Roque Barcia · 1880-1883
Lerina
tomo 3 · página 387 · ver la página del original
Lerina. Femenino. Geografia antiqua. Nombre de dos islas del Mediterráneo; hoy, San Honorato y Santa Margarita.
ETIMOLOGIA. Latín Lerina. Lerma (FRANCISCO GÓMEZ DE SANDOVAL Y ROJAS, marqués de Denia y conde-duque de). Hombre de Estado español, que nació á mediados del siglo XVI y murió en 1625. Siendo marqués de Denia, fué nombrado caballerizo mayor del infante, después Felipe III, quien, al subir al trono, le nombró DUQUE DE LERMA y primer ministro. Su administración, que dividió con don Rodrigo Calderón, empezó desde luego de un modo desastroso. Emprendió dos desgraciadas expediciones contra Inglaterra, que concluyeron con una paz que se vió obligado á aceptar en 1604. No fué más feliz en la guerra contra los holandeses, la cual, después de una larga lucha, terminó con el reconocimiento de la independencia de las Provincias Unidas, en 1608. En el interior, estableció un sistema de corrupción é inmoralidad inaudito, poniendo en venta todas las dignidades, empleos y cargos públicos, con lo cual en poco tiempo se alzó con riquezas fabulosas. Quiso astablecer un impuesto sobre el señorto de Vizcaya; pero los vizcainos se negaron abiertamente á satisfacerlo. En 1609 publicó el decreto de expulsión de los moriscos de España, medida bárbara, que, además de no poderse llevar á efecto sin gran derramamiento de sangre, privó al país de un sinnúmero de brazos útiles á la agricultura, la industria y las artes; pero, en cambio, acrecentó la fortuna del ministro, que se hizo dar para sí y su familia 500.000 ducados sobre los despojos de los expulsados. La miseria pública creciente y el abatimiento en que se veía caer al pais, excitaron una aversion general contra aquel Gobierno, y temeroso el DUQUE DE LERMA de que llegaran á indispo
nerle con el rey, puso á su lado en primer lugar á su hijo, el duque de Uceda, como sumiller de corps; y después, como confesor del rey, á fray Luis de Aliaga, hombre enteramente suyo. Pero tuvo el disgusto de ver á aquellos dos hombres convertirse muy pronto en sus más encarnizados enemigos y trabajar activamente en su ruina, sin que bastara á contrarrestarlos los esfuerzos de su yerno el conde de Lemos, y su pariente don Francisco de Borja, á quienes introdujo también en la cámara real para que le sostuvieran. Como último recurso para conjurar la tormenta que le amenazaba, pidió y obtuvo de Roma el capelo de cardenal; pero este acto sólo sirvió para precipitar su caida, porque el rey, no pudiendo ya tratar con imperio á un alto dignatario de la Iglesia, se desprendió de él sin esfuerzo, reemplazándole con su hijo el duque de Uceda. A la muerte de Felipe III, los adversarios del DUQUE DE LERMA, consiguieron que se abriera un proceso que Ilevó al cadalso á don Rodrigo Calderón, y respetando en el duque la púrpura cardenalicia, se le condenó solamente á pagar al Erario 72.000 ducados anuales y el atraso de veinte años por las rentas adquiridas durante el tiempo de su privanza, condena que causó la muerte de aquel hombre codicioso.
Reseña.—El DUQUE DE LERMA mereció de la antigüedad una famosa redondilla: Cuentan ojos que te vieron que si fuiste lo que fuiste, fué por el ser que te dieron, no por el ser que tuviste.
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