Roque Barcia · 1880-1883
Druso
tomo 2 · página 268 · ver la página del original
2. Druso. Nombre de una población que se cree oriunda de Egipto, como si fuese una variedad de la raza copta. Esta población, de la Siria, cultiva una parte del Líbano, y muéstrase enemiga encarnizada del maronita, árabe cristiano que puebla y cultiva la parte más fértil de dicho monte. El DRUSO es de color cobrizo, bajo, flexible, de ojo pequeño y penetrante, animoso, colérico, vengativo y cruel. La población drusa tomó una parte activa en la horrorosa degollacion de Damasco, que causó la muerte á millares de maronitas indefensos. La cualidad más característica del DRUSO es la reserva, en cuyo sentido puede afirmarse que no le aventaja ninguna raza conocida. La mujer no toma parte alguna, ni sabe nada absolutamente acerca de las prácticas y de los principios religiosos de esa especie de secta terrible. Los hijos no son admitidos al rito de su culto secreto hasta que cumplen 20 ó 22 años, y no hay ejemplo de que un DRUSo haya revelado jamás el menor detalle sobre lo sustancial de sus dogmas, ó sobre el modo de verificar la adoración externa. Así acontece que, á pesar del transcurso de siglos, la religión y las ceremonias rituales de los DRUSoS son un secreto impenetrable para toda la humanidad. Desde luego se advierte que dicha raza no tiene templos, ni lugar consagrado, ni efigie de ninguna clase, ni práctica alguna que pueda revelar el misterio de sus creencias, debiendo inferirse que su religión se formula en un culto interior y privado. La otra raza que puebla el Líbano, es la ansorena, acerca de la cual se tienen muy pocas noticias. El ansoreno no conoce la sociedad; no forma agrupación de ninguna clase, ni aun la agrupación que se llama familia, y se le supone incapaz de cultura. Vive en el fondo de los valles de un modo bravío, como el gato montés, y hay quien le conceptúa adorador del tigre.
Explanación.—Habita el druso al Sur de los maronitas, en la vertiente occidental del Líbano, y casi todo el anti Líbano, desde Bairout hasta Sour, y desde el Mediterráneo hasta Damasco. Se calcula en 100 á 125.000 almas. Los DRUSOS obedecen á los emires y cheiks, procedentes de familias nobles, que no se alían con las de otras castas. Esta nobleza, unida á otros propietarios ricos, forma una asamblea que se reune en Dair-el-Kaniar, donde se determinan los impuestos. Respecto á la Puerta Otomana, viven en un estado de vasallaje casi nominal, que consiste en un pequeñísimo tributo, percibido por un gran emir, á quien nombran los demás emires y cheiks. En tiempo de guerra, todos los hombres útiles prestan el servicio militar. Los DRUsos cultivan la viña, el olivo, el tabaco y la seda, y abandonan á los maronitas el cuidado de cuantos negocios exigen la lectura y la escritura. Su lengua es la árabe, y su religión, un conjunto abigarrado de doctrinas cristianas, judáicas y musulmanas. Se dividen en iniciados ó sabios (achâls), que poseen los libros sagrados y celebran reuniones secretas para solemnizar su culto; y profanos ó ignorantes (djabels), que no conocen el fondo de la religión. Los DRUSOS hacen remontar su origen á Durzi, discípulo del califa fatimita Hakén (996 á 1021). Defendieron su independencia contra los árabes y los turcos, y hasta 1588 no pudieron ser sometidos por el sultán Amurat III. Desde esa época se vieron precisados á aceptar la dominación de los grandes emires, á pesar del triunfo pasajero de Fakr-Eddín, uno de sus jefes, á principios del siglo XVII. A mediados del XVIII, reconquistaron alguna independencia. Aliados de Mehemet Alí, virrey de Egipto, y sometidos después por Ibrahim-Pachá, entraron d e de la Puertaean 1841. En 1860, se verificó la horrible matanza de cristianos en el Líbano y en Damasco. Para lo demás relativo á este pueblo, remitimos á los lectores á nuestro artículo LÍBANO, y les recomendamos la lectura de la obra de Sacy, Exposé de la religion des druses.
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