Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Justillo

tomo 3 · página 284 · ver la página del original

Justillo. Masculino. Vestido interior sin mangas que ciñe el cuerpo, y no baja de la cintura.

ETIMOLOGÍA. Justo: catalán, justillo; francés, juste. Justiniano I. Emperador de Oriente y uno de los más sabios legisladores del mundo, hijo de un humilde labrador, que nació en Tauresio, pueblo de Dardania, en 484, y ocupó el trono de 527 á 565. Elevado al imperio su tío Justino, le educó con el más cuidadoso esmero; le dió títulos de nobleza y le invistió con las dignidades de jefe supremo de los ejércitos y de cónsul.

JUSTINIANO, correspondiendo á estos beneficios, rechazó al príncipe godo Vitaliano, que aspiraba al trono, y se captó las simpatías del pueblo por las prodigalidades de su consulado, y del clero por su escrupulosa ortodoxia. Ceñida á sus sienes la corona imperial por abdicación de su tío, después de una guerra defensiva contra Persia (528 y 532), sostenida especialmente por el valor de Belisario, JUSTINIANO resolvió dar una sólida constitución al imperio romano. Era preciso ante todo arrojar á los bárbaros de las provincias de que se habían hecho dueños, y obedeciendo sus órdenes, Belisario destruyó el imperio de los vándalos en Africa (532-534) y empezó por los ostrogodos la conquista de Italia, que había de terminar Narsés. Una parte de la costa occidental de España fué tomada á los visigodos, en 552,

y una nueva guerra contra los persas (540-562) aseguró á JUSTIIano la Cólquida, y á los cristianos de la Persia la libertad de su culto con la condición de pagar un tributo de 3.000 piezas de oro, mientras los búlgaros, que habían atravesado el Danubio (559), fueron rechazados por Belisario. Nuestro personaje hizo construir de nueva planta la iglesia de Santa Sofia, en Constantinopla; y construyó y reparó un considerable número de plazas fuertes en Dacia, en Tracia, en Tesalia, en Macedonia, en Epiro y en las orillas del Eufrates, y reedificó la muralla con que Anastasio había protegido á Constantinopla. En su reinado, dos monjes nestorianos trajeron de la China los primeros gusanos de seda, y sobre todo, se llevó á cabo el gran pensamiento de la redacción de un cuerpo de legislación, obra que confirió á Triboniano y á otros jurisconsultos. En 529, apareció, bajo el nombre de Código, una nueva colección de las Constituciones romanas, más completa que las de Gregorio, Hermógenes y Teodosio II. En 530 publicó el Digesto ó Pandectas; compilación de las obras de los grandes jurisconsultos; sobre todo, del siglo u, y las Institutas extractadas principalmente de Gaio; en 534, dió á luz la segunda edición del Código, que es la que ha llegado á nosotros, y con las Novelas puso término á su obra. Salvo este último cuerpo, los trabajos legislativos de JUSTINIANO no son más que compilaciones que están muy lejos de ser perfectas bajo el punto de vista del método y de la composición. Con razón se ha censurado á Triboniano y á sus colaboradores por haber modificado y falsificado más de una vez los textos de los antiguos jurisconsultos, para ponerlos de acuerdo con la política del poder absoluto, que reinaba en aquel tiempo, habiendo dado por resultado una obra confusa, indigesta, ininteligible y contradictoria. Sin embargo, la compilación justiniana, llamada Corpus juris civilis, ha hecho llegar hasta nosotros una parte de los monumentos de la legislación romana. Su influencia en el Oriente fué escasa, porque nuevas leyes, sucediéndose sin cesar, impidieron siempre su aplicación; pero en Occidente su trascendencia fué inmensa. Al renacimiento del derecho romano en el siglo xI, el texto del Corpus juris civilis fué cubierto de glosas; los jurisconsultos, salidos de las escuelas de Italia, se convirtieron en consejeros de los emperadores en su lucha contra los papas; y de los reyes, contra el feudalismo, de donde resultó que las leyes de JUSTINIANO, encarnando en las instituciones, en los usos y en las costumbres, fueron la base sobre que descansa todavía una gran parte del derecho civil de los pueblos de Europa y de las naciones civilizadas en toda la tierra. Mirada la cuestión de este modo, JUSTINIANO es uno de los hombres que han dejado más pensamientos y más memorias en el mundo. Pero los hombres no son perfectos, y el gran emperador tuvo que rendir vasallaje á las flaquezas de la humanidad. JUSTINIANO casó con Teodora, antigua comedianta del circo, tan célebre por su hermosura como por su licencia. La astuta cortesana se enseñoreó de tal modo de su marido, que lo envileció hasta el punto de tomar parte en aquellas rivalidades de azules y de verdes que ensangrentaron más de una vez las arenas del circo; que dieron margen á la conspiración de Nika; que produjeron la desgracia de Belisario, y cerraron la famosa escuela filosófica de Atenas.

la historia de «justillo», de obra en obra →

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Justillo», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/justillo.