Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Germanesco

tomo 2 · página 934 · ver la página del original

Germanesco, ca. Adjetivo. Lo que es de la germanía ó pertenece á ella.

ETIMOLOGÍA. Germano. Germania. Femenino. Geografía antigua. Nombre dado por los romanos á una vasta comarca habitada por pueblos germánicos, correspondientes á la Alemania actual.—Se hallaba limitada: al Norte, por el golfo' Codano y el Océano germánico; al Este, por el Vistula; al Sur, por el Danubio y los montes Kárpathos, y al Oeste, por el Rhin. La parte meridional de la península escandinava, conocida igualmente de los romanos, fué considerada por éstos como una isla que, con los daneses, formaba, bajo el nombre de Escandia ó Escandinavia, un anexo de la GERMANIA. El país presentaba el aspecto de una inmensa selva, que los historiadores antiguos llamaban Hercynia Silva, la cual se extendía desde el recodo Sudoeste del Rhin hasta las fronteras de la Sarmacia y de la Dacia. En el día sólo resta de aquélla la Selva Negra. Los ríos principales que bañaban esta región, eran: el Amisia (Ems), el V surgis (Weser), el Albis (Elba), el Viadrus (Oder), el Mœnus (Mein), el Vistula y el Salas, que se unía al Elba.—La GERMANIA podía dividirse en romana y bárbara, separadas la una de la otra por una inmensa muralla, llamada Muro del Diablo, que se prolongaba entre el Danubio y el Rhin, en una longitud de más de 500 kilómetros. La porción del territorio ro man ocupaba el lado de acá de aquella trinchera; constituían las comarcas situadas al Sudoeste de la GERMANIA, y comprendía los Decumates agri, fronteras militares, correspondientes, poco más ó menos, al Brisgún actual: la parte asignada á los bárbaros, cuyos límites no podrían deter minarse con exactitud, estaba habitada por tres grandes naciones; los ingebones, los istœvones y los hermiones, la áltima de las cuales se consideraba como tronco ó raíz de las dos primeras.—Los pueblos más importantes de la GERMANIA eran: los inge bones, que habitaban la costa del Océano; los istœvones, situados en un trozo de la corriente del Rhin; los hermiones, que ocupaban todo el interior del territorio y se subdividían en vandali ó vindili, en suevos y también en bastarne ó peucini; si bien éstos vivían separados de los otros en los montes Kárpathos. Los queruscos (che rusci), tan célebres por la derrota que, el año 8 de nuestra era, hicie ron sufrir á los romanos, destruyén doles las tres legiones mandadas por Varus, habitaban los bosques de Panderbón; los chassuarii, los alrededores de Gotingia; los sicambros, al Mediodía de Lippe; los cimbrios, á la entrada del Quersoneso, en el Holstein y en el ducado de Sleswig; los longobardos ó lombardos, fundadores de un reino en Italia, en los alrededores de Berlín; los sajones, divididos en ostphales, mestphales y angarii, en el Holstein actual; los angrivarii, en las inmediaciones de Luneburgo de Kalemberg; los vandali ó vindili, raza primitiva de los godos, según se cree, las márgenes del Vístula, y los frisones (frisii) en la Holanda y el Hannover. Al Norte de la Bohemia y de la Moravia se encontraba la gran nación de los suecos (suevi), divididos en varios pueblos, de los cuales eran los más poderosos los semnones, quienes se habían posesionado de la Lusacia: los quados y los marcomanos sostuvieron continuas guerras con el emperador Marco Aurelio, y abandonando la Moravia, que era su país, se arrojaron sobre la Bohemia y expulsaron de ella á los boii ó boiorum. Los hermonduros, aliados de los romanos, extendíanse desde el Danubio hasta el Elba, y ocupaban la parte superior del reino de Baviera y toda la Sajonia. Los rugiï tenían por mansión la Pomerania, y los angli, sus más próximos vecinos entonces, pasaron á la Gran Bretaña con los sajones y dieron origen al reino de Inglaterra. Final

mente, los bastarne ó peucini, ya mencionados, formaban una de las comarcas más considerables de la GERMANIA y estaban esparcidos por el Oriente del Vístula, hasta el Tyras ó Dniester. Todos estos pueblos constituyeron, en diferentes épocas, confederaciones poderosas: las de los sicambros, los queruscos, los catti, y, principalmente, las de los francos y alemanes.— La región de la GERMANIA era áspera y salvaje; hallábase cubierta de selvas y de pantanos que hacían el clima penoso é insalubre; las costumbres de sus habitantes estaban en perfecta armonía con aquella naturaleza. Sus pueblos, bárbaros aún en tiempos de César y de Augusto, pecaban más de groseros que de feroces: dedicábanse con predilección á la agricultura, á la cría de ganados, á la de abejas, y conocían la vid, cuyo cultivo, más allá del Rhin, data de tres siglos antes de nuestra era. Los germanos eran altos, robustos, belicosos é infatigables; hablaban un lenguaje particular, que es el idioma alemán de nuestros días, origen de otras varias lenguas; prestaban obediencia á un rey hereditario ó se agrupaban al rededor de un jefe de su elección. Su religión era grosera; su deidad, Herta (la Tierra); creían en los sortilegios, en los oráculos y en las profecías, y algunas mujeres ejercían sobre ellos, como profetisas, una poderosa influencia. La pasión de la bebida les dominaba; se embriagaban con frecuencia; eran coléricos, arrebatados y extraordinariamente perezosos y negligentes para todo lo que no era la guerra ó la caza. Jamás se fijaban en un sitio determinado; y á la manera de los árabes del desierto, se trasladaban de una región á otra, hasta que, lanzándose sobre el imperio romano, lo destruyeron en parte, devastando varias de sus provincias.

Historia.—Anteriormente á la era cristiana, la historia guarda el más profundo silencio sobre esta inmensa comarca: la invasión de los galos sigoveeses, en GERMANIA; las de los cimbrios y teutones, en la Galia é Italia, y la tentativa de Ariovisto sobre la Galia, son los únicos hechos que ha conservado, si se exceptúan las guerras de Roma; guerras en las que los romanos empezaron atacando y concluyeron defendiéndose. En los comienzos de la era cristiana, dos ligas y confederaciones germánicas, la de los queruscos y la de los marcomanos, mostráronse temibles al poder de Roma: la primera acabó por disolverse; la segunda persistió largo tiempo todavía, con la denominación de liga de los suevos; y algunos años más tarde, se reorganizó aquélla bajo el nombre de liga de los francos. Los continuos ataques de los unos y de los otros acabaron por debilitar el imperio de Occidente, espirante ya después de la grande invasión que tuvo lugar en 408. Los visigodos, los borgoñones y los suevos se establecieron en España y se enseñorearon de la parte septentrional de la Galia, en donde, mezclándose con los galos, formaron los actuales belgas; los vándalos se apoderaron del Africa; los ostrogodos, los hérulos y los lombardos dominaron la Italia; los sajones y los anglos ocuparon toda la antigua Bretaña romana, y el imperio de Occidente se vió presa de los pueblos germánicos. Pero poco á poco fueron éstos desapareciendo, y sólo los francos constituyeron luego el único pueblo dominante que logró conservar su imperio aun en la GERMANIA misma. En esta extensa comarca distinguíanse entonces los francos, los alemanes, los sajones y los bávaros; y bajo los sucesores de Carlo Magno formó un reino particular, en virtud del tratado de Verdún, en 933. Después de la caída de los carlovingios, el nombre de GERMANIA fué sustituído por el de Alemania, no usándose aquél sino en términos de la cancillería.

ETIMOLOGÍA. Germano: latín, Germanta.

Germania. Femenino. El dialecto ó modo de hablar que usan los gitanos, ladrones y rufianes para no ser entendidos, adaptando las voces comunes á sus conceptos particulares, é introduciendo muchas voluntarias.

AMANCEBAMIENTO. I Germanta. Rufianesca.

ETIMOLOGÍA. Latín germãnitas, hermandad.

Reseña.—El dialecto ó modo de hablar que usan los gitanos, ladrones y rufianes, para no ser entendidos, adaptando las voces comunes á sus conceptos particulares, é introduciendo muchas voluntarias. El lenguaje germanesco, que se llama en alemán rotmelsch (un roter significa un mendigo), en los países eslavos hantyrha, y en francés argot, voz de incierta etimología, pues unos la sacan dé cierto famoso belitre llamado Ragot, otros del latín ergo, y no falta quien la hizo venir de Argos, ciudad de Grecia. Tampoco está muy determinado el origen de nuestra voz germanía, pues todo lo que de él sabemos se reduce á lo que escribe Covarrubias: «Es el lenguaje de la rufianesca; dicho así, ó porque no la entendemos, ó por la hermandad que entre sí tienen.» Juan Hidalgo publicó en 1609 un Vocabulario de germanía, cuyas voces se hallan en su respectivo lugar del Diccionario de la Academia, el cual las viene reproduciendo desde su primera edición (1726), ya por respeto á su formación, generalmente castellana, ya para que se comprenda su sentido cuando se encuentren en las obras jocosas, en prosa ó verso, de los autores clásicos que las usaron.» (MoL.)

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