Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Stabat

tomo 4 · página 1081 · ver la página del original

Stabat. Masculino. Liturgia. Himno que se canta en las iglesias; principalmente en la Semana Santa, que recuerda los grandes sufrimientos de María durante la crucifixión de Jesús. Principia con los versos: STARAT Mater dolorosa Juta crucem lacrimosa, etc. y su invención se atribuye á Jacoponus, hermano menor franciscano, del siglo xIV. [ Composición musical sobre las palabras del STABAT, como el STABAT de Pergoleso, de Hyden, de Rossini. Stael-Holstein (ANA LUISA GERMANA NECKER, baronesa de). Célebre escritora francesa, que nació en 1766 y murió en 1817. Era hija del ministro Necker, hacia el cual sintió desde la infancia una admiración y un respeto que rayaban en idolatría, y se mostró digna de su padre por el talento y la nobleza de carácter. Su casamiento, verificado en 1786, con el barón de Stael-Holstein, hombre enteramente nulo, y obligado por su carácter de embajador de Suecia, á guardar la mayor circunspección, no impidió á la hija de Necker tomar parte en el movimiento político, que agitaba entonces la Francia. Aunque consagrada á la causa de la libertad, formó un plan de evasión para Luis XVI, en 1792. Poco después envió al Gobierno revolucionario una defensa de la reina. Su influencia política creció en tiempo del Directorio, y sus salones eran una especie de tribunales, en donde se reunían las celebridades políticas y literarias de la época para juzgar de los hombres y de las cosas. Pero llegó al poder Bonaparte, y madama STAEL, colocada en el número de los ideólogos, fné desterrada á 222222 kilómetros de París. Salió entonces de Francia y fué á estudiar la lengua y literatura alemanas, casi desconocidas en Francia, en medio de los Goëthe, los Wieland y los Schiller, que la acogieron con la mayor distinción. Después de una corta residencia en Coppet, volvió á Paris á publicar su obra titulada: La Alemania; pero esta obra desagradó, y madama STAEL, no queriendo volver á habitar su casa del cantón de Vaud, que había venido á ser para ella una especie de prisión, recorrió sucesivamente el Austria, la Rusia y la Inglaterra. En esta época, 1812, fué cuando contrajo matrimonio secreto con M. Rocca. No volvió á Francia hasta la caida definitiva del imperio, y recibió de Luis XVIII la cantidad de 2.000.000 de francos á título de restitución de sumas debidas á Necker. Sus producciones más notables son. La A lemania, Delfina, Corina, novelas; y Consideraciones sobre la Revolución francesa. (SALA.)

Reseña.—1. Nació en Paris el 22 de Abril de 1766. 2. Murió el 14 de Julio de 1817. 3. Cuando su padre, ya célebre como escritor, fué asociado á los negocios públicos, madama STAEL Contaba apenas 10 años, encargándose completamente de dirigir su educación su madre, Susana Corchod de Nasse de Necker.

4. Esta, de elevada instrucción, pero de carácter frío y severo, cuidó más de comprimir la naturaleza rica y exuberante de su hija, que de procurar su desarrollo. Sin embargo, como sus salones eran uno de los puntos de reunión de Voltaire, Rousseau, D’Alembert, Diderot, Reynal, Bernardino de Saint-Pierre, Condorcet, Marmontel, Chamfort, Grinn, Reynald y de cuantos representaban el movimiento filosófico del si. glo VIII, puede decirse que su talento se formó escuchando debatir las más arduas cuestiones literarias, filosóficas, históricas y políticas, que formaban el tema de aquellas reuniones y la tendencia capital de aquel siglo. 5. Familiarizada por este medio con los más serios estudios desde muy tierna edad, bien pronto comprendió madama Necker que el plan de educación, que se proponía darle, era ;insuficiente, y la dejó entregarse á ocupaciones de otra índole. 6. Desde entonces, la lectura de los filósofos, tanto antiguos como modernos, fué su distracción habitual.

Montesquieu, sobre todo, la entusiasmaba de tal manera, que á los 15 años presentó á su padre un extracto del Espíritu de las leyes, acompañado de notas y de reflexiones personales, que revelaban una erudición y un criterio poco comunes. 7. Necker entonces comprendió todo el valor de su hija y desde aquel punto la tuvo por consejera de las más graves cuestiones. La carta anónima que le dirigió, cuando en 1781 publicó El Hacendista su célebre Balance, le demostraron que no había sido erróneo el juicio que, acerca de los talentos de la joven, había formado. 8. Sus Cartas sobre los escritos y el carácter de J. J. Rousseau, elogio apasionado, más bien que obra crítica, fueron los primeros ensayos literarios de madama STAEL. 9. Su reputación, unida al prestigio y á la posición de su padre, la rodearon bien pronto de adoradores, que se hubieran creido muy felices con poseer su mano; pero, entre todos ellos, sólo hubo uno que hiciera palpitar su corazón. ¿Deberemos decir que era quien menos lo merecía? No es menester decirlo, porque ya se sabe. ¡Sino terrible el de la mujer, del cual no se vió libre, ni aun la mujer de esta biografía! 10. Había entonces en Paris un joven oficial, de ilustre familia, de una belleza seductora y dotado de un carácter dulce y sensible. A pesar de que llevaba el apellido de una de las familias más ilustres de Francia, un tupido velo ocultaba el secreto de su procedencia. La sangre real circulaba por sus venas, y sus facciones recordaban las de Luis XV. Aquel joven era el conde Luis de Narbona. 11. Cortesano de nacimiento, mimado por la familia real y célebre solamente por su figura, por sus galanteos y oportunidades, no podía esperarse de aquel joven la fe profunda que arde en el seno de las revoluciones, ni la energía estoica que se neloeaite mar, diu girlas "espeanzarlse Pero la ambición y el valor habían ocupado en su alma el lugar del convencimiento, y adoptó las nuevas ideas como se adopta un traje de moda. 12. El constraste que formaba el rango de su nacimiento con el papel que representaba, entusiasmó por un momento á la opinión pública. El pueblo veía en aquel acto un testimonio de su poder. Se sentía rey, viéndose aliado con cortesanos, y acabó por perdonar á Luis de Narbona la aristocracia de su origen por la democracia de sus opiniones. 13. Madama STaEL se vió seducida, tanto de corazón como de espíritu, por el afortunado conde de Narbona. Su varonil y tierna imagina IV

ción preparó al joven oficial para ser todo lo que ella deseaba que fuese. No era más que un hombre elegante, activo y valeroso; pero ella supo convertirle en un político y en un héroe. Desdeñar la corte, seducir al pueblo, mandar el ejército, intimidar á Europa, atraer la Asamblea con su palabra, servir á la libertad, salvar á la nación, llegar por su sola popularidad á ser el árbitro del trono y del pueblo, reconciliándolos en una constitución, á la vez liberal y monárquica: tal fué la perspectiva que madama STAEL se representaba para sí misma y para el conde de Narbona. 14. Su talento supo enardecer la imaginación del joven y, concentrándose todo el drama de la Revolución en aquellas dos inteligencias, puede decirse que su conjuración fué durante algún tiempo toda la política de Europa. 15. A pesar de esto, no tardó mucho tiempo en comprender que ni el rumbo que tomaba la Revolución satisfacía sus aspiraciones, ni el carácter frívolo y ambicioso del conde de Narbona convenía á su felicidad. Sus relaciones con este último no habían pasado de una alianza política, mientras que su adhesión al movimiento revolucionario se había entibiado de tal suerte que, en lo sucesivo, más que una defensora, debía encontrar un enemigo en ella. 16. Entonces fué cuando resolvió contraer un matrimonio, en que el amor no había de entrar para nada. El barón de Stael-Holstein, embajador de Suecia en Francia, triunfó de sus rivales, gracias á la protección de Gustavo III y á la promesa de no obligarla jamás á fijar en Suecia su domicilio. 17. Aquel matrimonio principió y terminó con frialdad. El barón murió en 1802 con la satisfacción de que su nombre no perecería. La única aspiración con que podía contar su nulidad, era unir su nombre á una mujer que debía llenar con su fama una gran parte de su siglo. 18. Entretanto, la popularidad de que madama STAEL se había visto rodeada un momento, no tardó en extinguirse. Friamente recibida en la corte por sus ideas revolucionarias, despreciada por el pueblo á causa de su monarquismo, no titubeó en pronunciarse en favor del trono, presentando al rey, después del 20 de Junio de 1792, un plan de evasión de la familia real. 19. Cuando Luis XVI fué condenado á muerte, no vaciló tampoco en firmar un escrito defendiendo á la reina; pero sus palabras, perdidas en el vacío, le hicieron comprender que era impotente para la lucha, y durante el más excitado período de la Revolución, desapareció por completo de la escena. 20. Después del 9 Thermidor, reapareció de nuevo en el campo de la política, publicando dos folletos: titulados; el uno, Reflexiones sobre la paz, dirigidas á M. Pitt y á los franceses; y el otro, Reflexiones sobre la paz interior y exterior. 21. Él primero de estos folletos fué citado por Fox en el Parlamento inglés, y uno y otro son notables por la energía y la profundidad de los pensamientos y, sobre todo, por la elocuencia de la expresión. 22. En 1795 publicó un volumen de fragmentos tomados de las obras de su juventud, en los que se encuentran un notable Ensayo sobre las ficciones y algunas poesías de no escaso mérito. 23. Su verdadera influencia política data de la época del Directorio. Durante ella, fué el alma del partido constitucional, debiéndosele más que á nadie el oomhramiento de Tallevrand para desempeñar el ministerio de Relaciones extranjeras (ministerio de Estado). 24. En 1796, publicó su obra: Influencia de las pasiones sobre la felicidad del individuo y de las naciones, libro que revela un exquisito tacto; pero las tendencias de la escuela sensualista deshacen su fondo. 25. En 1801 apareció su: Literatura considerada en sus relaciones con las instituciones sociales, obra notabilísima bajo diversos aspectos, aunque un tanto paradógica, y cuyo pensamiento capital es la perfección indefinida del género humano. 26. Por aquel tiempo abandonó las letras para consagrarse de nuevo á la política. Desde los primeros pasos de Bonaparte, había encontrado en madama STAEL una hostilidad, cuyas causas en vano ha buscado la historia, y su elevación al consulado no podía menos de extremar los ataques. 27. Napoleón comprendía demasiado su valor para no temerla y, aprovechando la publicación de su libro titulado: Ultimos puntos de vista politicos y administrativos de Necher, comenzó contra ella una persecución, que sólo pudo evitar retirándose á Saint-Brice, en casa de madama Recamier. 28. Desde allí, sin embargo, respondió á las acusaciones con la injuria, excitando contra ella en 1802 una orden de destierro, que la obligaba á vivir á 222/222 kilómetros de Paris. 29. A consecuencia de esta orden, fué á Alemania, haciendo una larga estancia en la corte de Weimar, donde frecuentó el trato de Goëthe, de Schiller y Wieland, y publicó su novela Delfina, obra en extremo defectuosa bajo el punto de vista artístico, pero llena de una elocuencia avasalladora. 30. En 1804, la muerte de su padre la llamó á Suiza, desde donde, para consolarse del profundo dolor de tal pérdida, emprendió el viaje á Italia, que la inspiró su novela Corina, verdadero poema en prosa, que desarrolla profundas tesis filosóficas bajo los encantos de una narración tan elegante como tierna. 31. En 1807 volvió á Francia, si no levantado el destierro, por lo menos, tolerada su presencia; pero sus intemperancias políticas la obligaron de nuevo á abandonar su patria, retirándose á Coppet y volviendo luego á Alemania. 32. Allí fué donde compuso é imprimió su obra maestra: De la A lemania, que apareció en 1810. Sin embargo, las alusiones contra la política imperial, de que está lleno el libro, impulsaron á Napoleón á apoderarse de la edición completa, que fué totalmente destruida, no volviendo á ser impresa hasta 1814. 33. Esto indudablemente acabó de exacerbar su odio contra el emperador, viéndosela desde entonces mezclada á todas las coaliciones contra Bonaparte, y no volviendo á entrar en Francia hasta la Restauración. 34. De esta última época sólo quedan dos obras: Diez años de destierro, libelo escrito contra Napoleón al dia siguiente de su caida, y Consideraciones sobre la Revolución francesa, libro que no apareció hasta un año después de su muerte, y en el que se ve mucha más pasión que justicia. 35. Carácter.—Pocas veces presenta la historia politica y literaria de un pueblo un carácter tan extremado en la personalidad de una escritora, como el de madama STaEL. Hombre, por la energía; mujer, por la ilusión, parecía que en ella se había complacido la naturaleza en asociar las tres manifestaciones más grandes de la humanidad: el genio, el amor y la gloria. 36. Nacida en una república, educada en una corte, hija de un ministro, mujer de un embajador; perteneciendo al pueblo por su origen; á los hombres de letras, por su talento; á la aristocracia, por su rango, los elementos todos de la Revolución se mezclaban ó luchaban en ella, dándole el aspecto del pensador, por sus concepciones; del tribuno, por su elocuencia, y de la mujer, por el atractivo de la hermosura. 37. Esta última, más que la corrección de las facciones y de las formas, era la inspiración visible del sentimiento: ademán, gesto, voz, mirada, todo obedecía á su alma para contribuir al esplendor de su belleza. Sus ojos negros, teñidos de fuego sobre la pupila, dejaban percibir, al través de largas pestañas, una magnánima altivez, más seductora que la misma emoción. Hay ocasiones en que crece y se agranda, como si quisiera tomar las proporciones de una figura mitológica; pero aquel gigante dobla luego la espalda y gime, pareciendo sentirse agobiado bajo el peso de su originaria debilidad. Su acento, tomando á veces la entonación de un canto heroico, moría quizá en el vago rumor de un suspiro, como la brisa de primavera suele morir entre las hojas de un ciprés. En fin, era un Titán, en el mundo de su fantasía, y una mujer, en la realidad de su sentir. ¿Quién fué más poderosa y más

ardiente en nuestra heroína: la encantadora ilusión del genio, ó la tremenda realidad de la mujer? No se sabe. Madama STAEL nos enseña que hay dolores que cantan, y glorias que suspiran.

Sí; hay en el mundo glorias que se parecen á las coronas fúnebres, como el páramo tiene lirios que se parecen á la tristeza, como el desierto tiene palmeras que se parecen al olvido. De la tumba de nuestra heroina sale una voz que clama: «Hay palmeras llorosas, como hay lirios tristes. ¿Por qué? No se sabe.» 38. Las circunstancias especiales, en que le cupo en suerte nacer, favorecieron el desarrollo de su espíritu. Las ideas y los acontecimientos se habían sucedido en su vida con tal rapidez, que puede decirse que no tuvo verdadera infancia. De aquí dimana que su juventud fuera ya la época de la madurez de su talento. A los 22 años, reuniendo á la inflexibilidad del juicio la gracia y la seducción de su edad, escribía como Rousseau, hablaba como Mirabeau y confundía en su alma todo el ímpetu del tribuno y la reflexión del hombre de Estado. 39. Como aquellas mujeres de Roma, que conmovían la república con el soplo de sus pasiones y daban ó quitaban el imperio del mundo con el imperio del deleite, quería sin duda que su pasión se confundiese con su política, esperando que los arcanos de su espíritu diesen aliento á la criatura ignorada, que hubiese de merecer su amor. Su sexo no le permitía ejercer su influjo en el club, en la plaza, en el foro, en el ejército, en la tribuna, entre el incienso de los altares; y la aspiración de su existencia fué servir de destino á un talento que nadie conocía, un talento que ella pintaba en su imaginación con los colores de un deseo virgen, tal vez con la ilusión de una esperanza deliciosa. Lo diremos en términos más claros. Nuestra heroína anhelaba ser el sino oculto de un grande hombre, engendrado por ella en los misterios de su vida, como si exclamase para sí: «misterio por misterio.» Hubo de figurarse que peregrinaba por otro mundo y soñó una sombra; pero vivía en la tierra y no halló más que hombres. Buscaba una pirámide para grabar allí un geroglífico sagrado; su sueño le da el jeroglífico; el mundo no le dió la pirámide. ¿De dónde viene el apasionamiento de madama STAEL, parecido á la furia en ciertas ocasiones? Viene de la ansiedad que la consume; viene de la angustia que la devora. Quizá sospecha que una nube oculta su amor y desgarra la nube: tal es la ilustre autora de esta biografía; una mano que rompe, temblando, el velo del destino; tiembla al romperlo, pero lo rompe. Y ¿qué velo no rompe una mujer para hallar la sombra adorada de su corazón? 40. Perdida la esperanza, que la había hecho concebir su encuentro con el conde de Narbona, su pasión se fundió en sí misma, y la mujer y el hombre se compenetraron. Desde entonces, fué el escritor osado y valiente, el político temerario, casi frenético, más varonil que el hombre mismo, porque representaba la energía del hombre entre memorias pálidas de la mujer, las cuales daban más contraste á los esfuerzos de su lucha, como los apagados resplandores del Occidente dan su expresión de duelo al crepúsculo de la tarde. 41. Su estilo.—Su estilo refleja esta dualidad incomprensible. Siendo severa, dura, sobria, audaz, inexorable, contundente, llega un instante en que cautiva nuestro ánimo con una sencillez y una delicadeza que hacen llorar. Su misma pasión, obligándola á ser injusta muchas veces, brota de su cerebro como una exhalación que espanta, pero que ilumina. 42. Moral.—La moral de nuestro personaje tiene un secreto, que no se puede definir. Satiriza, como Rabelais; sonríe y muerde, como Voltaire; corta y taja, como Rousseau; pero llega al pie de un sepulcro, se sienta tal vez sobre una piedra en el silencio de unas ruinas solitarias, y llora, como Safo; canta, como Corina, ó mira al cielo, como Débora. Hiere, se ensaña, odia; pero sabe decirlo con un primor tan hechicero, que el propio hechizo de su arte parece curar las llagas del odio. Hay tanta belleza en lo que dice, que nos creemos fascinados por la virtud dé lo que siente; y es que la belleza toma alientos de la virtud, como la virtud toma alientos de la belleza; porque Dios ha querido que lo bello y lo virtuoso vivan juntos en la esfera del alma, como ha querido que la luz y la poesía resplandezcan juntas en la blanca órbita de la estrella. Nuestra insigne escritora es una maga que se arrodilla ante un querube; un desierto, que se convierte en un paraiso; frenesí que tiene por retorno una caridad; sol que nunca se puso, porque, no bien se pone, cuando ya amanece. En esto consiste el misterioso encanto con que nos alucina el arte de madama STAEL. 43. Mujer y genio.—Después de leer á Corina, no hay más recurso que exclamar con asombro: «La mujer que escribió aste libro, era un cuerpo que viajaba por la tierra y un espíritu que vivía en el cielo.» La Corina de aquel gran poema es madama STAEL, la flor que nace en una aurora, sin hallar su gota de rocío, el ángel de un alma que pasa por la tierra, sin hallar otra alma que la conozca. ¡Cuánto sufrió nuestra heroína! ¡Cuánto ha de sufrir quien busca un amor y encuentra un sarcasmo, quien busca un ángel y encuentra una máscara! Si naciéramos otra vez, si otra vez viniéramos al terrible carnaval del mundo, ¡cuántas y cuántas caras de cartón se quedarían en la calle, como la preciosa careta del conde de Narbona! ¡ANA LUISA, adiós! Eres tan grande, que tenemos miedo de mirar tu rostro, porque tu figura se nos pierde en la inmensidad de tus dolores, no hallando manera de medirte, ni aun en la gloria de admirarte. ¡Ay! ¡Quién hubiera sentido el dulce calor de tu mirada! ¡Quién hubiera bebido la esencia de tu vida en la ternura de tus ojos, adorando á Dios en la fe sublime de tu genio y tu llanto! ¡Quién hubiera podido presentir la gloria de los ángeles en la ilusión divina de un suspiro tuyo, canto armonioso de tu boca, que se arranca encendido de la epopeya de tu corazón! Pero tu sombra, tu inmensa sombra, nos responderá con las formidables palabras de un personaje de la Biblia: ¡Hombre, qué cándido eres! No busques mi huella, no: ¡Acaso encontrarme quieres, Cuando no me encuentro yo! 44. Las obras completas de madama STAEL fueron publicadas por su hijo en París (1821, 17 volúmenes en 8.°). La mejor de las ediciones sucesivas es la de 1844 (París, 3 volúmenes en 4.°). Stambul y Estambul. Masculino. Geogra fía. Nombre que los turcos dan á Constantinopla, y, como sinónimo suyo, se emplea en poesía.

la historia de «stabat», de obra en obra →

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Stabat», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/stabat.