Roque Barcia · 1880-1883
Persia
tomo 4 · página 197 · ver la página del original
Persia. Femenino. Geogra fía. Desigpanse con este nombre el imperio medo-persa ó PERSIA antigua, y el Irán ó PERSIA moderna, las cuales vamos á describir separadamente con la extensión que su importancia exige. PERSIA ANTIGUA 1. Situación y límites.—Este vasto imperio se hallaba situado al Occidente del Asia y lo limitaban: al Norte, la cadena del Cáucaso, el mar Caspio y la Parthia; al Este, los montes de la India; al Sur, el mar Eritreo, el golfo Pérsico y la Arabia; y al Oeste, el desierto de Libia, el Mediterráneo, el mar Egeo y el Ponto-Euxino. 2. División geográ fica.—El Eufrates dividía la región pérsica en dos porciones desiguales: la una, colocada al Occidente de aquel río, comprendía la península del Asia menor, la Siria, la Fenicia y el Egipto; la otra, contenía todas las comarcas enclavadas entre el Eufrates y el Indo.
3. Ciudades.— Las más famosas de este grande imperio eran: Persépolis, Susa y Ecbatana. 4. División política.—Ciro dividió el territorio en 120 pequeños gobiernos; Darío, en 20 extensas satrapías. Formaban estas últimas: 1.a, Lidia y Pisidia; 2.a, Caria, Licia y Panfilia; 3.°, Frigia, Capadocia y Paflagonia; 4.°, Cilicia y Siria septentrionales; 5.a, Siria meridional; 6.a, Egipto; 7.a, Transoxiana; 8.a, Lusiana; 9.*, Babilonia y Asiria; 10.a, Media; 11.a, Costa Sur del mar Caspio; 12.°, Bactriana;
13.a, Armenia; 14.a, Drangiana. Caramania ó Carmania y Gedrosia; 15.?, Países de los Saces; 16.a, Sogdiana, Aria, Corasmia y Partiena; 17.a, Cólquida; 18.a Albania é Iberia; 19.a Ponto; 20.a, Aracosia é India. Persis, hoy, Farsistán, núcleo de la monarquíh persa, constituía por sí solo una división separada.
5. Desmembramientos.—El imperio de los persas sufrió notables desmembramientos en diferentes épocas: bajo los Sassanides quedó reducido al Asia menor, puesto que el Egipto, la Bactriana, la Sogdiana y la Armenia estaban divididas con el imperio romano. A mediados del siglo anterior (1747), esta comarca, que desde los tiempos más remotos había formado una sola nacionalidad, se fraccionó en tres Estados independientes, á saber: el Irán ó PERSIA, propiamente dicha; el A fghanistin, que comprende el reino de Kabul y el de Herat, su feudatario; y el Belutchistin ó confederación de los belutchis (beloutches). 6. Nueva denominación — Después de la conquista de los árabes, el nombre de PERSIA fué sustituido por el de Trán. PERSIA MODERNA 7. Situación astronómica.—Este Estado del Asia occidental se halla comprendido entre 25-40° de latitud septentrional y 42-62° de longitud oriental del meridiano de París.
8. Confines.—La PERSIA moderna confina actualmente: al Norte, con el Aras, que la separa del imperio ruso el mar Caspio y el Turquestán; al Este, con el reino de Afghanistán ó Kabul y el país de Belutchistán; al Sur, con el golfo Pérsico, el estrecho de Ormús y el mar de Omán; al Oeste, con el imperio otomano.
9. Extensión.—El vasto territorio que ocupa la PERSIA, mide próximamente: 2.000 kilómetros de longitud, de Noroeste á Sudeste; 1.600 de latitud de Nordeste á Sudoeste, y 1.650.000 cuadrados de superficie (un millón, seiscientos cincuenta mil). 10. Costa.—El mar Caspio ofrece en PERSIA una costa muy cortada y bastante baja, por lo general, y forma: los golfos de Inzeli y de Chilán, en la costa de este nombre, y el Ater A bad, en la de Mazenderán. El golfo Pérsico está considerado como un Mediterráneo y baña este país al Sudoeste, separándole de la Arabia. En la costa de Kermán son notables los cabos Djhask y Bombark, y en el Farsistán, el Nabón. 11. Islas.—En el golfo Pérsico y el estrecho de Ormús se distingue un considerable número de islas, entre las cuales figuran: Kichm, la mayor de este archipiélago, notable por su fertilidad; Keich, emporio de un vastísimo comercio, y Ormús, en donde todavía se ven restos de la antigua ciudad del mismo nombre, una de las más florecientes y ricas del Asia. 12. División física.—La PERSIA, cuya situación es muy elevada, está dividida naturalmente en tres partes: 1.a, la meseta interior, vastísima extensión limitada: al Norte, por los montes Elburs y del Khorassún; al Mediodía, por los Bakhtery, que se prolongan al Oriente hasta el Afghanistán, y al Occidente, por los de Elvend: una gran parte de esta meseta, al Este, es estéril y arenosa; está impregnada de sal y comprende el desierto de Naubendan, que precede á populosas ciudades, numerosos grupos de villas, derruídas poblaciones y abandonados campos; 2.a, la vertiente del mar Caspio, al Norte; 3.a, la vertiente del golfo Pérsico, del estrecho de Ormús y del mar de Omán, al Sur. 13..Oroara fía.— Las montañas que cruzan el territorio de la PERSIA, parecen como hacinadas desordenadamente unas sobre otras. La cordillera del Elburs separa el Irsk-Ad-Semi y el Taberistán del Chilán y del Macenderán; se extiende paralelamente á las de las costas meridionales del mar Caspio; se une hacia el Noroeste al monte Cáucaso y se prolonga, bajo distintas denominaciones, por el Este, hasta el Korassán. Esta misma cordillera, después de rodear, por la parte del mar Caspio, las elevadas llanuras de la PERSIA, termina en picos de considerable altura, entre los que se distingue el llamado Demavend, que se encuentra próximamente á unos 3.251 metros sobre el nivel del mar. 14. Desiertos.—Dos grandes desiertos reunidos, de 1.100 kilómetros de longitud, dividen el país en dos partes, denominadas: el gran desierto de Salé, que se dilata desde los alrededores de Kum hasta Turchiz y el lago Zerrat; y el desierto de Khorassún, con el cual se une. En el de Salé, próximo á Kum, hállase un monte árido y escarpado, que parece cambiar de formas, según el punto que se escoge para contemplarle; es el monte Telesmo, que ha recibido el nombre de Encantado, á consecuencia de la ilusoria circunstancia que dejamos expuesta, producida sin duda por la arena negra y movediza que lo cubre. 15. Hidrografía.—Ninguno de los ríos que nacen en la meseta de PERSIA, desemboca en los dos mares que bañan las costas de este país; todos van, ó á perderse en los arenales, ó á verterse en los lagos sin desagüe conocido. Las corrientes más considerables son: el Zayendeh-Rond, que se interna en Ispahán; el Bend-Dmyr que se pierde en el lago Bakhtegán; el Kizil, el Aras, el Tedzen y el Morg Ab, afluentes del mar Caspio, y el Kerhah, el Karun, el Sita-Reghian y el Rond-Syah, tributarios del golfo Pérsico. Entre los lagos más notables se cuentan: el salobre de Bakhtegán, de 66 kilómetros de largo por 22 de ancho; el Terrah ó mar Durra, de 165 kilómetros de longitud, y el de Ormiah, de agua muy salada, sin desagüe aparente y con una superficie de 82 kilómetros de largo por 23 de latitud. 16. Climatologta.—En los parajes septentrionales, próximos á las costas del mar Caspio, la temperatura es húmeda, fría y favorable á la vegetación, aunque poco sana; la que se disfruta en la meseta inferior, difiere de un modo sensible. En esta última región, la más extensa del territorio, se experimenta en el estío una sequía extraordinaria; en las costas del golfo Pérsico, donde reina el sofocante y pestilente viento llamado Sam-yel, que obliga á los habitantes á refugiarse en las montañas, abundan en la primavera las lluvias torrenciales. La elevación del suelo, no los grados de latitud, hace variar la temperatura en términos que, en pocas horas, se pasa de un clima medio al de la Siberia. Desde fines de Mayo á Setiembre, el calor llega á hacerse insoportable á lo largo del golfo Pérsico y del Océano índico, en el Kusistán y en los desiertos de Kermán; el invierno, que empieza en Noviembre y termina en Marzo, es riguroso al Norte de Chyraz, en Teherán y en Tauris.
Resumiendo: el clima de PERSIA, aunque desigual, es generalmente saludable; templado al Mediodía, frío al Norte, á causa de las nieves que coronan perpetuamente las alturas. 17. Suelo.—El de esta comarca se presenta, como queda indicado: en la región septentrional, montuoso, y por lo común, seco; en la meridional, casi lleno de desiertos áridos, arenosos y salinos, con algunos oasis diseminados. En ningún otro país del mundo se han hecho tantos esfuerzos y sacrificios para procurarse corrientes artificiales; pudiendo decirse que, sólo á fuerza de arte, es como los persas han conseguido hacer fecunda parte de sus ingratas tierras. Algunos de los acueductos subterráneos son obras notabilísimas, á pesar del estado ruinoso en que hoy se hallan. 18. Agricultura.—La meseta de la PERSIA ofrece en algunos parajes terrenos bastante productivos; las llanuras de Ispahin, el valle de Chyraz y los campos de Ghilin y de Mazenderán son célebres en todo el Oriente por su fertilidad extremada. Sus producciones más abundantes consisten en granos, arroz, lino, cáñamo, algodón, seda muy fina, azafrán, hortalizas, legumbres, nuez de agalla, sen, ruibarbo, apio, maná y otras drogas medicinales. La PERSIA es la patria primitiva de la higuera, del moral, del almendro, del albérchigo, del albaricoquero y del ciruelo. Los plátanos, los álamos blancos y los olmos son los principales árboles de las comarcas feraces; el alhagí, hierba con que se alimenta el camello, es peculiar de los desiertos; la caña de azúcar, común á todas las provincias setentrionales. La exuberancia de moreras permite la cría de numerosos gusanos de seda; los jardines, principal recreo de los persas, dan frutas exquisitas de varias clases,
mientras que los alrededores del mar Caspio suministran excelente madera de construcción. Finalmente, el vino de Chyraz es el más apreciado del Asia. No obstante lo expuesto, la agricultura de este país, tan adelantada en otros tiempos, se halla en la actualidad muy decaída y cada día tiende á desaparecer bajo el régimen incierto de las tribus nómadas. 19. Zoología.—Entre los animales domésticos de la PERSIA, se distinguen: el caballo, cuya raza es muy estimada; el mulo, el asno, el camello, que da una piel notable por su finura; las cabras de Kermán, tan hermosas como las del Tíbet, y los carneros, cuya lana se consume en la fabricación de diferentes telas. Entre las especies salvajes, figuran: el león y el tigre, que infestan los desiertos; el oso, el jabalí, el lobo y la hiena, que vagan errantes por las sombrías selvas del Chilán y Mazenderán. La cebra (cuadrúpedo parecido al asno; y aún más, al mulo), el gamo, el zorro, la liebre y el conejo son objeto de abundante caza. 20. Mineralogía.—El mineral más esparcido en toda la PERSIA es la sal. La tierra se halla de tal modo impregnada de ella en algunos parajes, que no produce más que sosa ú otras hierbas salinas. La sal penetra con las lluvias en las hondonadas ó terrenos bajos, de suerte que los lugares en donde el agua ha permanecido estancada durante el invierno, aparecen en el estío cubiertos de una costra de aquella sustancia. Las aguas de todos los lagos que se ven en el territorio, son salobres, y las de los estanques, obras realizadas por el arte, lo serían igualmente, si no se tuviese un cuidado especial en renovarlas todos los años. El agua de los ríos adquiere con frecuencia cierto gusto desagradable, al atravesar los países impregnados de sustancias salinas. Otro de los minerales comunes en Persia es el nafta, materia bituminosa que se encuentra flotando sobre la superficie de los pozos, en la costa occidental del mar Caspio: se conocen dos especies, la blanca y la negra, que se emplean como aceite de arder y para calafatear las naves. El país tiene también minas de oro, plata, cobre, hierro, zinc, antimonio, petróleo y lapislázuli: sus montañas encierran riquísimas turquesas, hermosos rubies y varias especies de mármoles; y en el golfo Pérsico se hallan perlas preciosas. 21. Industria.—La industria manufacturera de la Persia alcanzó en otro tiempo un estado muy floreciente; pero hoy puede decirse que se halla reducida á los artículos de consumo interior y de primera necesidad. Algunas de sus artes mecánicas se elevan á un alto grado de perfección, pues los persas son excelentes fabricantes de armas y sobresalen en la caldereria, en las obras de vidrio, en la preparación de pieles, en la perfumería, en los tejidos de seda lisos y bordados, en la porcelana, en la tapicería, en la fieltrería, en las telas pintadas y en los chales. Ispahán elabora diferentes clases de cotonadas; y particularmente el Kadek, una especie de nankín (mahón); los sables, los puñales, los cuchillos y las tijeras de hierro del Khorassán son muy estimados en toda el Asia. En Yezd hay fábricas de ricos chales y de sederías, é importantes refinos de azúcar. Finalmente, el Cazín es conocido por sus excelentes fusiles, y Mianeh, por sus magníficos tapices.
22 Comercio.—El del país que nos ocupa, está casi completamente en manos de los armenios de Abukir y de Tiflis: los primeros, trafican casi exclusivamente con las Indias orientales. Al Sur, lo monopolizan los ingleses; y al Norte, los rusos. La mayor parte de los buques, dedicados á las relaciones mercantiles entre Abukir y Bombay, pertenecen al imán de Mascate. Las mercancías importadas de la India son: especias, añil, azúcar, arroz, algodones teñidos y sin teñir y maderas de construcción. El valor de estas importaciones se elevaba, no hace mucho, á 28.875.000 pesetas próximamente. Los artículos exportados de la PERSIA consisten: en frutas secas, dátiles, drogas medicinales; particularmente, la assa-fœtida, gomas de todas clases, caballos, algodón, seda griega, chales, tapices, telas de oro y azafrán. El total importe de estas exportaciones ascendió en la misma época á 38.000.000 de pesetas. El comercio de PERSIA con Constantinopla se verifica por los comerciantes de Tauris, los cuales hacen anualmente un viaje á Turquía para comprar telas pintadas francesas, suizas ó inglesas, sederías de Lyón y de Italia, brocados, paños de Bélgica y de Languedoc. Esta importación puede evaluarse en unos 19.000.000 de pesetas, lo cual supone un movimiento general de 340.000.000 de reales. Los persas sostienen un tráfico importante con las provincias turcas limítrofes, á las cuales venden sus tejidos de seda y algodón; y se proveen de plomo, de Erzerum, y de artículos europeos, de Bagdad. Abucher, en el golfo Pérsico, es el principal puerto del Estado. La aversión sistemática de los persas á la navegación, es una de las causas que han impedido el desarrollo de su comercio, que tanto favorecen su situación entre la Europa y la India y su genio industrioso y especulativo. El mal estado y falta de seguridad en los caminos, limitan igualmente el tráfico interior. 23. Monedas, pesos y medidas.—Las principales de PERSIA, con sus equivalencias respecto de las europcas, son: monedas de oro: el tumán, de 10 á 12 francos, según Dezobry; y el chali, 485 (de peseta); de plata: la riale, 2740, y el medio riale, 1’20, de cobre: el chahi, 5 céntimos de peseta próximamente.—Peso: el men ó batmán, á kilogramos.—Medida de longitud: el quez, l metro, 25 centímetros. 24. Bellas artes. Según un estimado autor, los monumentos arquitectónicos de los antiguos persas no ofrecen la analogía que el conde de Caylus creyó ver en los de Egipto. Aquellos monumentos, como los de la Media, forman una rama del arte asirio; lo que se explica por la considerable extensión que adquirió el imperio asirio sobre el territorio del Irán. Las construcciones anteriores á Cyrus deben buscarse en la Media, como el castillo de Ecbatana, casi fantástico, el cual, edificado sobre una eminencia en forma de azotea y cuyos siete recintos ahumados, elevándose los unos sobre los otros, se hallaban revestidos de una capa de siete colores (probablemente de ladrillos pintados), contenía un palacio y un templo, cuya techumbre estaba compuesta de tejas de plata maciza, y las columnas y vigas, de cedro y ciprés, cubiertas de láminas de oro y plata. El palacio de Susa, denominado Memnonia por los griegos, pertenecía á la arquitectura babilónica, como lo prueban, no solamente los testimonios de la antigüedad, sino también la multitud de ladrillos, algunos de ellos pintados, que se encuentran hoy en Schus. En la PERSIA, propiamente dicha, podrían citarse, en Pasargada, un palacio de los Acheménides y el túmulo de Cyrus; pero el único monumento subsistente en la actualidad es el palacio de Persépolis. En la población de este nombre existieron igualmente otras construcciones de los Acheménides; una de las que han sido halladas en el monte Rachmed, se supone que es la tumba de Darío. El palacio de Persépolis, antes referido, y los bajorrelieves de Bisutún pueden dar también una idea del arte escultural de los persas. Se sabe que este pueblo fabricaba alfombras y tapices adornados de figuras de personajes: pero se ignora si hubo realmente en Persia un genio que descollara en la pintura. Los persas eran poco amantes de la música; la consideraban como peligrosa para el alma, y no se oían, sino rara vez, algunos himnos en honor de los dioses ó de los reyes. El baile les parecía igualmente nocivo y perjudicial para las costumbres. El contacto de los medos hizo, andando el tiempo, desaparecer esta barbarie primitiva, y la música vino á ser entre los persas, no sólo un auxiliar de la poesía y de la mímica, sino un arte independiente.
(Véase: SILVESTRE DE SACY, Mémoires sur diverses antiquités de la Perse, París, 1793; HoECK, Veteris Medie et Persie monumenta, Gœttingue, 1818; MAURICE, Observations on the ruins of Babylon and Persepolis, Londres, 1816 y 1818; BUCKINGHAM, Travels in Assyria, Media and Persia, Londres, 1830; TEXIÉR, Description de l'Armenie, de la Perse et de la Mésopotamie, Paris, 1842; FLANDÍN Y COSTE, Voyage en Perse, París, 1850; FeRGusson, The palaces of Nineveh and Persepolis restored, Londres, 1851.)
25. Lenguas —Forma el grupo de las indo-europeas, que se hablan en el Tigris y en el Indo, el cual comprende: el zend, el pehlvi, el deri y el farsi ó parsi, que han estado en uso, en diversas épocas de la antigüedad, en el imperio pérsico, y el persa moderno, formado por la mezcla de elementos indigenas con un elemento árabe, importado por la conquista musulmana. Según W. Jones y F. de Schlegel, el persa primitivo (zend, pehlvi, parsi) es una lengua derivada del sanscrito. El persa moderno ha hecho experimentar al zend y al pehlvi notables alteraciones; por ejemplo: ha adquirido las vocales mediales y suprimido las finales, evitando de este modo la mayor parte de las terminaciones largas de estas dos lenguas. Su construcción gramatical ofrece infinitas relaciones ó analogías con la del sanscrito, no obstante ciertas simplificaciones de formas. Los términos árabes en ella introducidos han hecho perder una parte de la nomenclatura primitiva; pero sin modificar de una manera sensible las reglas de la gramática y de la sintáxis. Estos términos son tanto más numerosos en los escritores, cuanto más se aproximan á nuestra época. Los eruditos de Alemania han observado que el persa se parece, más que ningún otro idioma oriental, á las lenguas germánicas; lo cual prueba que no ha sido fundamentalmente transformado por la invasión de las locuciones árabes y de las tomadas á los turcomanos. El persa no distingue de géneros en los sustantivos y adjetivos, y carece de artículo definido. Como el turco y las lenguas semíticas, puede reemplazar por simples afijos los adjetivos que significan posesión. La terminación an es la ordinaria del plural y del infinitivo, como en, en alemán. Un solo tiempo, el pretérito, es susceptible de tomar inflexiones distintas en verbos diferentes; los otros siguen todos una misma conjugación. En los tiempos secundarios de la voz activa y en todos los de la pasiva, se emplea un sistema de auxiliares análogo al de los alemanes é ingleses. Los modos condicional ú optativo y subjuntivo se suplen con el indicativo, acompañado de partículas. El persa, como el sanscrito el griego y el alemán, puede formar compuestos de toda especie por la simple yuxtaposición de las radicales. Los idiotismos que contiene, harto numerosos, se traducen literalmente en otros tantos idiotismos germánicos. De las 21 á 23.000 voces que se encuentran en los mejores Diccionarios persas, hay 1.500 en el zend, y sobre 4 000, con más ó menos variantes, en el Vocabulario alemán. La pronunciación del persa es dulce y armoniosa; el acento, colocado ordinariamente sobre la última sílaba de las palabras, es susceptible de un número suficiente de variaciones para evitar la monotonía. Este idioma es tan eufónico como rico en figuras é imágenes; y aunque hoy apenas está en uso en la corte, donde reina una dinastía turcomana, conserva el rango de lengua oficial en las audiencias solemnes de los príncipes, en los tribunales de justicia, en los actos que emanan de la autoridad, y se habla en toda la India entre los musulmanes de condición. Las reglas de la versificación persa han sido tomadas del árabe: la escritura llamada taalik (suspendida) es una ligera variedad de la escritura arábiga: solamente ocho letras de este último alfabeto no encuentran aplicación en las voces de puro origen persa; por cuya razón la lengua nacional ha creado cuatro nuevas para representar sonidos particulares de su pronunciación. El erudito que haya menester más antecedentes, puede consultar; GRAVIUS, Elementa lingue persicæ, Londres, 1644; BURTON, Historia veteris linque persicæ, Londres, 1657; CASTELLI, Lexicon persicum, Londres, 1669, MENINSKI, Lexicon arabico-persico-turcicum, Viena, 1680; ANGEL DE LA BROSE DE SAN JOSÉ, Gazophylacium linquæ persice, Amsterdam, 1684; ANQUETIL-DUPERRÓN, Recherches sur les anciennes langues de la Perse, en las Memorias de la Academia de las Ins cripciones, tomo XXXI; W. JONES, Grammar of the persian language, Oxford, 1771, traducida al francés por Garcín de Tassy, en 1845; J. RICHARDSON, Dictionary persian, arabie and englis, Oxford, 1777; GLADWIN, Persian Vocabulary, 1780, W, Institutiones ad fundamenta linque persice, Leipzig, 1805; Lumspen, A Grammar of the persian language, Calcuta, 1810; HANDJERI, Dictionnaire français, arabe, persan y turc, Moscow. 1840-42; WULLERS, Institutiones linque persice cum sanscrita et zendica lingua comparate, Giessen, 1840. ROSEN, Elementa persica, Berlín, 1813; DUnCaN FORBES, A Grammar of the persian language.
Londres, 1844; GEITLEN, Principia grammatices neo-persicæ, Helsingfors, 1845; MIRZA-IBRAHIM, Grammaire de la lanque persane, traducida al alemán por Fleischer, Leipzig. 1847; WULLERS, Lexicon persico-latinum, Bonn, 1853; BÉRÉSINE, Recherches sur les dialectes persans, Kazán, 1853. 26. Literatura.—Cuando los árabes conquistaron la PERSIA en el siglo viI de nuestra era, destruyeron por el fuego y el agua las obras históricas y la mayor parte de las religiosas del país. Todo lo que quedó de la antigua literatura, consiste en libros zendas. Bajo la dinastía de los Sassanides, en los siglos ix y x, se reanimaron las letras y la poesía, se dió á conocer por Rudégui, traductor del libro de Calila y Dimna, y por Balami, que escribió una versión persa de la crónica árabe de Tabari, publicada en francés por Dubeux en 1835. Durante la dominación de los Gaznevides, apareció Firdausi, autor del Schah-Nâmeh, á quien siguieron después: Anwari, que vivía hacia los años de 1150 y compuso varias odas; Nisâmi, que publicó una Chamssé ó colección de cinco grandes poemas románticos; Chakâni, poeta lírico, quien floreció en 1200; Ferid-ed-din-Attar, autor del Pend-Nâmeh (libro del buen consejo) y del Mantik-Uttair (lengua de los pájaros), publicadas, la primera, por Silvestre De Sacy en 1819, y la segunda por Garcin de Tassy, en 1857; Djelâ-ed-din-Rûmi, considerado como el más notable de los poetas místicos; Saadi, Hafiz, Djâmi, colocados en primera línea, entre los poetas de la PERSIA, y Feisi, el cual escribió en el siglo xVI una epopeya sobre el episodio de Nala, tomado del Mahábhárata. En tiempos muy próximos á nosotros se han escrito vastos poemas históricos, tales como el Libro de los Reyes, que relata la historia moderna de la PERSIA, y el George-Nâmeh, consagrado á la conquista de la India por los ingleses. Además existe una poesía popular, de la cual se puede formar una idea por la obra de A. Chodzko, Specimens of the popular poetry of PERsiAs, Londres 1822. Los persas son el único pueblo mahometano que ha cultivado la poesía dramática. Las piezas de su teatro tienen cierta analogía con nuestros antiguos misterios. Entre las numerosas historietas, novelas y cuentos que ofrece esta literatura, citaremos: Anmari Soheili, imitación de las fábulas indias de Bidpai; Behári-Danisch (primavera de la sabiduría), por Inajet-Allah, que Scott tradujo al inglés con el título de Garden of knowledge, 1799; el Tâti Nâmeh (libro del papagayo), publicado en inglés, por Hadley, y en persa, por Iken y Kosegarten, en 1822; y Baktijár-Nâmeh (historia del príncipe Baktijâr), publicada también en inglés por Ousely, París, 1839. La literatura histórica es riquísima; pero en Europa no se conoce todavía más que una pequeña parte de ella. Entre las obras impresas se distinguen: la Historia de los mongoles, escrita hacia los años de 1320 por Raschid Eddin y traducida al francés por el gran erudito Esteban Quatremère, Paris, 1836; Historia de Timur (Tamerlán), por Scherif-Eddin-Jesdi, traducida por Pétis de La Croix, Paris, 1734. De una extensa historia universal de Mirkhond, se han extraido las obras siguientes: Historia de los Sassanides, publicada por Defrémery, Paris, 1845; Historia de los Gaznevides é Historia de los Buidas, por Wilken, Berlín, 1832 y 1835; Historia de los Sassanides, que el sabio De Sacy tradujo al francés, París, 1793; Historia de los ismaelitas, publicada por Jourdain, Paris, 1841; é Historia de los sultanes del Kharism, por Defrémery, París, 1842. A las anteriores, añade un estimable autor francés: la Historia de la India, de Ferischta, traducida al inglés por Briggs, Londres, 1829, 4 volúmenes; las Instituciones de Timur, publicadas en el mismo idioma por White, Oxford, 1783; los Wáhiâti Babari, ó la Vida de Babur, relatada por él mismo, versión inglesa de Erskine, Edimburgo, 1826; Descripción del imperio del
Mogol en la India bajo Abar, publicada en inglés por Gladwin, Calcuta, 1783, 2 volúmenes; Historia de Nadir-Schah, publicada en francés por Jones, Londres, 1770; Historia de los afghares, de Neamet-Ullah, versión inglesa de Dorn, Londres, 1827, 2 volúmenes; Historia de la India, desde 1705 á 1782, por Gholam-Husain-Khan, traducción inglesa, Calcuta, 1789, 3 volúmenes; el Measiri Sultanijje, historia de la dinastía reinante, vertida al inglés por Brydges, Londres, 1833; el Ulémai Islam, publicada en Paris por Olshausen, la cual contiene algunas noticias sobre la antigua religión de los persas; y finalmente, el Dabistân, exposición interesante de todas las religiones del Asia, traducida al inglés por Troyer, Londres, 1843, 3 volúmenes. En cuanto á ciencias, son célebres las obras del médico Al-Hoceni, hombre doctísimo, inteligencia poderosa y profunda, una de las grandes lumbreras de la humanidad. 27. Religiones.—Antes de la invasión de los árabes. la mayoría de los persas profesaban el magismo ó religión de los antiguos magos. En los siglos iII y Iy existían ya en el país muchos cristianos; pero á partir del siglo v, emprendieron contra ellos los reyes de Persia una verdadera guerra de exterminio. La religión hoy dominante es el mahometismo de la secta de Alí, sin embargo, una nueva secta, el sofismo, procedente de la provincia de Kermán, amenaza invadir todo el Estado. Los sofís son deistas que aceptan el Corán como libro moral, no dogmático. Aparte éstos, hay también cristianos, indios, nestorianos, judíos y algunos idólatras que, como sus antepasados, adoran el fuego, simbolo de la divinidad en la religión mazdea ó de Zoroastro, que fué la primitiva en este país. Los cristianos en él establecidos son en su mayor número armenios cismáticos y ocupan principalmente las provincias septentrionales. 28. Población.—Los datos conocidos sobre la población de PERSIA, son bastante vagos: unos autores la evalúan en 6.000.000 de almas; otros, en 8; otros, en 10, y otros, en 12. Los habitantes sedentarios ó permanentes se designan bajo la denominación de tat ó tadjits: residen en las ciudades ó viven en los campos y parajes regados. Los nómadas son conocidos por el nombre de su tribu y recorren las montañas y los desiertos. Entre las tribus turcas más importantes, citaremos: las de los efchars, cadjars, turcomanas, beiat, talidjs, hara-tcharlus, hara-gheuzlus y chah-sevens; entre los kurdos, las de los rechvends, chaghajhis y erdilanis, que son los más poderosos; entre los lures, los zendas, feilis y bakhtiaris, y entre los árabes, los bertamis, beni-kiab y beni-huls. Estos últimos, aunque de origen extranjero, hablan el persa; la mayor parte de las otras tribus, si bien entienden esta lengua, que ellas llaman sabia, hablan idiomas particulares, que difieren mucho entre sí. A los pueblos mencionados hay que añadir los armenios, los guebros, algunos rusos, judíos y sabinos. Esta masa de población, compuesta de elementos tan heterogéneos, á causa de las frecuentes invasiones que ha experimentado el país, se halla dividida en cuatro clases diferentes: 1.a, los funcionarios de las órdenes civil y militar, comprendida la nobleza del país; 2.a, la burguesía de las ciudades, en la cual figuran el clero y el cuerpo de enseñanza, mezcla de persas, turcos, tártaros, árabes, armenios y georgianos; 3.”, los labradores; 4.”, los nómadas ó pastores: estas dos últimas están compuestas de naturales ó indígenas. 29. Etnografía. — Los persas son, por lo común, de estatura más que mediana, bien formados, de tez morena, ojos vivos, barba crecida, valientes, corteses, imaginativos; pero astutos, fingidos, perezosos y muy amantes de la ostentación y del lujo. El traje de los hombres se compone: del zirdjamé, calzón largo y ancho de seda ó algodón, sujeto á las caderas con un cinto; de la pirahen, camisa de seda, lino ó algodón; del arkaliz ó alhalih, túnica de indiana pintada, acolchada, abierta por el pecho y larga hasta la pantorrilla; del done, pieza talar entallada, y del balapuh, especie de sobretodo de paño, ancho y algunas veces guarnecido de pieles. El color y los adornos de estas prendas de vestir varían según la moda, que es dama tornadiza en PERSIA como en todas partes. El calzado consiste en medias de lana encarnadas y botas; el abrigo ordinario de la cabeza, en un gorro de piel de carnero negra, con un pliegue ó doblez en el extremo: en los días de ceremonia, el persa envuelve alrededor de este gorro una especie de faja, en forma de turbante. Las mujeres se tiñen las uñas, la planta de los piés y la palma de las manos; su vestido interior consiste sencillamente en una camisa y unos pantalones de telas diferentes; y para salir, se cubren de la cabeza á los piés con un inmenso manto, no dejando libres más que los ojos. Los persas constituyen el pueblo más político y culto del Oriente; pero desde las clases más elevadas hasta las más ínfimas, son avaros y presuntuosos. La falsedad y la perfidia les parecen los medios más plausibles, cuando se trata de conseguir el fin que se proponen. Los persas se distinguen de los turcos por su tendencia á la libertad y amor á las novedades; son fanáticos y llevan hasta el extremo la práctica exterior de sus deberes religiosos; sin embargo, se entregan á la embriaguez y á la mayor parte de los vicios condenados en el Corán. Son apasionados por la caza, las carreras, la equitación, los baños calientes y las riñas de gallos; gustan mucho de la poesía, y su entusiasmo por las ciencias y las artes, no obstante hallarse muy atrasadas, se ha conservado siempre á igual altura, lo mismo bajo la denominación de los uzbecks, que de los turcomanos y afghanes. La adivinación y la magia se tienen en grande estima en PERSIA, y los príncipes conservan constantemente astrólogos en su corte. 30. Gobierno.—La forma de gobierno de este Estado es despótico, como el de todos los pueblos mahometanos; pero existen muchas tribus nómadas independientes, como los kurdos y turcomanos, cuyos jefes se designan con el nombre de Rhan. El monarca lleva el título de shah ó chah (que quiere decir protector) y ejerce la autoridad más absoluta sobre todos los países sometidos á su poder. 31. Dignidades.—La dignidad más eminente del reino es la del vely-i-ahd (heredero presuntivo de la corona); siguen luego los mirza ó principes de sangre, y á éstos, los consejeros, que son el sadriazem, primer ministro; el emin uddorlet, ministro de Hacienda; el nizam, ministro del interior. 32. Administración. —Cada provincia ó distrito importante está administrado por un gobernador (beglerbeg), quien delega sus facultades en un adjunto. Cada ciudad elige un jefe. Las ciudades tienen sus gobernadores particulares, un jefe de policía y un primer magistrado; están divididas en barrios, cada uno de los cuales tiene su hetkhoda. 33. Legislación.—La del país que se describe, reconoce por base el Coran y as acomantevis 34. Ejército y armada.—El ejército persa consiste principalmente en caballería y se compone: 1.°, de guardias del rey; 2.°, de tropas formadas por las tribus nómadas; 3.°, de milicias provinciales, que no hacen servicio regular ó permanente; y 4.°, de cuerpos de infantería, caballería y artillería, instruídos casi á la europea. Las fuerzas militares que este Estado puede poner en pie de guerra, se evalúan en 150 ó 190.000 hombres; el ejército permanente no excede de 18.000; distinguiéndose los guardias reales ó gholaums. Los soldados hacen sus ejercicios en épocas determinadas y pueden entregarse á todo género de ocupaciones; pero deben estar prontos á empuñar las armas al primer Ilamamiento. La armada persa cuenta muy pocos buques. 35. Armamentos.—Las armas que usa el ejército, son las carabinas, los sables, las pistolas, las lanzas largas en bambúes flexibles, venablos, mazas y adargas. Los cañones, cuyo número es insignificante, están montados sobre camellos. Los nómadas suelen llevar algunas veces arcos y aljabas. 36. Arte militar.—Los persas, hecha abstracción del corto número de tropas instruído á la europea, desconocen absolutamente el arte militar; no conservan ningún orden en el combate y toda su táctica consiste en derrotar al enemigo al primer choque y huir después con la rapidez del relámpago. Su objeto principal en una ac-
ción no es quedar dueños del campo de batalla, sino proporcionarse el mayor botín posible; toda su virtud militar está sostenida por el incentivo del pillaje y la esperanza de la soldada que les da el shah una vez al año. El ejército persa no tiene cuarteles ni almacenes de abastecimientos: cada soldado tiene obligación de suministrárselo todo. 37. Presupuestos.—Los principales ingresos del Gobierno de PERSIA se evalúan en 9.000.000 de tomans, ó tumans, equivalentes á unos 112.000.000 de pesetas en números redondos, comprendidos ciertos derechos de peaje, aduanas y tributos desconocidos; á los cuales hay que añadir las contribuciones que las tribus satisfacen en caballos, ganados, tapices, fieltros y especias. El imán de Mascate, en Arabia, tiene arrendadas al Gobierno persa las islas de Keichnu, Ormús, Larek y parte del Farsistán y del Kermán: el total de estas recaudaciones elevan la renta del shah á unos 80.000.000 de pesetas. Los gastos no exceden de la mitad de esta suma, y el resto se invierte en la adquisición de lingotes, pedrerías y objetos de gran valor, fáciles de transportar al extranjero, en caso de urgencia. 38. División política.—El territorio pérsico se hallaba dividido, antes de 1865, en 12 provincias, á saber: Irak Adjemi, Tabaristán, Mazenderán, Ghilhan, Adjerbaidján, Kurdistán persa, Khucistun, Farsistún, ó Fars, Kermán, Khuhestán ó Khuhistán, Khorassán occidental y Saristán; cuyas capitales respectivas eran: Teherán, Amol, Sari, Recht, Tauris ó Tebris, Kirmanchah, Chuster, Chiraz, Sirdján ó Kermán, Bihrdján, Mesched ó Meched y Lar. 39. Poblaciones.—Entre las numerosas que constituyen la PERSIA, merecen especial mención las siguientes: 1. Teherán. Ciudad hermosa, en la provincia de Irad-Adjemi, capital del reino y residencia del rey (schah). Está situada á los 35° 41' 50" de latitud Norte, y 48° 31' 10" de longitud Este, al pie de la montaña de Elburs, en una fértil llanura, poblada por diversas tribus errantes que, en pocos días, pueden suministrar al soberano un contingente de 25.000 caballos. Sobre la vertiente derecha de la montaña se elevan las ruinas de la antigua y famosa Rhagæ, y en la falda de la vertiente izquierda se extiende una bien cultivada llanura, sembrada de multitud de villas, cuyo variado y pintoresco conjunto forma singular contraste con la desnuda y estéril roca de las montañas, que se encadenan al Norte y Mediodía. Teherán mide ó kilómetros de circunferencia, determinada por una muralla con glacis, de alguna elevación, flanqueada de torres y circuída de un foso sin agua. Cuatro puertas, adornadas de figuras de tigres y otros animales, dan ingreso á la ciudad. En el interior se observan muchas plazas desmanteladas y jardines plantados de árboles fruta. les: las casas, las mezquitas, los bazares, el palacio del rey y demás edificios, presentan el aspecto de una ciudad nueva ó recientemente reedificada. El monumento más notable por su inmensa extensión y deliciosos jardines es el Areg, especie de ciudadela que contiene el palacio del schah. Como el Kremlin de Moscow, el Areg de Teherán ofrece un conjunto de edificios, perfectamente protegidos por una elevada muralla, flanqueada de torres, fosos, glacis y provistos de todos los medios de defensa que hacen inexpugnable una plaza. La residencia real encierra cuarteles para los guardias, vastos departamentos, archivos, el tesoro y el palacio del Sol, en donde algunas veces recibe el monarca á los embajadores. Entre los muchos tronos que ostenta, se distingue el famoso del Pavo real, erigido por Nadir-Schad. Entre los demás edificios que cuenta la ciudad, descuellan varios paradores públicos, baños, mercados, un colegio, un bazar y una mezquita, cuya cúpula se halla revestida de láminas de oro. La distancia que separa la capital de las principales vías de comunicación, paraliza su comercio; y en cuanto á su industria, se reduce á labores de hierro y fábricas de tapices muy estimados. El calor excesivo que reina en Teherán, durante la estación del verano, es causa de que la corte y las familias más distinguidas abandonen la población para ir á vivir bajo tiendas de campaña en el llano de Sultanich, en donde el monarca ha levantado un campo para preservarse de la insalubridad del clima. La población de la capital de PERSIA se evalúa en 140.000 almas. En sus alrededores se levanta sobre una colina el magnífico palacio de Nigaristán, morada regia, y algunos hermosos jardines, pertenecientes al soberano. Bajo los Sofis, era Teherán una plaza poco importante. Los afghanes la tomaron y destruyeron casi completamente, después de la batalla de Salman-Abad: Kherim Khan la reedificó después; siendo continuamente embellecida y fortificada por sus sucesores. En los comienzos del siglo xIII fué erigida en capital del reino, en la cual firmó el schah, en 11 de Abril de 1857, el tratado de paz entre Inglaterra y PERSIA.
2. Tauris. Ciudad populosa y mercantil, capital de la provincia de Aderbaidjan. Dista 460 kilómetros Nordeste de la anterior y está situada en la extremidad de una extensa y fertilísima llanura, sobre un pequeño río, á los 38° 5' 10" de latitud Norte y 44° 12 30" de longitud Este. Tiene 10 kilómetros de circuito; sus murallas son bastante elevadas; se hallan guarnecidas de torres y sus puertas están adornadas de ladrillos barnizados de diferentes colores. Sus edificios han sido destruídos por guerras y terremotos. Abbas-Mirza organizó en su recinto un arsenal, que estaba considerado como el establecimiento militar más grande de la PERSIA. La ciudad contiene muchas ruinas y pocos edificios notables, distinguiéndose únicamente el palacio del gobernador, varios paradores públicos para alojar las caravanas, una bellísima mezquita y el Kaizerich, el más hermoso y rico bazar del reino. La plaza de armas ofrece una extensión considerable; los cuarteles son vastísimos, y la ciudadela de Alt-Schak, el monumento más grandioso de la población.
Esta, que en la Edad media llegó á ascender á 500.000 almas, sólo cuenta en la actualidad 150.000. Sus fábricas de tejidos de seda y algodón todavía se conservan florecientes; y su comercio es uno de los más importantes de PERSIA. Varias caravanas, procedentes de diversos puntos, importan mercancías de Europa y de la India, á cambio de las del país. Las exportaciones consisten principalmente en café, azafrán, añil, pasas, almendras, miel, cera, algodón, sedas griegas, cachemires, tapices y otros muchos artículos La ciudad es antiquísima: algunos autores persas la llaman Tebris y atribuyen su fundación á Zobeida, una de las viudas del califa Harun-al-Raschid, la cual la hizo edificar, hacia los años 790, en el mismo sitio que ocupara la antigua Gazaca. Perdida y recuperada diferentes veces por los turcos, los tártaros y los persas, quedó en parte destruida, y en 1721 se sintió un terremoto que causó la muerte á más de 100.000 personas. Tauris figura aún como la segunda población del Irán, tanto por su grandiosidad cuanto por su inmenso comercio.
3. Ispahán. Ciudad célebre, de las más extensas del Asia, antigua capital de PERSIA; hoy, de la provincia de Irak-Adjemi y del beglerbeglik ó gobierno del mismo nombre. Se encuentra colocada á los 32° 24' 34" de latitud Norte y 49° 39' de longitud Este, en medio de una hermosa llanura, regada por el Zende-Rood y circuida de calles de árboles, de paseos, jardines y casas de campo. Los muros que rodean la ciudad, destruídos en parte, son de tierra, tienen 13 puertas y están flanqueados de torres. En el interior, las calles aparecen estrechas, tortuosas y sucias; las casas, construidas de tierra y ladrillo; pero lo que da á Ispahán la fama de notable, de que goza, son sus grandiosos monumentos y magníficas ruinas. En su MEIDÁN (plaza), reputada como la mayor del mundo, se admiran: el pórtico exterior de la mezquita real, cuyo basamento ó parte inferior es todo de mármol transparente; el haisserié, con una portada no menos magnífica que la anterior; el Sefí, palacio real de Ispahán, monumento rico y fastuoso, que no cede en nada á ninguna morada regia; el palacio nuevo, una multitud de mezquitas, mercados, paradores para las caravanas, paseos públicos con canales y baños; cuatro puentes, entre los que se distingue el Djulfa, de 34 bellísimos arcos y
de 340 metros de longitud, y una infinidad de edificios particulares de elegante arquitectura. El circuito de la ciudad, que en otro tiempo ofrecía un desarrollo considerable, sólo mide en la actualidad 15 kilómetros; su población, que era también entonces muy crecida, apenas se eleva hoy á 250.000 almas. Esto no obstante, todavía conserva gran parte de su industria, representada por excelentes fábricas de terciopelos, paños, tejidos de seda, de algodón, de oro y de plata, vidrios de colores, refinos de azúcar, curtidos, armas, cristales y quincallería. El comercio es muy activo; sus bazares se hallan abundantemente provistos de mercancías de la PERSIA y de la India. El origen de Ispahán es incierto; sin embargo, su posición geográfica parece indicar ser la Aspadana de Ptolomeo. Bajo los califas de Bagdad, llegó á ser capital del Irak y aumentó considerablemente su riqueza y población; pero su prosperidad naciente recibió un golpe mortal con la invasión de Timur-Lenk, quien tomó la ciudad en 1387 é hizo pasar á cuchillo la población; las tropas del conquistador dieron muerte cruel á más de 70.000 habitantes, cuyas cabezas fueron colocadas sobre los muros de la ciudad. Poco á poco fué ésta reponiéndose después de sus desdichas bajo los Sofís; pero no llegó á ser residencia real hasta el reinado del Shah Abbas el Grande, el cual la erigió en capital de PERSIA, la embelleció de magníficos monumentos, fundó numerosos mercados é hizo de ella el gran depósito comercial del Asia. Por esta época, la ciudad de Ispahán, según Chardín, tenía 50 kilómetros de circunferencia, y contaba: 160 mezquitas, 48 colegios, 1.800 paradores destinados á las caravanas, 273 baños públicos, 12 cementerios y más de 1.000.000 de habitantes. Pero este esplendor duró poco tiempo. En 1722, los afghanes invadieron la PERSIA y pusieron sitio á esta población, la cual, después de ocho meses de tenaz resistencia, quedó reducida á un montón de escombros y de ruinas. En 1727 fué recuperada por Nadir-Shah y trasladada á Teherán la residencia de los soberanos.
4. Balfruch. Esta ciudad, enclavada en la provincia de Mazenderán, se halla á 124 kilómetros Nordeste de Teherán, se le da la misma extensión que á Ispahán y está colocada entre las primeras del reino. Se encuentra poblada por artesanos y mercaderes; es centro de un vasto comercio; contiene inmensos bazares en el mar Caspio, y su puerto se ve muy frecuentado por los rusos. De los 30 ó más colegios que tiene establecidos, han salido hombres de gran talento. Su población se estima en unos 100.000 habitantes. 4. Hamadán ó Ecbatana. Ciudad en la provincia de Irak, capital del gobierno de su nombre, situada al Sudeste de Teherán, cerca del pequeño rio Hansadán-Tchai, á los 34°53. de latitud Norte y 45° 35' de longitud Este. Su población se evalúa en 30 ó 40.000 almas. La ciudad está mal edificada y ocupa una extensión considerable; las calles son paseos plantados de árboles, y cada casa tiene un jardin. En medio de las numerosas ruinas que la circuyen, testimonios mudos de su pasada grandeza, se levantaba antiguamente Ecbatana, la soberbia capital de la Media, construída al pie del monte Elvand, de la cual sólo quedan fragmentos de columnas y curiosísimas inscripciones. Hamadán es objeto de frecuentes peregrinaciones de todos los puntos de la PERSIA y de Turquía. Sobre una eminencia que domina la población, se ven las ruinas de un castillo, destruído por Aga-Mahomed-Kan, y un poco más bajo, los restos de un monumento que se cree haya sido el palacio de los antiguos soberanos de Media. La ciudad encierra varias mezquitas, un templo armenio, una sinagoga, algunos baños públicos y paradores, todo en un estado medio ruinoso; el Mesdij-Jumala, iglesia mahometana, que sirve hoy de plaza de mercado, y una vasta mezquita en un cementerio judío, lleno de tumbas, entre las que se distinguen aún la del célebre médico Avicena, la del poeta persa Attar y la del escritor árabe Abul-Hasi. La población tiene fama de ser el emporio de las medallas y de las piedras esculpidas antiguas, y verdaderamente, no hay otra en toda PERSIA que ofrezca á los anticuarios mayor número de curiosidades. La ciudad moderna es famosa por sus manufacturas de cueros, tapices y sederías, que son objeto de un considerable comercio; pero su principal riqueza proviene de su ventajosa situación en el gran camino comercial de Bagdad, Teherán é Ispahán. Los alrededores son fertilísimos, pero desprovistos de arbolado. Hamadán, según todos los indicios, está construída en el mismo terreno que ocupara la antigua Ecbatana, Agbatana ó Apobana. Desde el reinado de Darío hasta el de Gengis-Khan. fué la residencia de los monarcas persas, durante el estío. Conquistada por el califa Othmán, destruída casi enteramente por Gengis Khan y asolada por Timur á fines del siglo xIV, quedó por espacio de algún tiempo sumergida en la oscuridad más profunda. Reedificada luego, llegó á tener cierta importancia bajo la dinastía Sofí. En 1722 sufrió durante las guerras que siguieron al destronamiento de Shah-Husein; y más aún, con los saqueos de los turcos, en tiempo de Ahmed, bajá de Bagdad; permaneciendo bajo el dominio de la Puerta hasta el momento en que Nadir Shah, rechazando á los turcos más allá del Tigris, la incorporó á la corona de PERSIA. 6. Chiraz ó Schiras. Ciudad rica y hermosa, la tercera del reino, una de las principales metrópolis de la religión musulmana y residencia de un príncipe de sangre real, gobernador de la provincia de Fars, de que es capital. Se encuentra deliciosamente colocada en uno de los valles más risueños y fértiles del Asia y quizás del mundo, regado por el Roknahab, á 300 kilómetros Sur de Ispahán. La tradición atribuye su fundación á Mahomet, hijo de Khashem, quien la llamó Nya-Rhotru. Durante las revoluciones sangrientas que agitaron la PERSIA en los siglos xvIi y VIII, sufrió considerablemente, siendo disputada por diversas facciones. El 25 de Junio de 1824 se dejó sentir un terrible temblor de tierra, que hizo perecer á más de 2.000 habitantes y destruyó parte de los magníficos edificios que ostentaba, entre ellos, la mezquita de Chah-Chiraz Meez-A ly y el palacio del gobernador.
Antiguamente, bajo los califas árabes, fué el centro político de la PERSIA y de la civilización asiática, cantada por sus poetas Hafiz y Saadi: hoy, sólo conserva de su pasado esplendor las apariencias de capital. La población se halla rodeada de muros de ladri Ilo, flanqueados de torres, con ó puertas que dan ingreso al interior, el cual está dividido en 10 cuarteles poco poblados, unidos por estrechas y sinuosas calles. Esta ciudad, llamada por algunos mansión de la ciencia, posee sobre 30 mezquitas, buenos mausoleos, 11 colegios, 14 bazares, 13 paradores para caravanas y 13 baños públicos magníficos. Su industria cuenta excelentes fábricas de tejidos de seda y de lana, de jabón, de vidriado, de manufacturas de armas de fuego, de hojas de sables, de loza y de taraceas ó embutidos en madera, cuyos productos gozan de alguna fama. Las relaciones comerciales son igualmente muy extensas y variadas. La población exporta tabaco, pipas de madera del guindo, vidrios pintados, pieles de carnero, esencia y agua de rosas y vino muy estimado: Bagdad la abastece de ricos brocados ó telas tejidas con oro y plata: Herat, de añil para sus tintes, y otras poblaciones, de papel y paños comunes. El país que la rodea, es de una feracidad prodigiosa en granos de toda especie, vinos exquisitos y frutas sabrosísimas. Su población, que antes del terremoto de 1827 excedía de 60.000 almas, ha quedado hoy reducida á la mitad próximamente. En sus cercanías se descubren las ruinas inmensas de la antigua Persépolis, incendiada por Alejandro, las cuales se prolongan hasta más de 20 millas hacia el Norte. 7. Aster-Abad ó Astrabad (Asterabatia). Ciudad importante en la provincia de Mazenderán, asentada cerca de una bahía que forma el mar Caspio, á los 366 50' de latitud Norte y 51° 3' de longitud Este, distante 130 kilómetros de Teherán, y 64, de Echeref. Su origen parece remontarse á la más alta antigüedad; su nombre, que significa comarca de la estrella, hace suponer que era ya floreciente en. la época en que el culto de Zoroastro dominaba en Persia. Saqueada luego por Tamerlán, no volvió á
recuperar su antiguo esplendor. En la actualidad aparece todavía rodeada de murallas y fosos: casi todas las casas son de ladrillo; las calles, irregulares y plantadas de árboles. La población ha sido evaluada por los viajeros en 40.000 habitantes.. El territorio, agradable y feracísimo, produce principalmente rubia de superior calidad, trigo y caña de azúcar, la cual prospera y alcanza el grado de madurez un mes antes que en las Indias orientales. En el interior hay numerosas fábricas de tejidos de seda y lana, distinguiéndose entre los edificios el palacio, residencia en otro tiempo del khan de los cadjars. El número de los seides que allí moran, le ha dado el nombre de Puerta de los Creyentes.
8. Recht. Capital de la provincia de Ghilán y de un gobierno, colocada en las inmediaciones del mar Caspio, á 8 kilómetros del golfo Inzeli, con clima insalubre. Las casas son de ladrillo, irregularmente construidas La ciudad contiene más de 2.000 telares, dedicados á la fabricación de tejidos de seda; un gran bazar, y de 30 á 40.000 habitantes aproximadamente. Recht es el depósito de las mercancías que se transportan de Rusia por el mar Caspio.
9. Kirmanchah. Capital del Kurdistán persa, circuida de murallas: es residencia del gobernador general de su provincia y de otros distritos; cuenta una buena ciudadela y sobre 30.000 pobladores. Su industria y comercio se encuentran en un estado floreciente. 10. Kermán (Carmana). Ciudad de una extensión considerable, capital de la provincia y distrito de su nombre, asentada al pie de unas colinas escarpadas, á los 29° 56 de latitud Norte y 53° 40' de longitud Este. La población se halla defendida por una elevada muralla, circuída de fosos, dos fuertes y una ciudadela, en la cual reside el gobernador de la provincia: posee un buen bazar, perfectamente abastecido, varias mezquitas, nueve paradores, baños públicos, importantes fábricas de camelotes, excelente vino y muchas minas. Su comercio es muy activo y su población se calcula en unos 30.000 habitantes. Kermán fué en otro tiempo una de las ciudades más vastas é importantes de PERSIA, debido, principalmente, á su admirable situación sobre el camino de Gombrún á Bokara. Las guerras y la construcción del puerto de Bustrira ocasionaron su decadencia. En 1794 cayó en poder de Mahomet-Khan, quien la entregó al saqueo durante tres meses, llevándose luego sobre 30.000 habitantes en calidad de esclavos. 11. Maragha. Ciudad perteneciente á la provincia de Adjerbaiján, capital del distrito, situada á 80 kilómetros Sur de Tauris, cerca del lago Ormiah, con 20.000 habitantes. La población está bien defendida, flanqueada de torres redondas y cuadradas, y posee un hermoso bazar y varios baños públicos. Su suelo produce frutas muy estimadas. En los contornos se distinguen todavía restos del magnífico observatorio, dirigido por Naser-ul-Dyn, autor de tablas de longitudes y latitudes, y los notables subterráneos, abiertos en la peña viva. El distrito de Maragha se encuentra habitado por la tribu guerrera de los mukaddem, la cual suministra un contingente de 2.000 infantes y 100 caballos. 12. Mechehed. Ciudad industrial y mercantil, situada en el Korassán persa, á 130 kilómetros Sur de Bagdad, cerca de un brazo del Eufrates, en un país árido y estéril. Está considerada como santa por la secta de los chiritas y frecuentemente ocupada de peregrinos; es bastante grande y se encuentra rodeada de muros flaqueados de torres y precedidos de fosos. El edificio más notable es la mezquita de Mechehed, así como el monumento más célebre por su magnificencia. la tumba de Imán-A lí, hijo de Muza, cu ya memoria está en veneración como patrono de PERSIA. Se le atribuye una población de 20 á 30.000 almas. A unos á kilómetros Nordeste se distinguen los restos de la antigua Kufa, en donde pretenden los mahometanos que Moisés, Jesús y Mahomet fueron á orar; así como también una ruina que, al decir de las tradiciones, fué la primera casa que Noé edificó al salir del arca. Mechehed es también famosa por sus sables, tapices y excelentes caballos. Su fondación se debe á Alejandro; con el nombre de Hira vino á ser más tarde capital de una dinastía de los príncipes árabes, y mucho tiempo después, gobernada por monarcas cristianos, los cuales residieron en ella hasta el año 632. Por esta época cayó en poder de Caled, general sarraceno, pasando luego al de los persas. 13. Chuchter, Ciustir ó Susster. Ciudad grande, industriosa y rica, capital de la provincia de Khusistán, residencia de un príncipe de la familia real, situada sobre la margen izquierda del Carun, en la falda del monte Bakthery. Esta población, famosa por su acueducto, que Sapor mandó construir, contiene varias mezquitas, buenas fábricas de manufacturas de seda y lana y de 16 á 20.000 habitantes. El canal de Meserkhán, que se encuentra á corta distancia, fertiliza el país, que produce trigos, arroz y caña de azúcar. Según Auville, las ruinas que se ven en los alrededores de Chuchter indican el sitio que ocupó la célebre ciudad de Susa, residencia de los monarcas persas, predecesores de Alejandro, donde tuvieron lugar las escenas entre Esther y Mardoqueo; pero esta opinión ha hallado muchos contradictores. 14. Selmas. Ciudad de la provincia de Aderbaidján, edificada á 96 kilómetros Oeste de Tauris, próxima al Nordeste del lago Ormiah, notable por su extensión, la excesiva salobrez de sus aguas y las grandes variaciones que se observan en su nivel. Su población está calculada en 20.000 habitantes. 15. Nichapur ó Nichabur. Ciudad situada en la provincia de Korassán, capital del distrito, á 80 kilómetros Oeste de Mechehed, en una hermosa llanura, regada por el Churarud. El interior, defendido por una ciudadela, contiene un palacio, varias mezquitas, baños y paradores públicos, bazares bien abastecidos, fábricas de sederías, telas, cueros y de 10 á 12.000 almas. En sus cercanías se encuentran las renombradas minas de turquesas, las cuales ocupan una superficie de 40 kilómetros de circuito. Nichapur es patria de los poetas Altar, Omarkhia y Kiatibín, y de los sabios Djevheri y Chaalebi. La población fué fundada por Sapor I, tomada en el siglo XII por los tártaros y destruida por los mismos. 40. Historia.—La PERSIA, propiamente dicha, empezó á figurar en una época muy remota: su historia antigua ofrece sus tiempos fabulosos y heróicos, durante los cuales fué cuando debieron reinar las dos dinastías llamadas de los Pichdadienes y de los Kaimienes. En la Escritura Santa aparece con la denominación de Paras ó país de Elam, del nombre de un hijo de Sem. Su primer rey conocido, Khodorlahomor, fué batido por Abraham.
Después, los sagrados libros no vuelven á hacer mención de este reino hasta el siglo vir antes de nuestra era, epota en que Phuxorte, rey de Media, llevó á cabo su conquista. La PERSIA continuó, sin embargo, teniendo sus reyes particulares de la dinastía de los Akeménides. En el siglo vI, Ciro, hijo de Cambises y descendiente de aquella dinastía, sacó á su país de la oscuridad; se hizo dueño de la Media, por herencia ó usurpación, se apoderó del Asia menor, destruyó el imperio de Babilonia y puso término á la cautividad de los judíos. Su imperio quedó dividido en 120 satrapias. Cambises, su hijo, emprendió la conquista de Egipto, y durante su ausencia fué suplantado por el mago Smerdis. A la muerte de aquel monarca, siguió luego el asesinato del usurpador; Darío, hijo de Histarpes, se vió elevado al trono, y la PERSIA, con las conquie tas de la India, por aquél realizadas, alcanzó su mayor extensión. Por esta época empezaron las guerras contra los griegos; Jerjes I fué derrotado y huyó vergonzosamente al interior de su reino, en donde murió á manos de asesinos. Bajo Artajerjes Longimano, terminaron aquellas guerras por un tratado que impuso al graz rey el ateniense Cimón. La retirada de los diez mil fué por entonces el hecho más notable que registra la historia de PERSIA, cuyo país se vió turbado por disensiones intestinas hasta el reinado de Darío Codomano. La monarquía persa, cuyos límites se habían ensanchado considerablemente en un principio, desapareció en 330 bajo el go
bierno de aquel monarca, absorbida por el imperio de Alejandro el Grande. A la muerte de éste, repartiéronse el territorio sus generales; los príncipes que le sucedieron, inclinaron la cabeza bajo el yugo romano; pero la Persia PERSIA no se lo dejó imponer. Los ataques que el pueblo, vencedor del universo, la había dirigido, fueron rechazados por los parthos, descendientes de la Sarmacia. Este reino, aunque reducido á simple provincia, sostuvo su poder hasta el siglo III, época en que Ardchur ó Artajerjes, derribando la dinastía de los Arsacides, fundó el nuevo imperio de PERSIA bajo la de los Sassanides, la cual sostuvo, durante el reinado de Sapor, diferentes guerras contra el poder de Roma. Los sucesores de este principe dispensaron por espacio de algún tiempo su protección al imperio de Oriente. Varias luchas intestinas y las guerras con los hunos y los romanos ocuparon las últimas épocas de aquella ruidosa dinastía. En el siglo vii aparecieron los musulmanes; Ctesifón, capital del imperio, fué tomada y saqueada por los nuevos conquistadores; el país, despuespués de la desgraciada batalla de Nehavend, quedó sometido al poder de los árabes, y la religión de Zoroastro fué sustituida por la de Mahomet. Aquí empezó á declinar el célebre rei- rei nado del magismo persa. A fines del siglo x, Mahmud el Ghiznevide fundó en PERSIA el grande imperio de aquel nombre, destruido poco después por Togrul-beg, sultán de los sedjucides. En el siglo xui, Gengis-khan, caudillo de los tártaros mongoles, se hizo dueño de esta región, siendo reemplazada su dinastía por la de Tamerláan hasta el año de 1501, época en que sus descendientes tuvieron que ceder el trono á los Sofis. Entre los príncipes de esta familia sobresalió Schah- Abbas, apellidado el Grande, el cual sostuvo en persona la guerra contra los turcos, distinguiéndose por sus victorias. En 1722 tuvo lugar la invIasinoasión de los afghanes, quienes destruyeron la dinastía reinante y se hicieron dueños absolutos de PERSIA; pero en 1732 se levantó de la masa del pueblo un hombre de genio, Nadir- Schah, jefe de una tribu persa, el cual arrebató el cetro de las manos de los Sofís; combatió con gloria á los turcos, sometió al rigor de sus armas el Afghanistán, que pasó á constituir la parte oriental del imperio, y condujo sus ejércitos victoriosos hasta el Indostan. A la muerte de este príncipe estalló entre los que se disputaban el trono una enconada lucha de celos y de ambiciones personales, que desgarraban el país; en tanto que los afghanes reunían á su imperio todo el territorio oriental y erigian en metrópoli la ciudad de Candahar. Asolada la Persia por continuas guerras, en perpetua alarma por sus disensiones civiles, se vió agitada profundamente hasta el reinado de Kerni-Khan, quien logró dar al-en PERSA, desde el siglo vi antes dguna paz y lustre á su país. Muerto Jesucristo hasta el actual. DINASTÍA FABULOSA Pichdadienes ó Haiomarienes, nides ó Kaianienes .en 561 antes de nuestra era. Smerdis el Mago. Darío I, hijo de Hystaspe.. r. Jerjes .rt. Artajerjes s.............. Artajerjes II, Mnemon..
Arsés.... Dario III, Codomano....... Reyes extranjeros Alejandro I el Grande..
(Intervalo, desde 323 antes de Jesucristo hasta 226 de la era cristiana, ocupado por las dinastías de los Seleucidas y de los parthos ó Arsacides). Sassanides Artajerjes ó Ardechir. por or. e ó m I.. sis Hormisdas I.. Sapor II Varane (). Yezdegerd I.. Varane V Yezdegerd II. Perosés 1 ó Firuz.. Cabad (dependiente, 498—501) Chosroés e Grande........... Sarbazas ó Schahriar. Turandokht, reina.. . Chosroés III...... Perosés.
Farukzad. Yezdegerd III... . . . Califas de Oriente desde Othmán (652—1258); concurrieron con éstos, en algunos puntos solamente: Taherides (820—872); Soffarides (872—902); Somanides (902 —999), Buidas del Irah-Adjemi (932—1056); y Buidas del Fars (932—1029.) Ghaznevides en PERSIA é Inda Alp-tékin... . .n. . . . . ............
Ma.......... ue de PERSI Togrul I (o Togrul-beg).. Malek-chah..Barkiarok.. Mohammed. . d.... Mahmud .Arslán-chah.. Togrul I. .
.. Sultanes del Kharia m .aid. Grandes-Rhans mongolesAbesaid.. Casan O Hasn.. . . . .
bi. . . . . . . .. Anarquía Ilkhaniens
Hassan-Buzruk-Ilekkhan. Aveis . Almed Gesair ó Aveis II. (Durante el mismo tiempo, Djubaniens y Modhafferiens.
Tamerlan.................. 1360—1405 Turcomanos. DINASTÍA DEL CARNERO i lsmail-Chah (en titulo). —176 (pero bajo su reinado. Ali Merdan, Azad y Mohammed- Hasan)
Kerim-Wakil..... . . . . Guerra civil DINASTÍA DE LOS KAD Mohammed-Agakhan.. .
Mohammed-Chah...
Nereddin-Chah... . . . Reseña filológica.— Resui lenguas persianas.—1. La las lenguas persianas tien o primitivo el zend, el idioma sagrado de la magia, la lengua veneranda de Zoroastro, la cual, nacida en la misma cuna que el sanscrito, se difundió por todo el Oeste del Asia, entre los adoradores del sol, perpetuándose en los preciosísimos fragmentos que conservamos del Zend-Avesta. 2. En virtud de estos singulares rodeos de la historia, se ha verificado la curiosidad de que el zend, limitado al principio á las comarcas del extremo Oriente, se haya enseñoreado sin rivalidades de la vida del sabeísmo. El zend fué la palabra de los antiguos persas, así como el pehlvi, idioma mezclado de caldeo, se habló generalmente entre los medos y los partos. 3. Estos idiomas, no tan variados ni armoniosos en sus desinencias como el sanscrito; pero mas energlcos en su pronunciación y más concisos en su estructura, se ajustaban mejor al espíritu de naciones guerreras, siendo de advertir que se escribieron en caracteres cuneiformes antes de la invención de los alfabetos especiales. 4. Al zend sucedió el parsi, en el comienzo de la era cristiana, cuyo dialecto, oriundo de la misma fami 1360—4405 lia, se circunscribió durante mucho tiempo á la PERSIA, propiamente tal, en donde logró perfeccionarse y extenderse hasta el punto de llegar á ser, bajo la dinastía de los Sassani-1435des, el idioma dominante de todo el 1435—1468 imperio. BANCO 5. Allí se conservó hasta la invasión mahometana, la cual, uniendo er arablgo a los erenrentos nacronares, dió origen al persa moderno. Este idioma, sin embargo de su doble origen, está lleno de precisión y gracia, de donaire y de poesía, según lo demuestran los monumentos de sus grandes autores, tales como el Schahnameh de Firdausi y el Gulistan de Saadi, los cuales dan al persa una grande importancia en la erudición universal. El persa de hoy, enriquecido simultáneamente de raíces árabes é indianas cuyas terminaciones abrevia, claro y sencillo en su sintáxis, expresivo en sus composiciones, gallardo y elegante en su escritura, que es la del alfabeto árabe perfeccionada, está considerado con razón como el idioma más culto y airoso del Asia moderna. las 6. En torno del persa se agrupan algunos idiomas ásperos y salvajes, como el afhgán, que se habla en el reino del Kabul; el beloutche, en los confines de la India; el kurdo, entre los montañeses de PERSIA, y el ossete, lengua verdaderamente peregrina, tradición curiosa de siglos remotos, porque parece representar el antiguo resto de las emigraciones indias en Europa, el cual se perpetúa entre las tribus bárbaras del Cáucaso. 7. El gran orientalista M. Defrémery ha traducido admirablemente el Gulistan de Saadi. 8. El vocablo griego Memnonia, familia de aplicado al palacio de Susa, es un dee por tipo rivado de mémnonos, genitivo de mémnõn (μéμvωv, pépvovoc), que quiere decir ave negra. 9. Nuestros ilustrados lectores no llevarán á mal que hayamos dado cierta extensión al artículo PERSIA, puesto que se trata de una de las más grandes maravillas de la historia del mundo.
ETIMOLOGÍA. Perseo: latín, Persìa y Persis; italiano y catalán, Persia; francés, Perse.
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