Roque Barcia · 1880-1883
Sármata
tomo 4 · página 914 · ver la página del original
Sármata. Adjetivo. El natural de Sarmacia. Se usa tambien como sustantivo.
ETIMOLOGÍA. Sarmacia: latín, sarmate, plural; catalán, sármata. Rescha histórica.—Los SÁRMATAS ó oαuromices so mencionados poFnmrodoto, por primera vez, como un pueblo separado de los escitas por el Támesis, y habitando, al Este de este río, un país desolado que se extendía á 15 días de marcha al Norte del Palus-Meotides, es decir, comprendiendo, al Sudeste de la Rusia, una parte de los gobiernos actuales de los cosacos del Don, de Astrakhan y de Saratov. Según una tradición fabulosa, nacieron del comercio de los escitas con las amazonas, es decir, con mujeres de raza extranjera, y hablaron una lengua igual á la suya; la antigüedad explicaba así la mezcla de estos escitas de raza ariana ó indogermánica, con mujeres que parece pertenecieron á una de las variedades de la raza tártaro-finnesa. Hipócrates, en el siglo iv antes de Jesucristo, y Amiano Marcelino, en el siglo Iy de la era cristiana, representa á los SÁRMATAS como hombres de pequeña estatura, negruzcos, membrudos, grasientos, de complexión muelle, caracteres que distinguen aún hoy á las naciones finnesas del Norte y del Este de la Rusia. Su lengua, dialecto corrompido de la lengua escítica, revelaba su parentesco primitivo con los escitas. Se les vió al principio llevar socorros á éstos contra Darío I; cuatro siglos después, se unieron á Mitridates, rechazaron el imperio de los escitas y se sustituyeron á estos pueblos, como nación dominante, extendiéndose desde el Tanais al Tyras. En esta época, se dividieron en tres tribus principales: los SÁRMaTas jazygas, los reales y los trabajadores; y el nombre de escitas no se aplicó sino á las poblaciones más septentrionales de la Rusia actual. El imperio de los sán MATAS creció prontamente; y, hacia el año 160 de nuestra era, eran dueños de toda la Europa oriental y septentrional. Según Ptolomeo, su país estaba dividido en Sarmacia europea y Sarmacia asiática. La Sarmacia europea se extendía entre los montes Sarmáticos (montes de Moravia y parte de los Kárpathos) y el Vístula, al Oeste. El Ponto Euxino, al Sur, comprendía toda la Rusia central, meridional y occidental, con la Moldavia y parte de la Galitzia y de la Polonia. La Sarmacia asiática se extendía entre el Tanais, el Rha y el mar Caspio, es decir, sobre parte de la Rusia oriental. Pero estos dos vastos países no estaban habitados sólo por los SÁRMATAS, sino que contenían otros muchos pueblos extraños á su raza, aunque sometidos á su dominación. Tales eran, al Sur de la Sarmacia europea: los pueblos escitas; á saber, los alauni, entre el Borístenes y el Tanais; y los tauro-escitas, en la Táuride; al Oeste, muchas naciones eslavas, los bastarnes ó pencini, en las fuentes del Vístula; los renedos y los boruscos, en el curso inferior de ese río; y los rozolanos, junto al Tanais; en fin, al Norte, los chuni, de raza finnesa, que más tarde fueron célebres con el nombre de hunos. La Sarmacia asiática estaba habitada por pueblos mucho menes conocidos: los henioques, los basphorani y los jaxomathes, y los había semifabulosos, como los SÁRMATAS hiperbóreos. El imperio de los SáRMa TAS fué rechazado á fines del siglo m y iv por los godos. Huyendo ante sus vencedores, invadieron la Pannonia. pero fueron vencidos por Teodosio, entonces simple general, y obligados á pedir gracia á Valentiniano (375). Del yugo de los godos, pasaron al de los hunos (376), invadieron con ellos en el siglo v el imperio romano, y parece ser que se refugiaron después hacia las orillas del Báltico, donde formaron, mezclados á tribus eslavas, el pueblo mixto de los letones. Los SÁRMATAS eran nómadas y vivían sobre carros, por lo que los griegos los llamaban hamazobii. Algunos eran agricultores; pero las pocas ciudades que se encuentran al Sur de la Sarmacia, hacia el Ponto Euxino, Chersonesus, Olbia, Theodosia, Panticapea, Tanais, Pityus, Sinda, Pharmagoria, eran, en su mayor parte, colonias griegas. Es famosa la caballería de los SÁRMATAS. Las mujeres iban á la guerra, armadas con arcos y dardos, y no podían casarse sin haber dado muerte á un enemigo. También gobernaron algunos de estos pueblos.
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