Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Nada

tomo 3 · página 876 · ver la página del original

Nada. Femenino. El no ser, ó la carencia absoluta de todo ser. Se ha usado alguna vez con el artículo masculino. l Ninguna cosa, la negación absoluta de las cosas, á distinción de la de las personas. [ Poco ó muy poco, en cualquier linea; y así se dice: NADA há que vino ó pasó. Suélese usar con la preposición A, verbigracia: ¿á qué viene eso?—A NADA. II POR NADA. Esta locución tiene dos sentidos: ó equivale á CUALQUIER CESA por mínima que sea, como cuando se dice á un niño: anda, que POR NADA LLORAS; ó significa POR NINGUNA COSA, con negación absoluta; como: POR NADA DEL MUNDO HARÍA YO TAL COSA. I Adverbio

de negación. De ninguna manera, de ningún modo. IENTRE DOS PLATOS. Locución familiar que se usa para apocar alguna cosa que se daba á entender ser grande ó de estimación.]

MENOS. Modo adverbial con que se niega particularmente alguna cosa, encareciendo la negativa. Suele decirse: NADA MENOS QUE ESO. I CoMo QUIEN NO DICE NADA. Expresión familiar de que se usa para ponderar alguna cosa. I MÁS VALE ALGO QUE NADA. Modo de hablar con que se advierte que no se deben despreciar las cosas por muy pequeñas ó de poca entidad. [ No DIGO NADA. Expresión con que enfáticamente se permite ó concede alguna proposición, como que no hace al caso en el principal asunto, para pasar á otra cosa, ó se omite voluntariamente lo que se pudiera decir, por deberse suponer, lo que suele usarse comparando dos sujetos ó dos cosas; y habiendo ponderado la una, se omite con esta frase lo que se pudiera decir de la otra. I ¡NO ES NADA! Locución que se usa para ponderar por antífrasis alguna cosa que causa extrañeza ó que no se juzgaba tan grande. Suele decirse también: ¡AHí ES NADA!, Ó ¡AHÍ QUE NO ES NADA!! NO SER NADA. Frase con que se pretende minorar el daño que ha sucedido en algún lance ó disgusto. [ No ES NADA; QUE DEL HUMO LLORA: NO ES NADA; QUE MATAN Á MI MARIDO. Refranes con que irónicamente se censura á los que no dan importancia á cosas graves. I NO ES NADA LO DEL OJO, Y LO LLEVABA EN LA MANO. Refrán con que se significa que alguno no da importancia á una cosa, siendo así que la tiene, y mucha.

ETIMOLOGÍA. 1. Es curioso el origen de estas palabras. Acostumbraba decir el castellano antiguo ome nado (hombre nacido) para encarecer la negación, no en otro sentido que en el que también solía decirse ome mortal, ome de carne, fijo de mujier nada. Así se lee en el Arcipreste de Hita: Doña Endrina es vuestra, é fara mi mandado; Non quiere ella casarse con otro ome nado. El francés antiguo decía, en el mis. mo sentido, homme nez, como se ve por los siguientes versos del Román de la Rose: Erbeagenhboartho cuya traducción es: «ángeles semejaban alados; tan bellos no los había visto hombre nacido.» Sustitúyase nadie á ome nada, y personne á homme nez, y en nada variará el sentido. Nadie, pues, no es más que un resto de la expresión ome nado, y lo confirma el hallarse nado por sí solo en esta misma acepción negativa, como en el siguiente verso del poema de Alejandro: No es nado que la pueda de color terminar; esto es, no hay nacido, no hay nadie, que pueda determinar el color de ella (una piedra preciosa). Parece que en los primeros tiempos de la lengua se usaban nado y nadi respéctivamente como singular y plural, pues en la Gesta del Cid se lee: Antes de la noche en Burgos delibró (el rei) u carta, Que á mio Cid Rui Diaz nadi no l'diesen po [sada. Pero no se debe hacer hincapié sobre una letra más ó menos de un texto tan horriblemente viciado como el de aquel poema. El otro negativo nada no es más ni menos que la terminación femenina del mismo participio nado. Díjose res nada ó ren nada (res nata) como si dijéramos: cosa nacida, cosa criada, para ponderar la negación de toda cosa; de lo que á la verdad no hemos visto ejemplo en obra castellana, pues sólo hallamos unas veces res ó ren, y otras, nada. Así escribe Berceo: Non li tollieron NADA, nin l'avien REN robado. Pero en francés era comunísima la expresión análoga rien née, como en el siguiente verso del Román de la Rose: L'avoit plue aimé que RIEN NÉE. De la frase ren nada, ó rien née, nosotros, subentendiendo el sustantivo, decimos nada; los franceses, callando el participio, dicen rien. Unos y otros aplicamos hoy la idea de negación de cosa al elemento conservado; pero ni nada, ni rien, ni el catalán res, fueron al principio negativos de suyo, y sólo á fuerza de emplearse en frases que lo eran adquirieron el valor de tales.

(MoNLAU.) 2. El francés dice rien, del latín rem, acusativo de res, rei, cosa, que tomó el sentido negativo: catalán, res; antiguo, res; provenzal, re; burguiñón, ran; Berry, rin; walón, rein. El italiano niente se compone de ni y ente, «ni un ente.»

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