Roque Barcia · 1880-1883
Adverbialmente
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Adverbialmente. Adverbio modal.
Gramática. A modo de adverbio ó como adverbio.
ETIMOLOGÍA. Adverbial y el sufijo adverbial mente: catalán, adverbialment; provenzal, adverbialmen; francés, adverbialement; italiano, avverbialmente; latín, adverbialĩter.
Adverbiar. Activo. Gramática. Usar una voz como adverbio.
ETIMOLOGÍA. Adverbio: francés adverbialiser.
Adverbio. Masculino. Gramática. Parte de la oración que sirve para modificar la significación del verbo ó de cualquiera otra palabra que tenga un sentido calificativo y atributivo.
ETIMOLOGÍA. Latín adverbium; de ad, cerca, y verbum, verbo, palabra: catalán, adcerbi; francés, adverbe; italiano, avverbio. «A drerbium, voz compuesta de ad y verbum, adverbum, como quien dice: voz pegada, arrimada, junta al verbo.» Otros quieren que verbum signifique aquí palabra en general, por cuanto no es el verbo la única parte de la oración modificada en su sentido por el adverbio.—En efecto, si bien el adverbio modifica en los más de los casos al verbo, tambien puede modificar, y modifica á veces, al participio, al adjetivo, y, en general, á todas las palabras que tienen una signiticación atributiva.—Es el adrerbio una forma elíptica que expresa una relación juntamente con su término. Las principales circunstancias ó modificaciones que puede expresar el adverbio, son el lugar, el tiempo, el modo, la cantidad, la interrogación, la afirmación, la negación y la duda.—Es notable que entre las varias clases de adverbios, los de modo son los que en todas las lenguas presentan una terminación casi constante y significativa, en lo cual se descubre su formación elíptica. En latín, por ejemplo, los adverbios de modo terminan en e ó en ter; y la regla más general para su formación la consignó ya en el siglo primero de la era cristiana el gramático Rhemnio Palemón, diciendo: «Si los adverbios se derivan de adjetivos de la tercera declinación, terminan en ter; y si se derivan de adjetivos de la segunda, terminan en e, y algunas veces en o.» La desinencia ter tiene la significación radical de fuerza, extensión, fin ó límite. —El castellano adoptó la terminación mente; el alemán, lich, que significa símil, semejante, igual; y el inglés, ly, tomado del verbo lye, que significa ser.—Los adrerbios carecen de accidentes gramaticales, pues precisamente se establecieron y se emplean para evitarlos, ó para no tener que aumentar más y más el número de desinencias verbales y adjetivas.
Son, pues, invariables en su forma, á no ser que se considere como accidente gramatical la varia terminación que algunos reciben para denotar grados en su significación. Hay, con efecto, algunos que son positivos, comparativos y superlativos, diminutivos ó aumenta, por el miamo estilque los nombres adjetivos.— La grande relación que hay entre estos nombres y los adverbios análogos es también la causa de que muchas veces hacen el papel de adverbio verdaderos adjetivos.—Por último, á veces se emplean frases enteras (frases, modos adverbiales) para desempeñar las funciones de adverbio, ó sea para significar una circunstancia modificante.» (Mon «A dverbio. Desde mediados del siglo xV se perdió el uso de la partícula y (que por lo común se escribía hi) con el oficio de adverbio de lugar que tiene en el francés, en el catalán y valenciano, etc.—El y, en este oficio adrerbial explectivo, es el adverbio latino ibi, allí, cortado ó suprimido el bi desinencial. Así es que el francés antiguo lo escribía con i latina.— Hasta principios del siglo XVII, el adverbio donde se usó indistintamente para connotar adonde, de donde y en donde, relaciones de especie que hoy distinguimos con todo cuidado.—Se han anticuado los adverbios aina, acuen y acuende, agora, allent y allende, de aynso, car. etc., que hoy son luego, aquende, ahora, allende y además de, arriba pues, etc.» (ML.)
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