Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Dorios

tomo 2 · página 258 · ver la página del original

Dorios. Masculino plural. Historia. Una de las cuatro tribus helénicas, que tomó su nombre de Doro, uno de los tres hijos de Heleno, y nieto de Deucalión. Los porios habitaban, en el siglo XVI antes de Jesucristo, la Histiæótida, al pie del Ossa y del Olimpo. Hércules los protegió contra los lapitas. Desposeidos por los cadmeos, á quienes los epígonos habían arrojado de Tebas, ocuparon el Pindo con el nombre de macednos ó macedonios. Llevados á una expedición infructuosa hacia el Peloponeso, por Hyllus, hijo de Hércules, hallaron á su regreso ocupado su país por los perrhebos, y se establecieron en la Driópida, que desde entonces se llamó Dórida. Un siglo después de la guerra de Troya, y mandados por los tres Heráclidas, Aristodemo, Temenos y Cresfonte, se embarcaron en Naupacta y llegaron al Oeste del Peloponeso, en 1190 1104 antes de Jesucristo. Toda la península, excepto la Arcadia y la Acaya, fué rápidamente conquistada á sus habitantes antiguos, que eran los pelasgos, aqueos, jonios, etc. Los vencidos fueron perseguidos más allá del istmo de Corinto, hasta el Atica, donde Codro rechazó á los enemigos. El Peloponeso fué repartido entre los DORIOS, siendo la Mesenia para Cresfonte, la Argólida para Temenos, la Laconia para Eurístenes y Procles, hijos de Aristodemo, y la Elida abandonada á los etolios, compañeros de expedición. La conquista de los po RIOS tuvo importantes resultados, como fueron: I.°, empujar á los jonios, desposeídos de muchas poblaciones, á formar numerosas colonias en el Asia Menor; 2.°, establecer en el Peloponeso el gobierno de la aristocracia militar y territorial, quedando reducidos los vencidos á la más miserable condición, como se puede juzgar por la triste suerte que posteriormente tuvieron los ilotas y los periecos en Laconia; 3.°, hacer desaparecer ó reducir á un rango subalterno las ciudades más florecientes antes, como Tirinto, Argos, Micenas, etc.; y 4.°, retardar seis siglos la civilización, porque los conquistadores, que ante todo eran guerreros, fueron indiferentes ú hostiles al comercio, á la industria, á las letras y las artes.—No se encerraron los po RIos en el Peloponeso, sino que se establecieron también en Creta, en las ciudades de Gnossa, Lyctos y Gortyna; en la mayor parte de las islas del Archipiélago, Tera, Melos, Cos y Rodas; en el Asia Menor, Cnido y Halicarnaso; en la Tracia, en Bizancio; en el Adriático, en Córcira; en Italia, Tarento, Heraclea, Rhegium, y en Sicilia, Siracusa, Camarina, Agrigento y Selinonte.—A partir de las guerras médicas, la Grecia estuvo repartida entre las dos razas, dórica y jónica, representadas por Esparta y por Atenas, siendo la guerra del Peloponeso el acto más relevante de tamaño antagonismo. Y ambas ofrecían un contraste marcadísimo en instituciones, costumbres y lengua: entre los DORIOS era grave y solemne la religión, severas las costumbres, fuertes las aristocracias, ignorante y feroz el patriotismo, rico el suelo y rudo el dialecto, que llegó á ser poético por sus formas antiguas; entre los jonios eran pomposas las formas del culto, elegantes las maneras, refinadas las costumbres, respetada la democracia, cultivadas con pasión las letras y las artes, fomentada la industria, rico el comercio, y más rico aun su dialecto, ese dialecto que cautiva y seduce á cuantos conocen la lengua de Homero, de Esquilo y de Demóstenes.— Puede consultarse para este artículo la excelente obra de Müller Les Doriens.

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