Roque Barcia · 1880-1883
Cleopatra
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1. Cleopatra. Reina de Egipto y la más célebre entre todas las princesas que se conocen bajo este nombre. Nació por los años 69 antes de Jesucristo, y era hija de Ptolomeo XI, rey de Egipto, que al morir ordenó que heredasen su trono sus dos hijos mayores CLEOPATRA y Ptolomeo XII. casándose, según la costumbre de Egipto, y quedando bajo la tutela de Roma, así como sus hermanos menores Ptolomeo y Arsinoe. Cuando ocuparon el trono tenía CLEOPATRA 17 años y 13 Ptolomeo. El gran Pompeyo, tutor del rey, disputaba en aquella época á Julio César el imperio del mundo, y la Grecia era el teatro de aquella guerra sangrienta. Aprovechándose del desorden que reinaba en Roma, Fotino, ayo de Ptolomeo, Aquilas, jefe principal del ejército, y Teodato, su preceptor, encargados de la administración del Estado, usurparon á CLEOPATRA la parte de autoridad que le correspondía, é hicieron declarar al joven Ptolomeo soberano absoluto del imperio egipcio. CLEOPATRA no sufrió con resignación tamaña injuria, se fugó del palacio, reunió sus partidarios, buscó socorros en Siria y Palestina, y no tardó en volver á disputar el trono á su hermano y esposo. Ptolomeo se hallaba en Pelusia, observando los movimientos de CLEOPATRA; ya los dos ejércitos comenzaron á maniobrar, y estaban á punto de venir á las manos, cuando Pompeyo, vencido por Julio César en los campos de Farsalia, llegó fugitivo con su armada á las playas de Egipto, pensando que Ptolomeo no negaría su auxilio á su tutor. Ptolomeo recibió muy bien á sus enviados y celebró consejo con Fotino, Aquilas y Teodoto, el cual fué de opinión de atraer y matar á Pompeyo, ganando así la voluntad de César y privando á CLEOPATRA de toda clase de apoyo. Este infame consejo fué seguido, y Pompeyo, al saltar en tierra, fué muerto á puñaladas á la vista del rey por Aquilas y Septimio, que le cortaron la cabeza y arrojaron su cuerpo á las arenas. No tardó can lUeger á Aleiandría Julio César persiguiendo á Pompeyo; Ptolomeo se le presentó ofreciéndole la cabeza de su rival. César, á la vista de tan horrible espectáculo, derramó nobles lágrimas, manifestando el horror que le inspiraba aquel crimen y el desprecio que sentía por los cobardes que pensaban ganar su favor con semejante maldad. Hizo magníficos funerales á Pompeyo, y tan benignamente trató á sus partidarios, que todos espontáneamente se le sometieron. Los ministros de Ptolomeo, temiendo su venganza y viendo el escaso número de tropas que había traído, comenzaron á sublevar el Egipto en su contra. César ordenó á los dos hermanos, en nombre de Roma, que se presentaran ante su tribunal con abogados que defendiesen sus pretensiones.
CLEOPATRA, fiada en sus atractivos, se hizo introducir dentro de un lío de telas y ropas en el castillo que ocupaba César. Parece que CLEOPATRA, sin tener una belleza extraordinaria, poseía tantas gracias y hechizos que, según Plutarco, era muy difícil resistirlos, y César se hizo en pocas horas el esclavo de la cautiva, ordenando á Ptolomeo que dividiese con ella su autoridad. Ptolomeo comprendió lo sucedido, y recorrió las calles contando su deshonor. Fotino excitó al pueblo, y el palacio del cónsul fué atacado: los romanos se apoderaron de Ptolomeo; pero los sublevados aumentaban, y sin la firmeza
de César, que los calmó ofreciendo satisfacerlos, todos hubieran perecido. Al dia siguiente confirmó en nombre de Roma el testamento del rey difunto, ordenando á CLEOPATRA y Ptolomeo reinar juntos y dando la isla de Chipre á Ptolomeo y Arsinoe, hermanos pequeños de los reyes. Fotino hizo avanzar á Aquílas con su ejercito, y cuando le tuvo cerca de Alejandría sublevó de nuevo al pueblo. César reprimió el alboroto, venció á Aquilas, abrasó la escuadra egipcia, cuyo fuego prendió á la ciudad y á su famosa biblioteca, se apoderó de la fortaleza del faro, ordenó á las legiones de Asia que viniesen y se fortificó en en el mismo palacio, sirviéndole de ciudadela el teatro. Preso Ptolomeo y muerto Fotino, el eunuco Ganimedes asesinó á Aquílas y tomó el mando de su ejército, cortando los acueductos que surtían de agua á Alejandría, lo cual produjo una sublevacion en el ejército romano, que César calmó abriendo pozos. Llegaba del Asia una legion romana; quiso Ganimedes impedir su reunion con César y fué derrotado; formó una nueva escuadra y penetró en el puerto de Alejandría; César atacó la isla de Pharos; pero fué rechazado, perdiendo 800 hombres y viéndose obligado para salvarse á arrojarse al agua armado, viéndose en el mayor peligro, segun todos los historiadores, pues nadaba con una mano y en la otra llevaba levantado al aire el borrador de sus famosos Comentarios. Regularizada la guerra, César puso en libertad á Ptolomeo; pero una nueva traicion de éste le obligó á combatir y las aguas de Canopo presenciaron la derrota de su escuadra y el triunfo de César. Dícese que durante estos sucesos, CLEOPATRA vivía en el palacio del cónsul. Vencidos los egipcios y muerto Ptolomeo, todo el ejército se sometió. César colocó en el trono á CLEOPATRA y á su hermano menor, niño de I1 años, y se entregó á las magníficas fiestas que le preparó la voluptuosa CLEOPATRA, con la que visitó todo el Egipto, y la cual le dió á poco un hijo que fué llamado Cesarion. Partió César á la guerra, venció al rey del Ponto é hizo ir á CLEOPATRA con el jóven Ptolomeo á Roma, consagrando un templo á Vénus generatriz y haciendo colocar la estatua de CLEOPATRA junto á la de la diosa. CLEOPATRA regresó á Egipto; y cuando el jóven Ptolomeo llegó á los 15 años, edad señalada para la mayoría de los reyes, créese que ella, resuelta á gobernar sola, le hizo envenenar. Muerto César, de quien se dice que tuvo intencion de casarse con CLEOPATRA, el Egipto vino á ser un campamento romano, y CLEOPATRA favoreció á Docabela, como antiguo amigo de Julio César, negó socorros á Casio y auxilió con una flota á Octavio y Antonio, por lo que consintieron que su hijo Ptolomeo Cesarion usase el título de rey de Egipto. Al saber Marco Antonio que el gobernador de Fenicia, dependiente á la sazon del Egipto, había auxiliado á Casio, mandó comparecer á CLEOPATRA para justificarse. CLEOPATRA apareció ante su vista en una galera cuya popa resplandecía con el oro, las velas eran de púrpura y los remos estaban guarnecidos de plata. Sobre cubierta y bajo un pabellon formado con ricas telas y brocados de oro, iba CLEOPATRA, rodeada de las jóvenes más hermosas de su corte, en el traje de las Gracias y las ninfas, miéntras llenaban el aire melodiosos acordes y suavísimos aromas. El pueblo corrió á su encuentro y la adoró como una deidad. Antonio la convidó á comer en su palacio; pero ella le pidió que pasase á su tienda, donde ya le tenía preparado un banquete, y Antonio, ardiendo en amores por ella, se trocó de un juez en un esclavo, pasando los dias en fiestas y placeres, en los cuales desplegaba la reina el mayor encanto y la más grande voluptuosidad. CLEOPATRA en sus banquetes regalaba á los oficiales romanos los vasos de oro y plata que adornaban la mesa: en vano quería Antonio competir con ella; un dia le declaró que gastaría dos millones en un convite, y como él lo dudase, hizo disolver en vinagre una perla preciosa valuada en un millon y se la bebió. Antonio pudo lograr que no hiciese lo mismo con otra que tenía de igual valor, la cual fué enviada despues al Capitolio. (1). CLECPATRA se torné á Egipte, ne sin dar una prueba de su carácter vengativo, pues á instigacion suya, Marco Antonio hizo matar á la princesa Arsinoe, su hermana, que se había retirado á Mileto y encerrado en el templo de Diana, que juzgó le serviría de inviolable asilo. Marco Antonio dejó el mando del ejército y fué á Egipto á pasar el invierno con su seductora reina (año 41 ántes de Jesucristo). CLEOPATRA le acompañaba á todas partes, y un dia que estaba pescando con caña, mandó á un buzo que, sumergiéndose en el río, le pusiese en el anzuelo un gran pez, ya salado y cocido, y burlándose de la buena suerte de Antonio, le dijo: «Dejad la caña á nosotras las reinas de Asia y Africa; á vos sólo os conviene la pesca de reinos, caudales y reyes.» Antonio, con motivo de los disturbios de Roma, marchó á Aténas, y viudo de su esposa Fulvia, casó con Octavia, hermana de Octavio, pasando el invierno en Aténas con su nueva esposa. Vuelto á Oriente de nuevo, se hizo el esclavo de CLEOPATRA, que, protectora de las letras y las ciencias, mandó recdificar la biblioteca de Alejandría, para la cual envió Antonio desde Pérgamo miles de volúmenes. Segun los historiadores, CLEOPATRA (1) De esta perla, dividida en dos, se hicieron unos pendientes para la diosa Vénus. Calcúlase que pesaba 80 quilates. Plinio, hablando de ella, dice que era tan grande y perfecta, que no parecía sino un milagro de la naturaleza. hablaba con facilidad el hebreo, árabe, sirio, etíope, griego, párthico y latin. Resentida CLEOPATRA con Antonio por su casamiento con Octavia, éste le cedió Fenicia, Chipre, la Judea, la Siria y la Arabia. Estas donaciones irritaron á Octavia, y en vano quiso reconciliarlos su virtuosa hermana, que partió á reunirse con Antonio; mas apénas supo este viaje la artificiosa CLEOPATRA, fingió una profunda melancolía, vertió muchas lágrimas y áun se negó á tomar alimentos. Impresionado Antonio, arrostró las iras de Octavio; mandó á su esposa volver á Roma y se quedó en Egipto, proclamando á CLEOPATRA, juntamente con Cesarion, reina de Egipto, Chipre, Libia y Celesino, y dotando á sus hijos con varios reinos. CLEOPATRA se coronó en Alejandría sobre un trono de oro y plata, vestida con aquella tela preciosa y singular que los egipcios destinaban exclusivamente para el adorno de la diosa Isis, cuyo nombre quiso adoptar, siendo proclamado por Antonio su hijo Cesarion como hijo legítimo de Julio César. Aquel año, el 16 de su reinado, fué el más grande de la vida de CLEOPATRA, que vió á sus piés reyes y príncipes, y á Antonio, que por ella se olvidó de su esposa y de Roma. Encendida la guerra entre Octavio y Antonio, CLEOPATRA dió á éste una escuadra de 200 naves y 8.000 talentos y abundantes víveres para pagar y sostener al ejército. Octavio, con gran prevision, hizo al Senado romano declarar la guerra sólo á CLEOPATRA, á fin de obligar á Antonio á abandonarla ó combatir contra su patria. No se comprende, si CLEOPATRA amaba realmente á Antonio, cómo amortiguaba su valor y pericia con nuevos placeres, en vez de imspirarle aquella actividad y denuedo que tantas veces le dieron la victoria. En tal caso, CLEOPATRA fué estúpida ó malvada. Llegado el momento de combatir, á pesar del consejo de sus lugartenientes, prefirió Antonio la batalla naval á la terrestre, por complacer á CLEOPATRA, que quería que la victoria se debiese á sus bajeles. Ambas escuadras se embistieron; la victoria estaba indecisa, cuando CLEOPATRA, atemorizada, huyó con su galera, siguiéndola más de 60, y llevándose en ella el valor de Antonio, que abandonó la lucha por alcanzar la galera de su amante, en la que penetró humillado, permaneciendo muchas horas con la cabeza oculta entre sus manos, sin querer hablar á aquella por quien todo lo había perdido. Al acercarse unas naves de Octavio, luchó para salvar á CLEOPATRA, rechazándolas valientemente. Así terminó la célebre batalla de Accio. (Actium). Indispuestos ambos amantes, CLEo PATRA regresó sola á Egipto. Antonio quiso luchar; pero al ver que su ejército le abandonaba para irse con Octavio, intentó darse muerte, si bien el deseo de volver á ver á CLEOPATRA le
Ilevó á Egipto, donde se entregó nuevamente á los placeres. Octavio desembarcó en Siria y recibió los homenajes de los príncipes que pocos días antes adulaban á su enemigo. Y aquí comienza la parte más triste de la vida de CLEOPATRA. Antonio ofreció á Octavio vivir en Atenas como un particular, siempre que se conservase á CLEOPATRA en el trono de Egipto: ella ofreció abandonar á Antonio si Octavio la concedía su amistad, y para atraérselo, mandó á la ciudad de Pelusia que se entregara; pero dudosa, ocultó todos sus tesoros en un monumento sepulcra! que había mandado construir junto al templo de Isis. Llegado Octavio á las puertas de Alejandría, Antonio le batió con un puñado de hombres; quiso al día siguiente renovar la lucha por mar y tierra; pero la escuadra y parte de sus tropas se entregaron á Octavio, por indicaciones de CLEOPATRA, que temerosa de que Antonio hubiese descubierto su traición, se encerró en el sepulero con dos de sus esclavas, é hizo extender por la ciudad la noticia de su muerte. Desesperado Antonio se clavó su espada, y aun no había muerto cuando supo que CLEOPATRA vivía: mandó vendar su herida y ser llevado donde aquel fatal prodigio de hermosura, como la Ilama Horacio, se hallaba. Temiendo ser sorprendidos por las tropas, no abrieron las puertas, y el moribundo fué elevado por medio de unas cuerdas. Exhortó á CLEOPATRA á desconfiar de la falsedad de Octavio, y declaró su fin dichoso por morir en sus brazos y haber sido derrotado por Roma, única, dijo, que podía haberme vencido.
Proculeyo, enviado de Octavio, intimó la rendición á CLEOPATRA, entrando por una ventana con algunos soldados é impidiendo á CLEOPATRA darse la muerte. Ella aparentó someterse y pidió permiso para enterrar á Antonio, cuyo cadáver hizo embalsamar, dedicándole magníficos funerales y colocándole en el sepulcro de los reyes de Egipto. En su entrevista con Octavio se convenció de lo infructuoso de su traición, y después de una espléndida comida, á la que invitó á todos sus amigos, agasajándolos con la mayor alegría, escribió un billete á Octavio encargando se lo entregaran inmediatamente. Luego se retiró al interior de sus habitaciones con Iras y Charmias, sus esclavas favoritas, y habiendo hecho llevar en un cestillo de higos un áspid, cuya mordedura producía un sueño letárgico y mortal, se recostó en su lecho dejando que la picase aquella serpiente. Octavio acudió, y al ver las esclavas muertas á sus piés, quiso volverla á la vida: todo en vano. Entonces la consagró unos magníficos funerales y mandó colocar su cuerpo en el mismo sepulcro de Antonio, según ella había indicado. Esta mujer, verdaderamente extraordinaria, mezcla extraña de libertinaje y heroísmo, de falsía y de amor, de maldad y de genio, de cobardía y de grandeza, murió el 15 de Agosto del año 30 antes de Jesucristo, á los 39 años de edad y 22 de reinado. CLEOPATRA levantó en Egipto soberbios monumentos á los que va unido su nombre, y que aun hoy visitan y estudian atentamente los más célebres anticuarios. Era mujer de una grande ilustración, y al decir de varios autores, realizó muchos experimentos químicos, no siendo extraña tampoco á la ciencia de curar. (DÍEZ CANSECO.)
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