Roque Barcia · 1880-1883
Orlar
tomo 3 · página 1058 · ver la página del original
Orlar. Activo. Adornar un vestido ú otra cosa con guarnición al canto. I Blasón. Poner la orla en el escudo.
ETIMOLOGÍA. Orla: italiano, orlare; francés del siglo xIni, orler; moderno, ourler; catalán, orlar. Orleáns (LUis FELIPE JOSÉ, quinto duque de). Hijo de Luis Felipe de Orleans y de Luisa Enriqueta de Borbón-Conti. Nació en Saint-Cloud el 13 de Abril de 1747 y murió el ó de Noviembre de 1793; conservó hasta los 38 años el título de duque de Chartres y casó en 1769 con Luisa María Adelaida de Borbón-Penthièvre, nieta del conde de Tolosa, y heredera, por muerte de su hermano, el príncipe de Lamballe, de la fortuna y dominios de Penthièvre. Por extremo aficionado á los ejercicios corporales y amigo de toda novedad, al mismo tiempo que imitador de los vicios del Regente su bisabuelo, obligó á su esposa á vivir en el más completo aislamiento, é hizo educar á sus hijos, como simples particulares, fuera de su palacio y bajo la dirección absoluta de madame de Genlis, á quien escogió para preceptora en 1782. Desde 1771, manifestó su oposición á la corte firmando la protesta de los príncipes contra los edictos de Maupeón. Herido por la altanería de María Antonieta, la juró su odio, que diversas circunstancias envenenaron, y que más tarde no fué uno de los menos poderosos móviles para impulsarle á seguir el camino de la revolución. En 1776 llegó á ser el jefe del partido de los principes contra el partido de la reina: imputó á esta princesa la negativa dada por Luis XVI cuando solicitó el cargo de gran almirante; y cuando tomó parte como voluntario en el combate naval de Ouessant (27 Julio 1778) también culpó á la reina de la debilidad del rey cediendo á la demanda de la escuadra, por más que á tal acto se le diera satisfacción, nombrándole coronel general de los húsares. Vuelto á la inacción y entregado á los desórdenes á que su temperamento le llevaba, pasó algún tiempo en Londres, de donde trajo á París las modas inglesas, y no tardó mucho en ser uno de los instigadores del famoso asunto del collar, llegándose hasta señalarle como el inspirador del libelo que madame de La Motte escribió contra la reina. Como gran maestre de la francmasonería de Francia, buscó en ella un apoyo para sus proyectos ulteriores; hasta que, nombrado presidente de la tercera mesa de la Asamblea de los Notables, en 1778, consiguió atraerse á los más jóvenes y ardientes consejeros del Parlamento, excitándoles á pedir los Estados generales. Después de la sesión regia (19 de Noviembre), en que Luis XVI creyó domeñar al Parlamento, fué desterrado á Villers-Coterets (21 de Noviembre), y por aquel hecho su popularidad aumentó de una manera considerable; pupularidad que él se creyó en el caso de no desperdiciar, haciendo que al propio tiempo activara la duquesa su vuelta á la corte. Partidario declarado del tercer estado, multiplicando los donativos en el riguroso invierno de 1788 á 1789, quizá mezclado á la conspiración de los obreros de Reveillón (Abril de 1789), fué primero diputado de la nobleza en los Estados generales; se unió más tarde á Mirabeau; y fué uno de los que más contribuyeron á reunir el tercer estado. Nombrado presidente de la Asamblea nacional, renunció á aquel puesto; pero entretanto, los jardines del Palais-Royal se convertían en público centro de la agitación popular, y los grupos que pasearon por París los bustos del duque de Orleáns y de Necker, tomaron después parte en los acontecimientos que llevaron á la toma de la Bastilla. Acusado de haber dirigido el movimiento de los días 5 y ó de Octubre, se empezó contra él un proceso que, presentado á la Asamblar nacronar) fesopreserád ar cauo de un año. Después de la vuelta del rey á París, Lafayette, creyendo urgente alejar un príncipe que podía convertirse en aspirante al trono, le hizo aceptar casi á la fuerza una misión diplomática en Londres, donde quiso representar á la Francia como embajador, y desde donde envió por escrito el juramento cívico. A su vuelta (11 de Julio de 1790) atacó sordamente, por medio de losagentes, á Lafayette y á los constitucionales: sostuvo secretamente á los republicanos del campo de Marte (Julio de 1791) y se inscribió como miembro del club de los jacobinos. En el mes de Agosto de 1791, se opuso al decreto que privaba á los príncipes de los derechos de ciudadano, declarando que él optaba por el segundo dictado. La huida de Luis XVI modificó un tanto sus ideas. Tal vez pensamientos ambiciosos bulleron en su cabeza; pero la convocatoria de la Asamblea legislativa, haciendo esperar que la monarquía inauguraba una nueva era, le hizo ofrecer de nuevo sus servicios á la corte en su calidad de vicealmirante de Francia. Luis XVI pareció ceder al principio; pero bien pronto las humillaciones por que le hacían pasar los cortesanos, y el mal disimulado odio de María Antonieta, le hicieron comprender que toda transacción era imposible y contrajo más estrechos vínculos con los franciscanos, los jacohinos y la Municipalidad de París. Por
fin, el 10 de Agosto fué derrocada la monarquía y se convocó una Convención nacional. Entonces fué cuando, para disipar toda sospecha de realismo, cambió su nombre por el de Felipe Igualdad y tomó asiento en la Convención, apoyado por Dantón y por Manuel. Su gran falta, la de que nunca podrá absolverle la historia, es la de haber votado la muerte del rey.
Retrayéndose, hubiera perdido su popularidad; hubiera tal vez puesto en peligro su propia existencia, pero hubiera dejado ilesa su honra. En aquel voto no podían verse más que dos cosas: ó el miedo ó la saña. Si lo que hizo fué defender su cabeza, no logró más que retardar la deuda que su nombre le había hecho contraer con la revolución: si obedeció á la voz de la conciencia, fuerza es convenir en que su sentido moral no era muy recto. Si por aquel acto esperaba su premio, no tardó en coger el fruto. Acusado, desde los primeros indicios de la defección de Dumouriez, de querer restablecer la Constitución de 1791 y ocupar el trono, fué detenido el 7 de Abril de 1793, trasladado á Marsella tres días después y comprendido en la acusación de los girondinos, cuya suerte no tardó en seguir. El ó de Noviembre compareció ante un tribunal.
Allí, cuando Hermán le preguntaba si había votado la muerte del tirano con la esperanza de sucederle, contestaba: No, voté siguiendo las inspiraciones de mi conciencia. Sin embargo, pocos momentos después oía su sentencia de muerte. Al entrar en su calabozo, que era el mismo en que había aguardado sus últimos momentos María Antonieta, la calma que había conservado ante sus jueces se turbó y prorrumpió en descompuestos gritos de indignación y rabia; pero aquel acceso duró poco. La más completa tranquilidad volvió á su semblante y comió con un apetito que no debía esperarse de su situación. A las tres de la madrugada fué conducido al suplicio. La carreta en que iba, por un entorpecimiento de la calle ó por un refinamiento de crueldad, se detuvo en la plaza del palacio real frente á la puerta de sus habitaciones. El príncipe pudo entonces contemplar el palacio donde fomentó los gérmenes de la revolución; donde saboreó los desórdenes de su juventud y donde se embriagó con las delicias de su familia. La inscripción de: Propiedad nacional que, en vez de sus armas, vió en la fachada, le dió á conocer que la República se había repartido ya sus despojos; y pensando en la miseria de sus hijos, dejó caer la cabeza sobre el pecho. Algunos pasos antes de llegar al cadalso, fuera persuasión ó cansancio, fuera inspiración del momento, lo cierto es que los consuelos religiosos con que en vano le había brindado el clérigo alemán Lothringen, fueron entonces aceptados con gozo. Pocos momentos después pisaba el tablado fatal. El príncipe, que vestía con elegancia y con cierta imitación extranjera á que fué dado desde su juventud, llevaba unas botas completamente ceñidas. Los ayudantes del verdugo quisieron quitárselas.
«No, les dijo con sangre fría, me las quitaréis con más comodidad después de muerto.» Luego miró la homicida cuchilla sin palidecer y dejó que rodara á la canasta la cabeza del que se había llamado: primero, EL DUQUE DE ORLEÁNS; después, Felipe Igualdad. El juicio de la figura histórica que sirve de tema á estas líneas, es un problema que se ha querido resolver en diversos sentidos. Su vida desordenada al principio; manchada después; trágica al fin, empezó como un escándalo, prosiguió como una trama y acabó como un acto de resignación. Si fué patriotismo ó ambición lo que le impulsó á obrar, el cielo lo sabe. En esta duda, la historia no debe ensañarse en sus errores, ni excederse en el aplauso de sus virtudes, dejando el secreto de nuestro personaje al juicio de Dios. Orleáns (LUIS FELIPE DE). Rey de los franceses, que nació en París en 1773y murió en Inglaterra en 1850. Manifestó en su juventud gran entusiasmo por las ideas revolucionarias, y perteneció al club de los jacobinos hasta fines del año 1791, en que fué destinado á mandar un regimiento. Hizo la campaña en 1792, hallándose en Valmy, en Jemmapes y demás hechos notables de aquélla. Se pasó á los austriacos con Dumouriez, y anduvo errante por Europa y América hasta la restauración. Volvió entonces á París, donde Luis XVIII le recibió con agrado, y le puso de nuevo en posesión de sus bienes. Asistió en Reims á la consagración de Carlos X, quien le concedió después el título de alteza real, y una indemnización de 16.000.000 de francos por las pérdidas sufridas durante la emigración. Se unió después á Talleyrand y adelantó los fondos para la fundación de El Nacional, periódico que contribuyó al destronamiento de Carlos X. Cuando estalló la revolución de 1830, estuvo oculto hasta la noche del 30 de Julio, y entonces se presentó de repente en París, donde sus amigos lograron desnaturalizar aquel movimiento y hacer proclamar rey á Luis Felipe. Todas las potencias de Europa se apresuraron á reconocerle, gozosas por no ver de nuevo establecida la república en Francia. Sólo el Gobierno de Fernando VII, de España, lo rehusó. Entonces Luis Felipe facilitó recursos á Mina y otros emigrados españoles para hacer una tentativa en la Península; pero los abandonó tan pronto como fué reconocido por Fernando. Durante su gobierno favoreció los intereses materiales; pero su política fué antiliberal y reaccionaria, desmintiendo así las primitivas tendencias del antiguo jacobino, y aun de los primeros días de su reinado, en que se presentaba en la calle solo, con su paraguas debajo del brazo, dando la mano á cuantos le saludaban, y cantando la Marsellesa en el balcón de su palacio. Favoreció á los carlistas españoles en la guerra civil de 1833 á 1840, y en seguida el sistema opresivo que dominó en España después de 1843. Tuvo que vencer muchas insurrecciones en Francia, y estuvo expuesto á muchas tentativas de asesinato, hasta que, por último, la revolución de 1848, que empezó en nombre de la reforma electoral y acabó por la proclamación de la república, le arrojó del trono; entonces se trasladó á Inglaterra, y allí acabó sus días en 1850, á los 76 de edad.
Reseña.—I. Nació en el Palais-Royal el ó de Octubre de 1773 y era hijo mayor de Luis Felipe José de Orleáns y de Luisa María Adelaida de Borbón. biia del duque de Penthièvre. 2. Llevó los títulos de dugue de Valois, de 1773 á 1785; de duque de Chartres, de 1785 á 1793, y de duque de Orleíns, de 1793 á 1830. 3. Fué educado por madame de Genlis, en unión de su hermana Adelaida y de sus dos hermanos, recibiendo de ella una educación sencilla, sólida y práctica. 4. Fué nombrado coronel de dragones de Chartres á los 12 años; y á los 19, lugarteniente general. 5. Adoptó con entusiasmo los principios de la revolución; aplaudió la toma de la Bastilla; se mostró con frecuencia en la tribuna de la Asamblea constituyente; fué censor del club de los jacobinos, y, estando de guarnición en Vendôme, ocupó interinamente la presidencia de la sociedad patriótica Los Amigos de la Constitución. 6. Al principio de la guerra de 1792, tuvo á su cargo la defensa de la plaza de Valenciennes; y voluntario en Quievrain, se distinguió por su valor y sangre fría. 7. Después del 10 de Agosto, contribuyó con Kellerman á la victoria de Valmy; y á las órdenes de Dumouriez, á la de Jemmapes; tomando parte en la primera campaña de Holanda, bombardeó á Vanloo y á Maestrich é hizo verdaderos prodigios de valor en la batalla de Nerwinde. 8, En 25 de Noviembre de 1808 casó con María Amelia de Borbón, volviendo á entrar en la familia de los antiguos soberanos. 9. Al ser destronado, tomó el título de conde de Neully y con él vivió dos años en Claremont (Inglaterra), donde murió el 26 de Agosto de 1850. 10. LUis FELIE tuvo ocho hijos: el duque de Orleáns, padre del duque de París y del conde de Chartres; Luisa, reina de los belgas, que nació en 1812 y murió en 1839; María, princesa de Wurtemberg, que nació en 1813; el duque de Nemours, en 1814; Clementina, princesa de Sajonia-Coburgo-Coharí, en 1815; el príncipe de Joinville, en 1818; el duque de Aumale, en 1822, y el duque de Montpensier, en 1824, que casó en 1846 con una hermana de la reina de España. 11. Bajo el reinado de LUis FELIPE,
cualquiera que sea el criterio con que quiera juzgársele, no puede menos de convenirse en que Francia gozó de una gran libertad; la industria, de una prosperidad casi constante; y la ciencia, de una protección que alentó importantes descubrimientos. Las mejoras que París logró, bajo el gobierno del que sus admiradores llamaban el Napoleón de la paz, son innegables. Su política no estuvo exenta de graves errores; pero fuerza es reconocer la buena fe del que en su vida privada fué siempre espejo de honradez y de dignidad.
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