Roque Barcia · 1880-1883
Flandes
tomo 2 · página 772 · ver la página del original
1. Flandes. Femenino. Geogra fía. Antiguo condado de los Países-Bajos, dependiente en otro tiempo de la corona de Francia.—Su mayor extensión abarcaba todo el territorio comprendido entre las embocaduras del Swin y del Escaut, al Norte; el Bravante y el Hainaut, al Este; el río Canche, en el departamento del Paso-de-Calais, al Sur, y el mar del Norte, al Oeste.— Dividiase: en FLANDES francesa, FLANDES elche, galicana ó malona, y FLANDES alemana ó teutónica; y bajo el punto de vista administrativo, en cuatro distritos: Gand (capital del condado), Bruges, Ipres y el país libre.—En tiempos de los romanos, hallábase el país ocupado por los morini y una parte de los nervii, de los atnatici y de los menapii. En el siglo vu apareció por primera vez el nombre de FLANDES, aplicado exclusivamente al distrito de Brujas; pero muy luego se extendió á todo el país comprendido entre el bajo Escaut, el mar de Alemania, el Artois, el Hainaut y el Brabante. Este territorio fué anexionado al reino de Francia por el tratado de Verdum, en 843, y Carlos el Calvo erigió su mayor parte en condado feudatario de los monarcas franceses, en favor de su yerno Baudoin, llamado Brazo de Hierro. Después de algunas revoluciones, pasó FLANDES á la casa de Borgoña, y más tarde, á la de Austria; hasta que, por el tratado de Madrid de 1526, la incorporó Carlos V á las 17 provincias que formaban el círculo de Borgoña. Diversos tratados posteriores restituyeron á Francia una buena parte de aquel condado, quedando la otra unida al imperio germánico. Esta última comarca constituyó, bajo el primer imperio, los departamentos franceses de Escaut y de Lys; y en 1814 fué cedida á los Países-Bajos, donde formó dos provincias, las cuales, después de la revolución de 1830, quedaron unidas á la Bélgica con los nombres de FLANDES oriental y FLANDES occidental, salva una pequeña parte que pertenece á la provincia holandesa de Zelanda. 2. FLANDES FRANCESA. Uno de los grandes gobiernos militares antiguos de la Francia, el cual forma parte actualmente de los departamentos del Norte y de los Ardenes.—Se encuentra limitado al Norte y al Este, por la Holanda y la Mancha; al Sur y al Oeste, por los gobiernos generales de Artois y de Picardía. La provincia tiene una extensión de 160 kilómetros de largo, y de 24 á 32 de ancho. Contiene cuatro países: FLANDES marítima, FLANDES valona, Hainaut y Cambrai. Está regida: por un gobernador y un teniente general; tres comandantes: uno, para la FLANDES marítima; otro, para la FLANDES malona, y otro, para el Hainaut; y tres tenientes mariscales: uno, para Condé; otro, para Cassel y la FLANDES marítima; y el tercero, para Cambrai, Douai y otros. El gobierno general comprende 23 gobiernos particulares, á saber: Lila ó Lille (capital); ciudadela de Lille, fuerte de San Salvador, Douai, fuerte de la Escarpa, Cambrai, ciudadela de Cambrai, Bouchain, Gravelinas, Dunkerke, Bergnes, fuerte de San Francisco, Valenciennes, ciudadela de Valenciennes, Condé, Maubeuge, Avesnes, Philipeville, Charlemont y Givet, Givet Saint-Hilaire, Landrecies, Quesnoy y Mariemburgo. 3. FLANDES ORIENTAL. Provincia de Bélgica, situada entre 50° 42-51° 22 de latitud Norte y 7° 8/-8° 9' de longitud Este, del meridiano de Madrid, y limitada: al Norte, por la provincia holandesa de Zelanda; al Este, por las de Amberes y Brabante; al Sur, por la de Hainaut, y al Oeste, por la de FLANDES occidental.—El territorio tiene 52 kilómetros de longitud, de Norte á Mediodía; y 48 de ancho, de Oriente á Oecidente.—El suelo, aunque arenoso en algunos parajes, es bastante fértil, merced á un esmerado cultivo: el clima, por lo general, húmedo y saludable.—Entre los ríos más importantes que bañan esta provincia, figuran: el Lys, el Escalda, el Dendre, el Durme y el Lieve: los cuatro primeros navegables. Gran número de canales, como el Bruges, el Sasde-Gand y el Morwaert, facilitan además los transportes en el interior. — Las principales producciones agrícolas son: trigo, centeno, cebada, alforfón (trigo negro), avena, patatas, lino, cáñamo, colza (especie de col silvestre), clavel, legumbres, trébol, lúpulo, rubia, esparto, tabaco y gualda. La cría de caballos es considerable: el número de éstos que las dos FLANDES suministraron á Inglaterra en un solo año, importaron 1.500.000 pesetas. Los de raza flamenca son á propósito para la agricultura, el acarreo y el servicio de la artillería. El ganado vacuno y de cerda es igualmente numeroso. La cultura de las abejas ha tomado también extraordinario desarrollo: la miel y la cera que sus innumerables panales producen, son objetó de un importantisimo comercio.— La industria de esta provincia, que ha sido en todos los tiempos de las más florecientes, cuenta excelentes manufacturas de telas; fábricas de encajes, de tules, de tejidos de seda, de paños, de curtidos, de sombreros, de acéite, de jabón, de papel y bastones; destilatorios de Ginebra y de aguardiente de granos; hilanderías de algodón y cordelerías. El ladrillo es casi el único material que se emplea en la construcción de los edificios.—La población total de esta comarca belga quizás exceda de 900.000 habitantes. La renta territorial ascendía, no hace muchos años, á 26.100.500 pesetas; el producto de los impuestos, á 12.508.826. La FLANDES oriental se halla dividida en tres distritos, 34 cantones y 293 municipios: está administrada por un gobernador que reside en Gante, capital de la provincia, en la que tiene también su asiento un tribunal de apelación, cuya jurisdicción se extiende hasta la FLANDES occidental. La provincia constituye un obispado, una comandancia militar, una universidad, y hace poco contaba 148 establecimientos de segunda enseñanza y 646 escuelas rurales. 4. FLANDES OCCIDENTAL.— Provincia de Bélgica, que confina: al Norte y Noroeste, con el mar del Norte; al Este, con la Zelanda y la FLANDES oriental; al Nordeste, con la provincia
de Hainaut, y al Sur, Sodoeste y Oeste, con Francia.—Se encuentra entre los 50° 11/-51° 23/ de latitud Norte, y 6° 18-7° 17 de longitud Este del me ridiano de Madrid.—Comprende una extensión de 80 kilómetros de largo, de Norte á Mediodía, por 70 de ancho, de Oriente á Occidente.—El suelo es generalmente bajo y llano: por el lado del mar una larga serie de mogotes corta paralelamente las costas, y hacia el Sudoeste y Sudeste, elévanse algunas colinas.—La atmósfera está sujeta á frecuentes vicisitudes: los estíos son casi siempre, ó.extraordinariamente secos, ó excesivamente lluviosos. — Los principales ríos que fecundizan esta comarca son: el Lys, el Escalda, el Iser, el Iperlée, el Lieve, el Mandelle y el Heule, los tres primeros navegables; los canales más importantes, el de Gand á Bruges, el de Bruges á Ostende, el de Dunkerke, el de Furnes y el de Nieuport. Esta provincia tiene 67.500 metros de costas. Su campiña, sólo en parte cultivada, produce trigo, avena, colza, trébol, lino, patatas y tabaco. Los bosques son frondosos, los pastos excelentes para la cría de ganados, que es considerable.—La industria consiste en hilanderías de lino, fundiciones de cobre, herrerías, molinos harineros y de aceite, y grande fabricación de encajes, sombreros, jabones, tabaco, cerveza, objetos de vidrio y mantelerías, que ocupan la mayor parte de la población. Se calcula en 30.000 el número de piezas de hilo crudo que se exportan anualmente á los mercados de Courtray.— El comercio es muy extenso, debido á su situación, á sus dos puertos de mar, á sus numerosas fabricas y activa industria de sus habitantes, los cuales tienen establecidas sus comunicaciones mercantiles, no sólo con las principales ciudades de Francia, sino también con todos los Estados del Mediodía y del Norte de Europa. Las exportaciones comprenden los productos de su suelo y artículos manufacturados; las importaciones, maderas de construcción y de tintorería, hierro, cobre, estaño, plomo, sedas, lanas, vinos, aguardientes, aceite de olivas, frutas secas, cueros, sal y efectos colonianes.—La renta territorial se evalúa en 23.749.700 pesetas próximamente; el producto de los impuestos, en 10.073.218; la población en 650.000 habitantes. — Después de la unión de Bélgica á Francia, en 1795, la FLANDES occidental formó un departamento, que se denominaba de Lys, cuyos límites conserva la provincia actual. Divídese ésta en cuatro distritos judiciales, ocho administrativos, 36 cantones, 249 municipios y 15 ciudades, que, son: Brujas, Dixmude, Courtray, Iprés, Iseghem, Menin, Nieuport, Ostende, Popeninghe, Roulers, Thielt, Thourout, Furnes, Warneton y Wervick. La FLANDES occidental depende en lo espiritual del obispado de Brujas, capital de la provincia. Cuenta ésta con numerosos colegios de segunda enseñanza, escuelas comunales y privadas; academias de pintura, arquitectura, escultura y dibujo; hospitales, montes de piedad, casa de beneficencia y un establecimiento real destinado á la educación é instrucción de las mujeres de los militares inválidos ó muertos en defensa de la patria. Artes, lengua y literatura flamencas. —1. Pintura.—La escuela flamenca data de fines del siglo XVI: anteriormente á esta época, era la alemana, llamada de Colonia, la que florecía en los Paises-Bajos. Al frente de aquélla, hallábanse, como jefes reconocidos, los dos hermanos Huberto y Juan Van-Dyck, los cuales, llamados después á la corte de los duques de Borgoña, estableciéronse en Brujas, de donde el más joven recibió el nombre de Juan de Brujas. Este artista, á quien se le atribuye la invención de la pintura al óleo, abandonó bien pronto las formas típicas y tradicionales de la escuela de Colonia, para inspirarse principalmente en la naturaleza: á las figuras aisladas, dispuestas simétricamente, substituyó los movimientos de la vida real; y en vez de pintar sus fondos de oro, ofreció á la vista del espectador las profundas perspectivas del mundo visible. Así, considerada la pintura por los flamencos, desde el principio, como el arte de representar, entregáronse de lleno al naturalismo, que será hasta el fin el carácter esencial de su escuela. En el siglo XV, la pintura flamenca tomó mayor gracia y encanto bajo el impulso de Hans Memling ó Hemling y de Quintín Metsys. En tanto que este arte se enfrascaba en su realismo, realizaba la Italia maravillosos progresos, á los cuales ningún país pudo permanecer completamente extraño. Los artistas de la Flandes del siglo XVI fueron á estudiar estas nuevas obras maestras, de las que no pudieron menos de hacerse imitadores: Juan de Maubeuge, conocido generalmente con el nombre de Mabuse, fué uno de los primeros en quienes más se hizo sentir la influencia italiana. El arte flamenco iba perdiendo su originalidad y sus cualidades nativas, cuando una revolución, preparada por Adam Van Noort, se operó en el arte con la aparición de Rubens, en el siglo xVII. Este famoso artista acomodó en parte á la naturaleza flamenca las cualidades de las diversas escuelas, y concibió un cierto ideal de la belleza; pero este ideal no alcanzó el grado de pureza que se nota en la escuela romana. Rubens tendía, como Miguel Angel, á las formas grandiosas y aéreas, pero con menos sublimidad y menos arte: produjo más de 1.600 obras, entre cuadros, dibujos y grabados; ejerció en su tiempo una influencia poderosa y tuvo numerosos discípulos é imitadores. El paisaje y la pintura de género han tenido también en Flandes representantes dignos de mención. Entre los paisistas, distinguiéronse: Enrique de Bles, Joaquín de Patinir ó Patenier, Pedro Brenghel, llamado el Viejo, los hermanos Mateo y Pablo Bril, Cornelio Huysmans y otros; la pintura de género, fué cultivada por Juan Meel, Abraham y David Teniers, José Van Craesbcke, Gil Van Filborgh y Adriano Branwer. Los pintores de animales y de flores más celebrados, fueron: Francisco Snyders, Juan Fyt, Pablo y Simón de Vos, Juan Van Kessel y David de Connick. A fines del siglo XVII, empezó á decaer la escuela flamenca: el país fué, desde entonces, teatro de las grandes guerras europeas, y el genio nacional se extinguió muy luego bajo la dominación extranjera. Los artistas que quedaban, abandonaron la Bélgica: Van Der Meulen, se fué á pintar las batallas de Luis XIV; Felipe de Champagne se instaló en París; Nicolás Vlenghels, aceptó la dirección de la Academia francesa en Roma, y Gerardo de Lairesse emigró á Amsterdam.— El arte no ha recuperado desde entonces su antiguo esplendor.
2. Escultura.—Pocas son ya las esculturas que quedan anteriores al siglo XVI: el mayor número de las que ornaban las iglesias y los palacios, perecieron durante la insurrección contra España, bajo el martillo de los iconoclastas, esto es, de los enemigos y destructores de las santas imágenes. Los escultores flamencos que visitaron la Italia, quedaron prendados de lás obras de Miguel Angel; pero sólo tomaron la parte material de aquel arte grandioso. En cuanto al trabajo de la musculatura en la forma, puede afirmarse que lo llevaron hasta la exageración, mientras que la influencia que Rubens ejerció, en el siglo siguiente, no hizo más que impulsarles por este camino. Sólo los hermanos Francisco y Jerónimo Duquesnoy resistieron el torrente. El primero, no solamente ejecutó juegos de niños y bacanales, considerados como obras maestras, por la gracia y perfección del modelado, sino también admirables bajorrelieves, Cristos en marfil, y, entre otras grandes estatuas, la de santa Susana de Loreto y la de san Andrés en la iglesia de San Pedro, en Roma; el segundo, representó ángeles y querubines con una delicadeza admirable, y es el autor del magnífico monumento elevado al obispo de Trieste en la catedral de Gante. Al lado de los Duquesnoy, se coloca á Juan Warin, conocido también como grabador en medallas, y del cual se conservan dos excelentes bustos del cardenal Richelieu y de Luis XIV. Estos tres artistas lucharon inútilmente contra los invasores del materialismo. Gil de Ardenes, Pedro de Fraisne, Enrique Flemalle y otros, precipitaron la decadencia del verdadero estilo. La escultura flamenca ha dado á conocer en los últimos tiempos dos hombres ilustres: Rutxiel y Kessels.
3. Grabado.—Entre los grabadoresnotables que han producido los Paí
ses Bajos desde el siglo XVI, se citan á Jerónimo Cok, Teodoro de Bry, Lamberto Suavius, Nicolás de Bruyn, Marco Gheeraerds, Domingo Custos, Jaime de Gheyn y los hermanos Juan y Rafael Sadeler. En el siglo siguiente, formó Rubens una escuela de artistas de este género, á la cual pertenecieron: Pontius, Lucas Vorsterman, Bolswert, Witdoeck, los dos Pedros de Jode, Cornelio Marinus, Van Balen, Jacobo Neefs, Nicolás Pitan, Pedro Van Schuppen y Cornelio Vermeulen.
Edelinck, contemporáneo de los últimos discípulos de ftubens, se dejó llevar á la corte de Luis XIV, en la cual alcanzó el sobrenombre de Principe de los grabadores. Muchos de los progresos obtenidos en el grabado, débense á los artistas de los Paises-Bajos. Cornelio Bloemaer introdujo esa parte del claroscuro que consiste en conducir la luz más viva á la sombra más fuerte, por una degradación sucesiva; y P. Soutman imaginó una combinación del agua fuerte y del buril. Cardon es el último de los grabadores flamencos cuyas obras han alcanzado alguna nombradía.
4. Arquitectura.—Este arte ha sido brillantemente cultivado en los Países-Bajos, como puede juzgarse por la multitud de monumentos, todavía mutilados, que aquéllos poseen. Algunos de ellos pertenecen al período romano: el que mayor interés ofrece es la catedral de Tournai. Como muestras del estilo ojival, pueden citarse las iglesias de Nuestra Señora de Amberes y de san Martín de Iprés, y las Casas Consistoriales de este último punto, de Bruselas, Bruges, Souvin, Courtray y Oudenarde. Un flamenco, Gerardo de Saint-Troud, fué quien dirigió los planos de la catedral de Colonia. La arquitectura moderna ha dejado también varios edificios muy notables, como el palacio de la Nación, en Bruselas; el de la universidad y el casino de Gante.
5. Música.—La escuela de música flamenca ó gallo-belge, célebre en los siglos XV y XVI, se desarrolló bajo la protección de los duques de Borgoña y suministró buenos compositores y cantantes á toda Europa. Juan Tinctor, ó el tintorero de Nivelle, fué, á la vez que un compositor hábil, el teórico más sabio del siglo xv. Nombrado maestro de capilla de Fernando de Aragón, rey de Nápoles, fundó la escuela de música más antigua de Italia, y sus misas y motetes se conservan manuscritos en la biblioteca de la capilla Sixtina. Los músicos flamencos más notables de esta misma época, eran: Gil Binchois, Carón, Brassard, Regis, Guillermo Dufay, Juan Ockeghem, Després y Antonio Busnois, maestro de capilla de Carlos el Temerario. En el siglo siguiente, aparecieron: Adriano Willaert, de Bruges, el cual fué nombrado maestro de capilla de San Marcos en Venecia, en cuya ciudad estableció una escuela, en donde se formó Zarlino, el más sabio teórico de Italia; Felipe Verdelot, celebrado por Rabelais, y considerado por Zarlino como un excelente maestro; Cipriano Rore, maestro de capilla del duque de Ferrara, y otros muchos. Es opinión, generalmente admitida, que los conciertos de voces tuvieron su origen en FLANDES hacia mediados del siglo XVI, cuando Carlos V estableció su corte en Bruselas. El compositor más famoso de la segunda mitad de aquel siglo, el que puede compararse á Palestrina, y que mereció, como éste, ser llamado el Principe de los músicos, fué Roland de Lassus, natural de Mons. Después de esta época, la escuela flamenca cesó de producir grandes maestros; hasta el siglo XVIII, en que las provincias belgas vieron nacer á Gossee y Gretry.
6. Lengua.—La flamenca ha sido clasificada por los sabios en la rama sajona ó cimbrica, de las lenguas germánicas, que lleva el nombre de Duytsch en alemán. Está formada, como la holandesa, por la mezcla del frisón y del meso-gótico. De todos los idiomas congéneres, el flamenco quizás es el que ha conservado mayor número de raíces. Su gramática, como las de todas las lenguas germánicas en general, no ofrece más que principios ó reglas simples, positivas, claras y poco numerosas: su derivación y composición son extraordinariamente fáciles. Los flamencos creen que su lengua es en el fondo la misma que se dividía con la celta el dominio de Bélgica, antes de la llegada de los romanos; y es cierto que el latín apenas ha penetrado en ella. El flamenco, en las radicales y en su fisonomía general, ofrece con el holandés una conexión íntima; pero ambos idiomas difieren en algunos puntos. El primero tiene más articulaciones paladiales y sonidos nasales; el segundo, mayor número de guturales: palabras cuya pronunciación es la misma en las dos lénguas, se escriben diferentemente; y un mismo valor fonético se traslada en cada una de ellas de un modo particular. Aparte de éstas, nótanse también otras varias diferencias en las inflexiones gramaticales, en la declinación del artículo y de los pronombres, en la terminación de los adjetivos tomados sustantivamente y en algunas partes de la conjugación, especialmente, en el imperativo. El flamenco recibió de la literatura, mucho antes que el holandés, cierto grado de perfección: había substituído al latín en las constituciones y en la literatura; y bajo el nombre de vlemisch ó brabantisch, llegó á ser la lengua escrita y general de las 17 provincias que se hallaban sometidas á la casa de Borgoña. Las publicaciones y los decretos de los siglos XIV, XV y XVI, fueron escritos en flamenco; pero excluído éste, bajo la dominación española, de la literatura y de los negocios, tuvo que ceder su puesto al holandés, en el Norte, y al francés, en el Mediodia. Hoy es la lengua de los campesinos en las dos belgas, en las provincias de Amberes y de Limburgo, en el Brabante septentrional y una parte del meridional, en donde se la emplea aún en la enseñanza popular y en la predicación; y finalmente, entre los habitantes de otras poblaciones, como Bruselas, y en los arrabales de la ciudad baja.
7. Literatura.—Los escritos más antiguos que se conservan en flamenco, pertenecen al siglo XII. Estos son: una Vida de Jesús, un Viaje de san Brandán y un fragmento del poema intitulado: El Conde Rodolfo. En el siglo siguiente, se manifestó aquel idioma enteramente formado en una Biblia en verso y en el Espejo histórico de Jaime Van Maerlant. Entre las primeras producciones de esta literatura, pueden citarse: la Costumbre de Amberes, escrita en 1300; los Hechos de Brabante, por Juan de Clerc; un gran número de historias y de leyendas, y la-Crónica rimada de Felipe Monskes. La modificación del flamenco por las locuciones extranjeras, llegó á hacerse muy notable en las obras escritas durante la dominación de los duques de Borgoña; particularmente, en la traducción de Boecio, por Jaime Velt de Bruges, en el siglo XV, y de las piezas dramáticas representadas en el mismo siglo y en el siguiente. Bajo el poder austríaco, descendió el flamenco á la condición de dialecto y toda la literatura quedó reducida á los libros de oraciones, obras y cantos populares. Constituido el reino en Bélgica, y después de grandes esfuerzos, recuperó aquella lenqua parte de su antiguo-brillo: Willems, Serruse, el abate David, Bormans, Snellaest, Delepierre, Raoux y Lebrocguy la emplearon bajo el punto de vista gramatical é histórico; Van Ryswyck, Ledeganck, Reus, Van Duyse, Blieck y madama Courtmans alcanzaron algún éxito en la poesía; pero el escritor más popular en Bélgica y más conocido en el extranjero, es Enrique Conscience.
8. Historia.—Con motivo del casamiento de Felipe el Hermoso, conde de FLANDES, con Doña Juana, hija de los Reyes Católicos Fernando é Isabel, pasó este condado, en 1490, á formar parte de la corona de Castilla. La falta de prudencia y el poco tacto que demostró más tarde Doña Margarita de Austria, á quien su hermano había dejado al frente de aquel gobierno á despecho de los nobles, provocaron la insurrección formidable y la guerra sangrienta que tuvieron lugar bajo el reinado de Felipe II. Encargado por éste el duque de Alba de reprimir la rebelión, marchó sobre FLANDES en 1567, á la cabeza de un aguerrido ejército. Era el duque un excelente y bravo militar, pero carecía en cambio de todas las cualidades necesarias para hacerse simpático á los pueblos. Así que, el rigor inflexible que desplegara durante su mando; su empeño en sostener á viva fuerza el tribunal del Santo Oficio,
e FLA, cuya abolición reclamaban aquellas provincias, con la libertad de cultos, y, últimamente, la ejecución de los condes de Horn y de Egmont, acabaron de exasperar á los flamencos, levantáronse en masa los Estados generales, auxiliados por varios príncipes protestantes, y perdió España las siete provincias de Güeldres, Holanda, Utrecht, Frisia, Groninga, Over-Isel y Zelanda.
ETIMOLOGÍA. El verdadero nombre de FLANDES es Vlaanderen ó Flaanderen y á sus habitantes se les denomina Vlaaming, Flaaming (famencos). Según parece, el nombre Vlaanderen viene de Vlae-land, país anegado. Esta denominación que aparece en el siglo vi se aplicó en un principio á la ciudad de Brujas y su territorio.
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