Roque Barcia · 1880-1883
Macabro (BAILE)
tomo 3 · página 522 · ver la página del original
Macabro (BAILE). Ronda infernal, que suponían los antiguos bailaban los muertos de todas clases. (CAB LLERO.)
ETIMOLOGIA. 1. Du Cange tiene chorea MACHABÆORUM, «danza de los MAcabEos,» que define del modo siguiente: «ceremonia establecida por la piedad de los eclesiásticos, en la cual los dignatarios, asr de la Igueia como del Estado, dirigen el baile y salen de él alternativamente para decir: «cada uno de nosotros debe sufrir la muerte.» 2. En efecto, léese en un texto de 1453: quatuor simasias vini ertibitas illis qui schoream MACHABAORUM fecerunt «(cuatro porciones de vino dadas á los que tomaron parte en la danza de los MACABEOS).» 3. No es presumible que el baile MACABRO y la danza de los MAcaBEoS representen dos términos de origen distinto. Habiendo sufrido el martirio los siete hermanos MACABEOS con Eleazar y su madre, lo natural es suponer que aquella desgracia suministró la idea de la ceremonia referida,
en que cada uno de los personajes desaparecia alternativamente; y luego, para hacer más viva la idea, se encargaba la Muerte de dirigir aquel baile fantástico. En presencia del chorea MACHABEORUM de Du Cange, la crítica no puede hacer mención del árabe makbara, habitación fúnebre. (LIT 4. Sin embargo de lo que muchos Diccionarios afirman, la mejor etimología que se ha propuesto para explicar el baile MACABRO, es la que interpreta MACABRO por cementerio, del árabe magäbir, plural de magbara, tumba, vocablo que existe en portugués, bajo la forma de almocavar, y en algunas localidades de España, bajo la forma de mocabes, cementerio, que insertamos en su lugar. 5. En cuanto al chorea MACHABÆORUM de Du Cange, es de notar que allí no figuran los siete hermanos Macabeos, ni Eleazar, ni su madre; sino que la danza consiste en una serie de personajes que dejan el baile para decir: «cada uno de nosotros debe sufrir la muerte;» lo cual no se opone á que el vocablo machabœorum represente el árabe magähir, campo santo; fantasía interpretativa de que hay más de un ejemplo en nuestra lengua. Así vemos que el lugar de Sannois, cerca de Paris, se traduce en antiguos textos latinos por centum nuces, cien nueces; y el viajero Poucet encuentra en Abisinia el monasterio de Bisan y lo denomina el Monasterio de la Visión; y los portugueses hallan en el reino de Adel el monte llamado Djebel al-fil, «la montaña del Elefante,» y lo bautizan con el nombre de Monte Felice. (DEVIC.) 6. Esto significa que Du Cange pudo traducir el baile MACABRO por chorea MACHABÆORUM, careciendo quizá de mejores noticias etimológicas. Lo cierto es que el español MACABRO, ronda infernal, no alude á los siete hermanos Macabeos, ni á Eleazar, ni á su madre; sino que representa positivamente el árabe magãbir, las tumbas, los muertos, dando á estas imágenes un sentido fantástico, inspirado tal vez por alguna leyenda fabulosa de la imaginación oriental. 7. Confirma el origen árabe de MACABRO el hecho evidente de que el árabe magabir ha dejado memorias en el romance, según ha demostrado Dozy. 8. Por otra parte, hagamos que la metátesis altere el bir de magãbir, y tendremos magãbri, que es literalmente nuestro MACABRO, «baile de los difuntos, ronda infernal en que danzan los muertos.» 9. Si el MACABRO español se refiriese al chorea MACHABEORUM de Du Cange, ceremonia piadosa establecida por los eclesiásticos, no llevaría el nombre de «danza infernal,» sentido radical de la voz propuesta. 10. Por último, citaremos también la opinión de algunos autores, según los cuales la voz del artículo procedía del nombre del alemán que compuso un poema sobre este asunto, y que dicen se llamó Macaber; pero ni esto está probado, ni la etimología es admisible en presencia del vocablo árabe. 11. La forma de al-macibir, los sepulcros, plural de magbara, es, ̈ Esto explica el vocablo que se halla en Edris, a ~~. del cual se vale al hablar del Santo Sepulcro. Explica también el siguiente pasaje de Tidjàni ~ en que, hablando de las afueras de Trípoli, dice: «en las cercanías de Trípoli, en la parte del Norte y más arriba del cementerio.» Reseña histórica.—Se ha dado este nombre y también el de danzas de los muertos, á las pinturas alegóricas, de forma extravagante y grotesca, que representan un baile ejecutado por personas de edades y estados diversos y presididos por la Muerte. La representación más antigua de este género es la de Winden, en Westfalia, que debe ser próximamente del año 1380. Se citan también las DANZAS MACABRAS, ó danzas de los muertos, de la catedral de Lucerna; del palacio de Santa María, de Lubeck (143); del castillo de Dresde (1534); de Anneberg (1525 : de Leipzig, etc. La más célebre es la que Holbein pintó al fresco en el claustro de los dominicos, en Basilea, que se ha perdido, excepto algunos trozos conservados en el museo de Basilea, si bien el grabado la ha salvado del olvido. En Auvernia, en la iglesia de la Chaisse-Dieu, hay una danza de los muertos, deteriorada por la numedad; y otra, en el Templo Nuevo, de Strasburgo. La catedral de Amiéns tiene también una; y el cementerio de los Inocentes, de París, tiene otra en escultura. El mismo asunto se halla con frecuencia repetido en los horarios y misales, en las empuñaduras de las espadas y en las fundas de los puñales.—Pueden consultarse acerca de este asunto: H. Fortoul, Etudes d’archeologie et d’histoire: Peignot, Recherches sur la danse des morts; y Donce, The Dance of Deah.
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