Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Tamerlan

tomo 5 · página 24 · ver la página del original

Tamerlan. Famoso conquistador tártaro, á quien los historiadores Ilaman Timur Leng (Timur el cojo), Timur Beyg (Timur el príncipe) ó Emir Timur (príncipe de hierro), y á quien los chinos designan con el nombre de Kei-mon-eul, que nació en Kesch, cerca de Samarcanda, en 1336, y murió en 1405.

Reseña.—1. Descendía en línea femenina de Jengis-Kan y llegó á ser, en 1360, despues de la muerte de su tío Seif-Eddyn, jefe de la tribu de Berlas y príncipe de Kesch, bajo la soberanía de Tugluck-Timur, kan de Djaggathay. 2. Muerto este príncipe en 1363, TAMERLAN se unió á su cuñado Husseim para despojar de su herencia al hijo de Tugluck; y, empeñada una cruenta guerra con este motivo, quedó en ella cojo y lisiado de una mano. 3. El triunfo, sin embargo, fué suyo. Despues de haber abandonado el vano título de han ó Khabul-Aglen, compartió con Husseim el poder, abrigando desde luégo el propósito de aprovechar la primera ocasion, que se le presentara, para deshacerse de su colega. 4. Esta no se hizo esperar mucho tiempo. Dos años despues, pretendiendo haber recibido de un descendiente de Mahoma (el seide Bereké) un tambor y un estandarte, símbolos de la soberanía, intimó á Husseim para que le dejara el poder; pero, co

mo éste se resistiera, le sitió en Balkh, le obligó á rendirse y se desembarazó de él, lo mismo que del kan, reinando solo desde 1370. 5. Despues de haber trasladado la corte de su imperio á Samarcanda, sometió la Kowaresmia y el Kachgar; se lanzó en 1380 sobre el Khorazan y la Persia, haciendo degollar á los habitantes que caían en su poder; saqueó el Seistan en 1383; redujo á su obediencia la Táuride, en 1386; y, pasando el Araxa, se apoderó de Kars y de Tiffilis. 6. Desde allí volvió sus armas contra los turcomanos de Armenia y, sobre todo, contra los persas rebeldes; y, atravesando en seguida las dos Armenias, reapareció en Georgia en 1395; avanzó por la parte Sur de la Rusia y destruyó totalmente á Azow. 7. De vuelta á Samarcanda, levantó un ejército, con el que se dispuso á conquistar la India; atravesó en 1398 el Sind: pero ántes de librar batalla á Mahomet IV, cerca de Delhi, hizo degollar á 100.000 esclavos que embarazaban su marcha. 8. Habiendo vencido á Mahomet no tardó mucho en hacerse dueño del Indostan, que cubrió por todas partes de ruinas; y, volviendo hácia el Oeste, despojó de la Siria al sultan de Egipto; destruyó en 1400 á Bagdad; atacó á Bayaceto en 1401; le venció en Ancyra y le hizo prisionero al año siguiente. 9. Una tradicion muy admitida dice que le mandó encerrar en una jaula de hierro, donde le dejó morir de hambre y de desesperacion; sin embargo, no pocos historiadores suponen que Bayaceto murió, de una apoplejía, en el campamento tártaro. 10. Obtenidas estas victorias, entró en su pensamiento apoderarse del vasto imperio de la China, dirigiéndose para ello hácia sus fronteras con un ejército de 200.000 hombres; pero la muerte vino á cortar la inmensa red de sus conquistas. Murió en Otran (kanato de Khokand), en las orillas del Shium. 11. A su muerte dejó 36 hijos ó nietos y 17 hijas, entre los que, como Alejandro, vió dividido su vasto imperio. Entre todos ellos, no hubo ninguno que, heredando el genio conquistador de su padre, supiera, no ya ensanchar, sino tampoco conservar el legado. 12. TAMERLAN fué un principe sanguinario y fanático, en quien la naturaleza parecía haber extremado todas las buenas cualidades del conquistador; pero tambien todos sus defectos. La tradicion, convirtiendo su crueldad en leyenda, ha dicho que mandó erigir en Bagdad un obelisco con noventa mil cabezas, y que, en la India, hizo que su caballería aplastase á mil niños enviados para mover su corazon á piedad. La historia imparcial no puede ménos de acoger con reserva tan extrema barbarie, la cual nos obligaría á concebir una idea horrible del corazon humano. No obstante, el degüello de los cien mil esclavos, ántes de la batalla de Delhi, es un hecho que no contradice ningun historiador. 13. A pesar de esto, tenía extremada aficion á las ciencias; poseía profundos conocimientos en teología mahometana; fundó una escuela en Kesch y redactó el Tufuchat, reglamento para la organizacion del ejército y de la administraccion, del cual no queda más que una traduccion persa. 14. De su cultura dan muestras la embajada que envió á Cárlos VI de Francia, asegurándole que le consideraba como el primer monarca de Occidente, y el recibimiento ostentoso que hizo al madrileño Ruy Gonzalez de Clavijo, camarero de Enrique III, que, enviado por la corte de Castilla, pasó á ofrecerle sus repetos. 15. En los archivos nacionales de Francia existe una carta original, escrita en persa y dirigida por TAMERLAN á Cárlos VI. 16. Resúmen.—El sobrenombre de Príncipe de hierro, que le dió la historia, pinta admirablemente á nuestro personaje. Más que un hombre, parecía ser un demonio que subyuga y desola la tierra, sin que hubiese poder humano que se opusiera á su torrente desolador. La antigüedad presenta rara vez tal encadenamiento de victorias; pudiendo afirmarse que la superioridad del Grande Alejandro, no era tanto la superioridad del conquistador, como la superioridad de la Grecia sobre la Tartaria; es decir, las ventajas de la civilizacion sobre la barbarie. Si puede suponerse que el cielo ayuda á los conquistadores, Ta MERLAN debiera Ilamarse en la historia de la humanidad el brazo de Dios.

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