Roque Barcia · 1880-1883
Suiza
tomo 4 · página 1107 · ver la página del original
Suiza. Femenino. Geografía. Estado de la Europa central, compuesto de la reunión de varios cantones. 1. Situación y límites —Se encuentra comprendido entre los 45° 50- 47° 51' de latitud septentrional y 3° 44-8° 5' de longitud oriental, limitado: al Norte, por el Rhin, que lo separa del gran ducado de Baden; al Nordeste, por el lago de Constanza, que lo separa de Wurtemberg y de Baviera; al Este, por el Tirol y el principado de Lichtenstein; al Sur, por los Alpes, que lo separan de Italia, y al Oeste, por Francia y la Alsacia, donde el Doubs, el Jura y el Ródano forman una parte de sus fronteras. 2. Superficie y población.—El territorio suizo tiene: 348 kilómetros de largo, de Oriente á Occidente; 212, de ancho, de Norte á Mediodía, y 41.389, cuadrados de superficie, que pueblan próximamente 2.700.000 habitantes. 3. Orogra fía.—Suiza es uno de los países más montuosos de Europa. Las dos principales cordilleras de montañas, que atraviesan el territorio, son: los Alpes, que lo rodean al Sur y al Este, internándose hasta el mismo centro, y el Tuva, que marca su límite Noroeste, extendiéndose por su región septentrional. Estas dos cordilleras se encuentran separadas por un inmenso valle, ó serie de llanuras sembradas de colinas. Se da el nombre de: llanura de SUIZA (Hochebene), á una planicie ondulosa, que empieza en la extremidad Norte del lago de Ginebra, prosigue hasta el lago de Constanza y termina en la Waser Scheide, cadena de colinas, pobladas de árboles, situada entre el Rhin y el Danubio. La elevación de esta llanura ó meseta varía de 250 á 390 metros. La cordillera del Jura cubre una gran parte de la Suiza occidental y presen. ta: al Oeste, el monte Tendre, de !.690 metros de altura, y al Noroeste, el Terrible. Los puntos más culminantes, que ofrecen los Alpes, en SUIZA, son: el monte Rosa, que une los Alpes Peninos y los Leponcianos y cuya elevación se evalúa en 4.786 metros sobre el nivel del mar; el Jungfrau (Jovencita), de 4.184; el Gran San Bernardo, de 5.424; San Gotardo, de 3.025, nudo donde se dividen los Alpes Berneses y los Leponcianos, y el Simplón, atravesado por una soberbia calzada, construída por los franceses en 1801.
4. Hidrografía.—SUiza es también, relativamente, la comarca europea más rica en aguas, y el nacimiento de sus numerosas corrientes, que alimentan los principales ríos de Europa, así como la formación de tantos lagos, como siembran su pequeño territorio, se explica perfectamente por la con
siderable altura de su suelo.—Ríos. Los que tienen su origen en el país que nos ocupa, conducen sus aguas á cuatro cuencas bien distantes de sus confines, á saber: el mar del Norte, el Mediterráneo, el Adriático y el mar Negro. En el mar del Norte desagua el Rhin, que nace en el monte Adula y cantón de los Grisones, atraviesa poco después el lago de Constanza y, precipitándose desde una altura de 22 metros, forma, más abajo de Schaffhouse, la famosa cascada de Lauffen, pasando luego á Basilea, para servir de límites entre Francia y Alemania: al Mediterráneo corre el Ródano, que arranca de los ventisqueros del Grimsel, hacia el cantón de Valais, internándose en Francia: al Adriático pertenece el Tesino, que baña el cantón de su nombre y desemboca en el Po; y al mar Negro, el Inn, afluente del Danubio, cuyo último río tiene también su nacimiento en los confines de SUIZA y la Confederación Germánica.—Lagos. Todos los ríos, que dejamos mencionados, forman y atraviesan numerosos é interesantes lagos: al de Ginebra ó Lemán, considerado como el primero, siguen después: el de Neufchâtel, el de Morat, el de Bienne, situado en el cantón de Berna, el cual contiene la deliciosa isla de San Pedro, mansión que fué, durante algún tiempo, de Juan Jacobo Rousseau; el de Than, el de Brientz, el de Lucerna, denominado también de los Cuatro Cantones; el de Aug, el de Aurich, el de Vallenstadt, el de Constanza y, finalmente, los lagos Mayor y de Lugano, que se encuentran, parte, en el cantón de Tesino; y parte, en Italia.—Cataratas. Las más notables son: las del Rhin, del Handech, formada por el Aar, afluente de aquel río; del Reuss, del Stanblack, del Giessbach, del Simmen, del Schreienbach, del Pissevaché y el Salto del Doubs.—Canales. Entre los más importantes por su extensión, citaremos los de Linth; el uno, de 16.545 metros, y el otro, de 5.292; á los cuales siguen después los trabajos hidráulicos del Kander, parte del Aar, del Rengbach y los del Glott, en el cantón de Zurich.— Fuentes medicinales. Suiza es quizás el país más rico en aguas y baños medicinales: las más apreciadas de toda la Confederación, son las acídulas, San Mauricio, en el cantón de los Grisones; los baños más concurridos, los de Gournigel, en el cantón de Berna; de Baden y Schinznach, en la Argovia; de Pfeffers, en el cantón de San Galo, y de Louech, en el de Valais.
5. Climatología.— La temperatura que se disfruta en Suiza no es tan templada como parece indicarlo su situación geográfica. El país es extremado, así en el frío como en el calor, los cuales suelen elevarse á un grado elevadísimo; particularmente, en los valles estrechos. En ciertas localidades el termómetro centígrado se eleva á — 31°; en algunos parajes desciende á — 31°: la temperatura media de las poblaciones principales es de — 8° 50, en el estío, y de 10° 25, en el invierno. Resumiendo: el clima, aunque sumamente variable, según la altura y exposición de las comarcas, es: cálido, al Mediodía; templado, en las vertientes de los Alpes, en las llanuras y los valles, y frío, en los puntos elevados. La atmósfera se presenta por lo general despejada, y el aire es puro y sano, excepto en los terrenos bajos y húmedos. En las lluvias se observa la misma desigualdad que en las temperaturas, y el granizo causa anualmente estragos considerables. Las nevadas son copiosas; las tempestades, violentas; los temblores de tierra, tan frecuentes que, desde el siglo XVI, se cuentan cerca de seiscientos.
6. Territorio.—SUiZA es la única nación de Europa que no alcanza el mar por ninguna parte. Su territorio, el más elevado de dicho continente y uno de los más pintorescos del globo, presenta: extensas cordilleras de altísimas montañas, coronadas de eterna nieve; bosques frondosos, valles profundos, campos fértiles, cascadas admirables, corrientes caudalosas, precipicios espantosos é infinitos ventisqueros, de los cuales se desprenden enormes avalanchas, que sepultan á veces pueblos enteros, ocasionando grandes inundaciones, y obstruyendo el curso de los ríos.
7. Mineralogía.—El suelo de SUIZA es: granítico, en los Alpes; calcáreo, en el Jura, y muy variado en el resto del país, en el cual dominan, sin embargo, las margas y el asperón. Las riquezas minerales consisten, principalmente, en oro, plata, cobre y zinc, en corta cantidad; mármol, jaspes, granito, cristal de roca, alabastro, hulla, cobalto, bismuto, azufre, antimonio, níkel y sal gema. Las minas de hierro son más numerosas y producen anualmente cerca de 200.000 quintales métricos de aquel metal, cuyo valor se evalúa en 5.000.000 de pesetas próximamente.
8. Vegetación.—El suelo de SUIZA se presenta en algunas regiones sumamente feraz; pero una cuarta parte, lo menos, de su superficie total, ocupada por las aguas, los ventisqueros y las rocas, es completamente estéril. La cosecha de los granos es insuficiente, y el trigo extranjero figura por una tercera parte en el consumo de la población. Sólo cuatro cantones producen lo bastante para cubrir sus necesidades: Lucerna, Friburgo, Soleura y Schaffhouse. El cultivo de la patata es considerable y todos los cantones, excepto Uri, Unterwalden, Appenzell y Basilea Ciudad, recolectan lo que consumen. A medida que se asciende á las montañas, se ve cambiar y desaparecer la vegetación y disminuir la talla y la fuerza de los hombres y de los ganados. Al pie de aquellas gigantescas barreras es donde se encuentran las riquezas de los campos en cultivo, á las cuales siguen luego: los nogales, los castaños y los árboles, cuyas hojas se desprenden en otoño. El cultivo del trigo varía entre 1.250 y 1.350 metros de elevación; la encina se encuentra hasta los 900 metros; el haya cesa en su crecimiento á los 1.465, y los bosques no se componen más que de arces, epíceas, abetos y serbales pajareros; los árboles verdes, como el pinabete y el alerce, se achaparran hacia los 1.800 metros; el abedul se encuentra todavía á los 2.000 metros, y el pino, á los 2.100. Más allá de esta altura sólo se distinguen pequeños sotos; después, la vegetación, desapareciendo insensiblemente, queda reducida á los líquenes, que cubren las rocas, y, por último, la naturaleza, triste y miserable en estas regiones, se ofrece imponente y terrible, presentando, sobre los negros abetos, una ancha cinta de nieves y de hielos que alcanza una altura prodigiosa.
9. Agricultura.—A la benignidad del clima, que se disfruta en los valles y las hondonadas, y al esmerado cultivo de los habitantes, débese el extraordinario desarrollo que ha alcanzado en Suiza la agricultura; particularmente, en los cantones del Norte y del Oeste. Las principales producciones consisten en trigo, espelta, cebada, patatas, lino y cáñamo; la del tabaco, se evalúa en 12.000 quintales, la de los vinos, en 900.000 hectólitros anuales, distinguiéndose los de: Malvesía, Sion, Sierne, Neufchâtel, Vaud y otros. Entre los frutales, figuran: el cerezo, el manzano, el peral, el castaño, la noguera, el almendro, el olivo, la morera, la higuera y el limonero. Las tierras dedicadas á la agricultura, se dividen así: pastos, 800.000 hectáreas; praderías, 800.000; bosques, 666.000; tierras arables, 443.000; viñedos, 36.600. Los establecimientos agrícolas de Laney (cerca de Ginebra) y de Hofwyl (á I1 kilómetros de Berna) son admirables. 10. Ganaderta.—Los valles y las laderas ofrecen abundantes y sabrosos pastos, con que se nutren numerosos ganados, cuya cría constituye la principal riqueza del país. Hace poco se contaban: 475.000 vacas: 85.000 bueyes; 290.000 becerros; 105.000 caballos; 423.000 carneros; 347.000 cabras y 318.000 cerdos, que representaban un valor total de 120 millones de pesetas. 11. Caza y pesca.— La primera consiste en liebres, ardillas, marmotas, tejones, lobos, zorras, perdices y faisanes; la segunda es exquisita y variada, así en los ríos como en los lagos. 12. Industria.—La del país que se describe, es importante. La joyería» la relojería se hallan muy adelantadas en la SUiza francesa; en los cantones septentrionales y occidentales, como Zurich, Basilea, San Galo y Schaffhouse, se ocupan, especialmente, en la fabricación de telas y cintas de seda, muselinas é indianas; Berna, en los tejidos de lana, cáñamo y lien
zos adamascados. Entre los demás ramos industriales, figuran: los encajes, curtidos, cotonadas, papeles, tabacos, tintes y estampaciones de telas, obras de paja y en madera tallada, utensilios de hierro, imprentas, litografías y, particularmente, la elaboración del queso, que se calcula en 490.000 quintales por año. Los diversos establecimientos industriales, que sostiene el país, dan ocupación constante á 296.218 hombres y 300.000 mujeres y niños, cuyas dos cifras representan próximamente la cuarta parte de la población total. 13. Comercio.—SUIZA, colocada en el centro de Europa, entre Alemania, Italia y Francia, hace un comercio de tránsito considerable. Los principales artículos importados, son: cereales, café, harinas, sal, vinos, azúcar, algodón, lanas y primeras materias para su industria; los exportados, manteca, quesos, objetos de quincallería, joyería y relojería; granos, sederías, cotonadas, algodón en rama y máquinas. El valor anual del comercio interior, según cálculos aproximados, asciende á 675.000.000 de pesetas; el del exterior, á 450 millones. 14. Establecimientos de crédito y plazas mercantiles.—Entre los primeros, se encuentran los bancos de: Basilea, Berna, Friburgo, Ginebra, Lausana, San Galo y Zurich, en cuyas poblaciones se hallan igualmente establecidas las principales plazas de comercio. 15. Comunicaciones. —El sistema de vías de comunicación es excelente. En 1860 contaba Suiza 3.000 kilómetros de caminos cantonales, y en 1878, á pesar de las dificultades que ofrece el terreno y de la barrera infranqueable que oponen los Alpes, 2.409 kilómetros de ferrocarril construídos, repartidos en varias líneas, que cruzan toda la Confederación, enlazándose con las vías férreas francesas y alemanas. Los lagos en su mayor parte se ven surcados por buques de vapor, y varias líneas electro-telegráficas ponen en comunicación á todas las ciudades importantes con Francia, Italia y Alemania. 16, Monedas. —Las de SUIZA, varían en cada cantón. Las de Basilea, son: el ducado de oro, que representa el valor de 10 pesetas, 25 céntimos; el escudo de plata, tiene 2 florines; y el florín, equivale á 2 pesetas. El franco de Berna vale próximamente una peseta, 40 céntimos. En 1851 quedó definitivamente establecido en el país el sistema métrico decimal francés. 17. Población.—En 1850 ascendía á 2.392.740 almas, sin incluir 71.570 extranjeros y 2.198 heimethloses; esto es, sin nacionalidad ninguna. Esta población se descomponía, bajo el concepto religioso, en esta forma: católicos, 1.417.786; protestantes. 971.809; israelitas, 3.145. En 1878 se elevó aquella cifra á 2.669.147 habitantes, y, de éstos, 2.517.930 eran indígenas. 18. Razas y lenguas. La población suiza pertenece á cuatro razas distintas, que son: la alemana (1.843.000 almas), la francesa (640.000), la italiana (144.000) y la rhetia ó recia (42.000); cada una de las cuales se expresa en un idioma diferente. Los alemanes habitan los cantones de: Basilea, Argovia, Zurich, Schaffhouse, Uri, Unterwalden, San Galo, Appenzell, Lucerna, Zug, Schwytz, Turgovia y Glaris, y hablan un alemán muy áspero; los franceses ocupan los de: Ginebra, Vaud, Valais, Neufchâtel, una gran parte de Friburgo, algunos valles de Basilea y un trozo de territorio del de Soleura, y la lengua, que se habla con bastante pureza, contiene únicamente algunos modismos locales; los italianos se encuentran esparcidos en el Tesino, en los valles de los grisones y una parte del Valais; y los recios, situados en el Oberland, el Engardina y los Grisones, hablan la lengua romana, especie de latín corrompido. 19. Etnografía. Una larga comunidad de intereses, sostenida por un ardiente amor á la patria, ha hecho de SUIZA, á pesar de su diversidad de razas y de lenguas, una verdadera nación, y dado á su pueblo una fisonomía particular. Los suizos son, generalmente hablando, de elevada estatura, de constitución vigorosa, de agradable aspecto, de carácter franco y sumamente aptos en las ciencias y las artes. Por su valor y lealtad inquebrantables han sido considerados siempre como los mejores soldados del mundo; por su ingenio, su laboriosidad y la sencillez y pureza de sus costumbres, como uno de los pueblos más cultos y adelantados de Europa. 20. Gobierno. El de SUIZA, forma una república federativa, compuesta de 22 cantones soberanos. La Confederación, según las disposiciones principales establecidas en la Constitución de 12 de Setiembre de 1848, tiene por objeto: «asegurar la independencia de la patria, mantener el orden y la tranquilidad en el interior, proteger la libertad y el ejercicio de los derechos de los confederados y acrecentar la propiedad común.» El derecho de declarar la guerra, firmar la paz y hacer tratados con las potencias extranjeras, corresponde sólo á la Confederación; á la cual incumbe igualmente la administración de las aduanas, la de correos, la acuñación de la moneda y la fabricación y venta de la pólvora. La libertad de los diversos cultos cristianos, la de la prensa, la de asociación y el derecho de petición, se hallan perfectamente garantidos por la Constitución del Estado. 21. Organización de los poderes públicos. La autoridad de la Confederación está ejercida por tres poderes: 1.°, la A samblea federal, compuesta de dos secciones, el Consejo nacional y el Consejo de los Estados; 2.°, el Consejo federal, ó poder ejecutivo; 3.°, el Tribunal federal.—El Consejo nacional se compone de diputados elegidos directamente por el pueblo, cada tres años, á razón de 1 por 20.000 almas; el Consejo de los Estados consta de 44 representantes; 2, por cada cantón.— La Asamblea federal, como autoridad suprema de la república, ejerce sola el derecho legislativo; nombra les miembros del Consejo y del Tribunal federal, al canciller, al general en jefe, al jefe de estado mayor general y á los agentes diplomáticos, y sanciona los tratados con el extranjero. Se reune en sesión ordinaria una vez al año, y, en sesión extraordinaria, por convocación del Consejo federal. Los dos Consejos de esta Asamblea deliberan separadamente y se reunen para los nombramientos mencionados y para resolver en asuntos de competencia.—El Poder ejecutivo (Consejo federal) se compone de 7 individuos, nombrados por tres años en la primera sesión del nuevo Consejo nacional, y está presidido por el presidente de la Confederación y un vicepresidente, anualmente elegidos. Los departamentos ministeriales, dirigidos cada uno por un miembro del Consejo federal, llevan las denominaciones de: Política, Interior. Justicia y Policía, Guerra, Hacienda, Comercio y A duanas, Correos y Obras públicas.—El Tribunal federal consta de II individuos, nombrados para tres años por la Asamblea federal, y llena la doble función de: Tribunal civil y Tribunal Supremo. Como Tribunal civil, resuelve las diferencias entre los cantones, entre la Confederación y un cantón y entre la Confederación y las corporaciones ó los particulares; como Tribunal Supremo, entiende en los crímenes de alta traición, violación de la Constitución y los delitos políticos. Todo suizo, excepto los eclesiásticos, es elector y elegible á los 20 años cumplidos. La Constitución federal puede ser revisada en todo tiempo; pero, en caso de desacuerdo entre las dos secciones, que constituyen la Asamblea federal, ó bien cuando 50.000 ciudadanos reclamen la revisión, el asunto se somete al pueblo, el cual resuelve por mayoría de votos. 22. Instrucción pública.—En SUiza se halla sumamente extendida; los padres tienen la obligación de hacer instruir á sus hijos, bajo pena de multa y aun de cárcel. La enseñanza es gratuíta en todos los grados para los pobres. La Suiza francesa suministra institutores é institutrices á todos los países del Norte de Europa. Los colegios son numerosos, están bien dirigidos y atraen del extranjero un considerable número de discípulos. El país sostiene: tres universidades, organizadas como las alemanas, establecidas en Basilea, Zurich y Berna; dos academias, en Ginebra y Lausana; una escuela politécnica, en Zurich; y ocho liceos, en Lucerna, Friburgo, Soleura, Schaffouse, Sion, Lugano, Einsiedeln y Coira. La academia de Neufchâtel y los colegios de jesuitas, establecidos en Friburgo y Sion, fueron suprimidos en 1848. Las
universidades y las academias son protestantes; los liceos, católicos. 23. Religiones.—En Suiza no existe una religión oficial; cada cantón profesa la que tiene por conveniente, contándose, por lo tanto, diversos cultos. Las tres quintas partes de la población son protestantes de la comunión llamada helvética; el resto profesa el catolicismo. Los cantones protestantes son: Basilea, Zurich, Schaffhouse, Ginebra, Vaud, Neufchâtel y Berna; los católicos, Soleura, Valais, Tesino, Friburgo, Lucerna, Zug, Schytz, Uri y Unterwalden; los mixtos, Argovia, Turgovia, San Galo, Appenzell, Grisones y Glaris. Además se cuentan: los anabaptistas, algunos hermanos moravos y sobre 7.000 judíos; pero estos últimos no pueden adquirir en ningún cantón el derecho de burgesía. SUiza está dividida, eclesiásticamente, en cinco obispados, que dependen directamente del Papa, cuyas sillas se encuentran en: Soleura (bajo el antiguo título de obispado de Basilea), en Coira, Sion, San Galo y Friburgo (residencia del obispo de Ginebra y de Lausana). La Iglesia reformada está colocada, en algunos cantones, bajo el régimen presbiteriano; en otros, bajo el régimen consistorial. La orden de los jesuitas y demás sociedades afiliadas á la misma, han sido excluidas del territorio suizo. 24. Ejército.—SUIZA, no obstante hallarse reconocida como neutral por las grandes potencias, está organizada militarmente, siendo obligatorio el servicio de las armas para todos los varones hasta la edad de 44 años. El efectivo de la fuerza armada era, en 1879, de 211.765 hombres: 119.982, en el ejército regular; 91.783, en el landwehr (reserva). Sin embargo, la Confederación no tiene ejército permanente; las tropas que están sobre las armas, comprendidos los gendarmes, no pasan de un determinado número; pero cada cantón tiene siempre dispuesto su contingente de guerra, y, en muchos de ellos, hay escuelas militares, sistema que, para bien de la humanidad, deberían adoptar todos los Gobiernos que se precian de civilizados. El país carece absolutamente de fortalezas federales y de plazas fuertes, propiamente dichas; pero la excelente organización de su ejército, las grandes montañas que forman sus fronteras y el valor indomable de sus hijos, han asegurado, sin embargo, la independencia de tan pequeña y respetada nacionalidad. 25. Presupuestos.—Los correspondientes al ejercicio de 1878, importaban: el de ingresos, 39.157.673 pesetas, 28 céntimos; el de gastos, 41.105.280. Los presupuestos de los cantones reunidos ascienden á una mitad próximamente de los del poder central. 26. Sociedades científicas, artísticas y literarias.—Las de SUIZA, tienen un carácter puramente social. Las más señaladas son: las sociedades federales de: carabineros, musical, canto, gimnástica, utilidad pública, helvética de ciencias naturales, médica, de historia de la Suiza, militar, eclesiásticas, de instituciones suizas y dos de estudiantes, denominadas Zofingen y Helvetia. 27. Publicaciones periódicas. — La prensa periódica ha tomado un desarrollo considerable: el número de las publicaciones de este género pasa de 200, de las cuales, 155 se escriben en alemán; 45 en francés; 5, en italiano y I, en romano. El diario oficial es la Hoja Federal. 28. Relaciones internacionales.— Sui ZA se encuentra representada por encargados de negocios, en la mayor parte de las potencias extranjeras; y éstas, por ministros plenipotenciarios, encargados de negocios y cónsules. 29. Varones distinguidos.—Los suizos que más han descollado en las letras y las artes, son: los poetas Haller, Gesner, Salis, Urteri y Hegner; los sabios J. Gesner, Haller, Bernouilli, Euler, Merian, Tissot, Sausure, Bonnet, Candolle, Deluc, Juan Jacobo Rousseau, Lavater, J. Müller, Pestalozzi, Breitinger, Sulzer, Zimmermann y el pintor Holbein. 30. División del territorio.—La república helvética constaba, en 1815, de 22 cantones soberanos; tres de éstos (Unterwalden, Basilea y Appenzell) se subdividieron, cada uno, en dos, en 1830, con lo cual quedó el territorio dividido en 25 cantones, cuyos nombres publicamos a continuación, por el orden en que fueron admitidos en la Confederación: CANTONES 1. Zurich.
5. Shwytz.... terwalden nrden )aen.
9. Friburgo. 10. Soleura....
¿Ciudad.. 11. Basilea. Campo....
Basilea. 12. Schaffhouse. . ! d n . fomoan! oucpou 13.Appenzell 1 Ródano exterio 14. San Galo. 15. Grisones. . .. 17. Turgovia. 18. Tesino. 19. Vaud.. 20. Valais. g i. 21. Neufcbâtel....... Neufchâtel. 22. Ginebra... . .
. Ginebra. Según la Constitución federal, ninguno de los expresados cantones puede tener más de 300 hombres de tropas permanentes. 31. Poblaciones.—He aquí las más notables que cuenta la Confederación: 1.a Berna (en alemán, Bern; en latín, Arctopolis; esto es, ciudad de los osos). Capital de SUIZA, desde 1848, asiento del Gobierno federal y residencia de los representantes de las cortes extranjeras. Se encuentra admirablemente situada en uns. península, que forma el Aar, con un hermoso puente sobre el río, á los 46 57 15" de latitud septentrional y 5 6 16° de longitud oriental, distante: 62 kilómetros, Sur, de Basilea, 127, Nordeste, de Ginebra y 127, Sudeste, de París. La ciudad es lindisima, muy industriosa, y posee: una antigua catedral, llamada el Münster; una casa-galera, buenos edificios, una academia, muchos establecimientos científicos, universidad, fundada en 1834; escuelas militar, de artes y oficios; casa de moneda, arsenal, jardín botánico, observatorio, museo, biblioteca, con más de 45.000 volúmenes; el magnífico paseo de la Explanada, desde donde se descubre una vista deliciosa; fábricas de sombreros finos de paja, de tafetanes para paraguas, de cotonadas y de pólvora. Su población asciende á 36.000 habitantes, protestantes casi todos.—Berna fué fundada en 1191 por el duque Bertoldo V de Zæhringen, erigida en ciudad libre imperial, en 1218; admitida en la Confederación helvética, en 1353, y elevada á la categoría de capital, desde 1799 á 1803. El estandarte de la ciudad, que tan gloriosamente figuró en las guerras que sostuvo Suiza por su independencia, representa un oso (bœr, en alemán, de donde Berna), porque el duque Bertoldo V había muerto uno de estos animales en el sitio mismo de las fortificaciones. Berna es patria de Bonstetten, de Haller y de Stapfer. 2.a Ginebra (en alemán, Genf; en italiano, Ginevra; en latín, Genera). Capital del cantón de su nombre, en una situación deliciosa, sobre las márgenes del Ródano, en la extremidad Sudoeste del lago Lemán, á los 26° 14' 59" de latitud Norte y 3 48 60' de longitud Este, distante 224 kilómetros Sudoeste de la capital de la Confederación. Esta ciudad, la más considerable del país, llamada la Atenas francesa de la Suiza, se halla dividida por el mencionado Ródano en tres partes: la Ciudad, ó población alta; la Isla, en donde se ve una bellísima estatua de Juan Jacobo Rousseau, obra del escultor francés Pradier, y el barrio de Saz Gervasio. Entre los pocos monumentos que ofrece, se distinguen: la catedral de San Padr, coarias vuuroes ue Agnpp s Aubigné; las casas consistoriales, el arsenal y algunos buenos edificios de particulares. La población cuenta además: 46.674 habitantes (21.774 protestantes), academia ó universidad, fundada por Calvino; colegio, escuela de artes y manufacturas, biblioteca pública, museo Rath, jardín botánico, gabinete de historia natural, observatorio, numerosas sociedades sabias, establecimientos de beneficencia, casa de reclusión, cárcel penitenciaria y magníficos paseos. Su industria es muy activa; particularmente, en los ramos de relojería, bisutería, joyería, instrumentos de cirugía y matemáticas, de armas de fuego y curtidos. El comercio es
igualmente extenso; la navegación por el lago, importante; servicio de vapores para Coppet, Nyon, Vevus y otros puntos.— Ginebra, antigua ciudad de los alóbrogos ó alarbes, formó parte de la provincia romana. En el siglo v perteneció á los burgundas, pasó por la dominación de los francos, y, después de Carlomagno, vino á ser el asiento de un obispado soberano, dependiente del imperio. Durante el feudalismo fué teatro de frecuentes luchas entre los obispos y los condes ginebrinos, y eu 1526, hizo alianza con Berna y Friburgo. Anteriormente á esta última fecha, habíanse firmado dos tratados en esta ciudad: uno, en 1499, entre Luis XII y Filiberto II, duque de Saboya; otro, en 1515, entre ocho cantones suizos y el rey Francisco I. En tiempo de la Reforma, Ginebra, que había expulsado á su obispo, se erigió en república, acogió á Calvino y fué apellidado la Roma del protestantismo. El duque de Saboya intentó vanamente, en 1602, apoderarse de la población, cuya independencia fué al año siguiente reconocida y puesta bajo la garantía de Francia, Berna y Zurich; pero sin formar parte de la Confederación helvética, más que como simple aliada. Su Constitución, democrática en un principio, se transformó en aristocrática hacia fines del siglo xv. Tomada por los franceses en 1798, vino á ser la capital del departamento del Lemán durante todo el período del primer imperio francés, siendo luego agregada á Suiza por los tratados de 1815. Después de 1846, las turbulencias civiles dieron á sus instituciones un carácter eminentemente democrático. Ginebra es patria de Casaubon, de Juan Jacobo Rousseau, de Teófilo y Carlos Bonnet, de Sausure, De Candolle, Sismondi, Necker, Deluc y Topffer. 3.a Basilea (en alemán, Basel; en imglés, Basil; en latin y en italiano, Basilea). Capital del cantón de su nombre, situada al Noroeste de SUIZA, un poco más allá del recodo que hace el Rhin, al salir del territorio, para formar la frontera de la Alsacia, y del gran ducado de Baden, á los 47° 33' 37 de latitud septentrional y 5° 19' 10" de longitud oriental, distante: 75 kilómetros, Norte, de Berna; 60, Noroeste, de Zurich; 250, Sudeste, de París, y 141, Sur, de Strasburgo. La ciudad se encuentra á 269 metros sobre el nivel del mar, dividida en dos partes desiguales por el mencionado río, las cuales se comunican por medio de un buen puente de madera, construído en 1226, y cuenta: 44.834 almas, entre protestantes, católicos y judíos; universidad, fundada por Pío II en 1459 y reorganizada en 1817; escuela normal, gimnasio, instituto teológico de Frey y Grineus; colegio de Erasmo, bibliotecas, colecciones y galería de cuadros; establecimientos científicos y literarios notables; industria floreciente de cintas y tejidos de seda, tabacos, curtidos y papel. Sus mejores edificios son: la catedral gótica ó Münster, edificada sobre la orilla izquierda del Rhin, en los comienzos del siglo xI, con los sepulcros de Erasmo y de (Ecolampade y otros; la iglesia de San Martín, del siglo v; las casas consistoriales; los claustros del antiguo convento Klingenthal, convertido hoy en cuartel y almacenes; el arsenal y el gran salón, donde tuvo lugar el famoso Concilio general de Basilea. La población, considerada como la mayor de SUiza y la primera que tuvo imprenta en este país, es el centro de un considerable comercio con Francia, Alemania é Italia, y patria de Bernouilli, Euler, Holbein y otros varones distinguidos.
Basilea, fortaleza levantada por Valentiniano, poderosa después de la destrucción de Augusta Rauracorum y asiento primitivo del obispado, era ciudad imperial cuando entró á formar parte de la liga helvética en 1501. De 1431 á 1443 se celebró en ella el célebre Concilio arriba citado, y en sus alrededores fueron derrotados los franceses por los suizos en 1444. En 5 de Abril y 22 de Julio de 1795, se celebraron los tratados entre Francia y Prusia y Francia y España, que rompieron la coalición europea formada contra aquélla; por el primero, adquirió Francia las provincias prusianas, situadas sobre la margen izquierda del Rhin; por el segundo, restituyó á España lo que había conquistado al Mediodía de los Pirineos y recibía la isla española de Santo Domingo. Desde 1806 hasta 1812, fué asiento de las Asambleas federales. 4.a Lausana (antigua Lausanium). Capital del cantón de Vaud, enclavada sobre tres colinas, junto al extremo septentrional del lago de Ginebra, con 26.520 habitantes, protestantes en su gran mayoría. La población es notable por la posición que ocupa, sus famosos alrededores y, principalmente, por el célebre paseo de la Señal, que ofrece el gran punto de vista de Lausana, y por la magnífica selva de Rovesia. Es residencia de la administración cantonal y contiene: academia, fundada en 1537; tres colegios, escuela normal primaria, biblioteca, museos de historia natural, de antigüedades y de bellas artes; sociedad de agricultura y arsenal. Entre sus edificios, descuellan: la catedral, construída en el año 1000, que encierra las tumbas del papa Félix V, de la princesa Orloff, de la duquesa de Courlanda y de lady Stafford-Canning, obras de Canova; la iglesia de San Francisco, en la cual se celebraron, en 1449, las últimas sesiones del Concilio de Basilea; las casas consistoriales y el castillo. La ciudad, más agrícola que industrial, posee buenas fábricas de telas, paños, sombreros, instrumentos de música, guantes y curtidos. Lausana, edificada sobre las ruinas de una estación romana, fué durante mucho tiempo ciudad franca y libre; en la Edad media, su obispo, el príncipe del Santo Imperio, tuvo que dividir la soberanía con los burgeses. 5.a Zurich (Turicum, Tigurum, Duregum). Capital del cantón de su mismo nombre y uno de los tres asientos alternativos de la Dieta suiza y del Gobierno federal, antes de 1848. Se encuentra deliciosamente situada sobre las márgenes del Limmat, junto al sitio por donde este río sale del lago de Zurich y concluye con el Sihl, á los 47° 22° 31" de latitud septentrional y 6° 12/ 47" de longitud oriental, distante: 87 kilómetros, Nordeste, de Berna; 70, Sudeste, de Basilea, y 37, Nornordeste, de Lucerna. En esta ciudad, cuyo aspecto es generalmente triste, se distinguen: la catedral (Münster), la iglesia de San Pedro, los arsenales, el hospital de huérfanos, las casas consistoriales ó palacio del Gobierno, la tumba de Lavater, el monumento de Gessner y la torre de Vellemberg. construída en medio de las aguas. Zurich, llamada la A tenas alemana de SUIZA, contiene 21.199 almas, casa galera y de corrección, universidad, instituto de ciegos, de sordo-mudos, de ciencias políticas, de Medicina y cirugía; escuela politécnica federal, bibliotecas, colección de medallas, gabinete de historia natural y jardin botánico, cuyos establecimientos la colocan á envidiable altura. La población es además muy industriosa y mercantil y posee excelentes fábricas de tejidos de seda v algodon de cintas y de tapices; tintorerías y fundición de campanas. Zurich existía ya en tiempo de los romanos. Declarada ciudad libre imperial, en 1218, sacudió el yugo de los nobles y se alió á los cantones de Schwytz, Uri y Unterwalden contra los duques de Austria, siendo admitida en la Confederación helvética en 1351. Desde 1436 vino sosteniendo una empeñada lucha con Glaris y Schwytz, por la posesión de Tockemburgo; en 1439 se unió al Austria, y no entró de nuevo en la Confederación hasta 1450, Zwinglio predicó en ella la Reforma desde el, año de 1516. Los alrededores de la ciudad han sido teatro de dos victorias: una de los suizos sobre los austriacos, ganada el 22 de Julio de 1443, y otra, de Massena, sobre los rusos, alcanzada el 26 de Agosto de 1799, después de una sangrienta batalla. Zurich es patria de Gessner, Bodmer, Lavater, Fuessli, Pestalozzi y otras celebridades. 6.a San Galo (Saint-Gall). Capital del cantón que lleva su nombre, enclavada sobre el riachuelo de Steinach á 85 kilómetros, Estenordeste, del anterior, por 47° 251 27" de latitud Norte y 7° 2 31" de longitud Este con 16.675 habitantes. Es asiento del Gobierno cantonal; centro de una vasta fabricación de muselinas finísimas y de hermosos lienzos, que se extiende hasta la Suavia, y cuenta: escuelas católicas y protestantes, sociedad literaria, biblioteca, cárcel, asilo de
huérfanos y numerosas manufacturas. La ciudad debe su origen á la célebre abadía, fundada hacia los años 700, por el abad irlandés Galus, y alrededor de la cual fué formándose la población en los siglos ixy X. El abad de San Galo tenía el rango de principe del imperio, á cuya autoridad estaban sujetos los habitantes; pero á principios del siglo Xy se sublevó la burgesía contra el poder de los abades, y, en 1454, entró la ciudad en la Confederación helvética. En 1798 fué erigida en capital del nuevo cantón, y en 1805, quedó suprimido el monasterio, cuya bellísima iglesia sirve hoy de residencia á las autoridades cantonales. 7.a Lucerna (en alemán, Luzern). Capital del cantón de su nombre y la tercera de las tres que tuvo SUIZA hasta 1848, en virtud del acta federal de 1815. Se encuentra situada en la extremidad Noroeste del lago de igual denominación, junto al monte Pilatos y al Riggi, á los 47° 3 22 de latitud septentrional y 5° 58 42 de longitud oriental, y dista: 80 kilómetros, Sudeste, de Basilea, por ferrocarril: 64, Oestenoroeste, de Berna, y 37, Sudsudeste, de Zurich. Es residencia del Gobierno, de las administraciones y tribunales del cantón, y contiene: 14.524 almas, liceo, gimnasio, escuela politécnica, seminario y biblioteca; hilanderías de algodón, lino y cáñamo; tenerías y fábricas de medias, guantes, papel, paños, sombreros y obras de paja; su comercio de quesos, ganados, vinos y frutas es bastante activo. Lucerna es una preciosa ciudad, que ofrece: calles generalmente anchas y rectas; diferentes establecimientos públicos y magníficas construcciones, como la catedral, adornada de hermosas vidrieras y con un órgano y juego de campanas verdaderamente notables: la casa del ayuntamiento; el arsenal, con su buena colección de armarios y de trofeos; varias fuentes góticas; dos puentes de madera (el Mühlenbruche y el Kapellbruche), muy conocidos por su longitud y sus adornos, y el puente cubierto, llamado Hofbrüche, de 98 arcos y ornado con 238 cuadros, que representan asuntos tomados de la Biblia. A corta distancia de la población se descubre el famoso monumento, levantado á la memoria de los soldados suizos, que perecieron en París, en la célebre jornada de las Tullerías de 10 de Agosto de 1792, el cual consiste en un león colosal, tallado en la montaña, según los planos de Thorwaldsen.—Lucerna tomó este nombre del fanal que antiguamente alumbraba la punta del lago, para que sirviese de guía á los viajeros. Cedida en 768 á los abades de Murbach, por Pipino el Breve, uno de éstos la vendió en el siglo xIni á la casa de Habsburgo. En 1332, se proclamaron independientes sus habitantes, uniéndose á los tres cantones primitivos de la liga helvética, bajo un gobierno oligárquico. Tomada por los franceses en 1798, fué, durante ocho meses, capital de toda la Suiza; en la guerra del Sunderbund desempeñó un papel importante y. en 1847, cayó en poder del ejército federal, mandado por el general Dufour. 8.2 Neufchâtel (en alemán, Neuenburg; en latin, Neocomum, Novicastrum, Noriburgum). Capital de su cantón, enclavada al pie del Jura, en la desembocadura del Seyón y al Noroeste del lago de su nombre, á 38 kilómetros, Oeste, de Berna; 100, Oeste, de Lucerna y 122, Oestenoroeste, de Zurich; por 46° 59 33"/ de latitud septentrional y 4° 35' 32 de longitud oriental. Es asiento del Gobierno del cantón y posee muchos edificios, como la catedral, construída en el siglo xIII: la casa ayuntamiento, un antiguo castillo y varios hospitales. Entre sus establecimientos científicos y de enseñanza, citaremos: la sociedad de emulación patriótica, la escuela normal superior, un colegio, dos bibliotecas y un gabinete de historia natural La ciudad es igualmente notable por la variedad de sus industrias. Su población asciende a 13.321 almas. Neufchâtel (Nuevo-Castillo), fundada por el emperador Conrado II, hacia el siglo XII, en una admirable situación; ha sufrido frecuentes incendios é inundaciones. 9.a Friburgo (en alemán, Freiburg). Capital del cantón de su nombre y del antiguo país de Uchtland, situada sobre las dos márgenes del Saane y distante: 85 kilómetros, Sudoeste, de Berna y 260, de Ginebra; á los 46° 48 9° de latitud septentrional y 24° 47 52" de longitud oriental del meridiano de París, con 10.904 habitantes. La población se divide en ciudad alta y ciudad baja: en la primera, domina el elemento francés; en la segunda, el alemán. Se halla rodeada de gruesas murallas, flanqueadas de torreones y construida en parte sobre una roca cortada á pico en muchos puntos; de tal suerte, que los techos de algunas casas sirven de piso á las que están encima. El Saane se encuentra franqueado por á puentes: 1, de madera; 2, de piedra y I, colgante, que está á 51 metros sobre el nivel del río y mide 265 de largo por 7 de ancho. Entre las 12 iglesias y 9 capillas que posee esta ciudad, se citan como las mejores: la catedral de San Nicolás, monumento gótico, ornado de ricas esculturas; los templos de los capuchinos, de los franciscanos y de San Juan; el palacio del Gobierno, levantado sobre el terreno que ocupaba el antiguo castillo de los condes de Zahringen, cerca del cual se ve un tilo, plantado en 1480 en conmemoración de la batalla de Morat, cuyo tronco tiene más de cinco metros de circunferencia; el liceo, con el museo cantonal de antigüedades romanas, halladas en Suiza, y el observatorio, el gimnasio y el antiquísimo convento de los jesuitas, levantados sobre una roca. Las autoridades cantonales tienen su asiento en esta población, cuyo comercio de ganados, de maderas, quesos y paja trenzada, así como la fabricación de sombreros de paja, café de achicoria, paños, tabacos, velas, cueros y tejidos de lana, son muy considerables. El territorio de Friburgo, después de haber pertenecido durante largo tiempo al Franco Condado, quedó unido, en el siglo xI, al imperio de Alemania, cuyos condes de Zahringen lo recibieron en feudo. En 1179 fué construída la población por el conde Bertoldo III; en 1219, se le dió el título de ciudad imperial, pasando luego á ser propiedad de los condes de Kyburgo y, más tarde, de la casa de Habsburgo; desde 1450 á 1477 perteneció á la casa de Saboya, y, finalmente, en 1481, quedó incorporada á la Confederación helvética. En esta capital, como en las demás ciudades de Suiza, el régimen democrático degeneró en una oligarquía de los patricios. Dentro de sus muros, quedó terminado, en 1516, la paz perpetua entre Francisco I y la Suiza. Después de la introducción de la Reforma en Bala (Basilia), el obispo de esta ciudad trasladó su asiento á Friburgo, y, algunos años después, á Lausana. En 1581, el gran Consejo llamó á los jesuitas, los cuales enervaron y corrompieron el espíritu público. El 2 de Marzo de 1798 fué tomada la población por los franceses, figurando entre los 19 cantones de la república helvética y como uno de los seis cantones directores; en 1802, bombardeada y ocupada, por capitulación, después del combate de Payerne. La Restauración restableció, en 1818, el antiguo gobierno oligárquico, salvas algunas modificaciones. Asociada esta capital, en 1847, á la causa del Sunderbund, fué ocupada por las tropas federales; en 16 de Noviembre de 1847, el poder de aquel Gobierno y la influencia de los jesuitas desaparecieron, y una Asamblea constituyente estableció la nueva Constitución de 1848, la cual subsiste, á pesar de las reiteradas tentativas de los jesuitas contra el nuevo orden de cosas. 10.a Scha ffhouse (en alemán, Schatfhausen; en latín, Scaphusia). Capital del cantón de su nombre, edificada en un sitio agreste, sobre la margen derecha del Rhin, que se atraviesa por un puente de madera de dos arcos, á los 47° 41 50" de latitud septentrional y 6° 18 16 de longitud oriental, distante 84 kilómetros, Este, de Basilea. Esta antigua ciudad, que pasa por una de las más agradables de la Confederación, conserva todavía algunos restos de murallas, flanqueadas de altas torres, y cuenta: 10.303 habitantes, colegio, academia, gimnasio, biblioteca y arsenal. Sus mejores edificios son: las casas consistoriales, donde se ve una sala adornada de ensambladuras curiosisimas; el templo de San Juan; el Münster, iglesia de la autigua abadia de Todos los Santos, y muchos edifi
cios pintados ó esculpidos. El comercio y la industria se hallan en el mejor estado, y la necesidad de desembarcar en la población las mercancías que bajan del río, á causa de la catarata de Laufen, que se encuentra á unos cinco kilómetros de distancia, le proporciona un activo comercio de tránsito con Francia, Alemania y la Suiza interior. Schaffhouse, de simple lugarejo, habitado por pescadores en el siglo viII, pasó á ser en el xi ciudad imperial; cayó, en 1330, en poder del Austria; se declaró independiente en 1415, y fué admitida en la Confederación en 1501. Es patria del historiador Juan de Müller. 11.a Coira (en italiano, Cuero; en alemán, Chur; en latín, Curia Rhœtorum). Capital del cantón de los Grisones, al pie del monte Bazokel, sobre el Plessur y próximo de su desembocadura en el Rhin, á 116 kilómetros Sudeste de Zurich; 160, Este, de Berna y 92, Estesudeste, de Lucerna, por 46° 50 54" de latitud septentrional y 7° 11° 17° de longitud oriental. Es población de gran movimiento mercantil con Alemania, Suiza é Italia; posee numerosas escuelas, casa de moneda, una iglesia protestante, catedral, palacio episcopal, al que se halla unido la torre romana de Marsal ó Marsoila, y un camino de hierro que va hasta el lago de Constanza. La ciudad fué fundada por los romanos en el siglo iv; asiento de un obispado desde 452 y unida á la liga Caddee en 1419. Su población actual se evalúa en 7.552 almas. 12.a Soleura (antigua Solodurum; en alemán, Solothurn). Ciudad murada, capital del cantón de su nombre, situada sobre el Aar, al pie del monte Jura, á 40 kilómetros de distancia de Basilea, con 7.054 habitantes. Es residencia del obispado católico de Basilea, y contiene magníficas fuentes y hermosos edificios, entre los cuales llaman la atención: la iglesia de Saint-Ursus, cuya fachada puede competir con los mejores modelos arquitectónicos de Suiza; el templo de los jesuitas; las Casas Consistoriales, con excelentes pinturas é inscripciones romanas; la torre del Reloj, levantada en la plaza del Mercado; el teatro y el arsenal. La población tiene además: calles anchas, liceo académico, gimnasio, casa de moneda, bibliotecas, colecciones científicas, fábricas de estampados, de telas, de algodón, de tabaco, de licores, de gas y, en los alrededores, fuentes minerales y ricas canteras. Es ciudad también muy mercantil, y su comercio consiste principalmente en ganados, cueros, trigo y queso.—Soleura, ciudad libre imperial, se unió en 1475 á los cantones suizos contra el duque de Borgoña; se hizo célebre por el tratado de alianza, firmado en su recinto, en 1777, entre Francia y los trece cantones, y en 1798 fué tomada por los franceses, 13.a Schwytz. Capital del cantón de su mismo nombre y pueblo de agradable aspecto, situado á 105 kilómetros, Este, de Berna, al pie de los montes Hacken y Mythen, por 460 35' de latitud Norte y 11° 51' de longitud Este, con 6.154 almas. Es residencia de las autoridades cantonales y del nuncio de Su Santidad en Sui 2A, desde 1835, y cuenta: una buena iglesia, un antiguo convento de dominicos, arsenal, gimnasio, archivos, fábricas de algodón, lana y sederías. En Abril de 1798, Schrytz, así que hubo protestado contra la constitución unitaria, que trató Francia de imponer á SUIZA, se constituyó en foco de la guerra ofensiva que estalló contra la mencionada nación. En 12 de Setiembre del referido año fué desarmada y ocupada la población por los franceses, los cuales volvieron á apoderarse de ella en 1799. La ciudad conserva todavía el estandarte que el papa Julio II regaló á los suizos. 14.a Aarau. Capital del cantón de Argovia, edificada sobre el Aar, con 5.449 habitantes, establecimientos científicos y literarios, fábricas de sedas é indianas, fundición de cañones, una importante biblioteca y un gran comercio de telas. La paz, firmada en esta población los días 9 y 11 de Agosto de 1712, terminó la guerra del Toggenbourg entre los cantones. 15.à Sión (antigua Sedunum y Civitas Sedunorum; en alemán, Sitten). Villa antiquísima, capital del cantón de Valais, situada en un magnífico valle, cerca del Ródano, á 90 kilómetros, Este, de Ginebra, con 4.895 almas, seminario, colegio, escuela de derecho y restos de los tres antiguos castillos, denominados Majorie, Tourbillón y Valerie. La catedral y las casas consistoriales son notables. En esta población batieron los valesianos á los saboyanos en 1415; los franceses se apoderaron de ella en 1798 y. en 1810, la erigieron en capital del departamento del Simplón. 16 a Glaris (Glaronium, Glarizium). Capital del cantón que lleva su nombre, enclavada sobre la orilla izquierda del Linth, á 130 kilómetros, Nordeste, de Berna, y 95, Sudeste, de Zurich, con 4.997 habitantes. La población es notable por sus numerosas fábricas de papeles pintados, seda, indianas, muselinas, paños, cintas, hilanderías de algodón y su bellísima iglesia gótica. La mayor parte de los naturales de esta ciudad viajan por toda Europa con sus mercancías á cuestas. 17.a Zug (Tugium). Capital del cantón de su nombre, situada al pie del Zugerberg, colina de una extraordinaria fertilidad, que se eleva sobre la margen oriental del lago Zug, á los 47° 9 57 de latitud Norte y 6° 10/ 50 de longitud Este, distante: 80 kilómetros, Estenordeste, de Berna, y 23, Sur, de Zurich. Esta hermosa población cuenta 4.277 almas, gimnasio, biblioteca, fábricas de papel, y el comercio de maderas, ganados, castañas y frutas secas es de alguna importancia. Su arsenal ofrece multitud de armaduras, ganadas por los suizos á sus enemigos; la bandera de la ciudad, teñida aun en la sangre de Pedro Collín y de su hijo, muertos en la batalla de Bellinzone, dada en 1422, y un osario, que contiene varios cráneos, en cada uno de los cuales se lee el nombre del personaje á quien se atribuye. En 1455, dos de sus calles se hundieron en el lago y, en 1795, un incendio destruyó parte de la población. 18.a Frauenfeld. Capital del cantón de Turgovia, colocada junto á la orilla derecha del Murg, á 33 kilómetros, Nordeste, de Zurich y 22, Oestesudoeste, de Constanza, con 4.261 habitantes, muchas y buenas fábricas de tejidos de seda, de algodón, indianas y un antiguo y fuerte castillo. En otro tiempo, las Dietas helvéticas se reunían en las casas consistoriales de Frauen feld. 19.2 Altdorf ó Altorf: esto es, población antigua. Capital del cantón de Uri, situada al pie del Grümberg, á 110 kilómetros, Este, de Berna; 70, Sur, de Zurich y I, del lago de los Cuatro Cantones, ó de Lucerna, próximo al Reuss. Esta población, conocida desde mediados del siglo viII, es patria de Guillermo Tell, tiene una torre, cuyas pinturas son todas alusivas á la heroicidad del célebre ballestero, y una fuente, que recuerda el hecho más notable de su vida, cual es el haber derribado con su ballesta una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo. A ltdorf es hoy el depósito de todas las mercancías que se exportan de Suiza á Italia, por San Gotardo, y cuenta 2.724 habitantes. 20.a Bellinzona (Baltiona, Bilitio, Berinzona; en alemán, Bellenz). Una de las tres capitales del cantón de Tesino, situada sobre el río de su nombre, en el gran valle Levantino, á 27 kilómetros, Norte, de Lugano; 206, Sur, de Zurich, y 166, Sur, de Lucerna, por 46° 6' de latitud septentrional y 6° 21' de longitud oriental. Constituye esta villa uno de los puntos más importantes de la Confederación, bajo el doble aspecto militar y mercantil, por el exquisito tacto y acertada dirección que presidieron á la construcción de los caminos y carreteras que de ella parten. La ciudad se encuentra defendida por tres antiguas fortalezas, á la entrada del valle de Riviera, que abre paso para Italia por San Gotardo; contiene 2.501 almas y una iglesia notable, y su comercio de tránsito es de los más activos. La población ocupa la llanura, que formó parte de los Campi Canini de los romanos. En 1242 fué tomada por los milaneses; en 1459, por los soldados de Uri; en 1499, cedida á los cantones de Uri, Schwytz y Unterwalden, y en 1798, incorporada al cantón de Tesino. 21.a Stanz. Capital del Nidwalden, cerca del Aar y el lago de Lucerna, á 13 kilómetros, Nordeste, de Sarnen,
con 2.060 habitantes. La población se encuentra pintorescamente situada en un valle tan profundo y estrechamente encajonado, que, hacia el solsticio de invierno, no se distingue el sol más que algunos instantes por la mañana. En 1481 se celebró en ella una Asamblea, en que Nicolás de Flue logró restablecer la paz entre los confederados. Stanz es patria de Arnoldo de Winkelried, otro de los tres libertadores de la SUIZA; sus compatriotas le elevaron una estatua, y la casa que habitó, se conserva en pie todavía. 22.” Sarnen. Capital del distrito de Obwald y del cantón de Unterwalden, situada á 90 kilómetros, Este, de Berna, en el sitio donde el Aar sale del lago de Sarnen, con 3.720 almas, arsenal, escuela latina, tenerías, tejares y una célebre abadía de benedictinos. 32. Historia. Los helvéticos, pueblo céltico, fueron los primeros habitantes de Suiza. Esta reemplazó á la antigua Helvecia y á la parte occidental de la Recia, ocupadas por naciones guerreras, las cuales, á pesar de su indomable valor, se vieron sometidas por los romanos el año 58 antes de Jesucristo y 10 de la era cristiana. Cuando tuvo lugar la invasión de los bárbaros, vino á ser presa de las tribus germánicas y ocupada por los borgoñones y suevos en el siglo v. Comprendida luego en el imperio de los francos, llegó á alcanzar un grado de prosperidad notable, el cual decayó bajo los sucesores de Carlomagno. En 930, Rodolfo III legó á Conrado el Sálico las dos Borgoñas, con el nombre de reino de Arlés; y SUIZA, que se hallaba incluída en el legado, pasó á ser provincia inmediata del imperio y su administración fué confiada á los duques de Zœhringen. Pero la nobleza helvética, así eclesiástica como seglar (los obispos de Coira y Basilea, el abad de San Galo y la abadesa de Seckingen, los condes de Zœhringen, de Kiburgo, de Habsburgo, de Tockemburgo, etc.), aprovechándose del alejamiento ó indiferencia de los emperadores alemanes, conservó, bajo una soberanía puramente nominal, su antigua independencia y amenazó la libertad de los burgeses. Sin embargo, las ciudades suizas, á pesar de las pretensiones y de los frecuentes ataques de los señores, alcanzaron cierta importancia en el siglo XIII: Zurich era célebre por la actividad de su comercio y sólo dependía del imperio; Basilea, aunque sometida á su obispo, gozaba de los privilegios del gobierno municipal; Berna y Friburgo, cuya fundación no se remonta más allá del siglo xii, hicieron rápidos progresos, y esta última, así como Zurich, fué elevada por Federico II, en 1218, al rango de ciudad libre imperial. Pero, á partir de la elevación del conde Rodolfo al imperio, en 1273, la casa de Habsburgo llegó á ser potente en Suiza. Los tres cantones de Uri, Schwytz y Unterwalden, habían elegido por defensor ó patrono á Rodolfo, el cual respeto y aumentó sus franquicias. Alberto I, hijo de Rodolfo de Habsburgo, para subyugar completamente á los tres cantones mencionados, que todavía conservaban un resto de libertad, los trató con la mayor dureza, á fin de que, incitados á la rebelión, le proporcionaran un motivo, aparentemente decoroso, para remachar sus cadenas. Los resultados primeros de esta infame conducta correspondieron á los deseos del emperador; pero no así el resto de sus cálculos. Con efecto; la insultante tiranía de sus bailíos ó gobernadores; principalmente, de Hermann Gessler, exasperó á los suizos, dando margen á la formación de la liga helvética. Tres héroes, Stauffacher, Furst y Melchthal, acompañados cada uno con diez amigos de su elección, se reunieron una noche (7 de Diciembre de 1307), en la solitaria playa del Rutei, á la orilla del lago Waldstetter, hacia los confines de Uri y de Unterwalden, y juraron solemnemente empuñar las armas en defensa de la patria. Guillermo Tell, célebre por su destreza en el manejo del arco, dió muerte á Gessler, uno de los gobernadores imperiales, y este acto señaló la hora de la libertad de la Helvecia. El primer día del año de 1308 estalló la sublevación; las fortalezas de Alberto fueron arrasadas y los austriacos arrojados de los cantones de Schwytz, Uri y Unterwalden, cuyos habitantes, uniéndose á sus generosos defensores, formaron una liga por diez años. El asesinato del emperador Alberto, llevado á cabo por un sobrino suyo, en 1308, y la derrota de su hijo Leopoldo en los desfiladeros de Morgarten, en 1315, consolidaron la independencia de los coaligados, quienes formaron una alianza perpetua, en la cual fueron entrando sucesivamente: Lucerna, en 1332; Zurich y Glaris, en 1351; Zug, en 1352, y Berna, en 1353. A partir de esta época, los ocho cantones; particularmente, los de Berna y Zurich, extendieron sus territorios á expensas de la nobleza rural, y Suiza vino á ser un país libre, aunque comprendido todavía en los límites de la soberanía nominal del imperio. Sin embargo, la casa de Austria no había renunciado á sus proyectos de conquista: á las batallas de Sempach, en 1386, y de Nœfels, en 1388, siguió la tregua de Zurich, 1389, que determinó los derechos respectivos de la Confederación y de la casa de Habsburgo, los cuales fueron violados por los suizos, quienes, después de haber sacudido el yugo de los príncipes austriacos intentaron engrandecerse á su costa. Por esta época de engrandecimientos territoriales, rompiéronse las hostilidades en el interior: Zurich y Schwytz sostuvieron una guerra que duró diez años, desde 1440 á 1450, en la cual tomaron parte todos los cantones en favor de Schwytz, de donde vino el nombre de suizos (schwitzer), que el uso hizo luego común á todos los confederados helvéticos. La paz con Francia quedó concluida en 1453, y, en 1460, fué conquistada la Turgovia Poco tiempo después, la Confederación suiza se vió amenazada por Carlos el Temerario, duque de Borgoña todos los cantones, más la Lorena y Strasburgo, se unieron en un mismo pensamiento y, á pesar de ser inferiores en número, salieron victoriosos en las tres grandes batallas que se libraron en Granson y Morat, en 1476, y en Nancy, en 1477. Moderados en la victoria, rehusaron las ofertas del Franco-Condado, que solicitaba entrar en la Confederación, y no sin dificultades se decidieron á admitir, en 1481, los dos nuevos cantones de Friburgo y Soleura. Las disensiones interiores empezaban á renacer en el seno de la Confederación, cuando un peligro común vino á estrechar aún más sus lazos. El emperador Maximiliano I quería comprender la SUizA en la división en círculos, que acababa de dar á la Alemania; se resistió aquélla y la declaró la guerra en 1498. Los suizos alcanzaron en ocho meses otras tantas victorias, y en el tratado de Basilea de 1499 tuvo el emperador que desistir de sus pretensiones. Basilea y Schaffhouse, en 1501, y Appenzell, en 1513, fueron admitidos en la alianza perpetua, siendo éstos los trece cantonés que, por espacio de tres siglos, constituyeron la liga helvética. Los demás cantones, San Galo Grisones, Valais, Ginebra, Neufchâtel, Berna, el obispado de Basilea y Mulhouse, no figuraban en la liga general sino como aliados: los países sujetos (Turgovia, Argovia, bailías italianas), no gozaban de ningún derecho político. En 1512, los suizos, que se hallaban al servicio de Maximiliano Sforza, conquistaron en su provecho la Lombardía y, en 1513, consiguieron sobre los franceses la victoria de Novara. Batidos á su vez en Mariñano, en 1515, concluyeron con Francia, en 1516, una alianza perpetua, que ha sido siempre religiosamente observada, habiendo logrado la cesión del Tesino. El siglo xVI se señaló por los disturbios á que dieron lugar las controversias religiosas. La Reforma había penetrado en Suiza; Zwinglio, en Zurich, ŒEcolampade, en Basilea, y Farel y Calvino, en Ginebra, propagaron las nuevas doctrinas; pero no lograron conquistarse más que una mitad de la población. Una nueva guerra civil estalló entonces, y Zwinglio pereci en Cappel en 1531, donde los pequeños cantones católicos batieron á lo de Zurich. Esto, no obstante, la Reforma triunfó en esta población, en Berna, en Basilea y, principalmente. en Ginebra, la cual, uniéndose á Friburgo y á Berna, pudo sustraerse la dominación de los condes de Saboya. En 1597, las disensiones religiosas trajeron la división del cantón e Appenzell en dos partes distintas: les ródanos interiores (católicos) y los ro danos exteriores (protestantes). To
das estas luchas habían debilitado la Confederación. Durante la guerra de los Treinta Años, Francia, Austria y España, se disputaron la Valtelina y los Grisones, las cuales, sin la sagacidad y energía de Zurich y de Berna, hubieran caído indudablemente en poder de una de las tres citadas potencias. El tratado de Westfalia de 1648, reconoció solemnemente á SUiza como Estado independiente. En los comienzos del siglo XVIII, estalló una nueva guerra civil entre los habitantes de Tockemburgo y el abad de San Galo, la cual terminó en 1712 con el triunfo de los cantones protestantes. La Dieta de Aarau terminó una paz general, con grandes ventajas para los vencedores. Después de esta época permaneció la SUizA en una profunda paz, hasta la Revolución francesa, en que la agitación se hizo general y los tumultos se reproducían en todas partes: en 1798, el Directorio ejecutivo de Francia, aprovechándose del estado del país de Vaud, que se había insurreccionado contra Berna, introdujo en él á sus soldados á título de libertadores. Todas las poblaciones, sujetas á los 13 cantones, se declararon libres; la antigua Confederación quedó disuelta; SUizA constituyó, bajo el nombre de Helvecia, una república, dividida en 18 cantones iguales; Ginebra, Neufchâtel, el obispado de Basilea y Mulhouse, formaron parte de la república francesa, y el territorio suizo se convirtió en teatro de la guerra de potencias extrañas. En 1803, el primer cónsul Bonaparte dió á SUiza una ley fundamental, estallando una revolución, cuya tendencia era restablecer el antiguo gobierno de los suizos. Por el acta de mediación se constituyó el país en una Confederación compuesta de 19 cantones: los 13 antiguos y los Grisones (sin la Valtelina), Argovia, Vaud, San Galo, Turgovia y el Tesino. A la caida de Napoleón, en 1814, se restableció la antigua Confederación bajo la presidencia de Zurich. En 1815 se firmó, con el nombre de pacto federal, una Constitución, elaborada por la Dieta, reunida en Zurich. La admisión de Valais, Neufchâtel y Ginebra, reclamada por el Congreso de Viena, elevó á 22 el número de los cantones. El tratado de París reconoció la neutralidad perpetua de la SuIzA y le garantizó la integridad del territorio en sus nuevos límites. La revolución francesa de 1830 introdujo notables cambios en las Constituciones de la mayor parte de estos Estados: Basilea quedó dividida, en 1832, en Basilea Ciudad y Basilea Campo. En 1844, el llamamiento de los jesuitas por el cantón de Lausana y la oposición de los cantones protestantes contra esta medida, provocó la formación del Sunderbund, liga realizada entre los cantones católicos. En 20 de Julio de 1846, decretó la Asamblea federal la disolución de esta liga y la expulsión de los jesuitas; pero la resistencia de la liga á obedecer lo dis puesto por la Asamblea, dió margen á una guerra, que terminó por la derrota del Sunderbund, á pesar de las protestas y amenazas de las cuatro grandes potencias continentales. Esta corta, pero sangrienta lucha, trajo consigo la revisión del pacto federal de 1815 y la adopción de la Constitución federal de 12 de Setiembre de 1848. Por esta misma época, el principado de Neufchâtel se había emancipado de la soberanía de Prusia: ésta, después de vanas protestas, hizo reconocer sus derechos sobre Neufchâtel, en 1852, por el protocolo de Londres, y en 1856, quiso obligar á la Confederación á que restableciese el antiguo estado de cosas. La resistencia de ésta á acceder á las exigencias del rey de Prusia, provocó, en Marzo de 1857, la reunión en Paris de una conferencia de las cinco grandes potencias y de SUIZA, siendo reconocida por el tratado de París de 26 de Mayo la independencia del cantón de Neufchâtel. 33. Colores nacionales.—El pabellón nacional de Suiza representa un brazal de gules con una cruz de San Andrés, de plata. 34. Heráldica.—La Confederación helvética ostenta por armas federales un suizo armado con una alabarda y apoyado sobre un escudo, en que se lee: 22 CANTONES DE LA CONFEDERACIÓN
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