Roque Barcia · 1880-1883
Parlamento
tomo 4 · página 105 · ver la página del original
Parlamento. Masculino. Congreso que hay en algunas naciones, donde se tratan y resuelven los negocios más importantes.) Por extensión se da el nombre de PARLAMENTO á otros cuerpos legisladores, como LAS CORTES en España. 1 Anticuado. Razonamiento ú oración que se hacía á algún congreso ó junta. ) Los actores suelen dar el nombre de PARLAMENTO á cualquier relación larga en verso ó prosa. La acción de parlamentar.
ETIMOLOGÍA. Parlar: italiano, parlamento; francés, parlement; provenzal y catalán, parlament; burguiñón, parlement. Parlamento Largo. Historia. Con este nombre se designa el quinto PARLAMENTO convocado por Carlos I de Inglaterra, en 1640, y en su mayor parte compuesto de presbiterianos. Duró veinte años, completo ó mutilado, sin que á cada una de sus reapariciones diese nuevos miembros la elección. En sus principios, se componía de dos partidos: el uno, deseaba poner límites á la autoridad real; y el otro, bajo el pretexto de quererla limitar, tendía á anonadarla. Este último, dirigido por Pym, Hampden, Haslerig, se apoderó prontamente del poder. Principió por provocar la denuncia de los irlandeses contra Strafford; acusó á este ministro; lanzó contra él el bill de attainder, ó proscripción; pesó sobre los lores, de los que sólo 26 votaron la muerte; y sin poder probar un solo crimen de alta traición, le envió al suplicio (12 de Mayo de 1641), en virtud de «un conjunto de crímenes que formaban por acumulación una traición constitutiva.» En la Constitución hizo loables reformas, como la inamovilidad de los jueces, la supresión de tasas arbitrarias y de las prisiones sin juicio; la responsabilidad de los agentes del poder, la exacta contabilidad del Tesoro y otras varias; pero se dejó arrastrar por la pasión hacia medidas inicuas, como dar fuerza retroactiva al bill de los delincuentes, la usurpación del gobierno, la exclusión arbitraria de diputados moderados y otras injusticias semejantes. La sublevación de Irlanda le dió ocasión de atacar directamente al rey, pretendido cómplice de la matanza de los ingleses en aquella isla; cuando Carlos pedía medios para castigar á los revoltosos, le respondieron las ciudades con el Memorial sobre la situación del reino (Noviembre de 1641); se atribuyeron la dirección de la guerra en Irlanda; suprimieron la guardia del rey, para crearse una especial; y en fin, de acuerdo con la Cité, protegieron al lord y á los cinco diputados de las ciudades (lord Kimbotton, Pym, Hampden, Haslerig, Holles y Stroud), á quienes Carlos I había preso en persona. El rey abandonó á Londres y se retiró á York; y el PARLAMENTO le arrancó la ratificación de dos bill, que excluian de la Cámara alta á los obispos y contenían otras prohibiciones. Las ciudades pidieron además ciertas plazas fuertes y la libre disposición de las milicias; y sin tener en cuenta la negativa de Carlos, nombraron gobernadores para todas las provincias, con autoridad sobre las milicias, guarniciones y fortalezas, y con encargo de obedecer solamente «las órdenes de S. M., significadas por las dos Cámaras.» La guerra estalló. El PARLAMENTO contaba con la burguesía, los negociantes, trabajadores y artistas; con los condados del Este, del Sudeste y del centro; y en fin, con la armada, que interceptaba las comuni
caciones de Carlos con la Holanda.
Además, los principios de las cabezas redondas (el ejército parlamentario) no fueron felices: d’Essex fué batido (1642) por el príncipe Ruperto, en Wórcester y en Edge-Hill; pero muy pronto Waller quitó varias ciudades á los caballeros (partidarios del rey); Cromwell, organizando sus terribles batallones de veomen, voluntarios fanáticos y disciplinados, contuvo los condados de Cambridge, Essex, Norfolk, Suffolk; en fin, d’Essex hizo levantar al rey, dueño de Bristol, el sitio de Glócester, y le batió en Newbury (Setiembre de 1643); y 20.000 escoceses, llamados por un convenant solemne, fueron en socorro del PARLAMENTO. Fairfax derrotó en el país de Galles á los irlaudeses enviados por d’Ormond á Carlos I (13 de Enero de 1644) y se juntó al escocés Leven; batió Ruperto á Marston-Moor (Julio de 1644), y en el Norte tomó á York y á Newcastle. Cromwell venció definitivamente en Naseby (14 de Julio de 1645), y esto obligó al rey á volverse á los escoceses. Pero entonces el PARLAMENTO, después de haber hecho ejecutar á Laude (Enero de 1643), se había debilitado; Cromwell, jefe de los independientes, le había arrancado el bill de renuncia (1645), para quitar el ejército á los oficiales presbiterianos, miembros de las dos Cámaras, y, por su habilidad, fué el único exceptuado de la medida que excluía á todos los miembros del PARLAMENTO de las funciones civiles y militares. Fairfax, nombrado general en jefe, siguió completamente sus inspiraciones, y el PARLAMENTO nO volvió á intervenir más que para arrebatar á Carlos de entre los escoceses. La lucha continuó por parte de los presbiterianos, en mayoría en las ciudades, y de los independientes, que contaban allí con muchos miembros y que llenaban el ejército. Los independientes fueron excluidos del PARLAMENTO, pero el ejército los restableció. En virtud de la agitación fomentada por los oficiales, organizados en una especie de PARLAMENTO militar, las ciudades entablaron negociaciones con el rey, prisionero de los independientes; Cromwell lo impidió asegurándose de la persona de Carlos. Sus victorias sobre los escoceses realistas (Preston, Agosto de 1648), impulsaron de nuevo á los presbiterianos amenazados á negociar con Carlos, á pesar de las ordenanzas que lo prohibían; pero antes que las conferencias se terminaran, la Cámara de los communes fué purgada por Pride, por orden de Cromwell, y reducido á 80 el número de sus miembros. Se mostró dócil á Cromwell, le dejó instalarse en Whitehall; decidió que Carlos sería juzgado por una alta corte de justicia; abolió la Cámara de los lores; concentró todos los poderes en su seno, confiando el poder ejecutivo á un Consejo de Estado de I1 miembros anuales, presidido por Bradshaw. El PARLAMENTO LARGO hizo en seguida ejecutar á tres ilustres presbiterianos: Capel, Hamilton y Holland; confiscó y convirtió en bienes nacionales gran cantidad de bienes patrimoniales; confió á Cromwell el cuidado de someter la Irlanda (1649), y de destruir el partido de Carlos II, y á Monk, el de contener la Escocia. Meditó, aunque sin éxito, la incorporación de Holanda á Inglaterra para formar una fuerte potencia marítima, y después, una alianza estrecha entre las dos repúblicas; y para castigar á la Holanda votó el famoso aviso de navegación. La guerra con las Provincias-Unidas principió muy pronto y el PARLAMENTO LARGO no vió su fin.
Cromwell, orgulloso por su actividad y su importancia, y animado por los oficiales independientes, le arrojó de Westminster (20 de Abril de 1655), disolviendo también el Consejo de Estado. Los restos del PARLAMENTO LaRGo fueron llamados de nuevo por aquellos mismos oficiales (1659) bajo el protectorado de Ricardo Cromwell. Los miembros excluídos anteriormente por el ejército voluntario quisieron presentarse, pero se les cerraron las puertas, y sólo 70 fueron admitidos. Este resto de PARLAMENTO fué llamado irrisoriamente por el partido de los realistas Rump Parliament. Nombró un comité de seguridad, compuesto en su mayoría de oficiales, y un Consejo de Estado encargado del poder ejecutivo; reclamó la concesión de los grados en el ejército, para conjurar las pretensiones del general Lambert, bajo el título que había tomado Ricardo Cromwell. Arrojado violentamente por el general del lugar de las sesiones, se vió sostenido por algunas compañías de soldados republicanos, á quienes irritaba el orgullo de sus oficiales. Pero el general Monk le obligó sucesivamente á recibir los miembros antes excluidos por Pride; á anular todos los actos realizados después de esta purga famosa; á decidir que el presbiterianismo sería la única religión del Estado, y en fin, á disolverse por sí mismo, y á dejar su puesto al Parlament-Convention.
Reseña.—Atendidos los antecedentes y la situación del pueblo inglés, el PARLAMENTO LARGO no fué un hecho anormal, ni tampoco imprevisto, del siglo xvI, sino la consecuencia natural y lógica de la inmensa revolución operada antes. Cada institución crea sus formas propias, sus caracteres distintivos, y el PARLAMENTO LARGO no fué otra cosa que el carácter, profundamente histórico, de la Magna Carta, audacia política sin igual en los fastos del mundo. A este gran título hemos consagrado las anteriores líneas al PARLAMENTO LARGO.
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