Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Daocagay

tomo 2 · página 18 · ver la página del original

Daocagay. Masculino. Botánica. Planta de Filipinas, cuya raíz es buena para curar las heridas.

ETIMOLOGÍA. Vocablo indígena. Daoiz (LUIS). No es posible hablar de DAOIZ sin recordar el famoso día 2 de Mayo de 1808, aquel día á la vez memorable y sangriento, en que el generoso pueblo madrileño lanzó el sacrosanto grito de Independencia, escribiendo con la sangre de sus mejores hijos, y la de los heróicos militares DAOIZ, VELARDE y Ruiz, una de las páginas más gloriosas de la historia patria. A la ligera, y para no fatigar á nuestros ilustrados lectores, vamos á reseñar aquellos aciagos días. Después del motin de Aranjuez, inspirado por Fernando VII, que produjo la abdicación de su padre Carlos IV y la caída de Godoy, creyó España verse libre de Napoleón; pero lejos de eso el ejército de Murat, que se hallaba en Burgos, se adelantó sobre Madrid; Carlos IV retractó su abdicación y se puso bajo la protección del Emperador, que con increible astucia atrajo á Bayona á toda la familia real de España, cuyos príncipes no vacilaron en cederle unos derechos de que sólo la nación, como su único y legítimo dueño, podía disponer. El día 1.° de Mayo, que era domingo, volviendo el generalísimo de las tropas francesas, Joaquin Murat, de una revista militar, fué silbado horrorosamente en la Puerta del Sol por los

manolos allí congregados; y esta silba, verdaderamente humillante para el general, fué el prólogo del sangriento día 2, pues Murat exigió á la Junta Suprema de Estado, que estaba encargada de la gobernación durante la ausencia del rey, que dispusiese la partida á Bayona de la ex-reina de Etruria y del infante Don Francisco, y la Junta no sólo accedió, sino que ordenó á las tropas españolas que, caso de ocurrir algún motín, lo sofocasen pronta y resueltamente. ¡Horroriza pensar tan inicua resolución! Amaneció el dia 2, oscuro, sombrío y amenazador, y el pueblo llenó las cercanías de palacio para ver la partida de los príncipes. Dieron las nueve, y la joven reina de Etruria, conocida por la afrancesada, partió en medio de la mayor indiferencia. De pronto un criado sale de palacio y refiere á un grupo que tratan de Ilevarse por la fuerza al infante Don Francisco y que el pobrecito niño llora como una Magdalena, y gritos de rabia se escapan de todos los pechos. En esto un ayudante de Murat manda acercar el carruaje, y el pueblo se arroja sobre él, y de seguro le habría muerto sin la protección de un capitán de guardias walonas.

Murat, al saber lo ocurrido, manda que avance un batallón y dos piezas de artillería, que descargan sus cañones sobre los indefensos madrileños, y que es el aviso para poner sobre las armas la guarnición de Madrid y los campamentos cercanos, y... ¡aquí comienza la batalla, ó por mejor decir, la epopeya! Manolos de Lavapiés, chisperos del Barquillo, curtidores del Rastro, vecinos de las Vistillas y el Mundo-Nuevo aparecen armados de la cortante navaja, el pesado fusil, la sangrienta cuchilla, la vieja escopeta y el pesado garrote, y por esquinas, ventanas y tejados diezman á los soldados de Napoleón. Un grupo numeroso de paisanos llega al parque de Monteleón y trata de arrastrar al heróico capitán de artillería don Pedro Velarde, que allí se encontraba, y que sostiene terrible lucha entre sus deberes militares y su amor á la patria: llega su compañero DON LUis DAoiz y ambos vacilan entre la consigna recibida de permanecer encerrados en sus cuarteles dejando que los franceses acuchillen á sus hermanos, y el entusiasmo que agita sus nobles pechos. El pueblo, en tanto, se lanza al interior del parque y, apoderándose de cuantas armas encuentra, sale á desafiar á los franceses, que ya se acercaban y que disparan de nuevo sus cañones sobre aquel puñado de héroes. Al ver esto DAOIZ y VELARDE, hacen rodar los cañones á la calle, y en pocas descargas deshacen á sus enemigos. El general Lagrange acude con gran número de piezas que, situadas en la calle Ancha de San Bernardo, enfilan sus tiros hacia el parque, y el combate se hace sangriento y general. Mientras que DAoIZ sostiene el fuego de cañón, VELARDE coloca los paisanos en los balcones y ventanas, ayudado del teniente Ruiz y de unos cuantos voluntarios del Estado; pero ¡ah! que la lucha no podía ser más desigual y las escasas municiones del parque se agotaban por instantes.

«DAoiz, herido en un muslo, apenas puede sostenerse de pie. Apoyado en un cañón, con la espada en la mano, discurre un medio para suspender el fuego y dar tiempo á que VELARDE acabase de reunir las pocas municiones que quedaban. Enarbola un pañuelo blanco en la punta de su espada, en señal de capitulación. Se adelanta Lagrange con sus soldados, y al llegar junto á DAoiz traba con él una acalorada disputa; el valiente artillero le replica templadamente, y al verse insultar, por única respuesta dice al general: Si fuérais capaz de hablar con vuestro sable, no me tratartais ast. Cruzan las espadas y Lagrange, al sentirse herido, grita á sus granaderos: socorred á vuestro general; y multitud de sables y bayonetas se hunden en el pecho de DAoiz, que cae, al parecer, sin vida. Avanza entonces el enemigo y penetra en el parque, á tiempo que VELARDE venia á socorrer á DAoiz; un oficial descarga sobre él una pistola, le atraviesa el corazón y le deja muerto en el acto. Desde entonces los franceses fueron dueños del parque, teatro de tanto heroísmo. Unos paisanos, aprovechándose de la confusión, y viendo que DAoiz no había muerto, se lo llevaron á su casa, calle de la Ternera, número 12, en la que espiró á las pocas horas sin pronunciar una sola palabra. Otros paisanos envolvieron en una tienda de campaña el cuerpo de VELARDE, y burlando la vigilancia de los franceses, le trasladaron á la parroquia de San Martín, á la cual fué conducido aquella misma tarde el cadáver de DAoIZ para ser sepultados al siguiente día en las bóvedas de dicha iglesia. Perdieron los franceses en la toma del parque 900 hombres, entre ellos un general y 60 oficiales, y á 193 ascendió el número de los españoles que murieron aquel día en Madrid, unos luchando y otros fusilados.»— J. M. DIANA. «Bien entrada la tarde aparecieron patrullas de caballería, á cuyo frente iban las autoridades civiles y militares, varios consejeros de Castilla y hasta los ministros Urquijo, Azanza y otros que, enarbolando pañuelos blancos, decían: Vecinos, paz, paz, que todo está compuesto. Acabada de cerrar la noche, comenzaron á oirse de nuevo descargas más ó menos lejanas y nutridas, producidas por los franceses, que inmolaban á los infelices paisanos á quienes suponían haber cogido con las armas en la mano. Estos cruentos sacrificios se verificaban simultáneamente en el patio del Buen Suceso, en el Prado, á la salida del Retiro. detrás de las tapias del convento de Jesús, en la Montaña del Príncipe Pío y en otros varios sitios de la población.»—R. MESONERO ROMANOS. Murat publicó aquel célebre bando por el cual, y para castigar al pueblo de Madrid por haberse entregado al crimen y al pillaje, instaló una comisión militar encargada de ordenar el fusilamiento de todo vecino á quien se cogiera con las armas en la mano, ó que las poseyera sin un permiso especial para ello, haciendo responsables á los dueños de sus criados, á los jefes de taller de sus obreros, á los padres de sus hijos y á los superiores de los conventos de sus religiosos, y decretando el fusilamiento, como agentes de Inglaterra (!), de los autores, distribuidores y vendedores de impresos provocando á la sedición. Afortunadamente el levantamiento de toda España vino á estremecer de gozo en sus tumbas á los heróicos DAOIZ, VELARDE y RUIZ, mostrándoles que su sacrificio no había sido estéril. En 1814 se exhumaron los restos de DAOIZ y VELARDE, y fueron conducidos con gran pompa á san Isidro, declarando las Cortes que el dia 2 de Mayo será perpetuamente de luto, y decretando al mismo tiempo que se erigiese un monumento en el Prado, en el mismo sitio en que, en aquel memorable día, fueron fusilados muchos generosos españoles. El año de 1822 invitó el Ayuntamiento de Madrid á los artistas á fin de que presentaran modelos para la construcción de dicho monumento, eligiéndose el del arquitecto D. Isidro Velázquez. Comenzó la obra, se paralizó al poco tiempo, y emprendida de nuevo en 1838, se acabó en 1840, en cuyo año fueron enterrados en él los restos de DAoiz y VELARDE, gloria de la patria. DON LUIS DAoIZ había nacido en la hermosa ciudad de Sevilla por los años de 1767, entrando á los 15 años en el colegio de artillería de Segovia. En 1787 salió á subteniente, obteniendo el empleo de teniente en 1792. Cuando la guerra de 1795 contra los franceses, DAoiz cayó prisionero, habiéndose hecho notar por su valor y pericia en las defensas de las plazas de Ceuta y Orán. Durante el bloqueo de Cádiz, tomó parte en el valeroso ataque que con algunas lanchas se dió al navío inglés el Poderoso, y más tarde, embarcado en el navío san Ildefonso, hizo dos viajes redondos al continente é islas de América. Sus descendientes llevan hoy los títulos de conde de Daoiz, vizconde del Parque, en memoria de aquella heróica jornada, comienzo de una lucha que dió por resultado la reconquista y la independencia nacional. Entiéndase que no pretendemos excitar odios contra nadie: narramos simplemente la gloriosa historia de nuestra patria. Tenemos el gusto de insertar á continuación la copia exacta de su hoja de servicios, cuyo documento original

se conserva en el archivo del Ministerio de la Guerra. Dice así: «DEPARTAMENTO DE SEVILLA. Tercer regimiento. Real cuerpo de artillerta. DON LUIs DAoIZ, capitán primero de dicho real cuerpo, empezó á servir en 13 de Febrero de 1782 de caballero cadete en el colegio de Segovia, habiéndolo desempeñado cuatro años, 10 meses y 25 días. En 9 de Enero de 1787, de subteniente de dicho cuerpo, cinco años, un mes y ocho días. En 5 de Octubre de 1791 obtuvo grado de teniente de infantería. En 18 de Febrero de 1792, de teniente de dicho real cuerpo, ocho años y 14 días. En á de Marzo de 1800, de capitán del mismo, dos años, cuatro meses y tres días. En 7 de Julio de 1802, de capitán primero del tercer regimiento del mismo cuerpo, cuatro años, cinco meses y 23 días.

Total, hasta fin de Diciembre de 1805, 24 años, 10 meses y 13 días. Ejército y cuerpos donde ha servido.— En los de Castilla la Vieja, Andalucía, Africa y Cataluña. Siempre en dicho cuerpo. Funciones en que justi fica haberse hallado.—En la defensa de la plaza de Ceuta en el año 1790, en la de Orán de 1791, en donde estuvo agregado á la compañía de minadores, sin faltar al servicio que le correspondió en las baterías; en el ejército de Cataluña contra la Francia desde el 23 de Mayo de 1794 tuvo el mando de las cuatro piezas; la noche del 16 al 17 de Setiembre en que avanzó la línea, tuvo á su cargo la batería Ilamada Retaguardia de la Ciudadela; en 25 de Noviembre fué hecho prisionero, en cuyo estado permaneció hasta la paz en 10 de Junio de 1797; fué embarcado en la escuadra del Océano; en I1 de Julio del mismo se le confió el mando de una tartana cañonera con hornillo de bala roja armada en defensa del bloqueo de Cádiz; se halló en el glorioso ataque de lanchas contra el navío inglés el Poderoso, y últimamente, embarcado en el navío San Ildefonso, ha hecho dos viajes redondos al continente é islas de América, todos durante la última guerra contra la Inglaterra. Lo ha justificado Diego Luis Salido.—Luis DAOIZ.

INFORMES. — Conducta, superiormente buena.—Valor, muy acreditado.— Capacidad, la tiene.—Aplicación, id.— Teórica, id.—Práctica, id. —Inteligencia en tropa, id.—Disposición personal, buena.—Salud, robusta.—Calidad, ha sido caballero cadete en Segovia.—Edad, 36 años.— Patria, Sevilla.—Estado, soltero. Es á propósito para desempeñar completamente las comisiones que se ofrezcan del real servicio, y particularmente facultativas y militares. Hallo muy arreglados estos informes.—El marqués de Medina, JOSEE GONZÁLEZ.»

la historia de «daocagay», de obra en obra →

abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra

El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Daocagay», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/daocagay.