Roque Barcia · 1880-1883
Berlin
tomo 5 · página 766 · ver la página del original
Berlin. Masculino. Geografia. Capital del reino de Prusia, del imperio aleman y de la provincia de Brandeburgo, enclavada en la regencia de Potsdam.
1. Consideracion.—La populosa ciudad, que vamos á describir, está considerada como una de las mejores de Europa; es residencia del soberano, de las Cámaras, del Gobierno, del Directorio de la Iglesia evangélica, de las autoridades superiores, de los representantes de las potencias extranjeras y asiento de la Administracion general del Estado. 2. Situacion astronómica.— Se encuentra á los 52° 30' 16" de latitud Norte y 31° 3' 29” de longitud Este del meridiano de Paris. 3. Posicion topográfica.—La capital está edificada á orillas del Sprée, en una vasta llanura arenosa, á 42 metros sobre el nivel del Báltico: la parte nueva data del tiempo de Federico el Grande; es de forma regular y presenta un aspecto imponente, al par que agradable. 4. Recinto y extension.— BERLIN se halla circuido de un grueso muro de 51/, metros de altura y de 15 á 20 kilómetros de circunferencia. su extension superficial tiene más de 12 kilómetros de largo, de Oriente á Occidente, y 5, de ancho, de Norte á Mediodia. 5. Division interior y arrabales.—La ciudad consta de diez partes. á saber: BERLIN, propiamente dicho; Koln, Frie
drichs-Werder, Dorotheenstadt, Friedrichstadt, Louisenstadt, Friedrichs Wilhelmstadt, barrio de Strau, barrio de Spandau y Kônigstadt. Fuera del recinto de las murallas se extienden cuatro arrabales: al Occidente, los de Frédéric y Anhalt; al Norte, el de Oranienbourg, ó el Wedding, y el de Rosenthal, ó el Voigtland.
6. Ingresos.—Veinte puertas, practicadas en, el espesor del muro de circuito, ponen en comunicacion al vecindario de la capital con el de los arrabales. 7. Calles y plazas.— La poblacion cuenta sobre 300 calles, bien empedradas y con aceras de granito, interrumpidas por 40 plazas, extensas y cómodas, alumbradas unos y otras, durante la noche, por más de 20.000 mecheros de gas. Entre las primeras, se distinguen: la de Federico, cuya longitud pasa de á kilómetros; la de Guillermo, en donde se encuentra la mayor parte de los hôteles de los ministros, de los embajadores y de la aristocracia; la Real (Kœnitzshasse ó Kœnigstrasse), la Ancha (Breitestzasse) y la denominada Unter den Linden (bajo los tilos), considerada como una de las más hermosas del mundo, la cual atraviesa la ciudad en una extension de 1.000 metros de largo por 65 de ancho, y está plantada de cuatro hileras de copudos árboles. Entre las plazas, citaremos: el Lustgarten (jardin de recreo), situado entre el palacio real y el museo de Bellas Artes, adornado de squares, de una magnifica fuente y de un vaso colosal de granito, cuyo peso se evalúa en 750.000 kilogramos; la plaza de la Opera, que se extiende entre el teatro de igual nombre y la biblioteca real; la de la Universidad, decorada con el monumento erigido á Federico el Grande; la de Guillermo, con las estatuas de los generales de este monarca; la de Armas (Exercierplatz), delante de la puerta de Brandeburgo, y las de: Doenhof, Leipzig, Arsenal, Paris y Alejandro, 8. Puentes y puertas.—Los puentes más celebrados, de los 40 que ofrece la ciudad, son: el Largo, embellecido con la estatua del elector Federico Guillermo; el del Castillo, de 32 metros de ancho, con varios grupos en mármol, y el de Federico, que excede á todos en extension. De las 20 puertas, anteriormente mencionadas, merece citarse la de Brandeburgo; es una imitacion del vestibulo que se admira en la Acrópolis de Aténas; ofrece cinco entradas y ostenta en su remate una colosal cuadriga ó carro triunfal, fundido en bronce, 9. Monumentos.—Entre los numerosos, que ha levantado Prusia en la capital á sus hombres de guerra más ilustres, figuran: el de Federico el Grande, obra maestra del estatuario Rauch, erigido en 1851; la estatua ecuestre del Gran Elector, colocada en el puente Largo, como queda dicho; las estatuas del mariscal Blucher y de los generales Bulow y Scharnorst, que adornan la plaza del Arsenal; las de Schmeim, Winterfeld, Keith, Seidlitz, Ziethen y Principe Leopoldo de Dessau, generales todos de Federico el Grande; el monumento nacional, levantado en la colina del Kreuzberg para perpetuar la memoria de los que perdieron su vida en las célebres jornadas de 1813 y 1815; el monumento construido en el parque de los Inválidos en honor de los soldados muertos en las campañas de 1848 y 1849; y, finalmente, la estatua del rey Federico Guillermo III, que se eleva en el Thiergasten (parque). 10. Palacio real.—La parte más antigua de este grandioso edificio, situado en uno de los extremos de la plaza, llamada Lustgarten, data del siglo xV; su forma actual se debe al arquitecto Schlüter, quien lo engrandeció en 1699, quedando completamente terminado á fines del siglo XVIII. Su planta es un paralelógramo, que mide: 153 metros de longitud; 92, de latitud, y 34, de altura, comprendida la balaustrada de piedra que lo corona. Contiene á grandes patios y más de 600 habitaciones. La entrada principal, situada al Occidente, presenta un magnifico pórtico, levantado en 1712, el cual no es otra cosa que una reproduccion amplificada del arco de triunfo de Septimio Severo, en Roma. Sobre este pórtico se eleva la capilla, con su gigantesca cúpula, de 38 metros, adornada en el interior de exquisitos mármoles y bellisimos frescos ejecutados por los primeros artistas de Alemania. Entre lo más notable que encierra este palacio, mencionaremos: la sala de los Caballeros, en donde se admiran: el trono, con el asiento de plata; el aparador real, con su preciosa vajilla de oro y plata, de la Edad Media, y una magnífica lucerna de cristal de roca: la sala Blanca, de 35 metros de largo; 27, de ancho, y 13’66, de altura, sostenida por varias columnas plateadas y decorada con las estatuas de los 12 electores de Brandeburgo y de las 8 provincias de Prusia, amén de otras esculturas de indisputable mérito artistico; y la galeria de cuadros, entre cuyas pinturas de gran precio se cuenta el retrato de Napoleon, por David. 11. Otros palacios.—Al anterior, siguen en importancia: el de Buenavista, levantado en el Parque; el del difunto rey Federico Guillermo III, destinado despues al heredero de la corona; el del principe de Prusia; el del principe Alberto; el del principe Cárlos, con una rica coleccion de armas antiguas; el castillo de Monbijou, morada regia del almirante principe Adalberto de Prusia, con un hermoso parque, destinado á paseo público; los palacios de las dos Cámaras; el de la Academia de Arquitectura, y los del rey de los Paises-Bajos, principe Federico, emperador de Rusia, principe Radziwil y conde Redern. 12. Templos.—De los 23 consagrados á los diversos cultos, se distinguen: la catedral, que contiene algunos cuadros notables, una magnifica verja de bronce, del siglo XVI, y las tumbas de varios electores de Brandeburgo y de la familia real de Prusia; y las iglesias de: Santa Marta, construida en el siglo III, de estilo gótico y cuya torre mide 95 metros de elevacion; San Nicolás, la más antigua de BERLIN (siglo xII), que encierra cuadros y monumentos de gran mérito; Werder y San Pedro, edificios modernos de arquitectura gótica; Santa Hedmige, templo católico, levantado en 1773, segun el modelo de la Rotonda de Roma; la iglesia de la Guarnición, con buenos cuadros y un órgano muy célebre; y la Parroquial, que ofrece algunas bóvedas ó enterramientos y un juego de campanas con armonia, sumamente curioso. 13. Museos.—Las colecciones artisticas del Estado se hallan reunidas en los museos antiguo y moderno de BERLIN, los cuales daremos á conocer, aunque sea muy someramente.
I. Museo antiguo. Fué construido en 1824 por Schinkel; forma un cuadrado de 92 metros de longitud; 60, de latitud y 2, de altura. Una espaciosa escalera da ascenso á un pórtico, ornado de figuras, segun los dibujos del citado artista y bajo la direccion de Cornelio. El piso bajo contiene: una coleccion de piedras de gran valor; sobre 2.000 vasos antiguos y más de 10.000 medallas y monedas. En el piso principal se ve la galería de esculturas antiguas, procedentes en su mayor parte de la del cardenal Polignac, entre las cuales descuella la estatua colosal de Napoleon, por Chandet: las salas laterales encierran varios bustos antiguos en porcelana, loza y tierra cocida; diversas pinturas sobre vidrio y algunas obras de escultura moderna. El segundo piso ofrece una galeria de cuadros, que ocupa 37 salas y gabinetes, divididida en tres partes: escuela italiana, escuelas alemana y neerlandesa; antigüedades y curiosidades artisticas Los cuadros aparecen colocados por riguroso órden cronológico, formando una preciosa coleccion, interesantisima para el que quiera seguir los progresos sucesivos del arte. El cuadro de los hermanos Van-Dyck está considerado por los inteligentes como el más célebre de todos.
II. Museo moderno. Se halla unido al anterior por una galeria y fué edificado en los años de 1841 á 1855, bajo la direccion del arquitecto Stüler. Su planta forma un paralelógramo de 112 metros de largo, 43, de ancho y 33, de altura. Consta de tres pisos, cuyas bóvedas descansan sobre columnas, construidas: en el principal, de estuco; en el segundo, de monólitos de mármol, y en el tercero, de bronce dorado. El centro del edificio está ocupado, en toda su profundidad y elevacion, por una magnifica escalera, decorada con ó grandes frescos, debidos á Kaulbak, los cuales representan: la Torre de Babel, el Apogeo de la Grecia, la Batalla de los hunos, el Saqueo de Jerusalen, las Cruzadas y la Reforma. El piso bajo contiene la coleccion de antigüedades del Norte y el museo egipcio, uno de los más ricos de Europa: las salas se hallan ornadas de pinturas, cuyos asuntos están tomados de la historia y la mitologia de los pueblos setentrionales y egipcios. El piso principal encierra la coleccion de yesos dè las opras maéstras dé la antigüedad y Edad Media, divididas en ocho salas, á saber: la griega, la de Apolo, la de la cúpula, la romana, la de Baco, la neo-romana, la segunda de la cúpula y la del arte moderno. El piso segundo ofrece: la coleccion de grabados, el gabinete de las miniaturas y los dibujos, el gabinete de curiosidades y la coleccion de objetos, tallados en madera, marfil, porcelana y vidrio. 14. Arsenal.—Este edificio, considerado generalmente como uno de los monumentos más notables de BERLIN, fué levantado desde 1595 á 1705; forma un cuadrado perfecto, de 93 33 metros de lado, y contiene: en el piso bajo, las piezas de grueso calibre; en el principal, la curiosa coleccion de armas de diversas clases, banderas y
trofeos, pertenecientes á todas las épocas y á todos los paises. Sus 21 ventanas aparecen ornadas de igual número de cabezas de guerreros moribundos, hábilmente esculpidas por Schlüter. Junto al arsenal se eleva el gran cuerpo de guardia, construido en forma de campo romano. 15. Instruccion pública. — BERLIN es asiento de una universidad, fundada en 1810, la cual pasa hoy por la más célebre de Alemania. Ocupa un vasto edificio, antiguo palacio del principe Enrique, hijo de Federico el Grande; contiene, además de las aulas, los museos de zoología y mineralogía; concurren á ella sobre 2.000 estudiantes, y entre sus profesores, asi antiguos como modernos, figuran: los filósofos Fichte. Schleiermacher, A. Wolf, Steffens, Hegel, Gans, Schelling y Michelet; el geógrafo Ritter; los teólogos Neauder y Twesten; los historiadores Ranke y Raumer; los arqueólogos Tœlken, Gerhard y Waagen; los filólogos Bopp, Bœckh, Zumpt, Lachmann y Grimm; los naturalistas Humboldt, Dove, Mitscherlich, Lichtenstein y Link; el astrónomo Enke; los médicos Müller, Schœnlein y Langenbeck; y los jurisconsultos Savigny, Heffter y Stahl. De este gran centro de instruccion dependen: el observatorio real, el jardin botánico, las clinicas médica y quirúrgica, el instituto clinico de cirugia ocular y el de partos. Los demás establecimientos, consagrados á la enseñanza, en sus diversos ramos, son: la Academia Real de Ciencias, fundada por Leibnitz en 1700; la de Bellas Artes, la de música y la de ciencias mecánicas y arquitectura; el seminario pedagógico; las escuelas de artes y oficios, de veterinaria, de minas, de agricultura, general militar, de Estado Mayor, de Medicina, de náutica, de cadetes y normal de maestras; varios colegios ó gimnasios; y multitud de escuelas comunales, primarias, secundarias, superiores, especiales y privadas. 16. Sociedades.—La capital, que nos ocupa, cuenta igualmente un considerable número de sociedades sabias, artísticas, filantrópicas y literarias. Las principales llevan las denominaciones de: horticultura, politécnica, artes, bellas letras, fomento de la industria, Medicina terapéutica, historia natural, geografia, lengua alemana, hidropatia, cria de caballos, propaganda del cristianismo entre los judios, educacion de los niños expósitos y otras muchas, dedicadas á objetos benéficos. 17. Bibliotecas.— De las 27 bibliotecas públicas, que ofrece BERLIN, las más nutridas son: la real, con más de 600.000 volúmenes y 5 000 manuscritos, y la de la universidad, que se evalúa en 100.000 de los primeros. 18. Beneficencia.—Segun un autor, la administracion de los pobres absorbe anualmente sobre 1.000.000 de thalers (tres millones quinientas sesenta y siete mil quinientas pesetas). Entre los principales establecimientos, consagrados á la asistencia pública, citaremos: el hospital de la Caridad, con un manicomio y 800 camas; el de Federico Guillermo, con 600; el de la Clínica, el de la Maternidad, el israelita, el militar, el de Nicolás, para los ancianos; el de Bethania, que ocupa un local vastisimo, contiene más de 350 camas y está asistido por las diaconisas protestantes; el grande asilo de los huérfanos; el hospicio Schindler, el de Korumesser, el de ciegos, el de sordomudos, el de huérfanos católicos, el de huérfanos franceses, el de huérfanos israclilas, el de Luisa, el de Wadzeck, el de Federico, para los hijos de los militares; varios establecimientos ortopédicos; uno, particular, para los enajenados, y un sinnúmero de casas de salud. 19. Teatros, circos y paseos.—Al frente de los teatros de BERLIN figura el de la Opera, construido en 1843 y 1844 por el arquitecto Langhaus, despues del incendio del de Federico el Grande. Tiene la forma de un templo griego y mide: 88 metros de largo; 35, de ancho; y 24, de altura. La fachada principal presenta seis columnas corintias, que sostienen un fróntis, cuyo remate está ornado con las estatuas de Apolo, Euterpe y Terpsicore, y, colocadas en nichos, las de Sófocles, Euripides, Aristófanes y Menandro. En la extremidad opuesta del edificio se ven sobre el frontis las tres Gracias y las estatuas erigidas á Varo, Séneca, Plauto y Terencio. En cada uno de los flancos se levantan seis pilares corintios, que sostienen: por un lado, las estatuas de seis musas; y por otro, las de Homero, Anacreonte, Pindaro, Virgilio, Horacio y Ovidio: en los intervalos de los mencionados pilares, se distinguen algunos bajos relieves. La sala puede contener hasta 2.000 personas; ofrece cuatro hileras de palcos, y el cielo raso, pintado por Schoppe, representa la entrada de Apolo en el Olimpo. El palco regio, colocado en frente del escenario, aparece sostenido por ocho columnas corintias, y su techo fué pintado por Klœber. El teatro que se describe, aunque ménos vasto que algunos de Europa, rivaliza con todos, tanto por su excelente y bien entendida distribucion, cuanto por la riqueza y hermosura del decorado. La sala de conciertos, aneja al mismo edificio, tiene 33 metros de longitud; 17, de latitud, y 10, de altura, y sus paredes se hallan enteramente cubiertas de espejos. Al teatro de la Opera siguen en importancia: el del Real, consagrado á dramas y comedias y á las representaciones de la compañía francesa; los de Kœnigstadt y Frederich-Vilhemstadt, para la ópera italiana, comedias y vaudevilles; el de Kroll, para la ópera cómica y el Vaudeville: y los del arrabal, Hennig, Talia, Urania y la Fidelidad. A los teatros referidos hay que añadir: dos circos ecuestres; el Jardin de invierno de Kroll y el Hotel de las reuniones (Gesellschafts-Hans). Los paseos más concurridos son: el parque Thiergarten, situado fuera de la puerta de Brandeburgo, con numerosos jardines públicos, cafés y casas de campo; el Jardin zoológico, con una preciosa coleccion de animales; el Friedrichshaim (bosquecillo de Federico), con las tumbas de las victimas de las jornadas de Marzo de 1848; los paseos de Bajo los tilos, del parque de Monbijou, del canal de Union y de la Hasenhaide (bosque de las Liebres). 20. Cárceles. — Pueden reducirse á cinco: la Stadtvoigtei; la gran cárcel celular, que pasa por uno de los mejores establecimientos en su género; la del tribunal del circulo de BERLIN; la prision por deudas y la militar. 21. Cementerios.—Los más notables son los de: la puerta de Halle, la iglesia de la Trinidad, las comunidades católica y francesa, los Inválidos, la guarnicion y la Hasenhaide (veteranos de 1813). 22. Poblacion.—La de BERLIN ha venido aumentando considerablemente desde mediados del siglo xVII, como lo demuestran las cifras siguientes: AÑOS. HABIT. En 1640.... . 03.00 comprendida la guarnicion, que se evalúa en 22.000 hombres. En la actualidad, la poblacion debe exceder con mucho de 1.000.000 de habitantes. 23. Industria y comercio.—BERLIN es uno de los grandes centros industriales y mercantiles de Alemania. La primera, cuenta muy buenos establecimientos, en donde se trabajan los metales, á cuyo frente figuran: la fundicion real y los talleres de máquinas de Borsig, Egell, Hummel y Frend, los cuales ocupaban, en 1853, sobre 5.000 obreros, y producian, en números redondos, más de veinte millones de pesetas, de articulos de toda clase. Las otras ramas principales de la industria berlinesa son: terciopelos, sederias, cintas, telas, cotonadas, flores artificiales, bronces, instrumentos de cirugia, de óptica y de música; tapices, papeles pintados, productos quimicos, elaboracion de tabacos, talleres de coches, platerias, bisuterias, tapicerías, librerías, manufacturas reales de porcelana, espejos, loza, vidriado, refinos de azúcar y de aceite. El comercio de BERLIN, además de las numerosas industrias que lo alimentan, encuentra un vastisimo campo de actividad en el transporte de mercancías y en las transacciones de los paises meridionales y occidentales de Europa, con Rusia y los Estados del Báltico. El comercio de lanas, particularmente, es considerable: en Junio de cada año se celebra una feria de este articulo, que está considerada como la más importante del continente y la más concurrida de Alemania. En la que tuvo lugar en 1853, se importaron á la capital 5.122.200 kilogramos de lanas, de las cuales se vendieron 3.794.900, que importaron 8.000.000 de thalers (28.560.000 pesetas, próximamente). 24. Ferrocarriles, telégrafos y navegacion.—Una extensa red de caminos de hierro pone en comunicacion á BERLIN con casi todas las plazas del continente. En 1860 existian cinco estaciones para las lineas siguientes: 1.a, linea de Potsdam, Magdeburgo, para Hannover, Colonia, Bruselas y Paris; 2.a, linea de Anhalt, para Cœthen, Halle, Leipzig, Dresde, Francfort-sur-le Mein, Forbach y Paris; 3.a, linea de Stettin, para Posen, Dantzick y Kœnigsberg; 4.a, linea de Hamburgo y Lübeck; 5.%, línea de la Baja Silesia, para Francfort-sur-l’Oder, Breslau, Cracovia, Varsovia y Viena. Estas cinco estaciones están unidas por un camino de cintura (circunvalacion), que facilita el pase de las mercancias de una linea á otra, sin cambiar de wagones. Numerosos hilos telegráficos, estable
cidos en BERLIN, ponen á esta populosa capital en comunicacion con todas las lineas de Europa. Finalmente, el excelente sistema de canalizacion, que une entre si los principales afluentes del Elba, del Oder y el Vistula, dan una grande importancia al comercio de aquella capital: en el referido año de 1853, el movimiento de la navegacion estuvo representado por 27.008 embarcaciones, 56.583 almadias ó balsas. 25. Administracion municipal. — La de BERLIN está encomendada á un burgomaestre, un adjunto, 22 regidores y un Consejo municipal, compuesto de 10l miembros, elegidos cada seis años por todos los habitantes que tienen su domicilio fijo en la capital. Este Consejo nombra al burgomaestre por doce años; y al adjunto y los regidores, por seis. La seguridad pública está encomendada á la Presidencia de policía y á los constables (nombre con que se designa á los empleados municipales, encargados de la ejecucion de las leyes), los cuales se hallan estacionados en todas las calles, para velar por el orden y prestar su auxilio en casos de necesidad. En cada uno de los barrios en que se encuentra dividida la capital, reside un comisario, con un apostadero de aquellos funcionarios, y todas las dependencias de policia se hallan unidas y se comunican entre si por telégrafos eléctricos. 26. Presupuesto.—El de la capital que se describe, se eleva á 3.000.000 de thalers (11.710.000 pesetas). 27. Varones ilustres.—BERLIN es patria de varios hombres célebres, en cuyo número figuran: Federico el Grande, Ancillon, Albrecht, Achard, Beaumgarten, Tieck, Federico de Raumer, Meyerbeer, Alejandro y Guillermo de Humboldt. 28. Historia.—El origen de BERLIN no puede fijarse con exactitud. La poblacion no llegó á ser realmente conocida hasta el siglo XII: en 1132 no era aún más que una pequeña villa sin importancia. Los soberanos de Brandeburgo residian entónces, ya en Tangermunde, ya en Salzwedel. Por los años de 1250 obtuvo los derechos de ciudad; se hallaba situada á la orilla derecha del Sprée y era la rival de Colonia, cuyo vecindario se extendia sobre la márgen izquierda del mismo rio. En 1300 fué circuida de murallas y, en 1307, las dos poblaciones se reunieron en una sola. En esta época colocan los historiadores los excesos escandalosos, realizados por la caballeria bandolera, los cuales provocaron las ligas de las ciudades. BERLIN vino á ser muy luégo uno de los miembros más poderosos de la hansa de las Marcas. En 1367, una gran parte de sus edificios fué pasto de las lfamas. Cuando Federico de Nuremberg inauguró, en 1367, la dominacion de los Hohenzollern, la ciudad se opuso abiertamente á su entrada. Su sucesor, Federico II, forzó las puertas, la separó de la Colonia, la despojó de sus libertades casi republicanas, levantó un castillo sobre las márgenes del Sprée, para contener mejor á la poblacion rebelde, y vino á ser el violento fundador de su futura grandeza. Bajo el reinado del elector Joaquin el Ciceron (1495), la corte, establecida hasta entonces en Spandau y Brandeburgo, se trasladó á BERLIN, desde cuya época quedó como residencia de todos los soberanos del electorado; y, más tarde, del reino. En 1539, Joaquin II introdujo en la capital la Reforma y Gaspar Weiss de Witemberg fundó la primera imprenta. Bajo este reinado, el lujo y la prodigalidad de los berlineses llegaron á tal extremo, que los Gobiernos que le siguieron, juzgaron de su deber ponerles coto por medio de leyes y ordenanzas severas. Durante la guerra de los Treinta Años, la decadencia de BERLIN llegó á ser tan notable que, en 1640, su poblacion apénas contaba 6.000 almas; pero con el reinado del elector Federico Guillermo (1640-1688), empezó para la ciudad una nueva era de esplendor: se reedificaron numerosas casas, se levantaron muchos edificios públicos y se formaron los barrios Dorotheenstadt y Friedrichswerder, que vinieron á embellecer la capital; la revocacion del edicto de Nantes llevó un sinnúmero de refugiados á los Estados del elector de Brandeburgo, el cual los acogió con solicitud y favoreció su establecimiento. Esta nueva poblacion trasladó su industria al suelo (hasta entonces puramente agricola) de la Marca, y la poblacion vió nacer un considerable número de fábricas de todas clases; principalmente, de sederias, tejidos de lana, cotonadas y sombreros. El elector fundó tambien varios establecimientos de enseñanza; creó una junta de comercio; levantó un teatro y BERLIN tomó todo el carácter de una capital. Al elector Federico III; más tarde, rey, bajo el nombre de Federico I, debe considerársele como el verdadero iniciador de la grandeza de BERLIN. Dicho monarca reunió definitivamente á esta ciudad la Colonia; creó espléndidos barrios, como el de Friedrichstadt; terminó el castillo y construyó el magnífico arsenal, descritos en otro lugar de estos apuntes, en tanto que su esposa, la bella é ilustrada Sofia Carlota, contribuia, auxiliada por Leibnitz, á la fundacion de la Academia de Ciencias, que atrajo á la capital un considerable número de sabios y de artistas. No ménos fecundo que el anterior, fué el reinado de Federico Guillermo I, á cuya iniciativa se levantaron nuevos barrios (Saphienstadt, Kœnigstadt y Stralauerviertel), y, particularmente, infinitos establecimientos industriales y de utilidad pública. El primer periodo del reinado de Federico el Grande fué tambien brillantisimo: se arrasaron las fortificaciones y, en pocos años, se levantaron hermosos monumentos, como el teatro de la Opera, la catedral, la iglesia católica y el cuartel de los Inválidos. La guerra de los Siete Años interrumpió estas obras de embellecimiento, viéndose la capital, durante el curso de aquella guerra, ocupada dos veces por el enemigo: primero, por los austriacos, y despues, por los rusos. Pero tan luégo como la paz de Hubertenburg quedó terminada, emprendió de nuevo Federico sus trabajos, haciendo construir, además de la biblioteca, varios templos y multitud de cuarteles, é impulsando al mismo tiempo el espiritu emprendedor de los habitantes, facilitándoles gratuitamente materiales de construccion. A la muerte de este soberano (1786), la poblacion habia aumentado notablemente. Federico Guillermo II continuó la obra de su predecesor, edificándose bajo su gobierno el suntuoso palacio de Monbijou y la magnifica puerta de Brandeburgo. La primera mitad del reinado de Federico Guillermo III pasó casi desapercibida para la poblacion: en 1808 dió una nueva constitucion municipal; en 1810 fundó la universidad, y despues de la célebre batalla de Jena, llegaron los franceses á los muros de la ciudad, que fué ocupada hasta el año 1809. En las campañas de 1813 á 1815 perdió el vecindario 22.000 de sus habitantes. En 1815 empezó una nueva era de prosperidad para la capital. Gracias á la munificencia real y al genio del arquitecto Schinkel (muerto en 1841), la ciudad vió levantarse, en el espacio de veinte años, multitud de edificios y establecimientos de todo género; las artes, las letras y la industria tomaron poderoso impulso y BERLIN vino á ser la capital de la Alemania setentrional. Bajo el reinado del monarca actual, Federico Guillermo IV, el embellecimiento de BERLIN puede decirse que ha venido siendo un trabajo continuo y de todos los dias; salvo el periodo de 1848 y 1849, en que pareció suspenderse aquel movimiento, á consecuencia de la revolucion de Marzo de 1848, en que la guerra civil ensangrentó las calles de la poblacion.
Posteriormente, BERLIN, restablecida la tranquilidad, ha llegado á ser una de las primeras capitales de Europa y el centro intelectual y artístico de la Alemania.
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