Roque Barcia · 1880-1883
Protagonista
tomo 4 · página 474 · ver la página del original
Protagonista. Común de dos. Di
dictica. El personaje principal en cualquier fabula dramática. [ Metáfora. Por extensión se dice del que hace el primer papel en alguna aventura ruidosa. Suele tomarse en sentido burlesco.
ETIMOLOGÍA. Griego xpotayovtorne (prõtagõnistes); de prõtos, primero, y agõnistẽs, actor; de agõnízein, combatir; xpotos àyovtorinc, «primer actor, primer combatiente:» italiano y catalán, protagonista; francés, protagoniste.
SINONIMIA. Protagonista, héroe. Ya dijimos que antagonista se llamó en Grecia al que se presentaba armado y en disposición de pelear, como término derivado de agõn, que significa lucha, de donde se origina nuestra voz agonía, que no es otra cosa que un combate en que luchan la vida y la muerte. La partícula inicial pro añade la idea de provecho, ventaja, excelencia, superioridad, como puede verse en progresión, prohombre, prominente, y esto explica que el vocablo protagonista signifique: el que combate en primer término, el jefe de la lucha. Después pasó á significar la idea general de supremacía, y así es que hoy llamamos protagonista al que desempeña el primer papel en cualquier aventura ó lance, aunque el uso lo emplea más frecuentemente con relación á las producciones dramáticas. Y como acontece que quien lleva la voz en cualquier asunto, es naturalmente el que ejecuta los hechos más notables; es decir, más heróicos, de aquí la significación de héroe que tiene la voz protagonista, sin embargo de ser términos distintos, tanto por razón de su etimología como por el uso del lenguaje. Héroe significa personaje ilustre, digno de veneración y alabanza, que pasa á la historia, que debe proponerse á los hombres como modelo de valor y de lealtad. El héroe, propiamente hablando, es una creación del gentilismo, un mito griego, una proeza convertida en fábula, una fábula convertida en ídolo, un semidiós. Supongamos que un hombre, encargado de un papel secundario en cualquier aventura, ejecuta una acción heróica. Desempeñando un papel secundario, no es protagonista, porque el protagonista desempeña siempre el papel primero, como prototipo de la acción. Ejecutando una acción heroica, es héroe, porque héroe es aquel que lleva á cabo una heroicidad, como es poeta el que hace poesías. De modo que podemos ser héroes sin ser protagonistas.
Supongamos, por el contrario, que el hombre encargado de representar el primer papel en una acción, no ejecuta nada que merezca la pena de mencionarse; es decir, nada heróico. Representando el primer papel, es protagonista. No ejecutando nada heróico, no es héroe. Luego podemos ser protagonistas sin ser héroes, así como podemos ser héroes sin ser protagonistas. Y si quisiéramos buscar ejemplos en el uso corriente, hallaríamos que las definiciones anteriores tenían una evidente realidad en la práctica de la lengua. No hay drama que no tenga su protagonista; pero ¿cuántos dramas tienen héroe? Y si fueran héroes los protagonistas de nuestros dramas y comedias, ¡qué héroes tendría el siglo XIX! No faltaría gastrónomo que trocara un centenar de ellos por un par de perdices, y por mal que las perdices estuvieran, de juro que saldría ganancioso en el trueque. El protagonista es carácter: el héroe es hazaña. Al protagonista corresponde la acción: al héroe el triunfo. El protagonista de hoy es vulgo: el héroe de siempre, aunque esto sea una tradición de la barbarie, representa valor y gloria.
Protágoras. Sofista griego, que nació en Abdera, en 489 antes de Jesucristo, y murió hacia 420. En su juventud recibió las lecciones de Demócrito, y enseñó más tarde la retórica, la poesía y la gramática: primero, en Abdera; luego, en Atenas, donde el mismo Pericles fué á escucharle; y después de haber reunido una considerable fortuna, visitó las principales ciudades de Grecia, de Sicilia y de la Italia meridional, dando sabias leyes á los habitantes de Tu Frium. De vuelta á Atenas, fué acusado de impiedad, huyó en una barca y pereció en el mar. Había escrito diferentes obras, que los magistrados atenienses hicieron quemar en la plaza pública. La doctrina de PROTÁGORAS está refutada en el Teteo de Platón, que dió también el nombre de este sofista á otro de sus diálogos. Sostenía que el hombre es la medida de todas las cosas; que se puede en toda cuestión defender el pro y el contra, doctrina que ridiculiza Aristófanes en las Nubes, atribuyéndosela á Sócrates; que las leyes, la virtud y la verdad son cosas que dependen del arbitrio y del capricho de los hombres, que no se puede saber si los dioses existen, y otras teorías que por fuerza habian dé relajar la moral publica.
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