Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Lista

tomo 3 · página 428 · ver la página del original

Lista. Femenino. Pedazo de papel, de lienzo ó de otra cosa, largo y angosto.! La tira de distinta labor ó color que tienen algunas telas.! CATÁLOGO. I El recuento que se hace en alta voz de las personas que deben asistir á algún acto. Se usa más comunmente en la milicia.

ETIMOLOGÍA. Antiguo alto alemán lista, bordado: inglés, list; italiano, lista; francés, liste; catalán, llista. Lista y Aragón (ALBERTO). Docto, profundo y castizo poeta, crítico y matemático español, uno de los mejores maestros y modelos de los escritores que han brillado en nuestra patria en los últimos años. Nació en Sevilla en 15 de Octubre de 1775 y murió en 1848. Debió el pan de su niñez á los escasos productos de la industria de la seda, próspera en un tiempo. Sentado en un telar, donde trabajaba para sostener á sus padres, compartía estas faenas con los estudios de la universidad, en que cursaba filosofía y teología; y afecto por instinto á las musas, trasladaba al papel sus primeras inspiraciones. Como el estudio era su único recreo, no tenía horas de ocio, y á fuerza de vigilias, se acreditaba á la vez de matemático y de poeta. Ya en 1788, habiendo logrado abandonar las rudas tareas del taller, servía en calidad de sustituto la cátedra de matemáticas sostenida por la Sociedad Económica de Sevilla, y en 1796 la del colegio de San Telmo. Pertenecía entonces á una academia particular de humanidades, compuesta de jóvenes amantes de la amena literatura y á quienes servían de modelo Garcilaso, Herrera y Rioja, juntamente con Meléndez, Moratín y Jove Ilanos, restauradores del buen gusto. En ella, al par que Reinoso obtenía el premio de un certamen propuesto por la Academia de Buenas Letras de Sevilla, LisTa conquistaba el accésit, cantando La Inocencia perdida. A los 28 años se ordenaba de sacerdote; y á la entrada de los franceses en España, ocupaba la cátedra de retórica y poética de la universidad de Sevilla, y se unió á Blanco para continuar la publicación del Semanario patriótico, emprendida por Quintana, en donde sostuvo ideas de independencia. Sin embargo, como despues cambiara de opiniones, tuvo que emigrar en 1813, cuando los franceses abandonaron el territorio. Vuelto á España en 1817, publicaba en compañía de Hermosilla y Miñano El Censor, una de las mejores revistas críticas que han visto la luz pública en España; ganaba por oposición la cátedra de matemáticas del consulado de Bilbao, viniendo, hacia el año de 1820, á Madrid, para regentar el colegio de San Mateo, recientemente fundado, encargándose en él del desempeño de tres asignaturas. Citar los jóvenes que allí adquirieron el tesoro de la enseñanza, equivaldría á escribir un largo catálogo de nombres ilustres en todas las carreras del Estado; pero, á pesar de esto y de la reputación que, tanto en España como fuera de ella, había conquistado á LISTA la publicación de sus composiciones poéticas, el Gobierno, no sólo cerró el colegio que regentaba, dando por pretexto que allí se enseñaban y propagaban doctrinas contrarias al orden y á la religión, sino que obligó al virtuoso y docto sacerdote á expatriarse nuevamente, buscando un asilo en Francia, donde comenzó á publicar la Gaceta de Bayona, que tambien fué prohibida en España. Durante el período de su expatriación, visitó Paris y Londres; aumentó considerablemente sus poesías; se dedicó á otros trabajos, tanto científicos como literarios, y volvió en 1833, nombrado director de la Gaceta de Madrid. Más tarde se le ofreció el obispado de Astorga, que no aceptó, influyendo poderosamente para que se confiriera á su amigo Torres Amat, prefiriendo quedarse en la dirección del colegio de Saz Felipe Neri, hasta que en 1840 se retiró á Sevilla, donde acabó sus días gozando de la decorosa medianía que fué el límite de su ambición, y rodeado de los cuidados de amigos cariñosos y de discípulos queridos, que le miraban con el amor y el respeto con que se mira á un padre.— DON ALBERTO LISTA, uno de los verdaderos restauradores de nuestra poesía en el primer tercio de este siglo, no hirió nunca las cuerdas de su lira para los acentos del rencor, ni de las tumultuosas pasiones; sino para inflamar sus cantos, ricos de suavidad sublime, de inspirada melancolía, de dulce ternura, uniendo la severidad y fluidez de Rioja con el mágico artificio de los más galanos poetas de los siglos XVI y XVII. Como noble émulo de Fray Luis de León, llora La Muerte de Jesús, con acentos que se sienten mejor que se analizan, y su poesía, llena de unción religiosa, de elevados conceptos, de solemne sencillez, parece ser el profundo suspiro de un corazón doliente exhalado entre lágrimas de gratitud y de tristeza, de arrepentimiento y de esperanza. Nada más gustoso ni delicado que el sabor biblico que vierte LISTA en el Canto del esposo, feliz imitación del Cantar de los Cantares, ni nada más entusiasta que su oda A la victoria de Bailén, su himno Al desgraciado y su Canto de la esposa á la Resurrección del Salvador del Mundo. Como poeta filosófico, ora califique de inútil el temor á lo venidero; ora sostenga que la felicidad consiste en la moderación de los descos, ya se incline á que deben abandonarse los cuidados mundanos, siempre nos muestra una serenidad de espíritu inalterable, expresada en una forma del más puro clasicismo, llegando á la sublimidad en su oda á La Vida humana, así como había llegado al punto más alto á que puede llegarse en sencillez y ternura en su hermosa composición á La Tarde. Sin embargo de estas cualidades extraordinarias, no es sólo como poeta como supo LiSTA conquistarse el alto puesto que en nuestras letras ocupa. Como crítico, si no puede ci

társele como el primero, unánimemente se le ha concedido uno de los más elevados lugares entre aquellos que han hecho un sacerdocio de la noble misión de alentar con sus consejos y hacer huir de los errores en que el apasionamiento de escuela puede hacer incurrir. Siempre que analiza, compara y juzga; como ha dicho uno de los más ardientes enaltecedores de LISTA, aparece tan conciso en palabras como fecundo en pensamientos. Su argumentación es lógica, natural y sencilla: su estilo, flúido, limpio, correcto, y su crítica es el buril que perfecciona y no el mazo que destruye: es la podadera que corta algunas ramas, para que el árbol brote con más lozanía; no el hacha que, horadando su tronco, seca sus raices. Sus Ensayos criticos y sus Discursos, pronunciados en el Ateneo en los años de 1835 á 1838, son y serán siempre uno de los más acabados modelos de critica y uno de los documentos más preciosos para probar que ni los arrebatos del romanticismo, ni el frío cálculo del clasicismo, constituyen el arte, sino que éste busca el amparo de todo lo bueno que tienen ambas escuelas para realizar su fin. DON ALBERTO LISTA, además de las obras que dejamos citadas en el cuerpo de esta biografía, compuso un Tratado de matemáticas puras y mixtas; tradujo en prosa galana y castiza la Historia universal, de Segur; coordinó una rica Coleccion de los mejores publicistas españoles, en prosa y verso, y escribió artículos de crítica en las principales publicaciones de su tiempo.

Resumen.—Añadimos este resumen con el único fin de llamar la atención hacia una cualidad de nuestro personaje, la cual lo realza hasta el punto de convertirlo en uno de los más nobles caracteres de su época. ABERTo LISTA amaba tanto á la juventud, amaba tanto la belleza y el arte, que no rayó ninguna luz en el horizonte del genio sin que la musa nacional cantase por su boca: Al genis de Iberia, una guirnalda La ceniza del ilustre poeta es uno de los grandes tesoros que posee la ciudad insigne que le sirvió de cuna: Sevilla, que sabe muy bien quién fué el muerto, no querrá que le apliquen aquellos versos casi cabalísticos: S supiesen auvan e.

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El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Lista», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/lista.