Roque Barcia · 1880-1883
India
tomo 3 · página 59 · ver la página del original
India. Femenino. Geogra fia.-l. División del territorio.—La INDIA ofrece, perfectamente marcadas, dos grandes divisiones geográficas: la oriental ó de allende el Ganges, transgangética ó Indo-China, y la occidental ó de aquende el Ganges, cisgangética ó Indostán propio. Las describiremos separadamente para más cabal inteligencia de nuestros ilustrados lectores. INDIA TRANSGANGÉTICA Ó INDO-CHINA 2. Situación y limites.—Esta dilatada península se encuentra entre los 96°-113° de longitud oriental del meridiano de Madrid y 1°-27° de latitud septentrional, confinando: al Norte, con el imperio chino; al Este, con el mar del mismo nombre; al Sur, con el estrecho de Malaka, y al Oeste, con el golfo de Bengala y el Indostán. 3. Extension y población.—El territorio tiene 3.900 kilómetros de largo, de Norte á Mediodía; 1.700 de ancho, de Oriente á Occidente, y sobre 2.294.000 cuadrados de superficie, que pueblan, aproximadamente, de 35 á 40.000.000 de habitantes.
4. Montañas, rtos y golfos.—Atraviesan esta comarca, apenas conocida en el interior, varias cordilleras elevadísimas, prolongación de las del Asia oriental, las cuales descienden del Norte y se dirigen paralelamente hacia el Mediodía, siguiendo las costas y determinando el curso de sus caudalosos ríos, que se desbordan periódicamente. Entre éstos, se distinguen el Arakán, el Irauaddy, el Zittang, el Brahmaputra, el Cambodya, el Menam, el Tavag, el Tenasserim, el Thsan-Luen, el Sang-koi y el Menam-kong. El golfo de Siam se interna por la parte del Sur de este pais, separándole de la peninsula de Malaka. 5. Clima y producciones.—Todas las circunstancias anteriormente expuestas, contribuyen á que el clima sea vario, en general; ardiente, al Mediodía y en las costas, y templado, en el interior. Las producciones son análogas á las del Indostán: sus magníficos bosques producen en abundancia el teck, el sándalo, el ébano, el sicomoro y el bambú; las llanuras cultivadas, el arroz, principal alimento de los naturales, algodon, seda, aceite, añil, caña de azúcar, tabaco, goma laca, pimienta, ananas ó piñas y naranjas; muchas de sus corrientes arrastran arenas de oro, y algunas de sus montañas contienen ricas minas de plata, rubíes, záfiros, ágatas y otras piedras preciosas; el reino animal ofrece, entre las especies carniceras, el elefante, el rinoceronte, la pantera y el mono blanco; diversas clases de pájaros de vistosas plumas y la golondrina salangana, notable y rarísima por sus nidos gelatinosos. 6. Industria y comercio.—Los productos industriales, si no tan adelantados, se parecen bastante á los de la China. Las relaciones mercantiles con los europeos serían mucho más activas, si á ello no se opusieran las costumbres salvajes de sus moradores. Esto no obstante, la plaza comercial de Singapoore es de las más ricas del mundo, y los franceses y los ingleses han conseguido al fin establecer relaciones con Siam, cuyo comercio ha venido siendo, por espacio de ochenta años, privilegio exclusivo de la China. 7. Division política.—Bajo el punto de vista político, la mayor parte de los geógrafos dividen esta península en las seis grandes regiones siguientes: 1.a Imperio Birmún: situado al Nordeste de la Indo-China, en el espacio que dejan los rios Saluen é Irauaddy: comprende los Estados de Birma y Laos-Birmán, distinguiéndose, entre sus poblaciones, Mandalé, capital del imperio; Saigaing, sobre la orilla derecha del Irauaddy, con hermosos templos, y Ava (Ratnapura), ciudad grande, plaza fuerte y antigua capital de Birma, con magníficos edificios y hermosos jardines. El gobierno de este Estado es absoluto; el emperador tiene derecho de vida y muerte sobre sus vasallos, á quienes inspira cierta especie de veneración; él mismo designa cuál de sus hijos ha de sucederle en el trono; pero la proclamación de un nuevo principe suele provocar enconadas guerras civiles: cobra el diezmo sobre todos los productos del país y de las mercancias importadas; ejerce el monopolio de varios artículos industriales y es dueño único de todos los elefantes del impetio. La organización política de la Indo-China se parece mucho al sistema feudal. Los habitantes son idólatras, pero humanos y muy amantes de la poesía, de la música y de las diversiones. 2.a Reino de Siam ó Thai: se halla entre los imperios de Birmán y de Annam y se divide en las cuatro provincias de Siam propio, Lao Siamés, Cambodje Siamés y península de Malata, entre cuyas mejores poblaciones
figuran Banghok, capital del reino, edificada en parte sobre balsas amarradas á lo largo de las márgenes del río Meinam, con gran palacio, buen arsenal, excelente puerto, una rica pagoda, numerosas y colosales estatuas y mucho comercio; Siam, antigua capital, con puerto de regular tráfico y gran número de notables templos en su recinto y en las cercanías, que recuerdan su espléndido pasado; y Anhor, célebre por sus ruinas. El gobierno de este Estado es una monarquía absoluta: el nombre del rey no puede ser pronunciado; imaginar la posibilidad de su muerte, constituye un crimen capital: se lleva un registro de toda la población malaya, la cual se destina, durante seis meses, al servicio militar; el soldado no recibe paga ninguna y está obligado á suministrarse cuanto há menester. Cada distrito tiene un jefe militar, nombrado por el soberano; no hay ejército permanente, á excepción de la guardia real, compuesta de mongoles y de un cuerpo de indios, que se jactan de descender de sangre real: un batallon compuesto de 400 mujeres, elegidas con gran esmero entre las jóvenes más bellas y robustas del pais, forma la guardia particular del rey; reciben un buen sueldo y están perfectamente organizadas; á la edad de 13 años entran á formar parte de aquel privilegiado cuerpo; á los 25, pasan á la reserva, y cuando abandonan el servicio personal del soberano, se las agrega á la guardia de los castillos reales. Al ingresar en el ejército, hacen voto formal de castidad; sin embargo, algunas veces las distingue el monarca concediéndoles plaza entre sus mujeres legítimas. Este batallón, sin el cual no asiste el rey á ninguna expedición militar, admira y encanta al mismo tiempo por la riqueza de su vestuario, su marcial continente, su destreza en el manejo de las armas y excelente disciplina. Los habitantes de este reino son cobardes, idólatras y supersticiosos: sus sacerdotes se llaman talapones. 3.a Malala independiente: la parte independiente de esta península no contiene más que pueblos salvajes, conocidos con el nombre de malayos; viven libres al abrigo de las montañas del interior ó en la costa meridional, constituyendo los cinco pequeños reinos de Perak, Salangore, Djohore, Pahang y Rumbo; son negros, feroces y muy diestros en el manejo del puñal; se visten con un pedazo de tela, que se rodean á la cintura, y habitan en cabañas, que cubren con hojas de bambú.
—Malaka, puerto de mar, sobre el estrecho de su nombre, y en la cual conservan los ingleses una fuerte guarnición; Tjohor y Tronganon, puertos también de considerable comercio en cera, especería y piedras preciosas, son sus principales poblaciones. 4.a Imperio de Annam.—Es el mayor de los Estados que forman la India transgangética: abraza toda su parte oriental, confinando: al Norte, con la China; al Este y Sur, con el mar de igual nombre, y al Oeste, con el reino de Siam: comprende los Estados de Tonquin (Annam septentrional), Cochinchina (Annam meridional), Cambodje y algunos territorios feudatarios. Los naturales son valientes y buenos soldados, pero idólatras.—Entre sus poblaciones más importantes se cuentan: Phu-Chuan ó Hue, capital de la Cochinchina y de todo el imperio, plaza de las más fuertes del Asia, con un buen puerto fortificado á la europea, vasto arsenal, astilleros, hermosos edificios y un gran palacio, que ocupa el emperador; Tonguín y Backink, su capital, ciudades considerables y de muchísimo comercio; Ketcho, capital de Tonquin, asentada junto á la embocadura del Sang-koi, con anchas calles, inmensos jardines y mezquinas chozas; Saigon, capital de Cambodje, ciudad bien fortificada y primera plaza mercantil del imperio, con palacio real vastísimo, que ocupa el centro de la población, y un arsenal marítimo que podría competir con los mejores de Europa: los reinos de Tsiampa y Lactho son poco extensos; carecen de poblaciones notables, y sus moradores, casi salvajes é idólatras, pasan una vida errante, entregados á la caza.—El soberano de Annam lleva el título de dovai; su poder es despótico; el mandarinato es la única dignidad que confiere á la nobleza; la dirección del ejército está confiada á cuatro mandarines militares. 5.a Posesiones inglesas: se extienden de Norte á Mediodía por la costa occidental de la Indo-China y se dividen en dos partes: una al Norte, que comprende los Estados de Assam, Aracem, Pegú y Tenasserin, dependientes de Calcuta, y otra, al Sur, que forma el gobierno de los Estrechos, compuesto de una parte de la Malala y de las islas de Singapoore y Pulo Pinang. Como poblaciones notables deben citarse las siguientes: Ahijab, capital de la Birmania inglesa, con puerto de gran comercio; Djorhat y Rangpur, ciudades famosas por sus fábricas de tejidos, tráfico en especería y minas de carbón; Arakán, capital del antiguo reino de su nombre y punto de peregrinación; Jorge-Tomn, ciudad lindísima, en la isla del Príncipe de Gales, bien construida, mejor fortificada y con floreciente comercio; Mulmein, poblacion nueva y cabeza de los establecimientos ingleses de esta parte; Amherste-Town, plaza importantísima, bajo el aspecto militar y mercantil; y Singapoore, en la isla así Ilamada, escala de los buques que van á los mares de la China y puerto franco de los más concurridos del Asia, con espaciosos astilleros y vasto arsenal. Estas posesiones van cada día en aumento con las conquistas de nuevos territorios. 6.a Islas. forman una extensa cordillera, que se extiende de Norte á Mediodía, en el golfo de Bengala, entre el cabo Negro y la isla de Sumatra, constituyendo los dos archipiélagos de Nikobar y Andamís, con algunos pequeños establecimientos dinamarqueses, y este último con dos célebres puertos: el de Cormoalis y el Chatam. INDIA CISGANGÉTICA Ó INDOSTÁN 8. Forma.—La dilatada península del Indostán presenta la forma de un inmenso triángulo, cuya base está en el Norte, y el vértice en el Sur. 9. Situación astronómica.— Hallase ésta entre los 9° 51 -36° 45' de latitud septentrional y los 70°-101° de longitud oriental del meridiano de Madrid. 10. Limites.—Este vasto territorio confina: al Norte, con los montes del Himalaya, que la separan del Tíbet; al Este, con la Indo-China y el golfo de Bengala; al Sur, con el Océano Indico, y al Oeste, con la región pérsica, Belutchistan y Affghanistán. 11. Area.—Mide 3.000 kilómetros de largo, de Norte á Mediodía; 2.500 de ancho, de Oriente á Occidente, y 3.160.000 cuadrados de superficie. 12. Divisiones naturales. — Las de esta región pueden reducirse á las siguientes: 1.°, las cadenas del Himalaya y sus valles; 2.°, la llanura del Ganges, poco elevada sobre el nivel del mar, y expuesta, por lo tanto, á las inundaciones periódicas de aquel río; 3.°, la llanura superior del mismo Ganges, hasta el pie del Himalaya, limitada, al Sur, por los montes Vindhyah, y al Oeste, por el Gran Desierto; 4.°, la parte Norte de la gran meseta central hasta el Nerbudda, que la divide en dos mitades distintas; 5.°, la segunda parte de esta meseta, situada al Sur del expresado río, más elevada que la anterior y que termina en la unión de las cadenas de los Ghattes; 6.°, el llano que se extiende desde Coimbatore hasta el cabo Comorin; 7.°, la lengua de tierra que ciñen el mar y los Ghattes del Oeste; 8.°, el terreno comprendido entre el golfo de Bengala y los Ghattes orientales; y 9.°, la península de Gudjerate. Todas estas regiones son completamente distintas las unas de las otras, tanto por su aspecto físico, su clima, su formación geológica, su flora y su fauna, como por los caracteres etnográficos de las naciones y de las tribus que las habitan. 13. Costas.—Las del Indostán, presentan: al Noroeste, la península de Gudjerate; al Oeste, los golfos de Cutch y de Cambodje, y las bahías de Bombay y de Goa; al Este, la embocadura del Cavery, en el golfo de Bengala. Sus cabos más notables son los de Comorin y Diu. 14. Orografia.—En la misma base del triángulo que, como ya hemos dicho, forma esta comarca, se extienden tres grandes cordilleras, separadas por altos valles, las cuales van elevándose á medida que avanzan en dirección al Norte. La del Himalaya corre por esta parte, marcando el límite entre la INDIA y la China, en donde descuellan los montes más cul
minantes del globo, y envía numerosas ramificaciones al Mediodía; entre otras, la de Ghattes, que se bifurcan en dos cadenas, la oriental y la occidental, paralelas respectivamente á las costas del golfo de Bengala y de Omán. En la isla de Ceilán se distingue el monte Hamazel ó Pico de Adam. 15. Hidrografía.— La multitud de cordilleras que dejamos mencionadas, dan origen á una infinidad de caudalosas corrientes, que cruzan y bañan el país en todas direcciones. El Ganges, río sagrado de los indios, nace en la falda meridional del Himalaya, recibe á la izquierda las aguas del Ramganga, Gumty, Gondak y Tistah; á la derecha, las del Djamnah y Sone, y desemboca, dividido en innumerables brazos, en el golfo de Bengala, después de 2.200 kilómetros de curso: el Indo ó Sind se forma al Norte del mismo Himalaya, recoge á la derecha el Kabul y Kahir; á la izquierda, el Pandjad con sus cinco ríos: el Dihelam, Tehenab, Ravei, Sutleje y Bedjah, y desagua en el golfo de Omán. Al Oriente y al Occidente, se ven dos vastísimas albuferas, denominadas respectivamente Chilha y Kin. 16. Climatología.— La temperatura que se experimenta en esta extensa región, varía según la altura y latitud que ocupan los pueblos. En el Norte, el clima es generalmente dulce y sano: en el Mediodía y en las costas, los calores del estío llegan á hacerse insoportables. La temperatura media anual raras veces excede del 27°: en realidad, no se conocen más que dos estaciones, la seca y la lluviosa, ocasionadas por los monzones, que son los vientos dominantes en las comarcas de la INDIA. 17. Geología.—Las rocas, de formación primitiva, son las únicas que se encuentran en los macizos más elevados: en ellos predomina el gneis, mezclado con el granito, la pizarra, el esquisto, la piedra caliza y el mármol. En los macizos más hacia el Mediodía y menos elevados, el sílice constituye su base, la cual termina en la llanura del Ganges. Atravesando ésta en dirección al Norte, se ve correr, de Oriente á Occidente, por el centro del Indostás la cadena de los montes Vindhyah, cuya formación consiste principalmente en gneis, excepto en su base. Los Ghattes occidentales y el estribo que termina en el cabo Comorin, descansan sobre rocas graníticas: el gneis, el talco y el granito, que componen la base de las cadenasorientales, aparecen frecuentemente cubiertos de creta y de diferentes mármoles primitivos de varios colores. En el distrito de Midnapore y en algunos otros parajes del Indostán se encuentra una especie de cal carbonatada, conocida con el nombre de hauhar, propia de la geología de la INDIA; y al Norte, sobre las dos riberas del Damoda, se extiende un gran valle hullero, de 90 kilómetros de largo por 18 de ancho. Desde el mencionado río Damoda hasta Benarés, las formaciones graníticas son las que más dominan; pero, al aproximarse á Soans, el sílice viene á ser la roca de la superficie del suelo, extendiéndose, en dirección Norte, hasta Agra, por el 28° de latitud. El basalto cubre el territorio de Hyderabad, rodea la costa de Malabar y forma las márgenes del Concan: las grandes llanuras del Ganges, del Indo y de los caudalosos ríos del Indostán, se hallan compuestas de terrenos de aluvión. 18. Mineralogía.—En todas las comarcas de este país se encuentran esparcidos con profusión el hierro, el cobre, plomo, estaño, zinc, imán, sílice, arcilla, basalto, pórfidos, bórax, gres, hulla, sal, azufre y tierra de porcelana; así como amatistas, záfiros, rubíes y otras piedras preciosas. En el interior se hallan muchos y hermosos diamantes; particularmente, en Bengala y Bundelkand, que son los más ricos del mundo; en las costas, bellísimas perlas, y entre las arenas que arrastran las corrientes de los ríos, los dos minerales más codiciados de la humanidad: el oro y la plata. 19. Zoología.—Entre las numerosas especies de animales que se crían en los espesos bosques y risueños valles del Indostán y de sus islas, se distinguen: el elefante, el rinoceronte, el tigre, el leopardo, el búfalo, el orangután, el oso, el vampiro, el dromedario, la ardilla, la marmota, el gato de algalia, el camello, la gacela, el ciervo, el chacal, el jabalí, el mico y una gran variedad de monos. En el pintoresco valle de Cachemira, abundan las cabras, con cuya finísima lana se fabrican los famosos chales que llevan aquel nombre: las ballenas frecuentan las costas, mientras que las anguilas hormiguean en el fondo de los ríos. Las serpientes son monstruosas y terribles; especialmente, las que se encuentran en las márgenes del Ganges: la boa alcanza hasta 7 y 8 metros de largo. Entre las aves, descuellan el buitre real, el casoar, el cisne, el pelicano y más de cuarenta especies de papagayos. Los insectos son numerosísimos, pero el gusano de seda está considerado como el más notable y precioso de todos. 20. Agricultura.—El suelo de esta región es uno de los más feraces del globo, debido principalmente á la influencia de su clima tropical. La vegetación ostenta por todas partes esa lozanía propia de las tierras virgenes, y es, por lo general, tan activa, que en muchos parajes da dos cosechas al año: una, en Septiembre y Octubre, y otra, en Marzo y Abril. En el Dekan, el terreno de aluvión mide más de dos metros de profundidad, y el valle del Ganges es, sobre todos, de una fertilidad extraordinaria. En casi todas las comarcas se ven crecer plantas de brillantes flores, de vistosas hojas ó de útiles aplicaciones fabriles y medicinales, como la adormidera, la zarzaparrilla, el riubarbo, el jengibre, la jalapa, el betel, el sésamo ó ajonjolí, el alcanfor, la rosa y el jazmín; y árboles gigantescos, de espeso follaje, de olorosa madera y de preciosos productos, como la palmera, el teck, el plátano, el guayabo, el bambú, el cocotero, el ébano, el moral, el sándalo, la goma laca, el famoso árbol del incienso y la inmensa higuera nopal. Entre los demás cultivos figuran: el arroz, alimento preferente de los indios; trigo, cebada, maíz, avena, mijo, café, azúcar, añil, tabaco, seda, cáñamo, algodón, coral, marfil, agrios, frutas deliciosas, especias y aromas muy estimados, maderas finas y de construcción, legumbres de Europa y todas las demás producciones de los trópicos. 21. Industria.—La industria agricola del Iadostán se halla muy atrasada, no obstante la asombrosa fecundidad de su suelo. La baratura de los géneros alimenticios y la pereza peculiar del pueblo indio, le hacen descuidar el cultivo de los campos hasta tal punto, que algunas veces llega á hacer el hambre verdaderos estragos en la península. No sucede lo mismo con la industria manufacturera: los objetos de fabricación india han sido siempre notabilísimos y muy solicitados en los mercados de Europa por su elegancia, solidez y exquisito gusto. Las telas, llamadas indianas, vienen sosteniendo brillantemente, desde los tiempos más remotos, la reputación de los fabricantes indígenas; y no es menor la celebridad que gozan sus excelentes paños y pañuelos, ni las preciosas sederías recamadas de oro y plata de Murchidabal, Bengala y Surata, ni los ricos chales de Cachemira, ni los magníficos tapices de Patna, ni las ciento veinticuatro clases de tejidos de algodón, que se trabajan en Madrás, Paliacata, Masulipatam y otros puntos. Los indios se distinguen tambien en las obras de filigrana y en la fabricación de armas blancas; y la ciudad de Golconda, por su célebre depósito de diamantes, admirablemente pulidos y tallados. 22. Comercio.—El del interior, se halla en poder de los banianos ó indios, y es tan activo como importante. Consiste principalmente en el cambio de los productos del país y distribución de las mercancías europeas, que desembarcan en los pueblos de la península. El cabotaje es también bastante extenso, y sus pequeñas embarcaciones llegan frecuentemente hasta la isla de Ceilán. El comercio exterior está explotado casi exclusivamente por la Inglaterra y otras naciones de Europa, que han conservado sus establecimientos en el Indostán. Los principales artículos de exportación son: madera, azúcar, algodón, especias, salitre, goma laca, bórax, cardamomo, tejidos de seda y de algodón y chales de Cachemira; los depósitos ó escalas más considerables, Calcuta, Madrás, Bombay, Surata, Mangalose y Pondichéry, 23. Población.—El número total de habitantes que ocupan las diferentes comarcas del Indoslán, asciende, se
gún cálculos aproximados, á 193 mi Ilones, entre indios ó indigenas, malayos, mongoles, chinos, guebros ó parsis, árabes, turcos y europeos, principalmente, ingleses. 24. Monedas, pesos y medidas.—Las monedas de oro de la INDIa son: la rupia (40 pesetas próximamente) y los diversos pagodas (2 pesetas 56 céntimos): las de plata, la rupia (2 pesetas), el fanon, el medio fanon y el anas: las de cobre, el dudon y el tucan. Empléase además como moneda una especie de concha, el cauris de las Lakedivas.—Pesas: el Randi (230 kilogramos aproximadamente), el seer, el palon, el lar y el man.—Medidas itinerarias: la lengua india ó cosr (3.084 metros), el gau y el nari. De longitud y de super ficies: el ges (30 centímetros), el malom, la puhha-bigga y la cutchabigga. 25. División geográfica.—Bajo el punto de vista geográfico, las divisiones territoriales de la INDIA han experimentado frecuentes cambios. Balbi la divide en las cuatro regiones siguientes: 1.° Indostán septentrional, que comprende las comarcas montuosas, al Oriente del Setledje hasta Bután ó Bhotán, incluso el valle de Cachemira. 2.° Indostán meridional, que abarca la mayor parte del imperio mogol antiguo. 3.° Dehan septentrional, desde el Nerbudda, al Norte, hasta el Tumbedra y el Krichna, al Sur. 4. Dehún meridional, en que termina la península, al Mediodía, hasta el cabo Comorin.—Estas regiones se subdividen del modo siguiente: Indostán septentrional: Kashimir ó Cachemira, Gherowd, Nepal, Anda, Allahabad, Behar y Bengala. Indostán meridional: Lahore, Multán, Sind, Katch, Guzzerat, Malwa, Adjemir, Delhi y Agrah. Dehán septentrional: Kandeich, Aurengabad, Bedjapur, Haiderabad, Bider, Berar, Ganduana, Orissa y Sirkars del Norte. Dekán meridional: Kanara, Malabar, Kotchin, Travankora, Koimbetur, Karnatic, Salem ó Barramahal, Maissur y Balaghat.— La isla de Ceilán y los archipiélagos de las Maldivas y Lakedivas están unidos al Dekán meridional. 26. Division política.—Bajo el concepto político, el Indostán se divide en esta forma: Estados independientes: Nepal y Bután ó Bhotán. Estados aliados ó tributarios de Inglaterra: Sindhy, Nizam, Mysore, etc. Estados curopeos: INDIA inglesa, holandesa, francesa y portuguesa. INDIA inglesa. —Se da este nombre á los numerosos territorios que la Gran Bretaña posee en la INDIA, cuya extensión es igual á la que ocupa toda la Europa continental, sin comprender la Rusia.—Tiene de superficie 2.430.269 kilómetros cuadrados, que pueblan sobre 283.000.000 de habitantes, de los cuales, 196.000.000 son súbditos directos, y 87.000.000 vasallos feudatarios. Esta dilatada región, en la cual la Corona de Inglaterra sólo poseía en 1818 la isla de Ceilán, perteneció á la célebre Companta de las Indias orientales, la más rica y poderosa corporación del mundo. Para la INDIA cisgangética se distinguen, en los territorios ingleses, las posesiones inmediatas y las posesiones mediatas: aquéllas, se dividían en siete gobiernos ó presidencias: Bengala, Madrás, Bombay, Pendjab, las provincias del Noroeste, las provincias centrales y el Uda. El primero era el asiento de un gobernador general, de un Consejo supremo y de un subgobernador; los dos siguientes contaban, cada uno, un gobernador, un subgobernador y un Consejo; el Pendjab, las provincias del Noroeste, las provincias centrales y el Uda estaban administradas por un subgobernador.—Las posesiones mediatas se hallan gobernadas por príncipes indígenas, vasallos ó aliados de la Gran Bretaña, la cual puede tener sus guarniciones en las plazas fuertes. Estas posesiones, son: A djemir, que comprende los Estados de Bikanir, Bundi, Djesseimira, Djeypur, Djudpur ó Marwar, Kotah, Odeypur y Tonk: Katch, los de Katch y Bhudj: Malwa, los de Holkar, Bopal y Dawa: Guzzeral, los de Bauswarra, Therad, Turrad, Duboi, Noangar, Gundal y Kambaya: A llahabad, los de Rewah, Tehri y Pannah: Agra, los de Karoli, Bhurtpora, Dholpur y Matcherry: Delhi, el de Sirhind: Bedjapur, el de Colapur: Haiderab, Bider y A urengabad, el reino de Dekkan: Maissur, Malabar, con los Estados de Travancor y Kotchin. Islas Lahedivas, compuestas, en su mayor parte, de islotes inhabitados.—En la INDIA transgangética pueden dividirse en dos grupos los Estados sobre los cuales tiene Inglaterra un dominio real ó simplemente nominal.— Territorio al Oeste del Irauaddy y del Saluen: reino de Assam; países de los moitay y de los karrows (tributarios); de Djintiah, de Katchar, de Arakan y de Pegú.— Paises al Este de Saluen: provincias de Martaban, de Ie, de Tavay y de Tenasserim; isla del Príncipe de Gales, la de Singapoore y el territorio de Malaka. Todas las posesiones de la Indo-China, hasta el Arakan, dependían de la Presidencia de Calcuta: el resto formaba la Presidencia de la Birmania británica.—El gobierno de las Indias en Inglaterra sufrió un cambio radical en 1858: la célebre Compañta, después que hubo perdido el monopolio del comercio de las Indias, abierto en 1805 á todos los ingleses, y en 1833, para todas las naciones, sólo conservó la administración política del país, bajo la soberanía de la Corona: sus poderes debían ser renovados cada veinte años por una acta especial del Parlamento, y esta renovacion se llevó á cabo en 1854. Por esta época, el gobierno de la INDIA en Inglaterra se componía de tres autoridades: 1.a La Corte de los propietarios, reunión de los poseedores de 25.000 francos en acciones, los cuales tenían el derecho de elegir parte de la Corte ó Consejo de los directores. 2.a Consejo de los directores, compuesto de los poseedores de 50.000 francos en acciones, hasta el número de 18: 12, nombrados por el Consejo de los propietarios, y 6, por la Corona, quienes constituían un Consejo encargado de dirigir todos los asuntos de la Compañía, el cual nombraba, bajo la aprobación de la Corona, el gobernador general y altos funcionarios de la INDIA. 3.a Una oficinaregistro, cuyo presidente era miembro del Gabinete y vigilaba, en nombre de la Corona, los actos de los directores.— La rebelión de los indios hizo sentir la necesidad de simplificar esta administración múltiple: en 1858, la Compañia fué disuelta, y su activo quedó á cargo del Estado, mediante una renta perpetua de 10 por 100 del capital social; el Consejo de directores y las oficinas quedaron abolidas, pasando directamente á la Corona el gobierno de la INDIA, el cual quedó constituido, en 1865, de este modo: un ministro secretario de Estado para la INDIAS, á quien auxiliaba en sus funciones un Consejo consultivo de 15 miembros; 8, de nombramiento del Gobierno y 7, de elección de sus colegas.—Las INDIAS estaban divididas en 8 gobiernos; y la administración general de cada uno de ellos, confiada, bajo la presidencia suprema del gobernador, á una especie de ministerio, dividido en departamentos del Interior, de Hacienda, del Exterior, de Asuntos militares y de Justicia. Cada gobierno se hallaba subdividido en distritos, administrados por un colector ó recaudador, en cuyas atribuciones entraban los impuestos, la justicia, la policía y las obras públicas.—El presupuesto de la INDIA era, en 1856-57, de 825.000.000 de pesetas próximamente; la deuda, de 1.600.000.000. La insurrección de 1857 elevó aquélla á más de 3.384 millones; y el presupuesto de 1875-76 se evaluó en 1.361.000.000 los gastos, y en 1.295.000.000 los ingresos. Ocasionaron principalmente este aumento los gastos de la guerra: el ejército de las INDIAS se componía, en 1857, de 320.000 hombres, en esta forma: 240.000, de tropas indígenas, llamadas cipayos; 30.000, de contingentes indígenas, suministrados por los Estados confederados y dirigidos por oficiales ingleses; 20.000, europeos de tropas de la Compañía, y 30.000, europeos, de tropas reales.—Inglaterra invierte en estas psesiones 2.000 mi Ilones de pesetas al año, obteniendo muy poco más. Los ingresos y gastos calculados para el año económico que terminó en Marzo de 1889, fueron de 81.636.678 libras esterlinas y 81.659.660 respectivamente.—En la misma fecha la deuda ascendía 206.619.559 libras esterlinas. El efectivo del ejército se eleva á 230.000 hombres, de los cuales 73.000 son ingleses y 23.000 voluntarios europeos y mestizos. INDIA francesa.—La constituye un gobierno, cuya capital es Pondichéry, comprendiendo además á Rarical, Yanaon, Chandernagor y Mahé, y va
rias logias en Masulipatam, Calicut y Surata; la población total asciende á 285.022 habitantes, y la superficie, á 49.622 hectáreas cuadradas. INDiA necrlandesa.— (Véase Holanda, colonias.) INDIA portuguesa.—Se compone de Goa, Pandjim, Damaun y Diu, cuya superficie, de 3.922 kilómetros cuadrados, pueblan 447.617 habitantes. 27. Historia.—Los pueblos de la antigüedad clásica no han debido conocer la INDIA hasta una época relativamente cercana á la nuestra. Las expediciones de Semíramis y de Sesostris no aparecen del todo demostradas, y las narraciones de los indios no ofrecen más que leyendas poéticas, en las que sólo se mencionan algunos hechos históricos, desprovistos de cronología. Las leyes de Manú, que nos presentan el cuadro de las antiguas instituciones de la INDIA, permiten conjeturar que los indios no formaban una sola raza; que estaban unidos, más que por la identidad de origen, por la comunidad de religión, y que los brahmanes, procedentes sin duda de la Ariana, impusieron su yugo á las diferentes razas que poblaban aquel vasto país. La INDIA parece no haber formado, en un principio, más que un solo imperio, hasta que algunas dinastías se repartieron más tarde el territorio. En el poema del Râmâyana aparece uno de los soberanos del Estado de Ayodhya (Uda), apellidado Rìma, reuniendo bajo su cetro á toda la INDIA; y otra epopeya, el Mahâbarata, presenta el país dividido en diferentes Estados independientes y desgarrado por las discordias de dos familias poderosas, los pandavas y los tavravas. Distintos imperios, denominados Hastinapura, Mathura, Maghada, Mitila, Kasi, existieron más adelante, ya simultánea, ya sucesivamente. La historia de la INDIA empieza á adquirir algún grado de certeza en el siglo xI antes de Jesucristo. Darío I, rey de los persas, sujetó el país situado entre el Paropamiso y el Indo, formando la 20.a satrapía de su imperio, é hizo explorar las orillas del Indo, por Seylax. Herodoto, que es quien refiere estos hechos, sólo llegó á conocer la parte oriental de la INDIA; y de la septentrional, el pequeño Tibet, adonde iban los indios todos los años á proporcionarse el oro que necesitaban para pagar su tributo á los persas. La expedición del gran Alejandro, llevada á cabo antes de la venida de Jesucristo, abrió á los occidentales el camino de la INDIA. Los macedonios encontraron sobre la corriente superior del Indo un gran número de príncipes independientes, mientras que el Mediodía se hallaba dividido en repúblicas aristocráticas. Alejandro quiso llegar hasta el Ganges y penetrar en la ciudad de Palibothra (Patna), capital del poderoso imperio de los prasii, situada en la confluencia de aquel río y el Djumnah; pero su ejército le obligó á detenerse sobre las márgenes del Hyphase. Después de su muerte, un indio oscuro, á quien los griegos Ilaman Sandrocottus (el Tchandragrupta de los historiadores), sublevó el país, sometido á los macedonios, se hizo el libertador de su patria y arrojó del trono á la raza de los prasii, ocupando su lugar. Las expediciones de Alejandro y de Seleuco; las narraciones de Aristóbulo, de Onesícrites, de Nearco y de Megástenes, embajador del rey de Siria, habían dado á conocer los paises del Indo y los del Ganges, y revelado á los griegos la forma triangular de la INDIA y la existencia de la isla Taprobana (Ceilán). La fundación de los puertos de Berenice y de Myos-Hormos sobre el mar Rojo, así como el descubrimiento, hecho por Hippalo, de los monzones ó brisas del mar de las Indias, establecieron un comercio regular entre la INDIA y el Egipto; los griegos conocieron entonces las especias, los vinos de arroz y de palma, el azúcar de caña, las telas de seda, la goma laca, el aceite de rosa y de otras esencias, y, finalmente, los animales de la INDIA y las plantas de los trópicos. Estas relaciones continuaron cuando la dominación romana hubo reemplazado á la de los macedonios: dos reyes indios enviaron sus comisiones á Augusto; Claudio recibió una embajada del radjah de Ceilán. Plinio menciona una multitud de pueblos de la INDIA, entre los cuales, los prasii aparecen aún como los más poderosos; pero se detiene poco más allá de la embocadura del Ganges. En Ptolomeo, los conocimientos de los antiguos se remontan más hacia el Oriente; la INDIA está dividida en INDIa de allende el Ganges, é INDIA de aquende el Ganges, comprendiendo los países del oro y de la plata y la península de oro (imperio birmano). En la península cisgangética, el imperio de los prasii se presenta limitado en tiempos de Ptolomeo, y parece haber cedido la primacía al de los caspireai (Cachemira), que se extiende en el valle del Indo hasta Gagasmira (Adjemir). La obra de Ptolomeo es la última que da noticias ciertas de la INDIA antigua, cuya historia aparece de nuevo envuelta en la oscuridad más absoluta, hasta la invasión musulmana, época en que puede decirse que empieza á ser realmente conocida. Por los años 707 de la era cristiana, Kotaibah, lugarteniente del califa Abdul-Melek, se hizo dueño de las orillas del Indo; y en los comienzos del siglo xI. Mahmud, sultán de Ghiznee, en Affghanistán, atravesó este río, diezmó la población india y destruyó los ídolos. A fines del siglo xI, lograron los affghans arrojar del territorio á los de Ghiznee; penetraron eu el Indostán, bajo las órdenes de Mohamed Guri, y quedó el país completamente sometido al mahometismo. Muerto Mohamed, su general Cootub se declaró independiente, estableciéndose en Delhí, en 1193. Desde esta época hasta 1525, vinieron sucediéndose hasta 26 principes afghans en el reino fundado por Cootub. Hacia 1450, los Lody, gobernadores de Lahore, se habían apoderado de Delhi y de otras varias provincias; pero en 1518, Baber, biznieto de Tamerlán, invadió la INDIA, al frente de los tártaros mongoles, arrojó del trono al último soberano de la raza de Cootub, y formó un poderosísimo imperio, el cual alcanzó el más alto grado de esplendor bajo el reinado de Aurengzeyb, cuyos dominios llegaron á extenderse por casi toda la península. Desde la muerte de este monarca, acaecida en 1707, su dilatado imperio va decayendo sensiblemente por la debilidad de sus principes y desmembrándose rápidamente con las conquistas de Nadir-Schah, en 1739, y las intrigas de los ingleses, hasta quedar el pais dividido en numerosos Estados independientes, regidos por los nababs y subabs mongoles, á cuyo frente se hallaban los seilhs y los mahrattes. Los portugueses y holandeses explotaron en los siglos XVI y XVII las costas de la INDIA, cuyo camino quedó abierto á los europeos con el descubrimiento del cabo de Buena Esperanza. Más adelante, los franceses y los ingleses, mezclándose en los asuntos de los indígenas y aprovechándose de sus discordias, fueron engrandeciendo sus respectivos Estados. Las guerras entre Francia é Inglaterra, en el siglo XVIII, se extendieron hasta la INDIA, en cuya época, lord Clive, general inglés, emprendió seriamente su conquista: empezó apoderándose de Bengala, en 1759; sometió é hizo tributarios de la Gran Bretaña á los jefes de las tribus de Uda y de los ciscars del Norte, de cuyo modo fué engrandeciéndose poco a poco la colonia y tomando el imperio indobritánico las colosales proporciones que actualmente tiene. Tipoo-Saib quiso oponerse enérgicamente á la dominación de los ingleses, y murió en 1799, con las armas en la mano. Las últimas conquistas de Inglaterra fueron las del reino de Lahore y del Syndhy, en 1849, y la de Uda, en 1856, que provocó al año siguiente la formidable insurrección de la INDIA. La anexión violenta del último de estos Estados, cuyo soberano había sido injustamente depuesto por el gobernador general, lord Dalhousie, en 1856, colmó la irritación de los indígenas, entre quienes circulaba una tradición, igualmente popular entre los musulmanes y los indios, la cual fijaba para el centésimo año la ruina de la dominación inglesa, que databa de 1757. Desde fines de 1856 y comienzos del siguiente, una vastísima conspiración militar, que ocultaba un pensamiento de independencia nacional, fué fraguándose entre los cipayos ó tropas indigenas del ejército de Bengala, por medio de símbolos misteriosos que pasaban de mano en mano en toda la Presidencia. Una preocupación religiosa hizo estallar la revolucion: el tercer regimiento de caballería, que se hallaba acantonado en
Meerut, se resistió tenazmente á recibir unos cartuchos que, según de público se decía, habían sido confeccionados con manteca de puerco, substancia impura á los ojos de los indios y cuyo solo contacto les hacía perder su casta: se reunió un consejo de guerra en 9 de Mayo de 1857, y como fueran sentenciados á diez años de prisión 85 de sus individuos, se sublevó al siguiente día todo el regimiento, puso en libertad á los prisioneros, arrastró á la infantería indigena en su rebelión y asesinó á cuantos oficiales y funcionarios europeos cayeron en su poder. El día 12, entraron los revoltosos en Delhi, y secundados por la guarnición indígena, que se había adherido al movimiento, se apoderaron de los establecimientos ingleses, de la caja militar, del arsenal y de las fortificaciones; continuaron los asesinatos de europeos; sacaron del palacio, en donde le tenía preso la Compañía, al descendiente de los mogoles y le proclamaron rey de la INDIA, con el objeto de unir al movimiento la población musulmana. El general Reed, á la cabeza de algunas tropas europeas, que había logrado reunir, se dirigió apresuradamente contra Delhi; pero llegó casi sin artillería y tuvo que ocupar solamente las alturas que dominan la ciudad, en donde quedó muy luego sitiado por los insurrectos. Al recibir la noticia de lo ocurrido en Meerut y Delhi, levantáronse los cipayos en todas las provincias del Noroeste. El ejército acampado delante de Delhi, que en dos meses había librado 23 combates á los insurgentes, se reanimó con la llegada de algunos refuerzos. El gobernador de Pendjab, sir John Lawrence, había conseguido mantener á su provincia en la obediencia, desarmando á las tropas indígenas sospechosas y aprovechándose habilmente del odio que á los seikhs del Pendjab, celosos musulmanes, animaba contra los indios, y envió al general Nicholson contra Delhi al frente de 14.000 hombres, con cuyo auxilio pudo aquel ejército salir de la defensiva. El sitio empezó el 19 de Agosto, y la ciudad cayó, al fin, en poder de los ingleses, después de seis días de repetidos y terribles asaltos. Preso el rey, fue condenado á prisión perpetua, y sus hijos, degollados en la plaza pública. La toma de esta y otras dos ciudades importantes, que se hallaban en poder de los revoltosos, hirió de muerte á aquella insurrección formidable, que no contaba ya con otro centro de resistencia, y cuyos mantenedores eran derrotados en todas partes por los generales Grant, Leaton, Outram, Inglis, Whitlock y Rose, que los perseguían sin descanso, auxiliados de Junh-Bahadur, monarca de Nepal. Desde Octubre á Diciembre de 1858, hubo necesidad de sostener una segunda campaña en el Uda, en donde la Begum, esposa del último soberano, y tres jefes indígenas, Nana-Sahib, Beni-Madho y Tantia-Topia, habían intentado una nueva guerra. Una proclama solemne de la reina Victoria publicada en l.° de Octubre, anunciando que el gobierno de la INDIA pasaba á la Corona, y prometiendo, con una amplia amnistía para los que se sometieran antes del 1.° de Enero, el respeto de las propiedades particulares y de la religión, fué muy bien recibida y ayudó eficazmente las operaciones militares. Se recogieron más de 1.420.000 armas de todas clases; se tomaron 1.569 fuertes ó ciudadelas, de las cuales se destruyeron 1.525, quedando las 44 restantes para el servicio del Gobierno, y la autoridad británica quedó, por ültimo, completamente restablecida en el Uda, en el mes de Enero de 1859. Tantia-Topia fué preso y ahorcado en 7 de Abril; Beni-Madho, muerto poco después, y Nana Sahib desapareció. La insurrección de los cipayos, que estuvo á punto de acabar con la dominación inglesa, duró dos años; aumentó la deuda de la INDIA en más de mil millones; puso fin á la existencia de la famosa Compañía, la cual, según ya hemos indicado, fué abolida, como poder politico, por una acta del Parlamento, pasando directamente á la Corona el gobierno de la INDIA; el Gabinete de Londres creó, en 2 de Septiembre de 1858, un ministerio especial para las INDIAS, en tanto que, en la península, se reorganizaba el ejército bajo una proporción mucho más considerable de tropas europeas, y el territorio quedó mejor repartido entre siete gobiernos, con la creación del de Pendjab, el de las provincias del Noroeste, el de las provincias centrales y el de la Birmania británica para los territorios de la Indo-China. Después de esta época, todavía fueron segregados de la Presidencia de Calcuta los gobiernos del Uda y de Assam, administrados cada uno por un comisario en jefe. En 1871-73, se hizo un empadronamiento general de la INDIA, de numerosos documentos estadísticos publicados; y en la actualidad, las divisiones políticas y administrativas de aquellas posesiones inglesas, bastante distintas de las divisiones históricas y geográficas antes citadas, son las siguientes: La PRESIDENCIA DE BENGALA, la más extensa é importante de las tres e que se halla repartido el territorio indo-británico, está bajo la dirección suprema del gobernador general, y se divide en 10 gobiernos inmediatos y 2 regiones tributarias: 1.° Las Provincias Bajas ó Bengala inferior, regida por un gobernador, comprende 10 divisiones (Bhagalpur, Burdwán, Chittagong, Chota-Nagpur, Daka, Kuch Behar, Orissa, Presidencia ó Calcuta, Patna y Rajshabi), administradas cada una por un subdelegado ó comisario y subdivididas en 48 distritos. 2.° Las provincias del Noroeste, bajo el mando de un subgobernador, abrazan 7 divisiones (Agra, Allahabad, Benares, Ihansi, Kemaon, Meernt y Rohilkund), y éstas, 34 distritos. 3.° La provincia de Uda, gobernada por un comisario en jefe, consta de á divisiones (Feyzabad, Lucknow, Barcilly y Sitapur), y éstas de doce distritos. 4.°, provincia de Penda, mandada por un subgobernador, cuenta 10 divisiones (Ambala, Amretsir, Delhi, Derajah, Hissar, Djallandar, Lahora, Multan, Peschawer y Rawalpindi), subdivididas en 30 distritos. Este gobierno está encargado de la vigilancia política de un número bastante considerable de principados indigenas, repartidos en tres grupos: principados de allende el Sutledje, de los cuales, el principal es Cachemira; principados de aquende el Sutledje y llanura del Sirhind, á cuya cabeza está Bhawalpur. 5.° Las provincias centrales, gobernadas por un comisario en jefe, comprenden á divisiones (Chattisgarh, Djubbulpur, Nagpur y Nerbuddah), con 18 distritos, y el particular del Godavery superior, administrado por un diputado comisario: de este gobierno dependen igualmente algunos principados indígenas, entre ellos, el de Bastar. 6.°, Assam, bajo la inspección de un comisario en jefe, fué establecido aisladamente en 1873, y repartido en distritos y principados tributarios. 7.° Birmania británica, gobernada por un comisario en jefe; se compone de 3 divisiones (Arakan, Pegú y Tenasserin), subdivididas en 15 distritos. 8.° El Radjeputanah, comprendiendo el distrito inmediato de Adjemir y Maiwara, está administrado por un comisario en jefe (1871) y siete agencias, que vigilan á los principes indígenas de Meiwar ú Odypur, de Djeypur, de Marwar, de Harasti, de los Estados orientales, de Alwar y de Sirohi. 9.° El Bérar, en el centro de la INDIA, está dividido en Bérar oriental y Bérar occidental, con 3 distritos cada uno, y gobernado por un comisario en jefe, que es al mismo tiempo enviado político cerca del Estado de Nizam ó de Hayderabad. 10. El Curq, distrito inmediato de la costa del Malabar, se halla también bajo el gobierno de un comisario en jefe, con el carácter de enviado político cerca del soberano de Mysora. Las otras dos regiones, en las cuales el gobierno general de la INDIA conserva agentes políticos, sin el carácter de administradores de distritos territorihies, son: 1.a, la INDIa central, dividida en nueve agencias (Indora, Gualior, Bhapal, Bundelkund, Bhagalkun, Malwa occidental, Bhopawur, Maunpur y Guna); y 2.a, el Manipur, situado en las fronteras de Assam. La PRESIDENCIA DE BOMBAY, la más occidental y menos extensa del Indostán, está regida por un gobernador y comprende 3 divisiones administradas cada una por un comisario: l.a, la división del Norte (de Bombay), subdividida en 10 recaudaciones; 2.a, la división del Mediodia, en 9; 3.", la división del Sind, en 5. De este gobierno dependen 19 agencias, contándose, como principales, las de Kuth, Katti
var, Baroda, Kolapur, Sattarah y Khairpur, en el Suid. La PRESIDENCIA DE MADRÁS, que está asentada en la parte meridional de la peninsula indostánica, se encuentra asimismo bajo el mando de un gobernador; abraza 20 distritos, no repartidos en divisiones, y tiene á su cargo la vigilancia de ó principados indígenas; entre ellos, los de Cochin y Travancora. Las capitales respectivas de estas tres presidencias son: Calcuta, que lo es también de toda la INDIa inglesa, situada sobre la orilla izquierda del Hooghly, uno de los brazos del Ganges, ciudad magnífica, residencia de la autoridad superior, con buena ciudadela, soberbios edificios, mucho comercio, establecimientos científicos, gran movimiento literario y puerto de los más concurridos del mundo.— Bombay, en la extremidad de la pequeña isla de su nombre, cerca de la costa de Concana, ciudad grande, centro principal del comercio inglés, puerto franco y escala además de los vapores que van á Suez, por Koratchi y Adén, y ponen la INDIA en comunicación con Londres, por el Cairo, Alejandría y el Mediterráneo.—Madrás, poblacion hermosa, asentada en la costa de Coromandel, en el golfo de Bengala, con excelentes establecimientos cientificos y literarios, puerto de muchísimo tráfico, manufacturas de tejidos y una de las mejores fortalezas de la INDIA.—Si á los gobiernos que dejamos ligeramente descritos, se añaden ahora el de la isla de Ceilán, una de las más grandes é importantes del Asia, así por su situación como por los productos de su suelo, el de los establecimientos del Estrecho (Singapoore, Malaka y Pulo-Pinang) y la comisaría, subdelegación ó consulado de las islas Andaman y Nicobar, formado en 1872; gobiernos que, aunque no dependen de la administración de la INDIA, completan este pais al Oriente y al Occidente, tendrá el lector á la vista el enorme conjunto de las posesiones inglesas en las INDIAS orientales. 28. Etnogra fía.—Bajo el nombre general de indios se comprende á todos los pueblos que habitan la península indostánica, excepción hecha de los colonos europeos, asiáticos, americanos y malayos, que se hallan establecidos en el país. En la actualidad se conocen sobre 25 dialectos ó lenguas distintas, que indican otras tantas naciones diferentes, pudiendo elevarse hasta 50, si se incluyen las tribus salvajes y bárbaras de las montañas. Entre los pueblos, pueden citarse, como principales, los bengalios ó bengaleses, los origas, los maratas, los gudjeratanos, los telingas, los carnates y los indios, propiamente dichos; entre las tribus bárbaras, los gondos, los catias, los nepalinos y otros.—El indio es alto y bien formado: tiene la cara oval, los labios gruesos, la mirada triste y lánguida, las cejas arqueadas, los cabellos finos y negros, las manos y los piés pequeños, pero las rodillas disformes y las piernas delgadas; el color, negro en la parte meridional y amarillento en la septentrional. Las mujeres son delicadas y de buenas formas; las de las clases inferiores, tienen el cutis de un moreno muy oscuro; las de las clases elevadas, casi tan terso y transparente como el de los europeos. El indio es sobrio, paciente, cortés, de costumbres sencillas, de genio vivo, industrioso y muy hospitalario; pero afeminado, sensual, perezoso, apático; y como cree en la predestinación, se somete á todo con bajeza. Se alimenta especialmente de legumbres, se abstiene de la carne de animales y pasa el dia fumando tabaco y mascando betel. Las familias distinguidas han adoptado un traje parecido al de los mahometanos; pero el pueblo conserva el vestido nacional, compuesto de pedazos de tela con que se cubren los riñones. Los ricos llevan zapatos bordados de oro y plata: los pobres caminan con los piés desnudos. Los indios habitan generalmente en chozas, cuyos techos son pendientes; las paredes de tierra, en algunas partes, y en otras de pedazos de bambú entrelazados, cubiertos de paja ó de hierba; las habitaciones de la gente acomodada tienen dos pisos y están construidas de ladrillo, con techos planos y elevados. Lo que caracteriza los pueblos indios y su civilización, es la diferencia invariable de castas: cuéntanse cuatro principales, subdivididas en 84 clases. Según los brahmanes, el sabio legislador Manú dijo que, para la propagación de la raza humana, Brahma produjo de su boca al brahmán, es decir, al sacerdote; de su brazo salió el chatria ó el rey; de su muslo nació el vessiah, ó baniano, esto es, el mercader y el cultivador, casta la más estimada entre los indígenas; de su pie, en fin, sacó al sudra, ó sea al artesano, que es el servidor, el esclavo de las otras castas. A los brahmanes se les confió la enseñanza de los Védas ó Escritura Sagrada, el cumplimiento de los sacrificios, la vigilancia de los reyes, el cultivo de la literatura, de las ciencias, de las artes, de la instrucción pública, el ejercicio de los cargos públicos y la observancia de las leyes; el chatria ó radiah tuvo el deber de gobernar según la ley de Dios, con el apoyo de los sacerdotes, y el de proteger al pueblo; el vessiah ó vaysiú fue obligado á trabajar la tierra, cuidar de los animales, tejer las telas, fabricar todos los objetos necesarios para la vida, practicar el cambio, hacer el comercio y pagar el impuesto; el sudra, creado el último, tuvo que resignarse á la obediencia y á la esclavitud. A éste seguía el paria, considerado como la escoria de la sociedad, que no constituía casta, y á quien una antiquísima preocupacion rechazó del trato civil, como sucedió en Europa con los gitanos. Todas estas categorías no pueden mezclarse entre sí, puesto que los hijos están obligados á seguir la profesión de los padres. El matrimonio se halla autorizado entre los indios desde la edad de 7 á 9 años, para las muchachas, y de 12 á 14 en los jóvenes. La poligamia está permitida. Los naturales de este país son supersticiosos y ponen fácilmente término á su existencia para probar la sinceridad de su fe. Todo el mundo sabe que las viudas acostumbran á quemarse sobre los cuerpos de sus esposos. Algunos de sus alfaquíes ó djogis viven hasta 40 años en jaulas de hierro; otros, permanecen pendientes de los árboles hasta que sus brazos se anquilosan y extenúan, y otros, en fin, conservan cerradas las manos hasta que las uñas, en su crecimiento natural, atraviesan la carne de parte á parte. Los indios tienen una infinidad de lugares sagrados adonde concurren en peregrinación: en algunas de sus fiestas religiosas reina el desorden más completo, la licencia más escandalosa, hasta el punto de que las mujeres impúdicas se pasean en triunfo á la vista de la multitud prosternada. Lavan en el río y en los estanques consagrados las imágenes de la divinidad á quien celebran, y el fuego desempeña un papel importante en las ceremonias de sus sacrificios. Las devedassis ó bayaderas son ciertas cantantes y bailarinas que, antes de la edad núbil, se destinan al servicio de los templos y de sus ministros, pasando luego al del público, al cual venden sus gracias y favores en beneficio exclusivo de los brahmanes. 29. Bellas artes.—I. Arquitectura.— Los monumentos religiosos de la INDIA pueden dividirse en tres clases: los templos subterráneos, las rocas talladas y esculpidas y las pagodas edificadas con materiales ordenados. Estas tres clases representan otros tres períodos distintos y sucesivos del arte arquitectónico; pero ninguna de las construcciones actuales parece remontarse más allá del siglo viI de nuestra era. Los templos subterráneos se manifiestan debajo de las montañas de pórfido, en una extensión de algunos kilómetros: los más célebres, se encuentran en las cercanías de Bombay y en la isla de Ceilán; los más curiosos, en la pequeña villa de Ellora ó Elora, en los Estados de Nizam. En la costa de Coromandel, cerca de Madrás; en la antigua ciudad de Mahabalipur; en la isla Elefanta; en la de Salsette ó Salset; en Karli (entre Bombay y Punah), se ve todavía multitud de grutas ó cavernas consagradas. Estas cavernas ó grutas, ordinariamente cuadradas, descansan sobre numerosos pilares y se abren en un peristilo ó galería sostenida por columnas. En el fondo é independientemente, se encuentra el santuario, dispuesto en una especie de nicho. Los pilares son generalmente cuadrangulares y terminan en forma de columnas estriadas, que sirven de apoyo á un capitel, sobre el cual descansa un cimacio cúbico con cartelas. El trabajo que ofrecen los templos tallados en las ro
cas, no es menos asombroso. Las fortalezas, como en las demás comarcas del Asia, encierran el palacio de los reyes y el templo de los dioses, y ocupan un espacio considerable. El palacio de Madurah, que no tendrá menos de una milla de circunferencia, contiene en su recinto bosques, estanques, jardines, galerías, edificios y una magnífica pagoda, cuyo basamento es de piedra de talla, y la parte superior, de ladrillo barnizado: tiene 37 metros de ancho en su base, y 50 de altura. La construcción de las pagodas ó templos, elevados al aire libre, es puramente caprichosa: terminan en una cúpula ó media naranja de forma aplastada; presentan los cielos rasos abovedados; las fachadas cerradas, y descansando sobre las espaldas de gigantescos elefantes.— Los palacios se componen ordinariamente de pequeños patios, cercados de edificios; algunas veces, al descubierto; pero con más frecuencia, adornados de árboles; cada uno de aquéllos, se halla rodeado de una columnata en forma de claustro. La construcción de los edificios es sólida; los techos, planos con azoteas, sobre los cuales se pueden levantar siempre con regularidad algunos pisos: las escaleras son estrechas y muy empinadas. Las casas particulares están edificadas con arreglo á los mismos principios: algunas tienen las paredes estucadas de blanco; otras, pintadas de un color rojo oscuro; en el interior, se ven cubiertas de pinturas, representando árboles ó asuntos mitológicos. La costumbre de levantar torres en las puertas de las ciudades ó de los grandes templos, es tan general en la INDIA como en el antiguo Egipto, salvo una pequeña diferencia, y es, que los indios no elevan más que una sobre la puerta, en tanto que los egipcios colocan dos, una en cada lado. Las obras más grandes de los indios son quizás sus vastos estanques: parte de ellos, abiertos en el suelo, cerca de las ciudades, sirven para los baños y el riego; los otros están formados por los valles, cuyas salidas ciegan diques inmensos. Aparte de estos grandes depósitos de agua, existen igualmente una especie de pozos redondos ó cuadrados, de una anchura y profundidad considerables, rodeados de galerias hasta el nivel del agua, á los que se desciende por anchas escaleras. Entre los monumentos de la arquitectura india se cuentan también las columnas y arcos de triunfo, de forma cuadrada, elevados en honor de los héroes victoriosos, y los puentes, cuyos machos ó pilares, compuestos de enormes pedruscos, están unidos los unos á los otros por piedras de talla de una sola pieza. En Affghanistán se encuentran monumentos sepulcrales de una construcción particular, denominados topes ó stupas; los dugobas de la isla de Ceilan afectan una forma un tanto diferente: son una especie de túmulos que terminan en pirámides. Determinar las bases de la arquitectura india, sería punto menos que imposible, si se atiende á que las reglas impuestas á los arquitectos por los principios religiosos, más bien que el estilo de escuela, eran las que indicaban á aquéllos la disposicion é importancia de los edificios. En cuanto á la ornamentación, debía ser exclusivamente jerática (especie de escritura sacerdotal representada por figuras ó signos abreviados) y herir constantemente la imaginación ardiente y desordenada de aquellos pueblos, que habían quedado estacionarios en su civilización. Los musulmanes fueron en la Edad media á imponer á estas naciones su religión, sus costumbres y su gusto artístico, viéndose entonces reemplazar las mezquitas y los minaretes á los templos antiguos de la INDIA. Los príncipes deldjonkides, mogoles y persas, elevaron numerosas mezquitas y palacios de un esplendor sin igual. Más tarde, los dominadores cristianos edificaron sus mezquinos y endebles monumentos del gusto clasico, que forman extraño contraste con las colosales construcciones de los tiempos anteriores; Madrás, Bombay, Calcuta y Chandernagor se parecen á otras tantas ciudades griegas.
II. Escultura.— Las reglas de la arquitectura india se hallaban determinadas en los libros sagrados, y los arquitectos, revestidos de un carácter semisacerdotal, no podían separarse de ellas. Los escultores eran dueños de ejecutar sus obras dentro de una esfera mucho más lata: su arte tenía también sus reglas y sus principios, sus tipos, para las divinidades; pero gozaban de una libertad absoluta para inspirar respeto y espanto á los pueblos, dando á las partes arquitectónicas y á los ornamentos las formas más extravagantes y caprichosas. Los indios encontraban en su mitología asuntos verdaderamente inagotables; pero el simbolismo arbitrario que representaba imágenes ó ideas populares, hacía muy dificil la ejecución artística. El escultor, condenado á representar las divinidades con tres cabezas, y con cuatro y hasta con doce brazos, no podía llegar nunca á producir obras ordenadas. Los artistas indios se han ejercitado también en el bajo relieve y en la estatuaria; aunque algunas de sus figuras no carecen de expresion, todas, sin embargo, revelan una falta absoluta de habilidad en la ejecución y una ignorancia completa de la anatomía y de las proporciones. En lo que más se distinguieron, fué en las labores y adornos arabescos.
III. Pintura.—El arte pictórico se halla todavía en la infancia entre los indios. Las paredes de los palacios y de las casas ofrecen diferentes asuntos pintados al fresco, y algunas veces al oleo, los cuales representan escenas mitológicas, batallas, procesiones, luchas y animales, bajo la forma más grosera. Las miniaturas de la INDIA, conservadas en los manuscritos, no carecen de gracia cuando representan escenas de la vida íntima, y, por la facilidad del dibujo y la expresión, están consideradas como superiores á las chinescas. En la biblioteca imperial de Paris existe una bellísima colección de obras del siglo XVI, y el manuscrito de una Historia de los radjahs del Indostán, escrita por el coronel Gentil, en 1772, y adornada de curiosísimas miniaturas que el autor encargó á un artista indio.
IV. Música.—La de los indios cuenta 84 tonos; pero ordinariamente sólo se emplean 36. Cada uno de éstos tiene una expresión particular, destinada á producir su efecto sobre determinado gusto ó afección. Estos tonos toman sus nombres de las estaciones del año, de las horas del día y de la noche, y debe tener cada uno alguna cualidad apropiada al tiempo del cual toma la denominación. Los aires indios se parecen entre sí y son notablemente dulces y melancólicos: la ejecución más agradable es la de una sola voz, acompañada por la vina ó lira indiana; pero la más frecuente es la que se efectúa con instrumentos de cuerda y con tambores, cuyo estruendo consiguen dominar los cantores dando gritos dolientes y demasiado penetrantes para oídos europeos. El diapasón de los indios procede por octavas, como el nuestro; pero ellos no conocen nuestra armonia. Entre los instrumentos que les son peculiares, se deben citar: el song, bocina en la que los brahmanes soplan con todas sus fuerzas para llamar al pueblo; el gautha, pequeña campana de bronce, adornada de una cabeza y dos alas, que aquéllos tocan en los vestíbulos de los templos antes de empezar los sacrificios; el capliu ó bin, compuesto de dos calabazas de desigual tamaño, unidas por un largo tubo de madera, sobre el cual se extienden dos cuerdas de acero y varias de algodón engomado; el tambura, cuyo cuerpo está formado de una especie de calabacin con un largo mango, montado por tres cuerdas que se hieren con un plectro; el saranqui, instrumento parecido al violoncello, aunque más pequeño, y montado por mayor número de cuerdas; el sarnida, violón grosero, con cuerdas de algodón; el omertí, especie de timbal, formado de una nuez de coco, cubierta de una piel finisima, sobre la que se extienden algunas cuerdas; el urni, instrumento del mismo género, pero de una sola cuerda; el hauk, tambor enorme, adornado de plumas y de crin, del cual sólo se hace uso en determinadas festividades, previo permiso de la autoridad y mediante el pago de cierta suma; el hula, tambor más pequeño, el cual se toca con la mano; el mirdeng ó klole, tambor de barro cocido; el domp, gran tambor de figura octógona; el thobla, compuesto de dos tambores; uno, de barro cocido; y otro, de madera; el tikora, formado también de dos tambores; pero de tamaño desigual; el djugo ó ajumpa, cilindro de barro cocido, sobre el que se extiende una piel,
I la cual produce, con el frotamiento de un arco, una especie de zumbido ó susurro sordo y continuado; el surmonglak, construido de largos trozos de bambú, unidos por pequeñas cuerdas que los atraviesan; el ramsinga, gran trompeta, formada de cuatro tubos de metal muy delgados, que entran los unos en los otros; el baunk, que puede compararse á nuestra trompeta por la forma y por el sonido; el sunare, especie de clarinete; el tabri, muy parecido á la zampoña ó gaita; el bausy, flauta de figura de pico; y el crishma, especie de flautín que se sopla con la nariz. 30. Lenguas.— La lengua que se designa con el nombre de sanscrito, y que los brahmanes importaron en la INDIA en una época no averiguada, fué la dominante en esta región, durante algunos siglos, como lo prueban las huellas que ha dejado en casi todos los dialectos posteriores. Algunos sabios han pretendido que el sauscrito no llegó jamás á hablarse; que era una lengua puramente artificial, creada por los ministros de la religión para su uso particular; pero autores distinguidisimos se resisten á admitir el absurdo de que un idioma del cual se encuentran señales en todas las lenguas conocidas con las denominaciones de arianas ó indo-europeas, haya podido ser una creación arbitraria y caprichosa de algunos sabios. El sarscrito ha sido hablado en tiempos muy remotos, en las orillas del Ganges, por los adoradores de Brahma. Esto no quiere decir que haya tenido allí su origen; pero fué introducido por aquella raza poderosa que habitaba la antigua Asia, sobre las riberas de Hindon-Kho, y que tantos testimonios irrecusables ha dejado de sus lejanas emigraciones en una infinidad de idiomas. Esta lengua, importada por hombres más civilizados que los primitivos habitantes de la INDIA, reinó alli del mismo modo que imperó más tarde el latín en los paises donde lo impuso la conquista romana. En cuanto á la época en que dejó de emplearse, como lengua vulgar, no ha podido precisarse aún; pero se sabe que, reemplazada por los idiomas que nacieron de ella, quedó reducida á lengua de la religion, de las leyes y de la buena literatura.—El sanscrito está considerado como la lengua más perfecta y acabada que se conoce, la que mejor satisface las exigencias del lenguaje y la que más recursos ofrece para la emision de los sonidos y la expresion del pensamiento. Su gramática, compleja al parecer, es realmente de una sencillez admirable, que deja muy atrás la del latín, la del griego y la del germánico. Sintético por excelencia, el sanscrito expresa con una facilidad y claridad perfectas las ideas más abstractas y los argumentos más sutiles: es la verdadera lengua filosófica de los hombres y una de las más poéticas por su flexibilidad en la composición de las palabras y lo pintoresco de sus expresiones. Al genio eminentemente sintético de la raza ariana se atribuyen, con fundamento sobrado, no tan sólo la facilidad que ha comunicado á su lengua de significar en una misma frase y por simples cambios en la terminación ó principio de las palabras, un considerable número de ideas con sus relaciones; sino también el poderoso talento que revelan sus grandiosas epopeyas, tan admirables por el conjunto y unidad de acción, como por la variedad y riqueza de los episodios. A este mismo genio sintético de los arianos de la INDIa debe igualmente atribuirse, con el carácter altamente filosófico de su lengua, la grandeza de composición que resalta en sus concepciones religiosas y filosóficas. Y es de notar que los arianos no han tomado nada de nadie, y que, separados, desde su origen, del tronco común, hallaron el arte de dar á su lengua y á sus concepciones toda la perfección que en ellas admiramos.—Las raices del sanscrito son monosilábicas. El número de las radicales se eleva á 1.700; pero de las voces simples puede formarse otro número indefinido de palabras compuestas. La analogía de esta lengua con las indo-europeas no consiste sólo en la identidad de las radicales, sino en la semejanza que existe en la estructura gramatical. Por ejemplo; el sanscrito presenta la a privativa, los aumentos y duplicaciones del griego, los incrementos del latin; tiene, como estos idiomas, tres géneros gramaticales, y tres números, como el griego. Su declinación ofrece ocho casos (dos más que el latin, el local y el instrumental); sin embargo, en número dual, los casos se reducen á tres. Los adjetivos tienen, como los sustantivos, inflexiones de casos. Como en el latín y el griego, la terminación del nominativo singular es ordinariamente la vocal a, para el femenino, y una nasal, para el neutro; la s es, por lo común, la final del genitivo. La conjugación del sanscrito cuenta seis tiempos, seis modos y tres voces: el indicativo, tres presentes y dos futuros; los modos subjuntivo ú optativo, imperativo, precativo, condicional é infinitivo, un solo tiempo, que es el presente. En el activo, los verbos regulares presentan, según diferentes gramáticos, de siete á catorce conjugaciones. El pasivo sólo tiene una forma; pero hay que añadir los verbos causitivos, desiderativos y frecuentativos, que de él se derivan. La conjugación no admite, sino excepcionalmente, el empleo de un auxiliar, que es el verbo sustantivo contraido. El sanscrito es muy libre en la construcción gramatical; su prosa ofrece una extraordinaria variedad de giros, y su poesía, una gran riqueza de metros. Se escribe con un alfabeto que le es propio, y cuya forma actual no es muy antigua: el devanagari (escritura de los dioses) comprende catorce vocales y diptongos, dos caracteres que expresan la nasalidad y la aspiración finales, y treinta y cinco consonantes: no hay ni puntuación en las frases, ni separación entre las palabras; sólo el conocimiento de la lengua permite distinguir donde empieza y termina cada vocablo. La ortografía está siempre en perfecto acuerdo con la pronunciación. Los lingüistas reconocen en el sanscrito dos estados diferentes, que corresponden á los dos períodos principales de su historia. Los Védas, monumento el más antiguo de la literatura india, se hallan muy distantes de las obras posteriores, que se atribuyen á la edad clásica de esta literatura. Su estilo es irregular, casi informe; las palabras carecen frecuentemente de desinencia gramatical; las frases son cortas; la construcción, sencillísima: no se encuentra ese esmero en la eufonia, ni esa precisión de formas, que distinguen el sanscrito literario; ciertas voces en los Vedas no tienen el mismo sentido que en la lengua clásica, y las partículas separables son menos frecuentes. Hacia el siglo in antes de la era cristiana, el sanscrito (de una palabra compuesta que significa acabado, perfecto) tuvo que ceder su puesto, como lengua vulgar, al prakrito (voz india que quiere decir derivado, inferior, imperfecto). Algunos críticos han pensado que era esta lengua un resto de los idiomas que se hablaron en la península antes de la llegada de los brahmanes; pero la opinion general la considera como un sanscrito alterado y corrompido en la boca de las castas inferiores. En los dramas indios, los personajes distinguidos, príncipes y brahmanes, hablaban el sanscrito; el pueblo y las mujeres, el prakrito. Este ha dejado á su vez de ser vulgar; pero ha quedado como lengua religiosa entre los djainas, dando origen á varios dialectos modernos, como el païrachi, el maghadi, el mahratte, el siamés y otros. Ciertas composiciones literarias de la INDIA aparecen escritas en diferentes idicmas: los dioses hablan el sanscrito; los genios benéficos, el prakrito; los demonios, el païcachi; los genios más inferiores, el maghadi. Esto no obstante, existen también algunos poemas compuestos únicamente en prakrito, como el Setu Bandha. La medida de los versos y de las estancias es en éstos más variada que en la poesía sanscrita. De un dialecto prakrito nació, hacia el siglo vi de nuestra era, el pali ó bali, que los budhistas emplearon para la redacción de sus libros sagrados. Este antiguo idioma de la INDIA pasó al estado de lengua muerta; pero subsiste en Ceilán y la Indo China, como lengua de la religión y de la ciencia, sirviendo de vinculo entre los pueblos budhistas, cuyos idiomas vulgares son con frecuencia muy distintos los unos de los otros. Burnouf y Lassen creen que el pali nació en el Indostán, de donde salió con las doctrinas de Budha, de las cuales era intérprete; que, como derivado del sanscrito, ofrece el grado de deformación que esta lengua sufrió en el siglo v de nuestra era; que sus alteraciones mismas dieron origen al pra
4rito, y que las modificaciones sucesivas del sanscrito antiguo han sido el resultado de un trabajo interior, no de la influencia de ningún idioma extranjero. El pali abrevia las vocales largas del sanscrito, y tiende, por una especie de compensación, á duplicar las consonantes. Opera también frecuentes contracciones; conserva los casos del sanscrito y no altera las terminaciones de la declinación y de la coniugación, sino cuando ofrecen reuniones de letras que una pronunciación debilitada no puede ya articular. Ha desechado el número dual y conservado los tres géneros, así como el sistema casi completo de los pronombres. El empleo de la voz pasiva se ha hecho raro; la voz media ha desaparecido; como igualmente los modos precativo y condicional. Para escribir el pali, existen varios alfabetos: los birmanos se sirven de una forma cuadrada; los siameses tienen el carácter Rhohmen, compuesto de pequeñas lineas, dispuestas angularmente entre sí, y otro alfabeto más cursivo. Estas diversas escrituras parecen derivarse de un antiguo alfabeto de los budhistas, formado por el modelo del devanâgarì brahmánico, del cual han desaparecido algunos elementos, mientras que otras letras han sido cargadas de acentos para representar las gradaciones de la pronunciación empleada en la Indo-China. Existen varios libros escritos en este idioma; los europeos han leido y explicado, de una manera más ó menos completa. diversos poemas designados bajo el nombre de tcheritas; el Rasavahini, colección de leyendas; una crónica intitulada Mahâvansa; el Boromat, tratado de teología y de filosofia; el Dicapansa y el Dhatadhatuvansa, obras históricas en verso; el Kammuva, código de las ceremonias que hay que observar para elevar á un sacerdote de Budha á las órdenes superiores; el Kammamakya, ritual del culto de los budhistas, y el Phatimokhha, cuerpo de las reglas que se deben seguir para conservar la salud.—Anteriormente al siglo x, otra lengua, la hinduta, derivada del sanscrito y escrita como éste con el alfabeto devanâgari, se extendió en todo el Norte de la INDIA, y aun hoy se la encuentra bajo el nombra de brajbhakha, en el pais de Braj (Bundelkund). El hindura, aunque alterado por los mismos indios, conserva, por lo regular, todos los elementos del devanâgarî, y se conoce actualmente con el nombre de hindi, el cual obtiene la preferencia respecto de la lengua literaria de los pueblos no musulmanes de la INDIA. Este es el idioma que, en el país de Agra y de Delhi, se llama hhâri boli (lengua pura). Posteriormente al siglo xII, los indios musulmanes empleaban el hindustani, que es una mezcla de voces árabes y persas, y en el cual se distinguen dos dialectos principales: el urdu (lengua de los campos), que se usa en el Norte; y el dakhni, que se habla en el Mediodía. El hindustani, adoptado en la corte de los grandes mogoles y en casi todas las ciudades importantes, ha permanecido, bajo la dominación inglesa, como lengua de la diplomacia, de la administración y del comercio. La gramática del hindustani es mucho más sencilla que la del sanscrito: sólo cuenta dos géneros, dos números y seis casos para los nombres, los adjetivos y los pronombres. En algunos de los tiempos de la conjugación, se hace uso de dos auxiliares, de los cuales, el uno, que se emplea con la voz neutra y la voz activa, significa ser ó llegar á ser; y el otro, que acompaña la voz pasiva, significa ir. Cada voz se conjuga con un solo paradigma; pero los verbos compuestos pueden, según la forma particular que les den ciertas modificaciones traidas al sentido primitivo, dividirse en diez clases: nominales ó adverbiales, intensivos, potenciales, completivos, incoativos, permisivos, adquisitivos. desiderativos, frecuentativos y continuativos. Los viajeros dan el nombre de moors á una forma corrompida del hindustani, patués plagado de términos tomados de todas las naciones con las cuales la población de las costas se comunica; principalmente, de los portugueses.—En la INDIA existen además, entre otros menos importantes, los siguientes dialectos provinciales, derivados del sanscrito: el bengalí, lengua que se habla en Bengala, denominada también gaur, del nombre de la antigua capital de las comarcas en donde aquella está en uso. Es la lengua de la enseñanza y de la polémica literaria; de la conversación, de la correspondencia y de los negocios y el Gobierno inglés está obligado á emplearla en sus relaciones con los indios. Aparte de algunos términos de origen desconocido, el bengali se compone, en más de la mitad, de palabras procedentes del sanscrito sin alteración; y el resto, de las tomadas al persa y al árabe, con algunas voces malayas, portuguesas é inglesas, que han ido introduciéndose con el frecuente trato comercial. La gramática del bengalí, en lo que se refiere á las cosas ordinarias de la vida, es sencillisima: las construcciones se hacen con una regularidad y claridad notables; pero al pasar á otro orden de ideas más elevado, toma sus expresiones y sus giros del sanscrito, participando, por consiguiente, del sabio artificio de esta lengua sagrada. Los sustantivos presentan los tres géneros: el masculino y el femenino tienen, para los dos números, terminaciones especiales; pero el neutro carece de forma particular en plural. Cuenta siete casos de declinación, ordenados de este modo: nominativo, acusativo, instrumental, dativo, ablativo, genitivo y locativo. Los adjetivos se hallan desprovistos de números y casos; sólo tienen una terminación especial para componer el femenino. Los grados de comparación se forman, bien con afijos, como en el sanscrito, bien con partículas, como en nuestras lenguas modernas. Los pronombres no tienen géneros. En el verbo, la raíz constituye el imperativo; los modos son el indicativo, el optativo ó subjuntivo, el inceptivo y el frecuentativo. Todos los tiempos del indicativo, á excepción de un presente, de un pretérito y de un futuro, se forman del participio presente combinado con el verbo ser ó estar. Uno de los medios de componer la voz pasiva, consiste en poner el nombre del agente en caso instrumental, dejando el verbo en la forma activa. Hay tres verbos irregulares, que corresponden á nuestros verbos ir, venir y dar. El participio es susceptible de tres tiempos: el gerundio tiene una declinación completa. En la pronunciación del bengalí, es de notar la intercalación de una o breve, como la a breve en el sanscrito, entre las consonantes que no se hallan separadas por otra vocal. La escritura es una modificación del devanâgari: las formas, mas redondas y cursivas.—El hami, idioma antiguo de la isla de Java, es una corrupción del sanscrito, en la cual ha sido éste despojado de sus inflexiones, tomando en cambio las preposiciones y los verbos auxiliares del javanés vulgar. El kami, que se hablaba igualmente en Madura y en Bali, dejo de estar en uso en el siglo xIV de nuestra era: sanscrito por su nomenclatura, tiene generalmente la gramática del javanés y de otros idiomas malayos. Hoy hace las veces de la lengua literaria y sagrada. Su literatura es rica; pero, en su mayor parte, una imitación de la de la INDIA. Entre las obras que abraza, merecen citarse: el Kanda, poema, cuyo original se cree perdido, y del cual se conserva una traducción en javanés, en la que se representa la lucha de las divinidades indias con las indígenas; el Brata Fudha (la guerra santa ó la guerra de la desdicha), poema de 719 estancias de diferentes rimas, cuyo asunto está tomado de la epopeya india del Mahâbhärata; el Manek-Maya (el hombre), poema en que se expone la cosmogonía de los javaneses, según el dogma de los budhistas, y el Nitisastra, tratado de moral del siglo xII ó xIII.—El cingalés ó chingulés es un idioma derivado del sanscrito, rico, enérgico y armonioso, dominante en la isla de Ceilán. Su construcción, aunque muy complicada, es siempre regular; los sustantivos tienen tres géneros, dos números y seis casos; los adjetivos son indeclinables; el comparativo y el superlativo se forman con el auxilio de partículas. La conjugación es bastante completa. El alfabeto se compone de 48 letras, y tiene además 480 signs para expresar otras tantas abreviaturas de sílabas.—El mahratte, idioma indio que se emplea en el Concán, en el Gundwana y una parte de las provincias de Malwah, de Kandeisch, de Aureng-Abad, de Bedjapur, de Gudjerate y de Berar. Baj el punto de vista lexicográfico y gramatical, el mahratte no es más que una mutilación del sanscrito y puede considerársele como hermano del bengalí. En él se encuentra un determinado
número de sustantivos persas, introducido por la conquista musulmana; pero los adjetivos y los verbos son puramente sanscritos. Como en el hinduia, las inflexiones gramaticales puede decirse que han desaparecido para dar lugar al sistema analítico de las partículas y de los auxiliares. La construcción se parece á la del hindustani; pero el mahratte es más lógico que aquella lengua por la composición y derivación de las palabras. Tiene varios dialectos, como el basopuri y el vadi, que se hablan en el Malwah; el Dezh, en el Nordeste de Punah; el Rohuni, en el Kokunt, y otros. La pronunciación es sorda, languida y pesada. Los mahrattes emplean dos alfabetos diferentes: para los asuntos religiosos ó de carácter elevado, el balbodh ó balabandi, que no es otro que el devanâgari de los libros sanscritos; para las relaciones ordinarias, la correspondencia y los negocios, el mod ó modi, que se compone de 44 letras, dificiles de leer bajo su forma cursiva. Se conocen varias crónicas, composiciones morales y cantos de guerra escritos en esta lengua: la base de la versificación es, ya la medida de las silabas, ya la rima.— El quzerate ó gudjerate, dialecto indio que se usa en la peninsula de igual nombre y en algunas provincias bañadas por el Nerbuddha, entre los parsis que profesan la religión de Zoroastro. Se aproxima mucho al hindustani; tiene la misma sencillez de declinación y de conjugación; las reglas de la sintaxis son casi idénticas también en ambos idiomas. El quzerate sufrió una grande modificación durante la invasion musulmana. Su escritura se distingue por la ausencia ó separación de la linea horizontal que, en las otras escrituras de la INDIA, une la parte superior de los caracteres.—El pendjabi, dialecto indio, derivado del sanscrito, que se habla en el Pendjâb, y en el cual están escritos los libros santos de los seykhs. Se conservan de esta lengua las Gramáticas de Carey y de Leach y un Diccionario por Starkey. El sindhi, dialecto indio, derivado igualmente del sanscrito, que se emplea en las comarcas del Sind ó Indus inferior. Se tienen una Gramática publicada por Wathen, y un Diccionario, por Stack.—El orissa es uno de los dialectos de la INDIa moderna, nacido del sanscrito. Se tienen de él una Gramática de Sutton y un Diccionario de Kattak.—Independientemente de los idiomas de origen brahmánico, se hablan en el Dekán distintos dialectos, como el tamul ó malabar, el kanara ó barnático, el malayála y otros. 31. Literatura.—La INDIA es, con la Grecia y la Italia, la comarca del antiguo mundo que mayor número de obras literarias ha producido.—Su fecundidad en todos los géneros ha sido inmensa. Europa se halla muy lejos de poseer todos los libros compuestos en la INDIA antigua y moderna; y, sin embargo, los manuscritos ó textos impresos en Oriente que ya conoce y los que lleva publicados, forman una grandísima biblioteca. Estas obras, algunas de las cuales están muy extendidas, no han llegado á nuestras manos hasta fines del siglo último. En su mayor parte, no han sido aún traducidas á las lenguas de Europa; y un gran número de las traducciones corresponde á la Alemania y á la Inglaterra. Francia ha entrado hace poco en esta misma senda y puede ya adquirir conocimiento del Oriente sin necesidad de recurrir á sus vecinos. En cuanto á España, posee también, aunque pocas, algunas versiones y extractos de los libros de algunos famosos orientalistas. Las obras que constituyen la literatura de la INDIA, no han sido producidas en un corto número de años, ni aun de siglos: sus poesías más antiguas son anteriores á todo lo que queda de los monumentos más antiguos también de la raza ariana, y no puede decirse que la literatura sanscrita haya terminado, puesto que si bien es cierto que la antigua lengua brahmánica es una lengua muerta, no lo es menos que algunos brahmanes de nuestros tiempos escriben todavía en sanscrito y lo consideran como el verdadero idioma literario.
Así, pues, la literatura de la INDIA es tan grande por su antigüedad como por la variedad de sus admirables monumentos. Pero la parte clásica de esta literatura se encuentra limitada, en cuanto al territorio en donde las obras han sido compuestas, á un espacio bastante reducido.—En efecto, si se exceptúa el Véda, que es el libro primitivo de toda nuestra raza, sin excepción, el cual no pertenece exclusivamente á la INDIA, y algunas otras producciones búdhicas que pueden asimismo haber sido escritas por los indios en un país extranjero, la inmensa mayoría de las obras sanscritas ha sido compuesta á orillas del Ganges y del lamuná, y, muy particularmente, á corta distancia de la confluencia sagrada de estos dos ríos. Se sabe, especialmente por el primer libro de las leyes de Manú, que la casta de los brahmanes, que era casi la única que cultivaba las letras, tenía el deber de no franquear cierto límite territorial, comprendiendo el valle medio y superior del Ganges con sus afluentes. Allí fué donde se elevaron las ciudades de Auda, de Delhi, de Bénares y otras, no menos célebres por la grandeza de su civilización moral y literaria, que por la riqueza y bienestar de sus habitantes. A partir de la época védica, se hallaba la INDIA en posesion de una idea que no apareció sino muy tarde entre los griegos, y aun en los escritos de algunos filósofos: la idea de la unidad de Dios. Dios fué concebido, desde aquellos tiempos remotos, no solamente como causa creadora, en lo que pueda haber en él de activo, sino como principio neutral é indivisible, en su abstracción más elevada. La noción panteística de Brahma animó toda la literatura de la INDIA hasta el momento en que el budhismo, rama desprendida del brahmanismo, la hizo entrar en otro nuevo orden de ideas y de doctrinas. De la concepción primera de la unidad de Dios y de la unidad substancial de todos los seres, nació una moral austera, cuyos principios esenciales quedaron establecidos desde los tiempos más remotos. El panteismo vino á ser simultáneamente como el regulador de la vida práctica y del pensamiento; y así sucede que se le encuentra constantemente en las obras, cuyo conjunto forma la literatura india, como se encuentra el politeismo en todas las producciones del genio griego. Pero la moral que entraña el panteismo aventaja con mucho á la del politeísmo de los helenos, lo cual consiste en que la esfera en que se mueven las personas y en que escriben los autores de los libros indios, es muy superior á la que tenía la antigua Grecia. Este mismo sistema panteista ha colocado á los indios, frente á frente de la naturaleza, en una situación espiritual completamente distinta de la de los griegos. Aquéllos no han visto en el sistema de la creación más que un teatro de la actividad humana; en las cosas inanimadas y en la vida vegetativa, un conjunto de materiales útiles; en los animales, unos enemigos ó auxiliares á quienes importaba domar á toda costa: lo que los modernos llaman el sentimiento de la naturaleza, que no es otra cosa que la concepción de la vida universal en lo que ésta tiene de poética y de simpática, no existe entre los griegos, y se encuentra en todas partes y en todas las épocas en los escritos de los brahmanes. Se ha dicho que en las obras de los indios, el hombre se anonada y desaparece ante la naturaleza omnipotente; y es un error que la lectura de un poema cualquiera de la INDIA puede fácilmente desvanecer: al contrario, en ninguna literatura antigua se manifiesta la fuerza moral del hombre con tanto vigor y grandeza; nadie ha dado tanta importancia ni exagerado tanto el poder y la supremacía de la ciencia y de la virtud, como los indios en ciertas doctrinas religiosas, y algunas veces en sus poemas. — El conocimiento de la literatura de la INDIA es de grandísimo interés para la Europa. Se ha pretendido—dice un notable orientalista—que Atenas inspiró el genio indio; pero hoy se sabe ya positivamente que, en la época helénica, llevaban más de dos mil años de existencia los grandes monumentos de filosofía, moral, literatura y legislación del Asia. Los Vedas están considerados como el más antiguo monumento de los pueblos indo-europeos: algunos autores hacen remontar su origen á los primeros períodos del último gran cataclismo geológico. En el concepto de los brahmanes, fué revelado en el crida-yuga (primera edad) de la creación. Este libro, que verdaderamente anuncia un estado social al que sólo pudo llegar el hombre después de una elaboración de mu
chísimos siglos, encierra las formas más completas y significativas de su lengua común y debe ser considerado como la clave fundamental de sus idiomas particulares. No es posible, por lo tanto, hacer ningún progreso real en el estudio de estas lenguas sin un conocimiento previo del idioma védico, al cual sólo puede llegarse por el del sanscrito. Además, los libros de la INDIA, principalmente los Védas, contienen los mitos primitivos que han servido después de punto de partida á todas las mitologías occidentales, desde la Persia, el Asia menor y la Grecia antigua, hasta la Irlanda y Portugal; si bien los misioneros del budhismo propagaron después en una gran parte del mundo antiguo sus doctrinas, cuyo eco resonó hasta en la misma Grecia civilizada. En tiempos de los reyes macedonios en Egipto, el mundo griego, cuya civilización se hallaba concentrada en Alejandría, oyó predicar y profesar en el Museo las doctrinas de la INDIA y se las asimiló; de donde se ha conjeturado que dichas doctrinas fueron las que facilitaron en Oriente la difusión del cristianismo y que ejercieron alguna influencia en la teología de Alejandría. En otras épocas diferentes, las ideas de la INDIa invadieron la China, el Tíbet, Ceilán, la península de allende el Ganges y un considerable número de islas de los archipiélagos de Oriente. Así es que nuestras relaciones con estas comarcas, que la ciencia, la industria y el comercio estrechan más y más cada día, dan un poderoso atractivo y aun hacen necesario el estudio de los libros originales, en donde están depositados los tesoros de su sabiduría maravillosa. El estudio de la INDIA, en su literatura, ofrece grandes dificultades, tanto por la falta de cronología, como por la casi imposibilidad de determinar la fecha de las principales obras sanscritas. Sin embargo, los trabajos de los últimos orientalistas, particularmente los de Lassen y Eugenio Burnouf, han demostrado que el examen crítico y comparativo de las doctrinas que encierran, permite alcanzar algunas fechas, al menos relativas para un determinado número de obras esenciales. Por otra parte, el budhismo ha empezado en la INDIA el período histórico; tiene una cronología, conservada en algunas partes del mundo oriental, y que ofrece, con los viajes y las historias de los griegos, de los chinos y de los pueblos del Mediodía del Asia, sincronismos preciosos. Por último, la naturaleza de los dogmas vedicos y los caracteres de su lengua permiten también afirmar que muchos de los himnos del Rig-Véda son anteriores á lo que el Occidente nos presenta de nás antiguo en el mismo género; es decir, á Homero y Zoroastro. Sin Ilegar, pues, á fechas exactas y precisas, se pueden, no obstante, determinar aproximadamente ciertas épocas, en las cuales se operaron los grandes desenvolvimientos de las ideas y de la civilización de la INDIA, y se produjeron las obras admirables en que aquéllas se manifiestan. Tres movimientos religiosos se distinguen en esta literatura, á los cuales corresponden otras tres categorías de obras: la religión primitiva, contenida en los Vedas; el brahmanismo, que inspiró la literatura clásica de la INDIA, y el budhismo, cuyas doctrinas dieron origen á un sinnúmero de producciones compuestas, ya en sanscrito, ya en los idiomas que de él se derivan. Pertodo védico.—1. Los himnos de los Védas. Los orígenes del período literario á que corresponden los Védas, no se encuentran en el Indostán, sino en la región de los Cinco-Ríos ó Penjab: así al menos lo indica la lectura de los himnos de aquel libro, en donde estos ríos, afluentes del Indo, aparecen designados con los mismos nombres que los griegos han reproducido en su lengua, desfigurándolos. Es de creer que algunos de estos cantos sean anteriores á la época antiquísima en que los arianos fueron á establecerse en la Pentapotamia. Pero sea de esto lo que fuere, lo que importa hacer constar es que la forma primitiva, bajo la cual apareció el pensamiento, fué el verso; el primer genero poético, el himno; la oda, poesía lírica por excelencia, constituye otro género de fecha posterior. Todos los himnos comprendidos en los cuatro Vedas, forman por si solos un período literario de larga duración, porque, si los más antiguos se compusieron fuera del Penjàb, los últimos lo han sido seguramente en los valles del Ganges. Por consiguiente, no es dudoso que los arianos, antes de descender á estos valles, descansaran largo tiempo en los Cinco-Ríos; fundasen establecimientos; rechazaran á los primitivos habitantes hacia las montañas circunvecinas, donde se les ve todavía, y compusiesen, durante su estancia en estos deliciosos parajes, la mayor parte de sus cantos sagrados. Tal es la época primitiva que constituye el verdadero período védico. He aquí ahora los nombres y la naturaleza de estas obras: Védas; esta palabra, que significa ciencia, designa un conjunto de obras poéticas que forman la Sagrada Escritura de los indios. Si á estas composiciones primitivas se añaden los desenvolvimientos y progresos que han experimentado bajo el nombre de Brâhmanas y de Sûtras, se tendrá el cuerpo completo de esos libros dogmáticos. En la actualidad, los Védas son en número de cuatro: el Rig, el Sâma, el Yajur y el Atharva. Las tres primeras de estas cuatro colecciones, están reconocidas, no solamente como auténticas, sino como canónicas, por todos los sabios de la INDIA. El Atharva-Véda goza de menos autoridad, sin duda por pertenecer á una época posterior á las otras. El Rig-Véda, ó simplemente Veda, como se le nombra con frecuencia, es el más antiguo, y al mismo tiempo, el más venerado de los libros: como el Stma, no contiene más que versos (rik); pero este último, que forma en cierto modo el ritual de las ceremonias sagradas, se compone de versos tomados del Rig-Veda, arreglados conforme á las necesidades del culto; de suerte que el Sâma no es otra cosa que una reproducción del Rig-Veda, con algunas variantes de mas ó menos importancia. El Yajar-Véda está escrito en verso y en prosa: los versos pertenecen generalmente al Rig-Veda; la prosa consiste en fórmulas ó reglas correspondientes á escuelas distintas y señalan una época más avanzada de la teología india. Forma el Yajar dos colecciones (sanhitâ), denominadas Yajar blanco y Yajûr negro, cuyos asuntos son idénticos; pero que no ofrecen la misma coordinación. En la primera, se encuentran las fórmulas del sacrificio; en la segunda, al contrario, las fórmulas van seguidas ordinariamente de explicaciones dogmáticas y de todo lo que concierne al ceremonial. En cuanto al Atharva-Veda, está compuesto exclusivamente de himnos en verso, como el Rig-Véda, cuyo número pasa de setecientos; pero estos cantos tienen por objetos principalmente las fuerzas destructoras de la naturaleza, los animales dañinos, las enfermedades, los enemigos públicos y privados; y marcan una época en que las doctrinas cosmológicas de los tiempos anteriores, al caer bajo el dominio de la plebe, habían ido adulterándose con sus groseras y ridículas supersticiones. El Riy-Véda no es la obra de un solo genio, como lo demuestra el hecho evidente de que cada himno de la colección va acompañado de los nombres de más de trescientos vyâsas, que así se llaman en sanscrito los compiladores de la INDIA, cuyos pyâsas pertenecen á épocas, familias y parajes distintos del Saptasindhu. Esto induce á creer que la duración del período de los himnos no baja ciertamente de trescientos años; pero debe notarse que este período fué precedido de otra edad poética, durante la cual se mezclaron las tradiciones indias con las de los persas, así como con las de todas las regiones europeas ocupadas á la sazón por pueblos arianos. En cuanto á la época en que se compusieron los himnos, no hay monumentos que la determinen fijamente; si bien existen ciertos indicios que pueden servir de criterio para calcularla de un modo aproximado. En efecto, Budha murió en el año 544 ó 543 antes de Jesucristo; su reforma, de una moral irreprensible, supone una antigua civilización, que no pudo ser otra que la brahmánica, la cual, como toda época de cultura, tiene su período originario, su elaboración sucesiva y su edad media. Fundados en esta consideración, no faltan eruditos que atribuyen á la cultura de los brahmanes mil años de anterioridad respecto de la predicación de Budha, cuyo cáleulo implica que los himnos del Rig fueron compuestos hacia el siglo XV ó XVI antes del Salvador. Conside
rados aquellos cantos como obras literarias, puede afirmarse que constituyen el monumento casi único de este género perteneciente á nuestra raza, puesto que los himnos de la antigua Grecia se han perdido, sentadas raras excepciones. Los del Rig-Véda son clásicos, asi en el fondo como en la forma. Se distinguen en que su poesía se inspira siempre en la naturaleza exterior, ó en la vida normal de las poblaciones arianas. Los fenómenos fisicos, como el dia que se anuncia, el rayo que fulmina, los vientos que soplan, el fuego sacro que se enciende, que se propaga y que se extingue; la marcha de los arias por entre los pueblos enemigos y bárbaros; la agricultura, la vida pastoril, el nacimiento, el matrimonio y la muerte: tales son los asuntos ordinarios de aquellos himnos, asuntos que aparecen tratados generalmente con gran sencillez y exactitud. Al lado de estos hechos reales, aquellos famosos cantos ofrecen todo un mundo de concepciones simbólicas, presentando la más perfecta analogía con las divinidades de la mitologia griega.—Cada orden de fenómenos naturales se atribuye á un poder viviente, al cual presta la imaginación una forma humana, haciéndole influir después en la manera de obrar de los hombres de aquellos tiempos. Existe, pues, un panteon védico, compuesto de seres ideales, presidiendo á la naturaleza entera y reproduciéndola de un modo clásico y poético bajo infinitas formas. En el Veda no se encuentran esos seres monstruosos que tanto abundan en el panteón brahmánico de las épocas posteriores; en los ideales védicos se observan, por el contrario, la misma medida y proporcion que los artistas griegos han sabido dar á las pintorescas divinidades de su pais. El estado de la sociedad en que fueron compuestos los himnos, se halla vigorosamente descrito en toda la colección del Rig-Vada. Las familias se unen estrechamente por su origen á sus ascendientes casi divinos, los cuales son considerados como los autores de los dioses, es decir, de los símbolos. En la doctrina mística de aquellos tiempos, un mismo principio igneo y sabio anima á todos los seres vivientes; se transmite á las generaciones y se manifiesta sobre el altar en donde arde el fuego. De aqui resulta que los padres son para los hijos, no solamente los autores de sus formas corporales, sino también el principio esencial de donde les ha sido transmitida la existencia. Y este gran principio de vida, que no se puede destruir porque es eterno, une las generaciones las unas á las otras de una manera indisoluble y viene á ser el fundamento de la familia.
2. Familia.— El primitivo estado del orden doméstico se halla indicado por los nombres de parentela, cuya originaria significacion da el idioma vedico, manifestando con toda claridad las funciones y relaciones de sus diversos miembros entre sí. El padre es el jefe de la familia; la madre, la que gobierna la casa; la hija, la que ordeña las vacas; el hijo, el defensor. Los vocablos védicos que expresan estas relaciones, son los mismos que en latín, en griego, en alemán y otros idiomas; pero su significacion no se explica fácilmente, sino en la lengua de los himnos. 3. Condición de la mujer.—A propósito del Rig-Véda, se hallan ya ejemplos de poligamia, aunque la monogamia fué y es todavía la institución común de todos los arias de la INDIA. La moral de aquellas generaciones venía á ser una especie de metafisica severa, donde la libertad de la mujer fué completa en todos los casos de la vida; de tal suerte, que su autonomía se conservó incólume aun en medio de la poligamia. Tampoco hubo jamás compras toleradas por la ley, cuya práctica parece pertenecer casi exclusivamente á las sociedades semíticas. 4. Estado social.—La división en castas de la sociedad india no existía aun en tiempos del Rig-Véda. Hay en en él brahmanes, râjas y el pueblo designado bajo el nombre de vic; pero se podía ser râja y brahmán á la vez, como lo prueban numerosos ejemplos. El derecho absoluto de sucesión en las funciones no aparece allí establecido, puesto que los brahmanes ejecutan actos que se reservaron despues á las gentes del pueblo y aun á los mismos cadras. El brahman del Rig-Veda es el padre de familia en el ejercicio de las funciones sagradas, como lo es el rey mandandò el ejercito ó gobernando su territorio en tiempo de paz, como el vic representa en absoluto el pueblo de los arias. Pero, á medida que el establecimiento de éstos se hacía antiguo y se consolidaba en la INDIA, fueron formándose familias sacerdotales, encargadas de la custodia del himno y de la enseñanza religiosa, y familias feudales, cuya autoridad, fundada al principio en la riqueza, fué luego confirmada por la ceremonia de la consagración. Ultimamente, llegó un tiempo en que la riqueza y el poder de los señores dieron á éstos cierta superioridad sobre los sacerdotes, los cuales sólo conservaron desde entonces el poder espiritual, fundado en la tradición y en la ciencia. La jerarquía de las castas quedó definitivamente constituida cuando estos dos poderes pasaron á manos de una sola familia; la del gran poeta védico Vicwâmitra. Esta profunda revolución, que se llevó á cabo entre el período del Rig y el del Yagûr, no en las comarcas del Ganges, sino en los valles del Saptasindhu, marca la época famosa en que dió principio en la INDIA la sociedad brahmánica, cuya constitución ariana ofrece una grande semejanza con el sistema feudal de nuestra Edad media. A partir de los últimos himnos del Rig-Veda, la sociedad tiende á constituirse heroicamente por el estilo de la sociedad griega de los tiempos de Homero; esto es, á dividirse en un número considerable de pequeños reinos ó señoríos. 5. Culto externo.—En cuanto al culto, los Védas suministran los detalles más curiosos y circunstanciados de todas sus ceremonias. Sin embargo, para restablecerlas bajo su forma más antigua, es necesario buscarlas en el Rig y demostrar después sus desenvolvimientos en las otras compilaciones, como en los Brâhmanas y los Sâtras. El culto del Rtg es sencillisimo. No hay templo; todo se reduce á un altar de tierra, erigido en un paraje descubierto, con un circulo sagrado, en donde los sacerdotes, en número de cuatro, después, de siete, van á colocarse para desempeñar cada uno su función respectiva. Se enciende el fuego sacro por medio del frotamiento de dos pedazos de madera; la primera chispa se alimenta con manteca clarificada; se inflama la pira; los sacerdotes llevan allí la ofrenda de las tortas y el licor fermentado y alcohólico del soma, que, por medio del fuego, se ofrece á los dioses. Estos presencian la ceremonia, sentados sobre el césped sagrado, esparcido alrededor del altar. Durante este tiempo, los sacerdotes cantan el himno en honor del numen. Tal es el conjunto de una ceremonia védica, la cual se repite tres veces al día; al despuntar la aurora, al medio dia y á la puesta del sol. En circunstancias extraordinarias, se ofrecían tambien sacrificios de sangre, para lo cual se inmolaba un caballo, precedido de un macho cabrío, y la carne de la víctima, asada al fuego sagrado, se repartía entre los asistentes que querían comerla; pero este sacrificio era muy costoso y quedó como ceremonia real, conocida con el nombre de acwacuedha. Todos los detalles del culto védico se hallan estrechamente unidos á una metafisica profunda, expuesta en todos los cantos de los Védas. 6. Metafisica de los mitos.—El fondo de esta doctrina consiste en la teoría de los asuras ó principios de vida (asu). Estos principios de la creación, esencias vivificadoras del universo, son los siguientes: Agni ó el fuego es, en su revelacion substancial y primaria, la Ilama que arde en el combustible, alimentada en el altar con los cuerpos de las ofrendas. Aquel fuego se extingue; pero en realidad no hace más que ocultarse aparentemente para renacer en cada ceremonia, sin consumirse nunca. Agni es también el fuego de la vida que se condensa en los vegetales y los animales; el fuego del rayo que se acumula en la nube y que, descendiendo con la lluvia, nutre las plantas y sirve de pábulo á la existencia; es el mismo principio que reside en la manteca consagrada, extraida de la leche, primer alimento de todos los animales. Considerado como principio de vida, es también él autor de las formas y llena las funciones de Prometeo y de Vulcano; y como las cosas no tienen utilidad práctica sino por sus formas sensibles, resulta que
Agni viene á ser también el productor de todos los bienes. Considerado en los animales, se transmite de uno á otro con la semilla y lleva el nombre de Purusha ó principio masculino, y en este concepto, está mirado como el origen de las generaciones; y como causa primera de la luz y productor de las formas es, por último, el autor de la inteligencia que las concibe. Este padre universal de los vivientes reside, por lo tanto, en todas las cosas: tal es el Agni del Rig-Véda. Los asuras del cielo le están íntimamente unidos; los unos representan las diversas energtas celestes del dia y de la noche, bajo los nombres de Mitra, Varuna y Aryamán; los otros, los del sol, con la denominación de Sûria, que quiere decir brillante. Como viajero celeste, Saria es un enano, el cual crece, y en breve espacio recorre por completo el firmamento. En su punto culminante, toma el nombre de Vishnú, que significa: «el que penetra.» Bajo la denominación de Savatri, este asura está designado como productor de formas, y con la de Pâshan, como mantenedor ó providente. En fin. Vivasuvat es la palabra por la cual se quiere significar que penetra y habita en todos los seres, y bajo este punto de vista, su ministerio en la creación se aproxima al de Agni. En efecto, la energía atmosférica del sol se halla simbolizada en la persona de Iadra, dios de los aires, que aparece al amanecer en un carro de oro, tirado por caballos amarillos, precedido de un cortejo celeste y de la Aurora, escoltado por los Maruts, que son los céfiros suaves y sonoros de Levante. Indra es un jefe de guerra y llega para librar batalla contra los genios que retienen las aguas en la nube y producen la esterilidad. El Véda esta Ileno de himnos en que se describe el combate de Indra, armado del rayo y auxiliado de los vientos, contra aquellos genios de la tempestad aniquiladora. Con su victoria, hace brotar las plantas, nutre á los animales y á los hombres, mereciendo el título de Asura; esto es, genio de la vida. Considerado como simbolo, su significación jerárquica es distinta, puesto que representa el dios de los guerreros. Vivasuvat es el autor de la raza humana y padre de Manú, primitivo ser pensante, y también de Yama, dios de los muertos y de la justicia, cuyos dos personajes son el Minos y el Rhadamanto de los cretenses. Todos los pormenores de la mitologia védica se agrupan en torno de estas dos concepciones: el fuego Agni y el Sol.—Los Védas dan á conocer del mismo modo el origen del poder espiritual entre los arias de la INDIA. Este poder se confundió primitivamente con la autoridad paternal, porque, siendo público el culto, transmitiéndose con el himno la doctrina á las familias, el padre era el preceptor de sus propios hijos, de quien recibian por la enseñanza sagrada este segundo nacimiento, que les daba el nombre de drijas, entre los brahmanes. La perpetuidad de esta enseñanza y su transmisión de padres á hijos constituían la codiciada herencia del sacerdocio.
Además, el sacerdote estaba considerado, por su ciencia teológica, como el único hombre capaz de comprender los símbolos, de aplicar las ritualidades, de ofrecer en debida forma el sacrificio, de evocar á los dioses y de pedirles gracia y ayuda, en cambio de la ofrenda de que disponían, para sí y para los asistentes. Después, en tiempos del Atharva-Veda, el poder de la invocación alcanzó tal importancia, que, por sí solo, podia dar la victoria, curar las dolencias, procurar toda suerte de bienes materiales, reanimar á los moribundos y resucitar á los muertos; para lo cual habían compuesto los sacerdotes un gran número de fórmulas en verso, que se ha Ilan en la última colección de los Vedas; es decir, en el Atharva-Veda. Finalmente, cuando la sociedad de los arias se constituyó en castas y hubo tomado á los çâdras como siervos hereditarios, estando las funciones legalmente distribuidas, la de estudiar y enseñar la ciencia sagrada pertenecía exclusivamente á los brahmanes descendientes de los antiguos autores de los ritos y de los cantos del Veda. Su independencia recíproca les proporcionaba una completa libertad de pensar; se engolfaron en los problemás más arduos y oscuros de la metafisica y llegaron á ese inmenso desarrollo del panteismo, que caracteriza el Oriente indio; pero que no ha logrado nunca atraer á ningun brahmán. El himno guarda el depósito de la fe antigua y de las ciencias tradicionales; es el fundamento único de la religión, de la ley y de la moral pública; de tal suerte, que la sociedad toda descansa en el Veda. Siendo la conservación de los cultos de familia la salvaguardia de la misma, se tenía un grande interés en conservar los himnos, en los cuales se hallaban todos los símbolos de la fe. Así se ve que los niños los aprendían oyéndolos cantar á los padres al rededor del altar, y estudiándolos luego bajo la autoridad paterna. Así es como los himnos han venido conservándose durante el transcurso de algunos siglos, de modo que el dia en que se sintió la necesidad de compilarlos, no hubo más que dirigirse á los descendientes de los antiguos sacerdotes, que los habian conservado y que los cantaban cada día en los altares. No hay el menor motivo para dudar de su autenticidad, perfectamente demostrada por toda la literatura sanscrita de los tiempos posteriores hasta el día de hoy. En la INDIA, el Véda es el fundamento de toda la constitución religiosa, como lo es el mosaismo entre los hebreos; el Evangelio, entre los cristianos, y el Corán, entre los musulmanes, amén de ser la base de toda la constitución civil y política, así como del estado social de las castas. 7. Nuevo espiritu de la meta fisica religiosa. — Puede afirmarse con toda certidumbre que no hay en la INDIA ningún libro tan venerado como el Veda, sin embargo de que las escuelas disidentes sembraron en él gérmenes manifiestos, puesto que hay doctrinas heterodoxas, señaladas en el mismo Rig, en donde ya se indica cierto espíritu critico, desarrollado luego en las opiniones de Kapila y de Patanjali, elevado después á dogma en las predicaciones búdhicas. Lo dicho demuestra que no es posible seguir las corrientes de las ideas que se propagan de siglo en siglo, á través de los tres mil años de la civilización india, sino remontándose al origen, que se halla en el Veda; y principalmente, en el Rig. Bajo otro punto de vista, el primero de dichos monumentos, aunque perteneciendo á los arias del Indo, arroja vivísima luz sobre los tiempos primitivos y las antiguas creencias é instituciones de los otros pueblos arianos. Los más cercanos á la INDIA, eran los del Irán moderno, comprendiendo sobre todo á los medos y persas. 8. El Avesta.—Los pueblos antiguos de estas comarcas nos han legado un libro sagrado, el Avesta, el cual ofrece respecto del Veda las más grandes analogías. Pero contiene un violento antagonismo por lo que toca á la doctrina india de los débas, que reemplazó á la de los asuras, lo que prueba que pertenece á una época posterior á la de los himnos védicos. En efecto, en el Véda no se nota el menor indicio de semejante rivalidad. Ademas, la grande concepción metafísica del Avesta, Ormuzd, lleva en zend el nombre de Ahura, que no es otro que el de Asura, lo que acerca más todavía la doctrina de los pueblos de Irán á la que contienen los himnos del Rig y del Sama. Los cultos iranianos, idénticos á los del Véda en su ritualidad y en su dogmatismo, les son inferiores en su belleza literaria, así como en su espíritu filosófico; de modo que, en el estudio de los antiguos tiempos del Asia occidental, no es posible alcanzar grandes progresos sin el conocimiento de los himnos indios. 9. Influencia de la INDIA en los arias de Europa.—Lo propio puede decirse, con mayor motivo aun, de los arias europeos, comprendiendo, al Mediodía, los griegos é italianos; y al Norte, la mayor parte de los pueblos de nuestro continente, que forman hoy las naciones modernas. Pero el estudio de las tradiciones y de los orígenes griegos es mucho más dificil que el de las antigüedades indias, porque los griegos no nos han dejado un libro como el Véda, y porque sus origenes son múltiples y no exclusivamente arianos. Sin embargo, la mayor parte de las antiguas religiones griegas, así como las instituciones civiles y políticas del mundo helénico, perteneciendo á la raza de los arias, encuentran su explicación en las del Véda; no porque se originen de estas últimas, ni porque sean de fecha más reciente, sino porque la antigaedad del Veda y
la claridad de sus doctrinas, cuya explicación natural se encuentra casi siempre al lado del símbolo, permiten al critico buscar en él las luces que la Grecia no le puede suministrar. Añádase que las palabras que entre los griegos designaban á los dioses, los objetos del culto, los grados de parentesco, las funciones sociales y otros hechos análogos, carecen casi siempre de sentido en la lengua griega, tan apartada de su origen, mientras que aquellos mismos términos, empleados en el idioma del Veda, tienen, generalmente hablando, un significado evidente y clarisimo. Cuando se procede á la comparación de ambas literaturas, dice un critico insigne, nótase desde luego el hecho de que las creencias é instituciones que trajeron las antiguas poblaciones griegas, Ilamadas pelasgas, se aproximan á las del Véda mucho más que las de los helenos; de manera que el período de los titanes parece equivaler al de los asuras, que es muy anterior á los Védas y que subsistia aún en tiempos del Rig, en tanto que los dioses nuevos ú olimpicos corresponden exactísimamente al panteón brahmánico, posterior al Véda. A partir de esta fecha, es cuando se pueden comparar, punto por punto, aquellas antiguas tradiciones y comprender las de Grecia con la facilidad que no pudo obtenerse antes del descubrimiento de los himnos. Este descubrimiento es muy reciente, pues el primer impreso apareció en 1833; la traducción francesa del Rig-Veda data de 1851: el texto completo es todavía posterior; y sin embargo, á pesar de lo poco que se sabe aún sobre el Yajar y el Atharoa, las antiguas tradiciones de los arias europeos del Norte han recibido ya numerosas explicaciones.
Pero, si se exceptúa el Edda de Sœmund, en donde se halla consignada la mitología escandinava y cuya fecha no se remonta más allá del siglo xI de nuestra era, apenas se encuentra otro guía que las tradiciones esparcidas en toda Europa, las cuales han sido coleccionadas, en su mayor parte, en los últimos tiempos. Porque es notable la perfecta analogía que existe entre las creencias antiguas de nuestras comarcas y las que se hallan extensamente consignadas en la literatura del gran pueblo que describimos. Extendidas entre nosotros, separadas de todo centro y completamente extrañas á las doctrinas del cristianismo, que las ha reemplazado, se manifiestan oscuras y frecuentemente extravagantes; unidas á sus análogas del Véda, vienen á hacerse naturales é inteligibles, dejándonos entrever en el pensamiento de nuestros antepasados un mundo mitológico y metafisico que, sin aquel libro, jamás habria podido concebirse. 10. Cuestión.—Por último, la aparición del texto del Véda en Europa ha resuelto, en términos definitivos, una cuestión desde largo tiempo controvertida: la del origen de nuestras lenguas y de sus respectivas afinidades. Se las hacía derivar del sanscrito y se atribuía al griego una antigüedad más remota que la del latín y que la de las lenguas del Norte; pero cuando se ha visto que el Véda no está en sanscrito, sino en una lengua de la cual dicho idioma se deriva, y que se aproxima mucho á la del A vesta, la critica no ha vacilado en dar á nuestros idiomas un origen védico. Continuando luego la comparación de las lenguas del Occidente con las del Oriente, se ha visto con toda evidencia que el griego y el latín no proceden el uno del otro; que el celta es probablemente anterior al antiguo alemán y al gótico, del mismo modo que á las lenguas eslavas y escandinavas; que todos estos idiomas del Norte pueden igualmente rivalizar en antigüedad con los greco-latinos; y, por último, que los idiomas de Europa son extraños al sanscrito y toman directamente su caudal de la lengua primitiva, que se habló antiguamente á orillas del Oxus. De este modo queda restablecida en sus elementos la unidad de la familia ariana, denominada erróneamente indo-germánica. Entre todas las lenguas que la familia ariana ha hablado, ó que habla todavía, no hay ninguna cuyo estudio sea de tanto provecho como la del Veda, puesto que, á fuer de original, sirve de explicación á todas las otras, lo cual no sucede en el mismo grado ni aun respecto del propio sanscrito, atendiendo á que representa un idioma derivado. Antes de abandonar el punto central de su raza, los arias pudieron estar, por lo que toca al Norte, en contacto con las poblaciones turanianas, las cuales habitan entre el mar Caspio y el mar del Japón, ó sea entre la cadena del Tibet y las arenas del Océano. En cuanto al Sudoeste, puede afirmarse que no estuvieron en comunicación con los semitas, sino por su raza iraniana; y así sucede que la literatura védica no ofrece el ejemplo de una sola tradición hebraica ó caldea, sino que, al contrario, el texto y el espíritu de la mencionada literatura está en completa oposición con el dogmatismo y la legislación de Moisés. Más aún: los primeros indicios de relaciones entre los hebreos y los arias, que se advierten en la Biblia, no son anteriores al reinado de Salomón y se refieren al comercio marítimo. De aquí ha podido inferirse fundadamente que, en tiempos de aquel rey, los primitivos arias habían llegado á la orilla del mar, lo que dió origen, en las épocas heroicas posteriores, al periodo de los himnos del Rig. Las razas amarillas que encontraron los arias á su llegada en la cuenca del Indo, eran salvajes, y no pudieron ejercer influencia sensible sobre la cultura de los conquistadores de raza blanca; de donde se infiere que es indispensable admitir la existencia de los himnos védicos y de cuanto contienen, como creación espontánea y absolutamente original de la familia ariana, de donde saca esta gran familia el carácter fundamental que la distingue de todas las generaciones de la tierra. Y si atendemos á su remota antigüedad, la civilización de los arias indios debe considerarse como el documento primitivo y monumental de nuestra raza. 11. Los Brâhmanas y los Sâtras.— Los Brâhmanas sirven de complemento y de explicación á los Védas, pues fueron compuestos durante el período que separa los himnos de la epopeya brahmánica, y contienen colecciones de notas aclaratorias, transmitidas á las familias de sacerdotes, las cuales difieren entre sí, según las ideas filosóficas de estas familias y según el Véda, al cual se refieren. Sus comentarios son preciosos para la interpretación de aquellos libros.—Los Sâtras contienen los Brâhmanas y son tambien comentarios de los Védas; pero sucede que sus explicaciones parecen resumirse á medida que se multiplican, y esta concisión aumenta más y más su oscuridad, por cuyo motivo suelen ser menos claros que el mismo Veda. En su mayoría, pertenecen á una época en que la sociedad brahmánica existía con su división regular en cuatro castas. El texto de los himnos se fijó definitivamente y para siempre en las escuelas de los brahmanes, durante la edad media heroica, sin que desde entonces haya sufrido ninguna alteración. La gramática, la pronunciación, la métrica y la cantinela de los himnos quedaron establecidas en los tratados que han llegado á nuestros días y que se remontan á aquella época. Los numerosos trabajos relativos á la gramática y el cuidado de fijar el sentido de las voces védicas, prueban que este idioma no estaba ya en vigor y que era reemplazado por la lengua sanscrita, cuyas reglas consignó Panini. 12. Los Upanishads. Los Upanishads corresponden sin duda á épocas muy distintas, y son igualmente complementos dogmáticos del Véda. La mayor parte de ellos figuran entre los Brâhmanas; pero algunos tienen también una existencia y valor independientes. Estos últimos no son, generalmente hablando, más que el eco de especulaciones filosóficas propias de tal ó cual escuela brahmánica. Por lo demás, los sabios no los han clasificado todavía bajo este punto de vista histórico. Período brahmánico.—1. Este período, famosísimo sobre todo encarecimiento, constituye lo que se llamaépoca sanscrita. no porque la lengua, en la cual se escribieron sus libros, sea esencialmente distinta de la del Véda, sino porque esta última viene á ser como el fondo común de todos los pueblos de lengua ariana, mientras que el sanscrito es el idioma clásico de la INDIA. El género épico abraza las primeras edades del período sanscrito; los otros géneros vinieron después, lo mismo que en Grecia; y como en dicho país, el género épico no cesó de cultivarse mientras que los otros se desarrollaban, y tomó en los perío
dos de decadencia nuevo impulso y mayor energia; de suerte que, si las dos grandes epopeyas indias se refieren, como la Ilíada y la Odisea, á los antiguos tiempos de la literatura clásica, las Purânas, lo mismo que los argonautas, son de una fecha muy posterior y aun reciente. Entre estas épocas extremas del período clásico, se colocan los demás géneros literarios; entre otros, el dramático, el lírico y la poesía ligera. 2. El Mahabhârata. El Mahabharata, esto es, el Gran bardito (palabra moderna que traduce con cierta exactitud el vocablo que encabeza esta división), parece ser, en su parte esencial, la más antigua de las epopeyas indias: dábase, desde los tiempos más remotos de la INDIA, el nombre de bhârata á los poetas que componían versos y relaciones heroicas. Los aedes ó bardos indios venían ya, desde largo tiempo, relatando en verso, al son de la vina, las hazañas de los dioses y de los héroes, cuando la guerra formidable de dos familias arianas, en el Norte de la INDIA, se hizo como el tema principal de los cantos épicos. El Mahâbhârata no llegó á ser conocido en Europa en toda su integridad, sino por la edición publicada en Calcuta en 1839; se tenía una idea del sumario y poseían varios fragmentos que habian sido impresos con su traducción, ya latina, ya en alguna de las lenguas modernas, como la Bhaguat Geeta (Bhâgavad-Gità), de Wilkins (1785); el Nalus (Nala) de Bopp (1819) y el Diluvio, con algunos episodios diversos (1829). Este poema épico de los indios no contiene, en su totalidad, menos de 250.000 versos, generalmente divididos en dísticos ó clokas de 32 sílabas cada uno: estas 32 sílabas forman dos versos de á 16, divididos á su vez en dos hemistiquios de 8. Este es el verso épico de la poesía sanscrita ó clásica de los indios; pero algunas veces también, cuando el giro del pensamiento lo exige, se alarga ó acorta el verso y toma una forma más ó menos lírica: esto es lo que se nota principalmente en las partes del poema que se consideran relativamente modernas. La epopeya se compone de 18 cantos ó parcas y contiene, como complemento, el poema Ilamado Harivausa (cuyo título quiere decir genealogía de Hart, esto es, de Vishnu), traducido al francés por monsieur Langlois (1835). El asunto fundamental del poema, como ya hemos indicado, es la guerra de los Curus y de los Pândus en Pantchâlas, con motivo de la supremacía real de la INDIA. Los adversarios son los hijos de dos hermanos, Pandu y Dhritarashtra, descendientes del dios de la Luna. Dhritarâshtra tenía cien hijos, de los cuales, el primogénito, Duryodhana, era el más furioso contra sus cinco primos. Tres de éstos tenían por madre á Prithà ó Kunti y eran encarnaciones divinas, en esta forma: Indhisthira representaba la encarnación de Dharma ó la justicia; Bhrimà, de Vâves ó el viento; Arjuna, de Idra, dios del cielo. Los dos restantes, que completaban el número de cinco, llamados Nakula y Sahadiva, eran las encarnaciones de los caballeros celestes, apellidados Acxins (Azuinos), que son los Dioscuros del panteón brahmánico, y contaban por madre á Mádri, hija del rey de Madra. Dhritarasthra reinaba en Hastinâpura (Delhi), no obstante ser su hermano Pându (el pálido) el primogénito; pero el color de la tez de este último le había excluido de la sucesión al trono, por cuyo motivo hubo de retirarse al Himalaya, en donde murió. Huérfanas las criaturas, fueron conducidas al lado de su tío, el cual las educa y asiste como si fueran sus hijos propios. El Mahabhârata presenta respecto de las epopeyas de otras naciones, particularmente, respeco de la Ilíad, notabls semejanzas. Este poema, tomado en su totalidad, contiene una multitud de leyendas; las unas, de un carácter puramente histórico, se refieren á los tiempos más antiguos de los arias; las otras, evidentemente simbólicas, sirven de complemento ó de explicación á las que se encuentran ya mencionadas en el Véda. Casi todos los símbolos helénicos son originales del Asia; pero transformados por el genio poético de los griegos y localizados hábilmente por ellos en su propio pais. No admite duda que la mayor parte de este poema es de épocas muy diversas y relativamente recientes, y que su caudal primitivo apenas tenía la quinta parte de la extensión que tiene en la actualidad. Los textos sucesivos del Mahâbhârata han ido agrandándole cada vez más y han hecho de él una obra sin unidad de lengua, ni de doctrina, que pertenece á civilizaciones y á creencias sensiblemente distintas las unas de las otras. Todo induce á creer que, en la escritura primitiva, los héroes humanos no se hallaban aún revestidos del carácter místico que presentan en el gran poema; que eran reyes arianos y no encarnaciones divinas, y que los dioses no se interesaban en los acontecimientos, sino en la medida en que se interesan en Homero. Reducido á sus primeras dimensiones, el Mahäbhárata puede clasificarse con alguna razón entre las obras más antiguas de la lengua sanscrita y remontarse á os tiempos neroicos del pueblo indio. En cuanto á las adiciones sucesivas que ha recibido el Mahábhárata primitivo, no es posible, en el estado actual de la ciencia, fijar con exactitud las épocas de aquellas adiciones. Lo único que puede decirse es que en él se encuentra el eco de las diversas doctrinas religiosas ó filosóficas que ha producido la INDIA. 3. La Bhâgavad-Gita. Hay una parte de aquella obra que forma por sí sola un verdadero pema, y cuya unión con la grande epopeya es puramente artificial: tal es la Bhâgavad Gtâ, nombre que significa canto excelente, considerado en la INDIA como el último del Mahabharata. El poeta supone que antes de la gran batalla épica de Kuruxîtra, le faltó el valor al héroe Arjuna, á la presencia de aquellos ejércitos fratricidas dispuestos al combate: su escudero Krishna, que no es otro que Vishnu encarnado, le infundió ánimos, exponiéndole la ley de la transmigración y el destino de los buenos y de los malos. Sea cual fuese la escuela filosófica á que se atribuya la Bhagavad-Gitâ, la doctrina que enseña es esencialmente brahmánica, fundada en las leyes de Manú y en los Védas, cuya autoridad se invoca en más de una ocasión. La creencia en los dioses antiguos de la INDIA, el sistema fundamental de las castas, lodeberes de cada una de ellas, se recomiendan allí como los principios conservadores de la sociedad y las condicionesindispensables de la salud eterna. Siendo el alma inmortal—según sus doctrinas—la muerte es indiferente, y el discreto y comedido siguen impasibles las leyes de su casta, sin desear ninguna recompensa, entregados en absoluto á la contemplación que conduce á la unificación con la divinidad. Cumplir su deber pensando en el Hacedor, tal es la doctrina enseñada en los tiempos anteriores á Manú. La inacción no es una virtud por sí misma: la acción vale mucho más que aquélla, si tiene por principal objeto, por término final, unirse á Dios por la contemplación, es decir, por la sumisión de los sentidos y el sacrificio de los deseos, y por el conocimiento de la esencia divina: tal es el soberano bien y el punto supremo de todos los esfuerzos del prudente. Los hombres que posponen la práctica á la contemplación y que creen la obra superior á la inteligencia, no sólo se engañan, sino que no pueden identificarse con Dios por el pensamiento, condenándose á volver á la vida por la ley de la transmigración.—El único medio de sustraerse á esta condición del renacimiento, es el de conocer la naturaleza divina y tener sin cesar el espíritu fijo en ella. Por este camino, las acciones de la vida, realizándose según la ley y con todo desinterés, en vez de encadenar el alma á los sentidos y á las cosas materiales, la dejan en esa santa libertad que le permite confundirse en la esencia divina y asegurar la vida eterna.— La doctrina moral, contenida en la Bhâgavad-Gita, es de una elevación inconmensurable y de una filosofía más trascendente y espiritual que la del apóstol de los griegos, el gran Platón. Y téngase presente que estas doctrinas no son una serie de prescripciones dirigidas á los solitarios y á los ascetas, sino que es la moral de hombres que viven en el mundo, para quienes el pensamiento de la divinidad es un principio capaz, por si solo, de convertir en hechos virtuosos las acciones más ordinarias de la vida. El lector que desee conocer todas las doctrinas contenidas en la Bhâgavad-Gitâ, puede ver la traduccion inglesa, por Wilkins (Lou
dres, 1785); la alemana, por Peiper (Leipzig, 1834); la latina, por Schlegel, edición de Lassen (en 8.°, Bonn, 1846); Tuà, traducción griega de Galanos (Atenas, 1848), y G. de Humboldt, Sobre el episodio del Mahabharata conocido con el nombre de Bhâgavad Gita (Berlin, 1827). 4. El Râmdyana ó sea historia de Râma. El Ramdyana, de menos extensión, ofrece esa unidad de lengua y de doctrina que caracteriza la obra de un solo hombre. Además, Vyâsa es en la INDIA un personaje casi fabuloso, mientras que á Valmiki se le ha tenido siempre por un hombre que realmente ha existido. Este solo hecho, unido á la perfección literaria del poema, demostraría que el Râmâyana es posterior al Mahâbhârata. El asunto del poema se refiere á la conquista ariana del Indostán en su último periodo, puesto que la conduce hasta la isla de Ceilán. Y por último, el carácter alegórico de los personajes indica una época más avanzada en el desarrollo panteísta del pueblo indio. Sin embargo, la crítica no encuentra modo de admitir que la referida epopeya descanse sobre un fondo de tradiciones realmente históricas, y que Râma haya sido en efecto el conquistador y civilizador del Mediodía. Volviendo á la época en que el poema de Valmîki fué escrito, debe suponerse que ya existía cuando los antiguos navegantes griegos, anteriores á Alejandro, recorrieron las costas del mar Erytreo y conocieron las INDIAS sanscritas. El Ramâyana podría, pues, colocarse entre esta época y la de Homero; puesto que no deja ni aun sospechar siquiera, la existencia de la religión búdhica. Aparte de esto, los criticos europeos tienen que examinar relativamente á este poema, así como para la grande epopeya, las partes realmente antiguas y originales; porque es evidente que algunos fragmentos y todo lo que concierne á la encarnación de Vishnu en Râma, son interpolaciones. 5. Las Purânas.—Las Purânas, palabra que podría traducirse con bastante exactitud por antiguedades, y que designa ciertos poemas indios que contienen varias leyendas humanas ó divinas, recogidas por sus autores en las tradiciones nacionales y en los escritos antiguos de los brahmanes, pertenecen al género épico, con algunos otros poemas de menor importancia. En tiempos remotos, existían varias obras poeticas, llamadas Purânas, las cuales, ó se han perdido, ó sus textos no han llegado hasta nosotros. Estas obras, que quizás se remontan á la época de las grandes epopeyas, han servido de punto de partida á las Purânas actuales. Las dos que se poseen, las cuales se tienen por las más importantes, ofrecen la forma de las epopeyas; la naturaleza de las doctrinas que en ellas se desarrollan, prueba la edad moderna de su composición, puesto que se refieren al culto y á las encarnaciones de Vishnu y de Civa, esto es, á las dos religiones más recientes de la INDIA. 6. Leyes de Manú.—A la antigua literatura india corresponden las leyes de Manú. 7. Código de Fajnavalkya. — Este código es más moderno, puesto que data del siglo vi de nuestra era. 8. Varios géneros de erudición.—Las obras relativas á la legislación, Ilamadas Dharmacâstras, son numerosas en la literatura sanscrita y corresponden á todas las épocas, desde los diversos códigos que llevan el nombre de Manú, hasta nuestros días. A estas composiciones, de una extensión general, hay que añadir los tratados especiales en que están contenidas las prescripciones y las reglas propias á cada práctica, á cada ejercicio, á cada función. El número de estos tratados es considerable.—De la danza india nació el drama (en prâkrito, nata); como de las fiestas de Baco salió el Coro, el cual constituía casi por sí solo los primeros dramas de la Grecia. La danza misma parece descender de las ceremonias védicas, lo que explica el por qué los indios atribuyen al drama un origen divino y suponen un poeta dramático y una compañía de actores celestes dando representaciones en la corte de Indra. Sin embargo, el drama no llegó á conocerse en la INpi hasta despues de secularizada la danza: sus asuntos están á veces tomados de la vida ordinaria; frecuentemente aparecen inspirados en la tradición épica del Mahâbhârata ó del Râmâyana; algunos, en el Véda mismo; otros, en la leyenda de Krishna. Las composiciones dramáticas antiguas son, ó mitológicas, como Vikrama y Urvact; ó de intriga y carácter, como el Carro de arcilla ó el Mudrâ-Raâxasa (el anillo del ministro). En la INDIA no había teatro público; éste se componía de la corte y de los invitados; los actores, que pertenecían á los dos sexos, no formaban una clase menospreciada. Una representación escénica, hábil y variada, figuraba los objetos fantásticos, como los naturales, y algunas escenas de grande espectáculo para recreo exclusivo de la vista. La regla de las tres unidades se reducía simplemente á la unidad de acción: el drama era de suyo romántico, sin tocar en el materialismo, y sin excederse de los limites de la verdad, del buen sentido y del decoro. Una curiosidad singularísima nos ofrece el teatro indio, y es: la composición de unas piezas enteramente metafísicas, cuyos personajes eran ideas ó imágenes; á este género pertenece el Prabôdha Tchandrôdaya (salida de luna de la inteligencia). Este hecho supone un público como no se ha conocido otro igual en ningún teatro de Europa, antiguo ni moderno, al par que caracteriza la sociedad culta de aquel país. La poesía lírica y los géneros ligeros cuentan en la INDIA numerosos escritos: entre éstos debemos citar, como más notables: La Nube mensajera ó Méghadûta, que se atribuye á Kâlidàsa, el poeta más célebre de la INDIA, cuya composición ha servido de modelo á muchas obras parecidas, y el Gita-Góvinda (canto del pastor), de Jayadèva. El estilo de esta poesía romántica (excepción hecha de su último poema, que es una especie de canto de amor místico y simbólico) es frecuentemente afectado, y algunas veces toma cierto caracter sensualista y hasta libertino. Este género data, por lo general, de los tiempos en que se hallaban en todo su vigor los cultos de Civa y de Krishna, y se extendió en los comienzos de la era cristiana, conservándose durante la dominación de los árabes. 9. La fábula y el cuento.—La fábula y el cuento se hallan igualmente representados en la literatura india por varias composiciones importantes, cuya existencia está ligada á la historia de los mismos géneros, en Occidente. El libro más antiguo de fábulas es el Pantchatantra, cuya fecha no se puede fijar; pero seguramente no es el primer libro de fábulas que había sido escrito en aquel país, á juzgar por su perfección. La naturaleza de las creencias religiosas de la INDIA ponía al ser inteligente en relación con los irracionales, hasta el punto de vivir en común, lo cual hizo que el hombre sacase las reglas de su conducta práctica de los hábitos instintivos del animal. No hay, pues, motivo para conjeturar que los indios hayan imitado las fábulas griegas, cuyo género pudo desarrollarse del mismo modo sin la influencia de la INDIA; pero es punto perfectamente averiguado que la fábula vino del Asia con Esopo el Frigio, cuyo personaje, casi mitológico, pudo inventarla ó tomarla de los orientales. Supuesto cualquiera de los dos casos, resulta que la fabula es una creación de Oriente. El Hitopadica (instrucción saludable) es un compendio del Pantchatantra, y ambas obras se atribuyen al brahmán Vishnucarma. Schlegel y Lassen han dado una traducción latina, que fué publicada en 1831; Johnson, una inglesa, en 1848; M, Lancereau, otra francesa, en 1855; pero la versión alemana, por M. Benfey, está considerada como la más fiel y perfecta. Esta última obra, de origen brahmánico, no contiene ninguna aventura, hecho ni pasaje que recuerde el budhismo, y parece, si no anterior á esta religión, contemporánea al menos de sus primeros desarrollos. 10. Filoso fía.—No nos es posible tratar aquí en detalle de la literatura científica, que, por sí sola, forma en sanscrito toda una biblioteca. Entre las obras que la componen, aparece en primer término la filosofía, ya por su importancia absoluta, ya por su antigüedad y largo desarrollo histórico. El período vedico habia ya discutido ó abordado la mayor parte de las cuestiones de metafisica y de cosmología, antes que estos mismos problemas fuesen tratados en lengua sanscrita; no ha habido interrupción en
este movimiento de ideas, ni en el uso de las dos lenguas, puesto que ambas han coexistido durante algunos siglos. En el Véda y en los más antiguos Brâhmanas es donde hay que buscar las fuentes de toda la literatura filosófica de la INDIA. En cuanto á los escritos de este género que se poseen, la existencia de antiguas escuelas que han perpetuado su celebridad, prueba que fueron precedidos de otros muchos, algunos de los cuales existen aún indudablemente. Los tratados de filosofía llevan el nombre de Sâtras, hilo, encadenamiento de ideas. Los más antiguos se atribuyen á Kapila, personaje que fué divinizado luego, y á quien se considera como el fundador del sistema sânkhya. La metafísica del budhismo se halla estrechamente ligada á la de aquel sistema, cuyas leyendas lo presentan como muy anterior al Budha. En efecto, todo induce á conjeturar que Kapila debe corresponder al primer período de la lengua sanscrita. Patanjali, y después Yalnaralkya, fundaron y aplicaron á la vida práctica la doctrina del Yôga. Estos autores aparecen como budhistas, ó al menos como auxiliares de los ascetas de esta religión, en un tiempo en que probablemente no era aun considerada sino como un sistema de filosofia moral.
Hay, por lo tanto, una relación íntima entre los libros que tratan del sistema sùnkhya y los que exponen el Yôga, ó doctrina de la unión mística. Entre estos últimos debe contarse, además del XII libro del Mahâbhárata, la Bhâ̈gavad-Gitd̂, que aproxima la doctrina del Yôga al culto popular de Krishna. Este hecho parece indicar que aquel poema no debe ser de una fecha muy antigua, amén de que algunos de sus pasajes hacen sospechar que sea contemporáneo de la predicación budhista en la INDIA, la cual comprende por sí sola una larga serie de años. En esta época colocan alguno; críticos el mayor desarrollo de esta parte de la literatura filosófica entre los indios. Al lado de esta escuela, florecía, poco tiempo después, la filosofía que entrañan los Mimansd Sâtras. El autor del más antiguo de estos libros, que se da como el revelador del Sâma-Véda, es Jaimini. El Satra de Bâdarâyana representa el segundo desarrollo de la misma doctrina; y sin embargo, la autenticidad de estos dos escritos no está probada todavía. Merece citarse también el Brâhma-Sûtra, el cual establece que los diferentes sistemas filosóficos son más ó menos erróneos; que el mundo no tiene realidad substancial, y que sólo Dios existe en su unidad absoluta. Esta obra, aunque antigua, es de fecha posterior á las precedentes. 11. Lógica.—La lógica está representada en sanscrito por una larga serie de producciones, denominadas también Sûtras, que se enlazan á los diferentes sistemas de filosofía y de metafísica. Los tratados más antiguos se han perdido ó no han llegado hasta nosotros; los más recientes han sido coleccionados bajo los nombres de Kanada y de Gôtama, autores de época incierta. 12. Gramática, diccionario, retórica, poética, métrica.—La gramática ocupa un puesto honroso en la prodigiosa aglomeración de la literatura que describimos.
Panini, considerado como el legislador de la lengua sanscrita, pertenece á una época muy remota: su Gram tica es estimada como un libro de inmenso valor, que los indios han enriquecido con multitud de comentarios. Merece mencionarse el vocabulario de Amarasinha, autor contemporáneo de Kâlidâsa, según algunos críticos. En cuanto á los tratados de retórica, poética y métrica, compuestos en diversos períodos, deben referirse, por lo lejano de su origen, á la edad antigua de los Vedas. 13. Astronomia, números decimales, aritmética, álgebra.—La astronomía ha producido en la INDIA un número bastante considerable de obras, algunas de las cuales. de una importancia real para la historia de esta ciencia. Los indios han sido también los inventores de los números decimales, de la aritmética y del álgebra, transmitidas al Occidente por medio de los árabes, quienes la tomaron nuevamente de los indios con la astronomía. 14. Medicina.—La INDIA posee muchos tratados, que son preciosos, ya considerados en sí mismos, ya bajo el punto de vista de la historia de dicha ciencia. 15. Otros ramos.—La literatura india abunda en tratados relativos á la pintura, escultura, arquitectura y arte militar. 16. Literatura búdhica.—Budha apareció en el siglo vi antes de la era cristiana y predicó sin escribir una sola letra. Sus predicaciones se dirigían, ora á los brahmanes, ora al pueblo, debiendo notarse que, bajo el concepto metafisico, se asimilan al sistema sânkhya y no contienen nada de nuevo; pero tendían á reformar las costumbres y las prácticas religiosas, y provocaron, por el principio de la igualdad de los hombres ante la ley, la abolición de las castas, y por consecuencia, una inmensa revolución política. Esta tendencia democrática de la reforma se hizo sentir en toda la literatura búdhica, porque al dirigirse á las masas populares, los nuevos predicadores y los moralistas se vieron obligados á emplear sus expresiones, su lenguaje y sus figuras de estilo, y á separarse, no tan sólo de las reglas de Pânini, sino también de los habitos gramaticales de la sociedad culta de su tiempo. En la literatura brahmánica, el prâkrito no aparece sino accidentalmente en los dramas; en la literatura búdhica, por el contrario, se le encuentra en todas partes. Además, las necesidades de la enseñanza popular forzaron al maestro á desenvolver extensamente sus ideas, á presentarlas bajo diversas formas y á apoyarlas con ejemplos é imágenes, de donde nace la difusión que reina en muchas de las obras búdhicas, sus repeticiones y sus redundancias. Este hecho explica también el interés vivísimo de sus narraciones y la impresión profunda que hicieron sus parábolas. El sentimiento moral, la caridad, constituye ordinariamente el fondo de los escritos búdhicos, al menos de los antiguos, pues las doctrinas metafísicas y las reglas jerárquicas no fueron expuestas hasta mucho después en obras especiales. Sin embargo, según la tradición, el primer concilio, que se reunió en el Maghada inmediatamente después de la muerte de Câkya-muni, dividió ya los escritos sagrados en tres series comprendidas bajo el nombre de Tripitaka ó las Tres cestas; esto es, las tres compilaciones: la primera, contenía la doctrina de Budha con el nombre de Sutras; la segunda, las reglas de disciplina ó el Vinaya; la tercera, la metafisica ó A bhidharma. Esta división primordial ha quedado permanente en los países budhistas del Norte y del Mediodía. Los Sâtras sanscritos del Nepal, como ha demostrado Eugenio Burnouf, son dos épocas diferentes y se dividen en dos categorías: los Sâtras simples y los grandes Sûtras; éstos, posteriores por la lengua, la forma y la doctrina, no son más que el desarrollo de los primeros y presentan al maestro en medio de una corte de dioses y de personajes fantásticos, que no se encuentran en los Sâtras simples, cuya anterioridad está demostrada por su sencillez relativa. Los Sâtras búdhicos más antiguos, los que se remontan al último concilio, ofrecen el cuadro de una sociedad moral y materialmente decaida por el exceso mismo de su civilización, lo que explica claramente el extraordinario éxito que alcanzara la predicación de Budha, así en el pueblo bajo como en todas las castas de la INDIA. Las numerosas obras conocidas con el nombre de Tantras, título que designaba ya los escritos brahmánicos de un período literario más antiguo, deben considerarse como posteriores á la colección del Tripitaka. Plagados de fórmulas de superstición y de magia, los Tantras búdhicos parecen ser el producto de una alianza entre el culto de Budha y el de Civa; de modo que este último, que se halla en vigor en la India, se encuentra, por el solo hecho de su unión con el budhismo, colocado entre los últimos desenvolvimientos de las ideas brahmánicas. El examen atento de los libros búdhicos servirá grandemente para resolver importantes cuestiones de cronologia en el campo inmenso de la literatura indiana. Parécenos que aquel examen hará posible la comparación de las tradiciones del Mediodía y del Norte con los datos que suministran los chinos y los griegos, lográndose fijar el enlace de las doctrinas filosóficas y religiosas de cada época, así como el carácter de su estado social, político, moral y literario. Por fortuna, los estudios sanscritos
han hecho notables progresos en Europa, de algún tiempo á esta parte; sus conocimientos van extendiéndose más cada dia; y todo induce á creer que, acrecentándose, como se acrecientan, nuestras relaciones con el Oriente, el interés hará lo que no ha podido hacer el amor de la ciencia y el deseo ilustrado de preparar el porvenir. 32. Analogías sorprendentes. — Sin poner nada de nuestro juicio, sin consultar en modo alguno nuestras creencias y nuestros sentimientos, vamos á exponer el prodigioso cuadro de la teología india, ya según el contexto de sus libros, ya también según la opinión de los eruditos más consumados. Las concordancias que se echan de ver respecto de otras religiones, son tan sorprendentes, que hay un instante en que se apoderan del raciocinio más severo, de la conciencia más persuadida, del espíritu más profundo. Dejemos ahora que hablen sin rodeos los libros y los sabios. «Bosquejado el cuadro que precede; dados los antecedentes que dejamos expuestos, bien se puede afirmar que la especie de maternidad que á la INDIA se atribuye, es de todo punto irrefutable, y que Egipto, Judea, Grecia, Roma, toda la antigüedad, en fin, no ha hecho otra cosa que copiar la sociedad brahmánica en sus castas, sus teorías, sus religiones, y adoptar sus Brahmas ó divinidades, sus sacerdotes y sus levitas, como ya anteriormente había adoptado la lengua, la legislación y la filosofía de la primitiva sociedad de los Védas.—Del sanscrito se han formado todas las lenguas antiguas, de las cuales se derivan las modernas, y tomado sus nombres la mitología de los pueblos primitivos; y así se ve que el Olimpo griego nació seguramente del Olimpo indio. En cuanto á la liada, está calcada en el Râmâyana, así como las fabulas de Esopo son las mismas del indio Pilpay y del brahmán Ramasamgayer. La historia de la filosofia de la INOIA, si hemos de creer lo que dice Coussin, es el compendio de la historia filosófica de la humanidad. El Véda, considerado en sus himnos más antiguos, no ofrece el menor indicio de otra filosofía ni doctrina religiosa anteriores á las suyas. El desenvolvimiento de la filosofía de los indios ha sido original durante el largo periodo de su duración: no hay, pues, ni asomo de motivo para suponer que los griegos hayan ejercido sobre ella influencia sensible; antes bien está demostrado que en la época en que los antiguos filósofos de la Grecia trajeron sus conocimientos de lejanas expediciones por el Oriente, ya la INDIA habia visto aparecer sus primeros grandes sistemas de fiolosofia védica, la reacción liberal que produjo la tentativa de Kâpila y la profunda fermentación de ideas de donde salió el budhismo; doctrina reformadora que vino á cambiar las costumbres y los hábitos de Oriente, y á modificar su estado social, completamente perturbado por los sacerdotes brahmanes, predicando la igualdad de los hombres é instituyendo una ley común, un culto universal, en oposición con los cultos naturalistas á que se hallaba entregada por completo el Asia. El budhismo fué la postrera revolución religiosa que sufrió la INDIA; la última que puso término á la lucha gigantesca y á la emigración en masa de los pueblos indios, que iban en busca de países en donde no les alcanzara la venganza de los brahmanes. La INDIA, pues, no llegó á ver el budhismo sino durante un corto espacio de tiempo, relativamente á la larga duración de su historia, debiéndosela considerar como la tierra clásica del brahmanismo; religión é institución social que han resistido á las invasiones sucesivas de los mongoles, de los árabes y de los pueblos de Occidente. No es en el Veda ni en sus apéndices donde hay que ir á buscar los elementos de esta doctrina, puesto que el Veda es de fecha anterior, y la mayor parte de sus manifestaciones y comentarios son concepciones individuales y no libros canónicos. Tres escritos contienen principalmente el brahmanismo ortodoxo: las leves de Manú; el Râmâyana y el Mahabhârata: el primero, bajo la forma de código; los restantes, en dos grandes acciones épicas. Pero el brahmanismo no ha dejado, en ningún tiempo, de fundarse en la autoridad del Véda, que es el libro revelado, la escritura sagrada de los indios, mientras que los himnos del Rig-Véda son, en su mayoria, anteriores á la creación del brahmanismo, si bien contienen en germen casi toda su doctrina religiosa y parte de sus instituciones sociales. La religión de los brahmanes es panteista, en su doctrina abstracta; politeísta, en su culto; espiritualista, en su moral. La unión del panteismo con un culto y tendencias politeistas tiene por efecto el simbolismo que caracteriza esta religión, y la asimila á la de los antiguos griegos. Tres concepciones constituyen sobre todo su esencia: Brahma, el alma del mundo y la jerarquía de los seres. Por encima de todo ser individual, se ve aparecer, hacia el fin del período védico, y desprenderse por grados de toda forma humana, al Ser absoluto é invariable, despojado de todo atributo especial, de todo carácter de personalidad; su nombre es neutral como él mismo; no ejecuta ninguna acción determinada, ni entra en relaciones de ningun género con los seres individuales; no sólo difiere de ellos absolutamente, sino que es infinitamente superior. He aqui, en efecto, la naturaleza del panteismo: sin admitir la doctrina occidental y semítica de la creación, conserva entre el Ser absoluto y los demás seres una distancia infranqueable. Decir que en el brahmanismo todo es Dios, es confundir esta religión, profundamente concebida y llena de grandeza, con los cultos fetichistas de los salvajes. La substancia infinita, que es Brahma, tiene por debajo á los grandes dioses, de los cuales, el más elevado, Brahmã (nombre masculino), se llama el gran creador de los mundos. ¿Cómo este primer principio activo y masculino ha podido salir de la substancia infinita de Brahma? Los indios, para responder á esta pregunti, han concebido á Mayâ, cuyo nombre significa magia, ilusión y cuya significación metafisica es la de materia (medida y límite, tiempo y espacio). Mayâ no es un personaje, sino en un sentido misterioso y simbólico; en sí mismo no es absolutamente nada, y corresponde á lo que Platón llama el topos, la madre universal, la pura y simple posibilidad de más y de menos. Brahmà no es, pues, eterno como Brahma, sino que existe en la duración infinita, pero divisible, del tiempo: las leyes del Manú dan, para fijar el dogma á los ojos de la multitud, la duración del día de Brahmà y de sus subdivisiones. El alma del mundo, Paramâtmâ, es, respecto del universo, el principio único de la vida, que procede de Brahmâ: tomada de su unidad, no tiene conciencia de si misma y no constituye una divinidad; pero, en virtud del principio intelectual, Manas, que es el menos de los griegos y el mens de los latinos; de ella nace Ahamhard, cuyo genio representa el yo; esto es, la personalidad necesaria de los seres inteligentes de todo orden. De aquí resulta que la inteligencia es la causa de la individualidad y de la personalidad de los seres; y como el Manas proviene del alma del mundo, de la cual es una forma determinada, y el alma misma trae su origen de Brahmd̂, se ve que todos los seres tienen su principio en este gran creador, del cual se alejan tanto menos, cuanto más desarrollado y mejor dirigido se halla en ellos el principio intelectual; esto es, la razón. Tales son los principios metafísicos que condujeron á los brahmanes á su gran teoría de la jerarquía de los seres. En efecto, la dignidad de cada uno de ellos crece ó disminuye con su inteligencia, y sólo por el predominio de la razón pneden aproximarse á su origen, que es Brahmâ. Todo lo que sirva de obstaculo á la inteligencia; todo cuanto puede oscurecerla ó aminorarla, tiende á alejarlos y hacerles descender en esa jerarquía en que se hallan clasificados por su propia naturaleza espiritual. Por la inteligencia de que están dotados, se elevan los seres hacia el Creador y se unen á él mentalmente; por la pasión, son arrastrados hacia los objetos materiales, cuya magia y encanto los envuelve, los seduce y los sepulta en las tinieblas de la ignorancia: y una vez privados de la inteligencia y de toda conciencia de sí mismos, descienden á los últimos peldaños de la escala de los seres, cuya cima ocupa el Dios del universo.—Toda la legislación de la INDIA se encuentra igualmente en Roma, legataria de Egipto y de Grecia: exa
minense las leyes indias, codificadas miles de años antes de la venida de Cristo; véanse los libros 8.° y 9.° del famoso código de Manú, que tratan de las leyes civil y criminal, del procedimiento, de la conciencia pública, de los testigos y del testimonio, y de las leyes penales para los crímenes y delitos, y se verá que el juramento, la propiedad, la prueba, el testamento, el interés, la caución, la multa, la prenda, la fianza, el arriendo, el alquiler, la hipoteca, el matrimonio, en una palabra, todos los derechos y todas las acciones de los hombres, han pasado sucesivamente de la INDIA á nuestra legislación. El código de Manú, Mânava-dharma-Castra, se halla dividido en doce libros, comprendiendo 5.370 versos, en la edición publicada en Paris, en 1830, en los cuales se exponen, como enseñanza revelada, los preceptos de la ley. Manú es el nombre de un ser superior, frecuentemente citado en la literatura india: su primera mención se encuentra en el Rig-Véda, monumento el más antiguo del pensamiento humano, en donde aparece como el padre común de los hombres; los poetas le atribuían la institución del sacrificio; los arias del Indo le consideraban como su primitivo legislador, desde antes que descendieran, hacia el Sudeste, á los valles del Yamunà y del Ganges. Este famoso sabio de la INDIA, Ilamado comunmente «el hijo de Smayambhuva,» es decir, de «aquel que existe por sí mismo,» no es un personaje exclusivamente indio, puesto que su origen se pierde en la noche de las edades antehistóricas; las tradiciones le hacen remontar á los tiempos en que su raza vivía, en su unidad primordial, á lo largo de las orillas del Oxus. Toda su legislación está fundada en el Véda; el espíritu general que anima sus leyes puede resumirse en estas dos frases: pureza fisica y moral; subordinación de los hombres entre st. Los elementos que componen esta sabia legislación, se hallan tan estrechamente unidos, que es muy dificil determinar si las castas han sido creadas para conservar el espíritu religioso, ó si la doctrina religiosa fué concebida en vista de la conservación de las castas. No es posible suprimir ni modificar ninguna de las partes esenciales que constituyen este grandioso monumento de la legislación india, sin que se venga abajo toda la obra.—No menos notables que las anteriores, son también las analogías que se echan de ver entre las religiones budhista y cristiana. El budhismo, según H. Dufay, es el cristianismo de las razas amarillas. La profunda diferencia que existe entre las dos religiones, es correlativa á la diferencia de las razas que han practicado el original védico-brahmánico. En efecto, las religiones, como las demás instituciones sociales, son producto peculiar del genio de cada raza; y aparte del elemento tradicional que conservan, llegan al nivel moral é intelectual de los pueblos que las adoptan. Budha hubiera sido Jesús en el Occidente, mientras que Jesús habría sido Budha en el fondo de la INDIA. Ambos reformadores tuvieron un mismo modelo, Krishna, el hijo de la virgen Devanaguy, la encarnación más alta de Vishnu, sobre la cual está basado el sublime dogma del Redentor cristiano. Jezeus Krishna, como Budha y como Jesús Cristo, vino á cumplir la palabra de Dios y rescatar á la humanidad de los pecados cometidos por sus antecesores. El nacimiento de aquel Redentor está anunciado en las profecías del Génesis indio, el cual explica la creación del mundo, la rebelión de los dévas ó ángeles, el nacimiento de Adhima y de Hena, el diluvio, que la cronología india señala al fin del tmapara yuga, es decir, tercera edad de la existencia del mundo (más de cuatro mil años antes de nuestra era), y de cuyo cataclismo sólo se salvaron Waimasvata, su familia, las semillas de las plantas y una pareja de todos los animales, que aquél encerrara en el buque, construido por consejo del Señor. Las obras de teología más auténticas relatan igualmente la vida de Devanaguy, la Virgen María, el nacimiento de Krishna, las persecuciones del tirano de Madura, la degollación de los inocentes, la infancia del Redentor, su vida militante, sus máximas, sus parábolas, su enseñanza filosófica y religiosa, y, por último, su muerte en las orillas del Ganges, calificada de «verdadero asesinato sacerdotal.» Krishna, como Budha después, como Jesús más tarde, se había rodeado de algunos discípulos, los cuales continuaron luego en su pristina pureza la predicación del maestro, distinguiéndose, entre todos ellos, un joven llamado Ardjuna, descendiente de una de las principales familias de Madura, el cual, abandonándolo todo, se unió á su maestro, jurando consagrarle toda su existencia, y ayudándole en la propagación de sus salvadoras doctrinas. El bautismo cristiano no es otra cosa que el bautismo indio: los partidarios de Krishna tienen un río sagrado, el Ganges, como los sectarios de Juan Bautista tienen el suyo, el Jordán, sirviendo ambos igualmente para lavar la mancha de origen. Pero esta costumbre nació en el extremo Oriente, en el país clásico, digámoslo así, de las abluciones religiosas. Cuando se lee la historia legendaria de Budha Sakyamuni, dice un erudito, no parece sino que la vista recorre las páginas de San Mateo, capítulos I, II, IV y XXVII. Según la leyenda, Sakyamuni nació de una virgen de estirpe real, cuando reinaba la paz en toda la tierra; se profetizó su nacimiento; fué en su cuna adorado por reyes; presentado al gran sacerdote del templo, quien le vaticinó que llegaría á realizar grandes empresas; niño aún, asombró con su sabiduría á los doctores; se retiró al desierto, donde hizo penitencia durante diez años; fué tentado por el demonio; escogió discípulos para la predicación; finalmente, fué conducido al suplicio por los enemigos de sus doctrinas, y, al espirar, tembló la tierra y se cubrió el cielo de sombras. Según Jacolliot, la opinión científica de la INDIa antigua, sobre la creación universal, fué: que el principio material y el principio de vida se unieron en el agua bajo la influencia del calor, y que el ser animado ha ido progresando por las solas fuerzas de la naturaleza, elevándose gradualmente, de un tipo inferior á un tipo superior, desde la mónada primera hasta la prodigiosa creación del hombre. La leyenda sacerdotal dió origen á las antiguas legislaciones y creo en el mundo el derecho divino del sacerdote y del rey, las castas y la esclavitud. La leyenda poética inventó las fábulas que después produjeron todos los génesis, acomodándolas á las épocas y á los pueblos á que se destinaron. El caos, el espíritu divino nadando sobre las aguas, la separación de la luz y las tinieblas, la creación del cielo y de la tierra en seis días; el séptimo en que el Señor descansó, después de ver que era buena su obra; la rebelion de los ángeles, que eran arrojados á los infiernos, todo, en fin, se halla en los antiguos libros de la INDIA, incluso el pecado original. He aquí con qué sencillez y delicadeza se da cuenta de la caida del primer hombre.—«Distinguió al hombre por la fuerza, la estatura y la majestad, y le Ilamó Adhima (en sanscrito, el primer hombre); dió á la mujer en dote la gracia, la dulzura, la belleza, y la llamó Heva (en sanscrito, lo que completa la vida). Entonces Adhima, volviéndose hacia su mujer, la miró, y su corazón latió fuertemente en su pecho á la vista de tan perfecta hermosura. Ella permanecía en pie delante de él, sonriéndose con virginal candor y turbándose por desconocidos deseos; sus largos cabellos, extendidos en derredor de su talle, se entretejían en caprichosos rizos, sirviendo de velo á su púdico rostro y á su desnudo seno, que la emoción comenzaba á agitar. Adhima se aproximó á ella; pero temblando. El sol iba á desaparecer en el Océano; Adhima se aventuró entonces á pasar la mano por la cabellera perfumada de su compañera; sintió como si un escalofrío invadiese el cuerpo de Heva, y este escalofrío se apoderó de él también. Tomóla entonces en sus brazos y la dió el primer beso, pronunciando muy bajo el nombre de Heva, que se le acababa de dar. «¡Adhima!» murmuró suavemente la mujer al recibirle. Y vacilante, desvanecida, se desplomó en los brazos de su esposo.— La noche había llegado con sus misterios; los pájaros apagaban sus cantos en los bosques; la voluntad del Todopoderoso estaba cumplida, porque había nacido el amor, previa la unión de los dos sexos. Así lo había querido Brahma, para enseñar á sus criaturas que la compañía del hombre y la mujer, sin el incentivo del amor, seria
una monstruosidad contraria á la naturaleza y á su ley. Este hecho tenía lugar en la isla de Ceilán, ó sea en el paraíso de la INDIA. 33. Todavía somos cristianos.—No parece sino que el origen tiene un espíritu universal que se transmite á los organismos de la vida, dando su aliento y su inspiración á todas las formas derivadas del principio común. Así acontece que, al leer el Râmâyana, se nos figura que leemos la Iliada, ó al leer la Iltada, se nos figura que leemos el Râmâyana. Pero hecha abstracción de esta metafisica incomprensible, casi dogmática, de los hechos originarios, ¿podrá decirse que la Ilíada está basada sobre un poema indio, que el autor del poema griego no oyó nombrar tal vez? Algunos filólogos llevan tan adelante su orientalismo, que ven en los poemas de la Grecia meros plagios de los poemas de la INDIA, cuyas ridículas exageraciones no merecen una seria refutación. ¿Cómo se plagia la guerra de Troya? ¿Cómo se plagian las divinidades y los héroes? ¿Cómo se plagian los ruidos armoniosos del inmortal ciego de Esmirna? En fin, ¿cómo se plagia el alma del poeta Homero? Quien fuera capaz de plagiar ese espíritu, sería capaz de crear el mundo de la nada, puesto que sería capaz de plagiar á Dios. Grande y original es el Râmâyana; grande y original es también la Iliada. Si vale expresar nuestro parecer respecto de la epopeya última, afirmamos que no es ciertamente más original; pero que es más grande. Ahora decimos acerca de la religion, lo que acabamos de manifestar acerca de la poesía. Así como la Iltada no tiene explicación posible fuera de Homero, así la historia y la legislación del mosaísmo no pueden tener explicación posible fuera del gran legislador israelita, en armonía con su predestinación religiosa y con los secretos del Altísimo. Se copia una expresión, se copia una idea, se copia una imagen; pero no se copia la inmensa creación de un Moisés; más claro, no se copian los genios. Y si esto no admite duda respecto de Moisés, menos duda debe admitir respecto de Jesús, complemento final de la ley y de la profecía. ¡Se habla de copias! ¿Cómo se copia la sencillez del Evangelio? ¿Cómo se copia la sublimidad? ¿Cómo se copia el llanto de la Virgen María? ¿Cómo se copia aquella lágrima, lamentacion profunda de todas las generaciones, suspiro de la tierra, último modelo de la moral, último modelo del arte? Hablando del conjunto de nuestras Sagradas Escrituras, preguntamos tambien: ¿cómo se copian esas milagrosas genealogías, que han venido perpetuándose y cumpliéndose desde el fondo de los tiempos bíblicos hasta el día postrero de la Revelación; es decir, desde el Paraíso hasta Patmos, desde Adam hasta el Evangelista, desde el Génesis hasta el Apocalipsi de san Juan? ¿Cómo se copian tantos arcanos, tantos portentos, tantas bellezas, tantas maravillas? ¡Ah! Un Dios se concibe, se siente, se ama, se adora; no se dibuja: un Dios se revela; no se plagia. Las concordancias de la teología de los indios respecto de otras religiones, no quieren decir que sean meros plagios las creencias de los demás pueblos. Lo que prueban, es que la INDIa sirvió de cuna al pensamiento del género humano, lo cual explica naturalmente el que allí encontremos las tradiciones religiosas de los tiempos vírgenes, iniciaciones venerandas del vaticinio y de la fe, plegarias solemnes de los primeros hombres, memorias divinas de augustos misterios; ó, lo que es lo mismo, memorias divinas de todas las memorias humanas. Tampoco admitimos, porque no lo creemos, que el evangelista cristiano copiara de la INDIA, cuando tenía delante su original, sin hacer mención de que un san Mateo tiene bastante con un Cristo; como no admitimos de la propia manera que los jurisconsultos romanos copiasen sus códigos de tal ó cual libro de Manú, que no conocieron probablemente. Lo que admitimos, es que las grandes necesidades de la vida, del entendimiento y de la conciencia son comunes á todos los hombres; lo que creemos y profesamos, es que el tiempo comprende por iguales partes á todos los siglos, por cuya razón es el cristal de la Providencia en donde vienen á reflejarse todas las historias, todas las emociones, todas las esperanzas, todas las leyes, todos los principios, todos los dogmas, todos los mundos. Por consecuencia, considerándonos á nosotros mismos como generacion humana y raza política, admiramos las grandes cosas del extremo Oriente; pero continuamos apellidándonos hijos de Grecia y Roma. Como seres capaces de convencimiento religioso, no desconocemos las excelencias del budhismo; pero continuamos apellidándonos hijos del Nazareno, hijos de María, hijos del Calvario, engendrados en los santos dolores de la Cruz. Nuestra Biblia, en su período hebreo y cristiano, está considerada por todos los sabios como el primer libro de la tierra, enunciación la más portentosa de la esencia divina y de la mente humana. ¡Se habla de copiar! ¿Cómo se copia eso? Si el copiar bastase á propósito de las Escrituras Sagradas, es evidente que pudieran existir muchas copias. Pues ¿cómo acontece que en el transcurso de más de dos mil quinientos años no se ha escrito más que una Biblia? ¿Cómo acontece que la humanidad congregada no sería capaz de añadir una letra al milagro de nuestros dogmas? En fin, lo repetimos: todavía somos cristianos. 34. Conclusión.—Hemos llegado al último término del presente artículo, al cual hemos dado toda la extension que de nosotros reclamaban la importancia y trascendencia de las materias que en él se tocan, cuyo conocimiento, siquiera sea superficial, consideramos del mayor interés para la erudición de nuestra patria. Con efecto; estudiar la INDIA, como dice Jacolliot, es remontarse á los primitivos orígenes del linaje humano; su pasado y su porvenir, como afirma De Jancigny, interesan en el más alto grado á la humanidad entera, porque el pasado de la INDIA encierra en sus profundidades algunas de las principales revelaciones de la historia del mundo, y su porvenir se liga de una manera cada vez más íntima á la suerte de las grandes naciones europeas. Por otra parte, bajo el punto de vista científico y bajo el del complemento intelectual de la especie humana, el estudio de los tiempos antiguos de la INDIA ó del mundo brahmánico, forma esencialmente parte integrante del progreso de toda la tierra, al mismo tiempo que, mirado como dogma del porvenir, pertenece sin duda á los grandes arcanos del espíritu. Tal es la INDIA, vastísima región del Asia meridional, considerada como la más civilizada del mundo antiguo, cuna del saber y de las creencias religiosas de todos los pueblos, teatro de las revoluciones más formidables, de las hazañas más heroicas, de los sucesos más inesperados, más grandes y maravillosos que registran los fastos del mundo; tierra feracísima, vegetación incomparable, historia Ilamada á descorrer el velo que nos oculta cien civilizaciones perdidas, pueblo que han visitado los filósofos más profundos, los más grandes historiadores, los hombres más ávidos de ciencia, los especuladores más atrevidos, y cuya conquista Ilevaron á cabo los héroes más famosos de todas las edades.
ETIMOLOGÍA. Sanscrito Sindhus, nombre del Indo, río: latin, Ind́a; italiano, India; catalán, India; francés, Inde.
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