Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Soria

tomo 4 · página 1073 · ver la página del original

Soria. Masculino. Geogra fía. Provincia de tercera clase, en lo civil y administrativo, perteneciente á la audiencia territorial y capitanía general de Burgos. 1. Situación y límites.—Se encuentra situada en el centro Norte de la Península, á los 41° 30 de latitud septentrional y 1° 27 30" de longitud oriental, confinando: al Norte, con las provincias de Burgos y Logroño; al Este, con la de Zaragoza; al Sur, con la de Guadalajara, y al Oeste, con las de Segovia y Burgos.

2. Emtensión.—El espacio comprendido en los mencionados límites, tiene: 130 kilómetros de largo, de Oriente á Occidente; 65 de ancho y 9.935, cuadrados de superficie.

3. División.— La provincia se halla dividida en cinco partidos judiciales (Agreda, Almazán, Burgo de Osma, Medinaceli y SORIA), subdivididos en 345 ayuntamientos, que representan 580 poblaciones. 4. Accidentes del terreno.—El de la provincia que se describe, está considerado como el más áspero, frío y árido de la Península. De la prolongación de la línea central de los Pirineos, que forma el límite Norte y Nordeste, conocida con el nombre de montañas ibéricas y, vulgarmente, sierra de SORIA, se desprenden inmensas ramificaciones, llamadas sierra de Oncala, de Cameros, de Alba, de Enciso, de A lcarama, Peñalisca, Cebollera, Cayo, Urbión, Piqueras, Santa Inés y otras. Estas ramificaciones, alternando con multitud de valles, cañadas y montañas de segundo y tercer orden, las cuales van tomando, en su continuación, diversas denominaciones, según los términos jurisdiccionales que ocupan, forman un conjunto, al par que pintoresco, triste y desagradable; pues, si bien algunas comarcas aparecen cubiertas de lozana verdura, de robustos pinos, hayas, carrascas, robles y sabinas; de infinitas hierbas aromáticas v, medicinales y de abundantes y sabrosos pastos; otras, en cambio, no ofrecen más que cerros desnudos de toda vegetación y coronados de nieve, la mayor parte del año, de donde procede la frialdad del clima y, por consecuencia, la esterilidad del terreno, si se exceptúan algunos trozos de vegas de regadío, situados en los partidos de Agreda, Almazn, Soria y Burgo de Osma, y algunas tierras de secano en el de Medinaceli. A la destemplanza de la atmósfera contribuye igualmente el elevado Moncayo que, prolongándose por el Nordeste, penetra por el partido de Agreda y va á unirse á la cordillera de los montes, formando con sus declives, por el centro, las sierras del A lmuerzo, y, por el Oeste, las de

Muedo y Ministra, hasta internarse en la provincia de Guadalajara.

5. Ríos.—De las altas montañas que limitan la provincia al Norte, Este y Sur, descienden los principales ríos que la riegan, entre los cuales, mencionaremos: el Duero, que nace en las sierras de Urbión y recorre los partidos de SORIA, Almazán y el Burgo de Osma, y sus afluentes, el Ucero, que arranca de la áspera sierra de Umbría; el Ebros ó Ebrillos, que se desprende de la falda meridional de la mencionada sierra de Umbría; el Tera, que tiene su origen en la sierra de Piqueras; el Moñigón, que se forma de varias destilaciones de la sierra del Almuerzo, y el Riotuerto, que parte de esta última sierra y punto denominado la Peña del Canto hincado. Además de los expresados, brota y corre también dentro de la provincia otra multitud de ríos y arroyos, cuya enumeración sería prolija y fatigosa. 6. Clima —Combatido generalmente por los vientos del Norte, el clima de este país es por lo común frío y destemplado; pero saludable, pues no se conocen enfermedades predominantes y fijas, si se exceptúan las reumáticas, que se observan en algunos puntos; las afecciones de los dientes, debidas á la finura y frialdad de las aguas, y las fiebres intermitentes (miasmáticas ó palúdicas), que se desarrollan, principalmente, en los parajes pantanosos.

7. Minerales.—En la provincia que nos ocupa, no se conocen sino muy pocas minas de carbón de piedra y de hierro; algunas vetas de lápiz encarnado, ocres, siena y diferentes tierras, que se emplean en la pintura y criaderos de azufre, cobre, plomo y estaño, que ninguno ha tratado de explotar. Las canteras de mármoles y finísimos jaspes abundan en todas las cordilleras, y de estos últimos, particularmente, los hay encarnados y pajizos en los términos de Espejón y Cantalucía.

8. Producciones. — Las principales de la provincia consisten en cereales y legumbres, algo de vino, lino, cáñamo, verduras y frutas exquisitas. Raro es el pueblo que no cuenta con un monte de mayor ó menor extensión, poblado de encinas, robles, estepas, sabinas, enebros, romeros ú otras matas bajas, que proporcionan leñas de combustibles y carboneo. En los partidos de SORIA, Burgo de Osma y Almazán, hay muy buenos pinares; en el de Agreda, robustas hayas, y en casi todas las comarcas, abundantes hierbas aromáticas y medicinales, así como exquisitos pastos, con que se mantiene mucho ganado lanar, fino y churro, vacuno, de cerda, mular, caballar y asnal. En otros varios puntos se dedican á la colmenería, que produce excelente miel y cera. 9. Caza y pesca.—En los bosques hay bastante caza mayor y menor, no escaseando las zorras y lobos, que hacen grandes estragos en los ganados; particularmente, los últimos; los cuales, obligados á abandonar las sierras en los inviernos de grandes nevadas, descienden á los llanos y á los caminos y hasta llegan á internarse por las noches en algunos pueblos. Los ríos y las lagunas, además de diversas aves acuáticas, suministran sabrosa pesca de barbos, truchas, anguilas y cangrejos. 10. Industria.— La más importante del país es la agrícola, á la cual siguen: el carboneo, corte y aserrado de maderas, elaboración de algunos muebles y utensilios ordinarios de pino, cría de ganados, fábricas de papel blanco y de estraza, tejas, ladrillos y sombreros; lavaderos de lana, tenerías, herrerías, tintorerías, molinos de aceite de linaza, batanes y demás artes y oficios mecánicos indispensables á las primeras necesidades de la vida. 11. Comercio.—El de lanas es el más considerable de la provincia. Constituyen el tráfico interior: la exportación de maderas á la Corte y Aragón, y la importación de vino, aceite, arroz, azúcares, cacaos, cueros y pescados frescos y salados, procedentes de varios puntos de la Península. 12. Ferias.—Las más concurridas del país son: la que se celebra en Yanguas (partido judicial de Agreda), en 17 de Julio; dos, en Almazán, en 29 de Junio y 1.° de Noviembre; dos, en Monteagudo y Berlanga, en 29 de Setiembre y 8 de Diciembre, respectivamente; dos, en Burgo de Osma, en I1 de Junio é igual día de Noviembre; una, en Medinaceli, en 21 de Setiembre, y otra, en Soria, desde el 16 al 24 del mismo mes. 13. Población.—Según datos antiguos y modernos, oficiales y particulares, que tenemos á la vista, la población de la provincia que se describe, ha experimentado en el transcurso de un siglo, las alteraciones siguientes: En 1787 contaba 119.054 habitantes; en 1797, 135.226; en 1822, 145.985; en 1826, 181.492; en 1831, 125.868; en 1832, 132.187; en 1833, 115.619; en 1842, 116.099; en 1843, 147 287; en 1844, 216.071; en 1849, 140.000; en 1859, 147.468; en 1868, 149.549; en 1873, 150 000; en 1877, último censo oficial, 158.319. La época de más población fué la de 1844 14. Etnogra fía.—Los habitantes de la provincia de SOrIA son, por lo general, dóciles, sencillos y humildes, aunque sin bajeza; dotados de cierta suspicacia, que les hace ser muy considerados y circunspectos para sus tratos y contratos, en los cuales proceden siempre con la mejor buena fe. En sus fiestas y diversiones, aunque alegres y obsequiosos, no desmienten la gravedad castellana, y pocas veces hay que deplorar los horrorosos crímenes que se cometen en otras partes. 15. SORIA.—Capital de la provincia civil, intendencia, comandancia general y jurisdicción de su nombre; dependiente de la audiencia territorial y capitanía general de Burgos y diócesis de Osma.—Está situada en un valle, algo montuoso, sobre la margen derecha del Duero, á los 41° 44 de latitud Norte y 1° 12 15° de longitud Este, distante 210 kilómetros de Madrid.—El clima es bastante frío: las enfermedades más comunes son: en primavera, las estacionales, catarro-bronquiales, algunas pulmonías y anginas; en verano, gastro-entero-encefalitis; en otoño, intermitentes, y éstas y los romadizos, en invierno.—El terreno participa de llano y montuoso, es todo de secano y produce buenas cosechas de trigo, centeno, cebada, avena, garbanzos, guijas y otras legumbres; verduras, frutas, lino, cáñamo, cera, miel, maderas de construcción y leña; sabrosos pastos, con que se cría numeroso ganado lanar, cabrío, vacuno, caballar, mular y asnal; caza de perdices, conejos, liebres y aves de paso, y abundante pesca; particularmente, de exquisitas truchas.—La agricultura, la elaboración de las tan celebradas mantequillas, varios molinos harineros, tenerías, fábricas de cerveza, de sombreros y calzado, y otros muchos artes y oficios, constituyen principalmente su industria. El comercio se limita á la exportación del sobrante de frutos del país, ganados, lanas muy estimadas, maderas y productos industriales, é importación de aceite, vino, géneros ultramarinos y coloniales. 16. Interior de la capital. — Una cuarta parte de las casas, que componen la población, son de dos pisos; las restantes, de tres, cuatro y hasta cinco; todas, de buena distribución interior, repartidas en varias calles cómodas, limpias, bien empedradas, y algunas, con soportales, é interrumpidas por algunas plazas anchurosas, como la Mayor, de forma cuadrilonga, con 83 59 metros de longitud, por 41’10 de latitud; la del Conde de Gomara, en que descuella el gigantesco palacio de los condes de este título; la de Teatinos, de 6687 metros de largo y 29 25 de ancho; la de San Esteban, de agradable aspecto, ya por sus buenos edificios, ya por la hermosa verja de hierro que presenta en el costado del Norte; y la de Herradores, bastante espaciosa y alegre, con elegantes construcciones, entre las que se distingue el palacio del marqués de la Vilueña. 17. Edificios. —Los más notables, que ofrece la población, son los dos siguientes: 1.° Iglesia colegiata.—Se encuentra situada al Este de la capital, inmediata al río Duero. Es un edificio sólido, de orden dórico, en forma de basílica, la cual puede considerarse compuesta de una sola nave, ancha y espaciosa, formada por mtercolumnios que, desde el arranque de la capilla mayor, se compone de seis columnas

en su longitud, y cuatro, en su latitud; de las que parten los arcos y cordones para la formación de las bóvedas, que son sumamente sólidas, adornadas con molduras y otras labores. El templo tiene 52766 metros de largo y 35’94 de ancho, sin incluir las capillas colaterales, idénticas en su construcción al resto de la iglesia, en cuyo centro se halla el coro, con buena sillería, y sobre él, un órgano regular. En el altar, que llaman del trascoro, se ve un cuadro de gran mérito, que representa el Descendimiento, debido al pincel de Ticiano; á la entrada del templo, sobre la izquierda, y á la altura de 1’67 metros, se halla el sepulcro de don Martín Sánchez, deán que fué de esta iglesia y capellán del rey Don Juan II; y en su magnífico claustro, otros muchos, en uno de los cuales se encuentra: un esqueleto, perfectamente conservado; debajo de la cabeza, una almohada de terciopelo carmesí, y, á corta distancia de este mismo sepulcro, una arquilla de nogal, que contenía un pergamino escrito, cuyo texto no se ha podido averiguar. Esta santa iglesia fué erigida en colegial por el obispo don Juan, segundo de este nombre, por los años de 1152. 2.° Palacio del conde de Gomara.—Es un edificio sólido, de orden dórico, el cual presenta, en su extremo oriental, una elevadísima torre de 8 36 metros de frente: hacia la cuarta parte de su elevación, arranca una cornisa, que gira á una galería, compuesta de I1 intercolumnios con escudos de armas, formando, de uno á otro, arcos de medio punto, que terminan en el pilastrón del segundo orden de balcones: sobre la cornisa de la galería, se eleva otra de 23 intercolumnios, de menos altura que los del anterior; distinguiéndose también en ellos escudos de armas, en la puerta principal, practicada en el costado del Mediodía, hay otro intercolumnio, con pedestal y cornisamento, de un exquisito trabajo, y, en el centro, dos escudos de armas, que custodian dos maceros de piedra de colosales dimensiones; sobre los escudos se levanta el busto de una mujer que, según se dice, representa á una señora de la casa; y, al final del edificio, en el extremo del Occidente, se eleva un arco de regular altura y amplitud, que describe una línea desigual. Entre las cosas notables que ofrece el interior de este palacio, merece citarse una espaciosa caballeriza, en la cual puede colocarse cómodamente un escuadrón. 18. Estadística. — La ciudad que nos ocupa, cuenta además: 6.111 habitantes, varias iglesias, conventos, fuentes públicas, establecimientos de beneficencia, teatro, sociedad económica, instituto, escuela normal, de instrucción primaria, la casa de los Linares, casa de armas, perteneciente á una nobleza especial, y deliciosos paseos, como el denominado del Espolón, situado al Oeste, con un vasto jardín en el centro, circuido de frondosos árboles. En las cercanías y á orillas del Duero, donde está la aldea de Garray, se descubren las famosas ruinas de la inmortal Numancia, terror del imperio romano: una breve inscripción, colocada sobre un modesto obelisco, recuerda la existencia de esta antigua ciudad, inmolada en aras de su patriotismo. 19. Poblaciones.—Las más populosas de la provincia llevan las denominaciones siguientes:—Agreda, situada sobre un peñasco, al pie del Moncayo, con 3.006 habitantes, dos palacios, fábricas de paños, aguas minerales y puente sobre el río Queiles.—Burgo de Osma, villa con catedral, buenos edificios, agradables paseos y 3.002 habitantes.—A lmazán, situada á la izquierda del Duero, cerca de los altos de Baraona, con 2.775 almas, manufacturas de paños, notables murallas y puente sobre el mencionado río.—Berlanga de Duero, enclavada á 52 kilómetros Sudoeste de la capital de la provincia, sobre el Escalote, con 2.176 habitantes, iglesia parroquial, escuela primaria, hospital y fabricación de tejidos de lana. La población, destruída casi completamente durante las últimas guerras contra los moros, fué restaurada á principios del siglo xvII por orden de Don Alfonso I, rey de Aragón.—San Esteban de Gormaz, célebre por la victoria que en sus inmediaciones alcanzó Ordoño II contra los árabes, con puente sobre el Duero y 1.510 habitantes.—Medinaceli, villa situada en lo alto de un cerro, que bañan las aguas del Jalón, con 1.182 almas, y en la cual murió Almanzor.— Osma, ciudad episcopal, edificada en la falda de una loma, próxima á las ruinas de la antigua Uxama, separada de El Burgo del mismo nombre por el río Ucero, con 1.132 habitantes y seminario conciliar.—Calatañazor, villa, famosa por la derrota que sufrió Almanzor, en la batalla dada por los reyes confederados de León y Navarra y el conde de Castilla, con 626 habitantes.

Historia.—Algunos autores conceden á SoRIA el alto honor, la gloria envidiable de haber formado parte de la insigne república numantina y de haber contribuido á la restauración de su capital ó acrópolis, después de su famosa destrucción por los romanos. Su mismo nombre Soria, dicen, es un poderoso argumento en favor de su inaveriguable antigüedad; pues, no habiendo satisfecho ninguna de las explicaciones dadas hasta aquí acerca del particular, cabe atribuirle un origen celtíbero, no siendo desconocida su naturaleza en la primitiva nomenclatura geográfica de España. Con efecto; en Estrabón se llama Oria la capital denominante de los antiquísimos pueblos oretanos: para los más eruditivos intérpretes de los idiomas primitivos, Oria ó Uria significa población; y así lo acredita la constante aplicación que de él se hace. SORIA hubo de perecer con su capital, y su nombre se conservó tradicionalmente en sus ruinas. Este país quedó despoblado á los avances de Don Alfonso el Católico, el cual puso siempre todo su conato en dejar desierto lo que no podía hacer entrar en sus dominios. Cuando el aragonés Don Alfonso el Batallador, esposo de la reina Doña Urraca de Castilla, se afanaba en ganar las voluntades de los castellanos, dispuso la repoblación de So RIA, cuyo nombre habría prevalecido sobre el de Numancia, que más tarde hubo de ser disputado entre distintas localidades, no es, pues, de extrañar que recayese esta disposición en favor de nuestra ciudad, con olvido de su antigua acrópolis. SORIA, cuyo territorio pertenecía entonces, no á Aragón, como algunos suponen, sino á Castilla, obtuvo el privilegio de voto en Cortes; distinguiéndose su gente de armas en servicio de sus reyes, ya acudiendo á las guerras contra los moros, ya escudando el trono y las instituciones contra el empeño de los partidos, que con frecuencia trabajaban el país. En las turbulencias que se sucedieron durante la minoridad de Don Alfonso VIII, se señaló muy particularmente la lealtad de SORIA. En 1196, fueron taladas sus tierras por el rey de Navarra, el cual invadió á Castilla, ofendido por el recibimiento que se había hecho en Toledo al rey Don Alonso, después de la derrota de Alarcos. En 18 de Marzo de 1256, se otorgaron en Soria dos escrituras, que contenían las condiciones del nombramiento de emperador y rey de los romanos, que hizo la república de Pisa en Don Alonso el Sabio. En 2 de Abril de 1303, otorgó el rey Don Fernando un privilegio, para que los caballeros y escuderos sorianos no pudiesen ser obligados á salir á campaña, que no asistiese el rey, ó príncipe heredero. En 1328, envió Don Alonso á esta ciudad á su gran canciller Garcilaso de la. Vega para que tomase el mando de ella; y, como corriese la voz de que iba á hacer morir á muchos de los principales de la población, se amotinó ésta y, sorprendiéndole en el momento de estar oyendo misa en el monasterio de San Francisco, le asesinó á puñaladas con otros 24 señores que le acompañaban. El rey, al regresar luego de las fronteras de Aragón, donde había ido á entregar en matrimonio la mano de su hermana Leonor al monarca aragonés, pasó por SoRIA para castigar severamente á los cómplices en la muerte de Garcilaso. En 1370, el rey Don Enrique hizo merced de esta ciudad al célebre Duguesclin, en recompensa de los servicios que le prestara hasta asegurarle en el trono de Castilla; y seis años después (1376), el mismo Duguesclin vendió á SORIA y demás pueblos que poseía en Castilla, á Don Enrique, por la suma de 260.000 doblas. En 1380, el rey Don Juan I celebró Cortes generales, en las que se concertaron los desposorios del infante Don Enrique con la in

fanta de Portugal Doña Beatriz, que no se llevaron á efecto; se establecieron excelentes leyes, que fueron recopiladas en su mayor parte é introducidas en el Ordenamiento del doctor Montalvo; siendo notable la disposición relativa á que las mancebas de los clérigos (no las mujeres públicas, como algunos afirman) se distinguieron de las mujeres honestas por un prendedero de paño bermejo, de tres dedos de ancho, puesto sobre el tocado. En 1470 pertenecía nuestra ciudad al gran maestre de Alcántara, el cual, acudiendo á su hermano en demanda de auxilio contra los caballeros de la orden, que le negaban obediencia, se la dió en prenda por sus desembolsos hechos para el sostenimiento de las tropas; con cuyo motivo y previo beneplácito del rey, fué SoriA incorporada con los Estados de Alba. Más tarde, se revertió á la corona, y por largo tiempo no vuelve á sonar su nombre en la historia, por hechos que merezcan mencionarse, hasta principios del presente siglo. En la gloriosa lucha sostenida contra los franceses en 1808, se distinguió SoriA por su decisión y civismo, dando nombre á una de las juntas que más trabajaron por la independencia de la patria. El valiente patriota don José Joaquín Durán batalló denodadamente en defensa del territorio de SORIA, y la junta de esta denominación le hizo comandante general de su distrito. Los invasores establecieron su gobierno en esta ciudad; Durán, posesionado en Berlanga, supo, á pesar de sus escasas fuerzas, imponerse á Duvernet, gobernador de SORIA, en tales términos, que éste, no obstante hallarse al frente de 1.600 hombres de la guardia imperial, jamás se atrevió á atacarle, ni aun después de haber pedido auxilios al general Dorsenne, que se hallaba en Burgos. Durán permaneció tranquilo, engrosando y disciplinando sus fuerzas, sin dejar de molestar á los franceses, hasta que, en 18 de Marzo de 1812, instruido por un plano y las noticias que le facilitara el arquitecto don Dionisio Badiola, determinó poner sitio á la ciudad; siendo completamente infructuosos cuantos esfuerzos hicieron los franceses para impedirlo, los cuales se vieron forzados á replegarse al castillo con pérdidas considerables; recuperando la libertad muchos buenos españoles, que se hallaban encerrados en sus calabozos.

Durán, como era natural, atendido el estado de la guerra, se vió obligado á evacuar pronto la ciudad, y la población tuvo que lamentar luego la muerte de los patriotas don Pedro Gordo, don José Ortiz Covarrubias, don Eulogio José Muro y don José Navas, vocales de la junta de Burgos, quienes, trasladados á SORIA, fueron fusilados por los franceses, y sus cadáveres, colgados de la horca. Además de estas horrorosas desgracias, los habitantes de la ciudad sufrieron las consecuencias de tan desastrosa é injustificada guerra, hasta que el territorio se vió definitivamente libre de los invasores. En los trastornos civiles que, desde entonces, han venido sucediéndose, la población, cuya reseña histórica terminamos, ha seguido dignamente la suerte común del país. Personajes distinguidos.—SORIA es patria del célebre doctor don Juan Fernández de SORIA, médico del rey Don Enrique IV de Castilla, del doctor don Juan de Calderón, penitenciario de la iglesia de Toledo, quien dejó escrito un tomo en folio de varias resoluciones morales; de don Pedro Martínez, canciller del rey y obispo de Jaen; de Francisco Mosquera de Barrionuevo, autor de la Numantina; del bachiller don Pedro de Rúa y del marqués de Vadillo, don Francisco Antonio Salcedo, corregidor que fué de Madrid.

Heráldica.—El escudo de armas de nuestra lealísima é insigne ciudad ostenta, en campo plateado, un puente y una torre en medio; sobre ella, una cabeza coronada, y, al timbre, corona.

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El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Soria», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/soria.