Roque Barcia · 1880-1883
Jesuita
tomo 3 · página 243 · ver la página del original
Jesuita. Masculino. Religioso del orden de clérigos regulares de la Compañía de Jesús, fundada por san Ignacio de Loyola.
ETIMOLOGÍA. Jesús: catalán, jesuita; francés, jésuite; italiano, giesuita, gesuita.
Reseña.—1. Fundóse dicha orden en 1534 para la enseñanza de la juventud y el servicio de las misiones. 2. La abolió el papa Clemente XIV en 21 de Julio de 1773, restableciéndola Pio VII en 14 de Agosto de 1814. 3. Francia expulsó á los jesuitas en 1764 y después en 1881. 4. España los expulsó también en un mismo día bajo el reinado de Carlos III. 5. Aunque la opinión general mira con zozobra la moral jesuítica por ciertas restricciones mentales, debemos decir que dicha orden ha producido varones sapientísimos en todos tiempos. Su constitución es tan admirable, que ha hecho de la Compañía de Jesús una red extendida en torno del globo en que habitamos. En donde quiera que la humanidad no está dentro de la Compañía, puede asegurarse que la Compañía está dentro de la humanidad. Créese que los Jesui TAS diseminados en toda la tierra no exceden de 12.000. Lo expuesto está conforme con los siguientes datos: 1. Orden conocida también con el nombre de Sociedad ó Compañta de Jesús, fundada en 1534 por Ignacio de Loyola y aprobada por una bula de Paulo III, de 27 de Septiembre de 2. Sus fines son: 1.°, la instrucción de los fieles católicos en la doctrina y en las verdades cristianas; 2.°, la conversión de los herejes y de los infieles. 3. Los medios principales que emplearon son la predicación, la confesión, los ejercicios espirituales y la educación de la juventud. 4. Establecidos en los momentos en que más necesitaba la Iglesia defensores contra los ataques de la Reforma, los JESUiTaS, además de los tres votos comunes á las demás órdenes, obediencia, pobreza y castidad, hacían el de ir adonde quiera que los enviase el pontífice contra los herejes, los cismáticos y los infieles. 5. De Paris, donde puede decirse que nació esta orden, pues Ignacio de Loyola había ido á aquella ciudad á estudiar teología, el nuevo instituto transportó pronto su centro de acción á Roma, y allí se propagó con tanta rapidez que, en 1556, á la muerte de su primer jefe, tenía doce provincias en Europa, sin contar las de Africa, las de las Grandes Indias y las del Nuevo Mundo, por medio de activos misioneros, españoles los primeros de ellos, como Francisco Javier, Bobadilla, Lainez, Rodríguez, Salmerón y el saboyano Pedro Fevre. 6. Este prodigioso éxito continuó, merced al espíritu organizador del padre Lainez, que reemplazó como general á Ignacio de Loyola, y bajo la acertada administración de Claudio Acquaviva (1581 á 1615). 7. Después de las constituciones de los JESUf́TAS, su gobierno se confió, con la autoridad más absoluta, á un general, residente en Roma, asesorado de un consejo de muchos asistentes, y colocado bajo la alta vigilancia de un admonitor, encargado de examinar su conducta. 8. Las asambleas ó congregaciones generales, formadas por representantes de la orden, se verifican regularmente para la elección del general; tienen potestad legistativa y deciden sin apelación los asuntos de más cuantía, amén de que pueden convocarse juntas extraordinarias cuando la gravedad de las circunstancias lo exige. 9. La Compañía está dividida en muchas naciones ó asistencias, que se subdividen en provincias, cuya dirección está confiada á directores provinciales, nombrados por el general.
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