Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Macedonia

tomo 3 · página 525 · ver la página del original

Macedonia. Femenino. Geogra fía antigua. Nombre célebre de una parte de la antigua Grecia, patria de Alejandro el Grande.

ETIMOLOGÍA. Latín Macèdonia: italiano, Macedonia; francés, Macédoine; catalán, Macedonia. Reseña histórica.— Imperio maced: nico, ó imperio de A lejandro. 1. Preliminar. Alejandro Magno, el más famoso y el más extraordinario de los héroes de la tierra, nació en Pella (MACEDONIA) 356 años antes de Jesucristo. Fué hijo de Filipo y de Olimpia, y muy pronto demostró lo que debía llegar á ser con el tiempo. Cuando su padre se ocupaba del sitio de Bizancio, no contaba más que 16 años y dirigía ya el gobierno del Estado. Subió á los 20 al trono y murió á los 32, y dos después de innumerables victorias y conquistas. Estaba dotado de las mas raras cualidades, pero tenía un carácter que le llevaba á violentos arrebatos. Heredó de Filipo, su padre, no sólo una ambición sin limites, sino también su preceptor Aristóteles, que supo reprimir muchas veces sus desordenadas pasiones. Decía frecuentemente el joven príncipe que debia á su padre la vida, y vivir bien, á este célebre filósofo. Tenía tal admiración por Homero, que rayaba en entusiasmo; y era tan apasionado de los grandes talentos en todos los ramos, que el pintor Apeles llegó á ser uno de sus validos. Declaró la guerra á Tebas y la arrasó, pero no sin respetar la casa de Pindaro, el mejor poeta lirico de la antigua Grecia. Emprendió después de esta guerra la ejecución de sus grandes proyectos contra el Asia. Estas expediciones son notables; en veinte días, se traslada al frente de un poderoso ejército á Sestos, donde le aguardaban 150 buques; atraviesa el Helesponto, llega á la llanura de Troya, se dirige á las riberas del Gránico, vence á los persas, mandados por Darío, y obtiene la posesión del Asia menor. Cerca de Isso, ciudad situada en un golfo del Mediterráneo, da una segunda batalla y le vale la rápida conquista de las demás provincias occidentales del imperio de los persas. Persigue por algún tiempo, aunque en vano, á Darío, se dirige á Siria y se apodera de Damasco, de la Fenicia, de Sidón, de Tiro, de Gaza y de la ciudad Santa. Conquista el Egipto casi sin necesidad de desnudar la espada, y extiende desde Menfis sus excursiones hasta el desierto con objeto de visitar el templo de Júpiter Ammón. De vuelta á Siria, da por tercera vez con el ejército de Darío, acampado sobre el Tigris, cerca de la ciudad de Arbella; le vence, aniquila el poder de los vencidos, se dirige á Persia, se apodera de ella, y se abandona en su recinto á la embriaguez y á los placeres. Va en seguida á atacar á los escitas, avasalla la provincia de Sogdián y la de Bactriana, emprende desde allí su expedición á la India y vuelve á Babilonia, donde le detiene el sepulcro. Alejandro ha sido indudablemente el hombre qué más ha brillado en la tierra; su nombre ha pasado á través de los siglos; se genio, su valor, su arrojo, excitan todavía la admiración de los más grandes hombres. Vamos á ofrecer, una después de otra, las diversas fases de su imperio: empezaremos por el pequeño reino de MACE 2. Reino de MACEDONIA en tiempo de Filipo.—A la muerte de Filipo, el reino de MACEDONIA, que aquél encontró reducido á una corta provincia al Norte del golfo Termaico, se extendía desde los montes Caudianos ó Bora, continuación de ese monte Scardus, á cuyo Oeste está la Iliria, hasta las orillas del Helesponto, al Este. Prolongábase este pequeño Estado, por la parte del Norte, hasta el Hemus, á cuyos habitantes, todavía en estado salvaje, nadie debía avasallar sino Alejandro; ocupaba hacia el Sur las costas meridionales del mar Egeo, cortadas por profundos golfos, y estaba dividido de la Grecia por los montes Cambunios y el Olimpo. Componíase, por consiguiente, este reino de sus antiguas provincias y de las que sucesivamente habían sido conquistadas por la parte del Sur; después, en Iliria y Tracia. Las principales provincias antiguas eran dos: Ematia y Migdonia. Ematia, situada al Noroeste del golfo Termaico, contenía la ciudad de Edessa y la de Pella, cuna de Alejandro, capital de la MACEDONIA desde el reinado de Filipo hasta que el país fué reducido por los romanos. Migdonia, al Este de la Ematia, de la cual la separaba el río Axius, tenía por capital á Terma, ciudad situada sobre el golfo del mismo nombre, que fué llamada tiempos adelante Tesalónica. Las provincias conquistadas al Sur de Macedonia fueron dos, á saber: 1.a La Pierta, al Sur de la Ematia y al Oeste del golfo Termaico, cuya ciudad principal era Uletona, ciudad en que Filipo perdió un ojo, de un flechazo que le asestó un hábil arquero desde las murallas. 2.a La Calcílica, al Sur de la Migdonia, entre los golfos Termaico y Strimónico, provincia ó península que contaba entre sus principales ciudades la de Calus y la de Olinto, puerto del golfo Termaico, situado casi á la entrada de la península de Pallena, en que dominaba treinta y dos ciudades. Entre las provincias conquistadas en la Iliria eran notables: la Kordea, limítrofe de la Ematia; la Oréstida, al rededor de la laguna Castoria; la Liniéstide, de la cual era capital Heraclea; la Dassaretia, al rededor del lago Lychinde, en la costa; entre las conquistadas en Tracia, la Peonta y la Edonda, la primera al Norte de Ematia y la segunda al Este de Migdonia, de la cual la separaba el Strigmón. Estas eran, junto con algunas islas, las posesiones que Filipo dejó á su hijo. Vamos á verlas ahora acrecentándose y Ilegando á un inmenso desarrollo. Nos detendremos en cada una de las gloriosas expediciones del héroe de los heroes. 3. Conquistas de Alejandro en Europa.—Después que Alejandro se hizo revestir de la dignidad de generalisimo, que los griegos habían conferido á su padre, se dirigió hacia el Norte y llegó á los desfiladeros del Hemus, que en vano intentaron defender los tracios. Apoderóse de aquellos sitios y fué á combatir á los tribalos, que ocupaban entonces el territorio que se extiende entre el Hemus y el Ister ó Danubio. Atravesó despues de una marcha de tres días el Ligino, uno de los ríos que desaguan en el Ister; dió con los enemigos que iba á combatir y los derrotó en una batalla. Comprendió entonces la impresión que había producido su victoria: se trasladó sin perdida de momento á las orillas del Danubio, lo atravesó por un puente de odres y barcas y llevó el terror entre los getas, que habitaban la orilla izquierda. Abandonada por éstos la capital, la arrasó y volvió á la orilla derecha, donde recibió los embajadores de los tribalos, de los celtas y

de los demás pueblos vecinos, que le brindaron con su amistad y su alianza. De vuelta á la Peónica, sabe Alejandro que se han coaligado contra el los ilirios y los tanlantios; va contra ellos y los vence. Vuelve en seguida á la Beocia, para castigar á los tebanos, se apodera de Tebas y la destruye, dejando en pie, como ya hemos dicho, la mansión de Píndaro. Terminada la campaña y sometida al terror la Grecia entera, empieza á ejecutar con desahogo sus proyectos sobre el Asia. 4. Conquistas de A lejandro en Asia. —A su vuelta á MACEDONIA, mandó Alejandro celebrar juegos olímpicos, ordenó sus negocios, tomó el camino del Este y se dirigió al Helesponto, para pasar al Asia, donde desembarcó cerca de las ruinas de Troya. El punto de reunión señalado á su ejército era Percota, al Nordeste de Abydos; púsose allí al frente de sus tropas y se encaminó á Lampaco, sobre el Helesponto, que había abrazado el partido de Darío. Dueño ya de ella, siguió la orilla del Gránico, río pequeño, que desemboca en el mar de Mármara, á unos 83 kilómetros de su nacimiento. Sus escarpadas riberas hacían ya el paso sumamente dificil; y, sin embargo, tuvo que luchar allí con un ejército tres veces mayor acampado en la orilla derecha. Fueron tantos los prodigios que hizo, que venció á los persas y alcanzó con la victoria la completa sumisión de la costa del Asia menor, ocupada toda por colonias griegas. Apenas tuvo que tomar por asalto más ciudades que la de Melaso, la más célebre de aquellas colonias, llamada la reina de la Jonia, porque, después de Tiro, era la más mercantil de las ciudades del Oriente, y la de Halicarnaso, capital de la Caria, sita en una península sobre la costa septentrional del golfo Cerámico. Señor ya de ésta y algunas otras ciudades, tomó el camino de Licia, al Sudeste de la Caria, peninsula situada sobre el golfo de Glauco y el de Panfilia, en el Mediterráneo, en el cual comienza la cordillera del Taurus. De la Licia, cuyas ciudades se le entregaron sin la menor resistencia, pasó á la Panfilia, cuya costa siguió hasta llegar á la capital Siria; volvió luego por el interior del pais y atravesó la Pisidia, donde tomó por asalto la grande y fuerte ciudad de Sagalassus. Pasó de allí á la Frigia, entró en Gordio, donde cortó el famoso nudo; prosiguió su camino hacia el Este, llegó á Ancyra, donde recibió la sumision de la Paflagonia, situada al Este de la Bytinia, entre Portenio y Halys, ríos que desembocan en el Ponto Euxino, hoy mar Negro, y llevó á cabo la conquista de la Capadocia, región que ocupaba la parte oriental de la elevada región del Asia menor, anexa al monte Taurus. Dió la vuelta hacia el Sur; penetró en la Cilicia por un estrecho desfiladero y llegó hasta Tarso, ciudad sentada á orillas del Cydnus, cerca de su embocadura, en la extremidad Nordeste del Mediterráneo, Bañóse en dicho río, en ocasión en que estaba sudando, y pocó faltó para que encontrara la muerte en aquellas aguas casi heladas. Hizo durante la permanencia de su ejercito en Tarso algunas excursiones á los paises vecinos, particularmente á Soles ó Soli, ciudad ó puerto, al Sudeste de la costa de Cilicia. Recorrió luego las montañas para castigar á sus rebeldes habitantes y volverse á Tarso. Existe al Este de esta ciudad un desfiladero llamado Gargantas sirias, que conduce á Siria y á Fenicia. Mientras Alejandro se dirigía á la conquista de la Cilicia occidental, hizo ocupar aquel desfiladero á Parmenión, uno de sus mejores capitanes, el cual llegó por este camino á Isso, ciudad situada en un golfo del Mediterráneo, al que daba su nombre. Anenas de vuelta á Tarso, salió al encuentro de Darío por la ciudad de Magarsa, situada en la embocadura del Piraneo, al Este del Cydnus. Después de pasar el Piraneo, al Noroeste de Isso, avanzó por las Gargantas sirias para entrar en Siria; y se dirigió en seguida al Sur hacia Mysiendro, donde se detuvo. Encontrábase todavía en esta ciudad, cuando supo que Darío, dejando las orillas del Eufrates y atravesando las Gargantas am nicas, otro desfiladero del Taurus, acababa de entrar en la ciudad de Isso, y estaba, por consiguiente, á su retaguarlia. Ejecutó entonces una precipitada contramarcha, y dió la célebre batalla de Isso, que también perdió Darío. Huía éste precipitadamente hacia Tapsaco. ciudad situada en la orilla izquierda del Eufrates, cuando Alejandro llegaba por el Sur á Fenicia, donde fue recibiendo sucesivamente la sumisión de las ciudades de Arados, Biblos y Sidón. Tiro le costó un sitio de siete meses; Gaza, situada mis hacia el Sur, se le resistió otros dos; mas se apoderó al fin de ambas, y después de ellas, de Damasco, capital de Celesiria. Dueño ya de todos los puertos mencionados y decidido á llevar sus conquistas hasta el corazón del Egipto, donde quería dejar algunas señales de su gloria, salió de Damasco, traspasó la Palestina, siguiendo lo largo de la costa, y cayó repentinamente sobre Pelusa, la llave del Egipto, al Nordeste de este territorio, en uno de los brazos del Nilo. Recibiéronle del mejor modo posible en la mencionada ciudad, y desde allí se dirigió sin pérdida de tiempo á Heliópolis y á Menfis, que ya desde mucho tiempo era la capital de aquel reino. Quiso hacer una excursión á doce jornadas de Menfis, con objeto de visitar el templo de Júpiter Ammón, situado en el oasis de este nombre, en el desierto de la Libia; y siguió la corriente del Nilo hasta el mar, cuya costa le condujo á la embocadura de Canope, en cuvas cercanías mandó edificar una ciudad á que dió su nombre é hizo capital de Egipto. Atravesó el desierto, llegó al oasis y volvió desde allí directamente a Menfis. Después de nombrar gobernadores para administrar el país en nombre suyo, volvió el héroe de MACEDONIA á ponerse en marcha, y atravesó el Tigris por junto á las ruinas de Nínive. No bien acababa de entrar en Siria, cuando se encontró con el ejército de Darío, y le volvió á derrotar en una batalla que tomó el nombre de la ciudad de Arbella. en cuyas inmediaciones fué dada. Pasó otra vez el Tigris y fué á descansar en Babilonia, sobre el Eufrates, en la que mandó reedificar los templos que había destruído Jerjes. Después de una larga permanencia en Babilonia, se trasladó á Susa, ciudad en que solía Ciro pasar la primavera, uno de los reales sitios de los reyes persas. Marchó desde allí sobre Persépolis, entonces metrópoli de Persia, cuvo magnífico palacio entregó á las llamas en venganza de las devastaciones cometidas en la Grecia. Tomó Pasagarda, situada al Sudeste, donde se celebraba la coronación de los reyes de Persia, y aumentó en ella considerablemente el ya inmenso botín de sus batallas. En esto acababa Darío de organizar un nuevo ejército en Ecbatina, capital de la Media, rodeada de siete murallas, situada al pie del monte Elvard, á unos 111 kilómetros del Nor este de Persépolis. Corrió Alejandro á su encuentro, y no hallándolo en la ciudad, se dirigió al Este, hacia el país de los partkos, en que se introdujo por un camino muy angosto, de más de 33 kilómetros de largo, llamado las Gargantas caspias, caspie pile, por los montes situados al Mediodía del mar Caspio. Recibió á poco tiempo de estar en Hecantamphilos, capital de este pais, la noticia de la muerte de Darío, lo cual hizo que saliese al Norte, hacia Hircania, donde se apoderó de su capital Zadracarta, situada al Sudeste del mar Caspio, cerca de su embocadura, sobre el río Maxeras. Torció su rumbo al Este, sometió la belicosa nación de los mardos y emprendió una contramarcha para trasladarse á Susa; pero tuvo que encaminarse precipitadamente al Nordeste, á Artacoana, capital de la Siria, sobre el río Arius, con objeto de ahogar la rebelión de un sátrapa, circunstancia que facilitó la fundación de Alejandría de los Arios, hoy, Herat, un poco más al Mediodía. Pasó de allí á Arcoria, visitó su capital Aracotus, fundada, según se dice, por Semíramis, donde él fundó á su vez otra Alejandría con el nombre de A lejandrópolis, sobre un río que, despues de atravesar el lago A racotus, toma el nombre de Erymanthus y se confunde, hacia el Oriente, con el lago de Aria (Aria lacus). Volvio á enderezar su rumbo al Norte: Ilegó al traves de los montes al pais Paropamisus, y fundó cerca de la ciudad de Orostopanum otra nueva Alejandría que llamó Alejandría del Cáucaso, y hoy lleva Handahaz por nombre. Prosigue luego su marcha al través de los montes, que sus soldados tomaron

por una continuación de la cordillera del Cáucaso, sobre el mar Negro y el mar Caspio; penetra en la Bactriana al Sur del Oxus, entra en su capital Zariaspa ó Bactria, pasa el Oxus, al Norte, y se introduce en Sogdián para apoderarse de Maraconda ó Marcanda, capital de aquel territorio. Adelanta siempre en dirección al Norte hasta el río Jacsantes, hoy Sir-Daria ó Djihoum, que desemboca en el lago Orio ó mar Aral, sobre el que fundó otra ciudad con el nombre de A lejandroschata ó A lejandría última, con la idea de hacerla punto de partida de una expedición ulterior contra los escitas y baluarte contra estos mismos pueblos. Una vez dueño del Sogdián, donde hizo prisionera á Rojana, con la cual se casó después, se dirigió á Paretacena, hacia el Noroeste, la rindió y volvió á Bocara, donde, disputando con su amigo Clito en una orgía, tuvo la desgracia de matarlo. De vuelta á Alejandría de Cáucaso, decide su marcha á la India. Toma la dirección del Este hacia Nicea, y antes de llegar á la orilla del Cofenes, hoy Caboul, que formaba el límite de la India, recibe la sumisión de Taxila y de muchos otros príncipes indios. Ataca al instante á Massago. capital de los assaceni, que no se entrega sino después de algunos días de resistencia. Toma en seguida otra fortaleza, que arrastra tras de sí toda la ribera derecha del Indus, y se apodera de las ciudades de Ora y de Basira, Peucela y Embolima. Recibe, antes de pasar el Indus, el homenaje de los nyssaci y de su ciudad Nyssa; y llega, por la orilla izquierda del río Taxila, ciudad la más grande, en aquella época, de las que ocupaban el territorio comprendido entre el Indus y el Heydaspo. A orillas de este último río, tributario del Indus, pelea y vence al rey Porus, y funda las ciudades de Bucéfala y Nicea, como monumentos de su victoria. Atraviesa otras dos corrientes que desaguan en el Indus, llamada la una Ansines y la otra Hidraotes, en cuyas orillas se levanta Lahora, capital que fué de aquel mismo príncipe. Prosigue su camino y desciende al Hyphasis, último rio tributario oriental del Indus. en donde su ejército le hizo detener el curso de sus conquistas. Después de haber vuelto atrás, bien á pesar suyo, hasta llegar á las orillas del Heydaspo, reune hasta 80 buques y 2.000 barcas, resuelto á bajar hasta el mar indio por el Indus. Embarcase, síguele su ejército por ambas orillas y somete sucesivamente á varios pueblos, entre otros los exidracos, los sogdios y los musicanos. Llega á Petala, hoy día Totta, en donde el río se divide en dos brazos principales; toma el más occidental hasta llegar al Océano; desembarca y recorre por tierra la costa, pasando el río Arabis ó Arabio. Atraviesa el país de los horitas, llega al de los ictiófagos, y en la Gredosia, cerca del mar, tuerce un poco hacia el Noroeste, á fin de pasar á Pura y llegar á la Carmania, y se encuentra en Samos con Nearco, cuyo ejército, que había ido costeando el Océano, acababa de entrar en el golfo Pérsico. Dirígese entonces á Persia, toma las ciudades de Pasagarda y Persépolis; se apodera de la Suserca y atraviesa por un puente el Coprates. tributario del Pasitigris, en donde Nearco había reunido todo el ejército á la extremidad Noroeste de aquel mismo golfo. Pasa con todas sus tropas á Susa, donde se casa con Státira, hija de Darío. Vuelve á salir para Ecbatana, manda celebrar juegos, pasa otra vez el Tigris, atravesando la Mesopotamia, y entra de nuevo en Babilonia, en la que debía terminar tan prematuramente su brillantísima carrera. 5. Resumen del imperio de A lejandro.—Los límites del imperio de Aleiandro-á la muerte de este famoso conquistador, eran los siguientes: al Norte, el Ister ó Danubio, el Ponto Euxino, la cordillera del Cáucaso, el mar Caspio y las llanuras arenosas atravesadas por el río laxartes; al Este. los montes donde nacen el Indus y el Hífaro: al Sur, el Océano Eritreo, el golfo Pérsico, los desiertos de la Arabia, los que separan el Egipto de la Etiopía, y el de Libia por la parte de la Cirenaica; al Oeste, los montes de la Iliria y el mar Adriático.

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Macedonia», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/macedonia.