Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Oviedo

tomo 3 · página 1078 · ver la página del original

Oviedo. Masculino. Geografía. Provincia formada del antiguo Principado de Asturias. 1. Consideración.—En lo civil y administrativo está considerada como de segunda clase; en lo judicial y eclesiastico corresponde á la audiencia territorial y diócesis de su nombre, y en lo militar, á la capitanía general de Castilla la Vieja. 2. Situación astronómica. — Se encuentra situada al Norte de la Península, á lo largo del Océano cantábrico, entre los 8° 5/-10° 23' de longitud oriental y 42° 57-43°38' delatitud septentrional del meridiano de Madrid.

3. Límites.—En virtud del decreto de las Cortes de 1822, los límites de la provincia de Oviepo quedaron determinados: al Norte, por el golfo de Gascuña; al Este, por la provincia de Santander; al Sur, por la de León; y al Oeste, por la de Lugo. 4. Area.—El territorio comprendido dentro de los anteriores confines, presenta una extensión de 230 kilómetros de largo, de Oriente á Occidente; 83 de ancho, de Norte á Mediodía, y 10.596 cuadrados de superficie.

5. Forma.— Esta superficie, como lo indican su longitud y latitud, afecta la figura de una cinta estrecha y dilatada, más comprimida por el extremo Este que por el Oeste. 6. División local.—La provincia se halla dividida en 15 partidos: Avilés, Belmonte, Cangas de Onís, Cangas de Tineo, Castropol, Gijón, Grandas de Salime, Infiesto, Labiana, Lena, Luarca, Llanes, OVIEDO, Pravia y Villaviciosa, subdivididos en 79 concejos ó ayuntamientos, en los cuales se encuentran agrupadas 5.116 poblaciones.

7. Población.—Según datos oficiales y particulares que tenemos á la vista, la población de OVIEDO ha venido experimentando desde el siglo xVI las alteraciones siguientes: en 1594, contaba la provincia 259.634 habitantes; en 1787,350.662; en 1797, 367.156; en 1822, 375.505; en 1826, 368.358; en 1831, 374.852; en 1832, 373.813; en 1833, 434.635; en 1811, 371.736; en 1812, 451.610; en 1843, 553.682; en 1844, 510.000 y en el último censo oficial, llevado á cabo en 1887, 595.420 habitantes. Por consiguiente, la población se ha duplicado casi en el transcurso de tres siglos.

8. Clima.—A la latitud que ocupa este país, á su altura sobre el nivel del mar y á la singular estructura de su variada superficie, deben sus habitantes el benigno y templado clima que disfrutan. Las lluvias suelen ser frecuentes en toda la provincia, y la temperatura propensa á variaciones; pero combatida por los vientos, dividida por las montañas, poblada en todas direcciones de arbolado, que purifica su atmósfera, y encontrando las aguas sobrantes de sus campos fácil entrada en los ríos, el ambiente que en aquellas risueñas comarcas se respira, es tan saludable como á propósito para la vegetación. La temperatura media marca 24° Reaumur en lo fuerte del estío, y 4, sobre cero en el rigor del invierno. Los vientos domi

nantes son el Este y el Noroeste, el cual asegura el buen tiempo. y despeja la atmósfera, comunicando á las campiñas la animación y la hermosura.

9. Costa.— Preséntase brava, borrascosa, combatida por los vientos del Norte, sembrada de arrecifes y peñascos, y en pocas partes accesible á las embarcaciones. En la extensión de 232 kilómetros, desde la ría de Ribadeo, al Oeste, hasta el río de Santiuste, se encuentran: varias calas y ensenadas, los puertos de Tapia, Navia, con su ría, Vega, Luarca, cuya rada es limpia y de buen fondo; Cudillero, San Esteban de Muros, la embocadura de la ría de Avilés, con el fondeadero y puerto de San Juan; Luanco, de unos ó metros de fondo en la barra y con un surgidero un tanto desabrigado; Candás, á propósito sólo para buques de pequeño porte; Gijón, el primero de los puertos de la provincia; Tazones, de buen fondo en la concha, pero con una playa donde únicamente pueden abordar lanchas pescadoras; el Puntal, ría espaciosa de suelo firme, seguro y con bastante agua en el fondeadero, aunque de barra peligrosa; Lastres, cuya concha ofrece amparo á los buques mercantes; Ribadesella, con buena ría y dilatado muelle de construcción moderna, suficiente para fragatas; el abra de Niembro, accesible sólo para lanchas y buques de poco calado, y la ría de Llanes, cuya embocadura se presenta cubierta de arrecifes que la hacen dificil, estrecha y peligrosa. Entre estos puertos sobresalen algunas puntas poco avanzadas en el mar, que se doblan con facilidad y guarnecen las ensenadas formadas á su abrigo. El cabo de Peñas, situado entre las rías de Avilés y de Perán, sale fuera de la costa con una convexidad de 22 kilómetros próximamete, ofreciendo el aspecto de un promontorio escarpado y peñascoso. Los de Torres y San Lorenzo, que le siguen en los dos extremos de la ensenada de Gijón, son, después de aquél, los más notables de la costa, De las ensenadas que hay en ella, ninguna se presenta tan cómoda y espaciosa, ni tan resguardada de los vientos como la concha de Artelo, en la cual pueden anclar hasta los buques de más alto bordo. No son menores las ventajas que ofrece el surgidero del Musel, protegido por el cabo de Torres, bajo la batería de Arnao, enfrente de Gijón y dentro de su concha, con un fondo igual y seguro, sin barra y á cubierto de los vientos. La ensenada de Lastres es, después de la anterior, la más desahogada y cómoda. Así, cubierta la costa de calas y ensenadas, de puertos y cabos, aparece como festoneada de pequeños recortes, entre los cuales, los ríos que desembocan en el mar forman con las aguas saladas esteros y rías de difícil entrada, que se internan en el país por algunos puntos de 8 á 11 kilómetros. Las principales de estas rías son las de Navia, Avilés, Villaviciosa y Pravia, todas ellas con barra. 10. Orografía.—La provincia de OVIEDO, una de las más fragosas y quebradas de la Peninsula, se encuentra cortada en todas direcciones por diferentes montañas y ríos, ofreciendo una superficie sumamente desigual y caprichosa. Uno de los brazos del Pirineo, atravesando la parte septentrional de España, paralelamente al Océano, viene á formar la elevada cordillera del confín meridional, conocida en la Edad media con el nombre de Hervascos, y hoy la linea de puertos secos, que se extienden desde Cerredo y Leitariegos hasta Cabrales y Peñamellera. De esta cadena de montañas, cuyas crestas, coronadas de nieve durante algunos meses del año, aparecen en lontananza como una serie de pirámides cónicas, de ancha y dilatada base, se desprenden diferentes ramificaciones, conocidas en el pais bajo la denominación de cordales, las cuales van disminuyendo de altura conforme se separan de su origen. En el punto de su partida forman con la cordillera madre estrechas y profundas hondonadas, vallados y desfiladeros, sobre los cuales se precipitan con violento declive; pero según penetran en lo interior, va desapareciendo gradualmente su aspecto imponente; y haciéndose más accesibles, toman una forma menos irregular, dejando entre sus faldas angostas y largas cañadas, tan notables por su profundidad como por los pintorescos y animados valles que las orillan, ya cultivados en bancales, ya cubiertos de montes de castaños y robles. Aparte el grupo de montañas independientes y aisladas que, partiendo del Oeste de Burón, extienden sus complicadas ramificaciones hasta las playas del Océano, corre paralelamente entre éstas y la cordillera meridional otra de menos base y altura que, elevándose luego gradualmente, va desde Pravia á reunirse, por último, con las empinadas sierras de Cabrales y Peñamellera. Entre sus vertientes al Mediodía y los cordales queda un espacio de superficie poco quebrada, donde se encuentran, desde Grado hasta Cabrales, los valles más pintorescos y deliciosos del antiguo Principado de Asturias. 11. Hidrografía.—Angostos por lo general, pero extendidos á lo largo de los declives que los forman, cruzan el territorio multitud de ríos é infinidad de arroyos que, saltando de peñasco en peñasco, llevan la fecundidad y la vida á las diversas comarcas de la provincia. Los más considerables son: el Nalón, el Narcea, el Navia, el Piloña y el Sella, los cuales tienen su origen en las montañas del Sur y del Este, y reciben las aguas de otros muchos del interior y de numerosos arroyos y fuentes que serpentean por los valles.—El Nalón, que es el más caudaloso, nace en la cumbre del puerto de Tarna y, después de recibirlas aguas del Calcao, del Caudal, del Nora y del Cubia, se incorpora con el Narcea en el paraje denominado Ambas Mestas, desde donde sigue majestuoso por las amenas vegas de Pravia, en cuyas inmediaciones se le reune el río Aranguín, desaguando, por último, en el Océano cantábrico, entre los pueblos de San Esteban y la Arena, no sin formar antes la ría de Pravia.—El Narcea tiene su nacimiento en las montañas que dividen el ayuntamiento de Cangas de Tineo de la provincia de León, en el sitio denominado la Granda de Rioconco, desde donde corre precipitado y profundo por diferentes lugares; recoge por su derecha las aguas de los ríos Viorón y Pigueña, y enriqueciéndose en su curso con las de algunos arroyos, cruzando pueblos y bañando vegas, va á unirse al Nalón en Ambas Mestas, como queda indicado.—El Navia arranca del partido de Fonsagrada, provincia de Lugo; penetra en la de OVIEDO, recibe el Ibias, que viene del ayuntamiento de Cangas de Tineo, y el Trabada, que desciende de Santa Eulalia de Oscos, y marcando la línea divisoria entre las jurisdicciones de Castropol y Luarca, llega á Navia, forma la ría y puerto de su nombre y desemboca en el Océano, entre las feligresías de Cartavio y Andes.—El Piloña parte de una fuente que brota en la falda del monte denominado Peñamayor, y aumentando su caudal con las aguas del Prada y de varios manantiales y riachuelos, corre á perderse en el Océano, en el puerto de Ribadesella.—El Sella baja del término municipal de Pouga; se desliza de Mediodía á Nerte y, después de recibir muchos arroyos, más ó menos considerables, llega á Cangas de Onís, donde se le incorpora el río Gueña ó Chico, y en las Arriondas, el Piloña, y torciendo hacia el Este, termina en el mar, formando la ría y puerto de Ribadesella, que, como hemos dicho, es de las mejores de la costa cantábrica. 12. Cascadas.—Los pintorescos lagos que se observan en las mismas crestas de la cordillera principal, tales como el de Nol, en el ayuntamiento de Onís, y el Camayor, en el de Somiedo, y los sorprendentes sumideros naturales donde van á perderse los arroyos y las nieves derretidas, para brotar después al pie de las montañas, se convierten en abundantes fuentes y cascadas, sobresaliendo entre éstas las de Onís, Nobia, Reinazo, Covadonga y la magnífica que se precipita sobre el río Deva, en los confines orientales. 13. Aguas minerales.—Las de Priorio, situadas á unos 5 kilómetros de OVIEDO, brotan de una piedra caliza; son muy calientes, copiosas y eficaces para los reumas inveterados, opilaciones y humores viscosos. Las de Buyeres, en la feligresía de San Bartolomé de Nava, se encuentran en la margen izquierda del río de Navia, y salen con un calor de 27 á 28° del termómetro centígrado: contienen ácido sulfhídrico, sulfatos de magnesia

y de cal, cloruros de magnesio y de calcio, y son muy á propósito para las enfermedades de la piel. A esta misma clase pertenecen las que nacen en Prelo, concejo de Boal, y las de Caldas de Priorio, en la parroquia de Camoca, llamada Tevia. 14. Geología. —La formación geológica de los diversos terrenos que componen el suelo de esta provincia, ofrece algunas particularidades. Los que existen entre los ríos Eo, Nacia y Narcea son de transición ó cambrianos y quizás los más antiguos: ocupan, poco más ó menos, un tercio de la parte occidental, mientras que la priana, la cuarcita y la gramaca constituyen sus principales rocas, de bastante altura y con una marcada inclinación al Noroeste: descúbrense entre ellas algunos ligeros filones de roca caliza, que presenta vestigios de antiquisimas explotaciones; varios grupos de rocas ígneas, compuestas de granito, sienita y anfibolita, y algunos criaderos de hierro, el carbonato de hierro y la pirita magnética. La parte oriental del territorio, con la cordillera que corre desde Leitariegos hasta Peñamellera, y los cordales que de ella arrancan y terminan en varios puntos de la costa, se componen de terreno siluriano, predominando notablemente la roca caliza, y también la pizarrilla y la cuarcita, de estéril superficie. En esta formación geológica ofrece la naturaleza muchos objetos curiosos y otros de suma utilidad para la industria y las artes; correspondiendo á ella la arenisca rojiza antigua, las margas de varios colores para la pintura, la excelente piedra de construcción, los mármoles de hermosas vetas y matices, las espaciosas y multiplicadas cavernas, como la de Cueva de Segueros, adornada de curiosas estalactitas; los restos organizados ó petrefactos, incrustados particularmente en las inmediaciones del terreno cambriano, donde termina el calizo, y en cuyo número se cuentan las encrinas y pólipos existentes en Pravia, Salas, Miranda y otros puntos, las conchas (ostrea cristata carinata), muchas grifeas y varias bivalvas. Las margas irisadas constituyen otro de los suelos geológicos de la provincia: se compone de arenisca y de margas de diferentes colores, y le cubren en diversos puntos capas de terreno reciente; por lo común, calizo. En las costas de Gijón, Villaviciosa y Colunga, en el extremo oriental del país y en algunos concejos, se encuentra frecuentemente el terreno cretáceo, que abraza considerable número de rocas de muy diversos elementos. Producto de la misma formación geológica son el lustroso azabache, que se encuentra en algunos puntos, muchas belemnitas, grandes ejemplares de pectem, infinitas conchas bivalvas, la grífea, la columba, la ostrea carinata y otros fósiles, que se encuentran en las cercanías de OVIEDO, y los fósiles testáceos de margas calizas en las playas de Luanco. Los terrenos de acarreo, que constituyen también una de las formaciones de esta provincia, divídense en antiguos y modernos: los primeros cubren en muchos parajes el suelo cambriano de la costa; los segundos ocupan una considerable extensión de gran parte de los valles más fértiles; siendo entre ellos dignos de mención la brechaliza, la tova y los depósitos de turba, que emplean los habitantes como combustible. 15. Territorio.—Una gran parte de éste, la más animada y variada de la provincia y también la más feraz y productiva, aparece como sembrada de caseríos, tierras de labor y praderías; bosques poblados de robles y de castaños, ofreciendo puntos de vista magníficos y perspectivas deliciosas, como la de la Vega de Mieres, con sus matizadas llanuras; la de Grado, con su puente de Peñaflor, y los peñascos que le estrechan; el florido valle de Villaviciosa, adornado con sus plantíos de manzanos, sus cerros cultivados en bancales, sus sombrías arboledas, y la ría del Puntal; los alrededores de Pravia, con sus colinas agrupadas que se enseñorean del Nalón; el risueño valle de San Bartolomé de Miranda, recortado simétricamente por las imponentes montañas que le circuyen á manera de anfiteatro; las frondosas parroquias de Somio, Deva y Cabueñes, con su despejado horizonte y sus alegres lugares, cercados de frutales y tierras de labor en graciosa alternativa; y finalmente, las pintorescas riberas del Nalón, en el Barco de Soto, y las del Narcea, en Cornellana. Con estos sitios deleitosos forman singular contraste el severo aspecto de las montañas colosales de Caso, Ponga, Amieba y las de Somiedo y Cabrales. Las inmensas moles que se elevan hacinadas y en desorden, revelando los grandes trastornos del globo, descuellan, ya á manera de elevadas pirámides, ya afectando la forma de antiguos y derruidos murallones, que ponen término á toda comunicación, ya ofreciendo un conjunto informe de peñascos que, mal trabados entre sí y abandonando aparentemente su centro de gravedad, se abalanzan fuera de su nivel, amenazando derrumbarse. A una profundidad extraordinaria, percíbese apenas el cauce estrecho y tortuoso por donde circulan los ríos con dificultad, precipitando su curso entre peñascos, cuyas angosturas redoblan el sordo rumor de sus aguas: tales son las vegas de Ponga, las majadas de Orania, las gargantas de Somiedo, las montañas de Cabrales y los altísimos peñascos de Urrielén. En todos estos parajes y en otros de la cordillera meridional, no menos ásperos y encumbrados, se encuentran todavia espesas selvas y dilatados bosques de hayas, robles, encinas, fresnos, falsos plátanos y tilos que anuncian una remota antigüedad. Las extensas Ilanuras de la costa, que, con algunas quebradas poco considerables, se levantan como 28 metros sobre el nivel del mar, vienen á ser el término donde los montes, que atraviesan la provincia, van á confundir sus alturas y desigualdades; formando en toda su extensión una no interrumpida y estrecha faja de terreno suelto y arenoso, desprovisto de arbolado y frondosidad, pero muy á propósito para cereales. Con un vasto horizonte y un cielo despejado, presenta esta porción del territorio: por una parte, la majestuosa planicie del Océano con sus costas sembradas de rocas é islotes; y por la otra, los animados valles que las coronan, cubiertos de verdor; dispersos y reducidos lugares, algunos plantíos de pinos entre el Navia y el Eo, y espesos brezales que alcanzan una considerable altura. Por la dilatada superficie de la provincia derrámase una numerosa población, distribuida en concejos ó municipalidades; y éstas, en feligresías ó parroquias, cada una con sus límites determinados, fuentes, pastos, términos y abrevaderos; lugarcitos aislados y caseríos dispersos, enclavados generalmente en los recuestos más deliciosos de las colinas ó en los llanos de los valles, á orillas de los ríos; y multitud de tierras de labor, prados naturales, bosques sombríos y plantaciones de todo género, que van formando por todas partes alegres y vistosos paisajes. 16. Producciones.—Hecha excepción de los puertos secos, de algunas cumbres estériles y de las pequeñas marismas de un corto número de concejos, todos los demás parajes de la provincia se distinguen por su rica y variada vegetación. El avellano, el naranjo, el limonero, los árboles silvestres del Norte, los cereales del Mediodía de Europa, el maíz de las regiones americanas é infinidad de plantas que se encuentran esparcidas en muy diversas latitudes, crecen allí como un producto espontáneo y natural. En las tierras labrantias se coge bastante trigo, muy parecido al de Castilla, y otro, que puede considerarse como indígena, llamado en el pais escanda, de excelente calidad. Pero la cosecha más importante es la del maíz, el cual, reducido á una especie de pan denominado borona, constituye el común alimento de los labradores. No es menos importante la de las habichuelas, patatas y guisantes, generalizada en todos los concejos, ni la del centeno y heno, que producen los puertos secos y comarcas de la costa. Las hortalizas y legumbres son comunes á toda la provincia, y las frutas, de sabroso gusto, abundan en Candamo, Villaviciosa, Soto de Luiña, Pravia, Avilés, Gijón y otros terrenos calcáreos de la parte meridional. Desde Llanes hasta Avilés, en los concejos de la costa y en muchos terrenos del interior, se extienden dilatados plantíos de manzanos, conocidos en el país con el nombre de pomaradas, cuyo exquisito fruto, reducido á sidra, forma la bebida ordinaria de los asturianos y uno de los ramos más importantes de la

industria agrícola. Los montes de castaños y robles, que existen en muchos parajes, proporcionan carbón para las herrerías, corteza para las fábricas de curtidos y maderaje para la construcción civil y naval. En varios pueblos, en las orillas de los ríos y en las praderías, se encuentra el avellano, cuyo fruto, adquirido sin cultivo, se extrae para Inglaterra por los puertos de Gijón y Villaviciosa. Entre los árboles frutales más generalizados se cuentan el cerezo, la higuera, el ciruelo, el peral, la noguera, el castaño, el naranjo y el limonero, cuyo arbolado llegó á extenderse por toda la costa cuando se extraía su fruto para el extranjero. La cosecha del vino tinto, qne era general en Asturias antes del siglo XVI, se halla en la actualidad limitada á algunos puntos de la parte occidental del territorio. El cultivo de los cereales es esmeradísimo en los terrenos ligeros y areniscos y en ciertos parajes de la costa. Entre las plantas útiles á la industria se citan: la rubia de los tintoreros; el gran kermes; muchas algas marinas, que dan considerable cantidad de sosa; la palma Christi, que se da en las huertas; el gosipium de Linneo; el lúpulo y el alazor. Entre las medicinales figuran: el maná, el liquen islándico, la zarzaparrilla, la violeta, el árnica, la dulcamara, el acónito napelo, el rábano rusticano, la genciana, la hiedra terrestre, la ruda fétida, el hinojo aromático y el marino, la valeriana matricaria, el malvabisco, la mostaza, la manzanilla, la salvia y otras muchas. 17. Ganados.—Los substanciosos pastos, que crecen y se reproducen sin cultivo, alimentan numeroso ganado caballar, lanar, cabrío, de cerda, y especialmente vacuno, destinado á las faenas del campo y á la cría de su especie, para el abasto de la provincia de Vizcaya y de Castilla. 18. Caza. — El poderoso impulso dado á la agricultura contribuyó mucho á disminuir el número de las fieras, que antes se albergaban en los terrenos quebrados y cubiertos de matorrales, siendo hoy raros los jabalies, ciervos, corzos, osos y cabras monteses, que se encuentran únicamente en algunas sierras y derrumbaderos del confín meridional. Los lobos, liebres y zorras recorren todo el país. En los montes pelados, en las quebradas y valles, se ven perdices, codornices, chochas y picos; en algunos parajes de Tineo y otros concejos, los faisanes; en casi todos los puntos de la costa, patos marinos, alcaravanes y otras varias aves acuáticas. 19. Pesca.—La de salmones, lampreas, reos, truchas, anguilas, roballizas y lenguados es considerable y sabrosisima en todos los ríos que bañan el territorio. 20. Industria.—La situación geográfica que ocupa este pais, su numerosa población, la fuerza motriz de sus ríos, el combustible que le procuran sus bien poblados bosques é inagotables minas de carbón de piedra, sus productos agrícolas de inmediata aplicación á las artes industriales y sus numerosos criaderos de metales diversos, determinan la importancia de esta provincia, bajo el punto de vista fabril y manufacturero. Como establecimientos principales, nos ofrece actualmente: los martinetes de cobre de Avilés y otros puntos, donde se fabrica toda clase de utensilios de cocina; las fábricas de lienzo y mantelerías adamascadas; las de tejidos de cintas y lienzos comunes; las de manteca, en Salas, Piloña y Caso; la de papel, en Piatón; la de loza ordinaria, en la Pola de Siero; la de armas de Trubia, partido de Gijón, en cuyos talleres se construyen excelentes fusiles, escopetas y pistolas; los infinitos telares de lienzos y colchas ordinarias, repartidos en diferentes pueblos; los batanes de mantas y sayales que los mismos campesinos fabrican para su consumo; las tenerías de becerro y suela en Castropol, OVIEDO, Gijón, Cangas de Onís, Cangas de Tineo, Navia y Avilés; la multitud de fraguas destinadas para la clavazón, cerraduras, herraje é instrumentos de labranza; las herrerías de varios pueblos y lugares, donde se funde la vena de Somorrostro y se elabora el hierro en barras, que ha de convertirse después en instrumentos de corte y batería de cocina; las pesquerías y salazones de Cudillero, Luanco, Candás y Lastres, que se distinguen entre las demás de la costa por la abundancia de la pesca y exportación para las Castillas; la elaboración de quesos en Cabrales; el considerable número de molinos harineros; la conservación de las substancias alimenticias en Oviepo y Gijón; la construcción de buques mercantes en Viaveles; las alfarerías de Ceceda; y, finalmente, los talleres de ebanistería en OVIEDO y Gijón, cuyos operarios, empleando el nogal, el cerezo, el tejo y otras maderas del país, imitan con admirable perfección los muebles de lujo del extranjero. 21. Minerales.—Citaremos, entre los más comunes, el cobre, el cobalto, el hierro, la calamina, el plomo, el antimonio, la galena argentífera, el cinabrio, la piedra litográfica, la de afilar, los mármoles, el imán, el bórax, el azabache, y principalmente el carbón de piedra, objeto de vastísimas empresas, y de tal abundancia, que no falta quien considera este territorio como un inmenso criadero de aquel importante fósil. 22. Comercio.—La enumeración de los principales artículos que generalmente entran y salen de la provincia, dará una idea de su importancia mercantil. El comercio marítimo y exterior, respecto de los paises extranjeros y distintos pueblos de la Península, consiste: en la exportación de avellanas, azafrán, castañas, carne salada, conservas alimenticias, dulces, embutidos de cerdo, garbanzos, harina, habichuelas, manteca de vacas, quesos, pescado salado, aguardiente, arroz, nueces, patatas, vino, carbón de piedra, aceite, cobre, plomo, escabeches, jabón, manteca salada, piedras muelas, hilados y tejidos de lienzo ordinario, clavazón, sardina prensada, sidra, trigo, vidrios y otros efectos; y en la importación de aguardiente de caña, azúcar, cacao, café, cera, cobre, hierro, loza, maderas, quincalla, aceite de ballena, acero, alambre, alcohol, arroz, cebada, china, lona, lino, jabón, sebo, vino, papel, estambre, herramientas para oficios, instrumentos músicos, perfumería, oro en alhajas, tejidos de lana, de seda y de hilo, latón y otros productos. 23. Ferias.—Las más notables son: las de la capital, en los días de la A sunción, Todos Santos y san Mateo; las de san Fernando y san Miguel; en Gijón; las de la Flor, la Florina y san Simón, en Grado; la de san Agustin, en Avilés; la de san Juan de Amandi, en Villaviciosa; la de san Lorenzo, en Llanes y Langreo; la de santa Catalina, en Luarca; las de Navidad y del Corpus, en Cangas de Tineo; la de san Pedro Alcántara, en Onís; y la de santa Luct́a, en Cabrales. 24. Etnogra fía.—Carúcter de los naturales. El asturiano es, por lo común, robusto, laborioso, sufrido, formal, constante en sus propósitos y naturalmente pensador; manifiesta grandes disposiciones para las ciencias abstractas; aptitud y destreza para las artes mecánicas; facilidad en concebir y profundidad en sus concepciones. Ama con entusiasmo á su pais; se complace con los gloriosos recuerdos de sus antepasados; vive sobriamente, y su honradez y lealtad han llegado á hacerse proverbiales. 25. Idioma.— El vulgar del país, conocido entre sus naturales con el extraño nombre de bable, es, salvas algunas diferencias, el mismo que hablaban don Alfonso el Sabio, Berceo y Segura. Menos apartado de su tipo primitivo que los otros dialectos derivados del latín, al par que conservando el carácter propio de sus antiguos orígenes, llamó ya la atención del iluste Jovellanos, no como objeto de una vana y estéril curiosidad, sino como un estudio importante para la historia de la lengua, para la restauración de muchas de sus voces ya perdidas, para fijar la etimología de un gran número de las usuales y para investigar, por último, la índole y cultura, las vicisitudes y variaciones de los pueblos que nos han precedido. 26. OVIEDO.—Capital de la provincia, audiencia territorial y diócesis de su nombre, con 42.716 habitantes. Se encuentra situada sobre una suave pendiente, cerca del río Nalón, á los 43° 23' de latitud Norte y 2° 30" de longitud Oeste del meridiano de Madrid, distante 395 kilómetros de esta población y 22 de la costa del mar Cantábrico. El clima es benigno romo in

y sano; su campiña, feracísima. Las producciones consisten principalmente en trigo, habas, maíz, verduras, centeno, patatas y frutas de todas clases; ganado lanar, caballar, vacuno, cabrío y de cerda, y pesca de anguilas, truchas y otros peces. La industria se halla representada particularmente por considerables tenerías, fábricas de sombreros, de armas, de lienzos, mantelerías y diferentes manufacturas. El comercio está reducido al interior, contándose buenas tiendas de ropas, quincalla, se e en l segundo otra ventana, que termina con un arco de medio unto, la que, por medio de dos pemo del extranjero. Consta esta soberbia construcción de cinco cuerpos: el rimero comprende desde el pavimen- l cubiertas de calados y adornos como ab las del cuerpo principal. Las que mia de ente y de ran al Norte, son figuradas; las que s, cua grandes meo y de lojo, acería y otros varios géneros de consumo, de de la capital.—Esta población, como todas las antiguas, se construyó sin plan alguno y en diferentes épocas; esto no obstante, las casas, que han experimentado notables mejoras en los últimos años, están distribuidas en varias plazas; plazuelas y numerosas calles rectas regulares, muy limpias y bien empedradas. La ciudad es residencia de las primeras autoridades civil y militar de la provincia, de una delegación de Hacienda y de los tribunales de justicia, y tiene universidad, con biblioteca pública, instituto de segunda enseñanza, seminario, observatorio meteorológico, establecimientos científicos y literarios, escuela normal elemental de Bellas Artes, fábrica de cigarros, fábrica de armas, teatros hospitales, hospicio, cuarteles, cárceles, cementerios, colegios, escuelas de instrucción primaria, magníficas iglesias y monasterios, buenos edificios, como el palacio episcopal y las Casas Consistoriales, y un soberbio acueducto de 4l arcos, que conduce á la ciudad las aguas de la Fuente de Fitona nos ocupa, empezó á construirse en el una de las más hermosas y notables de España, por la elevación de su torre, la grandiosidad de su plan, la audacia prodigiosa de su desempeño y la gala de sus ornatos, así como por las venerables reliquias y demás objetos que atesora. El exterior de este templo presenta un suntuoso pórtico compuesto de tres grandes arcos de frente, y dos de costado, que corresponden á las naves del interior. Tanto la fachada como las escocias de los robustos machones, de donde arrancan esbeltas y atrevidas bóvedas, admirables por el excelente efecto de sus abultadas aristas, se hallan ricamente adornadas de florones, apenas s, y animales, caprichosamente combinados. El arco del centro, ojival, como los restantes, aparece dividido en dos por una pilastra, coronada de un pribleros que se ven sobre las puertas de este mismo, son de nogal, con preciosos bajorrelieves, los cuales representan la Transfiguración del Señor y los bustos de los reyes Don Fruela y Don no e semicircular, que existe detrás talmente en su ordenación de la gótica, e s n menos r ca, del resto del ferencia del anterior, á excepción de la ventana que ocupa el reloj, cuya esfera coronan las armas de la ciudad; el cuarto, desde el piso de las campanas hasta la aguja, contiene los primeros corredores, el campanario, propiamente dicho, y el basamento de cuatro torrecillas circulares que terminan la torre, sirviendo como de apoyo á la magnífica aguja calada, que forma el quinto y último cuerpo, sobre el cual descansa la bola con la cruz, á una altura de 80 metros desde el pavimento de la plaza Mayor La ornamentación del segundo y tercer cuerpo es puramente gótica; en rico e Pilastras e a pro elo ermosísiside l cuarto, deja apercibirse el estilo acimiento; y en el quinto, vuelve á aparecer de nuevo el arte gótico. Primorosos follajes cubren las aristas de la pirámide octágona con que termina el todo; y dos haces de escultura envuelven de abajo arriba los ángulos de esta suntuosa y acabada construcción. El interior mide 67 metros de longitud por 22 de ancho, pero sus proporciones son perfectas. La planta del templo, como todos los de su época, afecta la figura de una cruz latina, con la cabeza al Oriente y los piés al Occidente, y se compone de tres naves: una, central, en donde dos, laterales, para procesiones. La planta de esta capilla presenta un medio polígono de diez lados; la nave que se ve detrás, continuación de las procesionales, es semicircular. Los arcos que separan la nave central de las laterales, ruercapilla mayor, son de un efecto poderoso das, follajes, calados, lores, frutas guiéndose el que da al Norte por lo nas, que existe detrás de la capilla mayor, se diferencia to e trepados, r, del m Los ros de s, a la la capilla mayor y el coro; ta la venida del Espíritu Santo. La sus figuras, el ropaje de la mayor parte de ellas y la filigrana que se ve entre los respectivos cuerpos, son verdaderamente admirables. Las demás capillas que contiene esta iglesia, están decoradas con exquisito gusto; particularmente, las del Rey Casto, los Vigilis, Santa Eulalia, Santa Bárbara y San Ildefonso. La capilla Santa conserva un considerable número de preciosas reliquias; la de Don Alfonso encierra nueve urnas, que guardan las cenizas de otros tantos reyes de Asturias. El coro ocupa la mitad de la nave central y es notabilísimo por las labores góticas de hierro que le adornan, y los aliñados bajorrelieves que se ven en los respaldos de las sillas, los cuales representan asuntos profanos, mezclados con pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento. En el extremo meridional de la iglesia se distingue un pequeño claustro de riquísima arquitectura; cada uno de sus lados presenta cuatro grandes ventanas ojivales; y los capiteles de las columnas cuerpo de la iglesia, el cual corona una ligera imposta, sobre la que curiosa combinación de follajes, ararbe dos balcones calados con A espaldas del coro se levanta el famoso altar de an Nuestra Señora de la Luz: es de piedra blanca y en su dibujo y ornamentación resaltan toda la riqueza y esplendidez de peanas, doseles, figuras, calados y follajes que caracterizaban las creaciones del gusto gótico de los siglos XV y XVI, y que lo constituye.

hoy en uno de los más gallardos adornos de este celebrado templo. La catedral, cuya imperfecta descripción terminamos con pesadumbre, fué antiguamente objeto de frecuentes y numerosas peregrinaciones. 29. Alrededores de la población.— Las cercanías de la ilustre ciudad que se describe, ofrecen deliciosas y pintorescas vistas; particularmente, desde que se anuncia la primavera hasta fines de otoño, en cuya época el extenso campo de San Francisco aparece como alfombrado de brillante verdura, matizado de fragantes flores y cubierto de copudos y frondosos árboles. 30. Poblaciones.—Las mayores que cuenta la provincia de OVIEDO, después de la capital, son las siguientes: Gijón, ciudad grande y culta, situada al pie de una colina, á los 43° 35' de latitud Norte, y 2° l' de longitud Oeste, con 30.746 habitantes, escuela de náutica, instituto, fundado por el gran Jovellanos, fábricas de cristales, de velas esteáricas, de ácidos y de cigarros, y un excelente puerto de los más concurridos del Cantábrico, por el que exporta carbón de piedra, ave Ilanas, sidra y otros muchos artículos.— Valdés, población importante, sobre la costa del golfo de Gascuña, con 23.940 habitantes, buenas cosechas, alguna industria y regular comercio.—Cangas de Tineo, notable por sus sabrosos jamones, con 23.302 almas y un puente sobre el Narcea, en cuyas cercanías se encuentra el vasto monasterio de Corias.—Tineo, villa con ayuntamiento, sobre la margen izquierda del Narcea, con 22.939 almas, ferias y mercados muy concurridos.—Pola de Siero, villa de consideración, colocada sobre las orillas del Nora, con 21.808 habitantes, mucho ganado vacuno, loza, cueros y manantiales de agua salitrosa; patria del escultor don Juan de Villanueva y del cirujano Francisco Villaverde.— Villaviciosa, en admirable situación, sobre una pequeña ría, con 21.147 habitantes, cosecha abundante de manzana, fabricación de sidra, pesca activa y cómodo puerto para el cabotaje; exportaciones de carbón de piedra, carnes saladas, frutas, maderas de construcción, pescados y piedras de molino; é importaciones de aceite, aguardiente, azúcar, cacao, café, canela, productos químicos, quincallería, tejidos de lana y de seda.— Grado, villa notable, en una hermosa vega regada por el Nalón, con 20.604 almas, agricultura, molinos harineros, fábricas de chocolate, manufacturas de armas, tejidos de algodón, comercio de ganados y cereales y bellísima iglesia de estilo gótico.—In fiesto ó Piloña, villa edificada sobre las márgenes del río de este nombre, con 20.456 almas y tráfico en ganados.— Llanes, enclavada en los confines de las montañas de Santander, sobre el golfo de Gascuña, con 19.205 almas, buena iglesia parroquial, de estilo gótico, hermoso palacio del conde de la Vega, puerto bastante profundo y fortificado, construcción de barcos, pesquerías, tejidos, salazones y bastante movimiento marítimo y mercantil.

—Salas, cabeza de partido de la jurisdicción de su nombre, situada sobre la orilla izquierda del Narcea, con 16.974 habitantes, productos agricolas, industria y comercio.—Sama de Langreo, notable por los abundantisimos criaderos de carbón de piedra de sus alrededores, con 12.788 habitantes, escuelas de capataces de minas, fundiciones de hierro y un ferrocarril que pone la villa en comunicación con el puerto de Gijón.— Mieres, villa edificada sobre la ribera derecha del río Lena ó Caudal, á 20 kilómetros de OVIEDO, con 12.653 almas, grandes fábricas de fundición de hierro y la primera de cañones; numerosos telares, explotaciones de minas de hierro, de azufre y de hulla, y comercio de ganados; patria de Bernardo Gutiérrez de Quirós.—Pola de Lena, en la confluencia del río de su nombre y del Naredo, con 11.653 almas, y buenos mercados de ganado vacuno.—Pravia, antigua corte de los reyes de Asturias, sobre el Nalón, en cuyo punto se hace navegable, facilitando la exportación del carbón de piedra de las ricas minas del Langreo, con 10.312 almas; canteras de jaspe en los alrededores; notable catedral, fundada en 1721 y decorada de pilastras y cornisas de orden dórico; lindos paseos; mucha pesca de sabrosos salmones y regular industria; patria del poeta A. de Buria Inclán.—Cudillero, situada sobre el golfo de Gascuña, en terreno tan sumamente bajo, que el oleaje del mar entra algunas veces por las calles de la villa; tiene 11.113 habitantes, cosechas de trigo, maíz, patatas, lino, naranjas, limones y castañas; fábricas de telas finas y de toneles, pesca abundante en toda la costa y puerto seguro con algún tráfico.— Cangas de Onís, villa de consideración, antigua corte de Pelayo, con 9.507 habitantes, puente sobre el Sella y alrededores hermosos, en los que se encuentra el famoso santuario de Covadonga.—A vilés, enclavada cerca de la embocadura del río de su nombre y defendida por el fuerte de San Juan, con 9.385 almas, fabricación de telas, quincallería, hermoso puente y minas de cobre en las cercanías, del cual hacen sus habitantes calderos y otros utensilios.— Castropol, situada en la costa, con 8.467 almas, fábricas de papel y un pequeño puerto, defendido por un fuerte en la embocadura del Mindana.—Pola de Allande, sobre las orillas del pequeño río de Pola, con 8.786 almas, buenas cosechas y alguna industria.—Pola de Lariana, sobre el Nalón, en terreno abundante; canteras de piedras de construcción; minas de hierro, estaño, antimonio, plomo argentífero y hulla, y mercados de ganado vacuno.—Colunga, situada en la costa oriental de la provincia, á 58 kilómetros de OVIEDO, con 8.124 habitantes y mercados muy concurridos.— Gozón, con 7.862 almas, agricultora, molinos harineros, hornos de cal, fabricación de tejidos, elaboración de sidra y comercio de ganados.—Llanera, sobre la orilla derecha del Nora, con 7.682 habitantes y regular industria.—Ribadesella, con 7.589 almas, abundante en salmones, ría poco profunda con barra á la entrada y un buen muelle.—Santa María de Navia, á dos kilómetros del Atlántico, con 7.058 habitantes, herrerías, batanes, tenerías y comercio de cabotaje.— Tapia, pequeña villa con instituto local, que lleva el nombre de Casariego, y 5.526 almas; y Grandas de Salime, con 3.490, herrerías y batanes. 31. Historia.—La ciudad de OVIEDO es antiquísima. Bajo el reinado de Don Fruela, cuñado de Don Favila, hijo de Don Pelayo, inmortal fundador de la monarquía asturiana, dos monjes, apellidados Fromestán y Máximo, huyendo de la persecución constante de los moros, elevaron en las inmediaciones de la antigua selva denominada Lucus astorum por los latinos, una ermita para que sirviera de refugio á los cristianos. Estos y los naturales del país, dedicándose luego con ahinco á desmontar el terreno, empezaron á levantar, al arrimo de aquella humilde iglesia, un caserío que, en breve tiempo, llegó á constituir una de las poblaciones más importantes de Asturias. Tal fué el origen de la insigne ciudad que nos ocupa. En cuanto al nombre de OvIgpo que la distingue, el ilustre Cortés, dudando entre Mongrovejo y OVIEDO para la reducción de la Intercacia de los astures orinacos, nombrada por Ptolomeo, busca una razón de sinonimia entre las voces Orinaco y Ovetense, derivando aquel nombre del griego ornis, volátil; y éste, del hebreo oph ú oo, que vale lo mismo. He aqui todo cuanto, en opinión de algunos autores, puede investigarse acerca del primitivo nombre de aquella población, sobre cuyas ruinas fué edificada la presente; si bien creen muy probable que la denominacion de OVIEDO pudo proceder de un mero idiotismo del país, al tiempo de la fundación de la ciudad. Fruela, en cuyo reinado fué edificada OVIEDO, como ya hemos dicho, no estableció en ella su corte ni llegó á ser residencia fija de los reyes de Asturias hasta que la elevó á esta dignidad Don Alfonso II, hijo del mismo Fruela, muerto á manos de su pueblo, y sucesor de Bermudo, quien le cedió la corona en 14 de Septiembre de 791. La historia de OVIEDO viene á confundirse con la de Asturias desde esta época hasta principios del reinado de Ordoño II, el cual estableció su corte en León, por los años 913. En este período, que comprende cinco reinados (Alfonso II, 791-842; Ramiro I, 842-850; Ordoño I, 850-866; Alfonso III, el Grande, 866-910; y García I, 910-913), los países situados entre los Pirineos oceánicos y el Duero vinieron á ser una verdadera conquista de los mo

narcas cristianos sobre los musulmanes. El Duero hábía sido vadeado; Coria y Salamanca, tomadas por Ordoño, en 861, como lo fueron luego otras poblaciones por su sucesor. Después del siglo IX, Galicia al Oeste, las Provincias Vascas al Este, y Castilla al Sudeste, tuvieron sus condes, casi independientes de los soberanos de OVIEDO. Por los años 901 se celebró en ella un concilio nacional para tratar de la reforma del clero secular de España y de la policía de las iglesias. En 924, al reunirse los tres reinos de Asturias, Castilla y León, quedó este último como residencia de los reyes, y terminaron los propiamente Ilamados de Asturias. Ramiro IIl se había retirado á OVIEDO, cuando, á fines del siglo x, fueron invadidos sus Estados por el famoso ministro supremo del califa de Córdoba, Almanzor. Aunque las huestes sarracenas consiguieron derribar las murallas de León y Astorga, é intentaron penetrar en OVIEDO, no pudieron vencer los inexpugnables castillos que les atajaron el paso, cuales eran Alba, Luna y Gordón, entre otros. Al abrigo de estas fortalezas avanzadas, logró OVIEDO verse libre de los embates que en aquellas largas guerras tantas veces asolaron á otras ciudades, y por algunos siglos no vuelve á sonar su nombre en la historia, con aquel motivo, figurando sólo por las donaciones que los monarcas prodigaban á su Iglesia y por la importancia de sus obispos en los negocios del Estado. En 1394, don Alonso, conde de Gijón, armado contra su hermano el rey Don Juan, quiso asegurarse de OVIEDO y puso en ella una fuerte guarnición; pero, al acercarse este soberano, levantáronse los habitantes contra el conde y abrieron las puertas de la ciudad al rey Don Juan, á quien prestaron obediencia. OVIEDO, pueblo ilustrado y pacífico, consagrado principalmente á mejorar su estado, á favor de las ventajas de su rico suelo, en éste, como en los demás casos en que fué España trabajada por la ambición de los partidos, se negó sabia y resueltamente á servirles de instrumento, obrando con suma sensatez é independencia. Pero no sucedía lo mismo cuando se trataba de una causa verdaderamente nacional: llegado este caso, era siempre el pueblo de OVIEDO de los más dispuestos al sacrificio, como lo demostró en 1808, siendo de los primeros en levantarse contra la invasión francesa y derramando pródigamente su sangre en favor de la independencia de la patria. 32. Personajes ilustres.— La insigne ciudad cuya descripción terminamos, es patria de Don Alfonso II, Ilamado el Casto; de Pelayo; del poeta Andrés Llanes de Estrada; del médico don Luis Fernández de OVIEDO; del matemático y astrónomo don Gonzalo de Cañas Trelles; de los pintores don Miguel Jacinto y don Francisco Antonio Menéndez, y del geógrafo don Francisco Javier Marina. 33. Heráldica.—El escudo de armas de Ovirpo ostenta una cruz entre dos ángeles.

Reseña.—¡Salve, Asturias, cuna gloriosa de la independencia nacional! ¡Salve, noble Asturias, madre de España! Cuando tus montañas venerandas se representan en nuestra fantasía, se nos figura descubrir un genio solemne que comunica á nuestro espíritu la noción de las cosas sagradas. En esos montes antiquísimos, que parecen dar testimonio de los dias de la creación, se formó la lengua de nuestros padres, la cual se fué comunicando poco á poco á las poblaciones que conquistaban los descendientes de tu Pelayo; en esos montes silenciosos tremoló por la primera vez el sacrosanto pendón de la cruz; en ellos se acrisoló también la fe cristiana de los españoles; allí dió principio aquella lucha de gigantes y héroes, á que otros héroes y otros gigantes pusieron término bajo los minaretes de Granada; allí se formó aquella pujante nacionalidad española, que debía asombrar al mundo con el milagro de sus empresas, como la nacionalidad asturiana había llenado ya la historia con la maravilla de sus prodigios. Al honrarte á tí, ¡oh Asturias!, honramos á la patria común, porque todos tenemos tu nombre en nuestro entendimiento, nuestra conciencia y nuestro corazón. Y dominando ese gran pasado de gloria, tenemos también el profundo amor de nuestra energía, de nuestro valor, de nuestro orgullo, de nuestra virtud. Cuando un pueblo rinde homenaje á tanta verdad y tanta grandeza, reina perpetuamente en la admiración de la humanidad. ¡Oh Asturias! No reniegues de la ciencia infinita del porvenir, pero no te olvides de tus santos sepulcros.

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El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Oviedo», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/oviedo.