Roque Barcia · 1880-1883
Druida
tomo 2 · página 266 · ver la página del original
Druida. Masculino. Sacerdote de los antiguos galos y britanos.
ETIMOLOGÍA. 1. «Nada hay tan sagrado para los druidas como el qui y el árbol en que crece dicha planta, toda vez que el árbol sea la encina. Esta es la razon por que buscan para su vivienda bosques de encina, solemnizando todas sus ceremonias con follaje del árbol en cuestión. Esto explica el nombre que llevan, el cual pudiera definirse con ayuda de una raíz griega.» (PLINIO, XVI, 44.) 2. La raíz griega es 6g6c (drús, drys), encina, de donde viene seguramente el céltico derm: latín, druldes, en Lucano; druïdo, los druidas, en César; italiano, druido; francés, druide; catalán, druida. 1. Reseña histórica. El druida era el sacerdote de los celtas de la Galia, de la Gran Bretaña y de la Irlanda. 2. Y no solamente eran sacerdotes, sino filósofos y hasta magos, los cuales formaban una especie de corpora
ción y enseñaban su ciencia con un libro de veinte mil versos, el cual no se escribía nunca, sino que se legaba de padres á hijos por recitación. (LIT 3. Entre las cosas que los druidas enseñaban á la juventud, deben mencionarse el movimiento de los astros y la magnitud del cielo y de la tierra.
(CÉSAR.) 4. Los druidas se dividían en tres categorías: vates, bardos y embajes. (LABERNIA.) 5. La palabra céltica Dérouyd (de De ó Di, Dios, y rhoud ó rhouid, el que habla) significa intérprete de los dioses, ó el que habla de los dioses. 6. Si la voz del artículo fuera de origen gaélico, correspondería á druidheacht, que significa adivinación, magia; ó á deru, encina, y mydd, qui. 7. Entre los DRuiDas había los semnotheos (de saimh, éxtasis), es decir, contemplativos; los siloduros (sealadh, enseñanza), instructores ó maestros; los saronidas (de sar-naoidh, sar-nidh, muy venerables); los eubages ó eubates, ministros inferiores del culto, encargados de los sacrificios; y los ovates (vates en latin), profetas ó inspirados. 8. Los DRUIDAS eran electivos, formaban el primer orden de la nación, estaban exentos de toda clase de tributos y del servicio militar, dictaban las leyes, concluían los tratados, dirigían la enseñanza, juzgaban el mayor número de las causas y pronunciaban una especie de excomunión contra los que no obedecían sus órdenes. 9. Para ser elegido DRUIDA, era precisa una larga iniciación, pues la enseñanza, puramente oral, requería el estudio de veinte años. 10. La ciencia de los DRUIDAS, muy renombrada en la antigüedad, nos es hoy desconocida. Según parece, creyeron en la inmortalidad del universo. San Jerónimo creía que su religión era una de las más sensatas del paganismo, y los pitagóricos decían haber sido sus fundadores. Resumen suyo eran estos tres preceptos: adorar á los dioses, no hacer mal alguno y portarse con valor. 11. En el pueblo reinaba una especie de idolatría, que le hacía tributar culto á los ríos, á los montes y á la tempestad. César, comparando sus divinidades á las del politeísmo romano, decía que su dios principal era Mercurio, que presidía á las artes, á los viajes y al comercio; y que seguían después Apolo, Marte, Júpiter y Minerva. Lucano y otros escritores colocan el primero á Teutates, dios del comercio, y después, á Hesus, dios de la guerra; Belenus, dios del sol, que á la vez era músico, poeta y médico; Taranus ó Tarán, dios de la tempestad, y Hércules Ogmíus, dios de la elocuencia. 12. El culto primitivo fué de sacrificios humanos. Las víctimas eran puestas en cruz, y muertas con flechas ó con fuego: eran, por lo general, prisioneros de guerra ó criminales. 13. Creencias de los DRUIDas fueron la metempsícosis, y la inmortalidad del alma y, por tanto, las penas y recompensas. 14. Según ciertas tradiciones, tuvieron una escritura sagrada, que se llamó Ogham; de donde Hércules tomó el nombre de Ogmíus; pero no queda de ella monumento alguno. 15. Los DRUIDAS se dedicaban con pasión á la adivinación y la magia; Ilevaban colgado al cuello, como distintivo de su dignidad, un anquinum ovum, especie de óvalo de cristal que, en tiempo de Plinio, pretendía la tradición ser producto de la baba de muchas serpientes revueltas y enlazadas. Ese huevo fué origen de innumerables supersticiones que, hace solamente un siglo, subsistían en la Cornouailles, el país de Gales y las montañas de Escocia. Aún dura el llevar bolas de vidrio, denominadas piedras de las serpientes, á que se atribuyen virtudes particulares; y de aquí tal vez provienen los modernos collares de alambre, para facilitar la dentición de los niños, y esos pequeños dijes de vidrio llamados dientes de lobo. 16. Los DRUIDAS practicaban la Medicina, siendo su panacea universal el qui de la encina, que se cortaba con toda solemnidad en los bosques. 17. En virtud de la astronomía de los DRUIDAS, el año se dividía en lunaciones, y el siglo constaba de 30 años. 18. La asamblea general de los DRUIDAS se celebraba en un bosque consagrado, en el sitio considerado como centro de la Galia: se cree que era en Lèves, cerca de Chartres. 19. Después de la conquista de César, el druidismo fué aún durante mucho tiempo el primer sentimiento de la nacionalidad gala, aunque los emperadores Tiberio, Claudio, Nerón y Vespasiano procuraron ahogarle en sangre. Los restos del culto druídico subsistieron, sin embargo; y ciertas prácticas y supersticiones fueron prohibidas por el Concilio de Nantes (658), y también por dos capitulares de Carlo Magno.
la historia de «druida», de obra en obra →
abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra