Primer diccionario general etimológico

Roque Barcia · 1880-1883

Algoz

tomo 5 · página 710 · ver la página del original

Algoz. Masculino. Erudicion. Ministro de justicia, en el antiguo Argel, encargado de ejecutar las sentencias.

ETIMOLOGÍA. Al-Gozz.

Reseña.—1. El vocablo al-Gozz fué el nombre de una tribu turca, aplicado despues á los curdos. (WEIJERS, en Rutgers, Historia Jemanae, página 143, 144; QUATREMERE, Historia de los sultanes, tomo I, página 2, 272, 274; IBN-KHALDUN, Historia de los berberiscos, tomo II, página 302.) 2. El padre Francisco de San Juan del Puerto habla muchas veces de los ALGOZES infernales en su curiosa Mission historial de Marruecos, en donde dice que eran los ministros de justicia, encargados de encadenar á los cautivos, de azotarlos y de cortarles la cabeza. 3. Por esto sucede que el portugués algoz significa verdugo, de donde se formó algozaria, accion cruel. 4. El autor del Cartas considera á los algozes como formandó parte del ejército de Yousot-Ibn-Techoufin, lo cual es un error. (Dozy.) 5. Algunos autores tradujeron el árabe Gozz por Goths, godos, resultando el contrasentido, que salta á la vista, como vemos en Diez. (Leben und Werke der Troubadours). 6. Puede consultarse, para noticias y curiosidades interesantisimas de este asunto, á los cronistas árabes Abd-al Wahid, Ibn-Khaldun y el autor del Cartas. 7. Texto primero. Aun no habian llegado los apostólicos varones á su cárcel, cuando llegaron unos ALGOZES infernales, que son los ministros de justicia, con tres cadenas más pesadas que sus antecedentes, con las cuales les hacian imposibles los movimientos más leves. (Mission Historial de Marruecos, escrita por FRAY FRANCISCO DE SAN JUAN DEL PUERTO, página 266.)

Segundo. Miéntras se ponia más voraz el fuego, andaban los ALGOZES buscando cautivos, que llevasen á el último suplicio al santo paciente, porque asi lo había el rey ordenado.

Tercero. Había acabado de irse de la cárcel, de hablar con Francisco Roque el alcaide Sinan, cuando llegó una tropa atrevida de ALGOZES descorteses, á los cuales, como otro Judas apóstata, capitaneaba un renegado traidor. Alhaken I. Emir de Córdoba, apellidado Almudafar (el vencedor) y Abul-assin (el cruel); era hijo de Hescham I, y fué proclamado emir en el año 796 de nuestra era: tuvo que sostener con las armas contra sus tios sus derechos al trono, en cuya lucha invirtió cuatro años. Entrando despues en guerra contra los duques de Aquitania, perdió á Barcelona en 801; apaciguó con la fuerza la rebelion de varios de sus gobernadores; concedió treguas á los cristianos de Galicia, cosa que sus pueblos no llevaron á bien; hizo cortar la cabeza á trescientos caballeros de Córdoba, que conspiraron para destronarle, y ejerció otros muchos actos de crueldad, principalmente en uno de los arrabales de su capital, que hizo demoler y entrar á saco y degüello por sus tropas de esclavos asalariados, desterrando luégo á los que se libraron del hierro homicida: todo para reprimir un motin de poca importancia. Tenia por máxima que el populacho debe temer para dejar de ser temido: murió despues de un reinado de veintisiete años, acosado por los remordimientos. Alhaken II. Noveno rey de Granada y segundo califa Omniada de España, apellidado Al-Mostansir ó Montaser-Billah, que nació á principios del siglo x y murió en 976. Sucedió en 961 á su padre Abd-er-Rhaman III, y se mostró digno de continuar tan glorioso reinado. Fué aficionadisimo á las letras y empleó muchos afanes y dinero en reunir las mejores obras de todo género que se encontraban en Africa, en España, en Egipto y en Siria. Llamó á su corte á muchos doctos y literatos extranjeros; hospedó en su palacio á los mejores encuadernadores, pendolistas y miniaturistas, y llegó á formar una biblioteca de 400.000 volúmenes, muy metódicamente clasificada por ciencias ó facultades. El solo catálogo de esta biblioteca formaba 44 volúmenes, y 20 hojas de cada uno de ellos estaban ocupadas con titulos de poemas. Además de sus conocimientos tenía grandes cualidades de caracter; era generoso y agasajador, activo y sincero en los negocios. Ofendido por las correrias de los cristianos, proclamó la guerra santa en 963, y en una notable órden general dada á su ejército, estableció las obligaciones de los buenos musulmanes en tales casos. Entrando en campaña, tomó á San Esteban de Gormaz, y por, último, á Zamora, despues de lo cual ajustó paces con los cristianos, procurando conservar con ellos buena armonia sin mezclarse en sus diferencias, á fin de dedicarse, como lo hizo, al cuidado de la organizacion interior de sus pueblos. Fundó en Córdoba una academia literaria, que llegó á ser muy famosa; mandó establecer bibliotecas públicas en las ciudades principales de sus Estados; hizo empadronar el vecindario y resultaron en la España musulmana de su época ó ciudades populosas, 80 de gran vecindario, 300 villas é innumerables lugares, pues sólo á orillas del Guadalquivir habia 12.000. Benefició las minas; fomentó la agricultura; mandó abrir acequias en Granada, Murcia, Valencia y Aragon; construir albuferas y traer plantas exóticas para aclimatarlas en España. Murió en 976, llorado por sus súbditos.

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