Roque Barcia · 1880-1883
Cuenca
página 1147 · ver la página del original
2. Cuenca. Femenino. Geografía. Provincia de tercera clase, perteneciente á Castilla la Nueva, situada entre los 39° 35' y 40° 33' de latitud, 0° 24' y 2° 42' de longitud oriental del meridiano de Madrid.—Abarca una extensión superficial de 17.418 kilómetros cuadrados, distribuídos en 426 poblaciones, que ocupan 239.898 habitantes.-En virtud de la división decretada en 1822, ratificada en 1833, confina: al Norte, con Guadalajara; al Este, con Teruel y Valencia; al Sur, con Albacete y Ciudad-Real, y al Oeste, con Madrid y Toledo.—El territorio comprendido en los anteriores límites es de lo más montuoso de España: se halla cruzado por varias cordilleras; y entre sus montañas más elevadas, distínguese la llamada de Tragacete, que separa á Castilla de Aragón. Sus numerosas sierras, cuyas cimas están casi siempre cubiertas de nieve, constituyen un depósito perenne de donde arrancan multitud de ríos y arroyos que fertilizan su campiña, entre los cuales se cuentan el Tajo, que tiene su nacimiento en la falda del alto cerro de San Felipe, en el término de Tragacete, y el Júcar, cuyo origen se encuentra en la sierra de este mismo término, en el sitio llamado Ojuelos de Valdeminguete.—Entre sus lagunas más renombradas merece citarse la que se halla en la Almarcha, que es notabilísima, ya por la particularidad de no disminuir nunca sus aguas, ya porque no se ha dado todavía con su fondo, razón por la que, desde tiempo inmemorial, lleva el nombre de Pozo A iron.—El clima de esta provincia es húmedo y frío en el invierno, y húmedo y caliente en el verano.—El terreno produce, en la parte llana, toda clase de cereales, hortalizas, caldos, alazor y azafrán en gran cantidad; en la montuosa, abundante y sabrosa miel, hierro, madera de construcción y toda especie de ganado.—La industria agrícola y pecuaria es, puede decirse, la única de la mayoría de sus habitantes, salvos algunos puntos en donde se fabrican tejidos de seda, mantelerías, aguardientes, fundición de hierro en barras, harinas, papel, lienzos finos, paños y otros artefactos de lana, lino y cáñamo.—La riqueza minera, especialmente de sal, es considerable.—El comercio se halla circunscrito á la exportación para varios puntos de la Península, del sobrante de sus granos, lanas, maderas, telas de seda, paños, miel y carnes en vivo, é importación de seda en rama, arroz, bacalao, naranjas, limones y demás artículos de alimento y de vestir.
CUENCA. Capital de la provincia, colocada en la falda del elevado cerro de San Cristóbal, en la confluencia del Huéscar y el Júcar, á los 1° 33 7 de longitud Este, y 40° 4' 39" de latitud Norte.—Es ciudad episcopal, con 7.851 habitantes, buena catedral, instituto y varias fuentes con mucha y exquisita agua: los edificios, en lo general, modestos y elevados; las calles estrechas, desiguales y en rápida cuesta.—Los alrededores son poco fértiles, salvos algunos pequeños montes poblados de encinas y robles; los demás cerros que la circuyen se ha Ilan casi desnudos de árboles crecidos, pues sólo en las faldas vense algunos arbustos y malezas.—El te rreno es de regular calidad, pero se cosechan abundantes hortalizas, algún trigo, cebada, centeno, avena, garbanzos, guijas, miel, cera y azafrán: se cría numeroso ganado lanar, vacuno y yeguar: mucha caza de perdices, conejos, liebres, codornices, lobos, zorras y otros animales dañinos.—La industria cuenta varias fábricas de paños, de lienzos comunes, de sombreros, de harinas, de bayetas, alfombras y demás artes y oficios indispensables en todo pueblo.—El comercio está reducido á la exportación de lana fina é importación de artículos de primera necesidad.—La capital que se menciona dista de Madrid 138 kilómetros, y entre sus poblaciones más notables figuran Tarancón, con 4.464 habitantes y manufacturas de seda; San Clemente, con 4.071 y grande cosecha de azafrán; Huete, con 2.813 y fértil campiña; Belmonte, patria gloriosa de fray Luis de León, con 2.369 almas; Minglanilla, con 2.193 y abundantes salinas; Priego, con 1.982, buenos pinares y un colegio de misioneros para Tierra Santa, y Uclés, célebre por la hatalla de los siete condes en el reinado de Alfonso VI, con 1.095 habitantes y una magnífica casa prioral perteneciente á la orden militar de Santiago. Por algunos indicios de antigüedad que esta población conserva, se supone, no sin fundamento, que su origen debe remontarse más allá de la edad hispano-romana; pero nada, sin embargo, se dice de ella hasta que, en la España árabe, se la ve figurar ya con el nombre de Conca, regida por un alí y como incorporada al emirato de Córdoba.—Por los años 913 pasó á poder del célebre aventurero Hafsun; y en 1407, al de Abn-Ahmar-ben, quien la gobernó á nombre del emir de Toledo. Fué una de las poblaciones que el musulmán dió en dote á su hija Zaida cuando casó con Alfonso VI, el cual redujo la ciudad á su corona, siendo ganada por Aly-ben-Yusuf, en 1109 después de la desastrosa batalla de Uclés. En 1137, sublevóse el vecindario contra los almoravides que la guarnecían; pero tomada la plaza por el príncipe Taschfyn-ben-Aly, que se hallaba á la vista de sus muros, fueron pasados á cuchillo todos los habitantes sin excepción. Repoblada luego, continuó bajo el yugo de los sarracenos hasta el 21 de Setiembre de 1177 en que, después de nueve meses de asedio, logró apoderarse de ella el rey Don Alfonso VIII de Castilla, cuyos dominios fueron desde entonces ensanchándose considerablemente. A partir de esta fecha, la ciudad de CUENCA fué objeto de varias distinciones por parte de sus monarcas. El mismo Don Alfonso la otorgó, entre otros grandes privilegios, el de voto en Cortes: en 1465 la declaró libre, exenta y franca, el rey Don Enrique IV; mercedes que, en 1476, fueron confirmadas por los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel, quienes, en 1485, concediéronla los dictados de muy no
ble ymuy leal. En 1706, el marqués de las Minas y el conde de la Corzana dirigiéronse por escrito á los habitantes de esta ciudad, haciéndoles grandes promesas si se adherían al partido del archiduque Carlos; pero sus proposiciones no fueron contestadas. Apercibidos los aliados de los preparativos de guerra que la población hacía, alentada por los socorros que el rey Felipe le ofreciera desde Jadraque, enviaron á Hugo de Widham con un cuerpo de ejército para que la redujera: amenazóla aquél con hacerla sentir todos los rigores de la guerra, si no se apresuraba á prestar obediencia al archiduque; y como las amenazas dirigidas por este general, obtuviesen el mismo resultado que las promesas hechas por el marqués de las Minas y el conde de la Corzana, rompiéronse las hostilidades; arrojáronse sobre la ciudad numerosos proyectiles que produjeron algunos incendios; entró el pánico y el desorden entre los sitiados; pidióse con insistencia la rendición, y, llamada para capitular, quedó el 10 de Agosto acordada y firmada con condiciones honrosas la entrega de la plaza, en la cual entró al día siguiente con sus fuerzas el general inglés, quedando reconocido y proclamado rey de España el archiduque Carlos. Pero esta victoria duró bien poco, pues en Setiembre del mismo año, después de una corta resistencia, recobró á CUENCA el rey Felipe, quedando prisioneros de guerra los 2.000 hombres de guarnición que los aliados habían dejado en ella, Grandes fueron las desventuras que esta ciudad sufrió en los pasados tiempos; pero eran aún mayores las que el presente siglo la tenía reservadas. He aquí cómo un historiador refiere las primeras hazañas que los franceses llevaron á cabo en esta población. «El día II de Junio de 1808, »algunas fuerzas fraucesas, manda »das por el mariscal Moncey, que se »dirigía á Valencia desde Madrid, »fueron recibidas en CUEXCA, no hos »tilmente, pero sí con marcada tibieeza. El 3 de Julio del referido año, »dió vista á esta ciudad el general »francés Caulincourt, dirigiéndose á »apoyar á Moncey. Cierta gavilla le hizo fuego, y aunque por corto es »pacio, bastó esta demostración para que entregase á un horroroso saco la »desgraciada ciudad. Regidores é in »dividuos del cabildo eclesiástico, que »salieron con bandera blanca á im »plorar la piedad de Caulincourt, »fueron recibidos á cañonazos. Es »pantados á este ruido los vecinos, »fugáronse casi todos, quedando solamente los ancianos, los enfermos, »y cineo comunidades religiosas. Casas, templos, mujeres, por enfermas ó decrépitas que fuesen, todo se vió »presa del furor de la soldadesca. Un venerable sacerdote, Ilamado Don »Antonio Lorenzo Urban, de 83 años "de edad, ejemplar en virtud, fué cruelmente herido después de haber »entregado el escaso peculio que su ardiente caridad no había repartido »aún entre los pobres; y un francisca »no, el padre Gaspar Navarro; tam »bién octogenario, fué bárbaramente »atormentado para que diese dinero »que no tenía. Terrible cuadro, aña »de, ofreció esta ciudad á los ojos de »sus vecinos cuando, abandonada por »el francés, regresaron á ella.» En julio de 1809 formóse una junta que contribuyó poderosamente al levantamiento del país contra los ejércitos invasores del capitán del siglo. En junio de 1810, según el mismo historiador, llegaron á Cuenca los franceses; y como la hallaron desguarnecida, entregáronse á otro desenfrenado saqueo, incendiaron casas, destruveron muebles y ornamentos, y hasta inquietaron las cenizas de los muertos, desenterrando varios cadáveres en busca de alhajas y soñados tesoros. Después de otra serie de desdichas semejantes, vióse CUENCA definitivamente libre del francés. Tanto durante los sucesos que dejamos reseñados, como en los disturbios civiles que les sucedieron, siempre dieron sus habitantes señaladas pruebas de una gran sensatez y de un acendrado patriotismo.—CUENCA ha sido cuna de varios hombres ilustres, como Don Francisco de Mora, célebre arquitecto y discípulo de Juan Herrera, y Don Alonso de Ojeda, intrépido navegante que siguió á Colón y descubrió mucha parte de la costa firme de América.—El escudo de armas de esta ciudad ostenta, en campo de gules, cáliz de oro con un lucero de plata de ocho rayos y corona por timbre.
ETIMOLOGÍA. Latin Concha, conchœ.
la historia de «cuenca», de obra en obra →
abrir en el lector · buscarla en todos los diccionarios · los datos de la obra