Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Calor

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Calor. Masculino. La sensación que se experimenta acercándose al fuego ó poniéndose al sol, ú otra semejante, cualquiera que sea la causa que la produzca. || Metáfora. Ardimiento, actividad, viveza. Metáfora.

Favor, buena acogida.) Metáfora. Lo más fuerte y vivo de una acción.

NATURAL. El que es propio y necesario para conservar la vida. AHOGARSE DE CALOR. Frase familiar. Estar muy fatigado por el excesivo calor. COGER CALOR, COGER EL SOL, etc. Recibir las impresiones del calor, del sol, etc. DAR CALOR. Frase. Fomentar, avivar, ayudar á otro para acelerar alguna cosa. DEJARSE CAER EL CALOR. Frase. Hacer mucho calor. FREIRSE DE CALOR. Frase metafórica.

Padecer, sentir un calor excesivo. [ GASTAR EL CALOR NATURAL EN ALGUNA COSA. Frase metafórica y familiar. Poner en ella más atención que se merece. ( Frase metafórica y familiar. Emplear en ella el mayor conato y estudio. ! METER EN CALOR. Frase. Mover el ánimo eficazmente hacia algún intento. ] TOMAR CALOR. Frase metafórica. Avivarse ó adelantarse eficazmente alguna especie ó negocio.

ETIMOLOGÍA. Sanscrito jval quemar; jvalas, jvalanan, calor, fuego; griego, x7hov (félon), leña seca; latín, câlor, câlere, calentar; alemán antiguo, Role; moderno, Glühen, por klühen; inglés, glor; lituanio, szilluma; ruso, halenie; italiano, calore; francés del siglo xII, chalor (Ron., 4627), calor (Roncisp, 152); moderno, chaleur; provenzal y catalán, calor; picardo, caleur. (EICHHOFF.)—Convirtamos en ha el jva del sanscrito jvalanan y tendremos la forma kalanan, que es literalmente el ruso kalenie, calor.

SINONIMIA. Artículo primero. CALOR, CALÓRICO. El calor es una sensación; el calórico es un agente, ó si se quiere, una causa. Si no hubiera cuerpos organizados, la voz calor no tendría sentido; pero el calórico existiría ínterin existiese el sol ó cualquiera que sea el foco de donde proviene. La diferencia entre estas dos voces se percibe más claramente al hablar de los cuerpos llamados en la física conductores de calórico, porque los que se clasifican bajo este nombre son precisamente los que menos calor comunican á la máquina animal; tales son los metales, el mármol, el hielo, la ropa de lino, etc. (MORA.) Artículo segundo. CALOR, CALÓRICO. Calórico es el calor elemental; es decir, el calor creado por la causa suprema para que entrase como elemento interior de vida en los objetos de la creación. Es esa especie de llama sutil é imperceptible, ese rescoldo leve y vital que nace con nosotros, que existe en nosotros, como la circulación de la sangre, como la sensibilidad de los nervios, como los jugos de la digestión. Eso está en nosotros, como está la luz en los astros y la fluidez en el aire. Dios se ha reservado muchas cosas en el gobierno de este mundo. El calórico es una de esas cosas elementales que tocan al gobierno de nuestro Hacedor. El calor es un calórico, ora natural, ora artificial, que viene siempre de fuera, y que nos impresiona más ó menos, según mil circunstancias accidentales. Una hoguera nos da calor: he aquí un calor artificial. La luz del sol nos da calor: he aquí un calor natural; pero tanto el calor del sol como el de la hoguera puede impresionarnos más ó menos, según mil accidentes distintos. El sol me abrasa en Julio: busco el abrigo de una cueva, y ya el sol no me da calor. El calor del clima me sofoca aquí; me voy al Norte, y en vez de calor, siento frío. Un vaso de agua me da frio: un vaso de vino me da calor. El clima, la estación, el lugar, la hora, el ejercicio, el traje, el alimento, el estado de salud y mil otras cosas producen mudanzas completas en las impresiones del calor, ora sea artificial, ora natural. Ninguna de esas circunstancias exteriores puede producir cambio alguno en esa especie de germen esencial que se llama calórico. Adonde quiera que vayamos, como quiera que estemos, siempre nos acompañará ese rescoldo de la vida, como nos acompañará el latido del corazón. Un hombre tirita de frío: sin embargo, en aquel momento en que siente helarse su sangre, es evidente que sus nervios, sus músculos, su estómago, sus entrañas, tendrán calórico. Sin calor podríamos vivir más ó menos tiempo. Retirado el calórico de la creación, la vida universal se apagaría como la luz á que repentinamente falta el aire atmosférico. Consultemos el uso. Se dice: la electricidad es el calórico. No puede decirse: la electricidad es el calor. Calor es el que da una hoguera, y sin embargo, ese calor artificial no desarrolla el flúido eléctrico.

Decimos: frotemos dos palos y se producirá en ellos el calórico. No podríamos decir que se producirá el calor, porque no se trata de un fuego externo, sino de ese foco constitucional, por decirlo así, que el Hacedor ha dado á la materia.

Decimos: tal cuerpo es buen ó mal conductor del calórico, no del calor, porque no se trata del calor accidental, sino del calor inmutable: esto es, del calórico. Miremos ahora las cosas de otro modo, y el uso, el más discreto de todos los hablistas y filósofos, nos suministrará la misma regla inalterable de buen sentido. Se dice: el calor del verano, el calor de la hoguera, el calor de la cama. No se dice nunca: el calórico del verano, el calórico de la hoguera, el calórico de la cama, porque ni la cama, ni la hoguera, ni el verano tienen el calor esencia! que se llama calórico, sino ese calórico vaffable que se llama calor. He aquí cómo el uso, sin darse tal vez cuenta de estas distinciones, ha comprendido que el calórico es un principio; que el calor es un hecho; que el calor, si así puede decirse, toca á la naturaleza y al hombre; que el calórico toca á Dios.

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El texto de Barcia (1880-1883) es de dominio público. El troceado, esta página y sus datos son CC BY 4.0, Karb and Sil. Cítese: «Calor», en Roque Barcia, Primer diccionario general etimológico (1880-1883), Biblioteca Wordkers, https://biblioteca.wordkers.com/d/barcia/calor.