Roque Barcia · 1880-1883
Antimonio
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Antimonio. Masculino. Química. Metal brillante, blanco azulado, de estructura laminosa y cristalina. No se altera al aire.
ETIMOLOGÍA. Antimonium, stibium: metal conocido de muy antiguo, pues hablan ya de él Hipócrates, Dioscórides, Plinio y Galeno, y al cual atribuían los químicos maravillosas virtudes. Basilio Valentin, monje aleman, que se dedicaba al estudio de la ¡química, sometiendo á diversas manipulaciones el mineral antimonio, obtuvo un producto nuevo, el metal antimonio puro, que quiso ensayar dándolo á unos cerdos. El efecto fué muy purgante; pero dichos animales adquirieron luégo una salud y un vigor notables. Creyó, pues, el monje poseer en la nueva sustancia un medio de salud, ó un seguro preservativo de toda enfermedad, no reparando en administrarlo profiláctico (preservativo) á todos los monjes de su comunidad; pero el resultado fué desastroso, pues todos quedaron envenenados, y muchos fueron víctimas de la profiláxis del sabio Basilio. De ahí el nombre de anti-monio, como quien dice: contramonjes, mata-monjes. Pero los que dudan de la autenticidad de esta anécdota, creyéndola improbable, se han echado á discurrir otras etimologías, ciertamente no más plausibles. Así unos hacen venir antimonio del árabe athmod; ithmid; y otros del griego antí, contra, y monos, solo; es decir, que no se encuentra solo ó puro. El antimonio se llama tambien stibinum, stibium, de una voz griega que significa sospechoso, vitando, cosa de la cual conviene guardarse. El antimonio es una sustancia enérgica y venenosa. Al principio los médicos usaron el antimonio solamente al exterior; pero á mediados del siglo xV aconsejaron ya su uso interno. Ocurrieron muchas desgracias; la Facultad de Medicina de Paris reprobó la administracion de los preparados antimoniales, y el Parlamento prohibió su uso. Algunos médicos entusiastas por el antimonio, y sobre todo, por el tártaro emético, siguieron recetándolo á despecho de la prohibicion; pero fueron encausados y se les recogieron los diplomas: los doctores Bernier y Paulmier de Caen, entre otros, sufrieron esta pena. Pero como nada hay estable en la tierra, y especialmente en punto á opiniones, no pasó mucho tiempo sin que volviese á cobrar fama el antimonio. Consultada entónces de nuevo la Facultad médica de Paris, aprobó su uso, en junta que celebró en 29 de Marzo de 1666; y el 10 del propio mes el Parlamento dió un decreto que abrogó el de la prohibicion. Hoy dia no se usa el antimonio en estado de metal; pero forma la base de algunos preparados bastante usados, como el emético, ó tártaro emético, tártaro estibiado (tártaro de potasa y antimonio), el Rérmes mineral (sulfuro de antimonio hidratado), la manteca de antimonio (cloruro de antimonio). En las artes se alea con los metales blandos (plomo, estaño, etc.), para darles dureza y elasticidad: así es que el antimonio entra en la composicion de los espejos de los telescopios, en el metal de campanas y en el que sirve para la fundicion de los caractéres de imprenta.
1. Littré, siguiendo el parecer de otros autores, deriva antimonio del árabe athmoud, que el latin bárbaro pudo convertir en antimonium. Realmente,
la forma correcta del árabe athmoud es ithmid, que parece relacionarse con el griego stibi, stímmi, radical que ha entrado en el latín stibium, término sinónimo de antimonio. Si el árabe ithmid está en relación con el griego stibi, stimmi, es evidente que antimonio y estibiado representan una misma palabra etimológica, pues no cabe duda que el griego stibi es la raíz del latín stibium. 2. Estos indicios á favor del origen árabe de antimonio tienen en su ayuda la autoridad de Eustaquio, quien afirma, en sus Comentarios sobre la Odisea, que el griego stíbi, stímmi, es un nombre egipcio; es decir, árabe. 3. Confirma este antecedente de Eustaquio la opinión de Freytag, quien traduce el árabe ithmid por el latín stibium, que vale tanto como si lo hubiera traducido por el griego stibi, stímmi. El texto de Freytag es el siguiente: «lapis ex quo collyria parantur; stibium;» «piedra con que se preparan los colirios; estibiado.» 4. Además, la palabra antimonio se encuentra en un libro titulado De gradibus, de Constantino el Africano, médico de Salerno, que floreció hacia fines del siglo xI. La etimología de nuestro erudito Monlau tiene necesidad de un testimonio histórico, pues hay que probar que el monje Basilio es anterior al médico salernitano. 5. Probado esto, la crítica tendría que decidirse entre la etimología del monje alemán y el nombre egipcio que pasó al griego stíbi, según Eustaquio, raíz evidente del latin stibium, en relación con el bajo latin antimonium, forma bárbara del árabe athmoud. Si la anterioridad del monje respecto del médico no se demuestra, la etimología de Monlau no es admisible.
Derivación. Arabe incorrecto athmoud; bajo latín, antimonium; árabe correcto, ithmid; griego, euppt (stimmi) y &: (stibi); latin, stĩbium y stimmi, en Celso; italiano, antimonio; francés, antimoine; catalán, antimoni, antimonia.
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