Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Daza

tomo 2 · página 25 · ver la página del original

Daza. Femenino anticuado. MAÍZ.

De. Femenino. Nombre de la letra D. Preposición que denota posesión ó pertenencia; como: la casa DE mi padre, la dote De mi mujer. (Preposición que explica el modo de hacer varias cosas, de suceder otras, etcétera; como: almorzó De pie; le dieron DE puñaladas; se viste de prestado; dibujo De pluma. Preposición que manifiesta de dónde son, vienen ó salen las cosas ó las personas; como: la piedra es De Colmenar; vengo De Aranjuez; no sale De casa. Preposición que sirve para demostrar la materia de que está hecha alguna cosa; como: el vaso de plata, el vestido DE seda. Preposición que demuestra lo contenido en alguna cosa; como: un vaso DE agua; un plato De asado.

Preposición. PoR; como: DE miedo no puede responder; esto es, por miedo.

CON; como: DE intento lo hizo; esto es, con intento. [Preposición que se usa para determinar á casos especiales los nombres apelativos; como el mes De Diciembre, la ciudad De Sevilla, el año de 1500, la calle De Relatores.

DESDE; como: vamos De Madrid á Toledo. Algunas veces se usa para regir infinitivos; como: es hora DE caminar, no tengo de venir. I Con algunos nombres sirve para determinar el tiempo en que sucede alguna cosa; así se dice: DE mañana, DE madrugada, De tarde, De noche.) Usase á veces rigiendo nombres sustantivos, precedida de algún adjetivo ó que hace veces de tal, cuando éste es

epíteto del sustantivo; y sirve para dar más fuerza á la expresión; y así se dice: el bueno De Pedro, el pícaro DEL mozo, la taimada DE la patrona. Algunas veces es nota de ilación; como: DE esto se sigue, De aquello se infiere. ] Anticuado. A. I Precediendo al numeral UNO, UNA, denota la rápida ejecución de algunas cosas; como: DE UN trago se bebió la tisana; DE UN salto se puso en la calle; acabemos DE UNA VEZ. I DE TI A MÍ, DE VM. Á Mí, etc. Locución familiar. Entre los dos, ó para entre los dos. Tiene además otros usos que enseña la práctica.

ETIMOLOGÍA. Latin de; francés, provenzal y catalán, de; italiano, di.

1. De, con una s eufónica des, y mudada á veces la e en i, di. El prefijo de expresa en rigor el movimiento por el cual una cosa sale, parte ó se aleja de un punto, y se encamina ó se va á otro. Por consiguiente, el de nos lleva á la consideración de tres cosas principales: primera, punto de partida; segunda, punto de llegada ó fin del movimiento, y tercera, espacio recorrido.—De es sinónimo de ab y de ex; pero se diferencia del primero en que ab, si bien expresa separación, no implica en manera alguna la idea de un fin en el movimiento, ni connota tantas ideas accesorias como frecuentemente lo hace el de; y se diferencia de ex, en que este prefijo expresa comunmente la separación, la salida ó la extracción pura y simple, al paso que de expresa una relación más íntima entre la cosa separada, salida ó alejada, y aquélla de la cual se aleja ó separa. Esa relación, ese vínculo metafisico, es como el de la parte con el todo, como el de la especie con el género, ó como el del individuo con la especie ó el género, etc. Muchas son las modificaciones que reciben las voces simples por efecto de la anteposición del de. Mencionaremos las principales. El de expresa salida, punto de partida, y muchas veces con dirección de arriba abajo: de-misión, de-primir, derogar, de-scender, de-yección.—Denota ablación, vacío, ó es privativa en defunción, des-colorido, di-funto; peyorativa en de-cepción, de-linquir, de-mente, de-mudar, de-negar, de-nigrar, deteriorar, de-traer; é intensivo en depender, de-plorar, de-precación, des-collado (muy erguido), de-tonar, de-voto.—Fin de un movimiento, resultado completo, acabamiento, agotamiento: de-curso, de-ducir, de-lación, de-portar, di-lación, etc.—Un espacio recorrido, una acción en sus progresos, con las circunstancias y las particularidades que la caracterizan; de cuyas connotaciones resulta que el de es no sólo completivo, sino también analítico, determinativo, descriptivo: de-clamar, de-finir, de-gustación, de-linear, de-mostrar, de-scribir, de-signar. Por lo común el de solamente añade al simple una idea accesoria; pero algunas veces combinadas, tres y más connotaciones de las que acabamos de indicar, en el cual caso la significación del compuesto es muy complicada, necesitándose gran práctica y mucha atención para fijar bien el significado de la palabra. DE toma la forma des (añadida una s eufónica) cuando el simple comienza por vocal, y también en algunos compuestos en los cuales la connotación del de es privativa ó peyorativa; des-agradable, des-amparar, des-concierto, des-heredar, des-pabilar, des-pegar, des-unir.—Conviene no confundir la forma des con el de en las voces cuyo simple empieza por s; verbi gracia: de-sazón, de-scender, de-scribir, de-semejante.—Por último, en varias voces el des no es más que una forma del dis. — También conviene saber que el de parece compositivo (suprimida la e por sinalefa) en dalgún, dallá, dallén, daquén, daquí, des, desto, y en otras varias voces muy comunes en el castellano antiguo, siendo así que en realidad no hace en ellas el oficio de verdadero prefijo, pues todo está reducido á suprimir la e de la partícula separable de, y juntar la d con la voz que le sigue. Hoy se hallan ya anticuadas semejantes contracciones y se pronuncia y escribe de algún, de allá, de allende, de aquende, de aquí, de ese, de esto. En latin el prefijo de toma en unas cuantas voces la forma d; verbi gracia: en d-ebeo, d-ebilis, d-ego, d-emo, por de-habeo, de-habilis, de-ago, deemo, y por consiguiente, igual forma presenta en las voces romanceadas correspondientes d-eber, d-ehil.

2. De. El de, precediendo á los apellidos, se ha querido mirar como partícula nobiliaria, ó que denota nobleza de alcurnia; pero nada más inexacto, porque el de únicamente precede á los apellidos cuando éstos se tomaron de nombres de pueblo, lugar ó territorio, sobre el cual se ejercía señorío ó jurisdicción. Fuera de estos casos, nada significa el de, y es muy ridículo anteponerlo al apellido creyendo que de por sí atestigua nobleza. Las familias de Iñigo Arista, Jorge Manrique, Pedro Girón, Hernán Cortés, etc., sin de eran y son mucho más ilustres que las de Juan de las Viñas, Perico de los Palotes ó Marcos de Obregón. Lo que hay es que muchos apellidos se tomaron de nombres de pueblos que habían sido conquistados ó gobernados por los sujetos ó por sus familias, como los de Baena, Cáceres, Carmona, Córdoba, Madrid, Oviedo, Salamanca, ó de señorío que obtuvieron, como A larcón, Hinestrosa, Hijar, y anteponiendo el nombre patronímico al del pueblo conquistado ó de señorío, resultaron los apellidos A lvarez de Toledo, Fernández de Cordoba, Fernández de Híjar, López de Haro, Ponce de León, Ramirez de Arellano, Vélez de Guevara, etc., que son apellidos compuestos y de ilustre origen; pero fuera de este caso, repetimos, el de ó no significa nada, ó es una parodia necia. Siempre que el de no se puede subentender precedido de las palabras barón, conde, conquistador, gobernador, marqués, señor, etc., hace muy pobre efecto en los apellidos.— Acerca de esta preposición separable tan usada, diremos también que las locuciones: el hombre De los hombres, la perla DE las perlas, el sabio DE los sabios, el siervo de los siervos, y otras análogas que se oyen con frecuencia, singularmente en el estilo familiar, por el mejor De los hombres, la más preciosa DE las perlas, el más eminente DE los sabios, el más humilde De los siervos, son verdaderos hebraismos. Los hebreos dijeron: el cántico de los cánticos (el cántico por excelencia), el santo DE los santos (el muy santo), vanidad DE las vanidades (la mayor de las vanidades). Hebraismos son también, y de igual valor significativo, las locuciones bella ENTRE las bellas, pobre ENTRE los pobres, y otras parecidas, en las cuales el de está sustituido por entre. Las locuciones familiares: el bonachón del padre, ¡ciego de mí! ¡desgraciado de tí! la tonta de la criada, el tuno del mercachifle, etc., deben considerarse como latinismos. Plauto dijo: scelus viri (canalla del hombre), mostrum mulieris (monstruo de mujer).—Y á propósito de hebraismos, «con la lengua »hebrea se conformó la castellana (di »ce el autor del Diálogo de las lenguas »en no variar los casos, porque en el »singular tienen todos ellos una ter »minación y en el plural otra; así co »mo bueno y buenos, hombre y hombres. »Con la mesma lengua se conforma »en poner en muchos vocablos los »acentos en la última, y en usar mu »chas veces el número singular por el »plural, y así dice: mucha naranja, »passa ó higo, por muchas naranjas, pas »sas ó higos. Confórmase también con »ayuntar el pronombre con el verbo: »Dadle y tomaráse, como parece por »este refrán: Al ruin dadle un palmo y »tomarse ha cuatro.» (MONLAU.) De bruces. (BRUCES DE.)

la historia de «daza», de obra en obra →

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Daza», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/daza.