Roque Barcia · 1880-1883
Cantabria
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Cantabria. Femenino. Geografía. Antigua región de la España Tarraconense, sobre cuyos límites y extensión están poco acordes los autores. Uno de éstos ha avanzado hasta negar su existencia: y si bien es cierto que no se conserva memoria de una ciudad llamada CANTABRIA, no lo es menos tampoco que existió una Brigantia, cuyos antecedentes topográficos concuerdan perfectamente con los de aquélla; y como, además de esto, las dos raîces de Briga-antia y de Cantabriga son las mismas, sin otra diferencia que la de una traslocación, que en tantos otros hombres se encuentra igualmente, bien puede afirmarse, con un conocido geógrafo, que la Brigantia no es otra que la ciudad de donde tomó nombre el país cántabro.— Este comenzaba en el río Nælo ó Nalón, que lo dividía de los astures, siendo suyo el terreno que media entre aquél y el Nausa, y seguía por la costa hasta el rio Nerva ó Nervión, que pasa por Bilbao. Plinio, describiendo la costa septentrional de esta región, marca estos mismos límites: Ptolomeo, además de estos confines cántabros, nombró, como límite meridional de esta región, la de los murgobos. Por consecuencia, el territorio que comprendía la CANTABRIA extendíase desde el Nalón ó desde el caho de Peñas hasta cerca del Nervión, que pertenecia ya á los antrigones.—El origen y las costumbres de los cántabros eran comunes á los demás habitantes de la parte septentrional de la Península: Todos vivían de un mismo modo, dice Estrabón. En la época de su independencia, eran guerreros hasta el delirio; tenían por insulsa y semejante á la muerte la vida sin guerra, y eran enemigos irreconciliables de los romanos. Así les Ilamó Horacio: Vetus hostis orad Hispaniæ. Estos guerreros, invencibles al rigor de las estaciones y aun al imperio de las necesidades corporales, no contentos con defender su libertad, amenazada por los romanos, talaron los pueblos de la Península ibérica que se habían sometido á ellos, como sucedió con los antrigones y los bárdulos, según Floro refiere: Non contenti, dice, libertatem suam defendere, proximis etiam imperitare tentabant, vaccœosque et tumorgos e! antrigonos crebis incursionibus fatigabant. Esta conducta acabó de exasperar á Roma. Abrió Octavio Augusto el templo de Jano; vino con todo su poder contra la CANTABRIA, y la atacó por tres partes; pero la resistencia que en ella encontró fué tan tenaz y decidida, que, cansado de la guerra de montaña, en que tanto se han distinguido siempre los españoles, y viendo que, sin ganar gloria, perdía lo más florido de su gente, se retiró enfermo á Tarragona, encargando la continuación de la guerra, primero, á Antistio, y luego, á Agripa, los cuales consiguieron al cabo subyugar á los cántabros y enseñorearse de la CaN TABRIA, en cuyos muros gloriosísimos quedó sepultada por largo tiempo la libertad de la tierra española, como elocuentemente dice el gran Horacio: Servit Hispanie vetus hotis ore CANTABER, sera domitus Catena. (Libro 18, oda 8.a)
ETIMOLOGÍA. Griego Kaνrábpια (Kantábria); latín, Cantâbrìa; catalán, Cantábria.—En tiempos de Plinio, la Cantabria comprendía la Vizcaya y parte de Asturias.
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