Roque Barcia · 1880-1883
Carracci (ANÍBAL)
tomo 5 · página 808 · ver la página del original
Carracci (ANÍBAL). Pintor italiano de la escuela boloñesa, primo de Ludovico y hermano de Agustin, que nació en Bolonia, en 1550, y murió en Roma en 1609. (SALA.)
Reseña,—1. Su primo Ludovico le inspiró la aficion á las artes y le imbuyó aquel gusto mixto de parmesano y tizianesco, que distinguió al célebre fundador de la escuela eclectista. 2. Sus primeras obras le manifestaron imitador del Correggio; y, luégo, de Pablo Veronés y otros grandes maestros de la Italia; pero, despues de un viaje que hizo á Roma, ya se le ve dotado de un estilo propio y poderoso, formado en la contemplacion y estudio de Rafael, de Miguel Angel y del antiguo, segun el modo de interpretarlo, peculiar de aquellos maestros. 3. Era ANIBAL de carácter impetuoso, apasionado; y, celoso de la creciente reputacion de su hermano mayor, Agustin, se declaró en abierta rivalidad con él, hasta conseguir privarle de toda participacion en las pinturas del palacio Farnesio. 4. Estas mismas obras le ocasionaron graves disgustos, porque no le fueron retribuidas como se prometia, y, agravándose aquéllos en un viaje que hizo á Nápoles, con el odio de sus émulos los naturalistas, vuelto á Roma, sucumbió lleno de pesadumbre, y con llanto universal fué acompañado su cadáver á la Rotonda, donde se le dió honrosa sepultura.
5. Juicio.—«ANÍBAL CARRACCI, dice con mucha razon el sabio Kugler, no siempre agrada. Sus formas tienen muy á menudo algo de general é individual (permitasenos el neologismo). Encadenado por el temor del naturalismo, contra el cual luchaba, diriase que tenia miedo de tributarle el menor homenaje, al entregarse á su inspiracion.» 6. Como resultado, sin duda, de esta aspiracion hácia su ideal, que podriamos llamar contrario á la naturaleza, vemos privados de vida real muchas de sus más grandiosas concepciones, como se demuestra en su más celebrada obra, que es la del palacio y galeria Farnesio, de Roma. Obsérvase en ella deslustrado el mérito de un dibujo sabio y enérgico, de un tecnicismo de fresquista inimitable, de una elevacion y fecundidad asombrosas, por una deplorable ausencia de vida apropiada y de capacidad para los afectos, que es la primera condicion de la pintura de historia y alegorias. 7. A pesar de este defecto, ANIBAL CARRACCI es el más sobresaliente entre los pintores de su familia, y el que mejor personificó la escuela que aque Ilos eminentes artistas crearon. No se distinguió sólo en la pintura de historia, alegoría y retratos, sino que fué tambien paisista señaladisimo y áun pintor de género, lleno de energia y gracia, cediendo á la influencia de los maestros flamencos y venecianos de su época.
8. Los nueve cuadros suyos, que posee el museo de Madrid, con expresion de los números con que van señalados en el catálogo, son los siguientes: Un sátiro ofreciendo á Vénus una copa de vino (85); Venus, Cupido y Adónis (86); La Virgen con el Niño Jesus (87); La Magdalena (88); El Desmayo del Salvador (89); La Asuncion (90), y tres patses (91, 92 y 93).
9. Además, señalada con el número 94, existe una buena copia de un san Juan en el desierto, cuyo original se halla en la National Galery de Londres (número 25). CARRACCI (LuDovico). Célebre escultor, grabador y pintor de la escuela boloñesa, nacido en Bolonia en 1555 y muerto en la misma ciudad el 13 de Diciembre de 1619.
Reseña.—1. Su padre, Vicente Carracci, de humilde cuna, le puso á estudiar con Próspero Fontana, que, juzgando ligeramente de las facultades de su discipulo, le aconsejó que renunciase á la pintura, consejo que repitió en Venecia el Tintoretto, sin que Lubovico se desanimase. 2. La critica de ambos maestros le sirvió de aguijon para redoblar sus esfuerzos; viajó para examinar y analizar las obras de los artistas más célebres de las diversas escuelas; en Florencia se constituyó en alumno del Passiagno y copió las pinturas de Andrés del Sarto; estudió en Parma la del Parmesano y el Correggio; y en Mantua, las de Julio Romano. 3. A su regreso á Bolonia, fué ya mirado como un grande artista, y todas las ciudades de Lombardía se disputaban el honor de poseer producciones de sus pinceles. 4. Llamóle de alli á poco á Roma el cardenal Farnesio, juntamente con su primo Anibal Carracci, para que decorase su palacio; pero, no resolviéndose á dejar su patria, le mandó en su lugar á Agustin, hermano de Anibal, y él sólo pasó á Roma cuando, terminadas las obras de la galería Farnesio, le invitó éste último á que fuera á corregirlas. 5. Su estancia en Roma no fué lar ga; y despues, volviendo á Bolonia, no abandonó la ciudad, cumpliéndose su deseo de morir donde habia nacido. Su muerte fué llorada por todos, y su cuerpo, sepultado en el convento de monjas de la Magdalena. 6. Contribuyó mucho á las muestras de afecto, que este pintor alcanzó en vida, la afabilidad y cariño que demostraba á sus discipulos, contrastando con la dureza y recelosa desconfianza, tan comun en los más grandes maestros de aquel tiempo. 7. Su escuela.— Este concienzudo artista, por la lentitud y detenimiento con que copiaba en su juventud los modelos antiguos, era motejado por los manieristas, los cuales hacian alarde de facilidad y prontitud, con el apodo de il Bue (el Buey); pero él, teniendo la heróica virtud de persistir en lo impopular, acometió resueltamente la noble empresa de regenerar la pintura y declaró abierta guerra á los manieristas más lisonjeados con el favor y el aplauso de la ignorante muchedumbre. 8. Auxiliáronle en esta dificil tarea sus dos primos, Anibal y Agustin, y con su cooperacion fundó, en Bolonia, una academia, que se denominó de los Incamminati, á la que dotó de buenos modelos vivos, copias del antiguo, dibujos, grabados y obras de anatomia y de perspectiva. Esta academia fué fecunda en buenos pintores, tales como el Domenechino, el Albani, Guido Reni, el Guercino, Lanfranco, Lionello Spada y Cavedone, los cuales llevan en la historia de la pintura el nombre de eclectistas. 9. Deben éstos su nombre á lo que cabalmente constituye su censura, considerando filosóficamente la reforma que llevaron á cabo; porque, si bien combatieron el amaneramiento en una de sus manifestaciones, dieron lugar, como idealistas, á que se formase un concepto falso de la belleza, proclamando sus obras que sólo estimaban bello lo inspirado por el arte clásico antiguo y por los grandes maestros del siglo de Leon X; como si nada bueno hubieran producido en la esfera de la estética cristiana los pintores de los siglos XIV y XV; y como si fuera posible fundir en una sola escuela caractéres esencialmente diferentes, dimanados de cualidades individuales y pecuiares, que son las que hacen grandes á los artistas. 10. A estos eclectistas, cuya fórmula, segun un soneto de Agustin Carracci, consiste en formar un todo artificial, compuesto de las más relevantes dotes de cada escuela del siglo XVI, se opuso otra escuela, tambien nueva, los llamados hoy naturalistas, cuyo corifeo era Miguel Angel Caravaggio. 11. Estos proclamaban, como único modelo, la naturaleza, sin eleccion; esto es, la naturaleza en su aspecto general y ordinario; mas, por efecto de la parte buena y racional, en que ambas escuelas convenian, que era el estudio del natural, se verificó en muchas ocasiones que los Incamminati adoptaron el naturalismo sólido y sabio de su época, si bien moderado y afinado por la aspiracion hácia los grandes modelos del antiguo y del periodo rafaelesco. 12. El único cuadro que de Lupovico CARRACCI posee el museo de Madrid, es el señalado en el catálogo con el número 83, y que es un lienzo de 0’50 metros de alto, por 0'67 de ancho, el cual representa á Jesus coronado de espinas.
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