Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

J

tomo 3 · página 217 · ver la página del original

J. Undécima letra de nuestro alfabeto y octava de las consonantes. Tiene con todas las vocales la pronunciación fuerte que la y en las combinaciones ge, gi. Su nombre es JOTA. (ACADEMIA.) La JOTA no se encuentra jamás en combinación con la i, tratándose de voces derivadas inmediatamente del latín. Por consiguiente, todos los vocablos en que aparezca la combinación mencionada, no son de procedencia directa latina. ITampoco se usa antes de consonante, ni al final de las voces, sino en ciertos vocablos tomados del árabe, ó en aquellos en que la j representa la z, como en carcaj (carcar), reloj (relox). [ El vulgo español, especialmente en Andalucia, aspira la 4, convirtiéndola en j; y así dice: jacer, jacha, jaragán, jigo, jiguera, jorno. Es la décima letra de los alfabetos francés y catalán. I En los idiomas neolatinos, la j no se duplica en ningún caso. I Farmacia. En combinación con ciertos signos, significa (la JOrA minúscula) las abreviaturas de libra, onza, dracma, escrúpulo. Desde la adopción del sistema decimal, se cuenta por gramos. I Gramática sanscrita. Es la octava de las consonantes y la tercera de las paladiales. I Gramática árabe. El primitivo árabe significaba el sonido de j por medio del diim (di); pero en el árabe moderno se ha introducido nuestra j con tres puntos encima. ] Literatura latina. Décima letra del alfabeto latino, consonante que, aunque primitivamente se escribia con el mismo signo que la vocal i, era ya considerada por los antiguos como esencialmente distinta de esta vocal. Es la letra que más estrecho parentesco tiene con la i. Así sucede que en la formación de las palabras y en la flexión, la j se cambia frecuentemente en i: Pompèjus, Pomp̃i; Gajus, Gai; jam, etlam, quonlam; ajo, aïbam. Y recíprocamente los poetas cambian la i en j por posición: adjète, abjettbus, por abiète, abietébus, etc. Como abreviatura significa: J. O. M.—Jovi Optimo Maximo; J. R.—Juno Regina; J. V. T.—Julia Victrix Togàta. El fenicio iot y el griego iõta explican el por qué los latinos daban á la JoTA el sonido de i, cuya pronunciación pasó al antiguo romance castellano, en donde vemos que jamás se escribía iamás. Por esta razón los latinos no la combinaban nunca con la i, lo cual hubiera equivalido á la repetición de sonidos idénticos.

ETIMOLOGIA. Latin J, i, transformación del griego I, (tota, iõta); del fenicio, iot.

Reseña.—1. La j, en su forma, no es más que una i prolongada hacia abajo, y era en el fondo la misma i. La iota latina ha pasado en castellano á y en unas pocas voces, como ayudar, mayo, mayor, yacer, yugo, etc., y á 9 impropia, gutural fuerte, ó jota, en las demás; verbigracia: jocoso, Juan, judío. juez, jumento, justicia, juventud, majestad, etc., de jocoso, Joanne, judœo, judice, jumento, justicia, juventute, majestate. 2. En el siglo xIV se introdujo la práctica de poner un punto sobre la i para mayor claridad en la escritura; práctica que se extendió á la j, y se conserva hoy dia, en atención á que esta letra es también una verdadera i.

3. Antiguamente, y hasta el reinado de Felipe IV, pronunciaba el castellano la jota con suavidad (iota), lo mismo que el provenzal ó el francés: así la ¡ de hijo sonaba como la de la voz francesa joli. (MONLAU.) 4. No habiendo sido la J antiguamente sino la misma letra que la I, careció de valor numérico; y solamente se representó por medio de la J la última I de las letras numerales, llamadas cifras financieras; verbigracia, 228 se escribe CCXXVIIJ. Algunos autores pretenden, aunque sin fundamento y sin precisar la época, que la J ha valido ciento; afirmación poco probable, pues el valor de esta cantidad ha sido el numérico de la letra C. Sin embargo, puede haber tenido un valor numérico análogo, como en la imprenta, por ejemplo, donde ha servido para marcar la décima hoja de una obra.! La J, como abreviatura, sólo suele usarse en J. C., que puede tener la triple significación de Jesucristo, Jurisconsulto y Julio César. 5. Hasta mediados del siglo XVI, es decir, hasta los primeros tiempos de la imprenta, no se regularizó el valor de la J, que se llamó ji entre los franceses, distinguiéndose de la I, como la o consonante se distinguió de la u vocal. Pelletier, en 1550, y Ramus, en 1557, determinaron esta adopción, y los impresores holandeses fueron los primeros que emplearon la J, llamada entonces por esta causa J de Holanda. En el latin de la Edad media, para latinizar los nombres bárbaros, se sustituía frecuentemente la G á la J, y así suele hallarse gardinum y jardinum, gaola y jaola. 6. En la derivación de algunas palabras, las lenguas romanas han convertido en j la y latina, como vemos To on

en nuestro jamba, del latín gamba, pierna. 7. Los romanos dieron un valor invariable á la y colocada ante vocal. Esta letra constituyó por sí toda una sílaba completa, larga ó breve, como en Io, patrie dulcia. A veces sólo formaba sílaba con la vocal siguiente, como en ianitor, iocus.

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El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «J», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/j.