Roque Barcia · 1880-1883
I
tomo 3 · página 3 · ver la página del original
I, Décima letra del alfabeto castellano y tercera entre las vocales. Se forma como las demás, abierta la boca menos que para la E, y allegando más la lengua al paladar para estrechar el paso del aliento y adelgazar el espíritu con que se forma. Deja su lugar la I á la Y cuando sirve de conjunción copulativa; y así se escribe Juan y Diego, cielo y tierra. ! Letra de la numeración romana que tiene el valor de UNO. (ACADEMIA.) l La I, antepuesta á los números romanos, representa la unidad negativa. Así, pues, IV vale cuatro; IX vale nueve. I Antiguamente valía cien.| Lógica escolástica. La J era el signo de las proposiciones par ticulares y afirmativas que entraban en un silogismo. I Namismática. En las antiguas monedas francesas, la indica que fueron acuñadas en Limoges.
|| Metáfora. Poner LOS PUNTOS SOBRE LAS IES. Frase que se emplea con relación á los que proceden con nimia exactitud en cosas de poco momento. 1. Conmutada muy frecuentemente en e, cual se puede notar en beber, cerca, crespo, Boro, lengua, letra, negro, pescar, plegar, seco, del latín bibere, circa, crispo, Ibero, linqua, litter4, migro, piscare, plicare, sicco, etc. Conmutada en i por el uso: castillejo, consejo, ojo, pellejo, fueron durante algún tiempo castilleio, conseio, oio, pelleio, etc., y en ll, en batalla, malla, maravilla, que antes fueron bataia, maia, maraoiia, etc. Añadida en bien, diente, diez, festa, hiel, miel, niebla, nieto, del latin dene, dente, decem, festa, felle, melle, nebula, sepote, ete. Suprimida en abeto, asno, miedo, moble ó mueble, noble, pared, del latín abiete, asino, metu, mobili, mobili, pariete, etc. (MONLAU.).
II. Literatura latina.— La i breve es la más rápida de las vocales, después de la è, y sirve de sonido de unión en las palabras compuestas, como erifodina, ertpes, altisònus, homicida.—En algunas dicciones antiguas se halla substituida por la u, como: marûma, por maxima; pulcherrima, por pulcherrima. Otras veces representa la o, como en olli, por ills. Esta letra es consonante cuando recae sobre una vocal, formando sílaba con ella, como: ianúa, lecur, cómtúro; pero en dicciones grecolatinas es siempre vocal, como iambus, 1aspis. En las dicciones hebreas, unas veces es vocal, como en lacobus; otras, consonante, como en 1udeus, porque los antiguos latinos no conocieron el cambio de la i en j, introducido posteriormente para distinguir sus respectivos oficios de vocal y de consonante. Como abreviatura, tiene varias significaciones: in, infra, ipse, Isis, Iovi, invictus, Iulia, Iuno, ivri, iuris (que después se escribieron Jovi, Julia, Juno, juri, juris; IDo—iidemque; 1. H. F. C.=ipsius heres faciéndum cwranit; 1M.=iMMUN28; IMP.—imperium, iperor.
ETIMOLOGÍA. Latín I, i: griego, I,« (tora, iota); alfabetos semíticos y lenguas romanas, i. Signi ficación jerogli fica.—La i, considerada como signo jeroglífico, es el hebreo iod, que significa mano: árabe, iad; morisco, huad; alemán é inglés, hand.
Reseña.—1. Gramática general. La 1 es la novena letra del alfabeto latino y la tercera vocal de la misma lengua, así como también de todos los alfabetos é idiomas neo-latinos y germánicos, si no se cuenta como letra simple la articulación ch. 2. El sanscrito tiene una 1 breve; y otra larga. 3. Los latinos sólo tenían una I, siempre vocal; pero que unas veces se pronunciaba aparte, y otras, se confundía con la vocal siguiente. 4. Cuando la 1 latina se confundía con la vocal inmediata, acostumbraban los copistas de la Edad media á terminar la letra con un trazo prolongado. 5. Hacia el siglo XVI, y esto representa en cierto modo un progreso en la ortografía, se principió á expresar por medio de la 7 toda 1 que hacía veces de consonante; y por medio de la 1, la que era vocal. 6. En el latin primitivo se escribieron con y muchas palabras que luego tuvieron 1, y se dijo decumus por decimus, maTumus por ALTimuS, MinUmAS por minimus, lubet por libet, según queda dicho. 7. Algunos autores del siglo de oro de la latinidad conservaron esta ortografia arcaica. 8. Los latinos conmutaban en 1 el diptongo ei (et) de los griegos: así, por ejempio, de soólMioν (eidyllion) formaron idyllium, idilio; de sigrrpta (cisitéria), isiteria, las fiestas isiterias, etc. 9. Por esa razón, los nominativos de plural contractos de la tercera declinación, que terminaban en griego en etc (cis), terminaron en el latín primitivo en is, si bien algunos escribieron eis. 10. Dicha terminación fué poste
riormente es; pero, por arcaísmo, subsistieron las otras formas en las inscripciones y en las obras de ciertos escritores. 11. La misma terminación subsistió en las palabras cuyo origen no era griego: así se halla omais y omneis, por omnes; civis y civeis, por cives. 12. En la transcripción del griego al latin, y de éste á las lenguas romances, la 1 se ha convertido á veces en a: de viyo (tigõ), se formó tango, yo toco; de bilanz, se formó, en el latín corrompido, balanz, la balanza. 13. También suele equivaler á la e en el latín de la Edad media, y así vemos que el latín placitum se torna en placetum; y luego, en placet. 14. En las inscripciones latinas y en antiguos manuscritos, la 1, prolongada por su parte superior, representa la contraccion de dos ies en una: dIs significa diis; otl, otii, y así en otras muchas palabras. 15. En manuscritos é inscripciones, es abreviatura de nombres que la tienen por inicial, como Iesus, iterum, iussit, immortalis, inferis, inter, inveait, invictus, etc. 16. En las tablillas que los tribunos usaban para suspender los decretos del Senado, significaba intercedo, es decir, me opongo. 17. En la numeración romana significa uno, ó el primero, y su valor varía adicionándola, anteponiéndola ó posponiéndola á otras letras numerales. 18. En los últimos tiempos de Roma fué cuando se imaginó variar su valor numeral según precediera ó siguiera á la v ó á la X, reforma que han seguido los modernos. 19. En las letras numerales de la Edad media, después de Usher, significó 100 y 1.000 cuando estaba atravesada, en su parte superior, por una rayita horizontal. 20. Los latinos llamaron á la 1 littera longa, letra larga: «Yo haré de mí una letra larga echándome una cuerda al cuello,» dice uno de los personajes de la Avlularia, de Plauto, en vez de decir: «Yo me ahorcaré.» 21. Parece ser que el punto sobre la 1 no se inventó hasta la escritura gótica, en la que la y se distinguía dificilmente de las ies no puntuadas.
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