Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Saino

tomo 4 · página 850 · ver la página del original

Saino. Masculino. Especie de puerco de Indias.

ETIMOLOGÍA. Saín. Saint-André (JuAN BON). Convencional francés, que nació en Montaubán en 1794 y murió en 1813. Era hijo de padres calvinistas y ejerció el ministerio evangélico en su ciudad natal. Al estallar la Revolución, abrazó con ardor sus principios, fué elegido diputado de la Convención, aprobó y defendió los actos de la Municipalidad de Paris, votó la muerte de Luis XVI, sin apelación ni aplazamiento; se señaló como uno de los más fogosos adversarios de los girondinos y, encargado de dirigir la administración de la marina, fué á Brest á inspeccionar las construcciones navales, mostrándose allí terrorista implacable. Conseguido su propósito de organizar una flota, asistió al combate de 1.° de Junio de 1794, contra los ingleses, por lo que mereció ser citado en la orden del día de la sesión celebrada después de aquel suceso por 'ra Convención. Esto no fué obstáculo para que la reacción termidoriana le acusara como amigo de Robespierre y le mandara á prisiones, en donde permaneció hasta que, comprendido en el decreto de á Brumario del año IV, recobró la libertad. Entonces, afiliado al partido moderado, fué enviado á Esmirna por el Directorio, en cualidad de cónsul general. En la expedición á Egipto, fué hecho prisionero por los turcos, no viéndose libre hasta la paz de 1801. El primer cónsul le encargó de la organización de cuatro nuevos departamentos, á orillas del Rhin, y el Imperio le condecoró con el título de barón y con el cargo de prefecto de Maguncia, en cuyo puesto acabó sus días. Saint-Clost ó Saint-Cloud (Pe DRO DE). Trovador francés del siglo xii. Debe la reputación de que goza á su Romance del Zorro, poema alegórico y satírico, continuado por Jacquemart-Gielée. De él se han hecho diversas refundiciones, no habiendose el mismo Goëthe desdeñado de imitarlo. La mejor edición francesa es la de Bruselas, de 1739, reimpresa en París (1786) con el título de: Intrigas del gabinete de los ratones. Saint-Cyrán (JUAN DUVERGIER DE HAURANNE, abad de). Célebre teólogo jansenista, que nació en 1581 y murió en 1642. Fué amigo de Jansenio y maestro de Arnauld, Bignon y Lemaistre de Sacy, y atacó enérgicamente á los jesuitas. Richelieu le tuvo encerrado desde 1638 á 1642. Dejó una obra titulada: Petrus Aurelius, en la que defendía la jerarquía eclesiástica, y unas Cartas espirituales. (SALA.)

Reseña. — 1. Estudió teología en Lovaina, y allí fué donde conoció á Jansenio. 2. Unidos los dos eclesiásticos por estrechos vínculos de amistad, bien pronto la comunidad de ideas hizo todavía más íntimos aquellos lazos. 3. En Paris, primero, y en Bayona, después, volvieron á unirse, y allí convinieron en las bases de un nuevo sistema sobre la Gracia. 4. Mientras que Jansenio trabajaba en el Augustinus, germen de un profundo cisma en la Iglesia, el abad de Poitiers resignó en 1620 la abadía de SAINT-CYRÁN, recayendo en el personaje de esta biografía. 5. El nuevo abad, de exterior humilde, pero de corazón soberbio; de alma piadosa, pero arrastrada por el genio de la intriga, no tardó mucho en irse á Paris, en donde logró apoderarse de las conciencias, creándose numerosos discipulos en todas las clases de la sociedad. 6. Poco después se le ofreció un obispado; pero él, prefiriendo ser el gran resorte de un partido cuya misión era atacar á los jesuitas, desplegó una actividad incansable, escribiendo numerosas obras, tanto para defenderse de los continuos ataques que se le dirigían, como para propagar su sistema.

7. Richelieu, cediendo al influjo de sus enemigos, comenzó contra el tira cruel persecución, encerrándole en Vincennes en 1638, en cuya fortaleza permaneció hasta la muerte del Cardenal. 8. Como escritor de segunda fila, debe su reputación á su actividad y á las contiendas provocadas por sus enemigos y sostenidas por sus adeptos. Su celo de sectario le extravió más de una vez; pero siempre hay que reconocer en él una rectitud á toda prueba. 9. Sus principales obras son: Cuestión real y su decisión (1609); Suma de los errores y falsedades contenidos en la Suma teológica del padre Garase (1626); Petrus Aurelius (1631); Vida de la Santa Virgen (1664) y Cartas espirituales.

Sainte-Beuve (CARLOS AGUSTÍN). Célebre poeta y crítico francés, que nació en Boulogne-sur-mer el 23 de Diciembre de 1804 y murió en París el 13 de Octubre de 1869. Su padre, que ocupaba un honroso puesto administrativo, murió á los dos meses de su nacimiento. Su madre, mujer de elevado talento, originaria de una familia inglesa, le inició en las bellas artes y en la literatura, mientras que seguía sus estudios clásicos en un colegio de su ciudad natal. A los 14 años, terminados sus estudios preparatorios, fué á continuar los superiores á Paris y allí estuvo: primero, en el colegio de Carlomagno, y después, en el de Borbón. A su salida del colegio, combatiendo por prudencia los instintos que le llevaban á la poesía, quiso crearse una posición, y para ello estudió la Medicina y, especialmente, la Anatomía, solicitando una plaza de externo en el hospital de San Luis. Sin embargo, la literatura le atraía invenciblemente, y Voltaire, Diderot, Holbach y Helvecio, llegaron á ser bien pronto sus maestros. Disgustado de la Medicina, cuyo estudio había emprendido, más por cálculo que por vocación, aceptó con júbilo la oferta hecha por su antiguo profesor de retórica, Dubois, de una plaza de colaborador en el diario El Globo (1824). Allí escribió muchos artículos históricos y críticos, que le proporcionaron la amistad del filósofo Jouffroy. El poeta, sin embargo, no se había revelado aún cuando aparecieron las Odas y Baladas de Víctor Hugo. Esta obra ejerció en SAINTE-BEUVE una influencia extraordinaria, de tal modo que, cediendo á su entusiasmo, no sólo hizo la más detenida crítica de aquellos inspirados versos, sino que, declarándose uno de los más ardientes campeones del romanticismo, se abrió las puertas de aquel famoso Cenciculo, que alguno ha llamado club de los jacohinos de la revolución literaria. Tal efervescencia se atemperó algún tanto con los años; el critico no tardó en entrar en posesión de sí propio y, en nombre de las leyes eternas del buen gusto, señaló las bellezas y los defectos de la nueva escuela y de su jefe; pero, en sus primeros ímpetus, se dejó arrastrar por las mismas ilusiones que los hermanos Deschamps, Alfredo de Vigny. Alfredo de Musset y tantos otros, publicando en 1828, en honor del romanticismo, un Cuadro histórico y crítico de la poesía francesa y del teatro del siglo ', obra interesante y sólida, en que no contento con rehabilitar á Ronsard, tratado con demasiada severidad por Malherbe y Boileau, estableció un poco sistemáticamente, por cierto, el lazo de unión entre los reformadores del siglo xVI y los del xIX. Después, fiel siempre á la misma inspiración, publicó sus primeros versos, las Poesías de .José Delorme, que dió al público como obra de un joven estudiante de Medicina. muerto de una tisis pulmonar. La novedad de la forma, lo extraordinario de los asuntos y del estilo, promovieron una verdadera asonada de epigramas y de indignaciones. A José Delorme acabó por dársele el nombre poco poético de Werther Carahin. Pero eranger, y, sobre todo, el Cenáculo, opusieron á tales críticas elogios no menos parciales y concluyeron por hacer notar la originalidad de aquella poesía, completamente familiar, de extrema sencillez, de puros detalles domésticos, que llevaba á la literatura francesa un género completamente desconocido é innegablemente bello en muchas ocasiones. Para probar que no era indigno de aquellos elogios, SAINTE-BEUVE compuso en seguida en el mismo tono y entremezclando algunos acentos místicos, últimos recuerdos de su infancia, primero, Los Consuelos (1830), y después, los Pensamientos de Agosto (1837). La revolución de 1830 dispersó el famoso Cenáculo, y SAINTE-BEUVE, arrastrado por la curiosidad insaciable de su espíritu y por la facilidad á adherirse á toda nueva doctrina, se mezcló un instante entre los sansimonianos, bajo la dirección de Pedro Leroux. Pero la nueva religión no le satisfizo largo tiempo y, pasando de allí á la redacción de la Revista de Ambos mundos, escribió el primer artículo literario (1831) y continuó los retratos que había comenzado desde 1829 en la Revista de París. De allí, merced á los ofrecimientos de Armando Carrel, tomó parte en la colaboración de El Nacional, y, por último, atraído por el prestigio de los talentos superiores, contrajo amistad, en 1832, con Lamennais, Gerbet y Lacordaire. Bajo la influencia mística de aquellas relaciones y de sus reminiscencias de estudiante, imaginó su singular novela Voluptuosidad, en que se proponía describir el combate de la carne y el espíritu, cuadro de las debilidades de la una y de las insurrecciones del otro. Todavía bajo la influencia de sus amigos cristianos, emprendió su obra más importante y en la que empleó ocho años. Esta fué su Historia de Port Royal. En 1837 le había dado comienzo en un curso público en Laussana, y aprovechando el reposo que le procuraba el puesto de bibliotecario de la de Mazarino, que había aceptado en 1840, se dedicó por completo á ella. Aun no la había acabado (1845), cuando la Academia Francesa le abrió sus puertas. Por una coincidencia extraña, fuéá ocupar el asiento de Casimiro Delavigne, el último de los clásicos, y fué recibido por el jefe de la escuela opuesta; esto es, por Víctor Hugo, quien, para vengarse de la tibieza de su antiguo admirador, tuvo el placer, un tanto maligno, de elogiar á todo el mundo, incluso al mismo Delavigne, olvidando sólo al académico neófito. Al advenimiento de la revolución de 1848, á pesar de sus antiguas relaciones con Armando Carrel y su falta de afecciones hacia la casa de Orleáns, SAINTE-BEUVE se disgustó bien pronto de un gobierno en que, prescindiendo de lo bueno que hacía, veía sólo los motines de Abril y Mayo y las nefastas jornadas de Junio, y abandonó la Francia para ir á explicar un curso de literatura francesa en la universidad de Lieja. De vuelta á París (1850), ingresó en la redacción de l Constitucional, y bajo el título de Causeries du Lund: (Conversaciones del lunes), continuó sus Retratos literarios. En 1852, pasó al Monitor y fué nombrado profesor de literatura latina en el Colegio de Francia; pero una manifestación de la juventud, que pretendía castigarle por su apostasía politica y sus complacencias para con el despotismo del mperio, le cerró la boca desde su primera lección, teniendo que reservarse hasta 1857 la publicación de su Estudio sobre Virgilio, que debía haber sido la notable materia de sus cursos. En el mismo año le fué conferida una cátedra en la Escuela normal, y después de haberla desempeñado durante cuatro años, volvió á la redacción de El Constitucional hasta que, en 1865, un decreto imperial le elevó á la dignidad de senador.

Reseña.—1. Como poeta, SAINTEBEUvE es notabilísimo por una sencillez conmovedora y penetrante. Como escritor de detalles, necesita un público culto. Como crítico, ocupa un alto puesto entre sus contemporáneos. Con su imaginación viva, con su universalidad de conocimientos, con su simpatía hacia toda clase de talentos, con su maravillosa sagacidad psicológica, que sabe desdoblar hasta los más ocultos pliegues del alma; con su pluma flexible, que sabe decir todo lo que quiere y como quiere, no puede menos de ser considerado en una línea muy superior á todos sus émulos y una de las más completas inteligencias de nuestro siglo. 2. Su prosa es poco clásica, afectada más de una vez, pero llena siempre de color y de vida. 3. Para la multitud, su estilo carece de vigor, sobre todo de brillantez; es decir, carece de imágenes que revelen el osado ímpetu del genio. 4. Como filósofo, sacrifica en mu chas ocasiones las cosas grandes á las pequeñas, así como, en materia moral, no son admisibles todos sus ideales. fía.—Las obras de SAINTE-BEUVE aparecieron en el orden siguiente: Cuadro de la poesía francesa en el siglo XVI y Obras escogidas de Ronsard, con una noticia biográfica, notas y comentarios (1828, 2 volúmenes en 8.°); Vida, poesías y pensamientos de José Delorme (1829 y 1860), la segunda edición con poesías inéditas; Los Consuelos, poesías (1830); Retratos literarios (1832), formando hoy 3 volúmenes en 8.°; Voluptuosidad (1834. 2 volúmenes en 8.°); Pensamientos de Agosto, poesías (1840); Historia de Port-Royal (1840-1862, 6 volúmenes en 8.°); Retratos de mujeres (1844); Retratos contemporáneos (1846); Cause

ries du Lundi (1851-62, 15 volúmenes en 18.°); Estudio sobre Virgilio (1857, 2 volúmenes en 8.°); Nuevos lunes (1864-71, 13 volúmenes en 18.°). SAINTE-BEUVE colaboró además en el Diccionario de la conversación, en el A teneo Francés, en la Revista de ambos mundos y en otras importantes publicaciones, habiendo escrito además gran número de prefacios y noticias al frente de obras literarias. La única obra importante que dejó sin acabar, fué un trabajo sobre Proudhon. Después de su muerte se han publicado los Cuadernos de SAINTE-BEUVE (un volumen) y las Causeries parisiennes (1876, un volumen). Saint-Gall (EL MONJE DE). Autor anónimo latino del siglo IX. Es conocido especialmente por sus Hechos de Carlomagno, obra curiosa, aunque llena de fábulas. Saint-Germain (EL CONDE DE). Famoso aventurero del siglo XVIII, cuyo verdadero nombre y origen se ignoran. Sábese sólo que hacia el año de 1740, el mariscal de Belle-Isle le trajo de Alemania á Francia y le presentó á la corte. Dotado de un agudo ingenio, de no despreciable instrucción, y, sobre todo, de una travesura y un aplomo sin límites, pretendía haber vivido en apartadas edades, hablaba de Carlos V y de Francisco I como si hubiesen existido en su tiempo, y se decía poseedor de todos los secretos. Su fortuna misteriosa consistía en piedras preciosas y en metales en barra. Mme. Pompadour y Luis XV le admitieron en su intimidad y no le negaron un solo momento sus favores hasta su muerte, acaecida en 1784. Se ha pretendido que era hijo de un judío portugués, y hasta no ha faltado quien le suponga bastardo del rey de Portugal. Lo que parece fuera de duda, es que diversos ministros le ocuparon como espía.

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