tranquilamente dominada por la potestad de Occidente, quedó entónces reducida de un modo estable, no sólo recibiendo su accion gubernativa, sino secundándola poderosamente contra cuantos la resistieran. Así Abd-er Rahman abocó luégo las tropas toledanas contra el rebelde Omiá, gobernador de Santaren, y contra los cristianos del Norte. Pero el califato, presa de la ambicion, vino á despedazarse despues de varias alternativas. En 1009, el conde Sancho García, llamado á terciar en las revueltas civiles, cayó sobre el territorio de TOLEDO, y, avanzando hasta Córdoba, colocó en el trono al rey Soleiman. Era á la sazon gobernador de aquella ciudad, Obeidalá; pero este cargo pasó luégo á manos de cierto magnate toledano, apellidado Ismayl-ben-Dzy-el-Nun, el cual se desentendió despues de la autoridad del de Córdoda; ostentó el dictado de Nars-el-Daulah-el-Dodha fer; esto es, el defensor del Estado, el victorioso, y, despues de manifestar terminantemente á Djehwar, que no reconocía, ni en España ni fuera de ella, más soberano que Dios, se alzó de un modo definitivo con la soberanía independiente de TOLEDO, cuya ciudad, erigida en capital de un reino particular, obtuvo una jerarquía á que no había llegado anteriormente. El reino musulman de ToLEpo duró desde fines del año 1012 hasta el 25 de Mayo de 1085, en que fué entregada la ciudad al rey Don Alfonso.
VI. TOLEDO bajo el dominio cristiano.—Ocupada la poblacion por el monarca cristiano, volvió éste á establecerse en sus reales extramuros, hasta asegurarse bien del vecindario musulman y, aposentándose entónces en
el alcázar, con el dictado de emperador, fué esta ciudad la capital del vasto imperio cristiano de España, despues de haber sido sarracena por espacio de 374 años. La constante emigracion de los moros obligó á Don Alfonso á conceder grandes privilegios al vecindario cristiano, con el objeto de estimular la repoblacion: pues, segun el historiador Mariana, «ninguna cosa más deseaba el rey que volver en su antiguo lustre y resplandor, y honrar de todas maneras aquella nobilísima ciudad, columna que era de España.» El rey Don Alfonso, á su regreso de una expedicion que había emprendido á Andalucía, enfermó y murió en To LEDO el 1.° de Julio del año 1109. Esta ciudad, que vino á ser entónces el poderoso antemural de los monarcas cristianos, recibió con frecuencia en su recinto á sus reyes, ora victoriosos, para celebrar sus triunfos; ora vencidos, para apoyarse en ella; ora, en fin, para tratar asuntos del Estado. Congregándose dentro de sus muros los obispos y magnates, á la antigua usanza, aunque con notable diferencia en la naturaleza de sus juntas, llamadas ya Cortes en vez de Concilios, y oyéndose en ellas la voz popular por medio de los representantes de la ciudad, compréndese desde luégo cuántas empresas importantes se prepararían; cuántos nacimientos, coronamientos y muertes de príncipes tendrían lugar en ella, y qué preponderancia no alcanzaría en los trastornos civiles que perturbaban el país. En las Córtes de Alcalá sostuvieron enérgicamente los diputados de TOLEDO el derecho de esta ciudad al primer lugar y voto que le disputó Búrgos, y terminó la cuestion concediendo á TOLEDO la prerrogativa de tener un lugar, apartado de los demás, frente al rey, y que éste hablase por ella bajo la fórmula: yo hablo por TOLEDO, y hará lo que le mandase: hable Búrgos. En 1477 Ilegaron los Reyes Católicos á esta ciudad, para cumplir el voto que habían hecho de levantar en ella un suntuoso monasterio de franciscos, si vencían al rey de Portugal; en 1479 dió á luz la reina doña Isabel á la infanta Doña Juana; en 1480 se reunieron Córtes generales de Castilla, y en 1485 empezaron á descollar en su recinto las ejecuciones de la Inquisicion. TOLEDO fué la gran ciudad de las comunidades de Castilla: la poblacion se puso en armas contra el gobierno flamenco, brillando á su cabeza el intrépido Don Juan de Padilla, arrastrando con su noble ejemplo á otras muchas ciudades. Despues de la desgracia de Villalar, todavía persistió TOLEpo, animada á la resistencia por la insigne viuda de aquel jóven caudillo, Doña María Pacheco y el obispo de Zamora, el cual salió con parte de las fuerzas de la ciudad, dejando su defensa y el mando de las restantes á aquella heroina, cuya brillante defensa contra las tropas reales ofreció mil interesantísimos y admirables episodios. La poblacion se había entregado; la fortaleza se hallaba rendida, y áun permanecía Doña María defendiéndose bravamente al arrimo de sus lares domésticos, logrando salvarse en el último extremo bajo el disfraz de aldeana, para ir luégo á morir infelizmente en territorio portugués. Repuesta TOLEpo de la catástrofe sufrida en 1522, continuó siendo en todos conceptos la metrópoli de su antiguo reino, celebrando los sucesos felices de sus príncipes, recibiéndoles con gran frecuencia y viendo brillar su iglesia, que iba enriqueciéndose más y más con sagradas reliquias, cuya adquisicion ocasionaban solemnes regocijos públicos. Así permaneció hasta el año 1560, en que Felipe II le dió el golpe mortal, trasladando á Madrid su antiquísimo trono, cuya resolucion cambió completamente la condicion y suerte de nuestra famosa ciudad. Durante la desastrosa guerra de la Independencia cayó TOLEDO en poder de la division del mariscal Victor, cuyas tropas, haciendo sentir en el acto su funesta dominacion, incendiaron el suntuoso convento franciscano de San Juan de los Reyes, fundado por los monarcas católicos Don Fernando y Doña Isabel, desapareciendo entre las llamas y los escombros su importante archivo y rica librería. Pero si los franceses celebraron su entrada en la poblacion destruyendo aquel notable edificio, no olvidaron dejar á su salida otro recuerdo, no ménos infausto, entregando á las llamas el magnífico alcázar, obra de Cárlos V, á cuyo trazo y fábrica concurrieron los insignes arquitectos Covarrubias, Vergara y Herrera. A partir de esta época, la poblacion que nos ocupa ha venido conservando inalterable su tranquilidad, manteniéndose siempre fiel á los gobiernos legítimamente constituidos. 26. Reyes de TOLEDO.—Publicamos á continuacion el cuadro de los soberanos que ha tenido esta ilustre ciudad. MONARQUÍA GODA. Leovigildo (fundador).... 568—586 Recaredo I.............. 586601 Lieva II...............
Chindasvinto..
Ismayl-Abd-er-Rahman.. 1012—1053 Yayah, hijo del anterior. 1043—1077 Hescham.... 1077—1079 Yayah, hijo de Yayah... 1079—1085 27. Hombres célebres.—Prescindiendo de los reyes, príncipes y notabilidades políticas, algunos de los cuales figuran ya en la precedente reseña histórica, citaremos: las santas Leocadia, Obdulia, Marciana y Casilda; los santos Gumersindo é Ildefonso; y los literatos Alejo Venegas de Busto, Alfonso Alvarez de TOLEDO, Alfonso de Andrada, Alfonso de Castro, Alfonso de la Fuente Montalban, Alfonso Gomez, Alfonso de Narbona, Alfonso Perez de Lara, Alfonso de Pisa, Alfonso de Prado, Alfonso de Rojas, Alfonso Salmeron, Alfonso Tellez de Meneses, Alfonso de Villadiego, Alfonso de Villegas, Alfonso de Zayas, Alvaro Gutierrez de Torres, Andrés Cenon, Angela Sigea de Velasco, Antonio Alvarez de Alcocer, Antonio de Covarrubias, Baltasar Eliso de Medinilla, Baltasar Gomez de Amescua, Baltasar de Sotomayor, Bartolomé Diaz de Encinas, Bartolomé Melgarejo, Bernardino de Sandoval, Bernardo Venegas, Blas de Garay, Blas de la Serna, Cristóforo de Rojas, Cosme de Palma Fuentes, Diego Alvarez de Paz, Diego de Covarrubias, Diego de la Fuente Hurtado, Diego Hurtado de Mendoza, Diego de Yepes, Diego Lopez de Ayala, Diego Lopez de To LEDO, Diego de la Madre de Dios, Diego de Narbona, Diego Navarro, Diego Pastrana y Sotomayor, Diego de Salazar, Diego Sanchez de Vargas, Diego Vazquez de Contreras, Diego de la Vega, Dionisio Vazquez, Estéban de Palma, Estéban de Villalobos, Eugenio de Manzanas, Eugenio Martinez, Eugenio de Narbona, Eugenio de Robles, Fernando de Alcocer, Fernando Diaz Patermano, Fernando de Mena, Fernando Suarez del Castillo, Francisco de Cepeda, Francisco Farfan, Francisco de Fuensalida, Francisco de Guzman, Francisco Hernandez, Francisco de Leon, Francisco Lopez Teran, Francisco Nuñez de Cepeda, Francisco Ortiz Lucio, Francisco Perez, Francisco de Pisa, Francisco Rades de Andrada, Francisco de Rojas, Francisco de Sosa, Francisco de Ubeda, Francisco de Vergara, Francisco de Villalpando, Gabriel de Valdés y Sarasola, García Laso de la Vega, Gaspar Fernandez, Gaspar de la Fuente, Gaspar de Rivadeneyra, Gaspar de Villachoaga, Gregorio Fer ernandez de Velasco, Jerónimo Román de la Higuera, Jerónimo de la Rua, José de Valdivieso, Juan de Angulo, Juan Bautista de Loyola, Juan Bautista de Villalobos, Juan Fernando, Juan Fragoso, Juan de la Fuente, Juan Gonzalez de Mendoza, Juan de Guevara, Juan de Horozco y Covarrubias, Juan Lopez de Ubeda, Juan Luis de la Cerda, Juan de Luna, Juan de Melo, Juan de Mora, Juan de Narbona, Juan Perez, Juan Ramirez, Juan de Rojas, Juan Ruiz de Herrera, Juan Ruiz de Santa María, Juan de Santiago, Juan de Silva y TOLEDO, Juan de TOLEDO, Juan de Vergara, Lorenzo de Ayala, Luis de Alvarez, Luis Belluga, Luis de Benavente, Luis Carduchi, Luis Gaitan de Vosmediano, Luis Gomez,
Luis Hurtado, Luis de la Palma, Luisa Sigea, Manuel de Nájera, Marco de Sepúlveda, Marsilio Vazquez, Martin Alfonso Vivaldo, Melchor de Santa María, Pedro de Alcocer, Pedro Chacon, Pedro de Herrera, Pedro Jimenez, Pedro Martinez de Brea, Pedro de Navarra, Pedro Pantoja de Ayala, Pedro de Reinosa, Pedro de Rivadeneyra, Pedro de Rojas, Pedro Ruiz de Visitacion, Pedro Salazar de Mendoza, Pedro Sanchez de Acre, Pedro Vazquez Belluga, Pedro de Uceda Guerrero, Rodrigo Cota, Sancho de Moncada, Sebastian de Covarrubias, Sebastian Jimenez, Sebastian de Horozco y Tomás Hurtado.
Heráldica.—El escudo de armas de la imperial ciudad ostentó primitivamente, segun se asegura, dos estrellas, dos mundos y un leon, cuya empresa se ha querido explicar por el desconocido favor de los Césares Julio y Augusto y lo de colonia romana, que hemos desechado. Despues se dice que representó un rey sentado sobre su trono, por haberlo tenido en ella los godos. Finalmente, adquirió en campo azul una corona imperial de oro, concesion, segun se afirma, de su conquistador Don Alfonso VI.
ETIMOLOGÍA. 1. De Toleto, ablativo de Toletum, voz latinizada, segun creen algunos, de la hebrea Toledoch ó Toledoth, que vale naciones, ó madre de pueblos. Más fundada parece, sin embargo, la opinion de los que miran en Toletum la yustaposicion de dos elementos de la lengua de los primitivos pobladores de España, á saber: thol, elevado, fuerte, y etum, desinencia genérica y significativa de ciudad, poblacion: así, pues, Tol-etum valdría poblacion elevada, alta, fuerte.
(MONLAU.) 2. TOLEDO era punto importante ya en tiempo de los romanos, donde se juntaban los caminos de Consuegra y Extremadura para pasar el Tajo, á XXXIV millas de Titulcia, ó Bayona de Tajuña.
Reseña.—I. Historia. Privilegios y fueros de la ciudad de TOLEDO. El rey Don Alfonso VI, despues de la conquista de TOLEDO, uno de los hechos más gloriosos de nuestra historia, dió fuero á los muzárabes, castellanos y francos, que poblaban aquella ciudad. De estos tres preciosos documentos, sólo existe el que se halla impreso en diferentes obras y publica Muñoz (Fueros, página 360). El padre Burriel, añade este erudito autor en una nota, dice en su In forme de la ciudad de TOLEDO sobre pesas y medidas: «que el privilegio ó carta de los castellanos, que fuera de gran consecuencia y curiosidad, no existe; pero se cita en el de los muzárabes y en otro de Escalona. Tampoco existe el privilegio primitivo de fuero de los francos; pero se guarda en su archivo su renovacion. Finalmente, el privilegio ó carta de fuero, dada á los muzárabes, existe original en letra gótica en nuestro archivo, despachada en 17 de las kalendas de Abril, era de 1139, ó sea año de 1101.» (Página 283.) 2. El privilegio otorgado á los muzárabes de TOLEDO tiene la fecha de 1101, de que habla el padre Burriel. 3. El fuero dado á los muzárabes, castellanos y francos de la misma ciudad, se otorgó en 1118 por Don Alfonso VII. (Archivo secreto de la ciudad de TOLEDO, Copia en la Coleccion diplomática del padre BURRIEL.) 4. Por este famosísimo privilegio dirigido simultáneamente á los castellanos, muzárabes y francos, confirmó Don Alfonso VII, bajo un tenor, los fueros dados separadamente á estas tres clases y su tierra por Don Alfonso VI su abuelo; y este es el fuero municipal de TOLEDO, que no sólo fué el muelle de su gobierno político, civil y criminal hasta san Fernando, sino que por sabia disposicion suya, tomó nuevo vigor y aumento. (BURRIEL, In forme de la ciudad de TOLEDO, página 288.) 5. Privilegio del rey Don Alfonso VII, por el cual exime á los clérigos de TOLEDO del servicio militar y de toda clase de tributos. (Biblioteca Nacional, Coleccion de BURRIEL; MUÑOZ, Fueros, página 370.) 6. La carta del privilegio se hizo en Maqueda á II de las kalendas de Junio, era de 1166. 7. Privilegio del rey Alfonso VII, por el cual concede el que los clérigos de TOLEDO y de todo su arzobispado no sean juzgados criminalmente por los jueces seculares. (Códice de la Biblioteca del Escorial, señalado letra C.; Munoz, Fueros, página 371.) 8. Hízose la carta en Burgos, á 14 de las kalendas de Julio, era de 1174, correspondiente al año de 1136. 9. Privilegio del rey Alfonso VII, eximiendo á los muzárabes, castellanos y francos de la ciudad de TOLEDO, del derecho de portazgo y alexor, palabra árabe que quiere decir diezmo. (Archivo de la ciudad de TOLEDO.) 10. Hízose la carta en Concha (Cuenca), á 16 de las kalendas de Abril, era de 1175, correspondiente al año de 1137. 11. Confirmacion y trascripcion de varias cláusulas de los fueros antiguos de TOLEDO por el rey Don Alfonso VII en 1155. (Archivo de la ciudad de TOLEDO.) «Este privilegio, en pergamino y letra francesa, tiene en el espacio de la fecha una pequeña rotura; con todo eso parece ser dado á 8 de las kalendas de Abril, era 1193.» (PADRE BURRIEL, In forme.) 12. Confirmacion é insercion de los fueros de la ciudad de TOLEpo por el rey Don Alfonso VIII, en 1176, era 1212. (PADRE MERINO, Escuela paleographica, 160.) 13. Privilegio del rey Don Alfonso VIII, en que liberta á los caballeros ó individuos de la milicia de To LEDO y de su término, de décima real y de cualquier otro tributo realengo. (Biblioteca Nacional, Coleccion de Bu RRIEL.) 14. Hízose esta carta en TOLEDO, víspera de las kalendas de Octubre, era 1220, ó sea año de 1182. 15. Privilegio de Don Afonso VIII, eximiendo á los collazos de la iglesia de TOLEDO, de fosadera, facendera, pecho y servicio y fonsado, ó fosado, excepto cuando el rey fuere personalmente al ejército. (Archivo de la iglesia de TOLEDO, 2, 8, 2.°, 1. 16. Hízose esta carta en Agreda (Agreta) á 8 de los idus de Agosto, era 1222. 17. Estatutos de Don Alfonso VIII, por los cuales ordena que ningun vecino de TOLEDO pueda vender sus bienes, ni donarlos á ninguna órden religiosa, excepto á la iglesia de Santa María de la misma ciudad. (Biblioteca nacional, Coleccion de BURRIEL; MUNoZ, Fueros, página 388). 18. Hízose esta carta en Alarcon, á 3 de Febrero, era 1240, correspondiente al año de 1207. La autoriza Domingo, abad de Valladolid, notario del rey. 19. Fuero de Escalona. El padre Burriel, ocupándose en su Ia forme de la ciudad de TOLEDO sobre pesos y medidas (número 103), del fuero general concedido á TOLEDO á 16 de Noviembre del año de 1118, dice que en el mismo dia se despachó para la villa de Escalona otra carta de fuero en todo igual á esta, con sólo la diferencia de subrogar el nombre de Escalona todas las veces que nombra TOLEDO. En el número 105 de la misma obra, añade: «Más porque en Escalona por ventura no había ó eran muy pocos los muzárabes, dió órden el citado rey (Don Alfonso VII) á Diego Alvarez y Domingo Alvarez, hermanos, para que diesen á los de Escalona fuero conforme al de los castellanos de To LEDO, lo que hicieron en á de de Enero de 1130.» Este documento hace ménos sensible la pérdida del fuero de los castellanos de aquella ciudad, pudiendo por él venir en conocimiento de las disposiciones que de él tomó el mencionado fuero general. El Fuero de Escalona ha sido publicado por Llorente en la página 39 del tomo 4.° de sus Noticias históricas de las Provincias Vascongadas. Además de esta edicion hemos tenido presentes dos copias del documento, inserta la una, en la Coleccion del padre Burriel; y la otra, sacada del archivo de la villa en el año de 1776. La primera, que desgraciadamente no fué hecha por el ilustrado padre Burriel, tiene muchos defectos por no haber entendido siempre el original el que la sacó, y la segunda, tiene áun más, sirviendo sólo ambas para corregir alguno de los errores en que incurrió Llorente. Además de estos fueros, y los dados en tiempo de Fernando III, Don Alfonso el Sabio concedió á los de Escalona en 1261 varios privilegios y el fuero real. (Muñoz, Fueros, página 485, en la nota.)
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