Roque Barcia · 1880-1883
Oxigeno
tomo 3 · página 1088 · ver la página del original
Oxigeno. Masculino. Química. Substancia simple, aeriforme, esencial á la respiración, incombustible; uno de los principios constitutivos del aire, del agua, de casi todos los ácidos y de otra multitud de cuerpos. Se usa también como adjetivo, y así se dice: gas OXÍGENO.
ETIMOLOGÍA. Griego oxys, ácido, y genẽs, que engendra; en lenguaje técnico, &66 yevie: catalán, origeno; francés, oxygène; italiano, ossigeno.
Reseña.—1. Gas simple, que entra en la constitución del aire atmosferico y sirve de pábulo á la respiración y combustión. 2. El aire no obra en la respiración del hombre y de los mamíferos, sino por el OXÍGENO que contiene; de donde resulta que si un animal respira otro gas que el OXÍGENO, tiene que morir más ó menos pronto, puesto que todo gas, excepto el mencionado, es positivamente contrario á la vida. 3. Si desapareciera el OXÍGENO que el aire contiene, el fuego no se podría encender y la llama se derramaría inmediatamente, como si cayera en el vacío. Esto prueba que el gas OXÍGENO es el agente indispensable de la combustión, en la misma medida en que lo es de la respiración animal. 4. Maravilla el hecho de que, siendo el oxíGeno un principio tan necesario y tan universal en el sistema de la creación, haya permanecido absolutamente ignorado hasta el último tercio del pasado siglo. Realmente, Priestley en Inglaterra, y Scheele en Suecia, no le descubrieron hasta 1774. 5. Después de la fecha indicada, Lavoisier fué el primero que dió á conocer sus cualidades, fijó sus caracteres, demostró sus grandes oficios en el universo y le llamó oxfoexo, que quiere decir: «el creador de los óxidos,» suponiendo que no existe un ácido en cuya formación no entre el gas OXÍGENO. Esta hipótesis de Lavoisier no es verdadera en absoluto, puesto que la química actual conoce varios ácidos, los cuales son extraños al gas referido. 6. Ateniéndonos á los cálculos y experimentos uniformes de Lavoisier, Ségnier y Davy, el individuo humano consume diariamente, por medio de la aspiración, setecientos cincuenta litros de gas OXÍGENO, lo cual significa que produce, por medio de la respiración, setecientos cincuenta litros de gas carbónico, de cuya manera la vida es principio de muerte y la muerte es principio de vida en el arte maravifloso del Supremo Hacedor. 7. Por consiguiente, la población humana que habita el globo, viene á consumir todos los días sobre setecientos cincuenta mil millones de litros de OXÍGENO. Si ahora añadimos la cantidad que necesita la inmensa multitud de mamíferos que existe en la tierra; si añadimos también la necesaria para dar alimento al fuego y á las luces artificiales en todo el mundo; si agregamos, en fin, la que se invierte en las múltiples composiciones y descomposiciones que se llevan á cabo en la gran química de la naturaleza, como el OXÍGENO ozonado y el oxono, comprenderemos seguramente que la masa de oxíGeno empleada en estos inmensos menesteres de la existencia universal raya en una especie de infinitud. A falta de otras pruebas, lo dicho bastaría para demostrar que la materia tiene enigmas casi tan portentosos como los arcanos del espíritu, pregón eterno de una adorable sabiduría.
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