Roque Barcia · 1880-1883
Apéles
tomo 5 · página 723 · ver la página del original
Apéles. Célebre pintor griego, hijo de Pitias, que nació en la isla de Cos, ó, segun otros, en Cólofon ó en Efeso, el año 360 antes de Jesucristo. Tuvo por maestro á Panfilio, fué protegido por Alejandro Magno, quien sólo á él permitió hacer su retrato. Muerto este principe, se dirigió á la corte de Ptolomeo, rey de Egipto, donde no halló muy buena acogida, pues le costó trabajo librarse del suplicio que se le preparaba bajo pretexto de una conspiracion. Se ignora á punto fijo el lugar de su muerte. Sus mejores cuadros son: La Vénus Anadiómenes, hecha para los habitantes de Cos, y colocada luégo por Augusto en el templo de César, y Alejandro aterrando la calumnia, pintura cuyo origen fué una acusacion injusta dirigida contra él. (SALA.
Reseña.—1. Estudió en la escuela de Sicyone; despues recibió las lecciones de Panfilio; fué á Macedonia, á la corte de Philipo y Alejandro, y visitó en Rodas el taller de Protógenes. 2. Invitado á dejar su nombre en ausencia de aquel pintor, trazó en una tabla un contorno con el pincel, y á su sola vista conoció, por la pureza y lo delicado del dibujo, quién había sido el visitante. Protógenes le dió por respuesta otra tabla del mismo género, á la que APELES contestó con una tercera. Esta última adornó durante largo tiempo el palacio de los Césares de Roma. 3. El principal mérito del gran pintor griego consistia en una gracia inimitable y en no emplear de ordinario más que cuatro colores, que encontraba medio de armonizar con ayuda de cierto barniz. 4. Se cuenta que no pasaba un solo dia sin trabajar, haciéndose venir de él el proverbio: Nulla dies sine lineá. 5. Rayando su modestia en la humildad, es fama que buscaba la critica exponiendo sus cuadros á las miradas de los transeuntes, de los que recogía los pareceres, escondido detrás de una cortina De aqui ha nacido la tan conocida anécdota del zapatero que, como viera que su critica á las sandalias de uno de los personajes de un cuadro de APELES era tomada en consideracion, se creyó en aptitud para censurar lo restante de la pintura, obligando al pintor á decirle: ne sutor ultra crepidam (el zapatero no debe pasar del calzado).
6. Alejandro, admirador de sus talentos, le distinguió hasta tal punto, que á él sólo le permitió hacer su retrato. Tambien se refiere que, habiéndole hecho copiar la imágen de Campaspe, una de sus queridas, y notando que el pintor habia quedado prendado de la hermosura de su favorita, le hizo presente de ella, diciéndole: «Ahora ya hay dos Campaspes; toma tú esa, que yo me quedo con la mejor;» y se quedó con el cuadro. 7. Entre las obras más admiradas de APELES se citan: el famoso cuadro de la Calumnia; el Alejandro, con el rayo en la diestra, del templo de Efeso; la Venus dormida y la Venus Anadiomene.
Desgraciadamente, de todas ellas ninguna ha llegado á nosotros.
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