Roque Barcia · 1880-1883
Samaritanos
tomo 4 · página 876 · ver la página del original
Samaritanos. Masculino plural. Historia antiqua. Nombre que los judíos del reino de Judá dieron á la unión de los cuteos, pueblos idólatras de más allá del Eufrates, y enviado por Salmanasar, rey de Asiria, para repoblar Samaria y su territorio, con los israelitas de las diez tribus que quedaron en el país, y los que volvieron, al mismo tiempo que los judíos, propiamente dichos, por el favor de Ciro. Los cuteos, después de haber sido idólatras durante algún tiempo, se convirtieron á la religión judía; pero la desfiguraron con la mezcla del culto de sus dioses; de aquí, la enemistad de los judíos, que permanecieron fieles á la ley de Moisés. Los SAMARITANOS quisieron impedir que los judíos reconstruyesen el templo de Jerusalén, calumniándolos ante los reyes de Persia; pero, no pudiendo negarse, construyeron en el monte Garizim, inmediato á Samaria, un templo semejante al de Jerusalén, y llevaron allí gran número de judíos, que no podían soportar las reformas severas de Esdras y Nehemías. Los SAMARITANOS no admitían como Escrituras Sagradas más que los cinco libros de Moisés, ó sea el Pentateuco, y se atenían sólo á la palabra escrita, rechazando los comentarios de los doctores judíos. Su lengua era una mezcla del antiguo hebreo, menos puro en las regiones del Norte, alterado por la influencia, siempre creciente en aquella época, de las lenguas arameas, y por la introducción de palabras no semíticas, aportadas por los colonos extranjeros. Sus libros se componían: 1.°, del texto hebreo del Pentateuco, escrito en la antigua lengua hebraica pura, y con los caracteres primitivos que se llaman SAMARITANOS, porque estos pueblos conservaron la antigua escritura, mientras que los judíos, propiamente dichos, al volver de la cautividad, adoptaron las letras caldaicas; 2.°, de una versión del Pentateuco, en lengua samaritana; versión que la mayor parte de nuestros críticos refieren al primer siglo de nuestra era; y 3.°, de una versión árabe, hecha en el siglo XI ó XII. Parece ser que también tuvieron una versión griega, hecha en Egipto en el siglo u, y calcada en la de los Setenta. Después su lengua se mezcló con muchos arabismos. La ciudad de Neápolis (antigua Siquem) es hoy el centro de los últimos restos de esta raza y de esta lengua, que están en vísperas de extinguirse. Algunos individuos de esta secta viven dispersos en Siria y en Egipto.
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