Roque Barcia · 1880-1883
Fernando (SAN)
tomo 2 · página 728 · ver la página del original
Fernando (SAN). Geografía. Villa con ayuntamiento en la provincia y audiencia territorial de Madrid, partido judicial de Alcalá de Henares, diócesis de Toledo y capitanía general de Castilla la Nueva. —Esta pequeña población, que sólo cuenta 488 habitantes, está situada en la falda de un cerro, que la domina por la parte Sodoeste. La constituyen cuatro manzanas de casas, un palacio real y el edificio en donde se encuentra instalada la administración del real patrimonio; formando cinco calles de comunicación y dos grandes plazas, cuadrada la una, con una bonita fuente en el centro, y circular la otra, con varias hileras de árboles.—El río Jarama, el Henares y dos arroyos, Ilamados Agua-negra y Torrejón, atraviesan y fecundizan su suelo, que es de regadío y de secano.—Las producciones consisten en cereales, aceite, frutas, legumbres y hortalizas; cría de ganado lanar, mular y vacuno; caza de conejos, liebres y perdices, y pesca menor.—La agricultura, algunas fábricas de yeso, ladrillos, botones y percales, constituyen su principal industria. El comercio está reducido á la exportación del sobrante de sus productos. Fernando (San) ó Isla de León. Geogra fía. Ciudad con ayuntamiento, cabeza de partido de la jurisdicción de su nombre, en la provincia y diócesis de Cádiz, audiencia territorial y capitanía general de Sevilla. Está colocada en una llanura, al Sodoeste de la península, formando parte de la isla gaditana, con 27.000 habitantes. En esta población se encuentra el departamento de marina llamado de Cádiz, con un buen arsenal, almacenes de víveres, cuarteles para la tropa, colegio naval para los aspirantes de marina, capitanía general, intendencia, contaduría, juzgado y demás dependencias auxiliares de la armada. SAN FERNANDO es una plaza admirablemente resguardada por la naturaleza y por el arte. Constituyen su principal fortificación los caños de agua del mar y el ingenioso laberinto de las salinas que la circuyen: inundadas éstas, queda la ciudad perfectamente defendida por un foso de agua de 12 kilómetros de largo por ó de ancho, y por numerosas baterías que cubren su extensa línea. La única entrada que tiene por tierra, forma un arrecife de 10 varas de ancho, el cual pasa por el famoso puente de Suazo, que une la isla gaditana con el continente.—El aspecto general de la población es muy agradable: la calle Real, que mide sobre 2.302 varas castellanas de longitud, se halla adornada de hermosos edificios, compuestos, en su mayor parte, de tres cuerpos espaciosos, con todas las comodidades necesarias. De las siete plazas públicas que cuenta, tres son lindísimas; y al frente de sus mejores construcciones, aparecen las Casas Consistoriales, dos iglesias y observatorio.— Entre las producciones del país, figuran, en primer término, la de la sal, que es abundantísima y muy estimada de los extranjeros, tanto por su excelente calidad, cuanto por su lim pieza y blancura incomparables. Las numerosas salinas que circuyen la ciudad vienen á ser como una especie de lagunas, ingeniosa y simétricamente construídas sobre playas fangosas, que las aguas del mar cubren en sus crecientes. He aquí su mecanismo, tal cual lo describe un distinguido geógrafo: «En un gran depósito llamado Lucio de Afuera, se recibe el agua del mar por medio de una compuerta, para dar la que necesita un segundo depósito denominado Lucio de A dentro, con el auxilio de otra compuerta; de este segundo depósito pasa el agua á un tercero, llamado Vueltas; de éste, á un cuarto, dicho Cabeceras, por otras pequeñas compuertas que se denominan Periquillos: finalmente, de las Cabeceras pasa ya el agua purificada y preparada para elaborar la sal, á la tajería. En ella, por medio de la evaporación que produce el calórico y la agitación del agua, motivada por el viento, se forma la sal, que, sacada y llevada á unos sitios que se dicen saleros, forma unas grandes pirámides cuadrangulares ó rectangulares, terminadas en un filo, para que la intemperie cause la menor merma posible. Las naves de tajería son unas grandes filas de cuadros de 64 varas cuadradas cada uno, arreglándose por cada tajo de una salina, 300 varas cuadradas de excavación en todo su mecanismo; de modo que si una fábrica de sal tiene 1.000 tajos, se necesitan hacer 300.000 varas cuadradas de excavación en los cuatro depósitos de que se compone.» El pescado es también abundante y exquisito; y el trigo y la cebada, así como las legumbres y hortalizas, de buena calidad. Los alrededores de la ciudad y pueblos inmediatos, se ha Ilan cubiertos de hermosos viñedos y preciosas huertas; y en sus muros nacen sabrosísimos pastos para las bestias que se emplean en las labores. — La industria cuenta varias fábricas de curtidos, de fideos, de almidón, de albayalde y de cristales; molinos harineros, fundiciones y demás artes y oficios que exigen las necesidades propias de todo país culto.—La sal, el pescado, algunas hortalizas y demás artículos industriales, constituyen los principales renglones de su comercio.
Historia.—El nombre de Erythia, Erythea ó Erythrea, que los geógrafos antiguos dieron á la isla que se describe, recuerda la procedencia de los fenicios que la habitaron. En el siglo vin fué conquistada por los sarracenos; y más tarde, incorporada á la ciudad de Cádiz por el rey Don Alfonso el Sabio. A fines del siglo XVII, nallábase reducida la isla á
un exiguo número de casas, las cuales circunvalaban, sin simetría ni orden, el castillo de San Romualdo, construído para la defensa del puente de Suazo. El conjunto de este vecindario, castillo y puente, llamábase Concejo del castillo de la Puente, cuyos alcaides vino nombrando la ciudad de Cádiz, hasta que el doctor don Juan Sánchez Suazo logró recabar del monarca su jurisdicción, la cual pasó luego á su hijo Pedro; más tarde, al hijo de éste, Juan; y finalmente, á don Rodrigo Ponce de León, con cuyo último apellido se bautizó á la isla en 17 de Febrero de 1490. Con el establecimiento de varios opulentos comerciantes gaditanos fué aumentando la población, que en 1686 llegó á contar 300 vecinos; y en 1769 recibió aquélla extraordinario impulso con la traslación del departamento de marina, dispuesta por el rey Don Carlos III. Desde esta época, vino denominándose Villa de la real isla de León, hasta 1810, en que las Cámaras españolas la concedieron el título de ciudad de SAN FERNANDO, que hoy Ileva. El hecho más notable que registra la historia de este insigne pueblo, es la heroica defensa que hicieron sus habitantes contra los franceses, los cuales, á pesar de sus tres años de sitio, no lograron apoderarse de la isla gaditana. En Septiembre de 1810, celebráronse en su recinto las primeras Cortes constitucionales de la nación. En 1820, parte del ejército expedicionario de Ultramar, que había proclamado la Constitución de 1812 en las Cabezas de San Juan, entró en la IsLA DE SAN FERNANDO, cuyos habitantes no vacilaron en adherirse al movimiento, fraternizando con las tropas sublevadas. Tres años después, refugiábanse dentro de los muros de esta ciudad, el rey, las Cortes y el ejército constitucional, con motiyo de la segunda invasión francesa; y los dos únicos batallones de milicianos que contaba la población, rivalizaron en bravura y disciplina con las tropas veteranas, compartiendo con ellas las fatigas y penalidades propias de un sitio. El 3 de Marzo de 1831 proclamó este pueblo la Constitución de 1812; pero frustrado el movimiento, tuvieron que emigrar muchos de sus hijos, los cuales han venido consagrándose siempre á la causa de la libertad y del progreso, que es la santa causa del martirio y la gloria. Fernando Póo. Geografía. Isla de Africa, situada al N. del Ecuador, en el Golfo de Guinea y la bahía de Biafra, entre los 3° 12' 30" y 3 48 30" de lat. N., y 12° 7 y 12 40' de longd E. del meridiano de Madrid.—El clima es más benigno de lo que podría deducirse de su situación: el suelo, muy accidentado, cubierto de bosques, feracísimo y abundantemente regado. Sus principales productos son arroz, caña de azúcar, algodón y tabaco.—En 1742 fué descubierta por los portugueses, quienes la bautizaron con el nombre que hoy tiene, siendo al poco tiempo cedida á España. En 1827 la ocuparon los ingleses; pero ia insalubridad del clima obligóles á abandonarla en 1834.—Santa Isabel ó Nueva Sevilla (puerto Clarence mientras la ocuparon los ingleses) es la capital de la isla y residencia del gobernador.
Fernán-González, primer conde de Castilla, Vivió por los años de 910 á 970; nació en Burgos, y fué hijo de Gonzalo Fernández. Extendió sus estados por medio de conquistas; venció en Osuna á los moros con ayuda de Ramiro II, rey de León; asistió en 998 á la batalla de Simancas, en donde Abd-el-Rahmán, emir de Córdoba, perdió 30.000 hombres. Llamado por la reina de Navarra, con pretexto de casarle con su hija Doña Sancha, pero en realided para var gorla muerta de su padre Sancho Abarca, aquella princesa le mandó encerrar; pero fué puesto en libertad por su prometida Doña Sancha, con quien después casó. Esta misma princesa le arrancó más tarde de manos de Sancho I de León, que también había conseguido apoderarse de su persona. Arrojó á éste del trono, y cuando volvió á recobrarle, apoyado por Almanzor, los derrotó á ambos después de tres días de combate. Fué enterrado en la iglesia de San Pedro de Arlanza, en Burgos.
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