Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Cabrera (RAMON)

tomo 5 · página 796 · ver la página del original

Cabrera (RAMON). Etimologista español, que nació en Segovia el 9 de Abril de 1754 y murió en Sevilla el 30 de Enero de 1833. Fué prior de Arroniz, consejero de Estado, individuo de n mero de la Academia de Historia, honorario de la de San Fernando y presidente de la Española. Dejó escrita una obra, que se publicó cuatro años despues de su muerte y que lleva por titulo: Diccionario de etimologias de la lengua castellana. El tomo 1.° comprende unos Preliminares etimológicos, y el 2.° el verdadero Diccionario, que determina unas 2.500 etimologias, ó mejor dicho, el origen inmediato latino de otras tantas voces. Cabrera (RAMON). General carlista español, que nació en Tortosa en 1810. Dedicado en un principio á la carrera eclesiástica, llegó á recibir las órdenes menores. Al estallar la guerra civil, se hizo guerrillero, y muy pronto adquirió celebridad por su valor y por sus crueldades, las cuales se han querido cohonestar atribuyéndolas á la exasperacion causada por la muerte de su madre, fusilada de órden del general Nogueras. Despues del convenio de Vergara y la disolucion del ejército

del Norte, quedó CABRERA por único principal campeon de la causa del Pretendiente, que le nombró teniente general y conde de Morella, y continuó sosteniendo la guerra hasta 1840, en que se vió obligado á entrar en Francia. El Gobierno francés le tuvo algun tiempo en el castillo de Ham y luégo le dió libertad. Al cabo de algunos años penetró de nuevo en España y organizó una guerra en las montanas de Cataluña, en la cual volvió á ser vencido. Desde entónces se estableció en Inglaterra, donde se casó con una opulenta dama y ha vivido retirado, al parecer, de los negocios. (SALA.)

Reseña.— . Su padre, que era un patron de barco, medianamente acomodado, murió por los años 1816; y poco despues su madre, Doña María Griñó, contrajo segundas nupcias. 2. Hé aquí la pintura que un distinguido escritor hace en breves palabras de la niñez y adolescencia de nuestro personaje: «Quedo pobre, descuidado y desvalido; fué travieso, holgazan y tan desaplicado, que apénas lograron sus maestros enseñarle á leer y escribir. Quisieron dedicarle á la profesion de su padre, pero él se obstinó en no trabajar. Su madre pretendió que estudiase y se hiciese sacerdote, y los dómines de Tortosa no consiguieron enseñarle latin. Distinguiase, empero, desde niño como capataz y caudillo de sus iguales en las querellas de barrio y en los alborotos y camorras del lugar, haciéndose notar, más crecido ya, por el desenfreno de sus vicios y el desorden de sus costumbres.» 3. La carrera á que se dedicaba y el haber recibido las primeras órdenes á titulo de un beneficio patrimonial, no le retrajeron de su vida licenciosa, y en ella hubiera continuado probablemente si los acontecimientos políticos no hubieran venido á arrancarle de ella, dando una nueva ocupacion á la febril actividad de su alma. 4. Despues de la muerte de Fernando VII, y conforme al decreto de 25 de Octubre de 1833, se procedió al desarme de los voluntarios realistas; en todo el reino se obedeció el decreto, exceptuando el territorio enclavado entre Aragon, Valencia, Cataluña y Castilla, conocido con el nombre del Maestrazgo; y, refugiándose allí los que no querian soltar las armas, el 12 de Noviembre siguiente se proclamó en Morella la soberanta absoluta del infante Don Cárlos, formándose el foco de la insurreccion, que tantos dias de duelo debía costar á España. 5. Uno de los jefes de la insurreccion, que más se distinguieron en los primeros momentos, fué Don Ramon Carnicer, el cual, manteniendo inteligencias secretas en Tortosa, osó acer carse á la ciudad, al frente de las escasas y mal armadas fuerzas que mandaba. 6. El general Breton, gobernador de Tortosa, antes de salir fuera de la plaza en persecucion de los insurgentes, creyó que debia tomar alguna medida de precaucion y severidad contra los sospechosos de dentro, y mandó salir de la ciudad á varias porsonas tildadas de desafectos al órden existente. 7. En la lista de los desterrados figuró por primera vez el nombre del personaje de estos apuntes, por más que, segun el sentir de muchos, fué comprendido en aquella medida, no tanto por sus ideas politicas como por su reputacion de calavera y de alborotador. 8. Como quiera que sea, cuéntase que, al notificarle la providencia de destierro, exclamó despechado: Juro que he de hacer ruido en el mundo; y, con efecto, á los pocos dias se hallaba dentro de Morella, y no habían pasado muchas semanas sin que los partes oficiales le diesen el nombre de cabecilla. 9. Entónces mandaba unos 100 hom bres harapientos, pero arrojados, que le obedecian ciegamente y le seguian á todas partes; y tan rápidamente fué aumentando su fuerza, que muy en breve fijó él solo la atencion del Gobierno legítimo. 10. Larguisima tarea sería la nuestra si hubiéramos de seguir paso á paso los progresos del caudillo tortosino; pero, como la indole de nuestro trabajo no nos permite detenernos en minuciosos detalles, sólo diremos que, en 1837, el ejército carlista de Aragon y Valencia, organizado por CABRERA, ascendía á 20.000 infantes y 800 caballos, con cerca de 50 piezas de artilleria, cuyas divisiones eran mandadas por los tristemente célebres Llagostera, Polo y Forcadell. 11. Van-Halem atacó el fuerte de Segura, llevando un numeroso tren de artilleria, abundantes convoyes de viveres y gran cantidad de dinero; pero, á pesar de tales recursos, la plaza permaneció inexpugnable y el ejército leal levantó el sitio. 12. Llamado el general á Madrid con objeto de que diera cuenta de su conducta, fué sustituido en el mando por el jóven general O’Donnell, que empezó gloriosamente sus operaciones, haciendo retirarse á CABRERA de Lucena y de Tales, en cuya toma se había obstinado tenazmente. 13. El 31 de Agosto de 1839 tuvo lugar el célebre abrazo de Vergara; Don Carlos emigró á Francia, y Espartero se dirigió al Maestrazgo al frente de un ejército victorioso y verdaderamente formidable. 14. CABRERA se hallaba enfermo y esperaba en vano fuerzas y socorros exteriores, que le habían prometido y le faltaban. El ejército de la Reina tomó á Castellote, Segura, Cantavieja y Morella; y el temido adalid de la causa carlista tuvo que retirarse en buen órden hácia Cataluña, al frente de 12.000 hombres. 15. O'Donell le salió al frente con su division y el jefe carlista quiso buscar la muerte en un combate; pero no la halló, y despues de aquel, su último hecho de armas, se encerró en Berga. desde donde destacó una division, al mando de Balmaseda, para oponerse al paso de las reinas en su viaje á Barcelona. 16. El general Concha desbarató aquel ejército casi á la vista de Sus Majestades; y CABRERA, viendo completamente perdida la causa carlista, á pesar de las súplicas de sus tenientes, entró en Francia el ó de Julio de 1840. 17. Alli residió algunos aflos (generalmente en Lyon), donde, sin tomar parte alguna en la politica, era visitado continuamente por personajes extranjeros y españoles, hasta que, mal aconsejado sin duda ó disgustado de la quietud, pensó de nuevo en hacer la guerra. 18. Las circunstancias habian variado mucho y, aunque logró entrar en Cataluña y ponerse al frente de los llamados matinés, no tardó en comprender que toda tentativa era inútil, y volvió á repasar la frontera. 19. De Francia pasó á Inglaterra y alli se estableció definitivamente, dando su mano á una jóven inglesa, poseedora de una cuantiosa fortuna. 20. Desde entónces, el más completo alejamiento de las cuestiones politicas de nuestro pais le hicieron respetable á todos los partidos; pero la tentativa del nuevo pretendiente que, con el titulo de Cárlos VII, resucitaba la causa perdida, hicieron que los nuevos carlistas pensaran en sacar á plaza el nombre de su antiguo idolo. 21. CABRERA se negó por algun tiempo á secundar sus planes; pero, por último, viendo que áun se le quería hacer objeto de nuevas discordias, dió un solemne mentis á los fanáticos defensores del absolutismo, reconociendo el Gobierno de Alfonso XII. 22. Aquel fué su último acto, pues á los pocos meses dejaba de existir el más temido de los generales de la guerra de los siete años. 23. La pasion política no puede negarle grandes condiciones de general. Su genio organizador, su valor y su tenacidad á toda prueba, no pueden hoy ponerse en tela de juicio. Por lo que toca al sobrenombre de Tigre del Maestrazgo, dejamos á la critica histórica la responsabilidad del juicio. El corazon del hombre puede tener dolores tan profundos, que sólo pertenecen á la misericordia de la Divina Providencia.

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