Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Mérito

tomo 3 · página 727 · ver la página del original

Mérito. Masculino. Cada una de las acciones que hacen al hombre digno de premio ó de castigo. En esta acepción tiene plural. El resultado de las buenas acciones que hace digno de aprecio á un hombre. I Hablándose de las cosas, lo que las hace tener valor. En estas dos últimas acepciones no tiene plural. De CONDIGNO. Teología. El merecimiento de las buenas obras sobrenaturales ejercitadas por el que está en gracia de Dios. DE CONGRUO. Teología. El merecimiento de las buenas obras sobrenaturales ejercitadas por el que está en pecado mortal, á quien, aunque no pueden dar derecho á la gloria, por faltarle la gracia, suelen servir de congruencia para que Dios, misericordiosamente, le confiera auxilios, con que salga del infeliz estado en que se halla. [ MÉRITOS DEL PROCESO. El conjunto de pruebas y razones que resultan de él, y que sirven al juez para dar su fallo. I Adjetivo anticuado. Digno, merecedor, benemérito. I ALEGAR MÉRITOS, SERVICIos, etc. Frase. Exponerlos ó referirlos para lograr por ellos alguna pretensión. I SER PERSONA, OBRA Ó COSA DE MÉRITO. Ser notable y recomendable en su linea.

ETIMOLOGÍA. Merecer: latin, méritum; italiano, mèrito; francés, mérite; provenzal, merit, merite; catalán, mérit.

SINONIMIA. Artículo primero.— MÉRITO, MERECIMIENTO. El primero se aplica á las personas y á las cosas: el segundo, á las personas solamente, y ambos pueden tomarse en buena ó mala parte. Por eso decimos: «un hombre de mérito,» una obra de mérito, y no de merecimiento. Este viene á ser el efecto, y mérito la causa; porque el merecimiento indica más bien el estado moral en que pone al hombre su propio mérito. (CONDE DE LA CORTINA.) Artículo segundo.—MÉRITO, MERECIMIENTO. Mérito se refiere á las cualidades.

Merecimiento, á las acciones. El mérito busca la ciencia y la virtud. El merecimiento busca la recompensa. El mérito es humilde. El merecimiento, ambicioso. El mérito se esconde. El merecimiento se viste de gala. El mérito vive en una guardilla y va andrajoso. El merecimiento da banquetes y vive en palacios. El mérito es lo que ha dado más bienes á la tierra. El merecimiento es lo que ha dado más escándalos al mundo. Pero el merecimiento es variable y transitorio. El mérito es invariable y eterno. El merecimiento tiene por patrono una época, un siglo, un pueblo, tal vez un alcázar. El mérito tiene por patrono la historia, todos los siglos y todo el mundo. Reina el merecimiento muchas veces en virtud de un favor. Reina el mérito siempre en virtud de un espíritu inmortal. Al merecimiento suele suceder un anatema. Tras el mérito suele venir una corona. Debe buscarse el merecimiento; pero después de haber hallado el mérito. Ambas palabras vienen del sustantivo latino meritum, que equivalía á servicio, como vemos en Cicerón: magna sunt Lamie non dico officia, sed merita; soy deudor á Lamia, no digo de buenos oficios, sino de méritos, es decir, de verdaderos servicios. De modo que en latín eran sinónimos las palabras officium, beneficium y meritum. En nuestra lengua, oficio es sinónimo de servicio; mérito, de merecimiento; y beneficio, de buena obra.

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